historia / historias.

Desde Cicerón, la historia se ha tenido por madre de la vida; Cervantes: de la verdad. Jorge Luis Borges, donde historia, puso literatura, y escribió el Tema del traidor y del héroe (1944). Ya es hora de que la vida dé lecciones a la historia. De aplicación a la cuestión catalana y a otras historias para no dormir que se cuentan los demócratas. Y lean de paso, si no lo conocen, el genial relato de Borges.

–enlace a Tema del traidor y del héroe (siete páginas, 10 minutos)


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11-S (lo que la democracia esconde).

En el actual debate nacional es muy curiosa la identificación de la clase intelectual con la democracia.

Crecí en las ideas en la época de los manifiestos. Desde el Manifiesto Comunista (1848), que me leí con entusiasmo, a los manifiestos y proclamas de las vanguardias, en mi etapa de estudiante, hasta los manifiestos políticos al final de la dictadura que ocupaban página entera en Diario 16 o El País, manifiestos encabezados siempre por algunas firmas más señaladas que otras, que figurábamos como abajo firmantes o como el firmante desconocido.[1]

En el actual debate nacional es abrumadora la identificación de la clase intelectual con la democracia, siendo así que la democracia no es el idílico siglo quinto griego, ni el nuevo régimen tras la revolución francesa, ni los felices 20 ni las naciones unidas al final de la segunda guerra mundial. Hoy se sabe que la democracia es el mundo según Donald Trump[2], Angela Merkel[3], Mariano Rajoy[4] o Susana Díaz[5] (con sus alternativas, Hilary Clinton, PSD alemán, etc.), por no salirnos de la jerarquía que un demócrata en Andalucía acepta, o no, como cadena de mando; lo que incluye el poder, la acción política, la opinión pública y formas de vida cotidiana.

Para la cuestión territorial, un demócrata en Andalucía da por buenas, o no, las bases de Usa en Rota y Morón[6], da por buenas, o no, las bases españolas de Ceuta y Melilla[7] y da por buena, o no, la base inglesa de Gibraltar, población a la que se reconoce el derecho de autodeterminación que a Cataluña se le niega.[8] Sobre ese mapa, lleno de descosidos de origen colonial, militar o imperialista, se debía levantar la cuestión andaluza, muy decaída desde que partidos andalucistas no han tenido apoyo de las clases dominantes. El soberanismo andaluz (lo que fue su ideario) ha devenido vindicación de clases bajas urbanas y agrarias acostumbradas desde el felipismo (1982) a depender y a pedir o trabajo o subsidio y, alguna vez, tierras del señorito, siempre a pedir.

La cuestión catalana, en cambio, es de no dar de moral burguesa (feudal, cuando Fernando el Católico) y ha pasado por una guerra de sucesión (1701‑14), tres guerras carlistas (1833‑76), dos repúblicas federales (1873‑74 y 1931‑39) y un presidente de la Generalitat fusilado en 1940, siendo siempre el otro bando la España de Madrid. Lógicamente, detrás estuvo ‑como ahora está‑ la pela, que es siempre la pela, pero ¿dónde y cuándo, que nos diga la historia, no mandó el oro, el afán de tierras, de materias primas, como el petróleo, la libra, el dólar, el euro, la peseta o la pela? ¿Es acaso revolucionario el no nacionalismo, como sostienen sectores del Psoe, de IU y de Podemos? Y si lo es, ¿por qué no apuraron la lucha social? ¿Qué han hecho tan mal para que el soberanismo sea la única cuestión palpitante?

Quienes, ya puestos, mezclan economía, corrupciones, grupos de presión o intereses espurios, no olviden que para hablar de algo en serio, hay que despejar los factores comunes: capitalismo, intereses, influencias y corrupciones se dan a un lado y otro. Por encima de un nivel académico y mental, no vale mezclar esos factores, cuando el partido Madrid Barcelona es meramente de titularidad, y cuando se podría dar una lección de guerra de independencia sin hijos que vayan al frente, sino a votar, para que independentistas y no independentistas diriman sus diferencias.

Hay que hacer muchas cabriolas mentales, mucho rebusco en subconscientes machacados por siglos de miseria, de incultura y chistes malos, para ponderar en la balanza antes la Constitución de 1978 que siglos y fechas que ahí están, con el argumento del robo del voto del resto de españoles, cuando la historia dice que nunca un poder central (ni su área de influencia) perdió por su gusto o cedió de buenas maneras ninguno de sus poderes periféricos. Lógicamente (con lógica sentimental), si Cataluña saliera de España, parte de España lo lamentaría: así fue cuando el desastre del 98 o cuando Reino Unido ha dejado la UE. Sin embargo, si no razonamos como Donald Trump o Mariano Rajoy, lo demócrata es saber perder y demostrarle al pueblo, a una y otra nación, cómo la cuestión sigue siendo de clases sociales, no exactamente fronteras ni banderas. Esa es la voz, el manifiesto, que yo firmaría.

[1] Recogidas de firmas y manifiestos que ahora se harían a través de Change.org.

[2] Estados Unidos, máximo promotor de conflictos tapadera de intereses bajo capa de democracia en peligro. En esta construcción de la “seguridad mundial” han participado presidentes demócratas (Kennedy, Guerra de Vietnam, 1964) y republicanos.

[3] De Alemania del Este, Merkel simboliza el final de la Unión Soviética y el recambio de la Guerra Fría en la Alianza de Civilizaciones (2007): el papa Wojtyla en Roma (1978), Jomeini en Persia (1979), Israel gendarme del mundo árabe consolado, de pronto, con su religión.

[4] Mariano Rajoy, heredero de Aznar, socio de Bush en la Guerra del Golfo, está en la línea que trajo a España el yihadismo y eso sin contar el juego sucio del PP suficiente para que ‑en una democracia‑ se anulara lo conseguido por un partido mediante compra de votantes.

[5] Susana Díaz, gestora de la Andalucía descontenta y subvencionada a la caída del Estado del Bienestar, ni representa ni deja de representar a las clases dominantes andaluzas, más acomodadas a la seguridad que les da el PP.

[6] El eufemismo dice que las bases militares son “de uso compartido” pero se sabe (porque no se sabe, dado el secreto militar) lo que significa este tipo “de uso compartido”.

[7] La cuenta de resultados de estas plazas en África son absolutamente ruinosas para el Estado español, que paga y sostiene a una ingente dotación de funcionarios con la sola misión de ejercer el orgullo patrio y la gendarmería Otan a ese lado del Estrecho.

[8] Las fechas de Gibraltar inglesa por la fuerza (1713) y de Cataluña por fuerza española (1714) se enmarcan en la Guerra de Sucesión a la muerte (en 1700, y sin descendencia) de Carlos II (un Austria). Madrid coronó a un Borbón, Felipe V, contra el archiduque Carlos de Habsburgo, que apoyaba Cataluña.

dominical vivo.

resumen de lo anterior[1]

De pronto, en mi locura, recibí un correo de mi directora en el San Isidoro, último instituto donde serví al Rey, notificándome, tan amable como siempre, no sé qué tocante a mi horario de este año: el ‘este’ correspondía al curso 2013‑14, pero yo, ofuscado (de tanto exclamar ¡ofú!), tardé segundos ‑que eran vitales‑ en darme cuenta. ¡Qué horror! Un correo después, me entra Manuel Román, de 1ºZ, remitiéndome su ficha como alumno de aquel año. Desde los atormentados tiempos de Maica Espín y de Maripuri, no me veía en otra semejante. Sudando tinta de calamar. Gmail me estaba mandando, desde mis orígenes y en gracioso flash back, toda la que había sido mi correspondencia deseada, indeseada, espames, notificaciones y publicidad. ¿No iba a saltar el contador de gigas? ¿Pero quién lo había ordenado o qué virus mandaba contra mí aquel desorden? ¿Sería la propia Panda, que de esa manera me sugería volver a contratar sus servicios de antivirus, que hace unos meses me atreví a no renovar? (Desde que guardo en Dropbox o en Drive, me creo a salvo de ataques pc personales.) La verdad se me iluminó un segundo antes de la desconexión y se la cuento por si hace avío.

Hacía una semana que me había comprado un teléfono más potente porque el viejo mío no paraba de darme avisos con memoria insuficiente y con que algunas funciones podrían dejar de funcionar. La tarde del pasado sábado, día 2, me acerqué a mi tienda Movistar. Yo iba en plan vip: A ver, ¿qué aparato de renovación me ofrecen? Por supuesto, caballero, ¿en efectivo o con tarjeta? 451,33 euros. Por un Samsung Galaxy 7, más ordenador que otra cosa y que trabaja solo o en sincronía con otro dispositivo base, en mi caso, este portátil que aporreo ahora ya más tranquilo. Resulta que el Galaxy 7, por culpa mía o de la vendedora que me lo puso en marcha, puesto a sincronizar, a restaurar contactos o a hacer copia de seguridad (recuerden: ojo a las teclas sincronizar, restaurar contactos o copia de seguridad), debió entender, el hijoputa, que la restauración era una restauración integral, todo lo que había sido mi vida en digital, mi pasado que volvía. Empecé a borrar y borrar. Pero ni quitando las copias de seguridad de mis queridas fotos fue bastante, porque los gigas subían y subían. Eché a la papelera todos los correos incluyendo los que ustedes me hayan mandado anteayer. Y como muchos me iban dirigidos a danielito@ en supercable, en ono, en telefonica.net, en hotmail, anulé además todas esas direcciones, menos daniellebrato@gmail.com. La invasión de correos empezó a ceder. Mis gigas ahora están en 2 de 15 y he repuesto mis fotos y ha vuelto todo a su sitio aunque, con tanta nerviosera, no he tenido tiempo para el dominical. Otro domingo será. Et como el Conde Lucanor tuvo por bueno este ensiemplo, fízolo poner en su scriptura:

Si cambias de aparato,
prepárate, que tienes para rato.

[1] Ayer me quedé sin Google, que es como decir sin nada que ponerme. Yo tenía la costumbre de los domingos pasarle un dominical literario a la paciente tropa de eLTeNDeDeRo, que habíamos dicho había dejado la política pero la política no lo dejaba a él. Cataluña había sido, estaba siendo, el gran incendio forestal del verano. Así que me llovían entradas, casi todas contra el procés. Para mi alivio, mi querido Moreno Jurado proponía un incendio mejor. 4 de septiembre, a las 7:01: «La intransigencia histórica de las tres religiones del Libro debe obligar a los Estados a prohibir la construcción de iglesias, mezquitas y sinagogas. Sea, o no, deseable la fe, es sólo cuestión de lo interior, de lo privado de cada persona». La Iglesia y el Estado, casi nada. De la tercera persona, del Capital, nadie habla o todo el mundo la da por consabida. El caso es que ayer sábado, al ir yo a montar el dominical de hoy, mi Google, ‑que se hace llamar G Mail, G Drive, G Play, G Maps o G Fotos‑ me comunica que me va a desconectar porque rebaso los 15 gigabites que me tiene, como a todos, concedidos; y que o borro y hago limpieza, o habré de contratar a 2 euros al mes o a 20 al año, por junto pago. Como ustedes comprenderán, un rata como yo, un militante de lo digital es gratis, no iba a gastarse una pasta, la que fuera, por un servicio que nadie paga. Y el cuenta gigas subiendo y les juro que en mi actividad reciente no hice nada que justificase el subidón.

 

desde Andalucía, por Cataluña con amor.

Yo crecí en las ideas en la época de los manifiestos. Desde el Manifiesto Comunista, a los vanguardistas, y hasta los manifiestos políticos que ocupaban una página entera en El País, encabezadas siempre por alguna firma más señalada que otras que figurábamos como abajo firmantes.

En el actual debate nacional, llama la atención la anuencia del grupo abajo firmante (o clase intelectual) con la democracia, siendo así que cabezas de la democracia son (y como tales ejercen, corríjanme sin me equivoco) Donald Trump, Angela Merkel, Mariano Rajoy o Susana Díaz (con sus alternativas, Hilary Clinton, PSD alemán, Pedro Sánchez o ?), por no salir de la jerarquía que como andaluces tenemos encima, menos las bases Usa de Rota y Morón, menos la provincia inglesa de Gibraltar y más Ceuta y Melilla, plus colonial sobre África, que yo sepa. Sobre esos pilares, se debía levantar la cuestión andaluza. La cuestión catalana data de 1714, pasa por tres guerras carlistas, dos repúblicas federales aplastadas desde Madrid y un presidente de la Generalitat fusilado en 1940. Lógicamente, detrás estuvo y está “la pela es la pela”, como en todo. ¿O es que son otras las cuentas en la historia?

Para hablar de algo en serio, hay que despejar los factores comunes a un lado y otro de la igualdad. Capitalismos, intereses, poderes y corrupciones se dan a un lado y otro de lo que hablamos. No es lícito mezclarlas cuando en Cataluña solo quieren votar.


 

Dios y los creyentes.

El conflicto está entre lo público y lo privado, no entre libertad o prohibición ni entre razón o religión ni entre creyentes o ateos (mucho menos entre fascistas históricos o viejos republicanos de una aún más vieja guerra civil). El conflicto está en la efectiva separación Iglesia Estado que no puede hacerse más que de una manera: al Estado lo público y a la religión lo privado. No hay más.

La religión privada ya le costó a San Juan de la Cruz y a la mística española ‑también a la corriente del cristianismo erasmista‑ su buenos disgustos con la Iglesia, que se dijo a sí misma: si todos como este santuco o como la otra, Santa Teresa, hacen su vía unitiva con Dios directamente y por su cuenta, ¿qué pinto yo (el Papa, el cura, la Inquisición) en todo esto? La respuesta ya era obvia en el siglo 16. En el 21, ni les cuento. De la clase sacerdotal ‑ahora extendida a imanes y rabinos desde las tres culturas‑ es de lo que hablamos. Cristianos de base inteligente, que no se hagan los tontos ni nos tomen por tontos.

La última expresión de las religiones a diario se llama tapadismo de las mujeres (algo que no se sabe en nombre de qué cultura se podría consentir) y, en lo extraordinario, suicidismo de personas en nombre de la otra vida que las iglesias le han metido en la cabeza. ¿No es predicar la vida después de la muerte incitación a la violencia? Y, en todo caso, ¿no incumbiría eso a un Estado moderno y pacífico que vele por el bien común, de creyentes y no creyentes? Mientras la religión siga presente en nuestra vida, seguirá estando presente en nuestra muerte.

Todo cristiano que transija con los privilegios públicos de las religiones ‑por muy cultural, liberal o demócrata que se considere, por muy moderno, progresista o de izquierdas‑ será, es culpable ya, de homicidio o de asesinato.


 

todavía el 98.

No gustó el brexit al resto de la Unión Europea. No gustó al pueblo inglés la independencia de Estados Unidos. No gustó a Napoleón la Guerra de Independencia española. Quienes se manifiestan contra lo que está pasando en Cataluña, olvidan que, como demócratas que creen en la opinión pública como expresión de pueblos o naciones (yo no creo en nada de eso: si fui demócrata, ya no lo soy), no querrán que el asunto se libre a cañonazos. Con lógica democrática, lo de Cataluña empieza por sacarlo a votación, a referéndum. El engaño está en decir que la cuestión catalana es cuestión de toda España. Eso que se lo digan a Cuba o Filipinas, que también fueron plazas españolas. Todavía el 98 es título de Manuel Azaña (1880‑1940).


fuera estudiao

Origen Antonio Narbona: ‘Fuera estudiao’, en Málaga Hoy


eLTeNDeDeRo ha tecleado “fuera estudiado” en el buscador y descartando los resultados del local de la calle Japón, ¡Ostras, Pedrín!: hasta en una página Todopolicía punto com aparece fuera estudiao. Otras apariciones en Huelva.24, en un foro de coches, de economía, de apuestas y en otro foro y en otro, hasta un total de 195 apariciones, pero ya se ve: fuera por que hubiera está muy extendido. Porque hablamos de gente que al menos maneja foros y escritura. En registros más bajos, fuera estudiao pero también fuera ido, fuera llegado a tiempo, fuera protestao, fuera sido más claro, están a flor de boca. Siendo haber un verbo dominante (habíamos cien), si aquí no lo es, será por debilidad fonética de un inicio vocálico que en habla vulgar se hace fuerte con la aspiración (jigo por higo) pero en la conjugación ya es otra cosa: ¿jubiera? Para eso, qubiera (que ya estaba) o viera, viera estudiao, que ya va por 9 Google apariciones.