Guerra Civil en España (1936-2018).

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Una subida de sueldos a los obreros en huelga apagó el Mayo Francés del 68. Cincuenta años después, y aquí en España, Mariano Rajoy (como De Gaulle) al Pnv (como sindicato que amenazara huelga) le ha subido el sueldo y el Pnv ha vuelto a apoyar al PP ante el inminente levantamiento del 155 en Cataluña, dice el prenda, y la España conservacionista suma y sigue. Y el clima se ha vuelto irrespirable. El mundo del cine, antes apiñado en el No a la guerra, deja solo a Willy Toledo a los pies de Abogados Cristianos que, por lo visto, representan a Dios y a la Virgen María. Titiriteros, tuiteros, raperos desfilan con sus casos por tribunales y prensa nacional sin que nadie monte ni convoque un movimiento antifascista por la libertad; libertad válida para el sé tú mismo, elige tu carrera o tu tatuaje y acepta las tapadas musulmanas, que se aplique igual para las libertades civiles y políticas; libertad que se mide precisamente por poderse expresar lo que no nos gusta. Yo no tengo que ser independentista ni Willy Toledo ni Charlie Hebdo ni el rapero Valtonyc; no tengo que cagarme en Dios ni pedir que maten a guardias civiles; puedo deplorar toda esa mensajería y al mismo tiempo luchar porque a quien no piensa como yo no lo machaquen. Y eso incluye a Puigdemont y a quien lo vote, ¿de derechas?, ¡pues sí, de derechas, mire usted! En vez de antifascismo y libertad, lo que en España se pide es más policía y mano dura contra el referundismo, contra los narcos, contra las mafias, contra quien inquieta a quien cobra por inquietarse, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que se sienten, mujer, mal tratados o mal vistos en ciertos bares o en ciertos colegios, ellos y sus familias, y no hay derecho. No hay derecho -y ésta es la última- que yo no pueda quitar cruces amarillas que han puesto en playas de Cataluña, cuando me enseñaron en el colegio que está mal arrancar propagandas ajenas.

Quien podría iluminar tanta tiniebla (supongamos Unidos Podemos) en vez de hacer mareas antifascistas y urgir su anunciada reforma de la Constitución, para que Cataluña sea lo que quiera ser, en vez de eso, ahí tienen a Garzón, a Anguita, a Llamazares o a Pablo Iglesias. Salvando mapas y décadas, es como si la sindical en Francia en 1968 hubiera dicho a Daniel Cohn-Bendit, Alain Geismar o Alain Krivine: sois pequeños burgueses, majos, así que no contéis con nosotros que somos el proletariado, que somos la revolución. Le dijo Pasolini a los estudiantes: que tenían la fuerza de la razón pero que eran burgueses, mientras que los polis uniformados, que estaban del lado de la barbarie, eran los pobres.

Jóvenes libres y por la libertad, no dejéis nunca de pedirla. Si se calla el cantor, calla la vida (Horacio Guarany con Mercedes Sosa).


 

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lo que el caso chalet esconde y de lo que nadie quiere hablar.

Diógenes de Sinope

1º     El caso chalet esconde la división social entre electores y elegidos pues mal se construye una sociedad igualitaria o democrática si permitimos que haya césares y un César por encima de nuestras ciudadanías.

2º     El caso chalet esconde la retribución de la política y la existencia de una clase política profesional. Podría no haberla. Mesas electorales, jurados populares o comunidades de vecinos nos dan lección de sólidas instituciones ciudadanas de régimen efímero, rotatorio, aleatorio y no remunerado (excepto dietas y compensaciones).

3º     El caso chalet esconde la creencia de que hay que remunerar muy bien la actividad política para que el político o la política no se corrompan, lo cual presupone que el poder corrompe. Y no debería. Ejemplos hay en la historia y al presente y para qué queremos la imaginación y la legislación preventiva.

4º     El caso chalet esconde la publicación o publicidad (en prensa rosa o amarilla) de la vida privada de personas públicas. Podría no hacerse. La mujer del César podría ser no honrada ni parecerlo sin que, por eso, César deje de ser útil para el puesto que ocupa. Exhibicionistas son las casas reales, como la inglesa con Lady Di, o presidencialismos conyugales tipo Estados Unidos, con Clintons, Obamas o Trumps, cuyas vidas privadas conocimos por salas de espera en peluquerías y consultas médicas.

5º     El caso chalet esconde los límites éticos y estéticos de la incompatibilidad. César no debe ser César y la mujer del César al mismo tiempo. Que un secretario general y una portavoz de grupo parlamentario sean pareja en la vida real es algo que a los demás no importa pero a su partido sí. Qué mayor tráfico de influencias que entre dos que duermen en el mismo colchón.

6º     Ante el caso chalet el buen político levanta el dedo y se salva: yo no soy así, la mayoría no somos así. No eres así pero formas parte, pillín, del sistema que consiente y propicia: César y la mujer del César, los dos al fin y los dos en ti. Para qué hablar entonces del caso chalet. Como si fuera palacio o pisito alquilado o tinaja estilo Diógenes.


 

¿Quién dijo manada?

Salto la reja Rocío 2018

(O el machismo según el Psoe.) Entre los calificativos que esgrime Margarita Robles (Psoe) contra el nombrado y no constituido Gobierno de Cataluña, está el de que sería un gabinete ‘machista’, con solo tres mujeres previstas. A la misma hora, Canal Sur de Susana Díaz transmite en directo y en plan ejemplar el salto de la reja Rocío 2018 (en la imagen). Prueben a buscar, a ver si la encuentran, una sola mujer entre la tropa saltante. Se me olvidaba que el referundismo es, además de machista, “desafío separatista” o incluso “golpe de estado” y que el Rocío es, por demás, “cultura y tradición”. ¿Quién dijo manada?


lecciones del 98.

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Calle de la verdad, en Puerto de la Cruz, Tenerife

Hoy, como en 1898, abrir las noticias es llorar. Aparte los sucesos, y su escala por lo macabro, y aparte los deportes y el tiempo, que cultivan una vieja autosuficiencia (si ganaron los míos, si saco el paraguas) y aparte la prensa rosa, que edulcora una aristocracia que parece jamás será aborrecida, no hay noticia “en que poner los ojos que no sea recuerdo de la muerte”, como escribió Quevedo de la patria suya. La prensa solo habla con verbos como acusar, imputar, apelar o impugnar conjugados con sujetos como juez, fiscal, fiscalía o tribunal con complementos como orden o detención en nombre no del pueblo sino del imperio de la ley o de su homóloga la Constitución.

Todo va así desde que el bando nacional se ha apiñado en bloque contra el derecho a decidir de Cataluña, situación comparable con la España del Desastre y de la Generación del 98, cuando españolitos muy españoles tuvieron que asistir a la pérdida de Cuba y Filipinas, las penúltimas colonias (últimas: las que todavía quedan), lo cual removió la patriótica conciencia pero de qué sirvió: la historia siguió su curso por encima de aquella generación que gastó tanto lamento, tanta crítica hipercrítica y tanto “me duele España”. Partidos y personas capaces de pensar con ideas propias pagarán intelectualmente su falta de simpatía con la actualidad y su no sacar lección de lecciones ya aprendidas. Otra palabra muy en la prensa, donde hay tanto delincuente y tanto culpable, es el adjetivo presunto o presunta, de presunción de inocencia. ¡Presunta España!


 

¿Para cuándo la política no profesional? o el caso del chalet de Pablo Iglesias.

escaños vacíos


Bien está que la clase política crea en sí misma, pues de la política vive. Pero que eso piensen personas libres significa que no se han planteado la división social de la democracia entre representantes y representados. ¿Hasta cuándo, con chalet o en pisito de alquiler, la clase política? Para la provisión de escaños, tomemos ejemplo de instituciones democráticas como son los jurados populares, las comunidades de vecinos o las mesas electorales, cargos ciudadanos transitorios que se ocupan por sorteo y no remunerados. Quien lo dude no olvide que el Estado tiene dos caras: la administración y la política. Cuando la administración funciona, la política se reduce a dilucidar en qué se gastan los dineros públicos y bajo qué condiciones legales se ordena la convivencia, todo lo cual (dietas y compensaciones al margen) es compatible con la continuidad del representante (provisional) con la vida laboral que antes tenía y seguirá teniendo en cuanto acaben sus no más de cuatro años de mandato.


 

lógica de la prohibición.

La marihuana es popular en Marruecos, a 15 kilómetros de nosotros, tan normal y tan social como aquí el consumo de alcohol. Y la cocaína, sustancia menos popular, circula en España y se convida entre gente culta y de clases altas. El paso del porrito y de la coca hasta la heroína lo cuenta Fernando Mansilla en su novela Canijo (para Sevilla) y no lo cuenta, en cambio, Nacho Carretero en su documentada Fariña (para Galicia), crónica que ha inspirado la serie de Atresmedia que lleva su nombre. Sea como sea, en las Rías Bajas o en Algeciras, es el mismo viaje: hombres y mujeres que empiezan por una calada de hachís y que un día, en busca de nuevos paraísos artificiales, se pasan a esnifar una rayita de coca y al tercero y peligroso se pinchan la incómoda invitada, la heroína. Pero la cuestión es el enorme costo en euros y en recursos humanos que el Estado paga por no legalizar productos que podrían despacharse en estancos o puntos sanitarios o especializados. La prensa y las asociaciones de víctimas de la droga rinden honores a las acciones legales contra el narco y venga pedir más y más policía. Todo, por seguirle el juego al amiguito yanki, cuya Ley Seca se ha importado a la península como si fuera parte del acuerdo de amistad y cooperación con los Estados Unidos. La cadena prohibición / reacción fomenta el narcotráfico, ¡tanto que se quiere acabar con las mafias! Legalización de las drogas ¡ya!