silencio amigo.

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Mi carácter polémico me viene (además de por soberbia y vanidad) de mi militancia en el Pce cuando desde el marxismo leninismo creíamos que el verbo era convencer, convencer a las masas, y viene de una vocación docente inclinada por las misiones pedagógicas. Creo que de la discusión sale la luz y que sin teoría no hay acción que merezca el nombre de revolucionaria. Un día dije “la muerte, a cargo de la seguridad social”. Ah sí, claro que sí, yo también estoy de acuerdo. Pero nadie hizo nada ni se sumó a la práctica (solo pedí una petición por Change Org). Otro día dije “un Estado sin Jefatura del Estado”. Claro, claro, me dijeron todos. Y nadie hizo nada y siguen con la idolatría de la Segunda República. Silencio amigo.

Ese silencio ni es cómplice ni deja de serlo, ni es abierto ni está cerrado y es más frecuente cuando el emisor (es decir, usted) tiene previa fama de intolerante, de cabezón, de pronto al enfado o al exabrupto. El silencio amigo se resuelve de dos maneras sociales: por unanimidad o por extrañeza: o todo el mundo ya pensaba lo mismo de antemano y estaba de acuerdo o de vuelta del tema y, por tanto, vamos a hablar de otra cosa (efecto unanimidad), o bien está tan raramente planteado, con tan enrevesadas formas o palabras que, bueno, sí, de acuerdo, la idea es interesante pero qué se hace con ella o cómo llevarla a cabo (efecto extrañeza).

El artículo Crítica de la Segunda República se publicó hace un año en [eLTeNDeDeRo]. No está mal para seguir ahuyentando el silencio amigo en torno a algo tan rechazable como es la Jefatura del Estado, institución bonapartista que tendría que no existir. Ni en democracia ni en república. Ni en la Segunda, que fracasó en sí misma (Franco y Ejército eran parte de la República), ni en la Tercera que viniera. ¿Monarquía presidencial? ¡No, gracias!

Crítica de la Segunda República


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armas químicas y guerras justas.

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GUERRAS JUSTAS
El año de las guerras justas
el ministro de conciencias de aquella corte
puso un bando, que le costó el olvido:
–«Jóvenes del mundo:
Haceos objetores de las armas,
de los ejércitos y de las guerras
que los señores de la guerra
–los mismos que tienen infectado de muerte todo el planeta–
llaman guerras justas.»


[LA CORTE DEL REY BOBO]


las armas y las letras: don Quijote en La corte del Rey Bobo.


LAS ARMAS Y LAS LETRAS
del capítulo 38 es el discurso
más triste de don Quijote, pues echa
a disputar soldados, capitanes y caballeros
contra jueces y magistrados y como si no hubiera
otras humanidades que el derecho en el mundo,
por ejemplo, la suya como lector y protagonista
de mundos de ficción y literarios;
y lo que contradice la Edad de Oro, del capítulo 11.
¿Qué diremos, después, de estos tiempos infames
cuando tanta ley y tanto imperio de la ley
acaparan policías, guardias civiles y jueces
desde primera instancia hasta al tribunal supremo?
Ni autor ni obra literaria debieran hablar
mientras en España o en una parte de España
haya víctimas de las armas y las letras
sin libertad de expresión.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


la Edad de la Estulticia.

LOS AÑOS XVII Y XVIII DE NUESTRA ERA
que era y es la Edad de la Estulticia
(eufemismo por no decir la estupidez)
la vida pública se vino tan abajo, tan abajo,
que hasta el más tonto del reino se dio cuenta
de que en aquella corte faltaba una moral.
Una moral pública que no escondiese debilidades privadas
y una moral privada que no justificase la total putrefacción.
Todavía la están buscando.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


tres reinas.


A una la pillaron copiándose en un examen.
Sin embargo, presumía de aprobada y con notable.
A otra, la vieja reina, la habían pillado
queriendo hacerse una foto ante la prensa rosa
con sus dos nietas, las dos princesas,
contra la voluntad de su nuera, reina en funciones,
que era quien administraba sus derechos de imagen.
El pueblo discutía por ver cuál de las tres
hizo mejor o peor su papel.
Y el viejo zorro: –El pueblo y el papel del pueblo,
eso sí que está por ver.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


literatura de servilleta: el rey bobo en Puerto de la Cruz.

literatura de servilleta


portuense es el gentilicio correspondiente a tres ciudades: Oporto, en Portugal, El Puerto de Santa María, en Cádiz, y [el] Puerto de la Cruz, en Tenerife. imserso es el acrónimo del Instituto de mayores y servicios sociales (Imserso).

Del 30 de marzo al 6 de abril vinimos en viaje imserso hasta Puerto de la Cruz, en Tenerife, donde nos esperaban un coche de alquiler y José María y Fina, deliciosa pareja a la que hice entrega, en depósito cordial, de la primera edición de La corte del rey bobo, 33 episodios en tres páginas y media sacadas por impresora en papel reutilizado, ya usado por la cara de atrás.

Como Daniel Lebrato tengo publicados seis libros de poesía y una novela y, en red, cuatro libros de poesía. La corte del rey bobo sería, pues, mi quinto libro en digital; con él practico la literatura de servilleta, esto es: papel A4 (21 por 29,7 cm) a dos columnas reducible en cuarto a 5,25 por 7,425 cm, tamaño ideal para llevar en el bolsillo y sacar para leer, para más escribir o corregir en cualquier lugar donde el espontáneo escritor, preferentemente en un bar, quiera y pueda montar su oficina.

La corte del rey bobo la empecé a componer el pasado 25 de marzo. Lo sé porque el primer episodio vino a propósito de la inauguración del Mobile World Congress 2018 en Barcelona, bajo la anécdota de si ciertas autoridades catalanas acudirían o no a recibir al rey don Felipe, penúltima tragicomedia entre nacionalistas españoles (o españolistas) y nacionalistas catalanes (o catalanistas). Tras el MWC vino el Día de Andalucía y vino el 8 de marzo y la Semana Santa y a cada fecha le iba yo poniendo letra en mi proyecto. Darles a Fina y José María una primera entrega era una forma de asegurarme que El bobo progresa adecuadamente. Dejo a ustedes el enlace a esos 33 episodios y, los lean o no, que ustedes lo pasen bien.


Otro día les cuento cómo me iría a vivir a Puerto de la Cruz, preciosa prueba de cómo lo que hace Dios no deberían estropearlo ni la especulación inmobiliaria ni el turismo depredador. Mi barrio en Puerto de la Cruz sería La Ranilla: dejo a ustedes enlaces a ese lugar parecido al paraíso. Gracias: Pilar, Fina Villalba y José María Ojeda.

Daniel, 7 de abril 2018


La corte del rey bobo.

Daniel Lebrato en 6 pasos (Guía de inicio rápido)

El barrio de La Ranilla: origen y poblamiento

Orígenes de la Gangochera

La fiesta de las Cruces