pajarito y pajarita.

Pajarito y Pajarita

Yo quise hacer de él un pájaro de los que tengo en la cabeza. No el avecilla de matómela un ballestero, dele Dios mal galardón, que no quiero estar preso, no. Digo el halcón de Calisto, para ir en busca de Melibea. O digo el halcón maltés, ese Humphrey Bogart desconfiando de Mary Astor mientras no sea más buena. Digo, por decir pájaro, el pájaro de fuego de Ígor Stravinski, que brilla en la oscuridad. Todos esos pájaros he querido que sea mi pajarito. Todos, uno a uno o a la vez. Pero él se enreda en mi pajarita. No pudo ser.


–enlace a la animación en Google Fotos.

22 para entender el mundo.

Para entender el mundo, hay que meterse en la cabeza deL joven Salman Abedi, de 22 años, nacido en Mánchester y de familia libia. Pasadas las 22 horas del lunes 22 de mayo de 2017, hizo estallar la bomba que mató, con él, a 22 personas. (Las 59 heridas suelen considerarse un fallo en estos casos.) Quien hable del Mánchester Arena y no hable de él, es que no quiere entender el mundo.


el sexo de las bicicletas.

Daniel Lebrato por la Avenida de Sevilla 22 05 2017 (Foto Antonio Mateu) (2)
Foto: Antonio Mateu.

Discutían los antiguos sobre el sexo de los ángeles; los contemporáneos, sobre el uso de las bicicletas. Desde 1885, fecha de la primera bicicleta moderna, la bici ha sido desde sustituta del aristocrático caballo hasta la bicicleta indigente o proletaria. Solo desde que hay conciencia ecológica, la bicicleta se ve además como transporte sostenible. Y siempre ha habido ciclismo deportivo, bicicletas de juguete, bicicletas domingueras o de veraneo, y todo, según varones y hembras, que no ven con los mismos ojos ni las mismas máquinas ni el mismo uso que se les dé. Esa diversidad debería bastar para no legislar demasiado. En bici, solo una ley es cierta: la integridad física de las personas y no molestar a los demás, sobre todo a las personas que van andando.

Quienes creemos en el Estado para arbitrar y administrar la felicidad de la ciudadanía, pensamos que corresponde al Estado, a través de la DGT, legislar sobre la bicicleta, y no a nosotros: que si el casco, que si la alcoholemia, que si por aquí o por allí, carril o acera o itinerario. El cuento de nunca acabar. A la jurisdicción DGT ‑única en carretera‑ se añade la de ciudades o grandes municipios que se expresan mediante bandos, ordenanzas y policías locales. Y el enfoque es: quien algo quiere algo le cuesta, y las ciudades tienen que hacer por la bicicleta, que es bien poco. Pidamos -aunque algún ciclista no los use- los derechos de la bicicleta urbana:

1º) derecho a la libre circulación de la bicicleta, lo que incluye derecho a rodamiento (no a las calzadas de rodamiento salvaje) y derecho a circular en contramano, según los coches;

2º) derecho a la doble interpretación de los semáforos cebra: lo que está en rojo para el tráfico está en verde para el peatón con ruedas;

3º) derecho a estacionamiento y a garaje en comunidades y bloques de vecindad;

4º) derecho a reparación y mantenimiento: red de talleres;

y 5º) derecho a la propiedad y a no ser robada.

Y poco más. Las asociaciones ciclistas deberían consistir en sociedades de usuarios o consumidores y no creerse cada una el Ministerio de la Bici. A pedalear, a disfrutar y a no discutir si lo haces bien o mal o si yo lo hago mejor que tú. Siempre se han buscado la vida las bicicletas y han sido vistas con indulgencia por peatones y conductores. ¿Han calculado las ciudades el espacio que achican en hora punta las bicicletas que serpean en los atascos? ¿El hueco que dejamos, para que otro lo ocupe, cada vez que nos saltamos (según los coches) un semáforo? Se llama movilidad. Y a pedalear, que son dos días.

LASAIAK
San Vicente, 29, 41002 Sevilla

Con Guillermo 22 05 2017 (Foto Antonio Mateu)
Guillermo Lasaiak con Daniel Lebrato.

Con Antonio Mateu en el Taller del imaginero y dorador Emilio López Olmedo.jpg
Antonio Mateu, de Ciclistas Urbanos Valencia, Emilio López Olmedo, imaginero y dorador en Plaza del Pelícano 4, local 17-18, y Daniel Lebrato, en recuerdo de la Bicicultura del año 2006.

Gracias, Antonio Mateu y Lola, que hicieron las fotos, y a Emilio y a Guillermo, por la tarde tan agradable. Sevilla, 22 de mayo 2017.

los lirios en la aldea global.

«soy pobre y me arrepiento de cultivar los lirios y al lado de los lirios me someto a la pena de lo global la globa mírame lización de todo lo divino y de todo lo humano»

Palabras de un poeta que me traen a la cabeza estas otras, de Bécquer: «En mi camino fatal alguien va sembrando el mal para que yo lo recoja». Eso podría decir la Aldea Global, tal cual la concibió McLuhan en los años 60: alguien va sembrando el mal para que la globalización lo recoja. Está lejos ese Estado Universal ‑que vimos desde Tomás Moro hasta en los géneros de anticipación‑, ¿y ya estamos quejándonos de él?

En el rechazo a la globalidad o globalización se mezcla aquel veneno inoculado contra el comunismo (donde se amenazaba con que hasta el rosario de mi madre iba a pasar a manos del Estado) junto al individualismo que defendemos como conquista ‑que lo es‑ y no como sumisión, que también lo es.

Economía, enseñanza y filosofía (del “tienes que ser tú mismo”) no han creado individuos originales, sino cromos de un mismo álbum. La moda, la ética, la democracia no hacen más que reproducir borregos que eligen su pastor: Zara o Mango, mar o sierra, PP o Psoe.

En la aldea global sobrarán pastores o virreyes o Estados intermedios; sobrarán marcas de nación o país: de ahí, la estupidez soberanista (de Cataluña, pero también de España como Estado). En el ámbito imaginado de una sola humanidad y de una única nación, ¿qué peligro corren los lirios que yo cultive?

Excusatio non petita, accusatio manifesta.


a cada cual le llega susan martín.

Sana, sana, Susana, lo que no se cura hoy se curará mañana. (Rafa Iglesias)

Hay algo hermoso en la bajada a los infiernos de Susana Díaz Pacheco, grotesco personaje del que España se ha librado salvo en Andalucía, tierra del ¡Vivan las cadenas!

eLTeNDeDeRo celebra esa caída y pide al vencedor que no se empeñe en ser ‑a la par que Pedro‑ Petra Sánchez; que hable bien y no mortifique nuestros oídos con tanto “todas y todos” como en su discurso inaugural.

Tampoco estaría mal que Unidos Podemos retire su moción de censura y ponga al nuevo secretario general a los pies de sus propias contradicciones: ¿hasta dónde va a llegar Pedro Sánchez en apoyo y sostén del bipartidismo con Rajoy?

Cuando hay tan poco que comer, uno se alimenta con cualquier cosa.