Etiqueta: español

academias, galicismos y malos poemas.

lebrato en el diccionario

«Hay voces críticas que censuran el hecho de que haya una institución encargada de recomendar usos, registrar palabras o prescribir normas ortográficas. El ejemplo más evidente lo vemos en la lengua inglesa: no hay una institución oficial que regule el idioma, pero sí obras descriptivas como el Oxford English Dictionary (OED) o el The Merriam-Webster Dictionary, este último para el inglés americano. No hay academias ni académicos, sino diferentes instituciones –editoriales, universidades– que publican obras de carácter descriptivo. Un caso semejante, aunque con academia, es el alemán; diversas instituciones, como la Academia Alemana para la Lengua y Poesía (Deutsche Akademie für Sprache und Dichtung) o el Consejo para la ortografía del alemán (Rat für deutsche Rechtschreibung), se encargan de regular el estándar lingüístico de la lengua alemana: su diccionario de referencia es el Duden, publicado por primera vez por Konrad Duden el año 1880.» (Rubén Conde Rubio, 14/08/17)

En el caso de la RAE habría que plantearse 1º) la necesidad de una autoridad lingüística que mande en nuestra lengua, visto (y 2º) el trato desigual que la Academia da a unos usos y a otros. Casos evidentes: el vulgarismo como etiqueta de clase alta contra la baja y la masculina reacción académica contra el lenguaje coeducado (dicho también de géneros o inclusivo).

La Academia flojea desde el principio (año 1713) por parcial ante los dialectos del sur (o modalidades meridionales) y por galicista en general como obediente a la lengua francesa que trajeron y pusieron de moda las casas reales de origen francés: Borbón, Borbón-Dos Sicilias, Montpensier.

Es por eso que la Academia no censura el Es por eso que que acabo de utilizar, calco del C’est pour ça que, en lugar de Por eso, que tan bien nos vendría para ganar la batalla de la economía del lenguaje, ahora que el conteo de caracteres tiene que ver con lo bueno, si breve, tres veces bueno en competición digital entre lenguas sintéticas y cuanto más efectivas. Y cuando oigan o lean a ti te quiero no duden que a ti está sobrando. Por mucho que la Academia calle y otorgue.

Otro gremio que hizo mucho daño al idioma fue el de los malos poetas o el de la mala poesía. Pueden leerlo (son 10 minutos) en el suplemento Cáncer de estilo donde se demuestra con citas reales lo que una literatura francamente mejorable hizo y deshizo con tal de cuadrar las sílabas métricas que se le pusieran cuesta arriba.


el andaluz, lengua o dialecto.

Hemos sido aprobados

Desde el colegio, queríamos el andaluz como lengua (o idioma), no dialecto (dialecto: poco menos que un insulto).

En el instituto, la incipiente lingüística[1] nos hizo enfrentar lengua (sistema) y habla (acto o uso de lengua) pero la ambición seguía siendo el andaluz como lengua.

En Filología, supimos que la lengua (idioma y sistema) había sido arma o instrumento, desde Elio Antonio de Nebrija (el de «siempre la lengua fue compañera del imperio»), hasta el franquismo y la transición, cuando –ya como profesores de lengua y literatura española; luego ‘castellana’– departamentos y seminarios dieron con la fórmula mágica: ni lengua ni dialecto: modalidad lingüística andaluza (MLA).

Así, lo de lengua o dialecto se orillaba un poco, aunque era inevitable los conceptos lengua y dialecto explicarlos en clase y en la pizarra pintar el mapa de lenguas y dialectos desde el latín de Roma al hispano romano, más el hispano árabe de Al-Ándalus, y, de norte a sur, por líneas de conquista o reconquista, de las lenguas romances de España. [2] Este era el mapa:


gallego » portugués » portugués de Brasil

sustrato leonés » Extremadura » Andalucía Occidental

castellano » andaluz » español de Canarias y de América

sustrato aragonés » Andalucía Oriental

catalán » catalán de Valencia y Baleares


Tan didáctica explicación siempre era cuestionada por alguien en edad de preguntar por el valenciano o por el portugués, ¿dialecto del gallego? ¡Chúpate esa!, profe. Y el profe se la chupaba:

–Mirad que un gallego parlante posee una lengua que, con sus variantes, y le den el nombre que le den, le permite viajar desde Finisterre hasta Punta Seixas (lo más a Oriente de Brasil) sin salir de su idioma; y que ustedes, lo mismo, desde Andalucía a Valladolid (donde se hablaba ‘fino’) o hasta la Patagonia.

–Respecto al valenciano, les puedo asegurar que, como lengua, no existe; otra cosa es rivalidad valenciana respecto a Cataluña, igual que hay quien cree que el andaluz como lengua, y no dialecto, sería más andaluz. Eso no es más que manipulación política (artificial a las lenguas naturales) que nada tiene que ver con lenguas que todas son o han sido dialectos otra anterior, de la que proceden.

Hablen lo mejor que puedan y, cuando les apetezca o crean que es pertinente, escriban como hablan. No hagan mucho caso de academias ni profesores. Sáltense la delgada línea que separa vulgarismos y coloquialismos. Cómanse las sílabas o los sonidos que les sienten bien. Tómenselo como parte de su dieta mediterránea. Aspiren eses, ges y jotas, seseen o ceceen como les pida el cuerpo y les venga de infancia. Y hablen de usted, con lo bonito que es que ustedes me entiendan como que ustedes me entendáis.

[1] La lingüística fue ‘incipiente’ en los planes de estudio España años 70. El Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure es de 1916.

[2] El euskera, se entiende, ni es lengua que venga del latín ni tuvo hacia el sur expansión geográfica.


300 historias de palabras.

Titivillus era el demonio que inducía –el hijo de puta– a cometer errores en los scriptoria y, posteriormente, en las imprentas. Los errores o erratas los cargabas Titivillus en un saco a su espalda y por la noche lo llevaba al infierno donde se anotaban en un libro para ser reclamados en el Juicio Final a monjes escribanos y a cajistas de imprenta que habían caído en la trampa.

Eso sabemos por Titivillus, Revista internacional sobre libro antiguo editada por la Universidad de Zaragoza, España. De Titivillus.es procede el libro en epub o pdf que compartimos:

300 historias de palabras (2015), de Juan Gil & Fernando de la Orden Osuna, gráficas de Manuel Durán Blázquez. Editor digital: Titivillus, ePub base r1.2.

Dicen Juan Gil y Fernando de la Orden en su Nota editorial que el objetivo de este libro es el entretenimiento, acercar al lector de forma amena y sencilla, pero con cierto rigor, al mundo de la evolución de las palabras. Se han elegido voces simpáticas o curiosas que tienen una historia interesante. En ocasiones se han incorporado términos que ejemplifican un fenómeno evolutivo concreto y voces de lenguas diversas, algunas periféricas o poco relevantes en la formación del léxico castellano. La fecha de incorporación es siempre aproximada; la mayoría está tomada del Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Corominas, aunque se ha recurrido también a los corpus de la Real Academia Española, en particular al Corpus Diacrónico del Español (Corde, Crea, Corpes XXI). En cada caso se señala la edición del diccionario académico en que se recoge por vez primera. Para la documentación se ha procurado buscar ejemplos de las primeras y últimas manifestaciones escritas sin que ello nos privase de incluir textos de los autores clásicos de la literatura española y otros que ilustran, e incluso amenizan, la trayectoria del término. Se ha actualizado la ortografía. Las imágenes atienden a la procedencia, trayectoria o significados de la palabra, sin renunciar a algunas meramente ilustrativas.

Apostilla [eLTeNDeDeRo]: Cuando, y cuanto, más se discute el poderío del inglés y el combinado efecto en redes sociales sobre la taqui ortografía del idioma (efecto que han de sufrir todas las lenguas del mundo), más valor adquiere la propia lengua como arma defensiva contra el Imperio.

Pinche o pegue este enlace:

https://drive.google.com/file/d/1nCTK2Iu9UTVDJBgEiSz1uajo01UzLbDy/view?usp=sharing

divagando por el español de la red.

Éramos chicos y sabíamos lo que era un elepé, escrito L.P. o LP, por long play, disco de larga duración, a 33 revoluciones por minuto y nadie usaba la palabra vinilo. Claro que tampoco sabíamos que nuestra estampa iba a acabar un día de escaparate vintage.

Quienes hoy cumplimos más allá de los 60 y nos hemos incorporado a la web o red, a los blocs o blogs (cursivas, las opciones que se prefieren), hemos conocido, después del elepé, el casé o casete, el cedé o cederrón, el lápiz de memoria o [pendrái], el emepé 3, el emepé 4, y lo que venga.

Para saber de qué estábamos hablando, las viejas palabras como correo se buscaron la vida: email, mail o correo electrónico, para al final bastar correo, frente a mensaje (o wasa), o  como basta disco, y disco más como abstracto de duración y presentación que como objeto físico; de hecho, nos apuntamos a yutube o Spotify y nuestros dispositivos han dejado de fabricarse con lector de cedé; todo lo más, con enchufes uesebé. Nuestra lengua de país de no tanta tecnología, ha sabido adaptarse al neologismo que venía de fuera. Y ya es cuestión de esnobismo aparatoso decir podcast en vez de vídeo o audio.

Ayer en las noticias oí a algún partido de los atrapados por que el Gobierno deje de estar en funciones (¡con lo fácil que sería cambiar el reglamento, dicha sea la Constitución!) atribuirle la redacción de algún tuit a responsabilidad de su community manager [comiúniti mánayer]. Y pensé: ¿por qué no ceeme, C.M. o CM (mayúsculas al gusto)? Estaríamos haciendo lo que hicimos con elepé, con cedé, con uesebé o con emecé (maestro de ceremonias), palabras agudas en ‑é como tantas que nos vinieron del inglés (set, jet, led), del francés (carné, chalé, bufé, bidé), del gitano (calé, parné, churumbel, paripé) o en pronunciaciones propias (bisté, interné, olé, magué). En red o redes, tuit está bien (onomatopeya expresiva, nos suena a tuist o twist) y a lo que sale en Google con llamarlo gugle tenemos bastante: mil gugles: mil apariciones de una búsqueda en Google Chrome. Facebook [féisbuc] es palabra incómoda que podríamos generalizar por sus siglas fb pronunciadas febé o efebé o simplemente fe: te respondo a este fe (la fe está ocupada por Dios y repropio decir post). En cuanto a la concordancia de género gramatical, mejor que mande la lengua hablada y concordar con la primera palabra representada por sigla o acrónimo: la oenegé, las oenegés, la ampa, por mucho que la Academia legisle para ampa lo que para el águila, el agua o el hacha. También palabas iniciadas en ‘o’ o en ‘i’ nos obliga la Academia al artículo ‘u’ (u otro) o ‘i’ (Rodrigo e Íngrid). Pero igual que se reconoce en métrica el derecho a hiato o a sinalefa, en prosa oral tenemos derecho de pronunciación o de lectura y a decir que alguien tuvo dos nietes: Rodrigo y Íngrid. Por cierto, quien extrañe nietes (el español de la e) más extrañará nietxs o niet@s, que resultan ilegibles. Se admiten ideas. Seguiremos concordando.


 

al hilo del hilo y otras costuras.

# Zafarrancho Vilima

De las palabras que las nuevas tecnologías nos van dejando en el idioma, casi todas provenientes del inglés, esta es la escala, en grados de peor a mejor (en *cursiva y asterisco, la palabra que debe evitarse; en negrita, la mejor opción o traducción):

1.
Del barbarismo esnob (por presumir el hablante de manejo de marca o de oficio) al anglicismo extendido:

*coworking, en lugar de cotrabajo

            *fakes news, de siempre noticias falsas

*hashtag, traducción de etiqueta

           *ipod [aipad], *smartphone

 *newsletter, habiendo boletín

            *streaming, habiendo en directo

*influencer, por influyente

           *mi muro (de Facebook), habiendo mi mural o mi tablón

*podcast, habiendo audio, vídeo o en diferido

            *post, cuando hay entrada, artículo, nota, comentario o publicación


2.
El anglicismo mejorable: *blog habiendo bloc (bloc de notas, bloc de clase, por ejemplo)


3.
El anglicismo justificado: marcas (nombres propios que se hacen comunes) como Whatsapp o whatsapp, *twuit o tuit


El resto es neologismo o nuevo uso de lo que ya había, como la palabra hilo de tuits, también hilo de un discurso o conversación. Hay que recordar que el texto es tela de hilos, así que el hilo de tuit gustará a las abuelas que tanto han cosido en su vida y ya se les va yendo el hilo [de lo que hablábamos] de la cabeza. Ejemplo de hilo bien traído (o bien hilado) este de Manolo de Vilima a propósito del valor y valores de Zafarrancho Vilima. Que ustedes lo hilen y lo expresen bien.


La España del “todos y todas”.

Una nueva estulticia, “la dictadura del desdoblado”, ha venido a instalarse en ciertas mentalidades de esta hora: el español del “todos y todas”, frecuente en la lengua hablada y máxima en mítines de partidos de izquierda. (Otra estupidez menor, y por fortuna solo escrita, es la España de la equis: “queridxs niñxs”, equis que a ver quién lee en voz alta.)

Vean ustedes en APÉNDICE el preocupante artículo de opinión que hemos leído en Diario 16. (En ese apéndice, pueden ver los desdobles subrayados así como la mejor redacción alternativa.)

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)

Y queden con los artículos de [eLTeNDeDeRo] tocantes a EL ESPAÑOL DE LA E, lenguaje cien por cien académico y sin ponernos a prueba ni a nosotros ni a nuestras ideas. Ojalá les sirva y aproveche.

El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 


APÉNDICE 1. EL TEXTO ORIGINAL
(subrayados, los desdobles)

Manuel Domínguez Moreno, Diario16, 18/05/2019

Podemos pudiera estar creando, desde su comportamiento intelectual, una nueva «casta».

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos profesores y profesoras universitarias o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, esos mismos ciudadanos y ciudadanas han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Pedro Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Más aún, dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades en la relación con los y las ciudadanas y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a personas, líderes y lideresas de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de los y las ciudadanas por una falta de comunicación y empatía con las ciudadanas y ciudadanos, incluidos los y las profesionales de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan de manera directa o indirecta con ellos y ellas. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de algunos líderes, de algunas lideresas o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestran algunos y algunas líderes y lideresas progresistas para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que los ciudadanos y ciudadanas, lo entiendan con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Muchos ciudadanos y ciudadanas esperaban ver a unos políticos y políticas que tuvieran el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de todos y todas, de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, algunos y algunas de quienes abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la de los y las intelectuales


APÉNDICE 2. EL TEXTO CORREGIDO

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos PROFESORADO DE UNIVERSIDAD o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, SIMPATIZANTES Y VOTANTES han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades con LA CIUDADANÍA y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a DIRIGENTES de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de LA CIUDADANÍA por una falta de comunicación y empatía con ELLA, incluidos PROFESIONALES de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan directa o indirecta con PODEMOS. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de DIRIGENTES o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestra LA DIRECCIÓN DEL PARTIDO progresista para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que EL ELECTORADO lo entienda con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Mucha GENTE esperaba ver a UNA DIRECCIÓN que tuviera el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, QUIENES abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la INTELECTUAL.

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)


El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 



 

cosas de hablar.

algo de qué hablar según la fundéu

El día 30 escribe James Rhodes al Profesor Lebrato. Este es el hilo (del 30 al 1 de abril):

James Rhodes al Profesor Lebrato. Estoy en directo en Cadena SER a las 10:30. Tocando alguna música increíble (Chopin y Satie) y algo de hablar. Cuénteme algunas palabras inapropiadas/raras e intentaré insertar algunas de ellas en la conversación…, veamos cuántas puedo hacer.

@AlguienQueTercia.‏ “algo de hablar” está mal dicho, “algo de qué hablar” (y aquí no hay dequeísmo)”. [premiado con 5 megusta]

@daniellebrato 31 mar. “algo de hablar”, como “algo de comer” o “algo de conversación” está muy bien dicho. Dequeísmo habría en *intentaré de insertar. intentaré insertar es suficiente. La lengua camina hacia el mínimo esfuerzo, no al revés. [1 megusta]

@AlguienQueTercia. Pero no me convence mucho… No me suena bien “algo de hablar”. Me da que no está bien dicho…

@daniellebrato. Peor suena corregir a los demás sin demasiado conocimiento.

@AlguienQueTercia. Hombre, tanto como sin demasiado conocimiento está un poco de más cuando las dos formas son correctas así que no es desconocimiento. Es muchísimo peor juzgar sin conocer, créame…

@daniellebrato 1 abr. Basta conocer la frase o la gramática (no a quien las usa) y usted corrigió primero. Y vamos a dejarlo ya ¿de acuerdo?

@AlguienQueTercia 10 horas De acuerdo (y adjunta consulta a la Fundéu)

En su contexto, “algo de hablar” se entiende con “alguna música” (todo es complemento directo de estaré tocando, verbo tocar), o sea, tocaré “algo de música y algo de palabras?, lengua?, lenguaje?, idioma?, de hablar?

Además, no es lo mismo algo de hablar que algo de qué hablar. algo de qué hablar es prospectivo (futuro) y admite el valor algo que dará que hablar (por lo llamativo o sensacional).

La Fundéu es menos rocosa que la Academia, pero ninguna debería estar por encima del habla de la calle. La prueba es cómo la Fundéu le baila el agua a la Academia en materia de lenguaje inclusivo. Si alguien dice algo de hablar o cosas de hablar como si fuera de cocinar, de leer o de deporte (no de qué cocinar, de qué leer o de qué deporte) está perfectamente dicho.

Sean libres. Piensen bien y hablen lo mejor que puedan y en libertad. Son las cosas del hablar como las cosas del querer.


 

vigencia y análisis de la lengua de géneros.

el-principitoBarroco ama a gótico y no culmina es hallazgo, feliz, de Juan Cobos Wilkins. A imagen suya, podríamos decir que la lengua de géneros ama la lengua y no culmina. Ni se ha impuesto en la norma entendida como lo normal que se habla en la calle (norma 1) ni como lo normativo preceptivo que está mandado, autorizado o bien visto (norma 2). El bando novador pudo haber impuesto, hace ya quince años, leyes para el español de género y haber acordado unas pautas fáciles y atractivas que millones de hablantes hubiésemos agradecido y seguido sin pestañear. En vez de eso, el género se dispersó en neologismos peregrinos y en mil mini normas de poca utilidad para el lenguaje coloquial y, encima, con la marca de un artificio que a mucho hablante le daría corte, apuro o vergüenza usar. Coincidió, además, el auge de la mensajería en redes. La arroba (compañer@s), la equis (compañerXs), la e (compañerEs) pasaron a ser, más que soluciones, declaraciones de ideología para tranquilidad de hablantes que, escribiendo así, parecen cumplir con un rito obligado, como una pertenencia a una secta, mientras el bando reaccionario tenía todas las de ganar (y de reír) a costa de un lenguaje que vino al mundo de las palabras para visibilizar lo que estaba invisible, y no para poner a prueba una militancia. En vísperas del 8 de marzo, qué menos que pedirle al bando coeducado que explore y multiplique las posibilidades reales de una lengua no sexista que no mutile el español, dichas sean: el español de la ‑e, el español impersonal, el español neutro o colectivo y otras fórmulas que en la norma estaban y solo había -hay- que aprovecharlas. Y que con el resultado se puedan construir, más que discursos programáticos, poesías con su estética aceptada por toda una comunidad.

parte 2: lengua poética y lengua de géneros

claves de los Sonetos del amor oscuro.

manuscrito-lorca

La invención de la homosexualidad en
LOS SONETOS DEL AMOR OSCURO
de Federico García Lorca.
Análisis y comentario. Conclusiones: Ctrl+F+**

  1. LOS TÍTULOS.

(por orden de aparición en ABC Cultural, 1984)

  1. Soneto de la guirnalda de rosas
  2. Soneto de la dulce queja
  3. Llagas de amor
  4. Soneto de la carta (El poeta pide a su amor que le escriba)
  5. El poeta dice la verdad
  6. El poeta habla por teléfono con el amor
  7. El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca
  8. Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma
  9. ¡Ay voz secreta del amor oscuro!
  10. El amor duerme en el pecho del poeta
  11. Noche del amor insomne.

(reconstrucción por orden alfabético, salen 13 títulos)

Ay voz secreta del amor oscuro

El amor duerme en el pecho del poeta

El poeta dice la verdad

El poeta habla por teléfono con el amor

El poeta manda a su amor una paloma

El poeta pide a su amor que le escriba

El poeta pregunta a su amor por la ciudad encantada de Cuenca

Llagas de amor

Noche del amor insomne

Soneto de la carta

Soneto de la dulce queja

Soneto de la guirnalda de rosas

Soneto gongorino

Todos son títulos de función referencial y modalidad enunciativa afirmativa (de titular), menos Ay voz secreta del amor oscuro, de modalidad exhortativa, que repite el primer verso y servirá de título al conjunto. Seis títulos son oracionales (de sujeto, verbo y predicado) con valor narrativo; cuatro de ellos: sujeto el poeta (El poeta dice, El poeta habla, El poeta manda, El poeta pide, El poeta pregunta) y uno: sujeto el amor (El amor duerme); el resto, va en estilo nominal (sin predicado): cuatro empiezan con Soneto, uno con Llagas y otro con Noche. amor (siete apariciones), poeta (cinco) y soneto (tres) son las palabras recurrentes.

De los verbos, cuatro son de dicción, contacto o comunicación: dice, habla, pide, pregunta; uno, de acción acción: manda, y, otro, de acción estado: duerme. Todo en nominal o en tercera persona. De los adjetivos, uno es obligado (Cuenca, ciudad encantada), otro especificativo (soneto gongorino) y el resto calificativos poéticos de la melancolía: dulce queja, amor insomne, amor oscuro, voz secreta; adyacentes acordes con núcleos sustantivos también poéticos guirnalda, llagas, noche, pecho, queja, rosas, voz. Solo el adjetivo dulce va antepuesto (epíteto). El sustantivo amor tres veces es su amor (persona) y podría serlo en los demás salvo en la Noche del amor insomne, donde amor es sexo (la aurora nos unió sobre la cama, dirá un verso). De todos los amores, el que más podría representar el Amor concepto (no persona ni sexo: Cupido o el Amor alegórico de Dante o de Juan Ruiz) es ¡Ay voz secreta del amor oscuro!, aunque tampoco inequívocamente, ya que el amor termina identificado con el poeta: que soy amor, que soy naturaleza. Neologismo poético: teléfono; locativo: Cuenca.

**Conclusiones a los títulos

El estilo de los títulos cursa por la antigua epigrafía, o manera de titular, vigente desde la Edad Media hasta los tiempos didácticos, cuando era normal que el autor o su editor anticipara la materia, el asunto de un texto que venía a continuación, didactismo que prevalecía sobre la intriga (hoy se diría que autores y editores hacían ellos mismos el spoiler), de donde viene redactar los títulos en tercera persona. De esta manera, se desvía el lirismo (distanciamiento) y se condiciona la lectura; el caso más claro, como después se verá, el del soneto de El amor duerme en el pecho del poeta, único en que coinciden dos adjetivos masculinos que podrían entenderse: amor de hombre con hombre.

  1. LOS SONETOS

La leyenda tejida en torno a los sonetos consistió y consiste en hacer de los sonetos un reconocimiento de homosexualidad por parte del autor. Sin embargo, no hay nada en los sonetos que, literalmente y en comentario de texto, demuestre declaración autobiográfica o confesión personal.

El 22 de mayo de 2015 escribe en ABC Isabel M. Reverte, experta en Lorca: «En los sonetos aparece por primera vez y de forma explícita su reivindicación de la homosexualidad. [hay que demostrarlo, señora Reverte] »La familia no quería publicarlos porque no podía soportar que alguien dijera que Lorca era homosexual. [hay que demostrarlo, familia Lorca] »El entonces subdirector de colaboraciones culturales de ABC, Santiago Castelo, añade que el calificativo de oscuro era un juego que hablaba del amor prohibido entre estos amigos.» [hay que demostrarlo, señor Castelo]

Que alguien demuestre no el nombre y apellidos del hombre amado de carne y hueso (que eso sería pedir biografía, no ciencia literaria), sino algo más simple: dónde, en qué momento y con qué palabras, emisor masculino varón se dirige a o habla de masculino varón. Lorca hizo como otros poetas homos o héteros: dirigirse al amor, que no tiene sexo o los tiene todos.

Estamos hablando de una conmoción editorial que sucedió en 1984. En 1935, cuando Lorca empezó a escribir sus sonetos (a sus 37 años, no era un chaval), como poeta tenía tras sí (por delante, a la hora de escribir) todas estas tradiciones que eran otras tantas maneras de escritura:

–el surrealismo y el propio Lorca de Poeta en Nueva York (desde la Oda a Walt Whitman al Pequeño vals vienés), más la poesía de poetas homo de su generación (Rafael de León, Cernuda, Aleixandre)

–San Juan de la Cruz, con sus canciones entre el alma y el esposo, al fondo el Cantar de los Cantares

–las canciones de amigo

–la copla española

–Góngora y el soneto clásico y, con lo clásico,

–los tópicos del amor platónico (homo erótico), del amor pasión y del amor posesión, con el carpe diem y el tempus fugit.

Con esos mimbres, Lorca deja en sus sonetos estas marcas de género. Y ni una más:

–Son guirnalda de amor, cama de herido,

–Que unidos, enlazados, el tiempo nos encuentre destrozados.

–Pero yo te sufrí, rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura

–si soy el perro de tu señorío

–estás dormido. Yo te oculto llorando, perseguido.
Pero sigue durmiendo, vida mía.

La única secuencia que no deja dudas de [masculino ama a masculino], lo único que no se podría decir a una mujer, que estaría dormida, va el poeta y lo titula El amor duerme en el pecho del poeta. Entonces, sí. Con ayuda del título (hay sonetos de 15 versos) el neutro amor, o el epiceno amor, sigue siendo sujeto y objeto protagonista. Lorca estaba en la madurez de su oficio muy por encima de sus amantes, de su familia y de España. Y no solo de la España de la República y de Franco. El revuelo estalló en plena democracia: ¡extra!, ¡extra!, ¡Lorca reconoce su homosexualidad! Y ahí destacó el grupo culto mariquita, que por entonces (eran los Novísimos y brillaba Gil de Biedma) extendía la etiqueta de este entiende (queriendo decir: es de los nuestros) a todo lo que se movía en el mundo del famoseo, del arte, de la historia y de la cultura. Y Lorca concitaba todos los conjuros. Pero, en su afán por salir a la luz y normalizar lo normal, el grupo homo olvidó que hay algo mejor que reconocerse. Y es no conocer, que nadie se inmiscuya ni interprete (lo que es o deja de ser). Lorca fue señor administrando su privacidad (que el antifranquismo entendió como represión) mientras que la homosexualidad de salón ya ven en qué ha acabado: en tacones y uñas pintadas para el día del orgullo gai, misa de gallos y de plumas, y ninguna es de Lorca.

**Conclusiones
Al cierre de esta edición hay un par de ideas, que no son nuevas ni son mías, en las que me parece importante insistir. Por un lado, vindicar el pie de la letra del texto, que esa es la materia de la literatura, y dejar para la biografía, que es ciencia bien distinta, los cotilleíllos y entresijos del personaje, que tienen su público y su interés, claro que sí, pero un buen comentarista ha de imaginar que su texto es anónimo, que los sonetos me los encontré, como hojas sueltas en la parada del autobús o en el banco del parque, y que al leerlos ‑estupefacto y absorto- dije: ¡Joder, vaya par de mariquitas! y, encima y además, ¡Joder, por su estilo tienen que ser de Lorca! ¡Eureka, eureka! ¡Encontré el eslabón perdido!

Otra conclusión es que, para hablar de amor, nada mejor, más potente y más místico, que hablar de amor y al amor; mística, palabra bien escogida. Si para expresar lo divino, San Juan de la Cruz acudió al amor humano, al sexo, así la concreta cama que tengo con una persona adquiere una dimensión divina, universal, con solo llamarla amor.

Por último, mi aportación personal: la astucia de los títulos. En particular, del título El amor duerme en el pecho del poeta porque sin título, yo perseguido y tú dormido dejaría manifiesto que tú y yo, vida mía (receptor explícito), somos varones y ¡peligro! Y viene entonces el título a dar el quite, a despejar dudas, y el lector se dejará llevar. Es derecho de Lorca como San Juan de la Cruz pidió ser leído a lo divino donde estudiantes morbosos veíamos sexo y puro sexo, y el profesor: ¡No, no! Ella es la Iglesia y Él, Dios, que esta es la mística, zoquetes míos.

Y un reparo ‑leve‑ entre tanta hermosura (si el alma pudiera decir lo bonitos que son los sonetos). En el Soneto gongorino usa Lorca un do por donde; do que leímos en la rima 4 de Gustavo Adolfo Bécquer: Mientras la humanidad, siempre avanzando, no sepa a camina. En el Soneto gongorino, verso 4, escribe Lorca: llama lenta de amor do estoy parando. Una prueba de que las cárceles no son solo de amor, también de métrica para quien se impone el endecasílabo. Ese do es ajeno al estilo de Lorca[1] (ya era solo de uso literario en tiempos de Bécquer). Lo cual se dice a mayor gloria del resto del léxico empleado, donde no leerán ustedes ni un tal por como ni un *Lejana cual oscura corza herida ni un *Dulce cual sollozo en la nevada, algo que otros hicieron, y ahí está Cernuda. La virtud de la gran poesía hay quien cree que está en la retórica, en la acumulación de artificios; y no: desde Manrique hasta hoy, pasando por estos sonetos del amor oscuro, la virtud de la gran poesía es que se lea y se disfrute con naturalidad.

APÉNDICES para el comentario de textos.

EL LÉXICO de los Sonetos del amor oscuro

LA MÉTRICA de los Sonetos del amor oscuro.

Daniel Lebrato, eLTeNDeDeRo, 11/01/2017

[1] Escrutadas sus Poesías Completas, solo hemos visto do en los Seis Poemas Galegos; gallego do, español de él, naturalmente.

la invención de la homosexualidad en los Sonetos del amor oscuro.

Lorca

Estamos hablando de una conmoción editorial que sucedió en 1984.

En 1935, cuando Lorca empezó a escribir sus sonetos (a sus 37 años, no era un chaval), como poeta tenía ante sí (por delante, a la hora de escribir) todas estas tradiciones que eran otras tantas maneras de escritura:

–el surrealismo y el propio Lorca de Poeta en Nueva York (desde la Oda a Walt Whitman al Pequeño vals vienés), más la poesía de poetas homo de su generación (Rafael de León, Cernuda, Aleixandre)

–San Juan de la Cruz, con sus canciones entre el alma y el esposo, al fondo el Cantar de los Cantares

–las canciones de amigo

–la copla española

–Góngora y el soneto clásico y, con lo clásico,

–los tópicos del amor platónico (homo erótico), del amor pasión y del amor posesión, con el carpe diem y el tempus fugit.

Con esos mimbres, Lorca deja en sus sonetos estas marcas de género. Y ni una más:

–Son guirnalda de amor, cama de herido, [2:9]

–Que unidos, enlazados, el tiempo nos encuentre destrozados. [3:12,14]

–Pero yo te sufrí, rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura [4:9-10]

–si soy el perro de tu señorío [6:11]

–estás dormido. Yo te oculto llorando, perseguido. + Pero sigue durmiendo, vida mía. [11:2,3,12]

La única secuencia que no deja dudas de “masculino ama a masculino”, lo único que no se podría decir a una mujer, que estaría dormida [11:2], va el poeta y lo titula El amor duerme en el pecho del poeta. Entonces, sí. Con ayuda del título (hay sonetos de 15 versos) el neutro amor, o el epiceno amor, sigue siendo sujeto y objeto protagonista.

Federico García Lorca estaba en la madurez de su oficio muy por encima de sus amantes, de su familia y de España. Y no solo de la España de la República y de Franco. El revuelo estalló en plena democracia: ¡extra!, ¡extra!, ¡Lorca reconoce su homosexualidad! Y ahí destacó el grupo culto mariquita, que por entonces (eran los Novísimos y brillaba Gil de Biedma) extendía la etiqueta de este entiende (queriendo decir: es de los nuestros) a todo lo que se movía en el mundo del famoseo, del arte, de la historia y de la cultura. Y Lorca concitaba todos los conjuros. Pero, en su afán por salir a la luz y normalizar lo normal, el grupo homo olvidó que hay algo mejor que reconocerse. Y es no conocer, que nadie se inmiscuya ni interprete (lo que es o deja de ser).

Lorca fue señor administrando su privacidad (que el antifranquismo entendió como represión) mientras que la homosexualidad de salón ya ven en qué ha acabado: en tacones y uñas pintadas para el día del orgullo gai, misa de gallos y de plumas, y ninguna es de Lorca.

*

eLTeNDeDeRo pone a disposición de quien lo pida un estudio sobre
EL LÉXICO de los Sonetos del amor oscuro y, otro, sobre LA MÉTRICA.


todos y todas

Todas-y-todos-CHICO

TODOS Y TODAS

hasta ahora el lenguaje de género se ha dedicado a desdoblar,
a partir de ahora debe dedicarse a aglutinar, a sintetizar

A quienes, por conciencia de género, se sienten en la obligación de usar todos y todas y a quienes, por educación, tienen que soportar la cansina fórmula, ya podría la Academia facilitarnos la tarea declarando todos de género epiceno[1] o neutro[2] semejante a todo, que abarca una totalidad. En español son neutras o epicenas funcionales palabras como ciudadanía, alumnado, infancia, censo, electorado, pueblo (español, andaluz o colombiano). Quien sin motivo vocativo[3] desdobla ciudadanos y ciudadanas, alumnos y alumnas, niños y niñas, está hinchándonos los oídos o haciendo política con el lenguaje. En vez de ciudadanos y ciudadanas diga ciudadanía y acaba usted antes. Pasa que todos y todas no posee un término abarcador, genérico o colectivo (no valen total ni totalidad) y, por eso, tendría que intervenir la Academia y dar instrucciones para que todas y todos nos quedemos todos tan contentos, valor epiceno extensible a adjetivos o pronombres ‑o/‑a neutralizables en ‑o (algunos, vosotros, etc.). Otro avío, que no costaría nada, sería poner en circulación académica el neologismo todes, invariable de género semejante a jóvenes o estudiantes, y declarar igualmente neutros singulares como trabajador y, epicenos, plurales como trabajadores. Si la Academia no lo hace es porque no le da la Real gana de dejar de ser lo que es, si no machista, masculinista o más culinista por el por culo que da, dicho sea con permiso de la amplia sociedad que por el tercer ojo goza y se entretiene.

enlace a lo que dice la Academia

enlace a lo que dice la Fundéu

enlace a el español de la e

enlace a concurso fotográfico [eLTeNDeDeRo]. Mande sus fotos a [eLTeNDeDeRo]

_________________________________________________________

[1] epiceno. Del latín epicoenus del griego epíkoinos, ‘común’. Que con un solo género gramatical puede designar seres de uno y otro sexo; bebé, lince, pantera, víctima. (DAE)

[2] neutro. Género ni masculino ni femenino. El sustantivo kind, niño, es neutro en alemán. (DAE)

[3] vocativo quiere decir apelación, dirigirse a un auditorio al que siempre se ha saludado con desdoble: ¡Señoras y señores!, ¡Damas y caballeros! Si es posible, se recomienda primero el femenino y luego el masculino, hipergénero dominante en concordancias sucesivas, por ejemplo: Niñas y niños, sean bienvenidos al nuevo curso, aunque siempre podremos decir: Niñas y niños, os doy la bienvenida.

Podemos, cuestión verbal

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PODEMOS. CUESTIÓN VERBAL

 

Aparte lo de Obama, de Hombre Blanco

(su Yes, we can merecería un nóbel,

no de la paz, de la literatura

y un sitio destacado en las escuelas),

y aparte el Sí se puede, Sí se puede,

que dio la fe en mareas, confluencias,

hasta tomar congresos, bancos, plazas,

la fuerza de Podemos fue podemos

de verbo principal o de auxiliar

primera del plural: ahí fuimos todos

y no hubo forma de, al abrir la boca,

no soltar un podemos, tres o cuatro,

lo cual jodía tela a psoes y fachas

que hoy no paran de hablar. Podemos calla.

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enlace a El sueño de la Generación Podemos

enlace a Réquiem por el 26‑J

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DICCIOPEDIAS DEL ESPAÑOL ADULTO

 

# 10 minutos

DICCIOPEDIAS DEL ESPAÑOL ADULTO

 

  DICCIOPEDIAS DEL ESPAÑOL ADULTO
■□
 

 

 
0

 

EFE SIETE (F7)
■□ corrector ortográfico
   
1 DAE, DILE o DRAE
■□ diccionario académico
   
2 CONJUGADOR del DAE o DILE
■□
   
3 DIRAE
■□ diccionario de significados o definiciones
   
4 WIKILENGUA (de la Fundéu BBVA)
■□
   
5 DUDAS del español urgente (de la Fundéu BBVA)
■□
   
6 ETIMOLÓGICO (hecho en Chile)
■□
   
7 LEXILOGOS
■□ etimológico y de familias indoeuropeas
   
8 WORDREFERENCE
■□ multidiccionario de traducción en línea
   
9 TRANSLATE de Google
■□
   
10 LINGUEE
■□ español‑inglés
   
11 STILUS
■□ corrección, conjugador, diccionario inverso y otros
   
12 PROVERBIA
■□ frases hechas, aforismos y refranes
   
13 WIKISOURCE Wikipedia de textos originales
■□
   
14 JUEGOS DE PALABRAS
■□ para aprender jugando

 

CREAR Y CREER

nada

CREAR Y CREER
(Apuntes entre la nada y la estupidez)

Nos pasa por crear y creer. Que se juntan en creo. Primero, creemos que creamos y, después, creemos en lo que creemos que hemos creado, sea Dios o poesía. Esto se llama estulticia, necedad, tontería, ignorancia o estupidez de una persona, lo que ya estúpido, dígalo el diccionario Vox o quien lo diga, porque solo una persona puede ser necia o dejar de serlo, lo que, a su vez, acaba en redundancia o tautología. La tautología puede ser leve, como en persona humana; poética, una rosa es una rosa, o misteriosa: Soy el que soy, se presentó Dios a Moisés. Así, cualquiera. Tautología es también un argumento circular, que se da la razón y se aplaude a sí mismo, como los monos en el circo. Es tautológico el por lo tanto o por consiguiente del político de turno, que sobre una premisa discutible alza una conclusión indiscutible, un axioma. La tautología inspira el lenguaje del PP, de Rajoy y de su vice, Sor Aya de Santa María, en declaraciones del tipo hacer lo que había que hacer o España es España o las leyes están para cumplirlas, frases que apelan al sentido común, aunque tan común no será, porque cuesta encontrarle sentido. Entre la tautología y la estulticia se mueve quien usa la muletilla si es como yo digo (a quien madruga, Dios le ayuda, por ejemplo), y se queda tan fresco. Tautología culta es que las cosas duren o se prolonguen en el tiempo, ¿en qué, si no? Las tautologías más patéticas se dan en arte, quien cree que crea y no crea nada nuevo, y en religión, quien se empeña en creer en Dios y en creer que Dios lo creó a él y a mí, que pasaba por allí. La historia y la política crearon el sintagma potencia mundial, no va a ser potencia doméstica. Que inteligencia y estadounidense son términos incompatibles, se demuestra en la inteligencia de la Cía, del FBI o del Pentágono. Tampoco la población negra, entre la emulación, la predicación rap y los rezos góspel, parece muy espabilada, dígalo Obama, nóbel de la paz según la Casa Blanca. La última pamplina de la población negra es querer llamarse de origen africano o afroamericanos ‑as, expresiones tan ridículas y chocantes como de color, que parecían las criaturas prendas para un programa de lavado. Que las personas negras ahora sean de origen africano, anula el pasado y habla de esta raza como si estuviese de paso o acabara de llegar. De origen africano combina muy bien con de origen subsahariano, porque una táctica de la inmigración que nos viene sin papeles consiste en disimular su lengua y su identidad para evitar la repatriación. ¿A dónde, a qué patria, si la ocultan? Así que, hala, todos al mismo saco: subsaharianos. Ya tenemos personas con denominación de origen, como los vinos, y, en España, españoles de origen gitano, en vez de gitanos ‑as. Contra tanta estulticia, este español de origen recomienda en su bloc (del francés bloc, bloc de notas, mejor que el anglicismo blog y mejor que bitácora, de jerga marinera) la doble consulta a diccionarios, el de la Academia y el de Vox, que es el que carga Google. Y, si bloc no le convence, diga página, consúltelo en nuestra página, está en la página, se entiende página web. Y si, por alcanzar el trending tópic, alcanza usted el tuitazo, mejor que mejor, tuitazo es éxito en América, donde, cuando quieren, defienden el español, del inglés, más que en la península. Eso dice su tableta o su teléfono, mejor que tablet, iphone o smartphone. Y cuando por ahí le llegue una petición para firmar a favor de la creación de un estado palestino, desconfíe. Imagine su ciudad, yo me imagino Sevilla, y apueste que Palestina se queda con las Tres Mil y con los Pajaritos, y que Israel se lleva Nervión y Los Remedios. Y vuelva a imaginarse el territorio antes de la creación de Israel en 1948, no está tan lejos: convivencia en un espacio es lo que había y convivencia en un estado es lo que tendría que haber. Piense que un estado palestino acabaría en otra república islámica y dejaría intocado el teocrático Estado de Israel, armado hasta la náusea. No firme esa petición, no caiga en tautologías, no caiga en estulticias y descrea de quien le hable en nombre de Dios, de la política, de las grandes potencias o del pueblo palestino. En Palestina, los varones siguen llevando kufiya, el pañuelo como Arafat, pero a las mujeres bien que las tienen envueltas como de regalo los machotes de Hamás. Ver para creer que los que eran de nuestras ideas o de nuestras simpatías, o se han muerto o han creado esta nada en que nos morimos.

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lengua y dialecto.

Lengua y dialecto

LENGUA Y DIALECTO

Sin contar la palabra lenguaje, por donde empieza todo (y que lo mismo abarca lo más grande, y no lingüístico, el lenguaje como capacidad humana, el lenguaje de las flores, el lenguaje informático; que Niño, qué lenguaje es ése.), la lingüística distingue entre lengua y habla. La lengua es el sistema y el [acto de] habla, su realización concreta. Entre la lengua y el habla queda el estilo (o idiolecto), conjunto de hábitos de habla, por épocas, por géneros, por grupos humanos o individuos concretos, concepto que preferentemente se aplica en literatura, estilo culterano, estilo del soneto clásico, estilo del 98 o de Valle‑Inclán, aunque, en rigor, todos los hablantes tenemos un estilo, lo que no quiere decir que seamos únicos. En ese reparto, la palabra idioma tiende a ocupar la casilla de lengua extranjera en relación con la nativa, academia de idiomas, sabe muchos idiomas. Idioma, como idiota, idiosincrasia, viene del griego ίδιω o ίδιο, que significa propio, de uno mismo. El idioma se aprende en el entorno, y por eso se llama lengua materna, nativa o vernácula. En griego antiguo, idioma significaba propiedad privada, y, de ahí, pasó al latín y al romance, con el sentido de lengua de un pueblo o nación o modo particular de hablar de algunos o en algunas ocasiones, en idioma de la corte, en idioma de palacio. O sea que los griegos entendían que la propiedad de las propiedades, lo que por encima de todo posee el idio, el yo del humano, es la palabra. Sirva para recordar a otro grande de la poesía de la conciencia (ayer fue Gabriel Celaya, también cantado por Paco Ibáñez), Blas de Otero, el de Pido la paz y la palabra (1955), hace sesenta años. «Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra. / Si he sufrido la sed, el hambre, todo / lo que era mío y resultó ser nada, / si he segado las sombras en silencio, / me queda la palabra. / Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.» Tenemos palabra, lenguaje, lengua, habla, idioma; lo que nadie quiere tener es dialecto, de connotaciones negativas. Dialecto es una variedad o variante geográfica, regional o local de una lengua, es decir, no hay lengua que no sea dialecto y, si la geografía no bastara, viene la historia y nos recuerda que toda lengua es dialecto de la anterior. El catalán es un dialecto, sí, pero del latín. Sin duda la confusión, el eclipse, del concepto tiene que ver en España con la elevación a lengua del dialecto castellano de Zamora o de Valladolid. Aquellos tiempos académicamente tan oscuros hicieron mella y, todavía, hablantes de la península creen que siguen hablando castellano, no español, nombre aceptado por toda América española. Y se da la paradoja de que españoles muy españoles se empeñan en el castellano, con la indeclarada intención de dar por saco a las lenguas de la periferia, que, en el fondo, detestan. Más pruebas del rechazo a dialecto. Una, lo que cuesta a un alumno andaluz aprender que el gallego o el catalán son lenguas. Otra, la comunidad autónoma de Valencia, que registra en sus estatutos la lengua valenciana, siendo el valenciano, como es, dialecto del catalán. A la inversa, cuesta explicar que no existe lengua portuguesa, por más que la Constitución de Portugal la inscriba con ese nombre; el portugués es dialecto del gallego y, por esa regla de tres, en Estado Unidos se hablaría estadounidense. Cuando al final de los 70 Andalucía vivió su afirmación identitaria (Partido Andalucista, 28‑F de 1980), el ministro Clavero Arévalo normalizó el ceceo y el tándem González Guerra normalizó el seseo, y la cuestión del andaluz entre lengua o dialecto tenía que saltar. El intento por dotar a la autonomía andaluza de una lengua, con sus normas y su academia, resulto inútil, pero nos dejó un término que zanjaba la cuestión, modalidad (modalidad andaluza, modalidad lingüística andaluza, siglas MLA), junto a la modalidad del español de Canarias o las modalidades del español de América. Y, desde entonces, en Andalucía hablamos el andaluz (modalidad, lengua o dialecto, qué más nos da). Viene esto a cuento de mi amigo López, en sus apostillas a El nacionalismo y las lenguas (eLTeNDeDeRo, 6 del 10): «No hay duda de que el inglés se ha hecho imprescindible para los humanos fuera de sus aldeas. De acuerdo, en que las lenguas aldeanas se mantendrán vivas por la impregnación materna. Mi objeción es esa pretensión de equiparar una supuesta lengua andaluza al catalán, al gallego o al vascuence (que no euskera, cuando hablamos castellano). Afortunadamente, los andaluces leemos y escribimos en la lengua de Castilla.» Apostillas sobre las apostillas. Euskera figura en el Drae (o Dile: Diccionario de la lengua española), es, por tanto, acepción académica. Español (o castellano) puede que lo escribamos en Andalucía (aunque tampoco siempre: na aparece nada o na, y, por supuesto, madrugá, pescaíto, no pescadito frito). Para leer y hablar, la mayoría del profesorado damos clase en bilingüe. Igual usamos un español estándar que un andaluz incluso muy cerrado. Un caso. Los endecasílabos de Garcilaso cubra de nieve la hermosa cumbre y por no hacer mudanza en su costumbre se quedan en diez sílabas, los pobres, siguiendo la modalidad castellana (Garcilaso seguía la norma toledana) o en andaluz ceceante o seseante, [la hermoza cumbre, no haser mudansa]. Sin embargo, leídos en jejeante, variante del andaluz tenida por vulgar por los propios andaluces, [cubra de nieve la jermosa cumbre, por no jacer mudanza en su costumbre], los endecasílabos quedan perfectos, ya que la aspiración, entre [h] y [j], rompe la sinalefa. Y quien dice Garcilaso en Andalucía, dice Lorca o Alberti en Valladolid, con esas eses afiladas, que a saber si convienen al poema, pero qué le vamos a hacer; también en Asturias los cuchillos del Romancero gitano suenan cuchillus. Estamos en lo de siempre. Que el exceso de etiquetas no sea pretexto para no entendernos. Que la cultura no sirva para tachar al otro de inculto o de vulgar. Y que no haya hablas de primera y de segunda; hay aldea global y sitio para todos. Oído tengo a un colega despotricar contra las señalizaciones del aeropuerto de Barcelona, de arriba abajo, por este orden: catalán, inglés, español; porte, gate, puerta. Muy bien por el aeropuerto del Prat. Primero, la lengua del terreno, de la aldea; después, el dialecto global, más los idiomas que vengan. ¡Benvinguts!


Soneto 23 de Garcilaso

En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena

del oro se escogió, con vuelo presto,

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto, antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,

todo lo mudará la edad ligera,

por no hacer mudanza en su costumbre.

EL NACIONALISMO Y LAS LENGUAS

El motín de Esquilache, óleo de José Martí y MonsóEl Motín de Esquilache, óleo de José Martí y Monsó, en el Museo del Prado

EL NACIONALISMO Y LAS LENGUAS

Os paso una interesante reflexión sobre los nacionalismos y los idiomas. Él es Degregorio, y su página Una economía social, donde podéis ver el artículo completo. Resumo a Degregorio:

Con independencia de los intereses económicos, base de las diferencias que separan las regiones de España, el lenguaje ha sido lo que más ha contribuido a estas diferencias. El euskera no ha tenido parte en la conformación de estas disparidades. Como lengua protohistórica que no desciende del indoeuropeo, que ya estaba en la península antes de la romanización, el extrañamiento que genera el euskera es ajeno a las inducciones a las que se ha llegado. Porque se hablaba en la Rioja Alta, el euskera ejerció una marcada influencia en la génesis del castellano. Por el contrario, el castellano, el catalán y el gallego, al provenir de una lengua común, sus diferencias conllevan unos elementos subjetivos en los se ha insertado la diferenciación. Las lenguas no están para entenderse, sino para incomunicarse, para poner barreras entre pueblos, para reivindicar las diferencias.

Oído lo cual, eLTeNDeDeRo opina que en la Aldea Global necesitaremos solo dos lenguas, la materna, de proximidad, y la universal, para andar por el mundo. Un día creímos que esa lengua iba a ser el esperanto, pero hay que rendirse y por estadística y extensión tendremos todos que hablar inglés, como lengua Global, más la lengua materna para andar por casa, por la Aldea. Esta proyección va acorde con lo que vamos a necesitar en el futuro: que el mundo funcione, que Global funcione y que funcione mi comunidad, mi barrio, mi Aldea. Quienes se ríen de Artur Mas, más debieran reírse de Rajoy, cuya plaza de virrey de los poderes de la Unión Europea y del mundo es mucho más amortizable. Yo no lo veo en mi bolita de cristal por donde asoma la humanidad del futuro. En el futuro, mucho más que el palacio de la Moncloa, veo los Estados Unidos de Europa, fuertemente digitalizados, y una oficina municipal donde me resuelvan mis problemas de proximidad. Eso, traducido en idiomas, quiere decir dos lenguas. La observación de Degregorio es lúcida, pero el castellano o español, oficial o de cultura, tendrá que buscarse la vida. Por arriba, le presiona el inglés como lengua diplomática y de negocios y, por abajo, la lengua que cada uno aprende al nacer: andaluz, gallego, euskera o catalán, proceso este de aprendizaje que no debería forzarse. Lo que ocurre es que años de represión lingüística sobre las lenguas españolas no catellanas han generado en las comunidades un efecto de acción reacción, que serán las inducciones a las que se refiere Degregorio. Habrá que dejar que pase el tiempo. Aquí y ahora, con que nuestros hijos hijas manejen la modalidad andaluza y el inglés, habremos hecho lo suficiente.

artículo relacionado El inglés.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 6 del 10 de 2015