Eta o la muerte tenía un precio.

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El pensamiento común acepta que con el terrorismo o con los terroristas no se puede negociar. Ejemplos y casos en que sí se ha podido negociar sobran a quien los quiera saber. Otra cosa es que el Estado que la ciudadanía lleva dentro, impida a la ciudadanía analizar el hecho terrorista más allá de la elemental condena del terrorismo “venga de donde venga”. El largo historial de Eta está lleno de muerte rifada, a quien le toque, a quien pasaba por allí (como fueron las víctimas del atentado de Hipercor) y de crímenes premeditados con objetivo preciso (como los atentados contra Melitón Manzanas o Carrero Blanco). Una variante de la premeditación es el secuestro de persona o la amenaza de atentado de bomba a cambio de que el Estado haga o ceda en algo a petición del grupo terrorista. El chantaje al Estado que mejor conoció la gente de mi generación fue el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Yo seguí aquel sábado 12 de julio de 1997 por la tele y, desde mi sobremesa, pensé: la vida de este hombre bien merece alguna estratagema, algún gesto inventado por parte del Estado. A cambio de la vida del concejal secuestrado como rehén, Eta pedía el acercamiento de los presos de la organización terrorista a las cárceles del País Vasco. Razoné: Si yo fuera el Gobierno (que entonces presidía José María Aznar), daría una señal de negociación aunque, luego, desde mi condición de Estado, me desdijera y no cediera a negociación ninguna. Si me han seguido hasta aquí, el Estado contra Eta seguiría siendo el Estado contra Eta y Miguel Ángel Blanco habría celebrado en mayo pasado su 50 cumpleaños. Sobra decir que si la persona secuestrada hubiera sido, un suponer, el rey Juan Carlos, el Estado negocia con Eta, ¡vaya si negocia!, pero Miguel Ángel Blanco no era más que un concejal de provincias, o sea, la muerte tenía un precio. Con mi dinero -pensó este ciudadano que paga sus impuestos-, con mi dinero ¡no!

Daniel Camaleón en grande (2)

Ejemplo del cristal con que se mira.

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el mundo está loco, loco, loco (revista de enlaces).

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“Cuando vives en la calle y te dan 100 euros es como si te tocase la lotería”, declaraciones del indigente al que pagaron por dejarse tatuar.

Un turista británico, grave tras caerse mientras defecaba desde un sexto piso de un hotel en Magaluf


 

resumen del pensamiento occidental.

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El Pensamiento Democrático o primermundista occidental (sigla PD) es un sistema, y como tal, jerárquico, cerrado y organizado. Su base es la Historia. El PD hace indiscutible lo que primero habría que discutir: esa sucesión de los horrores que es el pasado de la humanidad. La persona cree que vive en el mejor de los mundos y que la democracia es lo menos malo que se conoce o lo menos malo de lo posible: lo cual pone límites al conocimiento y, sobre todo, a la utopía. Sin darse cuenta, la persona se ha vuelto conservadora: ya es un rol, un papel, y el personaje no quiere bajarse del escenario. No quiere ver las grandes mistificaciones que son democracia, cultura, civilización, Grecia o Roma o, más cercanas a nosotros, las revoluciones burguesas a partir de la Francesa o el reparto de buenos y malos durante y después de dos Guerras Mundiales y su secuela: la creación del Estado de Israel y las Naciones Unidas bajo el Imperio Capitalista que hoy sustituye al Imperio Romano, rol de la libertad o del liberalismo que en Europa adopta la fórmula correctiva del Estado del Bienestar: rol del buenismo cara a la acción social.

Ocurre que el Tercer Mundo ve a través del ojo electrónico cómo vive el Primero y llama a las puertas del Imperio: –Oiga, demócrata, que sabemos cuál es la fuente de su riqueza (materias primas y mano de obra que eran nuestras) y cuál es el secreto de su bienestar: que sigamos siendo siervos esclavos o súbditos; todo, menos iguales que ustedes. Lo primermundista se saca entonces de la manga conceptos como solidaridad, cooperación, mucha oenegé para paliar esto o aquello; pongamos Siria, inmigración, presiones en el Mediterráneo; y mucho reconocer la otra parte de la barbarie (pongamos el Islam) como también cultura y parte de la Historia, que hay que igualar para que sea cierto el pluriculturalismo de que tanto les gusta hablar. Todo, menos la revolución que sería volver la Historia del revés; todo, menos cuestionar el colonialismo que ha sido y es base de la desigualdad. Usted, privilegiada o privilegiado a este lado de la metrópolis, que me invita a sumarme a su campaña o a su oenegé de colonias sin fronteras, no se ha enterado de nada o, lo que es peor, me hace esas llamadas para usted seguir conservando su estatus. No saldrán jamás de la estrategia del Gatopardo.

Trilogía de la vida.

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Entre 1971 y 74, Pier Paolo Pasolini (1922‑75) filmó su Trilogía de la vida (integrada por El DecamerónLos cuentos de CanterburyLas mil y una noches). 45 años después, Daniel Lebrato graba su trilogía particular a base de pipí, peo y caca, dentro del cutrefacto género escatológico español. Con ustedes, la lamentable serie PISPÍS o TRILOGÍA DE LA VIDA, según Daniel Lebrato:

☞ PISPÍS (vídeo 0:49)

☞ L’ART DE PÉTER (PISPÍS 2) (vídeo 1:18)

☞ EL OJO DEL CULO (PISPÍS 3) (vídeo 2:03)


 

revista de enlaces, 3 de agosto.

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La Segunda República, azote de la prensa libre según ABC, el diario golpista que cubrió a Franco

–El abogado de Puigdemont propone al Supremo que identifique a su cliente como procesado ausente, en vez de huido, que es peyorativo. OKdiario. España.

–Escandalosa y flagrante copia. Materia Tinta de calamar. El poeta Jorge de Arco, autor del libro Las horas sumergidas, entró a la librería Hiperión de Madrid y compró el poemario Volverse sombra, ganador del premio Alfons el Magnànim, convocado por la Diputación de Valencia en 2015. Ese día de febrero de 2016 comenzó a leerlo y detectó que su autor, Darío Frías, había copiado nueve de sus poemas, publicados tres años antes. También le pareció reconocer versos de otro poeta y periodista, Carlos Aganzo. Ambos compararon sus obras y, en este proceso, encontraron otra publicación de Frías, En la región de Escitia, ganadora del premio Nicolás de Hierro, también en 2015, patrocinada por el Ayuntamiento de Piedrabuena, Ciudad Real. El título ya era sospechoso. Aganzo había publicado un año antes En la región de Nod. Bolígrafo en mano, encontraron doce poesías en el primer libro y 21 en el segundo, tan parecidas, que decidieron iniciar una querella juntos. Artículo completo en Diario Sur.

policías en la tele.

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foto eleazar.es

Los cuerpos uniformados en España se cuentan por… tantos que no hay manera de averiguar su número. Sea cual sea la cifra, es fácil (y empresarial) calcular su grado de productividad. Desde los cuadrilleros de la Santa Hermandad, de 1476, y desde 1844, que existen las parejas de la Guardia Civil, la rutina de los cuerpos (estatales, autonómicos y locales) se organiza por patrullas o de dos en dos, cuando, en tiempo normal, un único agente se basta y sobra, como se demuestra cuando la seguridad se contrata por la privada, que hay que pagarla. Un motorista de la guardia civil, perfectamente armado y comunicado, ¿necesita su doble para que, mientras presta un servicio, no le roben la moto? Si ejército, policía y guardia civil, con su división de tráfico, se fusionaran en un solo cuerpo que asumiera, además, funciones de bomberos, salvamento y socorrismo y protección civil, ¿cuánto ahorraría España para usos sociales? Estamos hablando de sueldos duplicados, de escalas de mandos que se repiten y, múltiples, los gastos en instalaciones, cuarteles, intendencias y uniformes, cuando no de conflictos de competencias. A esos gastos corporativos, añadan el dinero que se derrama por mantener policialmente estatus políticos, legales o judiciales que podrían revisarse. Casos concretos: ¿Para cuándo la seguridad a cargo de sus convocantes en manifestaciones, eventos religiosos o deportivos? ¿Qué cuesta la guerra al narcotráfico, un fijo en los telediarios de verano, y a quién beneficia la prohibición? ¿Qué cuestan las fronteras valladas con Marruecos en Ceuta y Melilla y, con Reino Unido, en Gibraltar? ¿Qué cuestan las misiones de paz al mandato de Eé Uú, de la Onu, de la Otan y del negocio de la guerra y de la industria de armamento? ¿Para cuándo España, país neutral, con vistas a un día amortizar el ejército como han hecho otros Estados? En vez de someter esas preguntas a la consideración general, lo que se potencia son fuerzas del orden como estrellas máster chefs de la tele, víctimas del vandalismo o del crimen organizado, que piden continuamente más ayuda y más refuerzos. A quienes abrazaron la carrera policial por su supuesta vocación, poco menos que heroica, por servir a los demás, les vemos (el leísmo incluye varones y hembras) exigiendo protección (cuando tendrían que protegernos) contra ilegales, traficantes o delincuentes que no les dejan, Torrente, apatrullar en paz; policías que, con echarle la culpa a las mafias (del narco, de la inmigración), sostienen el discurso del Gobierno, y, normal, que el Gobierno les pague alto para el bajo nivel que se le exige a quienes juraron hacerlo Todo por la patria. Ocurre que, si el telediario recoge el testimonio de quienes pasaban al pie de la noticia del delito o del suceso, por demás te dicen que en España hace falta ¡mucha, mucha, polisía! Está to pensao, colega.

Otro día hablamos de cómo el final del servicio militar obligatorio, escondía fuerzas armadas mercenarias que, ya que lo hacen Todo por la pasta, podrían privatizarse y que las contrate quien sienta la amenaza interior o exterior. La mayoría no tenemos nada que temer ni de Marruecos ni de Portugal ni de Francia. Y desde China o Rusia tampoco es probable que vengan a quitarnos el sueño precisamente esta noche. Es verdad que un atentado suicidista podría sorprendernos el día menos pensado. Pero, si eso pasa, es que el aparato policial también se ha visto sorprendido. Ahorremos, entonces, la parafernalia de despliegues policiales que no sirven para nada e invirtamos en cuidados paliativos o políticas preventivas. A título esencial, son baratas dos medidas: en lo exterior, neutralidad absoluta de España como país no alineado y con renuncia a la guerra en el concierto de las naciones (ya fue así durante la Segunda República) y, en lo interior, el laicismo oficial público y notorio, en las calles y en la enseñanza, más absoluto. España neutral y sin cruces en la solapa dejaría de ser objetivo de extremistas.


□ enlaces:

Estados sin ejército en Quora y en Wikipedia

Países por grado de legalización de las drogas