Excursión dominical.

Bello día para salir de España. No se preocupe viendo el tiempo que hace ni qué manifestación o su repulsa se va usted a perder. Va España entera: la facha, que se dice de centro derecha, y la constitucionalista, que se dice de izquierdas. Y todo porque la aldea catalana se ve a sí misma como la de Astérix el Galo. Mientras, los Goya invitan a la natalidad down (viene a decir Campeones) y a la clase política con clase (es el mensaje de El reino). Y todo, con el aplauso de una mayoría que con votar se queda tan a gusto y dirá que lo que está desfasado es el marxismo. Cómo no coincidir en el tanatorio.

¡España!, ¡España!, ¡España!, grita el coro desde Bruselas a Caracas, desde Navantia hasta el taxi, desde pensionistas a jóvenes parejas con su bebé en el carro, con sus tatuajes y pírsins, con su descanso dominical. No hallará donde poner los ojos que no sea recuerdo de la democracia y del bienestar. Sálgase si es que puede. España está cerrada y tampoco se abrirá mañana.


 

la canalla.

La Canalla

canalla (1517), de canis perro (963), a través del italiano canaglia, raíz de canallada, canallesco, encanallar y canícula (propiamente, ‘la perrita’, por la constelación de Sirio, la estrella que señala en el horizonte los primeros días de agosto), canalla es ‘jauría de perros’ con grado de adjetivo o nombre común peyorativo: gente baja, ruin, persona despreciable y de mal proceder o comportamiento vil. En femenino y en el teatro del Siglo de Oro la canalla se llamaba al público descontento o enfurecido con lo que se representaba y, en lo militar, era además la infantería mal pertrechada de un ejército enemigo (Lope de Vega: “Ya la canalla vil, bárbara, horrenda, de cansada y molida está sentada para volver de nuevo a la contienda.”). Por un proceso de asimilación que se ha dado en otras palabras despectivas (el vulgo, la plebe), la canalla pasó a adquirir un matiz cariñoso como sucede en Cataluña donde la canalla es una chiquillería ruidosa y juguetona cuyas molestias los mayores, al tiempo que las reconocen, las disculpan. De allí, de Barcelona, procede La Canalla (Barcelona los junta y ellos se crían), grupo canalla donde los haya, La Canalla.


 

Del tiesto al Monte Testaccio.

Anforas en la base del Monte Testaccio

tiesto. La palabra tiesto nos propone un viaje desde la humilde maceta hasta la octava colina de Roma o Monte Testaccio, pasando por el francés tête y el italiano testa. También podemos mear fuera del tiesto o salirnos del tiesto, ser testarudos, pegarnos un testarazo, poner un testero a nuestra cama o piltra (argot), nombrar un testaferro, rellenar un atestado (cruce con atestiguar), coleccionar tostones, que son monedas antiguas así llamadas por la cabeza del rey (no confundir con el tostón de rebanada o carne tostada), o atestar como embestir con la testuz. tiesto, plural de testum, vasija de barro y remotamente concha de un molusco, desde 1220 [15 millones de G], es pedazo de cualquier vasija de barro o recipiente de barro para criar plantas, en desuso ‘cráneo’. La alternativa maceta (1490) [28.5 millones G] es cruce del italiano mazzetto, ramo de flores, con el diminutivo de maza, palo largo con una bola de hierro en la punta. Todavía algunas corporaciones municipales desfilan o salen bajo mazas, por significar gala. En literatura reciente (1956-2015) hay títulos como Meando fuera’l tiesto, La ceiba en el tiesto, Un tiesto sin arepa o Tiesto de cuentos, todos en América Latina.

El Monte Testaccio o Monte dei Cocci es una colina artificial construida durante los siglos 1 y 3 en Roma, base: 20 000 m², altura: 35 m (debió ser más alta), situada dentro de la Muralla Aureliana y en la actualidad cubierta por vegetación. La colina, de forma triangular, está compuesta por restos de alrededor de 53 millones de ánforas; sobre todo de aceite de oliva procedentes de la Bética (80%) o la Tripolitania (17%), de la Galia, de otras regiones de Italia y de Oriente. Las ánforas llegaban al puerto de Roma, donde se vaciaba su contenido y se rompían en pedazos. Los restos eran depositados en el monte Testaccio, luego se esparcía cal para evitar malos olores. La colina fue un basurero bien ordenado elevado por terrazas con muros de retención también de trozos cerámicos. Se calcula que el aceite transportado permitió abastecer a un millón de personas durante 250 años.

Enlaces:

Mártires del Compás, Sevillanas de Billy. Por lo alto de la tapia va una maceta…

Película La modista (Australia, 2015), donde se ve qué es un testarazo o testazo dado con mala testuz.


 

Venezuela y la película humanitaria.

Sin su pasado colonial, las naciones ricas (antiguas metrópolis) no tendrían problemas con sus antiguas colonias, a donde siguen yendo con sus pretensiones bélicas, energéticas, de materia prima y de mano de obra: Afganistán, Irak, Irán, Siria; Congo Belga respecto a Bélgica; Libia respecto a Italia, Sudán respecto a Francia; Marruecos respecto a España. Ese es el tema refugiados. Oenegés no hacen más que blanquear siglos y siglos de esclavitud y expolio y meternos, de paso, el tapadismo islámico con nombre de cultura, no de imposición machista y religiosa. Aquí, en España, la teoría se hizo práctica en los colegios y centros de secundaria desde el año 2000 con la campaña La escuela espacio de paz y no violencia (todos los 30 de enero) y, en 2007 y en todo el ámbito de la ONU, con la Alianza de Civilizaciones, de Condoleezza y Zapatero.

Para reconocer que la política de expoliación sigue y sigue basta ver el actual discurso de Occidente sobre Venezuela: más y más causa humanitaria, más y más refugiados. Como profes, enseñemos la verdad de la Historia, no el lacrimeo por el pobre niño refugiado o la pobre niña refugiada que a mí también me duelen. Lo que pasa es que me duelen desde el Descubrimiento de América, desde el Imperio Francés y desde el Imperio Británico (que aún colea en Gibraltar), no como público de la película de la infancia que sufre que quieren que veamos y que le demos un óscar.


 

Rosalía.

Rosalía

El fenómeno Rosalía es satélite del planeta de jóvenes mujeres más menos cantautoras, más menos concertistas, más menos de conservatorio y, todas, de fusión (entre el flamenco, el rap, el bel canto y el pop), más menos pescaítos a la manera de la factoría de Javier Limón y para qué dar nombres. La mayoría se queda en flores de un día de un mercado a la vez fácil y abierto a lo que le echen y, a la vez, difícil por lo pronto que el mercado sustituye a una 40 principal por otra que hará que otra se eclipse y apenas un temita o dos nos deje en el recuerdo.

La culpa, lógicamente, no es de estas mujeres (varones, si fueran, sería lo mismo, pero por no salir del feminismo que nos inunda) sino de ese cóctel molotov que da en mezclar vida artística y mercado como carrera que, más allá de la primera inspiración, asegure la vida, larga muy larga, que vendrá después. Cuando los Grammy, los Óscar o los Goya, con sus redes sociales, encumbran a estas estrellas, hay que verlas más como víctimas que como culpables, jóvenes como son que acuden al panal de la fama y de la gloria sin percatarse de que más dura será la caída. [eLTeNDeDeRo] les pasa este comentario de Jesús Lillo, que algo entiende del género:

Rosalía y el síndrome de Bertín Osborne, extraído de Jesús Lillo en ABC, 04/02/19.

Muy extendido y aún más llevadero, el síndrome de Bertín Osborne cursa entre una audiencia televisiva que solo tolera versiones descafeinadas de canciones pasadas de vuelta y subidas de tono que trasladan al siglo 21 la teoría y práctica de recreadores como James Last, Fausto Papetti, Paul Mauriat o Ray Coniff. La versión del Me quedo contigo que interpretó Rosalía en la gala de los Goya establece un nuevo paradigma en la involución que representa este subgénero, paradójicamente en la voz y en las manos de quien vino a señalar el camino hacia el futuro del pop. Malamente. Cuando se cumplen veinticinco años de la universalización de Macarena de Los del Río, gesta cultural y globalizadora que está a la altura de la circunnavegación de Elcano, a los asesores de Rosalía no se les ocurre otra cosa que ponerla a cantar el Me quedo contigo, previamente flojeado por multitud de artistas agradaores, por rendir homenaje a la semántica de una ciudad, Sevilla, que tiene materia musical de sobra para experimentar. Antes de que Antonio Vega o María Rodés le quitaran hierro y quejío, fue Ana D la que, hace ya más de veinte años, sintetizó la balada de Enrique Salazar, y no precisamente con la intención de ablandarla, sino de incomodar al público con un fraseo difícil de digerir, en las antípodas de un flamenquito que la intérprete asturiana desrevolucionó para desafiar los umbrales rítmicos del aficionado y provocarle ansiedad. Flamencas o no, hay tantas canciones que aún no se han contrahecho que recurrir al Me quedo contigo solo revela ausencia de riesgo, un cantazo aplatanado que confirma que el medio es el mensaje y que la gala de los Goya no solo predetermina el discurso de los premiados. Marcarse a estas alturas un Me quedo contigo destensado y somnífero es como aplaudir (del tratrá al trantrán) al coro de profesionalas del cine que desde la tribuna de los Goya exige inclusión laboral mientras un discapacitado de los que ni siquiera tienen derecho a la vida pide un poco de compasión y se acuerda del padre que no lo parió y lo quiso como es. El heteropatriarcado linda en Sevilla con la homogenización cultural y ética. Ni el pinchadiscos del programa de Bertín Osborne lo hubiera hecho mejor. Jesús Lillo, ABC, 04/02/2019.

–enlace a Me quedo contigo, por Ana D.


 

justicia o caridad.

Les muestro un hilo, desde su puntada inicial [entre corchetes las correcciones]:

Carmen Álvarez Marín: Desde IU Sanlúcar apoyamos y nos ofrecemos a colaborar con Aecc Sanlúcar. En el #DíaMundialContraElCáncer, militantes y nuestra candidata de IU a la alcaldía de #Sanlúcar Carmen Álvarez Marín ha estado con ellas.
Mano tendida para los y las que [quienes] luchan contra esta enfermedad desde todos los frentes. Desde aquí nuestra continua reivindicación de más apoyo y más recursos en la investigación.

Daniel Lebrato: ¡Valiente submarino envenenado, la Asociación Española Contra el Cáncer!

Jose Bernal Hidalgo: Daniel Lebrato usted debería de tener un poco más de respeto hacia la labor completamente altruista y solidaria que realizan estas mujeres. Le aconsejo que antes de insultar, se acerque por la sede y vea los servicios gratuitos, talleres, y actividades que ofertan para los enfermos de Cáncer y sus familiares. Y en un día mundial contra esta enfermedad como fue donde [cuando] se realizó esta foto, la Sra. Álvarez y otros políticos (sin importar sus ideales) dejaron su trabajo unos minutos, para visitarlas, trasladarse sus apoyo y colaborar con ellas.

Diego Gallego Cruz: Jose Bernal Hidalgo eso es muy loable. Lo que me cabrea es que [los de] IU vaya[n] para mendigar votos como hace[n] siempre.

Leído lo cual, Daniel Lebrato no ha insultado a nadie. Lo de ‘envenenado’ iba con la intención que no mezclar dos modos de afrontar y enfrentar la acción social: uno es la caridad o la solidaridad (que al final vienen a ser lo mismo: peticiones a la persona o al Estado del Bienestar) y otro la justicia y la razón. La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) une, desde 1953 y desde su cruz de Santiago, indubitables símbolos franquistas, junto a las damas de la alta sociedad, empezando por su majestad la reina, que la preside. La hucha de pedir debería estar prohibida a sensibilidades contrarias a toda forma de mendicidad. Y la hucha petitoria no se distingue de la mano del indigente que nos solicita limosna ni del gorrilla que nos aparca el coche ni del músico callejero que, si le preguntan, nos dice que le encanta la vida bohemia. Mucho mejor que todo eso, que son los oficios del no (porque antes o después contribuimos o NO contribuimos), es la ciudad sin caridad, sin manos al pasar, sin huchas y sin indigencia. Desde IU, organización que vino a desguazar el Partido Comunista, no entiendo que se dé vuelo a caridad ninguna. Donde hay caridad (puede ser oenegé o solidaridad cualquiera) no hay justicia ni hay derecho. Otro día hablamos de lo que cubre y no cubre la Seguridad Social y de lo que debería cubrir el seguro de cada quien en una población que todo lo cifra en pedir y pedir y pedir y se os dará. Así está la gente y así está España, como en tiempos del Lazarillo de Tormes.