la moda.

1.
No hay que leer El sistema de la moda, de Roland Barthes en 1967, para reconocer que la moda (cualquier moda, toda la moda y lo que está de moda) es una convención, un acuerdo social donde lo menos es la ropa (vestirnos conforme a pudor, salud y clima) y donde lo de más es la imitación; por un lado, para pertenecer al grupo al que queremos pertenecer y, por otro, para diferenciarnos de él. De ahí, el afán por ser quien eres, tú mismo o misma frente al todo. Somos como la ovejita que yendo en rebaño se empeña en que el pastor la reconozca y la llame por su nombre.

2.
El único antídoto frente a la dictadura de la moda es salirse de la moda pero, claro, mercados y escaparates mandan, sastres y modistas cuestan un dinero y por qué no ponernos lo primero que nos venga en gana o que tengamos al alcance en el cajón o en el armario. Nuestra indumentaria puede responder, además, a la imitación de un líder o de una causa (jipis, roqueros, barbas por el Che Guevara, pañuelos palestinos, viseras hacia atrás por el hip hop o el rap).

3.
El problema surge cuando alguien utiliza la moda con perspectiva de género. Caso del amiguito, gay o no gay, que se pinta las uñas o se pone tacones como señas de identidad con lo femenino. Ese amigo no se da cuenta de que uñas pintadas, tacones y escotes son imposiciones del macho occidental igual que el macho islámico impone el tapado a la mujer islámica o el japonés que a la geisha le oprime el zapato porque le da más morbo el pie pequeño.

4.
No ver en el desvío o en la anti moda (de vestir a la contra) las mismas pegas que se ven a la moda es ignorancia o ingenuidad. Otro día hablamos de cómo los varones, al adoptar rompedores hábitos y conductas femeninas (el pelo largo con coleta, los zarcillos), no han roto con nada en realidad: no han hecho más que repartir por su sexo la supeditación a un modelo. Más machismo, o sea.


 

La España hecha un lío.

Arcadi y Joaquín Sabina Foto El Español

A propósito de la natalidad consciente y preventiva se ha suscitado una polémica que desemboca en Joaquín Sabina (etiqueta izquierdas) apoyando a Arcadi Espada (etiqueta derechas). Esta es la secuencia:


Durante una entrevista en la tele Arcadi Espada declara: “Si el servicio público de salud detecta una persona con una anomalía grave que va a impedir que lleve una vida normal, téngalo usted, pero evidentemente cuídese de él porque esa persona va a suponer para la sociedad un costo que podía haberse evitado”.


La Generalitat y entidades de discapacidad intelectual de Cataluña se querellan contra Espada por un presunto delito de odio contra las personas con síndrome de Down.


Los periodistas José María Albert de Paco y Julio Valdeón (biógrafo de Sabina) promueven un manifiesto en defensa de Arcadi Espada que firman Steven Pinker, Fernando Savater, Richard Dawkins, Antonio Escohotado, Fernando Sánchez Dragó, Alan Sokal, Cayetana Álvarez de Toledo… y Joaquín Sabina.

O sea que tropiezan las etiquetas, fallan las premisas y nos quedamos en suspenso ante tan periodístico lío. Fallan las previsiones de lo que cabe esperar de cada personaje en la esfera pública.

[eLTeNDeDeRo] es partidario de la separación familia Estado y del derecho a decidir tanto para Cataluña como para las familias que quieran tener, a su costa y no a costa del Estado, las criaturas o las anomalías que quieran y puedan (mediante depósito previo) permitirse y tener.

Pueden leerlo en El Español, de donde procede la foto.


 

juntiña.

[24.400 gugles] de niño, no me gustan esas juntiñas que tienes en la plazoleta. La palabra no figura en el Dile ni en la Wikipedia. Habría que definirla como juntiña: coloquial peyorativo o meliorativo: 1. afición a otra persona. 2. trato que se tiene con alguien, puede ser pasional. 3. reunión de gente que comparte algo en común, sinónimos: pandilla, peña, basca. juntiña viene del latín iunctus, unido, uncido, enlazado, más el diminutivo –ina, –iña, que apunta influencia gallega (portugués juntinha). La palabra junta (desde 1055) da el rústico yunta, pareja de animales de tiro. Familias son justa (torneo), yugo, yugada, yugular, conjugar, subyugar y participa en la preposición prefijo yuxtaponer y en biga, triga y cuadriga, carro tirado por dos, tres o cuatro caballos. Remotamente hay que ir hasta el griego zigóo, unir, que participa en las palabras cigoto o zigoto (célula resultante de la unión de gametos masculino y femenino) y yoga, sánscrito unión (cuerpo mente). Más familiares: ayuntamiento (hacia 1250), coyuntura (mitad siglo 13), adjunto, conjunto, conjunción, conjuntiva, conjuntivitis, subjuntivo, disyuntiva. Locución: a pies juntillas (1625), rotundamente, que fue antes a pie juntillo, (1604) y a pie juntillas (1625), por influencia de locuciones como a sabiendas o en voladas.

Donde más se usa la palabra es en República Dominicana: ¡Esa juntiña con Luis te va a traer problemas, te lo digo yo!

En España, se registra esta iniciativa: Juntiña de mujeres haciendo buenas migas, que no se refiere a si están buenas o bien cocinadas las migas, sino a la hermandad y concordia entre mujeres inmigrantes y autóctonas de Don Benito (Badajoz), 2017.

En septiembre 2018 el Vinilo Rock Bar de Sevilla (Relator, 21) convocó un aniversario y juntiña de su peña (en la foto aparecen solo masculinos en edad zafarranche).

En música, hay La Juntiña y Hedrich Báez (febrero 2018), que fusiona afro dominican jazz, y un rapero Don Miguelo, también dominicano, que interpreta una impresentable La juntiña, que no les recomiendo.

Quédense, en cambio, con El niño yuntero de Miguel Hernández, cantado por Serrat, y den ejemplo con las buenas compañías ahora que ustedes, que son madres y padres de familia, vigilan la juntiña que se traen sus menores y adolescentes.

Fuentes: Etimológico de Chile, Corominas y [eLTeNDeDeRo].


Unidas Podemos y la mala leche nacional.

El Consejo de Ministros de Pedro Sánchez, con más ministras que ministros, desaprovechó la oportunidad de rotularse Consejo de Ministres y ahora Unidos Podemos ha pasado a ser Unidas Podemos. ¡Con lo fácil que hubiera sido titular a la marca Unión Podemos o Unidad Podemos! Por su parte, la Academia insiste en que el lenguaje inclusivo es una moda y llama a evitar el desdoble. Se lo han puesto a huevo. Empoderar lo femenino (en sexo) a la altura del masculino (en género) podía hacerse por procedimientos que apenas se han explorado como el español de la e con sus casos académicamente creíbles y por demás abiertos al amplio colectivo plurisexual.

Contra esas posibilidades, perfectamente compatibles con la belleza y economía del idioma, llama la atención la insistencia en el desdoble por parte de la izquierda electoral y la sutil masculinización del lenguaje por parte de la derecha cerril con el arrope de la Academia. La extinción del quien, sistemáticamente sustituido por los que, y el emparejamiento hombres y mujeres, donde siempre hemos dicho hembras y varones o machos y hembras, no puede ser casual. Alguien está moviendo los hilos para que el femenino siga en guerra con el masculino. Una prueba más de la mala leche que se respira en esta España nuestra; también, en la lengua que hablamos. No es precisamente centrista [eLTeNDeDeRo] pero en esto, y por una vez, parece claro que en el medio, en el centro, entre la o y la a, está la virtud.