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Carlos Wamba | Somos estrella.

Carlos Wamba

En esta primavera terrible se nos ha ido Carlos Wamba. [eLSoBReHiLaDo] publica una página con el último poema, involuntaria aportación del vitalista Carlos Wamba a La Muerte y la Literatura, ciclo que se verá en la UPO el próximo día 22.


/ en homenaje /


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día mundial de la poesía.

Poeta en Bicicleta, de Jean-Frnçois Martin
Llevaba 60 años celebrando este día
y se quitaba edad haciéndose preguntas
de a dónde vamos o de dónde venimos,
eso sí: en limpios endecasílabos
como jóvenes de 18.
Definitivamente, por aquella poesía
no pasaban los años.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


vigencia y análisis de la lengua de géneros.

el-principitoBarroco ama a gótico y no culmina es hallazgo, feliz, de Juan Cobos Wilkins. A imagen suya, podríamos decir que la lengua de géneros ama la lengua y no culmina. Ni se ha impuesto en la norma entendida como lo normal que se habla en la calle (norma 1) ni como lo normativo preceptivo que está mandado, autorizado o bien visto (norma 2). El bando novador pudo haber impuesto, hace ya quince años, leyes para el español de género y haber acordado unas pautas fáciles y atractivas que millones de hablantes hubiésemos agradecido y seguido sin pestañear. En vez de eso, el género se dispersó en neologismos peregrinos y en mil mini normas de poca utilidad para el lenguaje coloquial y, encima, con la marca de un artificio que a mucho hablante le daría corte, apuro o vergüenza usar. Coincidió, además, el auge de la mensajería en redes. La arroba (compañer@s), la equis (compañerXs), la e (compañerEs) pasaron a ser, más que soluciones, declaraciones de ideología para tranquilidad de hablantes que, escribiendo así, parecen cumplir con un rito obligado, como una pertenencia a una secta, mientras el bando reaccionario tenía todas las de ganar (y de reír) a costa de un lenguaje que vino al mundo de las palabras para visibilizar lo que estaba invisible, y no para poner a prueba una militancia. En vísperas del 8 de marzo, qué menos que pedirle al bando coeducado que explore y multiplique las posibilidades reales de una lengua no sexista que no mutile el español, dichas sean: el español de la ‑e, el español impersonal, el español neutro o colectivo y otras fórmulas que en la norma estaban y solo había -hay- que aprovecharlas. Y que con el resultado se puedan construir, más que discursos programáticos, poesías con su estética aceptada por toda una comunidad.

parte 2: lengua poética y lengua de géneros

la corte del rey bobo: lengua poética y lengua de géneros.

El principito
El principito en la corte del rey bobo

El lenguaje poético es un banco de pruebas de la lengua hablada y común. Y al revés. Una lengua que quiera ser común (culta y vulgar) no lo es mientras no haya pasado la prueba del lenguaje poético.

Aparte neologismos ocurrentes, como el femenino *portavozas, el español de géneros ha explorado dos mecanismos de signo opuesto: inclusión y desdoble. El desdoble va contra la economía del lenguaje y el *todos y todas ha traído una pérdida de imagen irrecuperable cuando nada impedía todo el grupo, todo el colectivo o toda España. Hoy, como ayer, el desdoble solo debiera hacerse al inicio del texto o de la conversación (señoras y señores, damas y caballeros) y luego reducirse a su mínima expresión y por no perder la coherencia. Por su parte, la inclusión ha explorado -sin apurarlas- las dos vías del español no marcado y del español de la -e (estudiante, profesorado, alumnado; neutro lo; quien por el que, la que; impersonales con se; sustantivos sin determinante, trucos todos que ya estaban en el sistema). El caso es que el español de géneros se ha quedado en un quiero y no puedo. Ni puedo desconocer lo andado en materia de visibilidad ni puedo hablar -y menos, escribir- un coeducado que resulte medio normal. Por eso, veo en el viejo lenguaje poético lo que Valle-Inclán en el esperpento: la manera normal de expresar la anormalidad de esta España tan necesitada de espejos cóncavos que la registren y apunten y denuncien para un futuro más despejado y más libre.

Al experimento le he dado nombre La corte del rey bobo en la confianza de que con retrotraerme a una época previa, a un pasado obsoleto, no me obligan las normas de lo política y feministamente correcto.


 

ventajas de escribir poesía.

Al desplumar yo ayer (en Poesía y poetas) el pájaro de la poesía, no he querido desalentar a jóvenes que hoy aspiren a escribir, sino al revés: animar a que acierten. En la mesa redonda Cosas de poetas, donde tuve el honor de participar, hubo cierto revuelo cuando a la pregunta del moderador de por qué y para qué habíamos empezado a escribir poesía, yo dije dos razones, por lo visto, nada poéticas. Una razón, pedante y de altanería, fue que yo quería escribir “lo que nadie había escrito” (eso, suponiendo que mi conocimiento de la poesía universal me hubiera sido suficiente). La otra razón, práctica y de caza menor, fue mi ánimo o “afán de lucro”, donde lucro significa ganar un premio literario y su recompensa en dinero, una ceremonia de entrega con su viaje y estancia para dos personas a gastos pagados, salir en prensa y verme después en escaparates de librerías, vanidades así. ¿No es eso lucro? Gracias, Carmen Calderón y Juan Andivia.


 

poesía y poetas.

Daniel Lebrato en la foto de la Generación del 27 (1)
El impostor, en la foto de la Generación del 27.

En Cosas de poetas, mesa redonda en el instituto Martínez Montañés, este que está aquí manifestó: «El primer poeta fue un profeta; el segundo, un privilegiado (noble o alto clero); el tercero, un genio (incomprendido); y el cuarto, un impostor.» (Naturalmente, poeta incluye poetos, poetas, o poetisas, y petisúes de vario género.) La mesa tuvo la benevolencia de tomar impostor por fingidor (de “el poeta es un fingidor”, de Fernando Pessoa) y no llegó al río la sangre que nos hubiera bajado a los cinco que estábamos en lo alto de la mesa.

El poeta genio se dio a la caída de la religión como única fuente de interpretación del mundo. Cuando Dios deja de ser causa eficiente de la palabra y de la literatura (algo a lo que contribuyó la novela más que la poesía) el poeta se postula como nuevo sacerdote y su torre de marfil será el púlpito desde donde nos hable a los demás mortales que puede que no sepamos ni lo que el poeta quiso decir, pero ¡es tan bello! Por eso, el simbolismo, la musique avant toute chose, el arte por el arte y, por eso, la perplejidad del público que asume su condición de inferior que no llega al poeta o que no entiende el texto.

Si al genio se llegó por efecto del racionalismo del siglo de las luces y las revoluciones burguesas, el salto del genio al impostor se dio por influencia de los tres ismos feroces al final del siglo 19: evolucionismo, marxismo y psicoanálisis, todo ello al final del 20 unido a la crisis de la galaxia Gutenberg, de pronto sustituible (aunque no sustituida) por la galaxia Internet. Lo digital es gratis.

Tres hitos. El primero fue la posmodernidad: después del pos, al otro lado de la vanguardia y de Duchamp, «arte es lo que circula como [mercancía] arte». La perplejidad del público del 19 se cambia en pragmática razonada: para saber si un cuadro es arte o decoración, para saber si un poema es poesía, para saber si lo tiene que aplaudir o repudiar, si es performance o chorrada, aténgase usted a lo que dice el catálogo, el formato o el contexto y situación. Galeristas, discográficas, editoriales, profesores, crítica y premios siguen manejando una cultura que usted, para ser culto, debe obedecer (pasar por caja) y compartir. El segundo hito es de Bécquer. Donde Bécquer escribió Podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía, podríamos decir: Podrá no haber poesía, pero siempre habrá poetas (pelmas que vivan del cuento). El tercer hito lo ponen grandes poetas como el de Temo al infierno porque es la temporada del confort o el de Abril es el mes más cruel. Bibliografía y tesis doctorales para saber qué quisieron decir.

Jóvenes que empezáis. Distinguid en la poesía que escribáis valor de uso y valor de cambio. El valor de uso de un poema, que para vosotros es, nadie os lo puede discutir. Pero el valor de cambio (que los demás paguen en euros por vuestro poema), eso os puede amargar la vida. Pasad de las nubes (de la inspiración), a la nube (de Internet). Que tengáis palabra, amistad y suerte.

poesía y canción (en las nubes o en la nube).

omega-cartel

Poesía y canción eran lo mismo (las coplas de Manrique fueron coplas) hasta que el verso libre o poema en prosa abrió un cisma entre una y otra, juglares y trovadores y pueblo llano, que los tres cantaban. El poeta (culto) del siglo 20 pudo tener un pésimo oído y ningún sentido del ritmo ni del compás. Su poema lo imaginaba en libro, impreso en páginas de imprenta: la poesía había dejado de cantar. Y el poeta, como un genio instalado en su torre de marfil, vivía en las nubes. Que todo como un aura se venga para mí, pidió Manuel Machado.

Llegaron los cantautores (de repertorio mixto) que rastrearon en la poesía clásica y contemporánea. Y los versos de Manrique, y hasta del Arcipreste de Hita, se volvieron a cantar (mayormente a la guitarra). La cumbre de ese reencuentro entre la poesía culta y la canción (pura fusión) yo la sitúo en la ópera Omega, de Morente y Lagartija Nick, el año 1996. El verso libre de Poeta en Nueva York, de García Lorca, por fin, a compás.

Sobre ese panorama nacional, y europeo, el rap que venía de América siempre fue entonación, aquí diríamos canción protesta. Su inconveniente: un tono entre la predicación y el mitin político que puede parecer pedante egolatría de barrio y redención personal, que también es algo religiosa.

Ahora que los libros de imprenta desaparecen o tienen que imaginarse en la nube, en digital, el universo pop (popular) de la canción todavía nos ayuda a enamorar, a socializar o a sobrevivir. Y el universo culto de la poesía nos hace seguir perteneciendo a (o llamar a las puertas de) un elenco formal, académico y restringido: eso que llaman (y habrá quien crea en ella) la cultura.