Etiqueta: enseñanza

antiguos alumnos, por Juan Andivia.

Las fotos de 5º y 6º de bachiller nos representaban con edades de los quince a los diecisiete; y mejor no calcular el tiempo que ha pasado. Así que empezamos a mandar fotos de la actualidad. No importará quién ha llegado más lejos, quién es quién en la actualidad, sino que compartiremos la felicidad de un instante, que es la única que existe, porque hemos descubierto que teníamos una gran excusa: la añoranza.

Origen y artículo completo: VENTANA DEL AIRE: Añoranzas

de la necesidad de ideas sostenibles y de un centro de interpretación de nosotros mismos.

Daniel Lebrato en Ave clase preferente Madrid Sevilla 31 05 17

En viaje por España se me han juntado tres conversaciones o llantos: llanto por pueblos y aldeas que se vacían, llanto por pequeñas tiendas y oficios que van desapareciendo y llanto por la fuga de cerebros o titulaciones que se subemplean o emigran porque no encuentran trabajo en lo suyo.

Como no podemos vivir del tópico ni quejarnos de lo que no tiene remedio, y hoy que tanto se lleva lo sostenible y hay un centro de interpretación (turística) para cualquier cosa, aconsejo una interpretación de nuestras vidas y de la vida en general bajo principios sostenibles. Así no nos contamos películas ni caemos en romanticismos. Un principio básico es la economía: las ideas son gratis pero no la política entendida como la llevada a la práctica de las ideas. Y otro principio es asumir la responsabilidad personal de manera que cada quien defienda las ideas y la vida que se pueda costear. Seguro que entonces ya no tendríamos opiniones patrióticas nacionalistas y embotelladas y fáciles de echar al mar de las conversaciones en sobremesa.

Aunque se puedan reinventar con nuevos motivos ‑por ejemplo, el turismo o la ecología‑, pueblos y aldeas y oficios se cierran por motivos económicos irreversibles. Llámenle progreso. Y la universidad española peca de engañosa ambigüedad desde el comienzo: con dinero público se quiere formar un personal que luego, si puede, se forra por la privada: en la Habana, médico y, en Miami, millonario, vida mía. Ese juego no nos podía emocionar y, ahora en España, si tienes que irte al extranjero, te vas, mi vida. Distinto caso sería la fidelización o funcionarización de las titulaciones universitarias, algo que ya sucede con las academias militares, donde ingresar significa egresar para el ejército español. Ese automatismo podría darse en medicina o ingeniería cuando ingresar signifique, primero, que esa plaza de trabajo la necesita España y, después, que usted va a ejercerla si no toda su vida como funcionario público, al menos el tiempo suficiente para devolverle a España el dinero que España invirtió en su formación.

Al final, hablábamos de nosotros mismos y del pie por donde cojeamos. Pero eso en dialéctica da para poco. Saramago en su novela pudo echar a pelear al alfarero contra Porcelanosa. En la vida real, no.


de la necesidad de ideas sostenibles y de un centro de interpretación de nosotros mismos.

En viaje por España se me han juntado tres conversaciones o llantos: llanto por pueblos y aldeas que se vacían, llanto por pequeñas tiendas y oficios que van desapareciendo y llanto por la fuga de cerebros o titulaciones que se subemplean o emigran porque no encuentran trabajo en lo suyo.

Como no podemos vivir del tópico ni quejarnos de lo que no tiene remedio, y hoy que tanto se lleva lo sostenible y hay un centro de interpretación (turística) para cualquier cosa, aconsejo una interpretación de nuestras vidas y de la vida en general bajo principios sostenibles. Así no nos contamos películas ni caemos en romanticismos. Un principio básico es la economía: las ideas son gratis pero no la política entendida como la llevada a la práctica de las ideas. Y otro principio es asumir la responsabilidad personal de manera que cada quien defienda las ideas y la vida que se pueda costear. Seguro que entonces ya no tendríamos opiniones patrióticas nacionalistas y embotelladas y fáciles de echar al mar de las conversaciones en sobremesa.

Aunque se puedan reinventar con nuevos motivos ‑por ejemplo, el turismo o la ecología‑, pueblos y aldeas y oficios se cierran por motivos económicos irreversibles. Llámenle progreso. Y la universidad española peca de engañosa ambigüedad desde el comienzo: con dinero público se quiere formar un personal que luego, si puede, se forra por la privada: en la Habana, médico y, en Miami, millonario, vida mía. Ese juego no nos podía emocionar y, ahora en España, si tienes que irte al extranjero, te vas, mi vida. Distinto caso sería la fidelización o funcionarización de las titulaciones universitarias, algo que ya sucede con las academias militares, donde ingresar significa egresar para el ejército español. Ese automatismo podría darse en medicina o ingeniería cuando ingresar signifique, primero, que esa plaza de trabajo la necesita España y, después, que usted va a ejercerla si no toda su vida como funcionario público, al menos el tiempo suficiente para devolverle a España el dinero que España invirtió en su formación.

Al final, hablábamos de nosotros mismos y del pie por donde cojeamos. Pero eso en dialéctica da para poco. Saramago en su novela pudo echar a pelear al alfarero contra Porcelanosa. En la vida real, no.

la excelencia en secundaria.

LA EXCELENCIA
en secundaria

Hijos/hijas de papá,
llevadlos a la privada,
que no se mezclen con clases
de ética y proletarias,

y los de la concertada
‑con buenos dineros públicos,
curas y monjas, modales‑,
tres cuartos más de lo mismo,

que luego, en el instituto,
tendrán con cargo al Estado
alto nivel para el título
y sus despachos privados.

Este es el plan. No se ven
los hijos de la efepé.

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neuroeducación.

Publica El País una entrevista que no tiene desperdicio para padres, madres, maestres y educadores en general. El neurólogo Francisco Mora, autor del libro Neuroeducacion. Solo se puede aprender aquello que se ama, retrata indirectamente, pero con nitidez, la artificialidad de la enseñanza que se imparte actualmente y el origen del fracaso escolar. Hay dos frases espeluznantes. Una, que hasta los seis años el cerebro humano no está neurológicamemte formado para descifrar letras y números. Se puede empezar a los tres a leer y escribir, claro, pero como un papagayo y con sufrimiento. Y la otra, atroz también, es que la escuela se ha actualizado tan poco, que un maestro podría tener en su clase a un niño del Neolítico, sin detectarlo. Tan patético como triste y cierto. Antonio Delgado Cabeza.

Enlace a entrevista en El País.

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La privada y la estatal

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LA PRIVADA Y LA ESTATAL

UNO. La enseñanza pública nació como respuesta al analfabetismo cuando había que sacar a una población de su atraso de siglos. DOS. La derecha no contempla acabar con la enseñanza pública sino con los brotes igualitarios que trajo el Estado del Bienestar. TRES. En el Posbienestar la izquierda no puede seguir cultivando el sueño de la igualdad de oportunidades sin plantear su financiación. CUATRO. La clase empresarial demanda mano de obra cualificada y orienta las leyes de educación hacia la formación profesional. CINCO. Mientras no cambie la sociedad, las clases altas van a seguir copando los mejores puestos de trabajo y de no trabajo[1]. SEIS. El profesorado no puede educar al alumnado pobre en el sueño de que estudiando va a ascender en la escala social, lo que no quita SIETE. Educación y cultura, como instrumentos de conocimiento y de liberación.

Punto de partida: tres vías de enseñanza: la pública, la privada y la concertada. Punto de llegada: una enseñanza estatal que no sea la única, compatible con el derecho a la libertad de enseñanza. Zona de paso: al Estado, lo que es del Estado y, a la Familia, lo que es de la familia.

□ El Estado gestionará su parte en la enseñanza con criterio de rentabilidad: lo que el Estado invierte lo recupera. Estudiantes graduados o licenciados por la estatal irían un tiempo al sector público, al funcionariado, hasta devolver al Estado su inversión.

□ La familia concebirá la enseñanza a fondo perdido y para la libre configuración de sus hijos/hijas hacia la herencia y la empresa privada si lo desean. Premisas y desarrollos:

–Todo sistema de enseñanza depende de un sistema económico.

–Toda educación es formación profesional. Manda el mercado de trabajo.

–Toda igualdad aplicada sobre una desigualdad mantiene o acrecienta la desigualdad[2].

  1. Corresponde al Estado no malgastar en quien no va a trabajar para él y corresponde al Estado establecer un plan mínimo de estudios, único y el mismo como vía de acceso a la ciudadanía o nacionalidad. Hay que combatir el bipartidismo educativo que fomenta la perpetuación de las dos Españas: la España de la pública y la España de la privada[3]. La igualdad de oportunidades empieza por: que todo español o española ‑por el hecho de serlo, o para serlo‑ curse una base común obligatoria, estatal, mixta, laica, coeducada y gratuita en cuanto sea posible[4].

  2. El Estado debe tomar una decisión no tan traumática: dejar los conciertos con la privada y obligar ‑como se obligaba a la mili o se obliga al carné de conducir‑ a una educación primaria y secundaria homologada y la misma para toda la población escolar.

  3. Niños y niñas cursarían por la mañana en la escuela estatal el plan estatal de asignaturas comunes y dispondrían de toda la tarde para la libre configuración de sus asignaturas optativas: conservatorio, gimnasio, religión, más idiomas, optativas con cargo a la familia y en los centros privados o públicos que se deseen[5].

  4. Las biografías singularizadas por un determinado tipo de Historia (Jesucristo, Napoleón, Picasso) se explicarán en clase como hecho histórico, pero nada más. La estatal no puede orientarse a formar maravillas ni niños prodigio. Si un Einstein brotara de la indigencia, empresas o mecenas (podría ser el propio Estado) acudirán y se disputarán su formación. Se admiten ideas.

[1] no‑trabajo: rentistas, herederos, herederos del viejo régimen. oficios del ocio: intelectuales, artistas.

[2] Medidas lineales como gratuidad de libros, ordenadores para todos, etc.

[3] Actualmente estas dos Españas solo se juntan y se ven las caras en la Selectividad.

[4] La estatal sería gratuita para quien no pueda pagarla y de pago en proporción con los niveles de renta. Lo estatal no admite signos externos religiosos (velos islámicos, crucifijos, etc.) ni excesos de rango sexual, racista o clasista. Entonces se podría plantear la cuestión del uniforme.

[5] Los deberes reglados se ajustarían a este doble reparto horario.



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