Etiqueta: español

todos y todas

Todas-y-todos-CHICO

TODOS Y TODAS

hasta ahora el lenguaje de género se ha dedicado a desdoblar,
a partir de ahora debe dedicarse a aglutinar, a sintetizar

A quienes, por conciencia de género, se sienten en la obligación de usar todos y todas y a quienes, por educación, tienen que soportar la cansina fórmula, ya podría la Academia facilitarnos la tarea declarando todos de género epiceno[1] o neutro[2] semejante a todo, que abarca una totalidad. En español son neutras o epicenas funcionales palabras como ciudadanía, alumnado, infancia, censo, electorado, pueblo (español, andaluz o colombiano). Quien sin motivo vocativo[3] desdobla ciudadanos y ciudadanas, alumnos y alumnas, niños y niñas, está hinchándonos los oídos o haciendo política con el lenguaje. En vez de ciudadanos y ciudadanas diga ciudadanía y acaba usted antes. Pasa que todos y todas no posee un término abarcador, genérico o colectivo (no valen total ni totalidad) y, por eso, tendría que intervenir la Academia y dar instrucciones para que todas y todos nos quedemos todos tan contentos, valor epiceno extensible a adjetivos o pronombres ‑o/‑a neutralizables en ‑o (algunos, vosotros, etc.). Otro avío, que no costaría nada, sería poner en circulación académica el neologismo todes, invariable de género semejante a jóvenes o estudiantes, y declarar igualmente neutros singulares como trabajador y, epicenos, plurales como trabajadores. Si la Academia no lo hace es porque no le da la Real gana de dejar de ser lo que es, si no machista, masculinista o más culinista por el por culo que da, dicho sea con permiso de la amplia sociedad que por el tercer ojo goza y se entretiene.

enlace a lo que dice la Academia

enlace a lo que dice la Fundéu

enlace a el español de la e

enlace a concurso fotográfico [eLTeNDeDeRo]. Mande sus fotos a [eLTeNDeDeRo]

_________________________________________________________

[1] epiceno. Del latín epicoenus del griego epíkoinos, ‘común’. Que con un solo género gramatical puede designar seres de uno y otro sexo; bebé, lince, pantera, víctima. (DAE)

[2] neutro. Género ni masculino ni femenino. El sustantivo kind, niño, es neutro en alemán. (DAE)

[3] vocativo quiere decir apelación, dirigirse a un auditorio al que siempre se ha saludado con desdoble: ¡Señoras y señores!, ¡Damas y caballeros! Si es posible, se recomienda primero el femenino y luego el masculino, hipergénero dominante en concordancias sucesivas, por ejemplo: Niñas y niños, sean bienvenidos al nuevo curso, aunque siempre podremos decir: Niñas y niños, os doy la bienvenida.

Podemos, cuestión verbal

­

PODEMOS. CUESTIÓN VERBAL

 

Aparte lo de Obama, de Hombre Blanco

(su Yes, we can merecería un nóbel,

no de la paz, de la literatura

y un sitio destacado en las escuelas),

y aparte el Sí se puede, Sí se puede,

que dio la fe en mareas, confluencias,

hasta tomar congresos, bancos, plazas,

la fuerza de Podemos fue podemos

de verbo principal o de auxiliar

primera del plural: ahí fuimos todos

y no hubo forma de, al abrir la boca,

no soltar un podemos, tres o cuatro,

lo cual jodía tela a psoes y fachas

que hoy no paran de hablar. Podemos calla.

­


 

 

enlace a El sueño de la Generación Podemos

enlace a Réquiem por el 26‑J

­


 

DICCIOPEDIAS DEL ESPAÑOL ADULTO

 

# 10 minutos

DICCIOPEDIAS DEL ESPAÑOL ADULTO

 

  DICCIOPEDIAS DEL ESPAÑOL ADULTO
■□
 

 

 
0

 

EFE SIETE (F7)
■□ corrector ortográfico
   
1 DAE, DILE o DRAE
■□ diccionario académico
   
2 CONJUGADOR del DAE o DILE
■□
   
3 DIRAE
■□ diccionario de significados o definiciones
   
4 WIKILENGUA (de la Fundéu BBVA)
■□
   
5 DUDAS del español urgente (de la Fundéu BBVA)
■□
   
6 ETIMOLÓGICO (hecho en Chile)
■□
   
7 LEXILOGOS
■□ etimológico y de familias indoeuropeas
   
8 WORDREFERENCE
■□ multidiccionario de traducción en línea
   
9 TRANSLATE de Google
■□
   
10 LINGUEE
■□ español‑inglés
   
11 STILUS
■□ corrección, conjugador, diccionario inverso y otros
   
12 PROVERBIA
■□ frases hechas, aforismos y refranes
   
13 WIKISOURCE Wikipedia de textos originales
■□
   
14 JUEGOS DE PALABRAS
■□ para aprender jugando

 

CREAR Y CREER

nada

CREAR Y CREER
(Apuntes entre la nada y la estupidez)

Nos pasa por crear y creer. Que se juntan en creo. Primero, creemos que creamos y, después, creemos en lo que creemos que hemos creado, sea Dios o poesía. Esto se llama estulticia, necedad, tontería, ignorancia o estupidez de una persona, lo que ya estúpido, dígalo el diccionario Vox o quien lo diga, porque solo una persona puede ser necia o dejar de serlo, lo que, a su vez, acaba en redundancia o tautología. La tautología puede ser leve, como en persona humana; poética, una rosa es una rosa, o misteriosa: Soy el que soy, se presentó Dios a Moisés. Así, cualquiera. Tautología es también un argumento circular, que se da la razón y se aplaude a sí mismo, como los monos en el circo. Es tautológico el por lo tanto o por consiguiente del político de turno, que sobre una premisa discutible alza una conclusión indiscutible, un axioma. La tautología inspira el lenguaje del PP, de Rajoy y de su vice, Sor Aya de Santa María, en declaraciones del tipo hacer lo que había que hacer o España es España o las leyes están para cumplirlas, frases que apelan al sentido común, aunque tan común no será, porque cuesta encontrarle sentido. Entre la tautología y la estulticia se mueve quien usa la muletilla si es como yo digo (a quien madruga, Dios le ayuda, por ejemplo), y se queda tan fresco. Tautología culta es que las cosas duren o se prolonguen en el tiempo, ¿en qué, si no? Las tautologías más patéticas se dan en arte, quien cree que crea y no crea nada nuevo, y en religión, quien se empeña en creer en Dios y en creer que Dios lo creó a él y a mí, que pasaba por allí. La historia y la política crearon el sintagma potencia mundial, no va a ser potencia doméstica. Que inteligencia y estadounidense son términos incompatibles, se demuestra en la inteligencia de la Cía, del FBI o del Pentágono. Tampoco la población negra, entre la emulación, la predicación rap y los rezos góspel, parece muy espabilada, dígalo Obama, nóbel de la paz según la Casa Blanca. La última pamplina de la población negra es querer llamarse de origen africano o afroamericanos ‑as, expresiones tan ridículas y chocantes como de color, que parecían las criaturas prendas para un programa de lavado. Que las personas negras ahora sean de origen africano, anula el pasado y habla de esta raza como si estuviese de paso o acabara de llegar. De origen africano combina muy bien con de origen subsahariano, porque una táctica de la inmigración que nos viene sin papeles consiste en disimular su lengua y su identidad para evitar la repatriación. ¿A dónde, a qué patria, si la ocultan? Así que, hala, todos al mismo saco: subsaharianos. Ya tenemos personas con denominación de origen, como los vinos, y, en España, españoles de origen gitano, en vez de gitanos ‑as. Contra tanta estulticia, este español de origen recomienda en su bloc (del francés bloc, bloc de notas, mejor que el anglicismo blog y mejor que bitácora, de jerga marinera) la doble consulta a diccionarios, el de la Academia y el de Vox, que es el que carga Google. Y, si bloc no le convence, diga página, consúltelo en nuestra página, está en la página, se entiende página web. Y si, por alcanzar el trending tópic, alcanza usted el tuitazo, mejor que mejor, tuitazo es éxito en América, donde, cuando quieren, defienden el español, del inglés, más que en la península. Eso dice su tableta o su teléfono, mejor que tablet, iphone o smartphone. Y cuando por ahí le llegue una petición para firmar a favor de la creación de un estado palestino, desconfíe. Imagine su ciudad, yo me imagino Sevilla, y apueste que Palestina se queda con las Tres Mil y con los Pajaritos, y que Israel se lleva Nervión y Los Remedios. Y vuelva a imaginarse el territorio antes de la creación de Israel en 1948, no está tan lejos: convivencia en un espacio es lo que había y convivencia en un estado es lo que tendría que haber. Piense que un estado palestino acabaría en otra república islámica y dejaría intocado el teocrático Estado de Israel, armado hasta la náusea. No firme esa petición, no caiga en tautologías, no caiga en estulticias y descrea de quien le hable en nombre de Dios, de la política, de las grandes potencias o del pueblo palestino. En Palestina, los varones siguen llevando kufiya, el pañuelo como Arafat, pero a las mujeres bien que las tienen envueltas como de regalo los machotes de Hamás. Ver para creer que los que eran de nuestras ideas o de nuestras simpatías, o se han muerto o han creado esta nada en que nos morimos.

Etiqueta relacionada: Los creyentes

lengua y dialecto.

Lengua y dialecto

LENGUA Y DIALECTO

Sin contar la palabra lenguaje, por donde empieza todo (y que lo mismo abarca lo más grande, y no lingüístico, el lenguaje como capacidad humana, el lenguaje de las flores, el lenguaje informático; que Niño, qué lenguaje es ése.), la lingüística distingue entre lengua y habla. La lengua es el sistema y el [acto de] habla, su realización concreta. Entre la lengua y el habla queda el estilo (o idiolecto), conjunto de hábitos de habla, por épocas, por géneros, por grupos humanos o individuos concretos, concepto que preferentemente se aplica en literatura, estilo culterano, estilo del soneto clásico, estilo del 98 o de Valle‑Inclán, aunque, en rigor, todos los hablantes tenemos un estilo, lo que no quiere decir que seamos únicos. En ese reparto, la palabra idioma tiende a ocupar la casilla de lengua extranjera en relación con la nativa, academia de idiomas, sabe muchos idiomas. Idioma, como idiota, idiosincrasia, viene del griego ίδιω o ίδιο, que significa propio, de uno mismo. El idioma se aprende en el entorno, y por eso se llama lengua materna, nativa o vernácula. En griego antiguo, idioma significaba propiedad privada, y, de ahí, pasó al latín y al romance, con el sentido de lengua de un pueblo o nación o modo particular de hablar de algunos o en algunas ocasiones, en idioma de la corte, en idioma de palacio. O sea que los griegos entendían que la propiedad de las propiedades, lo que por encima de todo posee el idio, el yo del humano, es la palabra. Sirva para recordar a otro grande de la poesía de la conciencia (ayer fue Gabriel Celaya, también cantado por Paco Ibáñez), Blas de Otero, el de Pido la paz y la palabra (1955), hace sesenta años. «Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra. / Si he sufrido la sed, el hambre, todo / lo que era mío y resultó ser nada, / si he segado las sombras en silencio, / me queda la palabra. / Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.» Tenemos palabra, lenguaje, lengua, habla, idioma; lo que nadie quiere tener es dialecto, de connotaciones negativas. Dialecto es una variedad o variante geográfica, regional o local de una lengua, es decir, no hay lengua que no sea dialecto y, si la geografía no bastara, viene la historia y nos recuerda que toda lengua es dialecto de la anterior. El catalán es un dialecto, sí, pero del latín. Sin duda la confusión, el eclipse, del concepto tiene que ver en España con la elevación a lengua del dialecto castellano de Zamora o de Valladolid. Aquellos tiempos académicamente tan oscuros hicieron mella y, todavía, hablantes de la península creen que siguen hablando castellano, no español, nombre aceptado por toda América española. Y se da la paradoja de que españoles muy españoles se empeñan en el castellano, con la indeclarada intención de dar por saco a las lenguas de la periferia, que, en el fondo, detestan. Más pruebas del rechazo a dialecto. Una, lo que cuesta a un alumno andaluz aprender que el gallego o el catalán son lenguas. Otra, la comunidad autónoma de Valencia, que registra en sus estatutos la lengua valenciana, siendo el valenciano, como es, dialecto del catalán. A la inversa, cuesta explicar que no existe lengua portuguesa, por más que la Constitución de Portugal la inscriba con ese nombre; el portugués es dialecto del gallego y, por esa regla de tres, en Estado Unidos se hablaría estadounidense. Cuando al final de los 70 Andalucía vivió su afirmación identitaria (Partido Andalucista, 28‑F de 1980), el ministro Clavero Arévalo normalizó el ceceo y el tándem González Guerra normalizó el seseo, y la cuestión del andaluz entre lengua o dialecto tenía que saltar. El intento por dotar a la autonomía andaluza de una lengua, con sus normas y su academia, resulto inútil, pero nos dejó un término que zanjaba la cuestión, modalidad (modalidad andaluza, modalidad lingüística andaluza, siglas MLA), junto a la modalidad del español de Canarias o las modalidades del español de América. Y, desde entonces, en Andalucía hablamos el andaluz (modalidad, lengua o dialecto, qué más nos da). Viene esto a cuento de mi amigo López, en sus apostillas a El nacionalismo y las lenguas (eLTeNDeDeRo, 6 del 10): «No hay duda de que el inglés se ha hecho imprescindible para los humanos fuera de sus aldeas. De acuerdo, en que las lenguas aldeanas se mantendrán vivas por la impregnación materna. Mi objeción es esa pretensión de equiparar una supuesta lengua andaluza al catalán, al gallego o al vascuence (que no euskera, cuando hablamos castellano). Afortunadamente, los andaluces leemos y escribimos en la lengua de Castilla.» Apostillas sobre las apostillas. Euskera figura en el Drae (o Dile: Diccionario de la lengua española), es, por tanto, acepción académica. Español (o castellano) puede que lo escribamos en Andalucía (aunque tampoco siempre: na aparece nada o na, y, por supuesto, madrugá, pescaíto, no pescadito frito). Para leer y hablar, la mayoría del profesorado damos clase en bilingüe. Igual usamos un español estándar que un andaluz incluso muy cerrado. Un caso. Los endecasílabos de Garcilaso cubra de nieve la hermosa cumbre y por no hacer mudanza en su costumbre se quedan en diez sílabas, los pobres, siguiendo la modalidad castellana (Garcilaso seguía la norma toledana) o en andaluz ceceante o seseante, [la hermoza cumbre, no haser mudansa]. Sin embargo, leídos en jejeante, variante del andaluz tenida por vulgar por los propios andaluces, [cubra de nieve la jermosa cumbre, por no jacer mudanza en su costumbre], los endecasílabos quedan perfectos, ya que la aspiración, entre [h] y [j], rompe la sinalefa. Y quien dice Garcilaso en Andalucía, dice Lorca o Alberti en Valladolid, con esas eses afiladas, que a saber si convienen al poema, pero qué le vamos a hacer; también en Asturias los cuchillos del Romancero gitano suenan cuchillus. Estamos en lo de siempre. Que el exceso de etiquetas no sea pretexto para no entendernos. Que la cultura no sirva para tachar al otro de inculto o de vulgar. Y que no haya hablas de primera y de segunda; hay aldea global y sitio para todos. Oído tengo a un colega despotricar contra las señalizaciones del aeropuerto de Barcelona, de arriba abajo, por este orden: catalán, inglés, español; porte, gate, puerta. Muy bien por el aeropuerto del Prat. Primero, la lengua del terreno, de la aldea; después, el dialecto global, más los idiomas que vengan. ¡Benvinguts!


Soneto 23 de Garcilaso

En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena

del oro se escogió, con vuelo presto,

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto, antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,

todo lo mudará la edad ligera,

por no hacer mudanza en su costumbre.

EL NACIONALISMO Y LAS LENGUAS

El motín de Esquilache, óleo de José Martí y MonsóEl Motín de Esquilache, óleo de José Martí y Monsó, en el Museo del Prado

EL NACIONALISMO Y LAS LENGUAS

Os paso una interesante reflexión sobre los nacionalismos y los idiomas. Él es Degregorio, y su página Una economía social, donde podéis ver el artículo completo. Resumo a Degregorio:

Con independencia de los intereses económicos, base de las diferencias que separan las regiones de España, el lenguaje ha sido lo que más ha contribuido a estas diferencias. El euskera no ha tenido parte en la conformación de estas disparidades. Como lengua protohistórica que no desciende del indoeuropeo, que ya estaba en la península antes de la romanización, el extrañamiento que genera el euskera es ajeno a las inducciones a las que se ha llegado. Porque se hablaba en la Rioja Alta, el euskera ejerció una marcada influencia en la génesis del castellano. Por el contrario, el castellano, el catalán y el gallego, al provenir de una lengua común, sus diferencias conllevan unos elementos subjetivos en los se ha insertado la diferenciación. Las lenguas no están para entenderse, sino para incomunicarse, para poner barreras entre pueblos, para reivindicar las diferencias.

Oído lo cual, eLTeNDeDeRo opina que en la Aldea Global necesitaremos solo dos lenguas, la materna, de proximidad, y la universal, para andar por el mundo. Un día creímos que esa lengua iba a ser el esperanto, pero hay que rendirse y por estadística y extensión tendremos todos que hablar inglés, como lengua Global, más la lengua materna para andar por casa, por la Aldea. Esta proyección va acorde con lo que vamos a necesitar en el futuro: que el mundo funcione, que Global funcione y que funcione mi comunidad, mi barrio, mi Aldea. Quienes se ríen de Artur Mas, más debieran reírse de Rajoy, cuya plaza de virrey de los poderes de la Unión Europea y del mundo es mucho más amortizable. Yo no lo veo en mi bolita de cristal por donde asoma la humanidad del futuro. En el futuro, mucho más que el palacio de la Moncloa, veo los Estados Unidos de Europa, fuertemente digitalizados, y una oficina municipal donde me resuelvan mis problemas de proximidad. Eso, traducido en idiomas, quiere decir dos lenguas. La observación de Degregorio es lúcida, pero el castellano o español, oficial o de cultura, tendrá que buscarse la vida. Por arriba, le presiona el inglés como lengua diplomática y de negocios y, por abajo, la lengua que cada uno aprende al nacer: andaluz, gallego, euskera o catalán, proceso este de aprendizaje que no debería forzarse. Lo que ocurre es que años de represión lingüística sobre las lenguas españolas no catellanas han generado en las comunidades un efecto de acción reacción, que serán las inducciones a las que se refiere Degregorio. Habrá que dejar que pase el tiempo. Aquí y ahora, con que nuestros hijos hijas manejen la modalidad andaluza y el inglés, habremos hecho lo suficiente.

artículo relacionado El inglés.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 6 del 10 de 2015

EL INGLÉS

Rubén Darío

EL INGLÉS

En inglés, de now (ahora) a no, es poca la diferencia. El monitor español dijo no, o eso quería, y la chica holandesa oyó now, o eso creyó, y pegó el salto. La joven de 17 años se estrelló el 10 de agosto haciendo puénting en el viaducto de Cedeja, Virgen de la Peña, Cabezón de la Sal, sobre el que discurre la Autovía del Cantábrico sobre un afluente del río Saja. Una mala noticia llama a una buena reflexión. Lo importante es comunicar, entenderse. El inglés vehicular como lengua franca no ha de ser el de Oxford ni el de la City ni el que mejor se hable en Irlanda. El inglés estándar que sea el que, sin hablarse en ninguna parte ni estar patrimonializado por nadie, resulte el más común para entendernos. Todavía vemos profesionales, estudiantes españoles traumatizados porque el inglés que saben lo pronuncian con su acento, supongamos en angloandaluz. ¿Y qué? ¿Quién se ríe de ese hombre o de esa mujer que hace lo posible por expresarse en la lengua ajena, lo que ya es una cortesía? ¿Encima el otro qué quiere, un inglés a la carta, el inglés de su college? Si el español lo hablamos cada uno con nuestro acento regional, ¿no van a tener acento nuestro alemán, nuestro francés o nuestro inglés? El mismo procesador de textos nos da a elegir entre el español de España y el español Internacional. ¿No ha de haber un inglés Internacional? A hablarlo, pues, y que le vayan dando a quien se ría de vuestro acento. Dejo a ustedes con el poema Los Cisnes, escrito por Rubén Darío en 1895. De este poema dice Alejo Carpentier (1904‑80) que es un fiero responso arrojado por Rubén Darío (1867‑1916) a la cara del presidente Roosevelt, en sintonía con el José Martí (1853‑95) de Nuestra América (1891), donde Martí acertaba con que el peligro mayor de América (española) era el desdén del vecino formidable, que la desconoce.» Cuidado cuando hagáis puénting, y que os gusten los cisnes. Tened en cuenta que, cuando lo escribió, todavía el mundo tenía la esperanza en una lengua universal construida, obra de un oculista polaco llamado Zamenhof, que por eso le puso de nombre esperanto (1887). Rubén Darío, cuando esto escribe, tenía puesta su fe lingüística en el español y en el esperanto.


LOS CISNES (1895)

A Juan R. Jiménez

¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello

al paso de los tristes y errantes soñadores?

¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello,

tiránico a las aguas e impasible a las flores?

Yo te saludo ahora como en versos latinos

te saludara antaño Publio Ovidio Nasón.

Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos,

y en diferentes lenguas es la misma canción.

A vosotros mi lengua no debe ser extraña.

A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez…

Soy un hijo de América, soy un nieto de España…

Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez…

Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas

den a las frentes pálidas sus caricias más puras

y alejen vuestras blancas figuras pintorescas

de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.

Brumas septentrionales nos llenan de tristezas,

se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas,

casi no hay ilusiones para nuestras cabezas,

y somos los mendigos de nuestras pobres almas.

Nos predican la guerra con águilas feroces,

gerifaltes de antaño revienen a los puños,

mas no brillan las glorias de las antiguas hoces,

ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.

Faltos del alimento que dan las grandes cosas,

¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos?

A falta de laureles son muy dulces las rosas,

y a falta de victorias busquemos los halagos.

La América española como la España entera

fija está en el Oriente de su fatal destino;

yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera

con la interrogación de tu cuello divino.

¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?

¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?

¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?

¿Callaremos ahora para llorar después?

He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros

que habéis sido los fieles en la desilusión,

mientras siento una fuga de americanos potros

y el estertor postrero de un caduco león…

…Y un cisne negro dijo: «La noche anuncia el día».

Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora

es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía,

aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!

EL ESPAÑOL DE LA E (TEORÍA DE CONJUNTOS)

 poliamor

EL ESPAÑOL DE LA -E (TEORÍA DE CONJUNTOS)

No hay manera de verlo o descargarlo en internet. El artículo se llama Pregunta a los libreamorosos, lo firma Gabriela Wiener, y está de momento solo en la edición impresa de El País de las Tentaciones, número 4, que salió el jueves 27 de agosto. En la página 40, Gabriela Wiener reporta al colectivo Amor Libre Spain (ALS, lucha contra el amor heteropatriarcal). Este colectivo practica un curioso lenguaje inclusivo que cuestiona los géneros establecidos por el paradigma ‑a/‑o a base de la ‑e como terminación única. ¡Bienvenides!, ¡Hola, chiques! En estos casos la ‑e ahorra escribir chicos/as, chic@s o chicxs, lo cual está muy bien para acabar antes y no meterse uno (une) en más problemas. Al fin y al cabo, la ‑e ya es terminación epicena, que neutraliza o incluye los dos sexos, en participios de presente como adolescente, estudiante, firmante o acertante. Otras veces, la ‑e en lenguaje ALS cumple una función no epicena sino distintiva, diacrítica. Ocurre con persone, frente a persona. Persone sería la persona de amor libre. Guape, amigue, cariñose, cachonde, opresore son neologismos internos del grupo. Como en todo, hay quien se pasa de frenada y quiere ya la ‑e donde no hace falta. La expresión de puta madre no gana nada con de pute madre. Lo más curioso de la página está en los tecnicismos que etiquetan las nuevas relaciones: libreamor, poliamor, pansexual, heteropatriarcal, demisexual, o cómo usan el verbo deconstruir en el sentido de levantar una nueva personalidad que mate los enemigos del sistema sentimental y sexual: los celos, la posesión, las relaciones tóxicas. Es por ahí, no por el porno, por donde el colectivo ALS respira libertad, libertad que se han tomado también con el idioma. Valga de ejemplo de cómo las palabras sirven a las intenciones y no las intenciones a las palabras, como quería el Arcipreste. Frente al mamoneo del todos y todas y frente al furibundo inmovilismo del masculino varón (expresión feliz de José Luis Macías Rico), este español de la ‑e tiene un respeto: el que merece el colectivo que lo practica. A Eusebio Valladares, el viejo luchador por el español concordado, le hubiera gustado. Siempre nos ha parecido que un mariquita puede decirle a otro maricón, maricona o mariconaza, que nunca lo estará insultando, pero que eso mismo, si al mariquita se lo dice un chaval que va por la vida de varón, sería un insulto. Teoría de conjuntos.