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trumpismo, trumpcracia: última fase de la democracia.

trumpismo. De Trump [trampa] y -ismo (sufijo para doctrina, sistema, escuela o movimiento; actitud, tendencia o cualidad; situación o condición): Democracia disruptiva. La política según Donald Trump. trumpcracia. truncracia. De Trump [trampa] [trunco] o [truco] y –cracia (elemento compositivo para gobierno, dominio o poder): En … Continúa leyendo trumpismo, trumpcracia: última fase de la democracia.

Tu voto:

bananas.

En términos políticos, lo bananero es, como lo populista, algo tenido en poca consideración democrática por quienes dictan la calidad democrática de una democracia (o dictadura). Como yo no estoy en ese juego (también desdeñé el auge del populismo, antes llamado demagogia), digo tan solo … Continúa leyendo bananas.

Tu voto:

Cada época tiene su Santa Inquisición.

Guerra contra las estatuas

En el derribo de estatuas como símbolos racistas (a raíz del asesinato del estadounidense negro George Floyd, víctima de malos tratos policiales, el reciente 25 de mayo) se dan, al menos, tres arrogancias.

La arrogancia de las ciudades que levantan sus estatuas: doble culto a la personalidad que ya podría haberse superado.

La arrogancia –ya muy dicha– de las criaturas que pretenden reescribir el pasado.

Es lo mismo que hace el feminismo empeñado en señalar la invisibilidad de las mujeres en tiempos no tan remotos.

Miren ustedes:

–Ni había mujeres en puestos masculinos ni ciudadanos libres; había machismo y esclavitud y servidumbre de la gleba. O ¿de dónde creen que han salidos ustedes, privilegiados demócratas ocupantes del primer mundo? Y, más que emprender guerras contra símbolos muertos, ¿por qué no plantear una reparación viva, mediante Conferencia Mundial por la Descolonización, de lo que Occidente hurtó a sus antiguas colonias, incluyendo la trata con personas? Eso no borraría de la memoria la esclavitud pero ayudaría a devolver justicia y honra a de donde fue robada.

Por último, pero en primer plano, la arrogancia de unos Estados policiales y armados y autoritarios en sociedades muy creídas de sí mismas que, a grandes males, van a aplicar remedios pequeños: castigo al poli culpable, denuncia genérica contra el racismo o los excesos policiales, velitas y oraciones, mucho góspel y mucho nuncamás para lo mismo repetir mañana, Lope de Vega.

Tanto que se aconseja el conocimiento de la Historia (para no volver a repetirla), no estaría mal reconocer la esclavitud como un hecho económico desde los orígenes de la democracia, siglo quinto griego.

Vista así, la transigencia con el negrero o el terrateniente sudista, con Cervantes o con Cristóbal Colón, sería igual a la de cualquier demócrata que hoy tolera, sin cargo de conciencia, el trabajo asalariado, modalidad de esclavitud que alguna vez será abolida. Que cada época tiene su Santa Inquisición lo dijo Elytis, Odysseas.

En portada: El Monumento a Henry Wyatt, el primer ciudadano de Carolina del Norte muerto en la Guerra Civil, fue retirado del Capitolio en Raleigh. La estatua estuvo por más de un siglo en ese edificio público. (Página Made for minds)

Carta a los Reyes Magos.

Desde el siglo de Pericles hasta el último Parlamento, toda acción política es demagógica o populista pues se basa en un contrato social entre quien manda y obedece, separación de poderes que a la llegada de la república pasó a electores y elegidos: clase política forzada al pan y circo para ofrecer, prometer, conseguir, mejorar o contentar al censo. Esa democracia de papel (cada cuatro o siete años) fue aborrecida como burguesa por la Internacional de Trabajadores (desde 1864) y por la democracia social y de base que fueron los soviets. Y nunca fue identidad de la izquierda marxista. [El desguace del Pce (el Psoe llevaba décadas en la chatarrería) se dio en etapas que tienen día y hora. 1956: Pce. Pacto por la Libertad “por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español”. (Comprensible, en tiempos de Franco.) 1977: Santiago Carrillo, Eurocomunismo y Estado. 1986: Disolución del Pce en Izquierda Unida. 2016: Disolución de Izquierda Unida en Podemos.]

El Pacto de los botellines Garzón Iglesias (2016) supuso dar pleitesía, más que a unas siglas, a una generación de formación universitaria que, por haberse criado con indudable bienestar, tenía su infancia y juventud asociadas al Estado del Bienestar. Señas de aquella idolatría de la vieja guardia comunista hacia sus menores fueron, cuando la crisis de 2008, la rápida adscripción a movimientos bohemio-pijos o izquierdo-burgueses como mileuristas, yayoflautas, llantos por la fuga de cerebros y el etiquetado Estado del Bienestar para el Estado español, como Denominación de Origen, si fuera un vino. Tan poderoso ha sido el ánimo de emulación al Bienestar que venía del Norte (Suecia, Noruega, Islandia, Finlandia, etc.) que incluso partidos muy de derechas, de esos que dicen por lo bajini al pueblo ¡que se jodan!, en alto y en sus programas también se declaran partidarios del Estado del Bienestar, gasto público que encaja mal con las privatizaciones que adoran y con la bajada de impuestos.

Lo cual, que una y otra banda de ladrones de votos han dado en dos Españas: la España que pide y la que no quiere dar. Visto así, se comprende que IU Podemos pase de puntillas por el Juicio al Procés con lo que significaría movilizar como en tiempos de Franco, por la libertad (sin mirar de quién), y se centre en pedir y pedir, igual de exigentes que tiernas criaturas que tenemos en casa. Eso sí, donde peor nota saca esta generación es en matemáticas y en economía. Sin molestar a los ricos, a las rentas más altas, los pobres van a seguir siendo pobres. De aquí al 28‑A, la campaña electoral va a resultar una carrera por ver quién la tiene más larga. La carta a los Reyes Magos. Quien crea en ellos, que los vote. Yo ya no tengo edad.

sobre el abstencionismo crítico.

Hago correr este enlace al diario El Mundo sobre la abstención en España. La máxima abstención se dio en 1979, con un 31,96 por ciento del censo que no fue a votar. Si en las elecciones del 28 de abril se alcanzara un 50 o un 60 por ciento de abstenciones ya sería un mensaje imposible de no escuchar. Otra cosa. Quien se preocupa por Cataluña piense que, si en Cataluña cundiera el boicot, tampoco el separatismo institucional saldría para adelante. Así que anímense. España es una locura que hay que mandar parar. Si yo fuera un influyente en las redes sociales o si yo tuviera voz de peso en alguna sigla política, no dudaría en hacer la campaña #yonovoto o petición y recogida de firmas vía Change.org.

Sólo votar cada cuatro años, con urna y cortinilla y el enorme gasto de papel y personal (papeletas, mesas electorales, fuerzas del orden, sueldos y dietas y horas de trabajo perdidas) ya es para pensar habiendo, como hay, firma electrónica y modo digital de validar el voto como en otros países (más pobres) ya se hace. Lo digital es gratis mientras que una campaña, desde la pegada de carteles hasta el último escrutinio, cuesta una pasta que nos deberíamos negar a pagar.

El último consuelo sería que abstencionistas ya no tendríamos que quejarnos de la clase política ni de si roban o no roban. Ética o moralmente quedaríamos superiores a quien primero vota y luego (¿de qué?) se queja.


ventajas de no ir a votar.

Que la democracia es arma arrojadiza se ve en Venezuela, sea usted partidario de Maduro o de Guaidó. Desde Chile en 1973, gendarme de la democracia es la Cía y la libertad, hoy Donald Trump.

Que izquierda y derecha son divisiones arbitrarias se ha visto en la Andalucía deprimida que ha votado a Vox. Se vio en el mileurismo, señorito, de Podemos y lo demuestra el Psoe de “somos la izquierda” como si a su izquierda no hubiera nada. La Izquierda Unida partidaria de un cambio de modelo social hoy ejerce de guardián de un Estado del Bienestar que no inquieta a las rentas más altas.

Ocurre que la vieja izquierda se ha ido diluyendo hasta casi igualarse con la derecha de toda la vida. El pretexto ha sido siempre un enemigo común ante el que la democracia y el Estado debían cerrar filas. Bajo el bipartidismo, contra Eta y el yihadismo y, bajo el tetra, contra quienes quieren romper España y contra la ultraderecha. La buena gente reacciona alarmada: Cataluña y Vox nos quieren quitar el bienestar. La campaña Psoe, IU, Podemos está servida.

Al final, las dos España de ahora mismo son la que pide y la que da (o tendría que dar) y baja impuestos y alardea, como Guaidó, de ¡libertad!, ¡libertad! y ¡libertad!

Si alguien me pasa sigla o partido que se salga de ese guion, yo ejercería (como quiere ejercer una parte de Cataluña que todavía no lo ha ejercido) mi derecho a decidir. Mientras tanto, me salgo como puedo salirme de España. Ser apátrida es más complicado que apostatar de la Iglesia. No votaré. Y propongo que la España crítica con lo que está pasando no vote ningún día hasta que la clase política se baje del escaño que con nuestro dinero le estamos pagando como pagamos jueces y fiscales y un estado policial como no se ha visto desde las peores pesadillas del franquismo. Basta ya.

Por encima, o por debajo, de un índice de abstención periodísticamente relevante, el 28 de abril la democracia española quedaría tocada y puesta en evidencia ante los socios europeos y mundiales que la avalan. Que España haga el ridículo sería un redoble de conciencia.

Aunque no estés de acuerdo, pásalo y que la gente decida. #yo_no_voto, #yo_no_voto. Que haya una jornada de urnas vacías.

–enlace a Huelga General contra la Democracia (1)


Huelga General contra la Democracia.

Vista la Fiscalía contra el Procés, surge una reflexión. Quien vote el 28 de abril estará votando al Estado que (con mi dinero a través de impuestos y Presupuestos del Estado) financia esa Fiscalía que está por condenar a doce buenas personas buenas (de las que se puede discrepar) por seguir un mandato que (nos guste o no) salió de las mismas urnas de cristal que el día 28 nos pondrán por delante.

Mi reacción no puede ser más sencillita: No con mi voto. No iré a votar. No porque me abstenga (como quien no tiene claro qué partido elegir), sino porque me declaro objetor de conciencia y me sumo a una Huelga general revolucionaria contra la democracia española.

Colegios electorales vacíos ese día. ¿Se imaginan?

Y no me vengan desde la izquierda con que ganaría la derecha. La derecha incluye también Izquierda Unida o Podemos en tanto guardan y custodian el orden establecido con su unidad de España, con su obediencia al Rey y con su Fiscalía furiosa. No me consta otra cosa.


 

cómo acabar con la clase política (receta).

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Donde la gestión de la vida pública se sustancia en la Administración, la política se reduce a un menú de opciones realizables, y no a cuotas de poder, como sucede ahora. Y ni el pensamiento ni la actividad política tienen por qué cuajar en partidos ni materializarse en número de escaños. Cuando la vida pública consista en la máxima gestión con la mínima política. Quienes hemos sido Administración, sabemos de qué hablamos.


 

Si la Administración funcionara cien por cien, la voluntad (política) de la ciudadanía (censo de votantes y contribuyentes) se expresaría:

1º.
Por mayoría ponderada continuamente o por coyunturas o a petición y demanda, no cada cuatro años y con parafernalia electoral como se hace ahora. ¿Para cuándo el voto electrónico permanente y revisable, y activar ese voto que hoy se congela en los barómetros mensuales o encuestas del Cis?

2º.
El voto se ponderaría por peso estadístico de pirámides de población activa y pasiva. Un millonario o un Borbón jamás serían cabeza de nada ni representantes porque su grupo social no pasaría del uno por ciento.

3º.
Por voto delegado en personas de mandato efímero, rotatorio y no remunerado (salvo dietas), delegación que, en ningún caso, imprimiría carácter.

Así se dotan jurados populares y mesas electorales, y nadie habla de la clase jurapopúlica ni mesaelectoralista. Y así funcionan las comunidades de vecindad y, aunque a alguien se le suba el cargo a la cabeza, ni ocupa escaño ni se le rinde pleitesía.

Estaríamos hablando de otro estado de cosas y de otro Estado. Y se acabó la clase política sin que se acaben por eso ni las nobles ideas ni las viejas y las nuevas utopías.

foto ilustración:
La Monkloa, bar en la Ciutadella de Menorca


lo que el caso chalet esconde y de lo que nadie quiere hablar.

Diógenes de Sinope

1º     El caso chalet esconde la división social entre electores y elegidos pues mal se construye una sociedad igualitaria o democrática si permitimos que haya césares y un César por encima de nuestras ciudadanías.

2º     El caso chalet esconde la retribución de la política y la existencia de una clase política profesional. Podría no haberla. Mesas electorales, jurados populares o comunidades de vecinos nos dan lección de sólidas instituciones ciudadanas de régimen efímero, rotatorio, aleatorio y no remunerado (excepto dietas y compensaciones).

3º     El caso chalet esconde la creencia de que hay que remunerar muy bien la actividad política para que el político o la política no se corrompan, lo cual presupone que el poder corrompe. Y no debería. Ejemplos hay en la historia y al presente y para qué queremos la imaginación y la legislación preventiva.

4º     El caso chalet esconde la publicación o publicidad (en prensa rosa o amarilla) de la vida privada de personas públicas. Podría no hacerse. La mujer del César podría ser no honrada ni parecerlo sin que, por eso, César deje de ser útil para el puesto que ocupa. Exhibicionistas son las casas reales, como la inglesa con Lady Di, o presidencialismos conyugales tipo Estados Unidos, con Clintons, Obamas o Trumps, cuyas vidas privadas conocimos por salas de espera en peluquerías y consultas médicas.

5º     El caso chalet esconde los límites éticos y estéticos de la incompatibilidad. César no debe ser César y la mujer del César al mismo tiempo. Que un secretario general y una portavoz de grupo parlamentario sean pareja en la vida real es algo que a los demás no importa pero a su partido sí. Qué mayor tráfico de influencias que entre dos que duermen en el mismo colchón.

6º     Ante el caso chalet el buen político levanta el dedo y se salva: yo no soy así, la mayoría no somos así. No eres así pero formas parte, pillín, del sistema que consiente y propicia: César y la mujer del César, los dos al fin y los dos en ti. Para qué hablar entonces del caso chalet. Como si fuera palacio o pisito alquilado o tinaja estilo Diógenes.


 

¿Para cuándo la política no profesional? o el caso del chalet de Pablo Iglesias.

escaños vacíos


Bien está que la clase política crea en sí misma, pues de la política vive. Pero que eso piensen personas libres significa que no se han planteado la división social de la democracia entre representantes y representados. ¿Hasta cuándo, con chalet o en pisito de alquiler, la clase política? Para la provisión de escaños, tomemos ejemplo de instituciones democráticas como son los jurados populares, las comunidades de vecinos o las mesas electorales, cargos ciudadanos transitorios que se ocupan por sorteo y no remunerados. Quien lo dude no olvide que el Estado tiene dos caras: la administración y la política. Cuando la administración funciona, la política se reduce a dilucidar en qué se gastan los dineros públicos y bajo qué condiciones legales se ordena la convivencia, todo lo cual (dietas y compensaciones al margen) es compatible con la continuidad del representante (provisional) con la vida laboral que antes tenía y seguirá teniendo en cuanto acaben sus no más de cuatro años de mandato.


 

demócratas sin fronteras.

La democracia ha sido siempre sin fronteras. Saltó del siglo quinto griego a Inglaterra (1642), a Estados Unidos (1776), a Francia (1789), a las Naciones Unidas (1945), a los Derechos Humanos (1948), al Mercado Común (1957), a la antigua URSS (1989) y llegará a Cuba. Ni la Sexta Flota ni la Otan, de países democráticos, conocen las fronteras.

La larga noche del franquismo, tenía un pase pedir democracia. Hoy, hay que caer muy bajo para sentirse dentro del epígrafe “nosotros, los demócratas”. Y no digan de la democracia lo que absurdamente se dice del cristianismo y de otros ismos más o menos:

–Tiene usted razón, pero es que se ha desvirtuado el mensaje, la democracia pura original.

–Miren ustedes, el origen de la democracia es que unos elijan y otros representen. ¿Habrá algo más contrario al humanismo que esa representación, que justifica la existencia de una clase política, la política profesional?

Háganse caso. No sean demócratas. Respirarán mejor. Se sentirán muy bien.

Es un consejo de eLTeNDeDeRo

en respuesta a Demócratas sin fronteras

40 años de democracia, por Isidoro Moreno.

Conviene refrescar la memoria de los nostálgicos de la Transición que tanto alaban esta por intereses concretos o por razones de comodidad psicológica, convirtiendo el 15J del 77 y la Constitución del 78 en mitos fundantes de una supuesta democracia plena que habríamos gozado, supuestamente también, durante ya cuarenta años.

Lee más en secretOlivo.com | Cultura Andaluza contemporánea >> secretolivo.com/index.php/2017/06/15/40-anos-primeras-elecciones-1977-tras-franco/

 

Origen: 40 años de las primeras elecciones generales tras la muerte de Franco

democracia a la francesa.

El estado moderno se alza históricamente (Francia, 1789: libertad, igualdad y fraternidad) contra el estado absoluto, donde el poder se acumulaba en un monarca, que era el rey “por la gracia de Dios”. Desde la Revolución Francesa, el poder se divide en tres: legislativo, ejecutivo y judicial, siendo el punto de partida ‑y así consta en el preámbulo de todas las constituciones posteriores, como La Pepa, de 1812‑ que “el poder reside en el pueblo” para que el pueblo soberano elija a quienes serán sus representantes en la cámara legislativa, órgano del que saldrá y al que rendirá cuentas el poder ejecutivo, siendo el poder judicial ‑más que un poder‑ un arbitraje cuyo ideal sería no intervenir.

Como se ve, no existe el poder ostentativo, que es el que se arrogan monarquías como la inglesa o la española, donde el rey reina pero no gobierna: ostenta la representación de España como nación. ¿Qué falta hace un rey o un segundo Manuel Azaña que viniera a ‘jefaturar’ a don Mariano Rajoy Brey, que es quien sigue ejerciendo el poder? Ninguna, habiendo -ante la comunidad de naciones- cuerpo diplomático y ministerio de asuntos exteriores.

Ocurrió que hubo repúblicas como la francesa que tras acabar con la monarquía siguieron derivas muy autoritarias de modo que el rey Borbón fue sustituido por otros reyes constitucionales o republicanos, Napoleón y el bonapartismo. La pregunta ¿a quiénes queréis por representantes? fue solapada por esta otra: ¿quién queréis que os mande, Macron o Le Pen? Quien vea democracia ahí, muy demócrata no es.

República, sí, pero monocameral y sin jefatura del estado. En Wikipedia pueden ver las naciones del mundo que se rigen por una sola cámara y que suman en una sola figura presidencia de gobierno y jefatura del estado. Por eso, eLTeNDeDeRo se ha puesto siempre en contra de viejos camaradas que enarbolan la bandera de la Segunda República (que fue presidencialista) y la supuesta progresía de someter a referéndum monarquía o república. Las cosas tontas no se preguntan y, además, ganaría del tirón doña Letizia, reina de las peluquerías y de todas las salas de espera en este país enfermo de estulticia (con zeta).


todo más claro (Pedro Salinas y la política)

Desde que el movimiento Podemos se hizo partido y el partido Podemos, asunto de pareja, eLTeNDeDeRo ‑vista la general indigencia del pensamiento político nacional e internacional‑ abandonó la política. Dicho lo cual, conviene a los ánimos preocupados por los siguientes temas sus correspondiente soluciones:

–por Trump y sus murallas: abominar de las murallas propias en Ceuta y Melilla y de Estados Unidos como país amigo o aliado natural de España, sea quien sea su presidente.

–por los refugiados: ir a la causa primera, que son las desigualdades y las guerras, y abominar de las naciones que fabrican armamento y sostienen, con nuestros impuestos y consentimiento, ejércitos que matan. A nivel personal, bien puede ‑nada se lo impide‑ refugiar o adoptar niña o niño que le conmueva con su familia entera, para que la criatura no se desnaturalice ni pierda su identidad.

–por la sentencia del caso Nóos: piense en la monarquía y que no paguen uno (Urdangarín) ni dos (con la Infanta): la monarquía entera váyase de la Constitución al museo de la historia.

–por el independentismo catalanista: recuerde que lo nuevo, la noticia, no es el soberanismo, de profundas raíces históricas y económicas, sino la incapacidad de la reciente democracia española para resolver tan viejo asunto.

Todo lo cual se resume en ¡bájese de la democracia!, no sea usted demócrata y lo verá todo más claro. Todo más claro es un precioso libro de poesías de Pedro Salinas que nada tiene que ver con esto, pero por eso mismo, para quitarse usted también de la política:

Pedro Salinas
EL POEMA
(1951)

Y ahora, aquí está frente a mí.
Tantas luchas que ha costado,
tantos afanes en vela,
tantos bordes de fracaso
junto a este esplendor sereno
ya son nada, se olvidaron.
Él queda, y en él, el mundo,
la rosa, la piedra, el pájaro,
aquéllos , los del principio,
de este final asombrados.
¡Tan claros que se veían,
y aún se podía aclararlos!
Están mejor; una luz
que el sol no sabe, unos rayos
los iluminan, sin noche,
para siempre revelados.
Las claridades de ahora
lucen más que las de mayo.
Si allí estaban, ahora aquí;
a más transparencia alzados.
¡Qué naturales parecen,
qué sencillo el gran milagro!
En esta luz del poema,
todo,
desde el más nocturno beso
al cenital esplendor,
todo está mucho más claro.

*


demócratas sin fronteras.

Es verdad que la democracia es un grado y hay mejores y peores democracias. Pero hasta la más perfecta democracia parte de principio de una división de poderes nada democrática entre electores y elegidos, entre personas que eligen y personas elegidas. Puesto que el cuerpo electoral es inferior al cuerpo candidato, quien insiste en la democracia no lo hace ni por la democracia ni por el pueblo ni por la gente ni por la mayoría, sino por sí mismo dentro de un entramado que al día de hoy (no estamos en la Grecia antigua ni en la Revolución Francesa) no engaña absolutamente a nadie. Por eso todos se quejan de la clase política aunque nadie haga nada por extinguirla alegando que la democracia es, al fin y al cabo, lo menos malo que se conoce. Demócrata, quien se lo crea.

la democracia apesta | revista de prensa.

En Francia un joven negro de 22 años, sodomizado por porra de policía (el policía no actuó por placer sodomita: lo suyo fue joder por joder). En España, el gobernador del Banco de España propone prolongar la edad laboral más allá de los 67 años (el gobernador lo presenta como consecuencia lógica de una más larga esperanza de vida). La Casa Blanca vuelve a interceder por la contra venezolana (Estados Unidos ignora lo que son asuntos internos de otros países). A todo esto, un manifiesto de Demócratas sin fronteras (algo que suena a una oenegé) llama a la ciudadanía y especialmente a la intelectualidad a movilizarse por una verdadera democracia. Democracias son Francia, España y Estados Unidos. Es verdad que una democracia sin violencias policiales, sin ejecutivos abusivos y sin intromisiones imperiales, sería mejor democracia. Pero, aun sin esas lacras, ¿qué democracia tendríamos? Una división de poderes, nada democrática, entre electores y elegidos[1], entre personas que eligen y personas elegidas. Puesto que el cuerpo electoral es inferior al cuerpo candidato, quien insiste en la democracia no lo hace ni por la democracia ni por el pueblo ni por la gente ni por la mayoría, sino por sí mismo dentro de un entramado que al día de hoy (no estamos en la Grecia antigua ni en la Revolución Francesa) no engaña absolutamente a nadie. Por eso todos se quejan de la clase política aunque nadie haga nada por extinguirla alegando que la democracia es, al fin y al cabo, lo menos malo que se conoce. ¿Verdad, señor Trump? Usted sí que está hecho un demócrata sin fronteras, qué carallo.

[1] Luego vendrá la separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial de la moderna teoría del Estado.

*