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CÓMO ACABAR CON LA NAVIDAD.

☞ resumen. Como acabar con la Navidad no iba a contar nunca con el voto de la mayoría y, al mismo tiempo, todo se puede y se debe someter a votación, el artículo propone pasar del voto político al voto económico y que quien quiera Navidad en espacios públicos (alumbrado, adornos, etc.) contribuya y lo pague de su bolsillo y sin subvención ninguna. Esto se haría mediante impuestos directos (donaciones, pago por ver o entrar, patrocinios publicitarios), e indirectos a través de la Declaración de Hacienda (estatal, local y regional), marcando una equis en la casilla □ Navidad y fiestas religiosas (algo que ya se hace entre □Iglesia o □Fines sociales), redistribuyéndose así Presupuestos Generales que deben estar al servicio de toda la población contribuyente, de otras confesiones religiosas y del laicismo y aconfesionalidad del Estado. Cree el autor que a este razonamiento nadie se puede oponer y todo es conforme al pluralismo, al individualismo y al liberalismo que se predica en democracias avanzadas.

☞ abstract. How to end Christmas was never going to have the vote of the majority and, at the same time, everything can and should be put to a vote, the article proposes to pass from the political vote to the economic vote and who wants Christmas in public spaces (lighting, ornaments, etc.) contribute and pay out of pocket and without any subsidy. This would be done through direct taxes (donations, payment to see or enter, advertising sponsorships), and indirect taxes through the Treasury Declaration (state, local and regional), marking an X in the box □Christmas and religious holidays (something that already it is done between □Church or □Social Fines), redistributing thus General Budgets that should be at the service of the entire taxpaying population, of other religious confessions and of the secularism and non-confessional nature of the State. The author believes that nobody can oppose this reasoning and everything is in accordance with the pluralism, individualism and liberalism that is preached in advanced democracies. (Traductor de Google)


La razón de la sinrazón que a mi razón se hace.
(Quijote, 1)

La razón de ser de lo que es poderoso provoca la sinrazón de que se hable de ello. Es parte del juego y del poder. Vean, si no, la cantidad de gente que fustiga el nacionalismo sin darse cuenta (o dándose, qué más da) de que (aunque se disfracen de izquierda contra derecha) todo ese argumentario en contra es en el fondo básica y radicalmente nacionalista, es decir, de la misma índole que aquello que critica. Pasa también con la monarquía, con la religión o, últimamente, con el feminismo de velito islámico o, a lo occidental, de tacón y de uñas pintadas como para un máster chef. Cuando nos damos cuenta, ya hemos caído en la trampa y estamos hablando de semejantes disparates, absurdos o tonterías. Es lo que pasa además con las fiestas que nos vienen impuestas, particularmente la omnipotente y omnipresente, hasta el hartazgo, Navidad. Perdón, entonces, por la sinrazón.


¡Así se habla, viejo topo! ¿Podrás trabajar rápido bajo tierra?
(Hamlet)

Hacia 1980 un profesor y escritor español, Eliacer Cansino Macías (Sevilla, 1954), dio al mundo un método infalible para deconstruir la más potente obra con solo averiguar su clave o tornillo clave, su piedra de toque. Se llama piedra de toque a la que sirve para probar la pureza de los metales y, por extensión, aquello que permite calibrar el valor o alcance de una situación o coyuntura, por ejemplo, en la frase “El soberanismo es la piedra de toque de la actual discusión política” o, por ejemplo, “La Navidad es la piedra de toque del laicismo nacional”. No confundir piedra de toque con la piedra clave, que es la que cierra el arco o la bóveda (que en estructuras de hierro pudiera ser un tornillo o remache), y así se dice que “La Navidad es la clave del calendario cristiano” o que a fulanito “le falta un tornillo” por pretender acabar con la Navidad. Estamos hablando de un desmontaje intelectual de la Navidad como texto (Jacques Derrida) y estamos hablando del Método Eliacer para buscarle no los puntos débiles al edificio Navidad, sino los puntos fuertes y con la propia lógica de albañiles y arquitectos.

A ese propósito, promovimos la campaña Cómo acabar con la Navidad, que era también una encuesta de opiniones y puntos de vista. Cómo acabar con la Navidad se inspiraba en Yo quise destruir la Torre Eiffel, conferencia ficción de Eliacer Cansino a base de proyectar, como en perverso flash back, imágenes diapositivas de lo que fueron las obras de la Torre Eiffel desde su inauguración al público el 31 de marzo de 1889, hasta la primera piedra o cimentación, que había sucedido dos años, dos meses y cinco días antes. La Torre se venía abajo, vaya que sí, y sin víctimas ni sobresaltos, todo muy limpio, como queríamos, y sin que nos cayera encima la anti terrorista y sin ofender sentimientos religiosos.

Entre las ideas recogidas, ha habido de todo: Quien proponía hacer femen que aborta a la virgen María. Quien poner a los camellos ciegos de marihuana. Quien declarar en huelga a los pastores. Quien echarlos a pelear contra los romanos. Quien La vida de Brian. Quien para virgen, tú, y para Herodes, yo, y ¡belén, campanas de belén!, el que se monta cada vez que los dos montamos el belén.

Hubo quien arremetió contra la periferia mercantilista y ludópata de la fiesta, empezando por el Gordo de la Lotería: «Usted no es un feligrés del dinero. Usted es de compartir, que es lo que se lleva, ser colaborativo. ¿Y si les toca el Gordo en el trabajo, en el taller, en el colegio, en la tienda, en el bar, en la familia o entre vecinos del mismo bloque?» Sudores fríos. La pesadilla con el sorteo arranca en el chiringuito de la playa. Alza usted la vista de la cerveza o del tinto de verano y, allí, el dichoso numerito con la pregunta «¿Y si toca aquí? ¿Te lo vas a perder?» Sudores fríos en pleno agosto.

Hubo quien nos hizo más sabios, como @Wikiwiki: Sepan ustedes que los primeros en abolir la Navidad fueron los puritanos de Oliver Cromwell en 1647. Cromwell llamaba a la Navidad la fiesta del jolgorio de los paganos, lo que alcanzó a la Nueva Inglaterra colonial. A los primeros Padres Peregrinos que llegaron a América allá por 1620, con su estricto estilo de vida de aversión a la bebida y al baile, fiestas y juegos de azar, la Navidad les recordaba costumbres más vinculadas al paganismo que al cristianismo. Hasta 1870, y por influencia de irlandeses e italianos, tardó la Navidad en ser fiesta oficial en USA como día de reunión familiar y de descanso obligatorio.

Y hubo quien nos trajo alguna cita literaria. @Citacita: Arthur Rimbaud, Una temporada en el infierno (1873): Desde el mismo desierto, en la misma noche, mis ojos cansados siguen despertándose con la estrella de plata, siguen, sin que los reyes de la vida se conmuevan, los tres magos, el corazón, el alma, el espíritu. Cuándo iremos, más allá de las playas y de los montes, a saludar al nacimiento del nuevo trabajo, la nueva sabiduría, la huida de tiranos y demonios, el fin de la superstición, la marcha de los pueblos, a adorar, los primeros, la Navidad en la Tierra.

Otro donante nos pasó esta profundidad de Elvira Lindo en El País: En invierno los escritores me dan mucha pena porque, cuando no escriben artículos contra la Navidad, escriben artículos que tratan de que tienen gripe. Me da mucha pena que los escritores (por mor a su ética) no disfruten de la entrañable Navidad porque dicen que las personas estamos enfermas de consumismo.

Otro colega nos transfiere un fragmento de una rara diatriba contra las tres culturas titulada Epístola moral a los cristianos, que tiene algo de belén viviente:

Se escapan del belén beduinos, caravanas,
sus barbas, sus tapadas, sus plañideras tristes
demuestran a la cámara que el pobre Dios no existe.
Y todo se hace en nombre de un dios que nadie ha visto.
Los tiene divididos un hombre, Jesucristo.
Primero dividió en dos al pueblo hebreo,
no convenció a Mahoma, ya hay tres para el sorteo.
De crímenes atroces, hicieron una lumbre,
le dieron teología a bárbaras costumbres
y esa mentalidad de piedras y de clanes
la enseñan a los críos en biblias y en coranes.
Los puntos cardinales, después de tanta guerra,
en tres los repartieron para heredar la Tierra
con tal de que las otras no pasen de su Oriente,
de acuerdo, tres culturas, la nuestra es Occidente.

(sobre el yihadismo suicidista)
Morir matando vimos al héroe, al kamikaze.
Matar viviendo, nunca; con éstos, ¿qué se hace?
Tan solo los primeros cristianos primitivos
se vieron en su muerte más fuertes que los vivos.
Pasaron siglos. Fueron, del mar de los romanos,
al Índico, al Pacífico, y vuelta al Vaticano.
El clero se relaja. Fray gordo puso a dieta
las reglas de la orden, no el alma y la bragueta.
Los feligreses mecen las cruces del mesías
en sus cunitas blancas de hogar y burguesía
y ahora, ¿quién les dice, en tiempos de bonanza:
Coge tu cruz y sígueme? ¡Que vaya el ordenanza!
Del Testamento, hicieron portales de Belén,
aquí, una figurita, aquí, un pastor, qué bien.
¡Como que vienen vivos, que cruzan el Estrecho,
por Grecia, por Turquía, vienen buscando techo!

Flash back. No hay tres culturas. Usted guarde la suya
para que nadie venga con otra dando bulla.
Y por Semana Santa, salgan las procesiones
igual que los obreros en manifestación, es
lo justo y democrático. Y, alcalde, en Navidad,
no monte más belenes: un árbol de unidad.
Hablamos de las calles, plazas y ayuntamientos,
y cada quien que ponga en casa el nacimiento.
Hablamos de dejaros de apoyos del Estado
y haced de vuestra capa un sayo en lo privado.

Apunta @Marxista: Desde mitad del siglo 18, y todavía en alguna izquierda que no se entera de nada, la teoría de la emancipación se ha basado en el reparto del trabajo. Marx no pudo prever las resistencias del capitalismo; unas, por las malas de las armas y el bloqueo y, otras, por las buenas de ideologías inyectadas como un virus o como un troyano: ese fue el Estado del Bienestar, que hizo, del proletariado, clase obrera; después, trabajadora y, por último, clase media involucrada: se acabó la lucha de clases. Porque si la explotación y el capitalismo seguían dándose, se daban por mayorías nacidas de las propias clases dominadas. Se acabó la revolución. La clase obrera no volverá ni será sustituida por olas migratorias ni por minorías en lucha; tampoco por colectivos o por grupos de sexo. Todos esos movimientos, con oenegés y solidaridades, no moverán los cimientos de este mundo; obviamente, tampoco el islamismo como alternativa a la decrepitud de Occidente. Lo que nos queda es el reparto del individualismo y del tiempo libre y del ocio como revolución pendiente.

@Viejotopo: Otro día hablamos de Internet como Palacio de Invierno o Bastilla que habrá que conquistar. En esa revolución ocupa un primer lugar la conquista del calendario laboral, vinculado al trabajo, y de las fiestas que nos vienen impuestas en nombre de tradiciones y artes y costumbres populares.

Un donante más nos advierte: Buscad en Google “guerra contra la Navidad”. Vais a flipar. ¡88.000 resultados en 0,4 segundos! Luego resulta que la supuesta guerra incluye mayormente gente muy derechona que siente el ataque contra valores tradicionales, y no contraofertas sabiamente pensadas y razonadas desde el laicismo o desde el pensamiento libre. Bueno, hay alguien que sí: La celebración de la Navidad es una forma encubierta de introducir una confesión religiosa en el ámbito público. Ayuntamientos, consejerías y otros organismos optan por financiar y acoger belenes en las dependencias públicas con el dinero de contribuyentes católicos y no católicos. Y en los centros educativos obligan a las criaturas a cantar villancicos, lo que va contra la aconfesionalidad del Estado. Si una parte de la población quiere celebrar la Navidad, que lo celebre de su bolsillo. No hay ninguna guerra contra la Navidad. Hay guerra contra quien no la celebra.

@Demoscopia: Entrecomillando en Google “feliz Navidad” da 42 millones de googles, solo superados por los 179 millones del inglés y por encima del ruso (10,2), el alemán (10,1), el japonés (9,84), el italiano (9,47), el chino (8,83), el francés (8,35) y el árabe (2,24). En contra, “contra la Navidad”, obtenemos 1.340 resultados en español, el menor rechazo que se registra entre las principales lenguas. La tabla anti Navidad la encabeza el japonés (con 72,8 millones de resultados), seguido del ruso (20,7), del chino (8,82), del italiano (308.), inglés (128.), alemán (27.), francés (15.2), árabe (1.45) y el español ya dicho de los 1.340 rechazos. O sea, que lo tenemos claro. Más de un 99,99 por ciento de la hispanidad que se expresa por internet está a favor de la Navidad. La Navidad tiene un éxito o una implantación que va mucho más allá del cristianismo o del consumismo.

@LaBalaLaika: La Navidad española está muy bien pensada como trilogía de tres fiestas dobles con seis banquetes en quince días casi perfectamente equidistantes una semana entre sí y para cada una de las tres generaciones: hacia los mayores y las raíces de donde venimos: Nochebuena y Navidad; para la pareja y amistades: Año Viejo y Año Nuevo; y para la infancia y para todos: Noche de Reyes y Día de Reyes. Es un plan perfecto imposible de mejorar. Si a esa potente trilogía le ponen por delante el Gordo de la Lotería y el puente de Inmaculada y Constitución, más el black friday y las rebajas abriendo y cerrando la procesión, estar en contra de la Navidad es como ser tonta del bote o tonto del culo: Usted, ¿qué quiere?, ¿trabajar?

@MartínSantos: 1º) Existe una moral vulgar y comprensible según la cual trabajar es bueno. Esta moral del trabajo convive con la observación empírica de que mejor aún que trabajar es disfrutar de vacaciones y días de fiesta o de descanso. 2º) Supongamos que existe una moral superior que inspira al Estado (como titular del bien común) para un calendario flexible y personalizable. 3º) ¿Para qué coño carajo demonios puñetas promulgaron la alianza de culturas y civilizaciones, si no se reconoce el derecho al sabbat judío o al viernes musulmán, al ramadán o al yom kippur? Natividad y Pasión, es lo que hay: que nazca el Niño por Nochebuena, que ya lo mataremos por Semana Santa. 4º) Tras la lógica de la Navidad, surge la duda sobre su escenificación en los espacios públicos. Ahí interviene la cultura de la conservación imponiendo el tema del belén, más acorde con la dieta mediterránea que el nórdico tema del árbol (que el católico bando aprovecha a tildar de protestante o de hacerle el juego, con Papá Noé, a la Coca Cola). 5º) Pero, en esto, piden la palabra las concejalías de izquierdas de cultura y fiestas mayores: la Nochebuena marca el solsticio y el culto a Mitra, de raíz pagana. Y nosotros, sin saberlo.

☞ Total, que no hay quien pueda. La casa recomienda pasar de la democracia de la declaración del voto, que es subjetiva y manipulable, a la democracia de la declaración de Hacienda, que es no manipulable porque sería un delito. Pagar la Navidad mediante impuestos directos, e indirectos en la declaración de Hacienda, algo que ya se hace entre marcar la casilla para contribuir a la Iglesia o la casilla para fines sociales. Realmente, la vida pública y política la soportaríamos mucho mejor si cada institución sensible y cuestionable, sujeta a la objeción de conciencia, pudiéramos, al menos, votarla con un lenguaje de casillas: no con mi voto, no con mi dinero. No con mi dinero el ejército (primera objeción de conciencia; acabada la mili obligatoria, esa objeción se la ha comido el Estado). No con mi dinero la Jefatura del Estado (ni con monarquía ni con república). No con mi dinero subvencionar las corridas de toros. No con mi dinero la Iglesia. No con mi dinero la enseñanza concertada. No con mi dinero la fuerza pública en actos privados (esa Policía Nacional en partidos de fútbol de alto riesgo). No con mi dinero, la Navidad. Que los municipios arbitren la recaudación entre particulares y negocios interesados en la Navidad y que en ningún caso los espacios públicos se adornen con temas confesionales. La piedra de toque, la piedra clave y el tornillo por averiguar y destornillar era, al final, Eliacer, el bolsillo del contribuyente. Se trata de redirigir la democracia desde los dudosos mares y mareas de lo que piensa la mayoría, hasta su exacto caudal en euros personales. La vida que tengas, págatela. La fiesta que quieras, págatela. Va conforme al pluralismo, al individualismo y al liberalismo que etiquetan Occidente, democracia y primer mundo. Ser consecuentes, pues.

webgrafía:

Acabar con la Navidad, youtube de Daniel Lebrato (03:59 minutos)

Blog del viejo topo

Epístola moral a los cristianos

La guerra contra la Navidad, desmontando el mito derechista, en La Voz Liberal, 25/12/2015

La revolución del ocio y tiempo libre como una de las bellas artes

Mañana, poema de Arthur Rimbaud en Trianarts, 30/04/2014, traducción de Laura Rosal y Luna Miguel, Cangrejo Pistolero Ediciones, 2013

Que la detengan, Elvira Lindo en El País, 01/12/2003


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Lo que no es tragedia es esperpento.

Hombre de capa con sombrero y caña de paseo Foto Irina Soriano 5
Daniel Lebrato como álamo talado en la Alameda de Hércules de Sevilla. Foto Irina Soriano.

Todo el mundo sabe, menos el yihadista o el mártir, que la muerte es conversación de los vivos, no de los muertos (ni con permiso de halloween). Volver a Valle‑Inclán, junto a Rubén y a Bradomín en la escena catorce de Luces de bohemia, es, quizá, recuperar la lucidez en esta España triste que ni acierta en lo que hay que enterrar ni en dar vida a las nuevas ideas. Y tan patética es la noticia del artista que la emprende a palomas de la paz sobre la tumba de Franco, como la puesta en escena de una niña de trece años que el establecimiento quiere hoy infanta y mañana reina, y justo el mismo día o víspera de lo que nadie sabe cómo llamar: si jálogüin o jalogüín, si todos los santos, los santos o los fieles difuntos.

El caso es que nos vamos como se fueron antes quienes quisimos. Y el caso es (como Moisés o el profeta Daniel, que no conocieron la tierra prometida ni el final del cautiverio) que siempre nos quedamos a las puertas de algo o pudiendo haber hecho otra cosa o pendientes de alguna conversación, compañero del alma, compañero.

Entonces, Zacarías el borracho viene y la clava, cierra y acierta: no queda más que el espectáculo y, mientras haya una luz, soñaremos que hay también alguna salida contra la estulticia programada, Infanta o Franco o su pintor. A esa luz entre Max Estrella y Rubén, entre Rubén y Bradomín, diremos con Zacarías: ¡Cráneo privilegiado!

/ a J.J. Díaz Trillo /


Vídeo Halloween alusivo (5:30)


análisis de la Universidad.

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pervivencia de un mundo medieval

Desde el Plan Bolonia, en lo que llamamos Universidad se cruzan dos mundos que no tienen nada que ver. Un mundo de empresa privada, condenado a estar a la última, competitivo y en vanguardia, y un mundo funcionario de raíz medieval que reproduce categorías vitalicias de posesión, propiedad, ocupación y territorio: el aspirante toma posesión de una cátedra (silla o sillón) que pasa a ser de su propiedad; esa plaza la administra mediante profesores agregados y desde allí ejerce el control de departamento y planes de estudio, ese es su territorio. Antes, las universidades se repartían por especialidad, órdenes religiosas o rivalidad en cortes entre municipios. Modernamente, ha cundido el ninguna provincia sin universidad, hasta haber más universidades que provincias: 82 (50 públicas; 32 privadas). Como ustedes comprenderán, cantidad no es calidad, y se ha perdido el prestigio de ser licenciado por Salamanca, por Valladolid, por Barcelona, Valencia o Santiago de Compostela, Sevilla o Granada. Claro que las nuevas universidades, públicas o privadas, podrían venir con otras bases no medievalizantes, pero la verdad es que no. La Rey Juan Carlos (fundada en 1996) es pública y ya ven nomenclatura, organigrama y comportamiento: catedrático, asociado, titular, interino, colaborador, contratado o visitante (masculino o femenino) siguen siendo marcas de departamento o línea docente. Si eso no es territorialidad, que venga Fray Luis de León y lo vea.

entre lo público y lo privado

La segunda confusión sería la intencionada mezcla entre lo público y lo privado. Lo público, porque el Estado insiste en seguir siendo Estado del Bienestar donde impera (como un derecho en el Estado de Derecho) el derecho a la “igualdad de oportunidades”, caca maraca que cuenta con la complicidad de estudiantes y familias de estudiantes que, mediante becas y subvenciones, consiguen grado o título para montársela por la privada en despachos, bufetes o consultas particulares. Paradójicamente, y aunque acusada de ser fruto podrido de la privatización, la universidad privada (siete de ellas, confesionales católicas) tiene que parecernos mejor por cuanto no nos cuesta el dinero a través de los Presupuestos del Estado.

investigación, ¿para qué o para quién?

La tercera gran zona de sombra la pone la I+D o la I+D+i, o como lo quieran llamar. Nada evita que investigación financiada o alcanzada en o por la universidad pública vaya a parar a Bayer o BMW. Las becas y ayudas o subvenciones no firman contrato de fidelidad (lo que sí, un futbolista con su equipo) y mi compromiso con el Estado, como estudiante y como profesional, dura hasta que una empresa me aumente el sueldo o compre mi patente. Dicho en cubano, sería como estudiar medicina gratis en la Universidad Pública de la Habana y forrarte después abriendo consulta de lujo en Miami. En España, se da idéntico gusaneo.

Los males de la universidad española, escándalo más o menos, son los males del fragmento social que de ella se beneficia, no digamos toda la sociedad (obreros de Bellavista, pescadores de Sanlúcar, aparadoras de Valverde). La generación Podemos, muy universitaria, no ataca a la universidad porque es parte de ella. Le trae más cuenta separar las manzanas podridas: Cifuentes, Casado, Montón y lo que venga, que vendrá. ¿No se dan cuenta que cuando un objeto multiplica su valor o se exige para el triunfo social, está servido el fraude, el tráfico ilegal? ¿Por qué creen que se roba dinero? Pues ahora pasa con los másters o trabajos de postgrado, con las tesis o con lo que absurda o exageradamente se pida a las criaturas para entrar a un trabajo o a un puesto de relieve. Cifuentes, Casado o Montón, las tres personas de la Rey Juan Carlos, ¿de verdad esperaban ustedes que fuesen mágister en algo? ¿Esperaban que esos currículos hinchados por la competitividad a la moda de la empresa privada generaran una tesis, una opinión, un hallazgo, una luz para la humanidad? No se lo cree nadie. Lo que habría que cuestionar es Bolonia y la Universidad como institución, el Estado de cosas y las cosas del Estado. No lo harán Pablo Echenique ni Pablo Iglesias, ni Errejón ni Monedero; no lo hará Izquierda Unida. No pondrán en duda la Universidad. Pero la Universidad, como Cartago, ha que ser destruida para que otra cosa (ya no medieval ni vendida al capitalismo) nazca o renazca de sus cenizas.

–enlace a cuadro de grados y posgrados

¡Vaciad España!

Blancanieves (2012), de Pablo Berger
Foto: película Blancanieves (2012), de Pablo Berger

GENTES DE ESPAÑA,
desde Melilla a Finisterre,
desde Ayamonte al Bidasoa,
no quede nadie en cuyo nombre digan
lo que es España, la patria o sea,
lo diga el rey, el presidente, el juez,
el policía o el intelectual
de izquierdas, por supuesto
(por su puesto, no el tuyo).
Gentes de España: vaciad España
y que España surja, como el amor, con amor,
por su gusto, de una en una
o de dos en dos.

*

contra el referéndum monarquía o república.

Urna

A PREGUNTAS NECIAS, REFERÉNDUMS SORDOS

viene de borbones y macrones in the year 2525

Nos hacemos eco de la noticia: Piden al Rey que disuelva la Casa Real y abandone el país (El Periódico, 31/07/18). Donde dice Rey que disuelva, imaginen Cortes que disuelvan o Constitución reformada o tales partidos políticos que vayan sumándose a la abdicación del Rey y a la renuncia absoluta de la familia Borbón al trono de España. No tendrían ni que abandonar el país. Como si les da por fundar un partido monárquico y concurrir con él a unas elecciones. Cincuenta años después de haber nombrado Franco al príncipe Juan Carlos sucesor rey, España habría cerrado en paz un despropósito histórico que no tiene, cara al siglo 22, razón de ser en una sociedad que ha hecho del nadie es más que nadie su lema más hermoso. Pedir al Rey (o al Parlamento o a la Política) que el rey se marche tiene la ventaja del Estado amortizar una plaza de Jefe de Estado que cuesta a España una pasta gansa, y esa Jefatura vacía nos libraría de llenarla como la llenarían corrientes que están pidiendo referéndum entre monarquía o república como si fuera una gran cosa: república y sin jefatura y sin preguntarlo. Lo que sigue es un montón de obviedades por las que uno pide perdón. Triste luchar por lo que es evidente.

  1. contra la monarquía

Desde la Revolución Francesa, el poder reside en el pueblo que elige su cámara legislativa, órgano del que saldrá y al que rendirá cuentas el poder ejecutivo, siendo el judicial, más que un poder, un arbitraje cuyo ideal sería no intervenir. No existe el poder simbólico u ostentativo que se arrogan monarquías como la inglesa o la española, donde el rey reina pero no gobierna, o repúblicas como la italiana, donde el presidente preside pero poco. Habiendo cuerpo diplomático y ministerio de asuntos exteriores, ¿qué falta hará a una futura España republicana una Jefatura que represente a España y pueblo de España? Aprendamos de las naciones del mundo que se rigen por una sola cámara y naciones que suman tres magistraturas personales en una: presidencia del Gobierno, presidencia del Estado y jefatura del Estado. Y espabilen quienes enarbolan la supuesta progresía de si monarquía o república. La Historia, con mayúsculas, ya ha respondido a la consulta:

El Borbón guillotinado en Francia fue sustituido por demócratas reyes constitucionales o republicanos: desde Napoleón a Macron, el guaperas que ha conquistado la République. En sociedades frívolas y mediáticas y mediatizadas, el rey de los medios de masas es el rey: Enrique Peña Nieto, actor de telenovelas, presidente de México; otro guapo preside Canadá y, en España, el referéndum podría ganarlo la monarquía de la prensa rosa de las salas de espera de peluquerías y dentistas, en un país enfermo de estupidez, con zeta de doña Letizia.

Hitler y Mussolini fueron república. Trump es república. Israel es república. Hasta 1969, cuando Franco nombró a Juan Carlos de Borbón sucesor a título de rey, treinta años el franquismo fue república y, república, feroces dictaduras en antiguas colonias europeas; jeques o imanes de repúblicas islámicas son república. Y, lo más notable: república es España, aunque titule Reino de España, puesto que cargos públicos o desempeños funcionarios, destinos o servicios al Estado, nada de eso nos llega por herencia: lo contrario sería tráfico de influencias o prevaricación. Y en la cruzada por la unidad de España y contra el referundismo en Cataluña, cargos republicanos o presidenciales como Pedro Sánchez o Susana Díaz se han empleado a fondo y con mayor dureza que el mismísimo Borbón reinante.

  1. contra la república

Lo que habría que preguntarse o preguntar en referéndum es si se quiere (si se cree en ella o si hace falta) una Jefatura muy cara de mantener y que vivirá del cuento del arbitraje simbólico o mediador. Dicho lo cual, si por república se entiende un mayor grado de igualdad, va contra la igualdad la división social entre electores y elegidos pues mal se construye una sociedad democrática con una clase política profesional, que tampoco somos (como no somos príncipes ni infantas), pero nos hace caer en el espejismo y creer que sí nos representa. Mesas electorales, jurados populares o comunidades de vecindad nos dan lección de instituciones en régimen rotatorio y no remunerado. ¿Por qué no los órganos democráticos y representativos del Estado?

Al fondo, la esclerosis mental de la larga noche del franquismo y Constitución del 78 afecta también a su oponente, tocada todavía por el discreto encanto de una Segunda República con base en las dos Españas, dualidad que se ha vuelto más peligrosa que un alacrán en un zapato. Entre las autocríticas de la otra España y de la Segunda República, la mayor: no haber disuelto el Ejército (curtido en la represión en África y sin el cual no hubiera habido golpe ni levantamiento el 18 de julio) y, la menor: mantener la Jefatura del Estado. Otra impostura de doña Segunda República fue la exaltación del exilio exterior por encima de la resistencia interior, siendo así que quien se exilia dispone de recursos económicos para quitarse de en medio y decirle a la patria ahí te quedas. De esa exaltación del exilio, la peor, la de intelectuales burgueses centristas o liberales por encima del uno y otro bando, tipo Ortega y Gasset, María Zambrano o Chaves Nogales, biografías muy aireadas por el constitucionalismo al uso. La penúltima impertinencia de doña Segunda República es su propia mitología: la banderita tricolor como símbolo de algo (salvada sea la Memoria Histórica) y como si la Segunda fuera o fuese la única república posible mientras República y Guerra Civil se siguen enseñando, bajo ese epígrafe, en libros de texto a mayor gloria de una Casa Real que se sigue postulando a sí misma para poner paz y orden entre las dos Españas. Peguntar monarquía o república es hacerles el juego y aceptar el resultado. A preguntas necias, referéndums sordos.


–enlace a Piden al Rey que disuelva la Casa Real y abandone el país

–enlace a Jefaturas de Estado en el mundo

–enlace a Estados unicamerales


olvídense de pedir república.

Quienes plantean como una gran cosa, y muy progresista, preguntarle al pueblo en referéndum que si monarquía o república, olvidan que

–del rey abajo, república ya somos en España,  puesto que lo público en España no es hereditario (cargos o desempeños funcionarios, destinos o servicios al Estado),

y por tanto

–lo que habría que preguntarse o preguntar al pueblo en referéndum es si se quiere (si se cree en ella o si hace falta, etcétera) una Jefatura del Estado independiente que ostente el poder representativo, siendo así que, según todas las autoridades en la materia, la democracia consiste en solo tres: legislativo, ejecutivo y judicial.


 

Guerra civil en España (1968‑2018)

Goya a palos

España huele a pueblo
(Benito Moreno)


1.
Las luchas sociales rara vez acaban en revolución a un mundo nuevo; las más de las veces, fracasan o terminan con la restitución de lo que había, mediante una reivindicación (casi siempre, salarial) conseguida o pactada a satisfacción de unos líderes sindicales que otra vez vuelven a entenderse con la patronal. En cambio, las luchas patronales rara vez terminan en acuerdo; lo normal es que una empresa tiburón devore a otra y pase a ocupar su cuota de mercado. Y, cuando ese ajuste desborda el marco de las naciones, antes o después, se da una guerra, como aprendimos del siglo 20 con sus dos guerras mundiales, por no hablar de guerras del petróleo.


2.
Quienes, diletantes o graciosillos, se declaran al margen o en contra del referundismo en Cataluña, o porque el Procés les parece de derechas, no quedarán al margen si otras comunidades se suman al derecho a decidir (ojo a Euskadi) ni si estalla una guerra (civil, que son las que más nos gustan desde los tiempos de Goya). El mal ambiente está sembrado. En Andalucía o en Extremadura, en Madrid o en Barcelona, ya sobra ciudadanía dispuesta a coger la banderita de España y convertirse en tropa. Aviso para navegantes supuestamente de izquierdas: lo que nos distinguiría del pasado es que esa guerra se resuelva no con armas ni por la fuerza policial o judicial: referendos, elecciones. Y no pidamos que el resultado nos guste o se decida por unanimidad: por las urnas (no funerarias) y por mayoría, sabiendo ganar y sabiendo perder, esa es la regla en Occidente. De lo contrario, volvería la dialéctica entre los de arriba y los de abajo que expresó Bertolt Brecht: cuando los de arriba dirimen sus diferencias, quienes pagan la historia con su vida, en la fábrica o en la trinchera, son siempre los de abajo.


3.
Una subida de sueldos a los obreros en huelga apagó el Mayo Francés del 68. Cincuenta años después, en la reciente España, Mariano Rajoy (actuando como De Gaulle) le subió el sueldo al Pnv (como sindicato) y el Pnv (como tonto) volvió a apoyar al PP, justo un día antes de que al PP le estallara el caso, solo un caso, de su financiación ilegal o trama Gürtel; escándalo que sirvió al príncipe Pedro Sánchez para desposar con el Pnv y con las mismas galas unionistas. (Groucho Marx: ¡Cambio de pareja!) Y el telediario sigue irrespirable. El mundo del cine, antes apiñado en el No a la guerra, ha dejado a Willy Toledo a los pies de Abogados Cristianos que, por lo visto, representan a Dios y a su santísima madre. Caricaturistas, titiriteros, tuiteros, raperos desfilan por tribunales sin que nadie convoque un movimiento antifascista por las libertades civiles. No hace falta ser Willy Toledo ni Charlie Hebdo ni el rapero Valtonyc; no tengo que ser fan de TeVeo ni que cagarme en Dios ni pedir que maten a guardias civiles; puedo deplorar toda esa especie y, al mismo tiempo, pedir que no la machaquen. En vez de eso, lo que en España se pide es más policía y más mano dura contra quien inquieta a quienes cobran por no inquietarse, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que se sienten, mujer, mal tratados o mal vistos en ciertos bares o en ciertos colegios, y sus familias, y ¡no hay derecho! No hay derecho (y esta es la penúltima) que yo, el patriota, no pueda quitar lazos o símbolos amarillos por Cataluña.


4.
En vez de levantar mareas antifascistas para una reforma ¡ya! de la Constitución y contra la ley mordaza, ahí tienen a Izquierda Unida y a Podemos, a Garzón, a Anguita, a Llamazares o a Pablo Iglesias: junto a la España canalla y cañí, de ¡dale caña! Cambiando lo que hay que cambiar, es como si la sindical huelguista en Francia 1968 hubiera dicho a Daniel Cohn-Bendit, Alain Geismar o Alain Krivine: sois pequeños burgueses, majos, así que no contéis con nosotros, que somos el proletariado, que somos la revolución. Fachas que siempre estuvieron contra el Mayo del 68, en su cincuentenario han vuelto a sacar de contexto y situación palabras de Pasolini, del Pci, sobre la piel estudiantil que alborotaba Europa: que los estudiantes tenían razón pero eran burgueses, mientras los polis eran los pobres o los hijos de los pobres. ¡Pobre Pasolini! La verdadera libertad no se divide y se demuestra liberando, aunque sea adrenalina, y, si se calla el cantor, calla la vida.