Etiqueta: poesía

la importancia de llamarse inclusive.

6. Las uvas en grande

Mi cuñada Rocío no estaba segura si el día de su santo era hoy domingo o mañana, Lunes de Pentecostés y de la procesión de la Virgen del Rocío. La duda le venía por recibir ella felicitaciones de otras partes de Europa donde Espíritu Santo cae en domingo. El conflicto viene rebotado del domingo o lunes de Resurrección, día que la católica y romana España coloca en domingo pero la Europa protestante en lunes, Lunes de Pascua.

Todo nos lleva –a partir de un primer plenilunio de primavera, dato astronómico que no deberíamos discutir– a lo de “al tercer día resucitó”, y todo porque al cronista no se ocurrió aclarar lo elemental:

–Jefe, al tercer día ¿inclusive o exclusive?

Porque si a usted le dice el albañil que tiene de obra en casa o el zapatero a quien ha encomendado sus zapatos ¡Señora, esto está en tres días!, es lo primero que pregunta, ¿incluido o no incluido?

Todo parece que, en la Judea de aquel tiempo, rabinos y entendidos, profetas y mesías, ahí que andarían a la greña por un quítame allá ese milagro –que no, que no es milagro; que si es agua, que si es vino– en reto permanente por demostrar habilidades que entusiasmaran al pueblo, y uno de ellos:

–A este (el vivo o muerto) te lo resucitó yo en tres días.

Cualquiera puesto en lenguaje de calle sabe que ¡A que te doy tres ostias!, es amenaza aproximada. Y los tres mosqueteros tampoco fueron exactamente tres. O sea, salvemos al evangelista, que estaría el hombre refiriéndose al plazo medio estimado para las resurrecciones (ver La vida de Brian), y culpemos, si acaso, al choque de iglesias; entre la auténtica, que es la de Roma, y la quisquillosa y por algo llamada protestante.

Yo acabé por llamar a mi cuñada Mary Rose [meriróush], reminiscencia de Las chicas de oro, serie de televisión. Y hoy, a nuestros 66, es la primera vez que el Rocío y mi cumpleaños coinciden. Los próximos 66, ella, quizá –que da gusto verla–, pero yo les aseguro que ya no estaré. Dejo, por eso, para que ustedes lo lean (en edición de bolsillo para pantalla de sus teléfonos móviles) el último libro de poesía que publicó en vida y en imprenta Daniel Lebrato: Predisposición de las uvas, Padilla Libros, 2011. Aunque de lectura no siempre poética –hay mucho hígado–, les puedo asegurar que empieza y acaba en brindis. Que lo disfruten.

Y, Mary Rose, da gracias que te pusieron Rocío, y no Pentecostés, Pente, Espíritu Santo, Espiri, Salto la Reja o Inclusive.


Enlace a Predisposición de las uvas (libre de tasas y virus)

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las putas y los poetas.

Cayetano Rivera Ordóñez foto Javier Cebollada

La última guinda sobre el pastel del coronavirus la pone, de momento, el torero Cayetano Rivera Ordóñez:

–Miles de toros van a ir al matadero sin pasar por una plaza. ¿Cuántos adoptarán los animalistas?

La pregunta, aunque necia, no merece oídos sordos y podría trasladarse a otros ámbitos de las ideas que, siendo gratuitas (cuesta nada ser aficionado o ser animalista), alguien tiene que pagar y hacerse cargo.

Correcto. Adivinaron: ¡El Estado del Bienestar! Así España seguiría siendo un país libre a gusto del toricida y de su contrario, una democracia, un Estado social y de Derecho y el blablablá que se creerá quien se lo quiera creer.

La pregunta no-necia de Cayetano al grupo animalista afectaría a toda mentalidad de ONG. ¿Usted está por la política de acogida, por “bienvenidos refugiados”? ¿Qué le impide adoptar a un niño subsahariano, a una niña en riesgo? Adopte a un sirio, a alguien que se esté estrellando de hambre contra la alambrada en Melilla, contra el muro en México o en Palestina.

Pedir no cuesta nada. Pensar tampoco. Por eso, Cayetano, que cree que los cosos taurinos son templos de cultura, como librerías, cines o teatros, pide ayudas y subvenciones para lo suyo. La lógica de Cayetano es la lógica de la Sociedad de Autores. Donde, antes, un ¡Que Dios se lo pague!, hoy: ¡Que el Estado lo pague! y pronto veremos el fondo a la caja fuerte del Estado tras tanta malversación no solo en euros o en cajas b del PP, sino en pamplinas, en escapismos, o en actividades de poca cabeza como la tauromaquia o el ¡Todo por el turismo! que nos ha tenido en las nubes todos estos años. Hasta “trabajadoras sexuales” o sectores como el tatú o la esculpiduría de uñas, llorarán y llorarán porque lo suyo es vital que se recupere, y porque llorar también es gratis.

Otro día hablamos del paspartú de la foto: el supuesto derecho a ser libres con que nos subyuga el capitalismo y que habrá que cuestionarse:

(1) el derecho a nacer (ramificaciones: iglesias y religiones frente a recursos finitos y control de natalidad),

(2) el derecho a la vida digna (ramificación a mi bolsillo a través de impuestos) y

(3) el derecho al trabajo mientras el trabajo siga dividiéndonos, más que entre patronal y sindicatos, entre quienes hacen y no hacen.

Guisar para casa, follar o escribir poemas no son actividades productivas (sino de ocio o tiempo libre), digan lo que digan amas de casa, putas y poetas. Verán cómo antes o después nos tropezamos con la actual pandemia y con lo que hemos llamado, siguiendo a José Luis Cuerda en Amanece, que no es poco (1989), el Gran Poder Omnímodo.

Queden ustedes con Antífona de Manuel Machado, un poema de 1907 cuando las putas y los poetas eran hermanos:

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ANTÍFONA
Manuel Machado (1907)

Ven, reina de los besos, flor de la orgía,
amante sin amores, sonrisa loca…
Ven, que yo sé la pena de tu alegría
y el rezo de amargura que hay en tu boca.

Yo no te ofrezco amores que tú no quieres;
conozco tu secreto, virgen impura;
Amor es enemigo de los placeres
en que los dos ahogamos nuestra amargura.

Amarnos… ¡Ya no es tiempo de que me ames!
A ti y a mí nos llevan olas sin leyes.
¡Somos, a un mismo tiempo, santos e infames;
somos, a un tiempo mismo, pobres y reyes!

¡Bah! Yo sé que los mismos que nos adoran
en el fondo nos guardan igual desprecio.
Y justas son las voces que nos desdoran…
Lo que vendemos ambos no tiene precio.

Así, los dos: tú, amores, yo poesía,
damos por oro a un mundo que despreciamos…
¡Tú, tu cuerpo de diosa; yo, el alma mía!…
Ven y reiremos juntos mientras lloramos.

Joven quiere en nosotros Naturaleza
hacer, entre poemas y bacanales,
el imperial regalo de la belleza,
luz, a la oscura senda de los mortales.

¡Ah! Levanta la frente, flor siempre viva,
que das encanto, aroma, placer, colores…
Diles, con esa fresca boca lasciva…,
¡que no son de este mundo nuestros amores!

Igual camino en suerte nos ha cabido,
un ansia igual nos lleva que no se agota,
hasta que se confundan en el olvido,
tu hermosura podrida, mi lira rota.

Crucemos nuestra calle de la Amargura
levantadas las frentes, juntas las manos…
¡Ven tú conmigo, reina de la hermosura!
¡Hetairas y poetas somos hermanos!

Manuel Machado (1907)



foto portada: Javier Cebollada

la cabaña.

LA CABAÑA
versión de la escondida senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido,

de Fray Luis de León.

Los dos salíamos al campo. Nos hablábamos de usted.
Era otoño por la tarde y el sitio a donde íbamos,
más lejos de la cabaña a pocas millas
(la película era inglesa) de la mansión principal.
Yo era el tímido sirviente de toda confianza
–tu preceptor de música o el secretario de tu padre–
y, tú, la hija única destinada a casar
con el rico y odioso señor.

Andábamos no cogidos del brazo.
Yo, a mi chistera y mi bastón de caña.
Tú, en tu mundo de pamela y organdí.
Y todos, todos menos nosotros,
vieron venir la tormenta que el camino
de vuelta volvería impracticable:
–Tendremos que pasar sin más remedio
la noche en la cabaña, señorita.

/ a quienes, con suerte y maña,
la vida confinó a su medida /

LA CABAÑA.

2006 12 24 pilar
pruebe a leer en horizontal

Los dos salíamos al campo. Nos hablábamos de usted.
Era otoño por la tarde y el sitio donde íbamos
más lejos de la cabaña a pocas millas
(la película era inglesa) de la mansión principal.
Yo era el leal sirviente de toda confianza
–tu preceptor de música o el secretario de tu padre–
y tú la hija única (Emma Thompson andará por ahí)
destinada a casar con el rico y odioso señor.

Íbamos andando no cogidos del brazo
–tú, a tu sombrilla; yo, a mi bastón de caña–
y todos menos nosotros vieron venir la tormenta
que el camino de vuelta pusiera impracticable:
–Tendremos que pasar sin más remedio
la noche en la cabaña, señorita.


/ a quienes, con suerte, la vida confinó a su medida /

Día Mundial de la Poesía 2020.

CURRICULAR POR LEMONGE recortada

Aquel poeta máximo, sabedor de que la poesía no consiste exactamente en medida, rima y acento, buscó, no obstante, y por bajar a la arena de los oídos populares, palabras que acabaran en -emia, -irus, -od, -eve; también -ento, -arma y -uta (por el hijodemadre que estuviera detrás de todo aquello).

Vistos y consultados el buscador de rimas y el diccionario inverso (la máquina de trovar de Jorge Meneses Mairena Machado), aquel poeta, o poetisa o poetisú, abandonó la métrica clásica y se pasó al verso libre.


foto: LeMonge


 

las palabras.

César en el Jueves

LAS PALABRAS

Pido perdón al pájaro de fuego
y pido que me perdone
su país de nunca vistas
escaramuzas, borrajas, bruces,
pedigríes.

Pido perdón a las palabras de la tribu
(objeto, significado, significante)
tú : amor : a, eme, o, erre
que ahí andan por si coinciden
en mis papeles, yo, el intruso,
el aprendiz.


 

El diablo está en todas partes.

diablillo del acueducto de segovia
revista de prensa para una quincena endiablada

El diablo está en Cantillana es una historia del siglo 14 llevada al teatro por Luis Vélez de Guevara en 1620. El protagonista fue un poderoso de tan cruel y legendaria fama, que el propio diablo no se atrevía a entrar en la ciudad de Sevilla –fueran a gastarle un ajuste de cuentas– y había que ir hasta Cantillana, donde despachaba asuntos de gobierno o de palacio que serían de su incumbencia.

Muy recientemente se ha multiplicado el diablo por todas partes. Asociaciones de víctimas del ateísmo han visto o creído ver al diablo en los carnavales de Cádiz: chirigota Aquí estamos de paso, donde el paso eran pasos de Semana Santa; en la aldea del Rocío, donde un grupo en fin de año se atrevió a imitar el paso de la Virgen del Rocío; y, entre una y otra burla, en Segovia, donde el diablo que habita el acueducto se ha visto a punto de desahucio por ofender el sentimiento religioso.

Quédense con estas páginas que ilustrarán la seria posibilidad de que Diego Vaya, profesor y poeta sevillano, haya tenido algo que ver con estas idas y venidas del diablo a la noticia o a tribunales (que viene de tribu),

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seguidas de otras no menos sustanciosas de leer este febrero endiablado:

El poeta sevillano Diego Vaya recibe el Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma de Nava (El Norte de Castilla)

Diego Vaya, prólogo‑epílogo (con un cameo de Daniel Lebrato)

El diablillo seguirá junto al Acueducto de Segovia por concluir el juez que no ataca la libertad religiosa. Un juzgado rechaza el recurso de una asociación de vecinos de la ciudad al determinar que no hiere el sentimiento religioso y prevalece la libertad de creación artística.

La parodia de la procesión de la Virgen del Rocío puede salir cara a sus autores. Independientes por Almonte anuncia que denunciará por profanación de lugar sagrado y ofensa a los sentimientos religiosos al grupo que protagoniza la escena grabada en Nochevieja (ABC)

De una pared sevillana a meme internacional: “emosido engañado” (Verne El País) + El meme viral “Emosido engañado” se fraguó en Alcalá de Guadaíra (Diario de Sevilla)

Acció Cultural pide en el Congreso que al valenciano se le llame catalán (Las Provincias)

La increíble historia detrás de El Cristo de Kennedy | Diostuitero ha visitado Granada y nos cuenta la historia de uno de los cuadros más fascinantes que hay en la Alhambra. @diostuitero

Goodreads: la red social que mató al crítico literario (El Mundo)

La cara B de la movida madrileña: pijerío, machismo y postureo (Esquire)

Fariña Poética: mafias, corrupción e indiscreciones de la vida poética en España (Antonio Orihuela en Portal de Andalucía)

diablillo del acueducto de segovia

arte y artistas, éxito y fama.

Diego Vaya entre Daniel Lebrato y Lidia Muñoz Márquez
Diego Vaya, entre Daniel Lebrato y Lidia Muñoz

[1] Sincronía y diacronía, espacio y tiempo, el artista o escritor, hombre o mujer, se sabe en rivalidad y competición con sus coetáneos (alguien dirá ‘contemporáneos’) y en rivalidad y competición consigo mismo y con el libro de texto, a donde pasará o no. Hablamos de dos ejes. Un eje horizontal, que corresponde al éxito en vida, y un eje vertical, que es la posteridad. Para el arte son tradición y originalidad (Pedro Salinas, Borges) y, para el artista, ir o no de artista por la vida.

¿Qué calla el artista Siglo 21? Que igual que no hay reyes por la gracia de Dios, desde que Dios ha muerto, mucho antes de Nietzsche, tampoco hay artistas. Al presente, Dios y artista merecen la misma reverencia o caricatura que señorías o jueces con toga o con peluca. Sin embargo, Dios existe, calla el artista, para que unos vayan a la mina o al andamio y yo, el poeta, a mis musas. El ‘genio’ es una impostura de siglos, que nos ha convencido de que Dante, Miguel Ángel o Velázquez eran artistas, para convencernos, de paso, de poderes políticos constituidos. Caído el Muro de Berlín, pendiente quedan verdaderos muros que no han caído y, el primero, el muro que significa la división social del trabajo, eso que –se active o no por presiones sociales– se llama lucha de clases. El bienestar económico, ecológico, sostenible, compatible o elegetebeí, con todo eso que se tiene por cultura y civilización, no son más que arcaísmo o tentempié de un sistema feudo capitalista superado no superado. Disuelta la conciencia proletaria, la partida se juega, no entre izquierdas y derechas, no entre apocalípticos e integrados: entre quienes viven mal y entre quienes viven bien: suyo es el reino, artistas o literatos con ánimo de lucro y éxito para vivir del cuento que se cuentan y quieren contarnos.

[eLTeNDeDeRo] les ofrece dos interesantes extremos de relaciones arte artista. Uno les propone un viaje a la palabra ‘capotina’: Entrevista capotina, a favor del artista. (Parte de la altura del intelectual consiste en la bajura, la ignorancia ajena.) Y otro extremo, a favor del arte, les invita a un duelo del Oeste hecho poema cincuenta y tantos años después de su inventor protagonista, y en relación a los concursos literarios que se convocan. Quédense con Diego Vaya, prólogo‑epílogo, y verán un éxito –al margen de la antigua imprenta, de la obsoleta librería o del decaído circuito– de quien quizá alcance luces post tenebras en el paseo de la fama. Diego Vaya.

Enlace a Diego Vaya, prólogo‑epílogo en la revista libro [eLSoBReHiLaDo]

[1] fama, como ‘posteridad’ y en el sentido de la ‘vida de la fama’ de Manrique: «Aquí yace el hombre, que vivo sigue el nombre.» Sinónimos de éxito son triunfo, auge, aplauso, celebridad. Y sinónimos de fama, no los concursos de salto a la fama y en busca del éxito, sino continuidad, memoria, constancia, o permanencia; diríamos también historia o libro de texto.

cuatro admiroses feroces.

ADMIROSE UN GERUNDÉS
al ver que, en su democracia,
todos los votos de gracia
beneficiaban al Rey.
–Arte borbónica es,
dijo pensando en el vado
entre Ley d’Hont y Senado.
¡Que un notable en catalán
llegue a viejo y vote mal
y allí lo borde un muchacho!


ADMIROSE UN CAMARADA
federal por la república
viendo en el Rey a la única
forma de Estado aceptada.
–¿Del referéndum no hay nada?,
dijo pensando el Proceso
que del Monarca está preso.
¡Que una parte le dé el bote,
con be, y que el resto lo vote
precisamente por eso!


ADMIROSE UN PEDIGRÍ
viendo aquel Reino de España:
–¿De la República, Azaña,
qué puede quedar aquí?
–¿Qué más daría eso, si,
como nos dan a Leticia,
nos dieran todas noticias
de revista y corazón.
–No hay para tanta. –¡Es razón!
–Y lo demás… –¡Estulticia!


ADMIROSE UNO EN FACEBOOK
al ver que, más que to be
or not to be, Bi and Bi
supiesen hablar me too.
¡Que, en crucigramas, un ñu
viaje en iglú, Blablacar,
y un osado en metricar
busque en Google o Amazón
y le salgan un montón…!
–¡Aquí no hay más que rimar!

‑cerró el turno una Espiné
de las de en lista de espé‑.


 

3 estampas de Ronda (Málaga).

white concrete buildings next to a cliffen dispositivos

☞pruebe a leer en horizontal ☜


 

 

[ Tajo de Ronda ]

 Cernuda

Aprendo del Guadalevín, que en la
constancia se hace mayor, trïunfa.
Y aunque a tus ojos mísero, mal-
oliente souvenir de minolta y
luces nunca usadas, no te asomes
al balcón, no me mires o acaba-
ré contigo igual que las ciudades
que un río, un amor, orografía.


Daniel Lebrato autorretrato dibujado 2015 2

[ Hotel Reina Victoria ]

 Rilke. Ronda

Fuera de la alfombra mágica
celosa del pelo de tu abrigo,
no titubeen tus pasos sobre la cera
Álex, si a su delicia se deslizan
pasillo adelante. Ve
ahí la puerta y el pomo
de otra noche de Ronda. Gíralo:
te propongo no hablar del ángel del abismo
ni del raro huésped de la doscientas ocho.


Daniel Lebrato autorretrato dibujado 2015 4

[ Ralie Rilque-Ronda ]
ensayo sobre la fama

Al joven Rainer María le leen
en Linz su porvenir, prefiere
la leucemia y abandona
la escuela militar de Mährisch,
vuelve a Praga, publica
Leben und Lieder con ayuda
de tu madre, enamórate de
Lou Andreas, dedícale el Diario
Florentino, cágate en los muertos
de Nietzsche, de Clara Westhoff,
de Rodin, escribe Elegías
a Duino, Sonetos a Orfeo,
hazte un sitio en las enciclopedias,
vete al Sur y que le den
en Ronda, Málaga, tu nombre
a una droguería, a un puesto
de masa frita y calentita
o a un puticlub, chimpa pumpa,
¿Ril qué?


Daniel Lebrato autorretrato dibujado 2015 5

Daniel Lebrato


hacia

–HACIA– Sevilla, Qüasyeditorial, 1999

AGOSTO (teoría del sismógrafo)–, eLSoBReHiLaDo, Blogspot, 2013AGOSTO

Photo by Tomáš Malčo Malík on Pexels.com

Dibujos: Daniel Lebrato

[eLSoBReHiLaDo]
2019


/ a Gonzalo Rivas Rubiales /


el extraño caso de Félix Molina y Ofelia.

Félix Molina.png

Sin contar los casos, no tan raros, de obra poética publicada por quienes no saben ni escribir, podemos decir que la actual poesía se divide en dos: la de quienes pisan con prudencia un campo de palabras donde casi todo está escrito y probablemente no haya nada nuevo que decir (si bien siempre cabe explorar nuevas formas), y la de quienes, escritores de fondo, repiten lo ya dicho como quien descubre la pólvora. A esa poesía, redicha, no le pongan megusta, que se lo creen cuando es igual que la halitosis: quien la padece lo ignora y nos da apuro decirle al poeta, poeto, poetiso o poetisú:

–¡Déjelo ya, no nos fatigue, y lea a los clásicos!

Hagan excepción con algunos, pocos, nombres felices. Félix Molina, Arte y Literatura, por ejemplo. Sus tres colores (azul, blanco, rojo) siguiendo el hilo de la trilogía de películas (1993-94) de Krzysztof Kieślowki, dedicada a la bandera francesa, les gustarán aunque no les gusten las películas.[1] Tampoco pongan megusta a esto que escribo. Félix Molina y [eLTeNDeDeRo] somos buenos amigos en WordPress y podría tratarse de tráfico de influencias. El curioso caso, entre la Galaxia Gutenberg y la Galaxia Internet, adivinarán pronto cuál es. Les dejo más pistas enlaces: a Círculo Rojo, a Félix Molina en Túiter y a Ofelia.

Daniel Lebrato

[1] Tal fue mi caso, que del Azul no pasé. El cine primermundista solo me atrapa a condición del cine denuncia o que sepa reírse del propio primer mundo, tipo Woody Allen. No suele interesarme la narrativa de minorías cultas que viven muy bien al margen de un mundo donde la mayoría malvive. Reivindico las etiquetas burgués y pequeño burgués y las atribuyo para decir: no me interesa.


histrión, histriónico, histrionismo.

Daniel Camaleón en grande (2)

Me pregunta Álvaro Martín si soy algo exhibicionista. Le respondo que no. Que exhibicionista (macho) es quien se abre la gabardina (no lleva más ropa debajo) y enseña a las adolescentes de instituto lo que él llama su muelle de las delicias, su cosita. El episodio está en Hacia (1999) y recrea a un tipo real, entre voyeur y exhibicionista, que por los años 70 se descubría desde el Parque de María Luisa ante las niñas del Instituto Murillo (femenino) cuando éste radicaba enfrente, en el Pabellón de Argentina al final del Paseo de las Delicias, comienzo de la Avenida de la Palmera. A aquel tipo, enfermo de soledad, yo le hacía decir: «Rechaza imitaciones, que es calidad, chiquilla. Bajo mi gabardina, el auténtico, el único muelle de las delicias.» Soy tímido -sigo diciéndole Álvaro- y nada exhibicionista. Lo que sí soy: histriónico.

Daniel Lebrato firmando ejemplares ajenos en la feria del libro foto Pepe Morán 19 05 2017

histriónico [334.000 gugles] de histrión (1613), latín histrio, comediante, actor, mimo. Sustantivo y adjetivo. 1. Actor teatral. 2. Persona que se expresa con afectación o exageración propia de un actor teatral o que resulta falso o efectista. Me molesta su comportamiento histriónico. Sinónimos: exagerado, fingido.

histrionismo. Trastorno de la personalidad no tan grave ni tan raro de encontrar, que consiste en ver el mundo como un escenario donde el sujeto actúa. El exhibicionista presume de una mercancía que le gusta enseñar; el histrión ejerce con más profesionalidad y quizás con menos ego, su defecto es la sobreactuación, extremo que el verdadero actor profesional repudia y teme. El exhibicionista es parecido a Narciso; el histrión sería como el bufón, un enano entre gigantes que es enano todas las horas del día y por eso interpreta le toque o no actuar: de todas formas, se van a reír de él; digamos que su naturalidad es su artificio, que en lo falso consiste o encuentra su verdadera autenticidad.

Daniel Lebrato en la foto de la Generación del 27 (1)
El impostor, en la foto de la Generación del 27.

En su libro Hacia, publicado en Sevilla por Qüasyeditorial en 1999, y desde entonces disponible en Internet, tres episodios autobiográficos dan cuenta del histrionismo según Daniel Lebrato. Arranca con cinco citas de autoridad que conviene recordar aquí:

A veces me tropiezo sin querer con el que fui y apenas me saluda.
(José Antonio Moreno Jurado)

¿Soy yo o soy el mendigo que rondaba mi jardín?
(Juan Ramón Jiménez)

Con la barba afligida, sin afeitar y feo.
(Miguel Florián)

Lo más profundo que de ti conoces: la piel.
(Juan Cobos Wilkins)

A la larga, la máscara se convierte en rostro.
(Marguerite Yourcenar)

[AFTER SHAVE]

Lo has leído en autores más sabios y respetables:
el aire de extrañeza de quien se mira al espejo
y no se reconoce, como dudando si es él
quien tose, quien asoma tras las ojeras. La idea
no está mal. Sin embargo, tú cultivas sin escrúpulos
la impostura que alguna vez -Manolito y el lobo-
será más cierta, y haces del espejo un camerino.
Negándote, te afirmas: no se visten los actores,
se disfrazan. Quien no te conoce piensa: «de otro»,
y no: no hay más papel que al que das vida, el que detrás
del vaho te devuelve y te sostiene la mirada.
Celebras los chalecos y el sombrero y el bastón
que presumido eliges antes de que todo sea
verdad, verdad el lobo.

[SEGUNDO AUTORRETRATO]

Afeitado. Duchadito.
Con el pelo y las uñas
impecables, a prueba
de fotógrafos.
El traje, ni más ni menos
que la etiqueta exige.
Saber llegar.
Que los tuyos te reciban
como suyo.
No pudo César
morir de otra forma.

[DE LA SINCERIDAD DE LA INFANCIA
retratada según se entra en la Poesía]

Se nace o se pace, pero a casi
todos da tiempo a manipular el
borrador y a falsear las pruebas
del alma, sus recuerdos. Son cromos
de un álbum de otra vida, no nuestra
vida, y son también una coartada.
Hagan juego o poesía, los dados
-manda el crupier- van a su imán, van a
su ayer y a los ayeres supedi-
tados a condición de la bío-
grafía que, como un crimen, preme-
dito. Podéis dudar del que fui,
no del que soy: maté a los testigos,
borré las huellas, me di a la fuga.

Daniel Lebrato, Hacia (1999)

O sea que, al final, mi puesta en escena es buscada, rebuscada, un miedo a la vejez y a la muerte como otro cualquiera y una manera, acaso digna, de no contribuir a la fealdad de este mundo.

/ a Fernando Mansilla,
 autor y actor y nada histriónico /


histriónico en Wikipedia

Así habló Zaratustra. En el desarrollo de la obra, la segunda y tercera parte se centran tanto en las conductas del personaje como el matiz histriónico de la doctrina.

Cesário Verde. Une a ambos autores la temática urbana y el interés por la vida bohemia; les separa, en cambio, el tono, frecuentemente exaltado y casi histriónico en Baudelaire, reposado e irónico en Verde.

Charles Laughton. Durante este tiempo, el trabajo en el cine de Laughton pasó a un plano secundario, y a veces, como en The Strange Door actuó de modo deliberadamente histriónico.

Debra Paget. Quedó encasillada en papeles de mujer exótica, delicada, debido a su gran belleza muy particular y su carácter histriónico.

Dmitri Shostakóvich. En la n.º 9 adopta en máximo grado la actitud de bufón o, dicho menos claramente, el uso histriónico, humorístico y sarcástico de la música. La Novena de Shostakóvich parece ser interpretable en clave de burla, no sabemos si de la muerte, de los políticos del Kremlin, de la comunidad mundial de compositores o quizá de todos ellos.

Entre bobos anda el juego. Don Lucas del Cigarral es un personaje histriónico y estrafalario, al que adornan todos los rasgos negativos que puedan imaginarse: retraso mental, fealdad, avaricia, necedad y masoquismo.

Fausto (película). De igual importancia, la técnica fotográfica y de imagen, la utilización necesaria del blanco y negro y del contraste fuerte entre las zonas ensombrecidas y las iluminadas, para destacar el dramatismo histriónico e incluso los cambios climáticos.

Francisco Franco. Personaje histriónico que fundó la Legión a imagen de la Legión Extranjera francesa, reclutando a proscritos sin importar su nacionalidad, a los que les redimiría su permanencia en la Legión: «Os habéis levantado de entre los muertos, porque no olvidéis que vosotros ya estabais muertos, que vuestras vidas estaban terminadas.

Hay que nombrar el histriónico Mundo Idiota (Neat Stuff. Fantagraphics, 1985-89) de Peter Bagge, donde se critican despiadadamente los modelos sociales.

Hermanos Marx. Chico fue un excelente e histriónico pianista, y Groucho tocaba la guitarra.

Ian Keith. También tuvo facilidad para la comedia, y su rico retrato del histriónico actor Vitamin Flintheart en Dick Tracy.

John Travolta. Ha desarrollado papeles muy diversos en multitud de géneros, lo que le ha dado la reputación de actor extremadamente histriónico y versátil.

José López Portillo. Lloró frente a millones de mexicanos y golpeó impotente con su puño el atril de la tribuna principal del Palacio Legislativo aceptando su responsabilidad personal al fallarles; un despliegue histriónico que conmovió a muy pocos, enfureció a los más y fue motivo de parodias y burlas.

Mala Rodríguez. Un álbum que empieza con el desparpajo histriónico y existencialista de Esclavos y llega la infecciosa melodía de Hazme eso.

Narcisismo. Así se incluyen también en este grupo el trastorno límite de la personalidad, el trastorno histriónico de la personalidad y el trastorno antisocial de la personalidad.

Necrorama. Juego de rol independiente (Javier Arce, 2007). Sus pilares son el pulp, el cine negro y el humor ácido e histriónico.

Peter O’Toole. Aportó un elemento histriónico que constituye a la vez su principal virtud y su mayor defecto.

Trastorno histriónico de la personalidad. Trastorno de la personalidad del grupo B (desórdenes dramáticos, emocionales, o erráticos).

Un tranvía llamado Deseo (teatro). Por primera vez en la historia del arte histriónico norteamericano se abordan temas antes considerados tabúes.

XDComics. Monroe ha ido volviéndose más histriónico con el tiempo, este hecho sumado al de creerse por encima de todo tipo de convención social y mejor que cualquier humano, le han convertido en un tipo que no necesita al resto de la sociedad, con cierta reciprocidad por parte de ésta.

Daniel Lebrato por la Avenida de Sevilla 22 05 2017 (Foto Antonio Mateu) (2)

dar cuartos al pregonero.

Joaquín Sabina pregona el Carnaval en Cádiz

Igual que en “hasta mañana” hay quien añade “si Dios quiere” sin creer en Dios, vamos dejando muletillas sin venir a cuento o quizá porque el subconsciente nos traiciona. Torra, Puigdemont y Artadi son los únicos tres nombres propios de la política española traídos a su pregón de carnaval por el pregonero Joaquín Sabina. Los encajó así: «El carnaval es un fuego / que agita el mítico juego / de la duda. / Y si pa colmo es en Cádiz / Torra, Puigdemont y Artadi / me la sudan». (Yo creí haber oído [arcadi], por Arcadi Espada, tenido por facha, pero no: se trata de Elsa Artadi, diputada por Junts x Cat que alguna vez sale por la tele.)

Seguramente [artadi] solo aparezca por su sonido y por rimar con [cádiz] teniendo en cuenta que el esforzado en la rima consonante alcanzó estas cimas: «No me calientes la boca / que ya vengo calentito / y puestos a hacer versitos / hoy tiro porque me toca; / le pido a las musas locas / que alumbren mis gorgoritos / dándome un empujoncito / que me iguale con tu altura / ya que la literatura / en Cai me ha puesto un pisito

Dar cuartos al pregonero [un cuarto (5.990 gugles), dos (574) o tres (4.810)] significa compartir con persona indiscreta algo que se sabe que esa persona va a difundir a la primera. «Por algo me he vestido de pirata / pa tener bula pa meter la pata / de palo, que a mi edad no es mal remedio / pa mi pierna más larga: la de en medio.» Anti catalanismo, ripio y masculinismo ¿para agradar a una audiencia españolista poco versada y chabacana?

Otro día nos preguntábamos si esto es “el hombre”. Hoy nos preguntamos si esto es poesía inteligente y progresista. De comparsa, el coro de amistades de Sabina y, del resultado, dijo la prensa: ¡un pregón inigualable! Lo suyo: dando cuartos (que son euros, propaganda y aplausos) al pregonero.


–enlace al guion del pregón completo

somníferos y supositorios de la joven poesía española.

20181223_130510TeVeo riéndose de la cultura.

El joven poetiso se hacía presentar su nuevo libro (como si fuese un bautizo) por Equis, escritor mayor que él, y por Zeta, también mayor en reconocimiento y méritos. En la imagen que al día siguiente el joven poetiso publicó en su FB se ve a los tres en su foto oficial, mesa en la librería donde se celebró el acto: “Ayer en la librería Libros con la magnífica compañía de Equis y Zeta. Disfruté de la lectura y del exquisito público. Gracias a Talycual por la foto y la cerveza de después”. Hasta ahí, todo normal. Pero algo en la foto debió notar Equis, el padrino presentador, que no le gustó y le llevó a escribir este comentario: “Perdón, pero estaba dando una cabezadita. El poeta era un poco pesao”. (Por el mismo andaluz, donde cabezadita podría haber escrito cabezaíta y, donde pesao, pesado, pero en fin.) Remata el joven poeta: “Somnífero gratis, no como los que te hacen a ti rico”. ¡Vaya un bautizo!

Al día siguiente, desde mi hemeroteca laxante, me guiña la revista Mercurio con otro joven macho poético, reseñado con esta perla: “un hijo sin su madre no es un hijo”. El libro se llama, con razón, El desgarro y está publicado ni más ni menos que en Hiperión. 10 euros, por caja.

Paso página y leo los entrecomillados de cierta joven poetisa, que se vende por 12: “hay un grillo moribundo, performance de un ángel, gózame dice”. Esto y más, publicado en Bartleby.

La penúltima perla de Mercurio está en Pre-Textos. El libro de Laura Laurel (como suena) se nos presenta con hallazgos como este: “Otras mujeres con hijo dentro / pisaron esta tierra”. La barra tipográfica significa que son dos versos, no se rían, que viene otro mayor en un poema (poemoma en terminología médica) que Laura Laurel (como suena) titula Revolución: “He decidido hacer / una revolución / la de llevar un hijo dentro”. Y todo por 10 euros; Mercurio es gratis.

Lo cual, que agradezco a Mercurio y a entrar en redes mi amplísima cultura literaria, lo al día que estoy puesto en lo que se publica y se etiqueta como bueno. Alguien me comenta que se sirve de Mercurio para saber lo que NO hay que leer ni comprar, función ésta muy de agradecer al Grupo Planeta que publica la revista. Del efecto laxante de la hemeroteca laxante, ya ni les cuento lo bien que va. La palabra supositorio (de la misma familia que suponer) es literal a quienes dan por supuesto que lo que sale en libro ya es libro y es cultura.


 

Ida Vitale, Fortuna.

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Generacion_del_45

La Generación del 45 en ocasión de la visita de Juan Ramón Jiménez. De izquierda a derecha, parados: María Zulema Silva Vila, Manuel Arturo Claps, Carlos Maggi, María Inés Silva Vila, Juan Ramón Jiménez, Idea Vilariño, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama. Sentados: José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Zenobia Camprubí, Ida Vitale, Elda Lago, Manuel Flores Mora.


FORTUNA
Ida Vitale

Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.

*

(Ida Vitale (Montevideo, 1923‑)

historia de una conjura.

José Antonio Moreno Jurado
SEXTINA LIBELADA
(1979)

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Lisboa
Casa Havaneza
, tabacaria, y café A Brasileira

JAMJ con Pessoa

José Antonio Moreno Jurado en rúa Garrett, Chiado, Lisboa, con Fernando Pessoa, bronce de Mestre Lagoa Henriques inaugurado en 1988. Detrás, Casa Havaneza, tabacaria, y a la derecha y fuera de foto, café A Brasileira.

 

JAMJ

sextina. Por sextina se entiende dos tipos de estrofa: la de seis versos y la de seis palabras. Ésta es: 39 versos endecasílabos 6 x 6 + 3 : seis estrofas de seis versos cada una con terceto final, donde las últimas seis palabras de la primera estrofa tienen que aparecer en un orden diferente en final de verso de las otras cinco y componer con ellas cuerpo y final del terceto de cierre.

libelada. Por una de estas cosas raras que hay en la lengua, libelar, de libelo, es escribir refiriendo algo, pero libelo, de libellus, librillo, escrito breve, es un escrito que denigra o infama a alguien o algo, y los hay en versión normal infamatorio o en versión matrimonial o de repudio (del marido a la mujer; al revés, no consta).

Lo que sigue es la historia de una sextina libelada, la que escribió y publicó sin firmar José Antonio Moreno Jurado en Sevilla en 1979. De libelada a liberada, poco va.

Pueden leer la HISTORIA DE UNA SEXTINA LIBELADA
publicada por
[eLSoBReHiLaDo]

 

JAMJ sentado en silla de director

José Antonio Moreno Jurado hacia 1979
año de FEDRO y de la SEXTINA LIBELADA


 

Rafael Pérez Estrada.

rosa luminos FPE

[eLTeNDeDeRo]
recomienda vivamente
la suscripción al canal túiter
de la Fundación
RAFAEL PÉREZ ESTRADA (1934·2000):

https://twitter.com/F_PerezEstrada

(por una vez hemos podido, porque se ha dejado, reproducir una estampa o greguería óptica: apúntense y recibirán entrega a entrega la obra gráfica de esta inmensidad de la naturaleza que fue Rafael Pérez Estrada)

/ honor a él y a quienes lo conocimos /

Fundación RPE

el albatros.

baudelaire albatros en Ítaca

 

 


Ses ailes de géant l’empêchent de marcher, sentencia Baudelaire, qué lástima: ¡sus alas de gigante le impiden caminar! En español, albatros se dice de un ave marina de la familia de las diomedeidae que habita los mares del Sur. Sus estrechas y largas alas pueden alcanzar los 3,5 metros, la mayor envergadura en su género que se conoce. Marineros europeos debieron encontrar un parentesco entre los nunca vistos albatros (y petreles, que también son enormes) con somorgujos, gansos, patos y gaviotas, grullas, garzas y otras aves playeras. El albatros, si lo dejan, como todos, nace, crece, se reproduce y muere cumplidos los 50 años; menos, por culpa de la mierda de contaminación y residuos que han puesto su hábitat en peligro. Pueden verlo en un répor de Chris Jordan.

El término albatros proviene del inglés albatross, a su vez, del portugués alcatraz, aves que dieron nombre a la famosa isla y prisión; lo que sitúa al albatros o parentela en el Hemisferio Norte. Alcatraz deriva del árabe alcadús o algatás (pelícano, literalmente: buceador). El Oxford English Dictionary indica que la palabra alcatraz se aplicaba originalmente a las fragatas; el cambio a albatros fue por albus, blanco, en contraste con los veleros, negros o color madera. El nombre del género, diomedea, asignado a los albatros por Carlos Linneo (1707·78), botánico y zoólogo sueco, nos remite a Diomedes y a la metamorfosis en pájaros de sus compañeros guerreros en la Guerra de Troya. El nombre del orden, procellariiformes, procede del latín procella, que significa viento violento o tormenta.

El poeta como el albatros (y la tripulación como la sociedad) es símbolo o alegoría imaginada por Charles Baudelaire (1821·67), quien escribió el poema a bordo del L’Alcide en 1842, a los 21 años de edad, de vuelta a Francia desde la India; poema que fue a parar a Spleen et Idéal dentro de Les fleurs du mal (1857). Otros albatros en poesía han sido los de Walt Whitman (1819·92), Pablo Neruda (1904·73) y Salvador Reyes (1899·1970). El añadido Fedro como el albatros, episodio de Historias de la literatura (2014) de Daniel Lebrato, es una revisión (o remake) del tópico en diálogo con Fedro poemas (1979), de José Antonio Moreno Jurado, a quien va dedicado.

CHARLES BAUDELAIRE
L’albatros
(1842)

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.
À peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d’eux.
Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid!
L’un agace son bec avec un brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait!
Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher.

CHARLES BAUDELAIRE
El albatros[1]
(1842)

Por distraerse, a veces, suelen los marineros
dar caza a los albatros[2], grandes aves del mar,
que siguen, indolentes compañeros de viaje,
al navío surcando los amargos abismos.
Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas,
estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
dejan penosamente arrastrando las alas,
sus grandes alas blancas semejantes a remos.
Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco!
¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa,
aquél, mima cojeando al planeador inválido!
El poeta es igual a este señor del nublo,
que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.

WALT WHITMAN
Al albatros[3]
(entre 1842·1855)

Tú, que has dormido la noche entera sobre la tormenta, que despiertas descansado sobre tus alas prodigiosas. ¿Se ha desatado la tempestad brutal? Por encima de ella asciendes y reposas en el cielo, ese esclavo que te acunó. Ahora pareces un punto azul, lejano, flotando en el cielo; a la luz que comienza te observo desde la cubierta. Yo mismo no soy más que una mota, un punto en la flotante amplitud del mundo. Lejano, lejano en el mar, luego que las bravías corrientes han sembrado la playa de despojos náufragos, al retornar el día, como ahora, te ves feliz y sereno. Como el alba rosada y elástica, como el sol deslumbrante, como la límpida extensión de aire cerúleo también tú retornas. Tú, nacido para medirte con la tempestad (eres todo alas), para competir con cielo y tierra, con mares y huracanes, tú, navío del aire que jamás arriaste velas, durante días y hasta semanas recorriste, infatigable, espacios y reinos, siempre avanzando; en el crepúsculo miraste al Senegal, a la enlutada América que surgía entre relámpagos y nubes preñadas de rayos. En éstos, en tus experiencias, va mi alma. ¡Cuántas alegrías! ¡Cuántas alegrías las tuyas!

 

 


Pablo Neruda
Oda al albatros viajero[4]
(1954)

Un gran albatros gris murió aquel día. Aquí cayó en las húmedas arenas. En este mes opaco, en este día de otoño plateado y lloviznero, parecido a una red con peces fríos y agua de mar. Aquí cayó muriendo el ave magna. Era en la muerte como una cruz negra. De punta a punta de ala tres metros de plumaje y la cabeza curva como un gancho con los ojos ciclónicos cerrados. Desde Nueva Zelandia cruzó todo el océano hasta morir en Chile. El océano en este ancho sendero no tiene isla ninguna, y el albatros errante en la interplanetaria parábola del victorioso vuelo no encontró sino días, noches, agua, soledades, espacio. Él, con sus alas, era la energía, la dirección, los ojos que vencieron sol y sombra: el ave resbalaba en el cielo hacia la más lejana tierra desconocida. Pájaro extenso, inmóvil perecías volando entre los continentes sobre mares perdidos, un solo temblor de ala, un ágil golpe de campana y pluma: así cambiaba apenas tu majestad el rumbo y triunfante seguías fiel en el implacable, desierto derrotero. Hermoso eras girando apenas entre la ola y el aire, sumergiendo la punta de tu ala en el océano o sentándote en medio de la extensión marina con las alas cerradas como un cofre de secretas alhajas, balanceado. Ave albatros, perdón, dije, en silencio, cuando lo vi extendido, agarrotado en la arena, después de la inmensa travesía. Héroe, le dije, nadie levantará sobre la tierra en una plaza de pueblo tu arrobadora estatua, nadie. Allí tendrán en medio de los tristes laureles oficiales al hombre de bigotes con levita o espada, al que mató en la guerra a la aldeana, al que con un solo obús sangriento hizo polvo una escuela de muchachas, al que usurpó las tierras de los indios, o al cazador de palomas, al exterminador de cisnes negros. Sí, no esperes, dije, al rey del viento al ave de los mares, no esperes un túmulo erigido a tu proeza, y mientras tétricos ciudadanos congregados en torno a tus despojos te arrancaban una pluma, es decir, un pétalo, un mensaje huracanado, yo me alejé para que por lo menos, tu recuerdo, sin piedra, sin estatua, en estos versos vuele por vez postrera contra la distancia y quede así cerca del mar tu vuelo. Oh capitán oscuro, derrotado en mi patria, ojalá que tus alas orgullosas sigan volando sobre la ola final, la ola de la muerte.

SALVADOR REYES
Al albatros
(1954)

No he de volver al Sur, donde tu vuelo
en el viento de Dios gira y reposa;
no he de volver al Sur, donde la rosa
se cristaliza en pétalos de hielo.
Hay una certidumbre, existe un duelo,
saber que nunca tu ala poderosa
volverá a ser para mis ojos cosa
cotidiana, rutina de mi cielo.
En la Antártica, patria ya perdida
para cualquier camino de mi vida,
regirá para siempre tu poder marítimo.
Y así, desde muy lejos, tú señalas
para mí un imposible, y con tus alas
allá en el Sur limitas mi destino.

JOSÉ ANTONIO MORENO JURADO
Fedro, poema VI
(1979)

Ahora atardece el mármol / de la Acrópolis, / como si un junco antiguo se quebrase la voz, / los labios en el agua, / gélido el rostro, inútil / su cabello de nácar y de tiempo. // Mármol que se resiste al pie del hombre, / al beso de la sal y a la tormenta. / Junco, como nosotros mismos, débil / cinta en la verde orilla, / que se dobla y perece al soplo del mistral. // Tal vez el mar esconda en Cabo Sunion / la penúltima luz / y el viento, metalmente, / pula en su yunque el arco de la espuma.

DANIEL LEBRATO
Fedro como el albatros
(2014)

Bajaban de la acrópolis turistas
de dos en dos, en grupo, gente sola.
Traían con el sol en los talones
sus cámaras cargadas de cultura
y democracia. Esto que ven será
-dijo la guía- espejo del futuro:
aquí estudió Protágoras con Sócrates,
aquí fue el Siglo Quinto; aquí, el Banquete,
hoy, musgo y lagartija y una sombra
que desenfoca fotos y elegías:
la explotación del hombre por el hombre.
Y Fedro, el descreído,
duda, como el albatros, de sus alas:
si es él -no un dios- quien hasta el mundo baja.

[1] Traducción Antonio Martínez Sarrión

[2] Compárese con el Romance del prisionero

[3] Traducción de Pablo Mañé dispuesta en prosa, por comodidad de lectura

[4] De Odas elementales (1954), el poema se transcribe en prosa


 

ENLACE A MORENO JURADO Y DANIEL LEBRATO HISTORIA DE UNA CONJURA

A LAS RUINAS DE ITÁLICA (un poema de José Antonio Moreno Jurado y tres aproximaciones de Daniel Lebrato).

JAMJ (3)

EL MUSGO ENTRE LAS GRADAS
José Antonio Moreno Jurado
Bajar a la memoria
(1985)

El musgo entre las gradas estos fabio dolor los corredores
vomitan todavía el grito del gladiador el guarda te acompaña
no debemos aquí la multitud ¡espera! mas no hay nadie
por la pared los nombres la suciedad se agiganta el deseo.

Las ruinas se encienden no debemos aquí sobre los muros
y la tarde tu cómplice trotaconventos nos ayuda la voz
del guarda dice nuestra historia de qué sirvió la dignidad
de los cónsules la túnica y el oro y el peinado ¡el guarda!

Qué miran los cipreses si hasta el ave acaricia su nido
por las ramas no podemos aquí mi pobreza no os importe qué
comeréis qué vestiréis y el guarda el guarda pues mi padre
celestial cuidará de vosotros no aquí sobre la piedra.

Y el deseo del labio se vuelve intimidad y no tenemos dónde
reclinar la cabeza aquí descansaban los patricios los juegos
los combates navales ahora sí furtivamente el guarda se diluye
abrázame la soledad la piedra tomo tu cintura nadie.

*


y tres aproximaciones de
Daniel Lebrato
dos estampas de Itálica
Hacia (Qüasyeditorial, 1999)

[Itálica.1]

Quién dirá que tus hombros.
Quién dirá tus columnas,
difusas como un enigma,
fatales como un desastre.
Las armas, diez cuchillos,
los arcos de triunfo,
las cuádrigas del pecho
son viaje y no son nube
ni piedra ni morada.

*

[Itálica.2]

Contra el ciprés que afila su perfil
de sombra sobre los ocres aún tibios
de Santiponce, ¿de qué valió bajar
a la llanura inmunda de Hispalis
la infelice y preguntar por ti
en la confusa jerga de mujeres
junto al río?
No te conocen los navegantes
que con la tarde y la marea
vienen de Sanlúcar ‑canta la gente‑
rompiendo el agua,
ni en las tabernas acepta nadie
las monedas con que puedo
pagarte yo, el anticuario.

*

Daniel Lebrato
FEDRO COMO EL ALBATROS

Ses ailes de géant l’empêchent de marcher
Charles Baudelaire

Bajaban de la acrópolis turistas
de dos en dos, en grupo, gente sola.
Traían con el sol en los talones
sus cámaras cargadas de cultura
y democracia. Esto que ven será
‑dijo la guía‑ espejo del futuro:
aquí estudió Protágoras con Sócrates,
aquí fue el Siglo Quinto; aquí, el Banquete
–hoy, musgo y lagartija y una sombra
que desenfoca fotos y elegías:
la explotación del hombre por el hombre.
Y Fedro, el descreído,
duda, como el albatros, de sus alas:
si es él ‑no un dios‑ el que hasta el mundo baja.

*


Daniel Lebrato
palabras para Fedro, poemas (1979)
de José Antonio Moreno Jurado,
nuevamente editado por La Isla de Siltolá
y presentado en la Casa del Libro de Sevilla
el jueves 15 de enero de 2015
por Alberto Guallart y Daniel Lebrato,
con Pilar Villalobos y Jose Marrodán.

PLAZA DE LA ENCARNACIÓN
Cada uno es Cernuda como Dios le ayuda

Esto que van Padilla y José Antonio
calle Laraña arriba (eso fue el curso
79 y esto es un soneto):
–Ese que ves ahí también escribe.
–Y aquel, y aquel, y el otro, el de la moto:
la ciudad de la gracia o la desgracia
de estos a dedo y ego condenados.
–Si por mi casa pasan con sus gracias,
se las publico, y punto, y de eso vivo.
–Tú, sí, José Manuel, a mí me matan.
–Ven por aquí, que vamos a la plaza
por papeles de estraza y un pirulo
de versos fritos calentitos. –Vamos.
–Y gracias y desgracias: ¡las del culo!

Y luego, en estrambote,
caló el Moreno, requirió el Jurado,
miró al mercado y dijo al hombre: –Póngame
cuarto y mitad de Fedro libelado.

*

–enlace a Fedro como el albatros

–enlace a ¡Escándalo internacional! Daniel Lebrato se hace pasar por José Antonio Moreno Jurado.