la soledad de los verbos intransitivos.

verbo

No está el horno para bollos de la lengua. No obstante, la lengua se mueve. Nuestra amiga Pasión por conocer y compartir, pregunta a sus pajaritos en túiter si les parece correcta la fórmula te comparto, razonable, donde se esperaría comparto contigo. Vamos al Dile (antes, Drae):

compartir. Del latín, ‘partir con’. 1. trans. Repartir, dividir, distribuir algo en partes. 2. trans. Participar en algo.» O sea, el verbo era y es transitivo, y el hablante solo tiene que elegir entre ‘compartir con’ o ‘compartir a’.

Otra manera de verlo: En caso de duda acudan al verbo base, partir. Te parto (un trozo de pan). Si lo piensan, conpartir con es redundancia académica. Sálganse de la Academia y lo verán más claro.

La gran transitividad fue *lo flipo por flipo. flipar. Del inglés to flip out, ‘perder el control’ (bajo los efectos de las drogas). 2 y 3. intr. Estar o quedar maravillado o admirado, asombrado o extrañado. La gente [se] flipaba con la música. Flipamos al saber que fue monja. 4. intr. Agradar o gustar mucho a alguien. Me flipan las motos.

La Complutense de Madrid, en su Plataforma de español como lengua extranjera, cita esta teoría de Tesnière:[1]

Todos los elementos oracionales, incluido el sujeto, son actantes del verbo. Y los verbos se clasifican por su capacidad de recibir actantes, según las valencias que los caracterizan. Así, hay verbos: monovalentes (que exigen solo un actante: viajar, correr, ir), bivalentes (estudiar, comer, coser), trivalentes (dar, regalar, entregar). Los impersonales llover, nevar, etc. se consideran avalentes. Los transitivos son bivalentes (aunque no lleven CD expreso) o trivalentes. Entre los transitivos se distinguen los causativos o factitivos, de sujeto no agente ejecutor de la acción, sino instigador o causante. Por ejemplo, Mis padres construyeron la casa por ‘hicieron construir la casa’. Verbos factitivos por parejas léxicas: matar/morir, quemar/arder, sacar/salir, meter/entrar, enseñar/aprender, donde matar: hacer morir, quemar: hacer arder, etc.

Otro día hablamos de cómo el galicismo, tan pernicioso para el idioma, está más que autorizado, cuando no debería, como en la frase de autor de fama y de prestigio: «Y es al levantarse que encabrita el sieso de tal modo que el roque sorbe saliva en alto.» Vayan ustedes analizando y vean si hay caso de cáncer de estilo. Y quédense con La soledad de los verbos transitivos, en dos tiempos: junto a la palabra trajinar y aquí solo:

LA SOLEDAD DE LOS VERBOS TRANSITIVOS
La soledad de los verbos transitivos,
del latín transitivus: que pasa o se transfiere
a objeto o a persona, acusativo el caso.
La soledad de los verbos en la pizarra
buscando algún sintagma que los quiera
y nos hacen saber estamos solos
y conviene cuidar del complemento
directo o indirecto o lo que caiga.

Daniel Lebrato, Historias de la literatura

 

 

[1] Lucien Tesnière, Éléments de syntaxe structurale, 1959

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