¡bote!

propina Cadena Ser
foto Cadena Ser

 

La Cadena Ser saca a debate la licitud de la propina. [propina es, desde el bajo latín, agasajo que sobre el precio convenido y como muestra de satisfacción se da por algún servicio (también fue colación o agasajo que se repartía entre los concurrentes a una junta, y que después se redujo a dinero).] Presumiendo, como presume, el capitalismo de dar salarios justos y por convenio patronal y sindicatos, de ninguna manera se puede estar de acuerdo con la propina ni bajo forma legal de tasa obligatoria. Si ya es difícil compartir la lógica del capital, más difícil aún lógicas que vienen de antes, del feudalismo o del esclavismo. Queden ustedes con este episodio traído directamente de La Corte del Rey Bobo. Sucede en un bar donde el señorito campa a sus anchas en contraste con tres mundos inferiores: la pesquería, la camarería que agradece la propina (¡bote!) y la mendicidad que pasa por la calle. Son los peces y los pescados.

LOS PECES Y LOS PESCADOS

Unos, los peces
de madrugada,
muertos de frío:
gente de mar.
Otros, pescado
fresco en la barra,
de aperitivo:
gente de bar.

(un pobre pasa)

–También los pobres
comen marisco.
–¡Por Navidad!
Y, al estrambote,
propina y ¡bote!

–¡Luego dirán!


Daniel Lebrato, La Corte del Rey Bobo


Antes de la revolución.

prima_della_rivoluzione

Si me preguntan que es hoy ser revolucionarioa (es decir confiar en un vuelco a la realidad), revolución no conozco sino devolver el origen de la riqueza, de donde aparenta estar bajo el Estado del Bienestar (dinero, empresa, inversión, creación de empleo), a donde siempre estuvo, que es el trabajo de hombres y mujeres, contra su voluntad, y porque de otra forma no viven.

La perversión del sistema es esta: yo, el capitalismo, soy el origen de la riqueza (mientras yo progrese, progresamos todos), cuando la verdad del cuento (tercamente marxista) es que sin trabajo no hay nada: ni capitalismo, ni riqueza ni formas de vida. Esta observación común (en cuanto abrimos los ojos al andamio, a la mina, al campo o a la fábrica) ha sido corrompida por la parte contratante para justificar sus cuentas de beneficio, sus plusvalías hurtadas a la parte contratada.

Izquierdas, sindicatos, progresistas, oenegés, fundaciones, agentes benefactores en tal o cual área de producción o de pensamiento productivo (I+D, ecología, feminismo, utopías proyectadas sobre el Planeta o Aldea Global) revierten en revolución con solo volver a este axioma (refrán o frase hecha) previo a Marx y posterior a Marx: «todo es economía», también la historia, la religión, la filosofía, el arte, la literatura, la ecología, el feminismo. Todo es capitalismo y el resto (contando los más altos valores), cuento chino.

Tal vez la humanidad bien pensada y pensante no salga nunca del círculo vicioso a donde fue llevada. Pero cuántas tonterías dejarían de imprimirse en libro, de exponerse en aulas o de referirse a título de ejemplares o merecedoras de premio nóbel. Si no podemos por un mundo más justo, hagámoslo al menos por un mundo más claro.

Queden ustedes con polémicas de segundo orden que no van a revolucionar nada. Una nos pregunta si hay ecologismo de derechas en España y otra se abre en canal entre el Partido Feminista y el Colectivo Trans, con lobby gay y vientres de alquiler al fondo. Ambas polémicas yo las volvería a pensar Prima della rivoluzione (Bertolucci, 1964), antes de la revolución que acabó en el Estado del Bienestar. Que ustedes lo piensen bien.

Estos son los enlaces:

¿Por qué no hay ecologismo de derechas en España?

El Partido Feminista frente al Colectivo Trans


penúltima crítica al nacionalismo.

bandera andalucía

1.
La crítica a un nacionalismo emergente es eso que, o se ampara bajo el derecho a decidir, o se contagia por nacionalismos previos (inconscientes, minis o macros) que son de la misma estirpe que el nacionalismo que se quería criticar.

2.
Únicamente quien vive inmune a experiencias nacionales (esa supuesta ciudadanía del mundo del “no soy de aquí ni soy de allá”, de Alberto Cortez; ese Métèque, de Moustaki) tendría autoridad para descomponer el concepto nación y, aún así, con reparos, pues la nación es la hacienda pública donde uno paga impuestos y recoge prestaciones y, en principio, todo el grupo crítico con el referundismo catalán (incluyendo Charlie Hebdo, recién incorporado) tiene patria conocida, siendo patria no solo la expresa en el carnet de identidad sino un sistema de creencias que incluyen Unión Europea, Otan, Occidente, democracia, defensa con fuerzas armadas, parecidas expectativas ante el extremismo, el cambio climático o la Aldea Global.

3.
Denostar el referundismo en Cataluña equivale a sostener (de pensamiento, obra u omisión) la España que tenemos: monarquía hereditaria, país alineado, colonia y metrópolis (Morón, Rota, Gibraltar; Ceuta y Melilla) y, por decir algo, insensible a la unión política de España con Portugal. Quienes critican el referundismo en Cataluña ven el nacionalismo en el ojo ajeno (de hecho, independentismo no es: es referundismo) y no lo ven en el ojo propio, de ahí que se las den de progresistas, de izquierdas, de humanismos muy avanzados. Lo menos que podía hacer el grupo anti, es callar y pedir que el referundismo llegue a buen puerto. O, al margen del referéndum, ¿saben ustedes, los demócratas, de mejor método de resolución del conflicto? ¿Persecución judicial? ¿Condenas y cárceles? ¿Invasión armada del territorio disidente?


elogio de la coherencia.

San José y el Niño. Pintura cuzqueña (de aciprensa.com)

La ventaja del pensamiento total, rígido y en bloque, es que nos libra de la coherencia a ratos, de razonar conforme y según. Si usted, para el caso, es favorable a la preservación de infancia y adolescencia, frente a la vida adulta, será usted hostil en puntos tan diversos como

el culto a la personalidad de Greta Thunberg (ni a favor ni en contra de la menor);

la exaltación de un niño dios (en un portal de Belén o en las montañas del Tíbet);

la monarquía con infancia hereditaria de jefatura de Estado;

oenegés con cargo de conciencia a menores que sufren en sus países o al emigrar a los nuestros;

la exaltación deportista de pequeñines;

espacios máster junior o junior tálent o programas como los de Juan y Medio;

la grabación y difusión de lo que hace mi niño o mi niña, lo talentudo o lo prematura que es, lo gracioso o artista.

También dejaríamos sin efecto campañas como Contra los niños soldado o Ningún niño sin juguete en un sistema que abusa por igual de gente menuda como de quien merece cobrar su jubilación.

«¡Fuera la infancia y la adolescencia de la vida pública!» no tiene vuelta de hoja ni esconde un pensamiento giratorio. Y así no tendríamos, como con Greta Thunberg, que relativizar un caso con otro caso; una menor con otras minorías de edad.

Anímese y sea coherente.


El caso Greta Thunberg.

greta-thunberg

Primero vinieron con el Estado del Bienestar. Picó el Psoe, picó el Pce, picó Izquierda Unida.

Después vinieron con las mareas y primaveras frente a los antiguos partidos. Picó Podemos.

Cambiaron el feminismo anti familia por el feminismo familiar tipo 8M, orgullo gay y movimiento hombres embarazados. Picó todo el mundo.

Por último, vinieron con Extinction Rebellion y con salvar el Planeta. Picó el ecologismo y estrellaron a una menor, Greta Thunberg, que enlaza con la infantilización de la sociedad del bienestar que da que pensar.

No lo piensen más. El acceso de menores a las pantallas y a los medios debiera estar prohibido, si no por pudor y protección del mayor, por ley de protección a la infancia y a la adolescencia.

Protejan a Greta Thunberg. Déjenla sola. Dejen de hablar de ella.


periodismo en raya.

Tres titulares de prensa. Uno dice: «Goebbels tenía razón: la ilusión de verdad explica por qué una mentira repetida nos acaba pareciendo verdad». Otro incendia: «Polémica en Japón: Las trabajadoras que tengan la regla llevarán una chapa para que todos lo sepan». Y el tercero inflama con: «La feminista que cree que el hombre es la única víctima del porno». Los tres artículos merecen el detector de mentiras. Los tres son ciertos como increíbles creíbles.

A lo de Goebbels. La información y la desinformación son patrimonio del poder. Se lleva arremeter contra las fake news y de paso atacar la comunicación directa y al margen del Poder con mayúscula y del poder periodístico. Por acabar pronto: más mentira repetida que la existencia de Dios propagada por la religión no se ha concebido en la vida. Decía Borges que la idea de Dios es una de las creaciones más audaces de la literatura fantástica. ¿Qué pinta Goebbels en todo esto? Solución: la verdad como fake o lo fake como verdad acreditada por el sistema que maneja Poder y Prensa.

A lo de las trabajadoras con regla y con chapa. Hay un Japón más acá de Seda (novela de Alessandro Baricco en 1996 llevada al cine en 2007 por François Girard); un Japón cuya vergüenza y límites vimos en la reciente entronización del emperador Naruhito. Dentro de su hermosura y lírica elemental, Seda de Baricco ya dejaba señales de lo que eran dependencia femenina, concubinato y prevalencia del macho en Japón a finales del siglo 19. Entre los goles marcados al feminismo occidental (con diferencia, el único feminismo, por cuanto es laico), el feminismo japonés es fake y, el feminismo islámico, una fake cercana que a diario y tan fresca (y tan tapada) vemos por nuestras calles.

Por último, si tienen paciencia para adentrarse en la feminista (?) que cree que el varón es la única víctima del porno (?), se darán cuenta que la feminista (?) confunde roles de la sexualidad real (algo que corresponde a la sociología de la sexualidad) con el trabajo de actores varones porno. Cito casi literalmente: “Ni el feminismo radical tomaría un trabajo escénico que convierte a un órgano, durante décadas tan ponderado, en una tripa tumefacta y dolorida”. Ustedes mismas.