Etiqueta: islam

periodismo en raya.

Tres titulares de prensa. Uno dice: «Goebbels tenía razón: la ilusión de verdad explica por qué una mentira repetida nos acaba pareciendo verdad». Otro incendia: «Polémica en Japón: Las trabajadoras que tengan la regla llevarán una chapa para que todos lo sepan». Y el tercero inflama con: «La feminista que cree que el hombre es la única víctima del porno». Los tres artículos merecen el detector de mentiras. Los tres son ciertos como increíbles creíbles.

A lo de Goebbels. La información y la desinformación son patrimonio del poder. Se lleva arremeter contra las fake news y de paso atacar la comunicación directa y al margen del Poder con mayúscula y del poder periodístico. Por acabar pronto: más mentira repetida que la existencia de Dios propagada por la religión no se ha concebido en la vida. Decía Borges que la idea de Dios es una de las creaciones más audaces de la literatura fantástica. ¿Qué pinta Goebbels en todo esto? Solución: la verdad como fake o lo fake como verdad acreditada por el sistema que maneja Poder y Prensa.

A lo de las trabajadoras con regla y con chapa. Hay un Japón más acá de Seda (novela de Alessandro Baricco en 1996 llevada al cine en 2007 por François Girard); un Japón cuya vergüenza y límites vimos en la reciente entronización del emperador Naruhito. Dentro de su hermosura y lírica elemental, Seda de Baricco ya dejaba señales de lo que eran dependencia femenina, concubinato y prevalencia del macho en Japón a finales del siglo 19. Entre los goles marcados al feminismo occidental (con diferencia, el único feminismo, por cuanto es laico), el feminismo japonés es fake y, el feminismo islámico, una fake cercana que a diario y tan fresca (y tan tapada) vemos por nuestras calles.

Por último, si tienen paciencia para adentrarse en la feminista (?) que cree que el varón es la única víctima del porno (?), se darán cuenta que la feminista (?) confunde roles de la sexualidad real (algo que corresponde a la sociología de la sexualidad) con el trabajo de actores varones porno. Cito casi literalmente: “Ni el feminismo radical tomaría un trabajo escénico que convierte a un órgano, durante décadas tan ponderado, en una tripa tumefacta y dolorida”. Ustedes mismas.

I+D de terrorismo inteligente.

Una vez más, el cristianismo da ejemplo y pone altura. Comparando el monográfico atentado contra la mezquita de Londres con lo que fue el sorteo de la muerte indiscriminada en Hipercor 19/06/87 ‑donde, vale decir, murieron moros y cristianos, gente que pasaba (o compraba) por allí‑, el mata musulmanes de Londres (réplica del Santiago Matamoros) da el camino a seguir: a batallas de religión, campos de curas, que diría Góngora: iglesias y mezquitas donde creyentes de uno y otro bando diriman sus cuestiones, como Real Madrid y Barcelona o Sevilla y Betis: en sus estadios de fútbol. Mande sus ideas al I+D de eLTeNDeDeRo.


 

la saltante calva.

la saltante calva

Blessing Okagbare, nigeriana medallista olímpica, perdió la peluca dando un salto de longitud. La prensa comentó la curiosidad arbitral de si el registro del salto contaba hasta donde cayó la peluca o hasta donde aterrizó la deportista. Nadie dijo lo interesante del caso: ella es musulmana y su peluca, una prueba de la que montan algunas por ir tapadas sin que se note: el postizo cumple para el islam la función del velo. La cantante calva, de Ionesco, cumbre del teatro de absurdo, se estrenó, recuerda la Wiki, el 11 de mayo de 1950. Tantos años después, sigue el absurdo. O dicho en Lope de Vega:

Pobre peluca mía,
en pleno salto rota,
sin pelo, desvelada,
y entre las calvas sola.
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Lo de la peluca, lo cuenta Orhan Pamuk en Nieve, novela de 2002


22 para entender el mundo.

Para entender el mundo, hay que meterse en la cabeza deL joven Salman Abedi, de 22 años, nacido en Mánchester y de familia libia. Pasadas las 22 horas del lunes 22 de mayo de 2017, hizo estallar la bomba que mató, con él, a 22 personas. (Las 59 heridas suelen considerarse un fallo en estos casos.) Quien hable del Mánchester Arena y no hable de él, es que no quiere entender el mundo.


¿a qué juegan los cristianos? (2)

La primera incongruencia del cristiano actual ‑hombre o mujer con estudios y que se las da de razonable‑ es seguir permitiendo la exteriorización de la fe y su manipulación a través del clero y de la Iglesia, especie de clase política que ni cumple como organización democrática ‑cuando se presume de vivir en democracia‑ ni está en cuestión o revisión como lo está la clase política.

La segunda incongruencia es religión igual a cultura o civilización, cuando la religión sería parte, pero nunca el todo, de costumbres y tradiciones que, vistas con lupa, tampoco escapan a la domesticación de la barbarie con fines económicos y turísticos, más que identitarios.

Y la tercera y total incongruencia del cristiano estudiado y razonable es ‑en racha de religiones aliadas‑ seguir consintiendo el duopolio Iglesia Estado de religión única. Por no hablar del laicismo. Y ahí los cristianos se hacen los tontos si se les saca el tema del calendario y de las fiestas y de la conciliación ‑palabrita de moda‑ entre la vida religiosa y la vida laboral y civil a la que todos y cada uno tenemos derecho en tiempos de derechos.

La Alianza de civilizaciones (en realidad, religiones) de 2007 fue copia de los repartos coloniales del último tercio del siglo 19: Occidente, cristiano; Oriente, musulmán; Israel, ni se discute. Aquí, en España, el Psoe de Zapatero admitía el velo islámico (lo que desandaba lo andado por el feminismo y conformaba a la mano de obra emigrante) y españoles por el mundo podrían seguir yendo a Petra, Marrakech, Estambul o Alejandría. ¡Flash!, ¡flash! Ya me hice la foto (o ya follé). Y vuelta a casa, que se acaban las vacaciones de semana santa, como si no hubiera o pudiese haber otras vacaciones.

A las tres incongruencias viene a sumarse la responsabilidad histórica y ética (y quizá penal internacional) del cristianismo cada vez que la frustrada Alianza (de inspiración católica y protestante) estalla, literalmente, en la cabeza y manos de un suicidista. Encender entonces la velita, hacer declaraciones de que no podrán con nosotros o el patatín patatán de la mayoría de creyentes buenos frente a una minoría radicalizada es más de lo mismo, más policía y menos libertades.