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a Ecologistas, sobre el Plan Bici.

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Diálogo de besugos, carril bici Sanlúcar de Barrameda.

A veces, cuando pides algo, lo peor que te puede pasar, es que te lo den.

El carril bici exige obra pública que hay que aprobar por Presupuestos y luego hay que mantener: es un plan caro y menos sostenible que arreglar el borde de las calzadas y que por ese borde circulen las bicicletas como vehículos lentos que son. Miopía es pedir carril bici sin darse cuenta de que el carril está hecho y ningún otro plan daría a la ciudad más kilómetros de carril que los que ya tiene: la derecha de las calzadas. ¿O es que algo o alguien prohíbe a la bicicleta circular por las calzadas?

Yo voy por Sanlúcar en bici a todas partes (con mi casco si salgo a carretera, eso sí) y ni polis locales ni civiles de tráfico me molestan lo más mínimo. Y por calles y avenidas de Sevilla he hecho biciculturas con alumnado de secundaria, y nunca en domingo ni con Policía Local abriéndonos paso, sino en Viernes de Dolores de muchísimo tráfico, y para que jóvenes ciclistas de instituto de barrio disfrutaran las habilidades de la bicicleta en medio de los atascos y plantaran sus bicis a los pies de la Giralda.

Es la bicicleta según Acontramano la que ha cambiado la visión porque ha acobardado a la bicicleta, que ha preferido lidiar con las personas que van andando, a seguir plantándole cara a los coches (que no habían ganado ninguna batalla), teniendo como tiene la bici, detrás de la bici y a favor de la bici, ni más ni menos que la DGT y la ecología y la salud y la economía en tiempo de crisis. No olvidéis tampoco que el carril construido en Sevilla y Sanlúcar se hizo antes de la crisis, y con fondos europeos con los que hoy no se puede contar. ¿Vais a embarcar al pueblo de Sanlúcar, un Ayuntamiento que está endeudado, en la morterá de millones de euros? ¿Cuando con reparaciones ordinarias (y a beneficio de toda la ciudad) y con unos cuantos kilos de riego asfáltico y con unos brochazos de pintura se pueden alisar y corregir los puntos negros por la derecha de las calzadas y por ahí circular las bicis, ya sí, tan a gusto?

El Plan Bici en Sevilla se inauguró en 2005. Antes, y desde el 2003, Paula Garvín, única concejalía de Izquierda Unida, desde Participación Ciudadana metió el Plan Bici en los Presupuestos Participativos (que, que yo sepa, IU había experimentado antes en el municipio de Las Cabezas de San Juan). De aquel arranque, heroico por parte de Paula, viene un defecto que arrastra la bici en Sevilla: que ni Tráfico ni Urbanismo (áreas perennes del Psoe) han querido saber nada de la bici, de donde: la bici dejó de dialogar con coches y transportes a motor y quedó en su alfombra roja exquisita y un poco de lujo para los tiempos de ruina que vinieron después.

Antes del Plan Bici, había en Sevilla tres referencias ciclistas: Acontramano, Masa Crítica (se hacía un día laboral en semana y participaban bicis, patines, patinetes, todo lo que rodara a pie o a mano) y Bicicultura, que la llevaba Daniel Lebrato. Por entresijos de la política, se impuso Acontramano, cuyo modelo de ciclismo urbano bebía en Holanda y Alemania y se llama segregación. Masa Crítica y Bicicultura planteábamos la integración (o sea lo que había antes, la bicicleta de los abuelos) y entre Torrijos y Ricardo Marqués (de Acontramano) en 2005 inauguraron el tramo 1 entre Plaza de Armas y La Barqueta ¡por las aceras, señor, por las aceras! Y el ciclismo antepasado se echó a perder. Hoy, trece años después, el modelo sevillano es discutido, reído y burlado como de nuevo rico desde Granada a Madrid, ¿y van Ecologistas de Sanlúcar a pedirlo como si pidieran una gran cosa?

Si «El Plan director de carriles bici está inacabado y es fallido», aprovechad para exigir la anulación del Plan y tachar de vuestro programa Completar la red de carriles bici…conectar a corto plazo los carriles existentes para crear una verdadera red. Mirad que lo que se pide, a veces, se consigue. Y no sabéis dónde os metéis ni vais a saber dónde meteros.

¿Recuperar el tren, como decís muy bien en otra parte de vuestro programa, y no la bici?
No se entiende.

Daniel Lebrato, 28/09/18


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cosas que hacer por la bicicleta en Sanlúcar de Barrameda.

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Objetivo: ir a la declaración de Sanlúcar de Barrameda como «ciudad bici y peatonal» con lo que eso implica, título que habría que ganarse y no quedar en la mera declaración. Para lograrlo, esta sería la filosofía del plan y medidas inmediatas que podrían tomarse, de coste cero.

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En la esquina de Bienve

filosofía del plan

A/
Organigrama y jerarquía de la ciudad, según la ley del más débil. Primero, las personas andando y discapacitadas. Segundo, el transporte público. Tercero, bicicletas, coches de caballos y vehículos municipales, de limpieza, reparación o servicios y vehículos de reparto. Cuarto, motocicletas particulares. Quinto y último, coches turismos particulares. Quedan aparte ambulancias, policía, bomberos y vehículos en emergencia.

B/
Renuncia por parte del Ayuntamiento de Sanlúcar a un Plan Bici imitación del de Sevilla (a su vez imitación de Ámsterdam o Berlín). Esto quiere decir que el Ayuntamiento renuncia a itinerarios bici como obra pública o ‘alfombra roja’ (sin la cual la bicicleta no se maneja ni sabe dónde meterse) y con renuncia al entendimiento de las bicis con las personas que van andando, diálogo que habría que recuperar de la bicicleta con el tráfico general y como el medio de transporte que siempre ha sido: vehículo dgt con derecho a burbuja (de 1,5 metros) y a circular por la calzada, por la derecha en circulación ordinaria y a adelantar por la izquierda. Queda a discreción de la bicicleta el cambio de sentido usando el paso por los semáforos.

C/
La bicicleta urbana y las personas. Exigiendo, como exigen las bicis, el metro y medio de burbuja o espacio de respeto y separación con los coches, ese mismo metro y medio observarán las bicicletas en su cruce o intercesión con las personas. Queda prohibido en ciudad el ciclismo de carreras (por encima de los 15 km hora) por espacios peatonales, así como la realización de caballitos, trompos y otras exhibiciones equilibristas en proximidad con las personas. La bicicleta urbana supone una teoría de la convivencia, señora en el trato y de modales exquisitos: el pie a tierra ante la masificación de gente, el no tocar el timbre a las personas innecesariamente, etcétera, etcétera. En la convivencia peatones / bicicletas urbanas el código de conducta se regirá por la máxima de que “la bicicleta es la que va entre las personas (y, por tanto, consciente de no molestar), no la persona entre las bicicletas”. Del mismo modo, los coches no molestarán a las bicicletas con “¡Al carril bici!”, donde lo haya. El carril es opción voluntaria o discriminación positiva a favor de la bici, no obligación que se pueda volver en contra.

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Matrícula de bicicleta, Sevilla, 1966

actuaciones

1.
La bicicleta y la contramano. Consagración de la «libre circulación de las bicis» con tal de que no molesten ni pongan en peligro la seguridad vial ni la integridad física de las personas. Reconocimiento del «peatón con ruedas» con derecho a circular por la izquierda, según los coches, o a contramano, según los coches, en vías urbanas estrechas de sentido único, siempre según los coches.

2.
La bicicleta y los itinerarios bici. Devolución a la ciudad de los actuales itinerarios bici no estratégicos, siendo estratégicas vías de alta velocidad como avenida Quinto Centenario, o de acusada pendiente, como Cuesta del Picacho o subida a Espíritu Santo.

3.
La bicicleta y los semáforos. En semáforos vehículos/peatones, derecho de la bicicleta al «siempre en verde» en intercesiones por pasos cebra con regulación semafórica donde rojo para los vehículos significa verde para peatones. La bici en estos casos puede acogerse a su condición de «peatón con ruedas» y atravesar en verde sin echar pie a tierra y sin “saltarse el semáforo”. Se entiende que la preferencia de paso será siempre peatonal, condición que adquiere la bicicleta en pie a tierra o bicicleta en mano. Quedan excluidos de este «siempre en verde» los semáforos en intercesiones con tráfico rodado por ambas vías.

4.
La bicicleta y el autobús urbano. Intermodalidad en autobuses Tussa con plataforma que permita subir la bici al autobús como se suben carros, carritos y vehículos unipersonales.

5.
La bicicleta y el estado de las calzadas. Plan de actuación sobre el estado de las calzadas, con especial atención a bordillos, husillos, alcantarillado, baches y relieves de obras y canalizaciones mal raseadas.

6.
La bicicleta y los obstáculos transversales. La bicicleta y los pasos de peatones elevados. Los pasos elevados deben tener una pendiente suave para las bicicletas subir y bajar sin sobresaltos. Las bandas transversales para templar el tráfico de los coches y su exceso de velocidad deben limitar su anchura de modo que por la derecha en el sentido de la marcha puedan pasar en llano las bicicletas, vehículo lento cuya velocidad no hay, por definición y salvo en la cuesta abajo, nunca que templar.

7.
La bicicleta y el Paseo Marítimo. Habría que redibujar el itinerario bici por el andén peatonal del Paseo Marítimo, desplazándolo hacia la línea de albero (la más alejada de la playa) de modo que no corte en dos el espacio peatonal. Como modelo serviría el actual trazado entre calle Vicente Yáñez Pinzón dirección Club Náutico, tangente al Polideportivo y CANE. El carril para vehículos por el Paseo Marítimo (correspondiente a las calles Director Julián Cerdán, Esteban de Boutelou y Simón de Rojas Clemente), actualmente de sentido único dirección las Piletas, podría servir de experiencia piloto para las bicis circular por la izquierda como «peatón con ruedas» también en dirección contraria a los coches, es decir, dirección Polideportivo, calle Vicente Yáñez Pinzón y acceso a la avenida de Bajo de Guía. Esa medida sería especialmente interesante en días de saturación peatonal por el Paseo Marítimo: días de Carreras de Caballos o días de Cine en la Playa. Esa misma experiencia piloto podría aplicarse a la avenida de la Primera Circunnavegación, vía estratégica para las bicicletas acceder a Bajo de Guía desde el Callejón de Guía (en verano, circuito desde Bonanza a Chiringuito Alfonsito y, de ahí, por Primera Circunnavegación y Callejón Capillita, acceso a bares y restaurante de Bajo de Guía).

8.
La bicicleta a diario. Para el fomento de la bicicleta laboral, de casa al trabajo o a la escuela, habría que poner aparca bicis en sitios públicos evidentes, en comunidades por encima de una determinada cantidad de vecinos y en espectáculos o eventos festivos o deportivos que pudieran organizarse. En colegios e institutos, sería muy didáctico un Día de la Bicicleta que anime al alumnado, solo o debidamente acompañado, al uso de la bici como medio de transporte para ir a clase. Igualmente, sería muy útil, máxime en temporada de baños, la instalación de un taller rápido de bicicletas al inicio del Paseo de la Calzada frente a la Plaza de los Cisnes. Ese taller, asignado por concurso público entre los talleres que opten a él, cubriría la puesta a punto de bicicletas en estos cuatro puntos: altura y regulación del sillín y manillar, pinchazos, frenos y salida de cadena. Podría hacerse una reunión con talleres del ramo tendente a concienciar de la urgencia técnica de este tipo de reparaciones sobre las de más largo alcance.

9.
En bicicleta, del Centro hasta la Playa. El Ayuntamiento podría contemplar la recuperación del Paseo de la Calzada como vía ciclista y peatonal ininterrumpida y sin obstáculos desde la Plaza de los Cisnes hasta la misma Playa, vía ciclista que podría hacerse por el centro del paseo de la Calzada y actuando sobre las dos glorietas que al día de hoy están pensadas para los coches y no para las personas ni para las bicis.

10.
Campaña de divulgación del Plan por colegios, institutos, asociaciones ciudadanas. Instrucciones a la Policía Local. Gestiones ante Junta de Andalucía y Diputación de Cádiz para la matriculación voluntaria de bicicletas (hasta los años 80 se hacía en España y era eficaz contra el robo de bicicletas y para desactivar la compra venta de bicicletas robadas).

11.
La bicicleta y las Carreras de Caballos. Dada la proyección de las Carreras de Caballos, podría aprovecharse la convocatoria como pista de carreras para carreras ciclistas o exhibición de bicicletas de paseo como en la Sanlúcar de hace décadas.

12.
La bicicleta como atractivo turístico. Se podrían rediseñar y señalizar rutas bici desde el Centro a la Colonia de la Algaida y Monte Algaida, con acceso al corredor verde para bicicletas que allí hay, y desde el Centro a Chipiona por la carretera de la vía, carretera de la Jara y vía verde. Animar a bares, chiringuitos y hotelería a ofrecer a sus clientes bicicletas de alquiler o puntos de aparcamiento para bicicletas.

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apéndice fotográfico

Reportaje fotográfico basado en la bicicleta por Toulouse (Francia), de donde viene Decaux, empresa concesionaria de bicicletas de alquiler en Sevilla.

enlaces de interés

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observatorio del defensor de los bares.

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(desde Sevilla a Sanlúcar de Barrameda)

Siendo camarero y cliente términos inclusivos de camareras y de mujeres clientes, la conexión camarero cliente se ha polarizado. Por un lado, la informatización de los bares, donde mandan las maquinitas o ipads [aipads] conectadas a un ordenador central, tiende al máximo control y, por otro, la expansión del autoservicio perpetúa la improvisación. Cuatro son los enemigos del viejo bar: la empresa, la clientela, la crisis y la pamplina.

la empresa
Por grados de atención al cliente, estos son los tipos de bares:

□Bares informatizados de servicio asistido por camareros profesionales donde la libertad de circulación se ha perdido. El cliente es un número y su acceso a la barra, como lugar de encuentro y apalanque, está imposible. La barra queda como mostrador o vitrina de productos reclamo para consumo en mesas (bajas o altas, de taburetes) o veladores. El franco tirador de cerveza no tiene nada que hacer aquí.

□Bares todo servicio con autoservicio voluntario o de primera postura. El cliente, ávido de una cerveza inmediata, puede servirse en barra el vaso deseado, más una tapa fría o picoteo de aceitunas o similares. A partir de ahí, todo se le servirá sentado. La camarería ronda mesas y para eso está. Estos son los mejores bares, los más cómodos para el bebedor de cerveza y su compañía.

□Bares de autoservicio grado 1. Los camareros recogen y limpian las mesas pero no admiten comandas, solo las sirven. A cada pedido, el cliente se tiene que dirigir a la barra. En algunos bares, si el camarero emisor no localiza la mesa receptora de la comanda, puede que pregone a voces el nombre del cliente o la mercancía de su tapa. No son bares para ir dos sedientos y en conversación porque uno de los dos se estará ausentando continuamente.

□Bares de autoservicio grado 2. El cliente se encuentra la mesa sucia de un cliente anterior y al ir a la barra pide que preparen su mesa. Si el bar no lo hace agradecido y con presteza, pasaría al grado 3. La buena educación de la clientela (mal entendida) está dando lugar al cliente caracol que reintegra en barra el menaje que él mismo ha utilizado, doble autoservicio; triple, si retiró del cliente anterior. Son bares rompe parejas que, a la larga, no vuelven.

□Bares de autoservicio grado 3. El bar, saturado de gente, facilita al cliente un paño húmedo para que adecente él mismo su mesa. La triple A de autoservicio. El cliente limpia, fija y da esplendor porque, encima, dirá, si le preguntan, lo bien que se come allí, te voy a llevar a un sitio que no veas. El cliente que se arrancó por Ikea, montándosela él mismo, y por Media Markt, yo no soy tonto, termina máster en estrellas Michelín.

La degradación del autoservicio plantea perfiles que no son de desdeñar. Para empezar, el cliente se ve obligado a practicar el intrusismo y acaba siendo, en términos de contratación de mano de obra, un esquirol. Para seguir, habría una cuestión legal de responsabilidad civil si el cliente metido a camarero comete alguna torpeza (la máxima: un accidente ¿laboral?), pasando por un plato volante con salsa que mancha a otra persona, eventualidades que se contemplan en el convenio de un sector servicios donde los haya. Y ¿por qué tengo yo que saber los consumos de Juan Ruiz o Dani Peláez y ellos saber lo que yo consumo? En el futuro, vamos hacia un bar radial de barra panóptica (como cárceles o el castillo de Kafka) y, alrededor, las mesas en círculos concéntricos por orden de llegada o de reserva. Opcional: la megafonía.

la clientela

Desde la incorporación de la mujer a los bares, ya no hay madres ni abuelas que tengan a mesa y mantel la restauración en las casas, cuya varonía iba al bar a socializar y a beber y, si acaso, la tapita de las 13:30 por hacer estómago. El extravío de la palabra almuerzo en español no es casual, pues, entre el desayuno y la comida, se cuela esta parada que tampoco era el almuerzo. La mujer en los bares ha despejado un panorama de bebedores solos pero ha traído dos desconfiguraciones: una función guardería de infancia en los bares (pueden ser perros) y una función restaurante. El bar ya no es espacio de paz o zona de confort, como se dice ahora.

la crisis y la pamplina

Ya no se apunta uno tantas rondas masculinas de, chaval, llena aquí y ponlo a mi cuenta. Y comer fuera cuesta un escándalo con tantos días señalaítos: viernes de colegas, sábados de matrimonios, días de cine y búrguer en el multicentro, segundas viviendas de fin de semana donde en la nevera no hay nada. Esos grupos se tiran a la calle a comer sin comer, porque lo suyo es picar cualquier cosa al centro y para compartir. La Andalucía de las tapas no es precisamente el País Vasco; en verano, por vacaciones y, en invierno, por salir del diario escolar.

El bebedor de cerveza sospecha que el bar saturado y gritón, histérico y sin encanto, es un pacto no escrito entre oferta y demanda, y por eso funciona: yo le sigo dando a usted y a su gente de comer por el mismo o parecido precio y usted sigue campeón del convidar. A cambio, si usted tiene que limpiarse su propia mesa, ni a usted se le nota la crisis de cartera ni a nosotros la crisis de empresa y la miopía del cuantos menos, más: más sueldo o más propinas; más productividad o más beneficio. La patronal está machacando a los tíos de la tiza, hoy también muchachas con ipad.

observatorio en Sanlúcar

Entre el Chiringuito de Las Piletas y el bar restaurante de la Real Sociedad de Caballos, la Sociedad, bajo el pretexto, mujer, de su cocina tradicional, se retrata en el Chiringuito, donde sube el IPG, índice de jinetes (hay quien dice de pijos) por minuto y metro cuadrado. Y están al cerrar o al traspasar dos restaurantes de camarería fina, uno en el Cabildo y otro en Bajo de Guía (otros cerraron antes), sitios abiertos con ojos capitalinos o con vistas a TripAdvisor.

La Sanlúcar del quiero y no puedo y la Sanlúcar de piñón fijo de papas aliñás y tortillitas de camarones no dejan mucho espacio ni para restaurantes ni para gastrobares (quiero y no puedo desde su origen) ni para sobremesas de café, copa y puro. De cenas de amor para dos, ya es que ni hablamos.

Daniel Lebrato, septiembre 2018

el dijusto.

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dijusto (disgusto) pone lo justo donde el gusto (la justicia en lugar del gozo o del sabor) y adquiere, gracias a la etimología popular, una belleza ortográfica inusitada. La palabra dijusto así escrita aparece en el Espejo de consolación para los que en esta vida padecen tribulación, libro compuesto por fray Juan de Dueñas, predicador de la orden de San Francisco en 1542 y publicado en Barcelona en 1580 (digitalizado por Google y en Cervantes Virtual). Y está recogida en el habla de la Manchuela (comarca entre las Serranías de Cuenca y Albacete) y en el habla de Jaén, Andalucía y otros sitios. En Bajo de Guía, el dijusto entre macetas está al final de una calle que ya era callejón y que al final se convierte en patio de vecinos. Si alguien tiene mucho interés en visitar el azulejo, con discreción se le pasa dónde verlo porque no es plan molestar a gente que saca su hamaca o su silla a la puerta y con la fresquita y bajo la parra está en sus cosas y no en Instagram.

 

rap del tío de la tiza.

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En Cádiz, el tío de la tiza fue Antonio Rodríguez Martínez (1861-1912), quien se hizo célebre por apuntar así lo que le iba debiendo cada mesa que servía. Y tíos de la tiza han sido todos los camareros que nos han servido en bares y tabernas, ventas, abacerías, colmaos y chiringuitos de los de antes; barras o veladores donde las cañas (primero, de manzanilla y, luego, de manzanilla y de cerveza) y donde las escudillas o rabaneras con rábanos, altramuces o aceitunas, serrín cuando llovía o para no resbalar el suelo y un único urinario, de olor intenso, para caballeros. La tiza tras la oreja, normalmente la derecha, cuadrada y, más tarde, redondita, era la prueba, junto al mandil blanco o negro, de que estábamos en un bar de hombres y no de las delicadeces que vendrían con la incorporación de las mujeres. De aquellas tizas, pasando por rotuladores, se ha llegado a las maquinitas estas donde nos apuntan ahora y donde damos problema quienes vamos por libre, quienes pedimos en barra (por vigilar la pulcritud de la caña) o quienes no acabamos nunca de sentarnos, porque sin sitio nadie somos. Se llama PDA [pedeá: de Asistente Digital Personal] a una computadora organizadora o agenda electrónica de bolsillo. Y PDA TPV [pedeá tepeúve: Terminal Punto de Venta] al aparatito que lleva la camarería para recoger y servir y cobrar comandas en bares y restaurantes, mesas y veladores, aplicación (o app) que permite controlarlo todo desde un ordenador central. Otro día hablamos de libreticas o albaranes hasta llegar a esos cuadernos que en el rap se ven.

–vídeo 1:51 Rap del Chiringuito o del Tío de la tiza

–enlace a EL BEBEDOR DE CERVEZA


 

el jardín de los caballos que se bifurcan.

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Foto Ricardo López

El jardín de senderos que se bifurcan es un cuento de Jorge Luis Borges en 1941. Fue la primera de sus obras en ser traducida al inglés y dio nombre a la colección de su serie que acabó dentro de Ficciones, 1944.

En la ventana estaban los tejados de siempre
y el sol nublado de las seis.
Me pareció increíble que ese día
sin premoniciones ni símbolos
fuera el de mi muerte implacable.
A pesar de mi padre muerto,
a pesar de haber sido un niño
en un simétrico jardín de Hai Feng,
¿yo, ahora, iba a morir?
Después reflexioné que todas las cosas
que suceden a uno suceden
precisamente, precisamente ahora.
Siglos de siglos y solo en el presente
ocurren los hechos;
innumerables hombres en el aire,
en la tierra y el mar,
y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.
#
Jorge Luis Borges


Sobre ese texto
y en el marco de las
Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda
el corto de 5:54 minutos
sobre los números 1
y los números 2


Carreras de Caballos de Sanlúcar (instrucciones de uso).

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Policía Nacional a caballo por el Paseo Marítimo y el carril bici. Segundo día de carreras. (09/08/2018)

 

Declaradas de interés turístico internacional en 1997 y con historia desde 1845, las Carreras de Caballos de Sanlúcar (siglas CC o CCS) [Cacáb o Cacasán] le gustarán si le gusta el deporte, las carreras, los caballos; los pura sangre, sus jinetes, cuadras y ganaderías; la cría, preparación y monta; las apuestas y las infantiles casetas de apuestas, con concurso y todo. Le gustarán si tolera o tiene una disculpa que justifica el maltrato animal y el fomento de la ludopatía, ya desde la infancia. Han de gustarle o no hacerle ascos a las clases sociales que van a caballo, carruaje, enganche o todoterreno, con sus reales sociedades como la CCS; los premios, las medallas y trofeos, los himnos, las ceremonias de entrega y los discursos de patrocinio o agradecimiento. Contribuye el gusto por las arquitecturas efímeras (como el hipódromo provisional) y el apego, simpatía o devoción, por aglomeraciones de masas rigurosamente vigiladas por fuerzas del orden a pie o a caballo o en vehículos especiales. Es aconsejable que le guste a usted el chiringuito, como espacio alternativo, y la puesta de sol, como momento del día, y con fondo de Doñana en marea baja. Imprescindible: no padecer de alergia al pijerío ni hacer objeción de conciencia a los dineros que la Junta de Andalucía invierte en Cacasán (de 80 a 20 mil euros en premios, según años y crisis), como si Cacasán fuera pobre indigente o necesitada de subvención, más lo que el Estado y la Junta, con Diputación de Cádiz y Ayuntamiento de Sanlúcar, aportan o se gastan, lo normal en este tipo de eventos: Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local, Protección Civil, Sanidad, limpieza y mantenimiento, todo ello con cargo a Presupuestos públicos para intereses privados. Otro día hablamos de lo que Sanlúcar ganaría o perdería en su pib si prescindiera de sus célebres carreras de caballos sistemáticamente presentadas, a izquierda y a derecha, como creadoras de riqueza y puestos de trabajo.

☞ Vídeo reportaje de 5 minutos.