jornada electoral.

Coplas por la muerte de la democracia
a la manera de Jorge Manrique

Recuerde el acta dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se acercan las urnas,
cómo se engaña a la gente
con escaños.

Cuán presto se va el votar,
cómo después de votado
da dolor,
cómo a nuestro parecer
cualquier Congreso o Senado
fue mejor.

Los discursos y las listas,
que nos dejan los mejores,
¿quién lo duda?
Candidatos, candidatas,
y en la tele portavoces
de tertulia.

Mas si vemos el programa
del partido, cómo es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
nos jodemos bien jodidos
cuatro años.

Las mejoras y promesas
que quisiera el pueblo llano
son la caña:
democracia y bienestar.
Con nosotros, los demócratas,
¡toda España!

No hablo de la patronal,
Casa Real y una Iglesia
de otro siglo.
Hablo de la Transición
que nos dejó sin la fuerza
que tuvimos.

Los Pactos de la Moncloa,
las fotitos con Borbón
en la Zarzuela,
¿fueron sino dejación
de principios y de normas
de la izquierda?

Señorías que, adquiridas,
igualaron las pancartas
“por el cambio”
con los carcas y los fachas,
se llamaran Popular o
Ciudadanos.

Pablo Iglesias fue a Podemos
lo que Santiago Carrillo
fue al Pce.
Podemos a Izquierda Unida,
lo que Felipe González:
yo, aquí el rey.

Nos pasa cuando creemos
que hay una izquierda y votamos
lo de unidos
por los derechos humanos,
eso que al gran capital
da lo mismo.

Este día es el camino
para el giro hacia otra España
más social.
Más cumple ese socialismo
o mejor quedarse en casa
sin votar.


 

militares, vergüenza propia.

Aunque nos hablen de guerras justas, de misiones de paz o de causas humanitarias, el militar es ese oficio cuya justificación es la obediencia y cuyo instrumento son las armas, armas que matan (y a civiles y a mujeres y niños, dicho en su lenguaje rancio). El grado de cobardía del militar va en proporción inversa a su clase social (alta en militares de academia) y en proporción directa a la distancia de su objetivo (víctima también llamada el enemigo), es decir: cobardía máxima la del piloto del caza que bombardea una ciudad y así hasta el soldado de infantería que se la juega en el cuerpo a cuerpo. Luego están las cobardías del especialista que maneja un dron, el zapador que coloca minas antipersona o el teniente de navío que desde su submarino lanza un misil contra un mercante o un barco de pasajeros. Pero no juzguemos a la persona, hombre o mujer, que se busca la vida de uniforme. Es el Estado y somos nosotros responsables de una salida profesional, a la que se anima desde el cole y que se promociona con letras grandes de Estado, que consiste en una de dos: cuando hay guerra, trabajo, y mi trabajo es matar y, como nadie quiere la guerra, el resto de los días cobro por no hacer nada. Bueno, sí, las dichas causas humanitarias (hasta a apagar un incendio acudo o hasta al rescate de una patera) más la dichosa, la célebre, la absurda instrucción que se imparte en los cuarteles para no perder el paso el Día de la Patria o tal día como hoy, el de las Fuerzas Armadas. Como hay vergüenza ajena, hay vergüenza propia. España, qué vergüenza. Buena la hizo Cervantes en su discurso de las armas y las letras.


al hilo del hilo y otras costuras.

# Zafarrancho Vilima

De las palabras que las nuevas tecnologías nos van dejando en el idioma, casi todas provenientes del inglés, esta es la escala, en grados de peor a mejor (en *cursiva y asterisco, la palabra que debe evitarse; en negrita, la mejor opción o traducción):

1.
Del barbarismo esnob (por presumir el hablante de manejo de marca o de oficio) al anglicismo extendido:

*coworking, en lugar de cotrabajo

            *fakes news, de siempre noticias falsas

*hashtag, traducción de etiqueta

           *ipod [aipad], *smartphone

 *newsletter, habiendo boletín

            *streaming, habiendo en directo

*influencer, por influyente

           *mi muro (de Facebook), habiendo mi mural o mi tablón

*podcast, habiendo audio, vídeo o en diferido

            *post, cuando hay entrada, artículo, nota, comentario o publicación


2.
El anglicismo mejorable: *blog habiendo bloc (bloc de notas, bloc de clase, por ejemplo)


3.
El anglicismo justificado: marcas (nombres propios que se hacen comunes) como Whatsapp o whatsapp, *twuit o tuit


El resto es neologismo o nuevo uso de lo que ya había, como la palabra hilo de tuits, también hilo de un discurso o conversación. Hay que recordar que el texto es tela de hilos, así que el hilo de tuit gustará a las abuelas que tanto han cosido en su vida y ya se les va yendo el hilo [de lo que hablábamos] de la cabeza. Ejemplo de hilo bien traído (o bien hilado) este de Manolo de Vilima a propósito del valor y valores de Zafarrancho Vilima. Que ustedes lo hilen y lo expresen bien.


fin de semana en Sevilla.

¿Es usted del fútbol o de las cofradías?
¿Cree usted en España, una, grande y libre?
¡Enhorabuena!

España le ofrece la cobertura policial para sus desfiles y eventos,
religiosos, militares o deportivos,
con cargo a laicismo, pacifismo y objeción de conciencia:
policías, guardias civiles, todo tipo de cuerpos de seguridad
de uniforme o de paisano
ahora a su alcance.

Es una oferta del Ministerio de Interior.
Gobierno de España.

Y mañana el Día de las Fuerzas Armadas.
No deje de llevar sus pequeñines al desfile.


la maldición del trabajo.

1.
A veces lo peor que te puede pasar es que tus deseos se cumplan, que lo que pidas te sea concedido. Es lo que ocurre con el trabajo (de tripalium, tres palos, instrumento de tortura), que lo pides, te lo dan y luego no te quejes, que es lo que hace, quejarse, esta sociedad laboral que mira a la Epa (encuesta de población activa) como si fuese el mesías y anda prometiendo la creación de puestos de trabajo como motor de la economía, propulsor del Pib y tapadera de la precariedad que la Epa esconde.


2.
La fuente de la riqueza no es el capital. Es el trabajo del hombre que sigue siendo “la explotación del hombre por el hombre”. Es falsa la explotación del hombre por la máquina, revolución que no quieren ver patronal, sindicatos ni partidos políticos que, en lugar de imaginar y proyectar, ríen las gracias a pequeños autónomos o sectores nostálgicos de un pasado que no ha de volver pero genera votos y de eso se trata. Por mucho que quieran halagar al cuerpo de Correos, no volverán las cartas de sobre, sello y buzón.


3.
Los sindicatos no van más allá de pedir trabajo y, “a igual trabajo, igual salario”, consigna que ya desmontó Carlos Marx, pues habría que medir no solo lo que cada uno trabaja sino lo que necesita y, más aún, lo que no trabajan las clases parasitarias o improductivas. A Comisiones y Ugt, por combatir el desempleo y en nombre del todo vale, les da igual fabricar barcos de guerra o aviones de combate (Navantia en Cádiz, Airbus en Sevilla). Pero el futuro es la paz frente a la guerra, la televenta frente a la tiendita, plataformas colaborativas junto al taxi o la hostelería. Lo que, en cálculo global, hoy son horas de trabajo pasarían a ser horas de ocio, y robots, pantallas y mandos a distancia habría vencido, por fin, la maldición del trabajo.


4.
Pasa que el violinista tendría que producir algún bien material, lejos de su violín; muy poco, porque el total de horas de trabajo necesarias divididas entre el total de personas en edad y condiciones de trabajar sería, con la ayuda de la tecnología, una cantidad ridícula. Y, a cambio, más público ocioso llenaría los conciertos. Y pasa que habría que superar la actual división social entre el trabajo manual e intelectual, al que acceden minorías para no trabajar o para evitar los trabajos más duros y peor pagados, caso de élites universitarias especializadas en todo menos en cuestionarse a sí mismas porque a esas élites (que se las dan de izquierdas) les va muy bien mientras el resto concibe la vida como un perverso álbum de cromos: capacitarte para un empleo fijo, inmutable en un mundo mutable, cumplir ocho horas de jornada, cuarenta años cotizados, una pensión mínima y después morirte. Pobre inteligencia y pobre España.


 

promesas.

Con David Castejón

Aunque la izquierda se quiera identificar con las necesidades de la población, con los derechos humanos y el bienestar del Estado del Bienestar, el medio es el mensaje y toda política, cuando se sienta en Congreso o Senado, es toda ella de derechas. El más hermoso programa electoral queda en nada sin un plan de financiación que, por fuerza, molestaría a un sistema, el capitalismo, y a un poderoso grupo al que nadie quiere molestar, patronal y grandes fortunas. Así que usted desde su escaño puede prometer lo que quiera, la misma derecha promete, pero su promesa se queda en “por pedir, que no quede”. Usted puede prometer pero, si no aplica una fiscalidad inversa (una cotización en proporción exacta a lo que se gana), usted no tendrá dinero para defender o llevar a práctica el bienestar de su programa. Más aún: el capitalista, si le aplicaran la exacta y rigurosa fiscalidad proporcional inversa, se haría la gran pregunta ¿para qué emprender más si al final voy a ingresar lo mismo que quien cobra el salario social? (Caso verídico llevado a referéndum en Suiza hace un par de años.)

Llegado a este punto, usted cree en el capitalismo, que es el quiero y no puedo de la izquierda española, toda ella capitalista, Izquierda Unida o Podemos, dependiente de lo que autoricen Banco Europeo y FMI bajo la atenta mirada de la Otan y de Estados Unidos con bases en Rota, Morón y Gibraltar. Y es que la izquierda auténtica consiste en no pedir trabajo sino otra imaginación distinta, aunque no sepamos lo que es. La izquierda auténtica sabe que el trabajo productivo de bienes materiales (no el esfuerzo ni el artisteo en horas de ocio) es el motor de la riqueza y de la economía, mientras la derecha difunde la especie de que el capital crea la riqueza.

Y hablando de promesas. Quienes critican la presunta heterodoxia a la hora de tomar posesión de su escaño por parte de alguna señoría, ¿no han caído en la cuenta de que “juro o prometo” es directamente anticonstitucional? O “juro por Dios” o “prometo por mi honor”. Al Estado (electores y elegidos), solo el honor le interesa. Si usted cree en Dios o en la Biblia, cálleselo o estará usted vulnerando mi derecho 16.2 de la Constitución.

Queden ustedes con otra cara de la política, la de cercanías, municipal. Quizás ahí la política alcance el humanismo de que carecen Congreso y Senado y Parlamento Europeo.

–enlaces:

https://www.poratarfesi.com/

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