La Sociedad de Caballos de Sanlúcar (o séase el rey) conversa con la Ley de Costas, no con Urbanismo del Ayuntamiento: —Yo, que soy caballero, me dirijo a la Ley de Costas para pedirle lo que hasta los torpes peones de infantería comprenderán bien: pedirle … Continúa leyendo El guardián entre el centeno o el caballo para el rey del ajedrez.

















