Etiqueta: islam

límites de la novela histórica

La novela histórica limita al norte con la actualidad; al sur con un tiempo pasado que fue mejor o peor; y al este y al oeste, con el autor o autora, quien se retrata por mucho que nos lleve de viaje en su doble evasión, de espacio y tiempo.

Leo El cirujano de Al‑Ándalus (2010). En principio, el esplendor de Al‑Ándalus me merece tanto como el de la América de Frank Sinatra o el del llamado milagro sueco: lo que usted diga, jefe. El cirujano de Al‑Ándalus respira bestséler, habilidad que admiro. La escritura bestséler nos sienta en la misma butaca que las películas del Hollywood clásico, que te las zampas y no te enteras; las ves pero también puedes dormirlas. Lo primero que me interesa del género histórico no es su mecánica, sino la intención. ¿Qué persigue un contemporáneo novelando o filmando una parte, y no otra, del pasado? En este caso, un cirujano español, Antonio Cavanillas de Blas (Madrid, 1938, el hombre es mayorcito), se mete en la voz y en la piel de un colega en la Córdoba califal del siglo 10. La respuesta, como todas: el autor cree haber encontrado un tema inexplorado, un filón[1], con que ganar éxito y dinero no a través de la historia, sino de él y de nosotros mismos.

Yo, lector, Abul Qasim Cavanillas de Blas, quiero ligar con Carmen, cristiana que rechaza el harén. El ya dos veces casado se defiende. «Míralo desde otro punto de vista. Los hombres somos, normalmente, más fogosos que las hembras. Vosotras, en asuntos sensuales, sois pasivas lo mismo que las gatas; nosotros somos activos, parecidos a los canes. Sé por experiencia que mis mujeres agradecen a veces la soledad nocturna, poder dormir a pierna suelta sin sentir la calidez en ocasiones pegajosa de un hombre ebrio.» Carmen insiste en su idea de mujer libre que no quiere compartir su hombre, y el cirujano responde. «Raros son los cristianos que no tienen una amante. Ninguna mujer en ninguna parte posee en exclusiva a un hombre.» Mucho antes, el hombre había sido convencido por su madre a serle infiel a su primera esposa por el generoso expediente de agregar la nueva mujer deseada a su harén, mucho mejor que el ir de putas o de amantías como hacían los cristianos. Carmen, la cristiana, acepta el juego y se hace del harén. Ya sabe que ha de ser fiel al varón pero, el varón a ella, ni mijita.

El moralista que soy, el educador, piensa que la poligamia como antídoto contra la infidelidad masculina y la prostitución femenina no se tiene en pie, ni como explicación ni como aplicación, ante lectores de ahora mismo, hombres y mujeres a quienes quieren hacer creer que el burka es cultura y feminista el burkini, que al final es de lo que hablamos, Cavanillas de Blas, cirujano propagandista de la alianza de inculturas e incivilizaciones.

Otro día vemos cómo mi amigo el diputado psoecialista se inventó otra novela histórica para dar paso a Mariano Rajoy y seguir siendo él muy de izquierdas: la culpa no es del Psoe sino de Pablo Iglesias por no haber ingresado a Podemos en el harén de Pedro Sánchez.

–enlace a carta a un diputado

[1] No tan inexplorado como para una tesis, que el autor publicaría si pudiera, argumento que utilizó Umberto Eco para justificar El nombre de la rosa: tenía tanta información de aquella Edad Media que solo inventándose una novela podía echarla fuera.

Cervantes, Umberto Eco y Los girasoles ciegos

CERVANTES, UMBERTO ECO Y LOS GIRASOLES CIEGOS
–apuntes de historia y de literatura–

Las fechas de Umberto Eco recuerdan las de Cervantes. El 15, para publicar y el 16, para morir. En 2015 Eco publicó una novela que ‑a su edad‑ imaginó sería la última y la tituló Número cero, un poco testamento, un poco provocación y un poco ajuste de cuentas con los medios. En 2016 (con 84 cumplidos y a cuatrocientos años de la Segunda Parte del Quijote) Umberto Eco, el autor de Apocalípticos e integrados (1964) y de Apostillas a El nombre de la rosa (1985), se desintegra, se adentra en su apocalipsis, ya es mera apostilla. Había nacido la noche de reyes del 32. Alberto Méndez también pisa una fecha cervantina, el 5, y en 2005 (cuatrocientos años después de la Primera Parte del Quijote) ganó a título póstumo el Premio Nacional de Literatura por su cuarteto de relatos Los girasoles ciegos, publicado en febrero de 2004. El hombre murió el 30 de diciembre de ese año. Había nacido en Madrid en el 41. Umberto y Alberto, poderosos nombres germánicos, rimas consonantes; Alberto, como anagrama de Lebrato, inventor de una curiosa máquina UHT (siglas de Universal Historical Time o Tiempo Histórico Universal). Escribe Lebrato en Tinta de calamar (54, 60, 330): Las siglas UHT corresponden a ultra high temperature, ultrapasteurización o uperización, proceso térmico para obtener la esterilidad sin cambiar las propiedades de la leche. UHT es también un sencillo medidor del tiempo histórico universal para justificar, o no, nacionalismos, imperialismos, independencias y vindicaciones de autodeterminación, y para saber si la Historia, como la Tierra, se mueve. El UHT se relaciona con el Índice de Patriotismo (IP), que se obtiene tomando el número de años que una colonia y su metrópolis suman históricamente juntas y dividiendo esos años entre la distancia en kilómetros y el PIB en dólares que separan a la una de la otra. Cuando se trata de patriotismo regional o nacionalismo interior, el lugar de la metrópoli lo ocupa la capital, por ejemplo Madrid, y el lugar de la colonia lo ocupa la región, por ejemplo Cataluña. Estados Unidos abarata Puerto Rico, compra Puerto Rico a la baja[1]. Cataluña o País Vasco se venden caro, encarecen España. Y apostilla Lebrato: Umberto Eco y Alberto Méndez, los dos me enseñaron (y perdonadme si ya lo sabíais y me venís ahora con un merecido abuenashoras) dos lecturas de la guerra (los Girasoles, de la Guerra de España y Umberto Eco, de la Segunda Mundial): 1º) que la postguerra se planifica concienzudamente y 2º) que el estado de guerra, en tanto excepcional suspensión de los derechos civiles, puede hacer que una guerra no termine (por odio a la guerra y amor a la paz) sino que se prolongue hasta la aniquilación total del enemigo, drama de conciencia del capitán Alegría, del ejército de Franco, en el primer relato de Alberto Méndez. Contra lo cual, hay que seguir el optimismo marxista y creer que las cosas pueden cambiar, que la humanidad no se plantea problemas que no pueda resolver o que la humanidad solo se propone lo que puede alcanzar[2]. El pensamiento crítico (lo que en Marx eran los filósofos) puede y debe ofrecer a la gente de bien una referencia, un punto de partida, un año cero al que agarrarse, un punto de apoyo para mover el mundo. Año que proponemos sea 1945, a tan solo 71 años de aquí[3]. Los horrores de la guerra, de la bomba atómica y de los campos de exterminio tenían que ser lecciones suficientemente aprendidas. No existía Israel ni había estados islámicos. ¿Se imaginan? La humanidad tenía a su alcance el maridaje de la democracia política (tipo USA occidental) con la democracia social (tipo soviets rusos). La prensa del 45 informa de la constitución de la Onu (¡abre la muralla!) pero poco después, de la Otan (1949) y del Pacto de Varsovia (1955): la Guerra Fría (¡cierra la muralla!). ¿Qué reflejan, en lo personal, Alberto Méndez y, en lo geopolítico, Umberto Eco? Que, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, en los despachos de la maldad (vamos a decirlo así) ya se planificaba la Tercera (supongamos: Siria). Maldición eterna a quien manipula la Historia y a cabalgar, a cabalgar hasta enterrarlos en el mar.

[1] Inglaterra a Gibraltar, la misma cosa es. ¡Claro que los llanitos prefieren ser Reino Unido, país rico, antes que España, país más pobre!

[2] Marx, Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política, 1859.

[3] Fin de la guerra. 7 de mayo 45 para Europa: rendición de Alemania; 15 de agosto 45 para el resto: rendición de Japón. ¡Paz mundial!

.



 

votantes, trabajadores y acogedores de refugiados

Refugiados (AI)

VOTANTES, TRABAJADORES Y ACOGEDORES DE REFUGIADOS
de uso en España

a un artículo que denunciaba:

 

–los políticos egoístas, irresponsables y sinvergüenzas[1]

–financiación ilegal[2]

–burbuja inmobiliaria no detectada ni denunciada[3]

–lo ancha que es la Ley de Partidos para permitir recabar fondos para ganar las elecciones4

–hasta la visita del Papa la han mercantilizado[4]

–La última Encuesta de Población Activa refleja etc.[5]

–la migración, eufemismo[6]

–para enmascarar una situación humanamente insoportable[7]

–millones y millones de seres humanos, huyendo despavoridos, dejando atrás sus familias, sus pertenencias y sus culturas8

–hemos hecho invisibles[8] una emigrante con el cadáver de su bebé en brazos[9]

–Los políticos nos devuelven la imagen de lo que nosotros somos[10].

[1] La pregunta es: ¿hay clase política del capitalismo generosa, responsable y con vergüenza?

[2] Toda financiación de la política (de la opinión pública traducible en votos) es inmoral aunque sea legal. Donaciones y recaudaciones aquí en España ilegales son legales en Estados Unidos. Bárcenas no sería allí un delincuente sino agente recaudador de fondos con derecho a comisión libre dentro de una economía de libre mercado. Y Urdangarín, un patrocinador del sello Casa Real, marca dentro de la marca España.

[3] Es propio del capitalismo el beneficio, la especulación a corto. No es propio del capitalismo planificar a medio y largo ni procurar el bien común. El capitalismo financiero, desde la Bolsa, es pura burbuja. Que una burbuja falle es parte del juego. Aparecen otras. También se ha pinchado la burbuja del petróleo.

[4] El papado es puro márquetin.

[5] Quien pide trabajo pide dependencia y el subempleo o el trabajo basura son parte de la oferta, ¿o no?

[6] Eufemismo es llamarle a la migración Sur Norte (a esa infinita disfunción mundial) regionalmente refugiados.

[7] Lo humanamente soportable sería que el primer mundo cediera por las buenas calidad de vida para dársela al segundo y tercer mundo y equilibrar rentas y niveles. En vez de eso ‑que sería fácil de hacer mediante una Conferencia Mundial semejante a la que se convoca para el Cambio Climático‑ se apela a la conciencia particular de individuos aislados a quienes podría decirse: quien clama contra el drama de los refugiados merecería que le metieran en casa a tres refugiados por causa: el niño o la niña más el padre y la madre para no romper unidades familiares; que acoja o adopte también a hermanos y abuelos para que sea cierto que quien viene no viene dejando atrás sus familias, sus pertenencias y sus culturas.

[8] ¿invisibles? Parece, al contrario, que los medios se han empeñado en que todos hablemos de lo visibles que son: al fondo la alianza de civilizaciones y la interesada defensa del islam bueno. Lo del bebé es anuncio de Acnur. Si no hubiera adultos que sufren no sufriría su infancia.

[9] De Siria vienen sabiendo inglés (la región es francófona) y exigentes de sus derechos (islam burkini). ¿Tiene algún mérito ser refugiado? como ¿tuvo algún mérito el exilio español? Veamos: gente con posibles para coger el avión o el barco (o la patera, de acuerdo, no digamos que la migración es cómoda ni falta de mafias aprovechadas). Pero drama, drama, en la Guerra de España, el de quien no pudo exiliarse y acabó encarcelado o fusilado, y drama, drama, el de quien no puede salir de Siria.

[10] Es de temer que también oenegés y buenismo o buenrollismo, caras de la cruz de la misma moneda.

refugiados-huyendo-770x470


 

la lengua de género

Feliz Ramadán

LA LENGUA DE GÉNERO
orto y ocaso

Ha cumplido una década la lengua de género, exigencia de una generación de hombres y mujeres que hicieron lo que pudieron sin que la Academia Española[1] les echase una mano (más que al cuello). Desde que se creó la institución allá por 1713, el español coeducado o de género fue el mayor reto, el mayor movimiento sísmico del idioma, el llamado a cambiar lo que había que cambiar. Y miren ustedes el desempeño (de empeñarse en contra) que la Academia desempeñó. No salió mejor el bando del español desdoblado. Con la diferencia de: lo que en ciencias sociales es urgencia y circunstancia atenuante, en la Academia, agravante, por cuanto lo suyo es el lenguaje y por eso le pagan.

Antes de abril de 2008, fecha del Ministerio de Igualdad que se le dio a la joven gaditana Bibiana Aído, el lenguaje coeducado empezó en institutos y colegios durante el curso 2005-06 con la creación del área de igualdad y coeducación. El rechazo de muy pagados medios y el desencuentro con la Academia dejaron el lenguaje de género a los pies de los muy graciosos Reverte, Burgos, Ussía o Sánchez Dragó (autor de una Internacional Machista, parodia de la Internacional), quienes se dedicaron a petardear un asunto serio (que incluye techo de cristal y malos tratos) con el viejo truco del vaciamiento por el humor[2] burlándose de la buena gente que sin otra luz ni guía exploraba un lenguaje que nadie había dicho cómo se hablaba y que cometería la torpeza de caer en el todos y todas. Riamos, pues, que es bueno para el colesterol. Bibiana Aído Almagro (Alcalá de los Gazules, Cádiz, 1977) fue nombrada titular del recién creado Ministerio de Igualdad el 14 de abril de 2008, ministra la más joven de la democracia, y duró en su cargo hasta el 20 de octubre de 2010, dejando una silla que nadie ha vuelto a ocupar. ¿Ministerio de Igualdad? ¡Superfluo, hombre, y más en tiempo de crisis!, dicho en lenguaje machu pichu.

Lo cual, sin nadie al mando, tomemos el mando. Y lo primero sería reconocer el daño y las bajas; que es cansino hablar desdoblado y que ha quedado en jerga de una clase profesoral, profesional o política; lengua que el pueblo no ha hecho suya, ¿para qué insistir en ella?, ¿otro esperanto en el sueño de cuatro locos y de tres chifladas? Oigo a una secretaria del gobierno de turno acusar al terrorista, también de turno, de “querer ocasionar asesinados y asesinadas”, o sea que el terrorista tenía conciencia de género, mire usted, y barbaridades como esa ‑al micrófono y en los telediarios‑, a puñaítos. Háganse caso y manden callar esa jaula de grillos y de grillas que nos tienen hasta los huevos y las huevas. Por último, el objetivo de la lengua de género era dar visibilidad a lo que no se veía y, de la visibilidad, bien que se libra hasta salir impune, como especie protegida, el tapadismo islámico, contra el que muy pocas voces alertaron cuando se le veía venir hará también diez años[3].

Para dar su lugar a las distintas sexualidades o sensibilidades de nuestro auditorio no tenemos más que ser educados a la manera que siempre hemos sido: ¡Señoras y señores!, ¡Damas y caballeros!, ¡Niñas y niños!: siéntanse cómodos sin que el incómodo tenga que ser yo, el emisor. Y bajar del burro del obstinado desdoble a colegas que nos refriegan lo feminista, lo coeducado o lo políticamente correcto. Que les vayan dando como a la Academia y a los Revertes que tan triste papel han hecho por una vez que la lengua ‑más que un ciego resultado que el hablante no puede modificar‑ quiso ser conciencia y liberación. Si no podemos decir tapadas y tapados, emburcadas y emburcados, si no cambiamos su significado, ¿para qué cambiar sus significantes? ¿Para qué un lenguaje de igualdad y coeducación cuando se ha renunciado a igualdad y coeducación?

[1] AE. Academia Española. de la lengua es redundante.

[2] Vaciamiento por el humor usó Quevedo con El Buscón contra el Guzmán de Alfarache y la picaresca.

[3] La Alianza de Civilizaciones tiene fecha en la Onu, 2007.


Opine y mande sus fotos de cosas tendidas a eLTeNDeDeRo



Lectura del burkini

Burkini

LECTURA DEL BURKINI
visto desde Occidente

Decía Patronio al Conde Lucanor: si desde el principio no muestras quién eres, nunca podrás después, cuando quisieres. Digamos que, al no haberse abordado a tiempo y adecuadamente, el tapadismo (sexista o de género o de obediencia islámica), el tema se desdibuja en escenarios inadecuados: opiniones personales, comparaciones, tergiversación de la historia y fragmentación de un tema único e indivisible que debió hacerse cuestión de Estado.

–opiniones personales. El tapadismo no procede de sociedades libres ni es una opción, entre otras, que las mujeres puedan tomar. No hay nada individual ni democrático en el pasado remoto o reciente que lo trajo aquí.

–falsas comparaciones. Al otro lado del velo, no son iguales ni comparables las monjas y las tapadas, aunque en un punto se parecen: dan señales religiosas, lo que descarta la moda como motivación. Tampoco son comparables los conceptos mujer objeto, feminismo ni emancipación o liberación.

tergiversación de la historia. El siglo 20 caminaba hacia el laicismo. Curas y monjas se vestían de seglares. Mientras a Occidente le interesó, por esa senda hacia el laicismo y el destapado discurría la mujer en países no tan islámicos. No preguntarse cuándo y por qué se cambió esa tendencia es negar lo evidente[1].

fragmentación de un tema único. Siendo indudable la relación entre tapadismo, islamismo bueno e islamismo malo, yihadismo y extremismo suicidista, dividir o descuartizar el tema es un divide y vencerá no la moda ni la libertad: la religión. El asunto es islamismo y los matices entre sectas y seguidores no anulan esa pertenencia, del mismo modo que cristianismo es protestantismo y catolicismo y no distinguimos ‑ni es asunto nuestro distinguir‑ entre el cura bueno y el malo o pederasta o entre la imagen del Cristo o de la Virgen y creyentes que van a misa o asisten a la procesión. Desde el papa de Roma a quien hace el Camino de Santiago sin connotaciones de devoción, visto desde fuera, el tapado ‑en cualquiera de sus prendas, hasta el burkini más sexi, picantón y seductor‑ es de obediencia (de escritura) religiosa y exige, por simetría, una interpretación ‑no de una prenda‑ de una religión y, al final, de todas las religiones. El tema ha pasado a ser: la presencia de la religión en nuestras vidas.

Es tarde para opinar, para votar a favor o en contra, para que nos pongan un micro por delante y a ver usted qué piensa. No pensamos nada. Sabemos que desde 1979 en Irán, con los ayatolas, y desde las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, con Al Qaeda, junto a las religiones viajan, como troyanos, integrismo (visible y notorio también en la Iglesia de Roma), terrorismo y suicidismo yihadista.

Solución. No se trata de acabar con el derecho a la fe. Se trata de acabar con la presencia pública de iglesias y sectas. Se trata de ir a Estados, más que laicos (como el francés, que finalmente, tolerando el burkini, está demostrando no serlo), de religión cero cero, para que sea cierto que la fe, lo sagrado, es algo personal e intransferible de lo que no hay ni que hablar. Ese día eLTeNDeDeRo callará para siempre.

Si no lo conoce, no se pierda el cuento que suele mencionarse como el de La mujer brava, 35 (xxxv) de los 51 que forman El conde Lucanor.

Enlaces: Ilya Topper, El Mundo, por el pan y por las rosas que ofrece el pdf Persépolis, de Marjane Satrapi, los cuatro libros completos y en español.

[1] ¿Cuándo? Años 70. ¿Por qué? Cambiar raciocinio por religión y utilizar la religión contra la Unión Soviética. Desde el interior, esta tendencia es narrada por mujeres como la persa Marjane Satrapi o varones como el turco Orhan Pamuk.

.


Islamofobia: El burkini: la traición. Blog De Algeciras a Estambul

ilya-topper

Si el islamismo no se hubiera adueñado del discurso sobre la inmigración musulmana, no haría falta prohibir el burkini: todos seríamos conscientes de que se trata de un símbolo político de opresión.

Artículo completo: Islamofobia: El burkini: la traición. Blogs de De Algeciras a Estambul

El sistema de la ropa y del vestido (a propósito del burquini)

burquini

EL SISTEMA DE LA ROPA Y DEL VESTIDO
–a propósito del burca y del burquini–

Culturas o sociedades del taparrabo aparte (de tribus que han permanecido al margen de la historia), todos los pueblos prehistóricos e históricos (tanto los machos como las hembras) han combinado el tapado integral con el desnudo integral sin morbo, sin malicia y sin menoscabo: cuando hacía frío, porque hacía frío, y, cuando calor, por defenderse de los rayos del sol y preservar la humedad del sudor.

Como cuenta el del Génesis, lo primero que hicieron el hombre y la mujer metidos en culpabilidad fue taparse con pudor y con malicia, cortapisas morales que pusieron fin a los tiempos ingenuos; pérdida de la inocencia y ciclo que hoy reproduce el crío o la cría que cambia de una relación inconsciente con su ‘cosita’ y la ‘cosita’ de los demás, a una relación consciente y picardeada.

La doble sexualización del cuerpo y del vestido (sexo: en tanto distinción machos y hembras y sexualidad: en tanto incitación activa o pasiva) se dio en las tres sociedades patriarcales de las religiones de libro: judíos, cristianos y musulmanes. Las tres conocen la poligamia, la prostitución, la violación de mujeres y niños, el matrimonio por interés, el apellido, la familia y la herencia, y las tres distinguen entre homos y héteros y entre un erotismo oficial y otro por donde discurren los bailes del vientre o de los siete velos.

Por razones que tienen que ver con la sublimación de la mujer como mujer objeto[1], el judeocristianismo aceptó la liberalización del cuerpo femenino, de pronto expuesto al sol casi desnudo y con muy poco peligro. Para eso hizo falta que los machos se educaran en la represión de sus instintos básicos, que aprendieran a ver un culo o una teta sin echarse encima de su dueña; tuvo que cambiar el modo de ver y de ser vista. O visto, cuando los machos, homos o héteros, empezaron a marcar paquete, a lucir músculo y ombligo, a ser hombres objeto como las mujeres eran.

Esta culturización del exhibicionismo se razonó en la indumentaria útil en tiempos de maquinismo y de incorporación a trabajos que arrinconaron túnicas y chilabas como arrinconaron gorgueras y gregüescos, capas y sombreros de copa, revolución del vestir que no se dio en el islam donde tampoco se dio lo que en Occidente fueron Renacimiento, Ilustración, Revolución Francesa o Revolución Industrial.

Cuando al final del siglo 20 y por motivos cortitos EEUU y la Otan dieron alas al islamismo sin más intención que combatir a la Unión Soviética, dieron alas también, como efecto colateral, al tapadismo sexista y sistemático y no voluntario ni por moda ni por gusto, aunque algunas tapadas digan que les gusta, y han creado un conflicto entre tapadismo y exhibicionismo de imposible solución si no es, con criterio global, prohibiendo todos los signos externos de religión en público vengan de donde vengan: la vuelta a una religión cero cero y a una sociedad sin culpa (sin necesidad de redención, también) como la que había antes del pecado de Adán y Eva en el Paraíso.

Lo cual, que, al aferrarse a sus medallitas y crucifijos, cristianas y cristianos, practicantes o culturalmente portadores del cristianismo, son corresponsables de la gestión que hicieron sus gobiernos apoyados y sostenidos con su voto, gestión que ha hecho de indumentarias folclóricas, regionales o a extinguir lo que ahora musulmanes y musulmanas dicen que es su moda: burcas, velitos, barbas y la madre que los parió. De todo ese armario ropero, el burquini expresa y resume la máxima confusión, lo peor de cada casa. El burquini de la islamista sexi en playas de la Costa Azul suma lo vano y superficial del concepto moda de Occidente con el integrismo de beduinos y pastores de ganado que no han salido todavía de donde los habíamos dejado, en el portal de Belén.

[1] Vaya usted a ver si en la nueva configuración de la mujer tuvo algo que ver el peso simbólico de la mujer madre y de la mujer virgen representadas por la Virgen María.

  ­


Análisis del yo

Mujeres libres con burka

ANÁLISIS DEL YO

Sabido es que en lingüística se distingue un plano general, la lengua, y un plano particular, el habla. En medio está el estilo (o idiolecto), que es el total de hábitos verbales perceptibles en la suma de actos de habla de un conjunto de hablantes. Y sabido, también, que en comunicación se llama subliminal al mensaje que se emite por debajo del umbral de percepción sin que el receptor sea consciente[1].

En historia la historia (escrita, externa) sería la lengua y la intrahistoria[2] (oral, interna) sería el habla. Entre los acontecimientos (históricos) y los comportamientos (sociales o intrahistóricos) se dan fenómenos o aconteceres subliminales que ni salen en los medios ni en la historia ni se explican solo por costumbres de tradición oral. Es el caso del tapadismo islámico; tema que produce un batiburrillo tal que ni sabemos en qué plano hablamos: una opinión iguala a las tapadas con las monjas, otra mezcla nación y religión, aquella alega la sociedad de derechos del si a ellas les gusta y aquella otra sale con que a usted qué más le da. Sobre el tema, la historia nos habla de Guerra Fría, de servicios secretos o de inteligencia, de Guerras del Golfo o de las Torres Gemelas; y la intrahistoria nos habla por boca o experiencia de turistas o viajeros, por fotos que nos trajimos del viaje a Estambul, a El Cairo, a Tánger o a barrios de inmigrantes en ciudades europeas.

Una tercera vía de la historia es que la historia ha sido, es (y ojalá no será) manipulada. Esta manipulación es una constante, un estilo, un hábito de noticiar la realidad de forma tendenciosa y sin que los receptores, aparentemente, lo perciban. La manipulación debió existir entre Moisés y el pueblo hebrero. Lo nuevo de la manipulación subliminal contemporánea es que es obra de grandes servicios de inteligencia, que mueve enormes cantidades de dinero y de intereses económicos y que se da en medios y sociedades de masas. La llamemos como la llamemos, sigue siendo la historia que cuentan los vencedores pero esta vez con un novedad importante: el atontamiento del público receptor que hace que esa historia manipulada acabe siendo la verdad aceptada, la versión oficial, la lengua común admitida por los vencidos, quienes no quieren o no pueden reconocer la náusea del mundo a donde sus jefes, sus ídolos, sus políticos, pero también sus propios silencios y complicidades, sus propias debilidades éticas o ideológicas nos han metido y, todavía y para corregirlo, si nos preguntan, decimos: yo pienso, yo creo, yo opino, actos de habla que no significan nada. Sirva de ejemplo el yo de esas mujeres islámicas seximente tapadas o emburcadas que, incapaces de hacer frente al machismo de origen, aun presumen ante Occidente de feministas, con derecho a burkini últimamente. Matad su yo y vuestro yo (eso que os obliga a ser demócratas, liberales o aliancistas de las tres culturas o religiones) y no hagáis caso a quienes os vengan con el miedo a la ultraderecha, a caer en islamofobia o a que salga elegido Donald Trump. Y veréis luz. Imprescindible para vislumbrar el final del túnel.

[1] subliminal De sub- y limen,-ĭnis, umbral. Que está por debajo del umbral de la consciencia. Estímulo que por su debilidad o brevedad no es percibido conscientemente, pero influye en la conducta. Que es percibido sin que el sujeto llegue a tener conciencia de ello. Que está aparentemente implícito y sugerido.

[2] El término procede de Unamuno en La tradición eterna uno de los cinco ensayos que conforman En torno al casticismo, publicados en la revista La España Moderna entre febrero y junio de 1895 y en libro en 1901. En el verano de 1898, cuando el periódico El Defensor de Granada publica unas cartas que cruzan Unamuno y Ángel Ganivet, Unamuno elude el vocablo intrahistoria y prefiere usar subhistoria. (LaRazónHistórica.com)

Niza, 14 de julio 2016

niza-atentado

–NIZA, 14 DE JULIO 2016–

  ­­

Hombre confiado, reza por todo.

Ayer fue una ciudad que no es la tuya,

víctimas que,

más allá del telediario con las lógicas declaraciones de condena en estos casos,

antes de que llegue el tiempo para tu fin de semana, los deportes, no te afectan.

Mañana Dios dirá.

*

  ­

CONSULTE EL PARTE METEHORROLÓGICO PARA HOY

  ­


Los de arriba y los de abajo

ANIMATION Carril Caballo

LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO
O en qué se parecen negros, tapadas, prostitutas, mariquitas y bicicletas–

Los de arriba y los de abajo, artículo de Paco Huelva, es (antes que Borges, Mariano Azuela y su novela Los de abajo, 1916, y antes que fábula en eLTeNDeDeRo) una categorización poética de Bertolt Brecht (1898‑1956): Para los de arriba hablar de comida es bajo, y se comprende porque ya han comido. Cuando los de arriba hablan de paz, los de abajo debemos prepararnos tiempos de guerra. (Trianarts y Google Sites).

Siendo los de abajo quienes viven perjudicados por un sistema (hombres y mujeres que vivirían mejor si el sistema cambiara) y siendo los de arriba quienes viven bien o magníficamente, los conflictos se han expresado a través de partidos o sindicatos de clase, luchas que se cruzaron con las tensiones y disputas de unos Estados con otros, guerras como las Mundiales con sus rebotes, las Revoluciones Rusa y China, efectos secundarios de conflictos vividos por la tropa ‑la que pasaba hambre y moría en las trincheras‑ como guerras patrióticas nacionales. Después de la Segunda Guerra Mundial y, visto que con la bomba atómica el negocio de la venta de armas se podía venir abajo, fue la época de guerras de inteligencia, estados de ánimo dirigidos por servicios secretos que han demostrado ser bien poco inteligentes: qué mala era Soviética, qué buena la Guerra Fría y qué catarsis la caída del Muro de Berlín. Los adivinos no adivinaron Al Qaeda, Torres Gemelas, Irak, Afganistán.

Las luchas de clase (batallas parciales dentro de un proceso natural que es la lucha de clases, en singular) se movían por un motivo sindical concreto, fueron pulsos, pugnas sectoriales por una reivindicación determinada: menos jornada, mayor salario o defensa del puesto de trabajo, lo que vimos en películas como Full Monty (1997) o Billy Elliot (2000). Ocurrió que a base de algunos logros sectoriales, los de abajo dejaron de sentirse los de abajo (proletariado o clase obrera). Ejemplo son los sindicatos de controladores, pilotos o conductores de trenes, asociaciones de élite cuya fuerza es la insolidaridad y el chantaje para paralizar un país. Succionados los sindicatos por la socialdemocracia (en España, Comisiones Obreras; por parte del Psoe a través de la Ugt), se vaciaron los partidos y se llenaron las oenegés y fue la hora de las causas humanitarias más o menos ‘perdidas’. Y dijo una: yo apostaba por el feminismo, y otro, por la ecología, el animalismo, la homosexualidad, los refugiados o las bicicletas. Parafraseando a Bertolt Brecht, cuando los de abajo piensan cada uno en lo suyo (contra los coches, contra las corridas de toros o contra el cambio climático), los de arriba piensan en todo y se frotan las manos (ITTP).

Viene esto a cuento de la reivindicación del Carril bici, ¡ya!, que no podía traer nada bueno. Porque antes de pensar o reivindicar el carril, había que pensar la ciudad y la ciudad dentro de un sistema (el Estado del Bienestar con sus etcéteras, como la crisis) que no se cuestionaba. Y lo que fue la bici, un vehículo en vías de redefinición (marginado, no, habiendo Tour, mountains bikes y bicicletas para el verano), pasó a orgullo‑bici, orgullo comparable al black power o al orgullo gay: lo negro se retitula afroamericano, lo homosexual se confunde con tacones y uñas pintadas y el feminismo, con tapadas islámicas o sindicación de las putas. Lo que en su siglo se criticó como la degradante y degradada mujer objeto (vista por ojos críticos con el sistema capitalista) se mira hoy por un caleidoscopio de múltiples imágenes de cuerpos objeto, ya sin crítica al capitalismo. Y lo que fue la prevalencia de automovilistas depredadores de la ciudad ha pasado a ser lo mismo pero en usuarios y asociaciones ciclistas que, en nombre de la visibilidad, han hecho de las modestas bicicletas de los de abajo vehículos objeto (su fetichismo: esa gente que no aparca jamás su bici y como mascota la lleva donde quiera que vaya dando el coñazo en todas partes) con los mismos defectos de arrogancia, prepotencia y ánimo de exclusividad que conductores de coches. Lo malo es que carril‑carril se construyó bien poco, y el carril de las pegatinas quedó en aceras bici o itinerarios recomendados. Les pasa por mirar el espejismo de Ámsterdam o Berlín sin pensar lo que de verdad se merecían las personas y necesitaban las ciudades, el mundo. Dios les conserve la vista. Los de arriba se frotan las manos.

  ­


palimpsesto

Palimpsesto

PALIMPSESTO

La Ley de la Memoria Histórica data de 2007. Ochenta años pasados del golpe del 18 de julio de 1936, la memoria sigue siendo asunto de particulares y no un proceso general a través de la Fiscalía del Estado. Como casi todo lo que se legisló en el periodo Zapatero, la M.H. tiene un aire de chapuza comparable a la Alianza de Civilizaciones, del mismo 2007, o Igualdad y Coeducación, en lo que duró ese ministerio, 14 abril 2008, 20 octubre 2010.

Igualdad y Coeducación chocó de frente con dos poderosos trenes: el Concordato con la Santa Sede (de 1979, que consagra la desigualdad a través del peso de la Iglesia en la enseñanza privada y concertada, y aun en la pública) y la recién llegada Alianza de Civilizaciones (que venía a normalizar el tapado sistemático de las mujeres).

El límite de la memoria histórica lo ponía lo que había sido la Transición, consistente en prolongar el franquismo (ahí está la Casa Real, tal cual Franco la dejó en 1967) a través de la ley de amnistía (1977); franquismo y transición que debían ser reescritos a la manera de los cuéntame cómo pasó, cronistas los guionistas de la verdad de la historia como no han visto los siglos. A eso se llama palimpsesto. palimpsesto. Del griego, manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente. Eso ha sido el Psoe: una abadía de frailes que reescriben una y otra vez el mismo pertinaz y terco manuscrito. Porque lo característico del palimpsesto es que, borrada la tinta, queda el surco de la pluma sobre el papel, o sea que el texto primitivo se sigue pudiendo leer, solo hay que tener buena vista, lupa y ganas. Que ustedes lo desmemoricen bien.

ANÁLISIS, PSICOANÁLISIS Y RADIOGRAFÍA DEL RAMADÁN


ANÁLISIS, PSICOANÁLISIS Y RADIOGRAFÍA DEL RAMADÁN


Dos musulmanes palestinos celebraron ayer noche en Tel‑Aviv el final de su primer día de Ramadán emprendiéndola a tiros contra clientes de un centro de ocio. Primero desayunaron, se zamparon una hamburguesa, y después, hala, a disparar. Cuatro muertos, ocho heridos. Flash back. Vuelta al principio. Musulmanes españoles se desean ¡Feliz Ramadán! e imprimen tarjetas con el mismo ánimo y formato que el ¡Feliz Navidad! Pero la Navidad convoca a la abundancia y el Ramadán, a la abstinencia. Digan ¡Feliz Cuaresma!, si acaso. Cualquier prueba que uno se pone trae medallas. De oro: la superioridad que se da a sí mismo quien vence la prueba. De plata: la categorización de la parte por el todo (yo ayuno, luego Dios existe). De bronce: la castración del individuo en su solo interés pues ¿quién, en su sano juicio, puede ver algún valor social o algún mérito altruista, humanitario, en no comer o en no beber, pudiendo y queriendo hacerlo? En un mundo cuyo problema es el acceso al agua potable y el reparto de alimentos, desmesurar la sed y el hambre es parecer lo que nos parecen los creyentes: soberbios ególatras que quieren dar clase y lección al resto. Y nosotros tendiendo en eLTeNDeDeRo ropa humana con nuestra carrera y con nuestros estudios. Y sin saberlo.


¡FELIZ RAMADÁN!

Feliz Ramadán

¡FELIZ RAMADÁN!

‑1‑

Contra la insurrección, Occidente desplegó dos silenciosas armas: en política exterior, el Islam como liberación, lo que traería el rearme de todas las religiones, y, en política interior, la democracia y la libertad para seguir haciendo compatible Oriente con Occidente, como querían demostrar.

‑2‑

Desprestigiada la revolución social, llegó la hora de las revoluciones personales. Los mariquitas empezaron a casarse y los varones occidentales adoptaron la feminidad de mujeres que habían renunciado al feminismo. Por su parte, las mujeres musulmanas asumieron el punto de vista de sus enamorados: cuanto más me quiere, más me tapo por él y para que solo él me vea.

‑3‑

Que el mundo musulmán inteligente y bien preparado celebre hoy y se felicite por el comienzo del Ramadán y que los telediarios no islámicos den la noticia en primera plantea una pregunta: ¿Qué mejora a la humanidad el ayuno o el Ramadán? Supongo que lo mismo que el ayuno o la abstinencia por Cuaresma. Yo debo ser un ingrato porque el sacrificio que cristianos y musulmanes hacen por mí (que también soy hijo de Dios) ni me lo noto ni me veo capaz de agradecerlo.


TAPADAS Y DESTAPAS (editorial)

Mantilla española

TAPADAS Y DESTAPAS
editorial–

Hablando con Maestro Liendres recodábamos cómo las madres antiguas se tapaban para ir a misa, había bancos para hombres y bancos para mujeres, los hombres casi siempre atrás, al fondo de la iglesia, para escaquearse a la primera y salir fuera a echarse un cigarro. En lo bueno y en lo muy malo, aquel era un mundo plano. Hoy, el mundo ha perdido su inocencia.

La tapada islámica que me refriega su tapado, ‑no en su tierra: en la mía‑ practica conmigo un orgullo que no tenían las madres y las abuelas de antes, esas cuyas hijas dejaron el velo para ir a misa y hasta las monjas se visten de paisanas. Cualquier comparación entre católicas de antes y musulmanas de ahora olvida espacio (esto no es Arabia) y tiempo (darle de plazo al islam 622 años va contra la aceleración de la historia) y olvida, además, que lo normal entre nosotros es distinguir mundo civil y mundo religioso y eso no es normal en el islam, donde, al no haber clase sacerdotal, varones y hembras ocupan la casilla de curas y monjas. Esa interferencia de la religión en nuestras vidas (calles, colegios, bloques de comunidad) nos resulta ajena y nada tiene que ver con los velos de las abuelas.

En la medida que el cristianismo le ríe las gracias al islamismo bueno (del malo, se habla en páginas de sucesos) se hace cómplice en el común fastidiarnos la vida, islamismo malo o extremista incluido.

Estos días de plena semana santa, cuando penitentes y nazarenos en hábitos de otros tiempos vuelven a salir a la calle, no está de más advertir que, como fiesta o turismo, el antifaz, el velo o la mantilla tienen un pase pero no los podemos tomar en serio. Todo es falso, empezando por las mujeres que siguen procesionando detrás de los pasos, para que las vean, cuando nada les impide ir vestidas de nazarenas.

A ese propósito, la fábula de la invención de la mantilla española que hoy se luce en las ciudades de jueves santo.


PARTE METEHORROLÓGICO

abraracurcix
¡Pero tampoco tiene que pasar mañana!

PARTE METEHORROLÓGICO


­

Parte terrorológico.

Máxima probabilidad de atentados en

Moscú, por la intervención de Rusia en Siria,

–y Teherán, por la rivalidad de Irán con Arabia Saudita, que sostiene el Daesh.

También hay alto riesgo de atentado en

Atenas, Ankara y Estambul por el papel de Grecia y Turquía en el acuerdo con la UE.

La lista total de naciones en riesgo puede consultarla aquí.

eLTeNDeDeRo recomienda no viajar a las ciudades capitales de esos países.

Evite Roma, Berlín, Oslo, Estocolmo, Copenhague, etc., y por supuesto Madrid, Londres, París o Bruselas.

Si viaja a Europa, vaya a pueblos o ciudades de provincias.

Es una información de la AEM (Agencia Estatal de Metehorrología).

Terminamos con ilustraciones de nuestros colaboradores j.ll.folch y Rafa Iglesias.

j.ll.folch nos deja este haiku:

Es un milagro
que exista el ser humano
después de todo.

y Rafa Iglesias, esta interpretación gráfica del Mesías contemporáneo que él titula

JESÚS, GAME OVER:

El Mesías, según Rafael Iglesias


y recuerden el lema de Abraracúrcix, el jefe galo de la aldea de Astérix que temía que el cielo le cayera en la cabeza:

–!Pero tampoco tiene que pasar mañana!

­


 

 

SALAH ABDESLAM (EL MINOTAURO)

Salah Abdeslam

SALAH ABDESLAM (EL MINOTAURO)

—¿Lo creerás, Ariadna? ‑dijo Teseo‑. El minotauro apenas se defendió.
Borges, La casa de Asterión (1949)

Salah Abdeslam, ciudadano francés nacido en Bruselas, Bélgica, el 15 de septiembre de 1989, de padre argelino marroquí y madre marroquí, soñó un día que el nuevo mundo ‑eso que otros llaman el apocalipsis‑ podría empezar por París un viernes 13 de noviembre de 2015. Aquella noche, siete de los ocho del comando ya habían hecho su trabajo. Llevaban 130 cadáveres, incluidos los siete mártires, y 368 heridos. Era el turno de Salah Abdeslam. Pero Salah dudó, se quitó el chaleco explosivo y se fue por donde había venido. 18 semanas, 126 días, con sus noches, más tarde, otro viernes, el 18 de marzo de 2016, y en el mismísimo Molenbeek, municipio de Bruselas, en un piso muy cerca del suyo Salah Abdeslam fue detenido tras un leve impacto de bala en una pierna. Para entonces, Salah era el hombre más buscado de Occidente. Pero lo que de verdad temía Salah era la fatua o decreto legal emitido contra él por el Estado Islámico.

—¿Creerás ‑dijo a otro agente el policía que lo llevaba al furgón‑ que apenas se defendió?


 

La vida no vale nada

Negro (psicología del color.yolasite.com)

LA VIDA NO VALE NADA

Ayer Burkina Faso, antier Estambul, Yakarta, Túnez. No hay destino del turista occidental que no esté recibiendo un buen repaso por parte del yihadismo internacional. En vez de convocar unas verdaderas Naciones Unidas para poner fin a tanto horror (como se hace contra el cambio climático), las políticas que se siguen, a nivel de Estados y Gobiernos del primer mundo, son más rearme, más militarización y más declaraciones grandilocuentes que aseguren a la población, desde Exteriores y Defensa, lo que nadie se cree: que se cogerá a los culpables, que se reforzará la seguridad, blablabá, blablablá. Pero, en el fondo, todos miran de reojo el próximo viaje al extranjero y son conscientes de que, dentro o fuera, habrá más atentados. La población, por su parte, además de dar poco crédito a sus gobernantes, se aferra a un eufemismo: el morito o la tapada de su vecindad son buenas personas y de un islam bueno, solo que con costumbres diferentes, y son buenas nuestras católicas costumbres de primeras comuniones, procesiones y romerías. Se da así una doble paradoja. Por un lado, Gobiernos de paz se frotan las manos aumentando inversiones y gastos de guerra (la verdad es que a los Gobiernos de paz les encantan las víctimas del terrorismo y las asociaciones de víctimas) y, por otro, la población, tan preocupada como está y tan sensibilizada contra todo lo que pueda etiquetarse terrorismo (violencia sexista: terrorismo machista; soberanismo: terrorismo independentista), no hace más que aumentar sus demostraciones de frivolidad, de las que las fiestas y signos religiosos no son más que una parte, junto a los máster chefs (en la España del hambre) y el satinado universo de bellezas y frivolidades de la moda, como si no pasara nada. Que el mundo, mi mundo, no tiene sentido era una pose existencial traída de la bohemia y del malditismo. Ahora es un titular de prensa. Ocurre que de un periódico que no queremos leer. La farsa de Obama y de Merkel, del FMI y de la UE, de la Otan y de la Onu (mientras desvían la atención de la opinión pública sobre Venezuela o sobre las rastas de Podemos) se asume y se transmite por virreyes pelotas del sí, bowana, desde el papa Francisco, a Rajoy, Pedro Sánchez o Susana Díaz. Ya nos tienen a todos con una opinión hecha sobre Nicolás Maduro, sobre Artur Mas o sobre la madre que los parió, y siguen los concursos de cocina, las sibaritas denominaciones de origen, los Bertín Osborne, los Cuéntame cómo pasó y los preparativos para el inminente parto de la niña. Y sigue la explotación del hombre por el hombre (disimulada con mi ayuda, por mi oenegé), la explotación de materias primas y naciones, las ceremonias de los Óscar, de los Nóbeles, y la liga de fut¡gol! Gane quien gane, el mundo no tiene sentido y La vida no vale nada, como cantaba hace años Pablo Milanés.

refugiados

migración-Siria

REFUGIADOS
Post tenebras spero lucem (lema de portada en el Quijote)

Nuestra vida consciente empieza a los tres años de edad. En 2015 ha cumplido 18 años la primera generación ya sin recuerdos del siglo 20, sin noticia de la peseta y sin imágenes del Muro de Berlín ni de las Torres Gemelas. Esos hombres y mujeres, concebidos en 1996, llevan en su adeene el mundo que concibieron sus mayores y se comerán las uvas esta noche después de haber podido votar o abstenerse en las últimas Elecciones. A esta generación, el siglo 20, que les llega de oídas, les ha dejado en herencia tres creaciones mentales: la democracia, el bienestar y las culturas o civilizaciones.


De la democracia, sistema político ligado al sistema económico que sigue siendo el viejo capitalismo, se dice que es lo menos malo que se conoce, o sea: algo que la juventud con 18 años no tiene más remedio que aceptar, lo que convierte a la democracia en el sistema más totalitario jamás nunca conocido, porque no depende de una autoridad tiránica o dictatorial ejercida por un poder político, sino que depende del propio individuo que cae en el discreto encanto de la libertad, y se la cree.


Del bienestar (o Estado del Bienestar), construcción social paliativa de los rigores antisociales del capitalismo, se dice que es un derecho humano, con base en la declaración de Derechos Humanos de la Onu en 1952: algo que quien ha cumplido los 18 tiene derecho a exigir sin que esté muy claro, por contrapartida, qué institución tiene el deber, la obligación, de dárselo. Lo arraigado es que el bienestar, si no me lo dan, me indigno (como el Indignaos del 15‑M), lo que convierte al bienestar en la ética personal más irresponsable y más indulgente con uno mismo y con las propias conductas: no se pide por justicia social, y a las clases depredadoras, sino que se pide por ser yo quien soy, y a las clases recaudadoras (a la Hacienda del Estado). Visto así, es normal que gente joven se posicione en contra de procesos soberanistas en la medida que la mengua del Estado implicaría la mengua del Bienestar del que espero me vengan mis derechos (tener familia, vivienda, estudios, trabajo, sanidad) y la irrelevante cuestión catalana adquiere un valor en sangre que ni tiene ni tendría que tener con ojos y perspectiva de Aldea Global, para caer en lo que habíamos quedado que estaba muy pasado: los nacionalismos.


La alianza de culturas o civilizaciones es una propuesta diplomática que, más allá de la diplomacia, significa la integración de la religión en nuestras vidas tomada como suma de lo que nos habían dicho que teníamos que ser: demócratas (tolerantes con lo que no debía tolerarse), liberales (abiertos a cualquier moral y, por tanto, inmorales) y bienestaristas, esto es: partidarios de darles a los demás, sean de la religión o de la raza que sean, no sus derechos, sino algo mucho más barato y menos comprometido para mí, para mi sociedad, para mi religión y para mi nacionalismo: el derecho a tener esos derechos (de pronto, concedidos al pobre, al emigrante, al musulmán), o sea: a exigir, aunque no se sepa muy bien a exigir qué y, sobre todo, a exigir a quién.


Total, no es de extrañar que refugiados haya sido para la Fundación del Español Urgente la palabra del 2015. En refugiados se confabulan democracia, bienestar, nacionalismo y culturas para que Bolsa y oenegés bailen y se den la mano un año más. Con esos mimbres, entiendan que eLTeNDeDeRo no les felicite el nuevo año. Post tenebras esperamos luces y, también, para la Fundéu. Lo que significa que después de tanta mierda, habrá que tirar de la cadena. Feliz 2017.

la religión que estorba

El Confidencial AndaluzSostiene Caty León en Confidencial Andaluz de 27 12: ¿Cuál es la diferencia entre solidaridad y caridad? Quizá que la primera tiene menos connotación religiosa en un mundo en el que la religión estorba y concita, como desde hace siglos, el rechazo de los que están en la parte contraria, o de los que niegan.

Leído lo cual, eso de que la religión estorba, no lo dirá Caty León por España, donde la religión católica (y su tercer aliado, el islamismo bueno, demasiado próximo al islamismo malo o yihadista) está en todas partes y no solo no estorba sino que se publicita y oficializa en los protocolos del Estado, empezando, y no es poco, por el calendario (la Navidad en la que estamos) y por el consentimiento, como si nada, del tapadismo de la mujer musulmana.

Dicho lo cual, véase el cuadro comparativo entre justicia y caridad. Les aseguro que es apto para todos los públicos de buena voluntad.

Las Reinas Magas

dios_ha_nacido

MANERAS DE TITULAR
–A propósito de la noticia las Reinas Magas de Madrid–

  1. En el mundo de la representación, del teatro, una cosa es el papel, el personaje, y, otra, el actor o actriz que lo representa. Nadie está proponiendo Melchora, Gaspara y Baltasar, sino que sus personajes los representen mujeres, lo cual no es nuevo: lo han hecho madres solas en casa donde no había varón, para ilusionar a sus pequeños. El error de Madrid, por mucha alcaldesa progresista, está en qué pintan instituciones civiles, laicas, entrando en lo que debería ser de organización y de financiación particular. La Cabalgata, como la tierra: para quien la trabaja.

  2. El travestismo ‘hombres como mujeres’ se dio en el teatro de Shakespeare, donde actores varones daban vida a Julieta, a Desdémona, a lady Macbeth. Y el travestismo ‘mujeres como hombres’ se recoge en novelas o historias de aventuras, bizantinas, italianas o ejemplares, no como invento de Cervantes: es que las mujeres en la vida real como mejor y más tranquilas se movían era haciéndose pasar por varones: pelo corto, pecho disimulado, barba lampiña. Una mujer así, vestida a lo garzón, podía recorrer tierras y ventas de España sin más peligros que los que acechaban a cualquiera en aquellos tiempos oscuros. El disfraz sirvió además a las primeras mujeres nazarenas y a las pioneras universitarias. Al día de hoy, en Arabia, en Beirut, el invento de las mujeres de clase alta que quieren darse a sí mismas los lujos y los caprichos que se permiten las mujeres de su clase en Occidente, es vestirse de varón: así pueden conducir la moto o fumar en los bares sin verse recriminadas por las temibles guardias islámicas.

  3. Católicos integristas a lo Esperanza Aguirre, que se rasgan las venas del escándalo por nada: la gran revolución vendrá el día que metamos a la Trinidad por el aro de igualdad y coeducación. De las tres personas, si la paloma es palomo, eso a quién le importa: su papel seguirá siendo el del Espíritu Santo. Y si una niña se pone en la cuna, en vez de un niño Jesús, eso no afecta al belén: Jesús de Nazaret fue varón y sería estúpido (o literario) discutirlo. Lo que se os hará cuesta arriba es que Dios, en tanto idea abstracta, mujer no es, pero tampoco, varón. Así que esas colgaduras de rojo raso que nos refriegan “Dios Ha Nacido”, con niño Jesús de fondo, y todo con mucha mayúscula inicial, están bordando una solemne majadería.

  4. Lo cual no ocurriría si las religiones, todas, pasaran por el aro del Registro de Asociaciones, y no por el de Entidades Religiosas, que tiene truco y esa sí que es una puerta giratoria. Religión que no cumpla requisitos constitucionales de igualdad y coeducación, o modifican sus estatutos o, como el funcionario a Mariano José de Larra: ¡Vuelva usted mañana! Con los papeles en regla, o sea.

Daniel Lebrato, ¿Religión? No, gracias.