Compro / No compro / Doy limosna (J. Llopart Folch)

J. Llopart FolchLlopart Folch es uno de los alicientes animadores de eLTeNDeDeRo. Ayer, que fue el día de la recogida de comida para el banco de alimentos, me acordé de él y de su haiku impecable:

La caridad
habitualmente oculta
alguna culpa.

Hoy, sábado 28, es el día mundial de no comprar nada (valientes chorradas se les ocurren a las Naciones Unidas), y por eso ayer, aprovechando la onda expansiva del importado black friday (otra impostura consumista llamada a tener éxito entre nosotros), la banca de alimentos sacó a sus muchachadas a la calle, a la puerta de los supermercados a repartir bolsitas blancas de la compra entre los clientes que entraban. En el carro o cesta normales echarían la compra para casa y, en la bolsita blanca, la pequeña compra de lo innecesario en casa, necesario, en cambio, para personas que pasan hambre en el mundo. En mi supermercado de San Antonio hay, como en tantos supermercados de Sevilla, un mendigo, una mendiga rumana, titular. Hay que recordar que los mendigos eran antes, como quien dice, funcionarios, su oficio, real en el sentido de designación real de la palabra. Eso leímos en el Lazarillo y en la picaresca: el ciego, el mendigo o el tullido que tenía un buen puesto en una buena iglesia, tenía la vida asegurada; tanto, que hubo quien se sacó algún ojo por tal de merecer el puesto. Los tres muchachos de mi súper procedían del colegio San Francisco de Paula, de los privados que se trabajan la excelencia. Les pregunté si habían cumplido los 18. Me dijeron que no. Les dije que como profesor me parecía mal la utilización de menores con fines pedigüeños: –Que la campaña la haga el profe que os manda (iba a añadir: o la monjita, pero el colegio no es religioso). Ahora que viene la Navidad, conviene cuidar de las criaturas. ¿Menores de edad pidiendo? ¡No, gracias! Y terminamos, como empezamos, por J. Llopart Folch:

Tanta virtud
acaba provocando
olor de cera.

Yo no eché nada. Ni a la mano de la rumana ni a la bolsa blanca, que ni siquiera cogí. Los muchachos, muy educados, me dieron al salir, por igual, las gracias.

banco de alimentos en carrefour

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