Etiqueta: poesía

José M. Marrodán: quisiera ser un árbol.

Sunrise North Shore Port Lincoln South Australia Foto Commons Wikimedia
Foto Commons.Wikimedia

SIENTE TUS PIES HUNDIRSE

Siente tus pies hundirse
bajo la tierra
en silencioso crepitar de siglos.

Tu cuerpo se estremece
‑coraza al viento,
papel de enamorados‑
y corre por tus venas
la redondez de la sabiduría.

Ya tus brazos se elevan
y se alargan tus dedos
formando un cielo enorme
de hojas sobre el páramo.

En sombra cadenciosa y placentera,
el caminante anota:
Para otra vida,
quisiera ser un árbol.

 


José M. Marrodán para el Día mundial del árbol y la poesía
Bormujos, Delegación de Medio Ambiente, 2004


 

[eLTeNDeDeRo]

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breve historia de un cuadro.

óleo de Rafael Moya

Quedamos un miércoles de noviembre. Con el cambio de horario al de invierno, yo había vuelto a Sevilla tras medio año en Sanlúcar de Barrameda. Mediodía en los veladores al sol del bar La Espumosa, Marqués del Nervión, 116. Nos echamos un par de cruzcampos heladas y unas manzanillas. Rafael me había dado, en su bolsa, su regalo sorpresa: un óleo 20 x 20 cm, algo más con su marco plateado. Allí estaba la curvatura del círculo, cuadratura también: una cara‑culo o un culo‑cara donde la nariz era el ojete en la instantánea de un peíto (palabra de Rafael); una lengua pintada y femenina por boca, lentes quevedos, mostacho y perilla en circunferencia con ojos de mujer: todo intencionadamente ambiguo. También yo estoy en el cuadro: me pasa por mi cráneo pelado y por mis gafitas redondas: Lebrato y Quevedo, macho y hembra, escatología y placer, todo allí. De La Espumosa, nos fuimos a comer a Trashumante en Juan de Mata Carriazo, 4, San Bernardo. Ravioli, canelón de puerro, presa ibérica, revuelto de morcilla, ensaladilla de pulpo, tinto Entrechuelos de la Tierra de Cádiz, 2 cañas y un agua grande más chupito de la casa: 49,60 en total. La sobremesa la hicimos en el Bar Nuria, todo un clásico. Le tocaba pagar a Rafael: ¿Qué quieres tomar? –Tónica, empecé a decir con intención de “con mucho hielo y limón”, pero Rafael se anticipó: –Con ginebra. Me dejé llevar (no frecuento el género) y nos pusimos ciegos de gintónics a base de Bombay Sapphire, Nordic, bayas de enebro, lima, cardamomo: un experto mi primo en una especialidad que yo no le conocía, y nos pusimos tanto que, a la hora de irnos, ya pagamos a medias. Pasaban las ocho de la tarde noche; como sobremesa, ya estaba bien. Nos sonaban los teléfonos, de nuestras respectivas, y había que coger las bicis sin que se notara nuestro estado ‘positivo’. Rafael vive al lado del Nuria pero yo tenía que volver hasta San Lorenzo de modo que él, preocupado y maternal, me hizo darle un toque en cuanto llegara a casa. La foto whatsapp, yo en mi portal, fue a las 20:30 de aquel miércoles 8 de noviembre, hace justo una semana. Hoy día 15 el ojo de Rafael descansa en paz en su sitio natural, la librería Padilla de Sevilla, Trajano, 18, donde en 1996 vio luz de imprenta la primera edición de las Gracias y desgracias del ojo del culo de don Francisco de Quevedo, edición que Padilla tuvo la feliz idea de encomendar a Daniel Lebrato, maestro oculista. Lo que sigue en fotos es la secuencia de los diferentes sitios que ha ido buscando el cuadrito hasta acabar en Padilla empezando por la taza del váter, y ahí en diálogo con el bidé, que uno es muy limpio; luego en el salón, primero en coloquio con Monstruo, de Buly, mi mascota, después con Toro Grafito, de Aitor Lara, y por último en el escaparate de Padilla donde, entre libros, se le ve al cuadro tan a gusto. # Me falta añadir que Rafael es doctor y que el Ojo del culo debe su éxito, en gran parte, a colegios y simposios médicos, particularmente de medicina interna, que entre sí el libro se lo regalan o usan como objeto de protocolo. También, que a la mitad de este viaje que dura ya veinte años, la moraleja del culo se cebó con el mío, que me vi operado de cáncer de colon y desde entonces cuido mi tercer ojo con especial cariño. Pueden leerlo en De colon a columna junto al corto Hablando en fermo (como si fuera en serio, de 1:13 minutos). Gracias, y no desgracias, a Padilla Libros y a Rafael Moya Santana.

Daniel Lebrato, 15/11/2017.


enlaces:  fotos del cuadro de RM,
De colon a columnallámenle poesía,
Hablando en fermo, se supone película.


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Rafael Moya Oja del culo 12

Adrián González da Costa, por Daniel Lebrato.

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Prueba de autor, horas antes de la presentación de Blanco en lo blanco, premio Gerardo Diego de poesía, libro de 31 sonetos, 31, de Adrián González da Costa.

Adrián González da Costa 31 por 31 (de octubre), mi casa en Sevilla estaba esa mañana en obras; en parte, por la que lía uno con su venida desde Sanlúcar, donde he pasado el largo horario de verano. Yo sabía que, mi presentación, mejor ensayarla antes, temporizarla, para no pasarme de los 10 minutos. En busca de concentración y silencio, con mis papeles y con mi teléfono cámara y con mi atril (soporte para móvil: 2,75 euros) atril soporte móvilme senté al fondo de la bodega San Lorenzo (vacía por dentro a esa hora ‑eran las dos de la tarde‑ y llena por fuera en los veladores) y el silencio no lo encontré, aunque se me oye bastante bien: tampoco podía yo gritar y dar el espectáculo. En todo caso, puede servir a quien no pudo asistir esa tarde a la biblioteca pública. Va por ellos. Advierto que hay una errata, un lapsus línguae, que me dio tiempo a corregir.  Léanse de muestra este soneto de AGDC:

DESDE EL FONDO DEL FOLIO
|
Desde el fondo del folio blanco, oscuras
emergen las palabras, unas veces
vacías, como cáscaras de nueces,
otras plenas, preñadas de criaturas.
Tú las miras subir de las honduras,
surgir y dispersarse igual que peces.
Y buscando palabras envejeces,
pescando y liberando tus capturas.
En la ciudad de hostiles edificios
donde no hay sol ni luna en las aceras
y hasta al viento le exigen beneficios
escribes en tu cuarto pobre, a solas.
Y en el blanco del folio sin fronteras
escuchas el murmullo de las olas.
|
Adrián González da Costa


–dentro vídeo de Daniel Lebrato (13:27 minutos)


 

¡Escándalo internacional! Daniel Lebrato se hace pasar por José Antonio Moreno Jurado.

Daniel Lebrato firmando ejemplares ajenos en la feria del libro foto Pepe Morán 19 05 2017
Daniel Lebrato firmando ejemplares de José Antonio Moreno Jurado. Foto: Pepe Morán


Daniel Lebrato como Moreno Jurado en Facebook
Ilustración gráfica en la revista Poiein.gr. Se ve a Daniel Lebrato como Moreno Jurado

La noticia según el usurpador o intruso:

Un agente literario en Grecia confunde y toma la imagen de Daniel Lebrato por la de José Antonio Moreno Jurado. Lo cual me sitúa al borde del Iliso, como pocos. Tecleando en Google el nombre del poeta y el mío salimos 433 mil veces en 0:63 segundos; con Fedro, 20.700 en parecido y vertiginoso tiempo. Debo a José Antonio tantísima emoción en la poesía y en la vida, que me parece erratamente, morenamente conjurada, esta equivocación que me hace a mí más gracia y más favor que a él.

JAMJ (3)
José Antonio Moreno Jurado

La foto del error está sacada de la entrada Intrusismo en la Feria del libro de Sevilla, publicada en eLTeNDeDeRo el 20/05/2017. Un día antes, jueves 19 de mayo por la tarde y en la caseta Padilla Libros, se ve a Daniel Lebrato (a su vera, Rafa Iglesias y Padilla hijo) firmando ejemplares de Poemas secretos, último libro de su amigo Moreno Jurado, como si fuesen suyos.

 

–¡Qué poca vergüenza y qué más quisiera éste que escribir como los ángeles!, le estampó el bolso en la cabeza una admiradora y buena conocedora del auténtico José Antonio Moreno Jurado. Ya dijo Marguerite Yourcenar que A la larga, la máscara se convierte en rostro, y Pedro Navajas: Si naciste pa martillo, del cielo te caen calvos. –Calvos no: ¡clavos!, corrige el idiota al idiota dispositivo receptor de voz antes de darse a la fuga perseguido por plagio por la sección literaria de Interpol. Queden ustedes con Fedro como el Albatros, firmado, en principio, por Daniel Lebrato, pero, visto lo visto, vaya usted a ver. Por último, albatro es casi anagrama de lebrato.



FEDRO COMO EL ALBATROS

Ses ailes de géant l’empêchent de marcher
Charles Baudelaire

/ a JAMJ /

Bajaban de la acrópolis turistas
de dos en dos, en grupo, gente sola.
Traían con el sol en los talones
sus cámaras cargadas de cultura
y democracia. Esto que ven será
‑dijo la guía‑ espejo del futuro:
aquí estudió Protágoras con Sócrates,
aquí fue el Siglo Quinto; aquí, el Banquete
–hoy, musgo y lagartija y una sombra
que desenfoca fotos y elegías:
la explotación del hombre por el hombre.
Y Fedro, el descreído,
duda, como el albatros, de sus alas:
si es él ‑no un dios‑ el que hasta el mundo baja.


Jorge Jiménez Barrientos, 9 poemas de amor inhumano.

No hay imágenes públicas de Jorge Jiménez Barrientos (1951‑2008). En el instituto, él era Jorge Barrientos o Jiménez Barrientos. Usaba el Jiménez como Lorca su García. Me llevaba dos años y los papeles que hoy publica El Sobre Hilado me los debió dar entre finales de 1984 y principios del 85. Para datar esos folios, la fecha la pone Fernando Zóbel (poema 9), que había muerto en junio. JJB se inició en poesía como traductor, y un par de versiones de Verlaine (Safo y La princesa Berenice, de Parallèlement y Jadis et Naguère) me las dio para el número de El fantasma de la glorieta que tuve el honor de editar en octubre de 1986. Curiosamente, fue francés la última asignatura que Jorge aprobó en su carrera. Retador y tenaz, puso tanto en licenciarse de una vez, que derivó su currículo de español a francés, especialidad que ejerció como profesor. Estábamos en 1984. El 19 de junio de aquel año y en la plaza de toros de Valverde del Camino, un martes de fin de curso, Jorge asistía con su pareja, Rafa, a la representación de Teatro La Paz. En esto, una sartén lanzada al público por necesidades de guion casi le parte a Rafa la mandíbula. El artefacto fue girando sobre su mango, rebotó en el albero, hizo el salto de la rana y fue a impactar contra la primera fila donde Jorge y Rafa se sentaban. 20 mil puntos de sutura. La anécdota creo verla en sus poemas 3 y 4, de noche en urgencias de hospital en Huelva, donde Rafa fue llevado. Los otros siete, 1 y 2 son ejercicios de estilo y 5 a 7 dan voz a las tres situaciones amorosas: el encuentro, el desencuentro y el pique o el desdén. Verlaine, Guido Reni, Zóbel: JJB planeaba una serie, mandaban los novísimos entonces. Jorge Jiménez Barrientos, carrillista histórico pasado del Pce al Psoe, murió en agosto de 2008 igual que Terenci Moix o Thomas Mitchell en Solo los ángeles tienen alas, con dos pulmones y el Ducados bien puesto. Su obra mayor la fue reuniendo JJB con Manuel José Gómez Lara sobre la copla, Rafael de León y la Semana Santa. A Jorge y a Manolo los amigué estudiando en el instituto San Isidoro el año 1969, entre el Mayo Francés y el Proceso de Burgos. Lo de estudiando es un decir. Jorge y yo, estudiar, estudiamos y preparamos juntos las oposiciones del 79, que la vieja guardia del movimiento estudiantil tuvimos que disputar tema a tema, plaza a plaza y destino a destino, con las nuevas generaciones de una universidad ya despolitizada. Jiménez Barrientos y Gómez Lara, Jorge y Manolo, se empeñaron en integrar las esencias de Sevilla en un proyecto vital (miedo me da decirlo) de izquierdas. Aquel esfuerzo fue comparable al de los ilustrados por aunar patria y progreso, pasado y futuro, sin salir afrancesados en la foto. Bajo el poderoso influjo de Umberto Eco, Apocalípticos e integrados, de la Crónica sentimental de España, de Vázquez Montalbán, y de Isidoro Moreno, con su lectura laica de la Semana Santa, Jorge y Manolo lo intentaron. Como en El muerto (1949), de Jorge Luis Borges, quizás Jorge comprende, antes de morir, que le han permitido el amor, el mando y el triunfo, porque ya lo daban por muerto. Fue mi amigo influyente cuando dos años de más nos influyen. Fui su amigo cuando un amigo puede ser un amor. Y nos distanciamos cuando me eché una novia “que no era como nosotros” y cuando empecé a matar a un gigante a cuyo funeral ni él ni Gómez Lara se dignaron asistir. Son muy altivos y muy suyos los mariquitas culturales. Visto lo que he dejado atrás ‑tanto mediocre y demócrata‑, sigo sintiendo el amoriño o la amistamor por Jorge, detrás de quien fui creciendo, yo también, sin duda, cultural y mariquita. En homenaje, JJB 9 por 1.


Gracias: Félix Morales.


agosto.

CABALLERO A LA JINETA
en las eneas de las tabernas, nada tan serio
como esa religión de ver el mundo
del otro lado del humo del tabaco
y en la mano, como única clepsidra
de un tiempo inmemorial, vaso de vino
cuando la tarde no es tarde ni en dos
divide el día el sol del mediodía.
Basta saber que habrá cigarro y ronda
que llamaremos siempre la penúltima
y que cenizas y conversaciones
se irán despacio y por la misma senda
que las vaquitas y el hombre que las lleva
o el cadáver, si lo tienes, de tu enemigo.


Daniel Lebrato, AGOSTO

AGOSTO es libro de vacaciones entre Sevilla, Fuenteheridos y Sanlúcar de Barrameda  (1993-2013).


También en Blogspot y en pdf , antología de De quien mata a un gigante (1988) y ¿Quién como yo? (1996).


 

 

Cosecha propia (antología personal) en Blogspot | Cosecha propia (antología personal) en pdf.

AGOSTO, libro de vacaciones entre Sevilla, Fuenteheridos y Sanlúcar de Barrameda.