diálogo de besusgos de la cultura.

Poeta en Bicicleta, de Jean-Frnçois Martin

Un joven poeta Talycual se hace presentar su nuevo libro de poesía por un mayor escritor y por otra poeta, también mayor en reconocimiento que nuestro joven poeta. En la foto que el poeta Talycual publica en FB, se ve a los tres en su foto oficial: mesa en la librería donde se celebró el acto. En pie de foto escribe: «Ayer en la librería Talycual con la magnífica compañía de Talycual y Talycual. Disfruté de la lectura y del exquisito público. Gracias a Talycual por la foto y la cerveza de después». Responde el presentador Talycual: «Perdón, pero estaba dando una cabezadita. El poeta era un poco pesao.» Responde el poeta Talycual: «Somnífero gratis, no como los que te hacen a ti rico.»

Basado en hechos reales, de vista en Facebook


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Regálese el Corominas.

Breve Diccionario Etimológico de la lengua castellana Corominas

Hasta fin de año, [eLTeNDeDeRo] comparte con quien lo quiera (que a su vez lo podrá recompartir) el Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico de Corominas y Pascual, facsímil, Madrid, Gredos, 1985. No hay más que seguir las instrucciones pinchando aquí: Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico. Que lo disfruten.

elogio del individualismo.

caca de caballo 0,0
respuesta a Rubén Pérez Trujillano por su llamamiento a la cordura con un pacto andaluz frente al centralismo

Rubén Pérez Trujillano: Podría compartir ese llamamiento a la cordura si creyera en la exactitud del lenguaje de la economía política (cuando ni el neoliberalismo es neo ni liberal) y si creyera en la política a través de partidos. Ese lenguaje es para iniciados y no para iluminar a las masas ni a quienes nos llegan en patera.

La devastación del pensamiento libre en Andalucía y en todas partes ha sido total: basta ver el telediario de tonterías y atrocidades que protagoniza una ciudadanía despolitizada o politizada al gusto de los grandes poderes y de los grandes medios. Tonterías que van en la afirmación del individuo (modas, selfies, sensacionalismo en redes) y atrocidades de mentes piradas detrás de su cantar de gesta, a ver quién mata a más y en menos tiempo. Y, al otro lado, la zumba zombi del yihadismo. Hay que mandar parar todo ese mundo que empieza por la mañana en el gimnasio con los impresentables ritmos latinos que nos ponen cacha el cuerpo. No hay ni un valor ético en que poner los ojos y no hay ni una causa (que no sea petitoria) ni grupo humano con recorrido y rebeldía que nos saque de aquí. Y cuanto peor está el patio, más responsabilidad de los vigilantes del recreo: ejército, fuerzas del orden, clase política, judicatura, toda esa amalgama represora, oportunista y parasitaria que, efectivamente, trabaja para el neoliberalismo, eso que hemos llamado capitalismo (en cualquiera de sus fases) y explotación del hombre por el hombre. Más pacto sería más encumbramiento de los guardianes del recreo.

Teoría de conjuntos. Lo único tangible hacia la Aldea Global es el Individuo frente al Estado. Al Individuo no lo podemos sacar de donde está: no le gustaría prescindir de sus tacones, de sus uñas pintadas, de su tatuaje, de su perrito y de su bebé: manda el derecho a decidir. Pero al Estado sí le podemos bajar los humos, quitar poderes hasta dejarlo en nada. Volver al viejo sueño de la Primera y Segunda Internacional.

Por último, parece un grave error decir que históricamente el Estado precede a la nación. Sigamos el canon de Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. Ese es el orden. Donde familia (por nacimiento) se entiende nación: biología y geografía (o hábitat), lo demás vino después. Y a falta de socialismo contra la propiedad privada de los medios de producción, máximo individualismo y mínimo aparato del Estado. Si la humanidad no sabe a dó camina (Bécquer, Rima 4), al menos que nadie responda por nosotros y nos diga por dónde tenemos que ir a base de antidisturbios y citas judiciales.

Enlace: Un pacto andaluz frente a la reacción centralista: llamamiento a la cordura, por Rubén Pérez Trujillano, Cuarto Poder, 11 de diciembre de 2018.


nubes con pie de foto

NUBES
Lola Infante, Pilar Villalobos, Daniel Lebrato, Ángela Ramos, Carmen Calderón.

NUBES

Fortuna de los cuerpos es nunca repetirse.
Inevitables ríos que añora un mar lejano.
Perviértete.
No dejes que te alcancen y aprende
la alevosía de las nubes.
Saberte lluvia todavía.

 


Pie de foto. Curso 2007‑2008. Exteriores del Instituto Martínez Montañés, de Sevilla. De izquierda a derecha, Lola Infante, Pilar Villalobos, Daniel Lebrato, Ángela Ramos, Carmen Calderón. Esquina del Extremeño, bar de primeros auxilios para el profesorado del Montañés (“El Martínez”, en boca estudiantil). Fecha inmediata a vacaciones de Navidad. Éramos capaces de ser felices dando clases y, de vacaciones, ya ni digamos. Yo dejé aquellos años en ¿Vocaciones?, ¡vacaciones!, mismamente, uno de los ríos que fueron a dar a Tinta de calamar. Sigue sonando My Way.

/ a Ángela María Ramos Nieto 2018 /


Reconocimiento de Vox.

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La vieja manera de concebir la política consiste en pedid y se os dará. No hemos salido de San Mateo. Quien da es el Estado del Bienestar a través de partidos y, quien pide, la ciudadanía a través del voto. Pero al banquete vinieron a sentarse tres convidados de piedra: el yihadismo, la crisis y la presión migratoria. La respuesta fue la incongruente Alianza de civilizaciones, el aumento de oenegés, como modo de vida, y de mareas sociales, como modo de pedirla. Como cuarto invitado no deseado, desde Cataluña asomó el derecho a decidir en referéndum, malévolamente servido como desafío o independentismo.

El resultado ha sido. Quien se acostumbró a pedir, sigue pidiendo sin más análisis ni asomos de rebeldía. Y quien tildó de derechas lo que pasaba en Cataluña se creyó tan de izquierdas que, de paso, le negó a toda España semejante derecho. Secuelas del contra terrorismo y contra el Procés fueron los empoderamientos de Policía, Judicatura y Jefatura del Estado, garantes de la convivencia y de la unidad en tiempos difíciles. Afuera, también llovía: Trump en Usa, Brexit en Europa.

Ni el yihadismo ni el feminismo han resultado disruptivos. El yihadismo con su inyección de todos somos la víctima, no nos moverán o no podrán con nosotros (todo tematizado en Je suis Charlie Hebdo); con su despliegue de velitas y flores, aniversarios y duelos pomposamente presididos, ha venido a reforzar el Estado del Bienestar. El feminismo, volcado en igualarse con un mundo macho impresentable, ha venido también a fortalecer lo que había.

Eso, por fuera. Por dentro, la polarización de unas clases medias o aspirantes, que cada vez tienen más difícil su encaje, lleva a sus miembros a extremos de radicalidad que solo en el secreto de la papeleta de voto puede permitirse; de boquilla, hay que comportarse, pedir para que te den, seguir siendo demócrata, solidario, feminista y convencido de que el bienestar funciona. Ahí aparece Vox, la otra cara de una ciudadanía que no puede entonar el sálvese quien pueda y que os vayan dando. ¡Oh maravilla de operación triunfo de la mala conciencia: que lo mío es mío y que no me lo toquen!

Mientras Vox ocupa sus escaños, en el polo anti, donde estaba lo que se llamó e insiste en llamarse la izquierda, no hay absolutamente nada. ¿Monarquía o República?, esa es la gran expectativa: un Rey o un Presidente, “un Macron para España” (por no decir otra cosa). ¡Qué esperanza de cambio, señora Podemos, señor Garzón, señor Anguita!


milueristas.

daniel-lebrato-con-zafarrancho-vilima

Propone @_emisky a @Vilimadas: Palabra para el Profesor Lebrato: mileurista. No tanto por la definición, sino por las consecuencias. Recuerdo que cuando escuché por primera vez lo de jóvenes mileristas pensé pobrecillos incautos. Ahora, viendo el país, eso es un sueldo nada desdeñable.


mileurista. Que percibe un sueldo mensual que se sitúa en torno a mil euros y generalmente se considera por debajo de sus expectativas profesionales. De mil, mil, + euro, euro, + ‑ista, sufijo que forma adjetivos que habitualmente se sustantivan, y suelen significar partidario de o inclinado a, por ejemplo comunista, europeísta, optimista. La palabra mileurista fue acuñada en agosto de 2005 por Carolina Alguacil en una carta al diario El País titulada Yo soy mileurista y desde entonces ha obtenido una buena acogida por tratarse de una forma muy expresiva de describir una situación compleja y frustrante. En 2010 cuajó con el movimiento Indignaos! Mileurista combina y se parece a milénial, gente que llegó a su etapa adulta después del año 2000, es decir, con el cambio de siglo, y que en conjunto, posee características particulares, tales como una personalidad de descontento y amor por la tecnología; también son conocidos como los hijo de la generación del Baby Boom, y la generación Y.

–enlace a vídeo MILEURISTA 1:30


4 de diciembre.

Juan Manuel Trinidad Berlanga bandera de andalucía 4 diciembre 1977
para pensar la memoria histórica.

El 4 de diciembre de 1977, el joven malagueño de 17 años Manuel José García Caparrós, trabajador militante de Comisiones Obreras, murió por disparo de la Policía durante la manifestación por la autonomía de Andalucía. Nunca se identificó al culpable y el crimen sigue impune. La figura de Caparrós se cruza y a veces se confunde con Juan Manuel Trinidad Berlanga, chico que durante la manifestación logró trepar por la fachada de la Diputación hasta colocar una bandera de Andalucía. 40 años y 1 año después, Antonio Delgado Cabeza reconstruye aquel día:


TRAGICOMEDIA

Aquel día fue premonitorio. Trágico. Triste, muy triste. Hoy, aún impune. Si hubiéramos sabido leer los augurios del destino, habríamos concluido que no nos iban a permitir transitar a ninguna parte. Pero el dictador había muerto hacía poco y la ilusión colectiva era enorme, inmaculada, contagiosa y, sobre todo, ciega. No supimos ver ni esa señal ni otras muchas que vinieron después en la misma dirección. Muerto el perro, la rabia continuaría.

Habíamos entendido la convocatoria como un día de celebración, una jornada festiva, una explosión de júbilo. Todo el mundo se echó a la calle para abrazar la llegada de la democracia. En las semanas previas el ambiente se fue caldeando, nos convencíamos los unos a los otros de la necesidad, de la importancia de participar. Incluso mis padres, que habían padecido la guerra y eran reacios a manifestarse públicamente, se contagiaron de aquel espíritu festivo.

Aquella mañana el paseo del parque estaba espectacularmente lleno. Ni lo había visto antes así, ni después. Nos manifestábamos masivamente en un ambiente familiar distendido, como si estuviésemos acostumbrados a ello, como si tuviéramos experiencia. Con naturalidad, la gente buscaba su familia, sus amigos, su peña, su partido, su sindicato y se iban formando filas, filas y filas, infinitas filas llenas de color, de pancartas con mensajes de esperanza.

Iba con mi hija de año y medio a horcajadas, con su madre al lado, mis padres y algunos amigos. Recuerdo todavía emocionado las sensaciones de esos momentos, la inmensa alegría compartida, el flotante olor a libertad, los cánticos y las consignas reivindicativas, la magia transformadora de un acto cívico ejemplar de una madurez democrática impropia de unos ilusos recién llegados.

Cuando íbamos pasando a la altura de la diputación, un joven trepaba al balcón con una bandera. Fue el final de la fiesta, el final de la celebración. Sirenas, coches de policía, furgonetas de policía y policías. Policías por todas partes que sin mediar palabra iniciaron un brutal ataque contra unos ciudadanos sorprendidos e indefensos que nos preguntábamos incrédulos qué había pasado, qué habíamos hecho para merecer tan desproporcionada agresión.

Gritos de pánico, carreras, caídas, balas de goma, heridos, barricadas en el puente, autobuses atravesados, autobuses ardiendo… llevamos como pudimos a mi hija y a mis padres a su casa perchelera y cuando volvimos a la batalla, junto a la esquina del viejo diario, la policía seguía disparando, pero ya no balas de goma. Nos miramos angustiados cuando lo que recogimos del suelo fueron los casquillos de un fusil ametrallador.

Poco después empezó a correr el rumor de que un chaval había muerto.


En el cumpleaños de la Constitución de 1978 y recién vueltos los fachas a campar por sus respetos y, con Vox, por sus escaños, [eLTeNDeDeRo] anima a profundizar en lo que llamamos libertad, democracia o autonomía.

La autonomía que aquel 4 de diciembre Andalucía reclamaba hoy se llama (ayer también, aunque con otras palabras) derecho a decidir. Y es curioso que mucha Andalucía democrática y autonomista ese derecho a decidir se lo niega a Cataluña (y a Andalucía misma se lo niega).

La democracia del 77 se hizo Constitución el 78 y, a partir de ahí como si no hubiera más democracia en este mundo. Y, aunque el Podemos del 15-M habló de echarle el cerrojo a la Constitución del 78 y aunque todos los partidos que todavía se llaman “de izquierdas” insisten en que hay que reformar la Constitución (entre otras razones, para el encaje federal de Cataluña), lo cierto y verdad es que nunca se reforma ni partidos nacionales “de izquierdas” llaman a salir abiertamente a la calle por la libertad en referéndum para Cataluña.

La libertad de que habla Antonio Delgado en su artículo, ustedes dirán qué queda de ella. La jerga de la oficial política reparte calificativos y descalificativos a favor de un solo relato: contra Constitución y democracia y Estado de Derecho, lo que se mueve es xenofobia, populismo, chavismo, comunismo, golpismo, etiquetas que manipulan lo que no tiene vuelta: se llama democracia al gobierno mayoritariamente salido de la autodeterminación de las personas y de los pueblos. Y no hay más democracia que la que vota. ¿Que votan Vox? Que voten. ¿Que votan independencia y república? Hay que aguantarse. No se puede estar a favor de la memoria histórica (y Caparrós lo es) y en contra del futuro histórico de comunidades y ciudadanías que quieran ser lo que quieren ser. ¡Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad!