Unidas Podemos y la mala leche nacional.

El Consejo de Ministros de Pedro Sánchez, con más ministras que ministros, desaprovechó la oportunidad de rotularse Consejo de Ministres y ahora Unidos Podemos ha pasado a ser Unidas Podemos. ¡Con lo fácil que hubiera sido titular a la marca Unión Podemos o Unidad Podemos! Por su parte, la Academia insiste en que el lenguaje inclusivo es una moda y llama a evitar el desdoble. Se lo han puesto a huevo. Empoderar lo femenino (en sexo) a la altura del masculino (en género) podía hacerse por procedimientos que apenas se han explorado como el español de la e con sus casos académicamente creíbles y por demás abiertos al amplio colectivo plurisexual.

Contra esas posibilidades, perfectamente compatibles con la belleza y economía del idioma, llama la atención la insistencia en el desdoble por parte de la izquierda electoral y la sutil masculinización del lenguaje por parte de la derecha cerril con el arrope de la Academia. La extinción del quien, sistemáticamente sustituido por los que, y el emparejamiento hombres y mujeres, donde siempre hemos dicho hembras y varones o machos y hembras, no puede ser casual. Alguien está moviendo los hilos para que el femenino siga en guerra con el masculino. Una prueba más de la mala leche que se respira en esta España nuestra; también, en la lengua que hablamos. No es precisamente centrista [eLTeNDeDeRo] pero en esto, y por una vez, parece claro que en el medio, en el centro, entre la o y la a, está la virtud.


 

huelga general contra las elecciones del 28‑A.

La democracia, que era la solución, ha pasado a ser el problema.
(El Viejo Topo)

La teoría distinguía entre huelga, huelga general, huelga general política (para derrocar a un partido en el poder) y huelga general revolucionaria (para un cambio de modelo o de sistema). Desde que la clase obrera está absorbida por el bienestar del Estado del Bienestar, la huelga, todas las huelgas, han perdido su esencia. Hoy el paro laboral es privilegio de oficios de élite tipo controladores o pilotos aéreos, o en el otro extremo, subempleos que nadie quería, como el servicio de recogida de basuras. Sin aviones y con la peste se puede bloquear un país.

El Mayo del 68 consistió en huelgas y manifestaciones. Antes de los militares del general Pinochet, a la Unidad Popular de Salvador Allende (Chile, 1973) se la cargó una huelga de la patronal del transporte. En Portugal, la dictadura salazarista duró lo que tardó una huelga del ejército (Revolución de los Claveles, 25 de abril de 1974). Y en Venezuela hemos visto cómo un sabotaje en el suministro eléctrico puede inducir a la contra. Y es que todas las revoluciones, pero también todas las involuciones, han coincidido con períodos de carencia y carestía muchas veces motivadas por huelgas estratégicas.

En sociedades muy funcionariadas donde los gobiernos imponen servicios mínimos abusivos y la patronal el descuento en nómina, la huelga es arcaísmo de un lenguaje de lucha sindical que consolida y conserva lo peor de una sociedad. Basta pensar las huelgas de Navantia o del sector del taxi. El Bienestar es lo que tiene, que, por defender el suyo propio, el trabajador, hombre o mujer, vacía de contenido viejas y nobles consignas. Otro tipo son las huelgas como del 8 de marzo por la mujer o del 15M por el clima. El significante huelga persiste pero el significado ha cambiado.

Una modalidad de huelga que tampoco es huelga sería un boicot activo, crítico y masivo a votar en las urnas como forma de vaciar al Estado y a la clase política del pedestal democrático a donde fue elevada. Vista la Fiscalía contra el Procés, quien vote el 28 de abril estará votando al Estado que con nuestro dinero financia esa Fiscalía que está por condenar a doce buenas personas buenas (de las que se puede discrepar) por seguir un mandato que (nos guste o no) salió de las mismas urnas de cristal que el día 28 nos pondrán por delante. La reacción ética no puede ser más sencilla: No con mi voto. No iré a votar. No porque me abstenga (como quien no tiene claro qué partido elegir), sino porque me declaro objetor de conciencia contra la democracia española. Colegios electorales vacíos ese día. ¿Se imaginan? Y no nos venga la izquierda electoral con que ganaría la derecha. La derecha incluye también Izquierda Unida o Podemos en tanto guardan y custodian el orden establecido con su unidad de España, con su obediencia al Rey y con su Fiscalía furiosa. No nos consta otra cosa.

□ Serie de entradas en [eLTeNDeDeRo] sobre este asunto:

ventajas de no ir a votar. 28/02/19

ventajas de no ir a votar. (2) 01/03/19

sobre el abstencionismo crítico. 02/03/19

vindicación de la igualdad. 07/03/19

la izquierda política. 10/03/19


Himno de Andalucía.

Quienes
(en nombre de que hay demandas sociales
más importantes o que más importan a la gente)
minimizan el referundismo y la persecución judicial que sufre,
la verdad verdad es que
están en contra del derecho a decidir
de ANDALUCÍA, de ESPAÑA y de la HUMANIDAD.

(Dicho sea por IU Podemos y ONGs, de aquí al 28 de abril.)

*

populismo.

El origen del populismo remonta a la Antigüedad y debió darse por igual en regímenes teocráticos, oligárquicos o republicanos, siendo célebre la máxima de Juvenal (siglo menos 1) panem et circenses, pan y circo para contentar o ganarse a la plebe. Se habla de populismo o demagogia en partidos o líderes o tendencias de derecha o de izquierda, desde el poder o a la contra. En la España reciente el término populismo, populista, ha venido a estigmatizar lo que antes eran marxismo, marxista, comunista o comunismo, de ahí su carácter peyorativo. Visto desde la derecha, el populismo por antonomasia ha sido el de Podemos, el podemita que Podemos no utiliza.

La creencia en el Estado del Bienestar ha desactivado las luchas sociales. Durante los siglos 19 y 20 se luchaba contra el Estado. Desde que el Estado se viste del Bienestar, la lucha va a favor del Estado y consiste en pedir más y más con una curiosa elipsis, que es olvido, ignorancia o dejación: el bienestar ¿quién lo paga? y dando por bueno el capitalismo y sin salirse de él en conceptos que son patrones de conducta para la población: capital, trabajo, explotación, precio o salario justo, democracia, libertad, clase política o izquierda con su loca carrera de mareas y campañas electorales de a ver quién pide más derechos o prestaciones al Estado como gran vaca que diera para todo sin inquietar las rentas altas ni el modelo de financiación ni la fiscalidad inversa para nutrir las arcas del Estado.

Como pedir no cuesta nada y además es de justicia lo que se pide, podría decirse que a día de hoy toda la política española es populista y particularmente lo que quede de izquierdas: Psoe, IU, Podemos son populistas. Lo que no son: palancas de lucha para cambiar de sistema, para cambiar el mundo, sino para conservarlo.

Lo cual ya es populismo (demagogia o promesa en falso) porque con tanta arma como anda suelta, tanto Trump, tanto ejército, tanta frontera, tanta religión, tanta mente pirada y tanto maltrato a personas y a la Tierra, lo más probable es que los Estados quiebren y del bienestar y de nuestra pobre humanidad no quede absolutamente nada y el invento se vaya al coño o al carajo, dicho sea en coeducado.

populismo [14.2 millones de gugles] 1. popularismo (Tendencia o afición a lo popular en formas de vida, arte, literatura, etc.) 2. Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares. populismo fue la palabra del año 2016 para la Fundación del Español Urgente.

ENLACE A POPULISMO 1