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guía para ver la Semana Santa de Sevilla (SSS)

Semana Santa

GÚIA PARA VER LA SEMANA SANTA DE SEVILLA (SSS)

Algunos consejos. 1) No se crea lo del arte. El noventa por cien de lo que sacan las cofradías a la calle es obra del siglo 20, no arte, artesanía imitativa. 2) No se sienta obligado al recogimiento al paso de los pasos, no se santigüe porque otros se santigüen. Son las procesiones las que invaden la calle, no usted quien invade sus iglesias. 3) No pregunte por qué no llevan los pasos con ruedas. 4) No pierda el tiempo haciendo fotos si no es a personas que usted quiera fotografiar. SSS en fotos: 365 mil en Google. La foto que usted iba a hacer ya está y solo tiene que bajársela de internet. 5) Disfrute y tome nota viendo lo que ve.


El mapa del esfuerzo para sacar los pasos a la calle en Andalucía se divide en dos, entre costaleros y cargadores, y estos, a su vez, bajo faldones o al aire libre, como en Málaga. En Sevilla, la estética de hermandades nobles y aristocráticas se encaprichó de invisibles costaleros, que fueran cargando sobre el cuello, en vez de cargadores sobre el hombro, que aliviarían la carga entre el izquierdo y el derecho; trabajaderas horizontales, en lugar de andas verticales. En los actuales pasos, las andas sobreviven como fósiles en las maniguetas de las esquinas, ya sin función de carga. Al costalero, cargador del puerto, le quedaban unas heridas (tomates) y unas lesiones cervicales de las que las hermandades no querían ni oír hablar. Con ayuda de los faldones, se tapaba a la gente de abajo y, con incienso y flores, ya no olía a sudor. El resultado, jodido abajo y milagroso arriba, es que las imágenes ¡andan solas! Esa estética de la invisibilidad del esfuerzo y del sudor, esa negación del trabajo ajeno, se ha vuelto ostentación desde que los señoritos asumieron mal que bien el trabajo costalero.

El martes santo 17 de abril de 1973 treinta y seis universitarios de la hermandad de los Estudiantes sacaron el paso del Cristo de la Buena Muerte. Empezó entonces el orgullo costalero, que lo primero que cambió fue el uniforme, el costalero look. Medallas, camisetas, costales y zapatillas pasan a ser el equipo de un grupo de élite dentro de la hermandad. Posan como una selección para hacerse fotos y carteles, el capataz como si fuera su entrenador. Ahora a sus hijos los visten las madres, más que de nazarenitos, de bebés costaleros, disfrazados los llevan de faja y costal, como quien apunta al hijo al Betis o al Sevilla, donde la antigüedad es un grado.

La ostentación costalera no está reñida, sino al contrario, con la trivialización del esfuerzo: el paso pesa pero no mucho, sudar, se suda lo justo y es compatible la carga con fumar, con beber, con demostrar en fin que los obreros costaleros lo que no querían era trabajar, categorización que se traslada al mundo laboral y político. Este costalero no es el de Almonte.

Cada año resulta más difícil ver procesiones sin hacerle el juego al integrismo católico y, en la Feria y en el Rocío, nos cuesta abstraer la bella estampa de los caballos, del pijerío, del señoritismo y del sexismo ebrio que cabalgan encima. Sevilla, sin sevillanos, ¡oh maravilla!, lo dijo Antonio Machado, y pudo haber añadido: y los enganches y los caballos, sin caballistas. Qué verdad es que quien se fue de Sevilla ‑y no a Sevilla‑ perdió su silla.


Dicho lo cual, la SSS gana con ventaja a cualquier otra que se ponga por delante. No es penitencial como la de los picaos de la Sonsierra. No es severa como la semana castellana. No es legionaria como la de Málaga. No es evangélica como los misterios autos teatrales de la Pasión. Es apta para creyentes y no creyentes porque es totalmente profana. A paganismo, solo la aventaja el San Genarín de León, con menos cristos y más orujo, imposible.

Algunos consejos. 1) No se crea lo del arte. El noventa por cien de lo que sacan las cofradías a la calle es obra del siglo 20, no arte, artesanía imitativa. 2) No se sienta obligado al recogimiento al paso de los pasos, no se santigüe porque otros se santigüen. Son las procesiones las que invaden la calle, no usted quien invade sus iglesias. 3) No pregunte por qué no llevan los pasos con ruedas. 4) No pierda el tiempo haciendo fotos si no es a personas que usted quiera fotografiar. SSS en fotos: 365 mil en Google. La foto que usted iba a hacer ya está y solo tiene que bajársela de internet. 5) Disfrute y tome nota viendo lo que ve.

Extracto de La fiesta según Sevilla (2011).

Vea también Verdades y mentiras de la SSS (2015)

Para hablar con propiedad:

Léxico de la SSS

Léxico de capataces y costaleros


 

MURILLO EN SU CIUDAD, por Eva Díaz Pérez

Eva Díaz Pérez
Eva Díaz Pérez, en diario El Mundo, 10/01

MURILLO EN SU CIUDAD

1. Bartolomé Esteban Murillo, sus cuadros en Sevilla.

MUSEO DE BELLAS ARTES. Casi todos los conjuntos artísticos que Murillo pintó para iglesias y conventos sevillanos han desaparecido. Sólo permanecen algunos lienzos puntuales que se salvaron por azares de las ventas, los saqueos y expolios a lo largo de los siglos. El mayor milagro fue el conjunto realizado para el convento de los Capuchinos, que se logró sacar de Sevilla antes de que las tropas francesas lo incautaran. Las obras viajaron a Gibraltar y quedaron a buen recaudo hasta que concluyó la Guerra de la Independencia y regresaron. Son los cuadros que ahora cuelgan en el Museo de Bellas Artes con piezas tan importantes como la Inmaculada Concepción, La Colosal, la Inmaculada del Padre Eterno o la Inmaculada del Coro, La Niña.

HOSPITAL DE LA CARIDAD, donde Miguel Mañara encargó a su amigo Murillo la serie dedicada a las obras de misericordia. El mariscal Soult robó parte de estas joyas aunque aún resisten en las paredes de la iglesia La multiplicación de los panes y los peces, Santa Isabel de Hungría curando a los enfermos, Moisés haciendo brotar el agua de la roca de Horeb, La Anunciación y San Juan de Dios con un enfermo.

IGLESIA DE SANTA MARÍA LA BLANCA. Sólo queda La Cena, de clara influencia caravaggiesca, ya que los realizados para los lunetos y testeros de El sueño del patricio Juan y su esposa, El patricio revelando su sueño al papa Liberio, El triunfo de la Inmaculada Concepción o El triunfo de la Eucaristía fueron saqueados y se encuentran en el Prado y en otros museos del mundo.

En la CATEDRAL DE SEVILLA queda el espectacular lienzo La visión de San Antonio, ya que Soult se llevó otra de las grandes obras de Murillo, El Nacimiento de la Virgen, ahora en el Louvre. También se encuentran El Bautismo de Jesús, San Isidoro, San Leandro, El Ángel de la Guarda, La Inmaculada de la Sala Capitular o un cuadro de San Fernando. Este lienzo lo realizó con motivo de la canonización en 1671 retratándolo del natural tras el permiso del cabildo catedralicio para acceder al cadáver del monarca con el fin de intuir cómo pudo ser el verdadero rostro en un curioso y desconocido ejercicio de pintura forense.

En el ARZOBISPADO se guardan La Virgen entregando el rosario a Santo Domingo y la Aparición de la Inmaculada Concepción a fray Juan de Quirós, que fue la primera de la gran serie iconográfica del pintor.

FUNDACIÓN FOCUS: Santa Catalina de Alejandría y el San Pedro que se expone en el Prado hasta el próximo 17 de enero y que ahora regresará a Sevilla. Por cierto, la Fundación Focus, cuyos proyectos se mantienen en la incertidumbre después del desastre financiero de Abengoa, tenía prevista para otoño de este año 2016 una gran exposición sobre Velázquez y Murillo, cuya realización es una incógnita pero que serviría como magnífico preámbulo al Año Murillo.

2. Bartolomé Esteban Murillo, huellas biográficas.

Además de la Iglesia de la Magdalena donde fue bautizado están las casas en las que residió, que también contaban con el taller del maestro. Murillo vivió en la Magdalena, San Bartolomé, San Nicolás o el barrio de Santa Cruz. Santa Cruz fue su última vivienda, un lugar que ahora alberga las oficinas de la Agencia Andaluza de Flamenco. Fue allí donde probablemente murió, según confirmó el profesor Angulo, al caer desde el andamio en el que pintaba Los desposorios de Santa Catalina para los Capuchinos de Cádiz. La historia de la Casa Murillo, en la calle Santa Teresa 8, es un ejemplo más de las desidias acumuladas por la ciudad. Tras la expropiación del Ministerio de Cultura en 1972 se rehabilita y se compra mobiliario de la época para recrear la atmósfera histórica, aunque los espacios habían quedado bastante intactos desde el tiempo del artista. Con motivo del cuarto centenario se inicia una profunda restauración a cargo de Fernando Mendoza. La entonces ministra de Cultura Soledad Becerril lo inaugura justo al final del año de 1982, año de la conmemoración, pero en 1988 se decide su cierre como museo y en 1999 se clausura por humedades. La gestión pertenece a la Junta y los consejeros de Cultura han protagonizado vergonzantes episodios de desprecio y olvido ante este centro. Ahora su rescate se ha reactivado para acoger un Centro de Investigación sobre la Cultura del Siglo de Oro.

Tomado de Eva Díaz Pérez, en diario El Mundo, 10/01.

RAMONCÍN

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 RAMONCÍN

–¡A esos, los ponía yo a trabajar! Era la frase que yo oía en los quioscos o en los bares cuando un señor, normalmente un poquito facha, creía dar con la fórmula para arreglar tal o cual conducta antisocial. –¡A ese, lo ponía yo a trabajar! Y como en mi casa manejaban a la perfección lo de o estudias o trabajas, crecí con la conciencia de que el trabajo era un castigo que yo debía evitar. Ya de mayor, he oído continuamente lo del trabajo intelectual, el trabajo cultural, el trabajo artístico, y visto a gente que en su tarjeta profesional ponía escritor, poeta, cosas así. Quizá por eso, profesores como yo, que habíamos bajado el sufrimiento por el trabajo a niveles razonables (¡Qué bien vivís los maestros!), decíamos a nuestro alumnado: –¡Estudia, estudia! Entre este lema y el otro se encierra la sabiduría de la vida. Otro día hablamos de cómo escribir poemas, tocar la flauta, pintar cuadros, debieran verse como actividades del ocio que van al ocio. No son, en puridad, trabajo. Y qué menos que quienes vivan del ocio sean conscientes del privilegio que disfrutan y guarden una conducta ejemplar. Para ejemplar, Ramoncín. Claro que la culpa no la tiene él. Culpable, una sociedad que encumbra a estas criaturas. Y les dejo, que tengo que ir sacando los pastores del belén, que este año me vendrán otra vez con la vaina de un Estado Palestino. Cuentan con el apoyo de Pedro Sánchez y de la clase política. –¡A estos, sí que los ponía yo a trabajar!

UNA PELÍCULA GRIEGA (filosofía y filósofos)

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UNA PELÍCULA GRIEGA
(filosofía y filósofos)

La teoría marxista del arte y de los oficios y de los bienes no productivos (un gol, una emoción) afirma que algo es algo si el mercado paga por ese algo, si circula como mercancía con valor de cambio, el valor de uso podría faltar. La diferencia entre un urinario y el urinario de Marcel Duchamp es que este circuló como mercancía arte y los demás, como simples urinarios; y la diferencia entre un violinista y alguien que toca el violín (mejor incluso que el violinista profesional) es que el violinista cobra y gana como músico, ocupa la casilla de violinista, y el que toca el violín, no tiene por qué. De todos los oficios improductivos que dicen los modernos que nos dejó la antigua Grecia, el más pintoresco ha sido el filósofo, esa especie de sacerdote laico. En su versión más creíble, el filósofo sería mezcla de profesor, académico y consejero, oficios los tres por los que se podía estar en nómina en la sociedad esclavista que fue Grecia. En su parodia cutre y en lenguaje de Epi y Blas: ¡Buenas! Yo soy el filósofo, me levanto por la mañana, me pongo mi sabanita y me voy al ágora; ya estoy en el ágora, ahora, a transmitir mis pensamientos; al volver me encuentro la comida en la mesa, me echo la siesta y, por la tarde, otra vez a pensar. Hace unos días leí en la página de un profesor de filosofía, buen escritor y buen colega mío: Fui ayer con dos filósofos y una filósofa a ver en el cine una película danesa que recomiendo. Filósofo, no. Él, como yo, es profesor de secundaria, yo de lengua y él de filosofía, aunque cada uno tenga, tenemos, derecho a nuestro propio personaje y hay también muchos de mi cuerda que, siendo funcionarios docentes, titulan de poeta y por demás van al cine con otros poetas a ver quién liga con la poetisa. Pero, en serio, en serio, somos lo que cobramos, por lo que nos pagan, y como emisores necesitamos receptores que nos perciban como lo que decimos que somos. Y hoy nadie está dispuesto a que otros piensen por nosotros. Si acaso, el club de fans de un Fernando Savater, quien firma como filósofo e intelectual en su wiki de visita. Lo que es seguro: nadie acude a él como discípulo al maestro, a que le dicte la verdad y la respuesta a las grandes cuestiones de la vida, quién soy, de dónde vengo y esas curiosidades de las que mi madre diría Daniel, hijo, qué de pamplinas preguntas. Solo por haberse identificado Savater con Rosa Díez, la de UPyD, ya da idea de la fiabilidad de su pensamiento, no digamos de su visión oracular, con proyección de futuro. El propio Ortega y Gasset, brillante en La deshumanización del arte (1925), no fue más que un profesor con mucho de pensador, algo de político y nada en la historia universal de las ideas que lleve su nombre. No. No hay filósofos. Hay contertulios, cada uno con sus ideas, y hay historia de las ideas, del pensamiento. Y el profesorado. El día que la filosofía desaparezca como asignatura, no desaparecerán las ideas. Las más de las veces ‑Marx lo dijo‑, la filosofía ha sido, con la enseñanza, la religión y la política, un conservante o edulcorante de un viejo precocinado: la explotación del hombre por el hombre. Otra cosa, y que mi colega me perdone, no he leído yo, en los libros de texto que se manejan. Que ciertos oficios, que fueron de tinieblas, continúen y se reivindiquen a sí mismos como de luces imprescindibles, no anula que todos los pedestales se nos han caído encima de la cabeza. La película griega, de Sócrates hasta Tsiripas, ¿quién, salvo los protagonistas, sigue creyendo en ella?

Daniel Lebrato en acuarela (Postal)

2015.08.18. Daniel Lebrato por Alicia Domínguez Albarrán acuarela 18 08 2015

En materia de poses cara a la galería hay siempre un componente de vanidad, que nos empeora, y una bondad en la mirada del otro, que nos mejora. El otro en este caso es Alicia Domínguez Albarrán. Ella me hizo esa acuarela, que tiene algo de caricatura, sobre una foto y sin yo saber que me la estaba haciendo: –Para tu jubilación. Fue su regalo. Hoy, debidamente enmarcada, forma pareja con otra acuarela que le hizo a Pilar. Las dos presiden el interior burgués de nuestro apartamento en Sanlúcar. Octavio, viejo y mascota, mira con celos los nuevos cuadros intrusos. A estas alturas de mi vida, y casi siempre sin posar ni yo saberlo, he sido objeto de la curiosidad de Álex Olguín (de Estilo Urbano), Caos54, Chiri Acosta, Clarissa Jacks, Cristina Tapiador (alumna mía), La Niña Chary, LeMonge, Manuel Benito del Valle o Pepe Ortega, que forman mi Galería. Muchos son para un único personaje. Sobre ese asunto, yo escribí un autorretrato cuando mi libro Hacia, que dice así:

Lo has leído en autores más sabios y respetables:
el aire de extrañeza de quien se mira al espejo
y no se reconoce, como dudando si es él
quien tose, quien asoma tras las ojeras. La idea
no está mal. Sin embargo, tú cultivas sin escrúpulos
la impostura que alguna vez, Manolito y el lobo,
será más cierta, y haces del espejo un camerino.
Negándote, te afirmas: no se visten los actores,
se disfrazan. Quien no te conoce piensa: «de otro»,
y no: no hay más papel que al que das vida, el que detrás
del vaho te devuelve y te sostiene la mirada.
Celebras los chalecos y el sombrero y el bastón
que presumido eliges antes de que todo sea
verdad, verdad el lobo.

[AFTER SHAVE] en Hacia.

Galería de fotos.

tres discursos incoherentes.

Lázaro y el toro

TRES DISCURSOS INCOHERENTES
el ciego, el torero y el profesor demócrata

Que me guste el tabaco no me obliga a decir que fumar es bueno. Fumo y callo. Tres polémicas. La primera, entre escuela pública o democrática. De un lado, Leo Acal, quien propone una muy razonable reforma del actual sistema de conciertos educativos. De otro, Voro ed Libre, profesor de escuelas democráticas, escuelas gobernadas por una asamblea en la que los niños votan y su voto vale tanto como el de los profesores, quien cree que la educación democrática trabaja bastante mejor los valores democráticos que la escuela pública española. (en Plaza Podemos.) La segunda polémica viene a partir de un joven que quiere ser matador de toros y se justifica en Tauroeconomía, blog de Juanma Lamet, quien demuestra el dinero que genera el mundo del toro. Y la última es la polémica sobre la ludopatía nacional a propósito del penúltimo ciego que dio el cuponazo y se quedó sin él. Lo más fácil de rebatir son los argumentos de Voro ed Libre, quien, para ser profesor, ya debiera saber de qué se habla y no salirse del tema, respetar la unidad temática. Su defensa de una escuela democrática tendría un pase si toda la población estuviese por igual escolarizada, que no es el caso en España, donde se parte de la pública, la privada y la concertada (la democrática sería la cuarta), que es con lo que quiere acabar Leo Acal. Unificadas las tres enseñanzas, ya se vería que el resultado fuese democrático, aunque eso de que los niños voten y su voto valga tanto como el de los profesores suena a Escuela de Summerhill (1921), que es escuela de ricos y para ricos, y ojalá esté bien pagado el profesor Voro ed Libre, que lo mismo queremos para Jesús Bayort, torero y buena persona, y para José Luis González, quien repartió 21.860.000 euros del cuponazo en Punta Umbría: “Yo soy su cuponero favorito porque les digo cosas cariñosas a mis clientes”. El ciego y el torero están muy arraigados en la cultura española pero propongo a todos, a ellos y a su afición, si se imaginan en el futuro corridas de toros y que se sigan vendiendo lotería y cupón. Seguro que no. La bolita mágica ve futuro en la ecología, en la paz, en el laicismo, en la coeducación, en la igualdad y en la igualdad de enseñanza (antes que en la supuesta ‘libertad’ de enseñanza que le han metido en la cabeza a Voro ed Libre), y nos dice que vamos a un mundo sin maltrato animal, sin ludopatías nacionales y sin oficios que dependan de decir cosas cariñosas a los clientes. Los incluimos en los oficios del no porque, lo mismo que hay quien compra, hay quien no compra y lo que hacen cupón y lotería es jugar con nuestra vacilación (¿y si cae aquí?) y nuestro miedo a la exclusión (¿mi entorno, rico y yo, pobre?), con olvido de que el primer excluido es el vendedor y de que la venta ambulante (a puerta fría o a riesgo de ‘no’) no es trabajo digno que quisiéramos para nosotros. Y, hablando del negocio que mueven las corridas, más dinero mueve la droga, y no se legaliza, y dinero moverían los gladiadores en el circo y los autos de fe en las plazas de la Inquisición, por decir dos barbaridades que fueron cultura y costumbre y ya no son. Lo mejor que hace el torero es aplicarse el discurso del incoherente y adoptar la ética del fumador. Las plazas, que en Francia llaman con nombre de ópera ‘arenas’, seguirían siendo bellas y atractivas para el turismo y para espectáculos ya sin sangre. Así, visitamos Itálica o el circo de Roma, sin leones que se coman a los cristianos. Y seguro que algún idiota presentó al César las ventajas económicas de los mártires, y hasta diría que el cristiano, gracias al circo se conservaba como especie, idiotez que se oye sobre el toro bravo. Imagínense que por dar trabajo a verdugos se repone la pena de muerte. Declaraciones de Torete: –Quien quiera corridas, que se haga pajas. A mí, que me dejen en mi dehesa disfrutando con mi Vaquita.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 10 del 8

Luis García Montero (Postal)

LUIS GARCÍA MONTERO Y LOS TRES PODERES
Políticos, artísticos y periodísticos

Luis García Montero por Ifigenia Bueno Bordell

De espaldas, Felipe Benítez Reyes (foto: Ifigenia Bueno Bordell)

No recuerdo ni un solo verso de Luis García Montero. Lo que quiere decir: un verso de un poema inolvidable. Supongo que LGM ha sabido estar a la hora adecuada en el sitio adecuado, y con esos mimbres se ha construido y lo han construido. En cuanto a la vena cívica, de ideas y militancia en las ideas, no sé qué aporta LGM. Su partido ha cometido tres errores de garrafa. Primero, usurpar como nombre propio un nombre común: la izquierda unida. Segundo, tapar la mala conciencia del PCE, partido que ha atrofiado el comunismo utópico. Y lo tercero ha sido no verlas venir cuando el fenómeno (no el partido) Podemos apuntaba acabar con la Constitución de 1978 y con el triángulo PP, PSOE y Casa Real. ¿Tenía IU algo mejor que ofrecer? ¡Luis García Montero! Stéphane Hessel, el de Indignados (2010), sirve de ejemplo de incardinación entre un pensador y su época. Eurocomunismo y Estado (1977), de Santiago Carrillo, anticipaba el vaciamiento de los partidos comunistas. Cada lector podría poner ejemplos de libros de opinión que han cambiado la suya. Como poeta o como intelectual, ¿cuál es El valor de la palabra de LGM? De momento, el gran libro de la posteridad no recogerá ni una sola palabra ni una sola idea generadora y fecunda firmada por este hombre. Lo cual no es grave, nos pasa a casi todos: lo que no tenemos es la puesta en escena, el club de fans, ni sus ciento treinta mil votantes. De cuanto expresó LGM, me quedo con dos perlas. Una, lo del deber cumplido, lo del deber bien hecho, antes que el compromiso y la intelectualidad. De acuerdo. Antes que ser de izquierdas o progresista o comprometido con el cambio y las ideas sociales hay que ser bueno en el oficio. Lo malo es que esa bondad eficiente ignora la división social del trabajo. Sé bueno, ¿en qué? Chupando pollas, y te sindicas como prostituta en el sindicato de las putas. O sin ponernos bordes. Sé bueno cargando bombonas, tirando asfalto, cuidando ancianos, bajando a minas, limpiando despachos, ¿seguimos? La otra perla fue cuando aseguró que sin poetas no habrá poesía. Todo porque un espontáneo, en el turno del público, había citado la rima de Bécquer como antídoto frente a la egolatría del artisteo y de la SGAE. Y es que estábamos asistiendo a una representación de las tres culturas sagradas como las tres religiones: las clases política, periodística y artística, los tres puntales de la democracia. De dos invitados que hablaron, uno fue muy bien respondido por Jesús Maraña, de lo mejor de la mesa, y muy mal por LGM, que se puso por encima del atrevido que había osado criticar el engreimiento de periodistas, políticos y artistas. A un segundo invitado, con menos imagen donde tanto importaba la imagen, el club de fans lo interrumpió directamente: que cuál era su pregunta, cuando no había que preguntar: el turno de palabra era para recoger opiniones, no necesariamente para preguntar. Los demócratas, eso tienen: que se ponen muy nerviosos. Lo más feo: la entrada de LGM en plan divo, entre apagado de luces, y la arrogancia del grupo acompañante sentándose delante en primera fila (algo que suele hacerse en este tipo de actos, pero para eso se reservan los primeros asientos, que no era el caso) sin ni siquiera mirar ni pedir la venia al respetable que llevaba un rato guardando su sitio. A mí me tocó Felipe Benítez Reyes, quien ni nos miró a quienes nos quitaba la vista. Lo mejor fue la organización por Librería Elcano. Un buen librero es el que, contra su interés, nos sirve para saber qué libro no tenemos que comprar ni que leer. El valor de la palabra. 15,90 euros. Palabra. Tampoco nos leeremos Vista cansada (2008), libro de LGM de donde salió el poema que cerró el acto, Democracia. Esa democracia tenía un pase en 1975. Todavía no se había desinflado el PCE (aunque Carrillo estaba en ello) ni Comisiones Obreras jugaba al bisindicalismo (aunque Marcelino Camacho se resistía). Había miedo a los cuarteles (hasta el año 81 ese argumento del miedo al golpismo estaría justificado) y no era rancia la Libertad sin ira que cantaba Jarcha. Pero escribirlo en 2008, 66 años después de Paul Éluard, poeta francés al que imita un pelín, y 33 años de muerto Franco (este serán cuarenta), y leerlo en 2015 como si fuese una cosa maravillosa, da para aplaudir, como aplaudimos, porque con ese poema se cerraba un encuentro muy cortito de exigencias donde lo mejor sería la manzanilla Solear que la mesa iba bebiendo mientras el público, a secas, feo detalle, como feo fue utilizar el encuentro para largar números atrasados y sobrantes de la revista tintaLibre. Hablar de democracia como algo terminado, y no en marcha y que se demuestra andando, es hablar de un régimen etiquetado. Nada más. ¿Qué fue de aquella Ley d’Hont, que fue de aquellos sufragios, que perdían? ¿Fue sino recuperarlos si pasado aquel listón se benefician? Que otro siga la crónica rosa de lo que se vivió en Barbadillo. Yo calé el chapeo, requerí a mi chica, miré al soslayo, fúimonos y no hubo nada.

EPÍTETOS Y BOLOS VERANIEGOS

EPÍTETOS Y BOLOS VERANIEGOS

pinza tadega

¡Pues sí que hay que currarse las merecidas vacaciones!, por culpa de la terca realidad que nos saca de nuestra hamaca y de nuestro botijo, noticias que oímos también como trending topic. Por trending topic, tema tendencia o tema punta, se entiende máxima actualidad, máxima, otro epíteto. Viene esto a cuento de que mis merecidas se ven alteradas por la terca del trending topic elegido por Álvaro Martín, esa llama de amor viva a la radio, para su editorial del 18 de julio (79 aniversario de Franco y sus secuaces). Pinchen en http://www.ivoox.com/4938430 y escuchen qué opina mi querido Álvaro, le encanta opinar, sobre la venta del aeropuerto de Ciudad Real por el precio de un Opel Corsa, 10 mil euros. Ahí oirán otro anglicismo (anglicanismo, en boca de mi querida Yéssica del Rocío): low cost, que bien podría quedarse en bajo costo. En fin, que las vacaciones, si lees el periódico, si oyes la radio, si ves el noticiario, ya no son vacaciones y lo de merecidas se puede quedar en bolo veraniego. Hacer bolos es reunirse artistas o actores para hacer espectáculos en distintos pueblos para explotar alguna obra famosa con el fin de aprovechar circunstancias que se juzgan económicamente favorables. Quien me viene con el bolo o bolos es Manuel Ruiz, de Elcano Libros, mi quiosquero y, sin embargo, amigo (nada más que vender El País, debería estar prohibido). Manuel organiza en Sanlúcar un Encuentro con escritores que traerá esta vez, y él me pide que le dé difusión, Conversación con Luis García Montero, con Luis García Montero, Jesús Maraña, de infoLibre, y Mariano Martínez, de Editorial Turpial, moderados todos, si es que hubiera que moderarlos aún más, por Juan Antonio Gallardo. Será el lunes 3 de agosto. Pero como de aquí a entonces se les va a olvidar, para qué voy a decirles que será en las Bodegas Barbadillo de la calle del Callejón (o sea en el Callejón) y a las 21:30, muy buena hora para echar un trago a la salud del mundo. Ya que es un encuentro, yo anticipo lo que diría si me dieran voz (voto sería pedir demasiado). Izquierda Unida ha cometido tres fallos de garrafa. Primero, usurpar como nombre propio, Izquierda Unida, con mayúsculas, un nombre común: la izquierda unida. Segundo, tapar la mala conciencia del PCE, partido que a su vez ha atrofiado el comunismo utópico. Y lo tercero ha sido no verlas venir. Me explico. La derecha tiene sus ideas muy fáciles, lo suyo es conservar lo que hay; la izquierda, en cambio, tiene que cogerle el pulso a la actualidad para imaginar la sociedad que vendrá y anticiparse, como en el juego del ajedrez, a la jugada del enemigo, o, como a Lázaro de Tormes dijo el ciego en su primera lección para que espabilase: Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo. Más que el electorado, quiso decir. Ahora, que Izquierda Unida da todas sus siglas por la unidad popular, lo mismo que Blas de Otero, todos sus versos por un hombre en paz, puede que sea tarde porque parte esencial de esa unidad era el proyecto (no el partido) Podemos, y aquel proyecto dejó Izquierda Unida que se deteriora, en vez de haberse sumado a él (con doble militancia), cuando Podemos era un fenómeno, un magma sin programa pero con el programa: acabar con el bipartidismo y con la Constitución de 1978, con la España de la corrupción y del triángulo de las ver mudas: PP, PSOE y Casa Real. ¿Tenía Izquierda Unida algo mejor que ofrecer? La unidad popular pasó por la puerta de Izquierda Unida: Izquierda Unida ni se enteró. En la deriva lamentable de Pablo Iglesias y del oficialismo de Podemos, tiene mucho que ver Izquierda Unida, sobrada de sedes, base social, cargos electos y presencia en los medios, que en vez de agrandar el sueño de Podemos, fue su rival y se quedó a ver cómo entre Prisa y La Sexta destrozaban a Podemos, para que luego a Izquierda Unida (por la sigla muere el pez) la destrozara la Ley D’Hont electoral, y ahí está Luis García Montero, con 130 mil votantes tirados a la basura. Vanguardias, hay dos: una, ególatra, tipo Dalí, y otra autocrítica, tipo Picasso. Para estar en la vanguardia, hay que hacer autocrítica y estar en contra de los epítetos, ir cambiado de adjetivos. Izquierda Unida, si lo pensamos, ¿a qué y en qué?

eLTeNDeReTe, 20 del 7

Arte y enseñanza

ARTE Y ENSEÑANZA

El arte es patrimonio del ocio, y el ocio solo es de Dios, es decir de todos. Es difícil levantar la voz contra las artes, pero a eso llevan los artistas que han querido y quieren identificarse con él, lo que es una apropiación indebida. Una enseñanza que transmita valores de arte, cultura o civilización sin someterlos a crítica, al final no hará más que reproducir un montaje. Por ejemplo, Sevilla y su Semana Santa, que chorrea arte, cuando el 90 por cien de lo que vemos en la calle es del franquismo a esta parte, y el arte del siglo 20 no ha sido nunca la imitación del barroco. Pero aunque fuera antiguo, ni lo antiguo, por antiguo, es arte, vamos a ver: un plato tartéssico no fue más que un plato y las pinturas de Altamira, unos grafitos. Leonardo da Vinci y Miguel Ángel no se tuvieron por artistas en el sentido genial de la palabra. Muy buenos fueron Manrique, Garcilaso o San Juan de la Cruz, y ninguno fue poeta. Lope entró en religión y Cervantes, militar frustrado, se puso a recaudar impuestos. En Europa, en el mundo, la Historia del Arte toda va de esta manera. Decimos historia, que es cosa del pasado, que no se puede modificar. Con esos ojos, y porque es historia, visitaré las cuevas de Altamira; no una galería modernita, que si no es por amor al artista, me importa un rábano. Con esos ojos, veré las pirámides de Egipto, obras de la esclavitud; el Coliseo de Roma o la Maestranza de Sevilla, escenarios de miedo y sangre. Con la mirada del tiempo, Sócrates y Platón merecen el libro de texto, mientras que un filósofo de hoy día me da risa o envidia, si él logra vivir del cuento y yo sigo a las órdenes del despertador. La soberbia del arte se plasma en la campaña contra el llamado iva cultural (en realidad, es el iva normal y los libros pagan un iva reducido), del 21 por ciento. Se ponga como se ponga la SGAE y artistas del ámbito del No a la Guerra y de la Izquierda Unida, si los impuestos han de responder a una escala, que sea en proporción, directa a los ingresos e inversa a un orden de prioridades. Si el rico debe pagar más impuestos que el pobre, también las actividades recreativas, más que las primeras necesidades. He pasado muchos días de mi vida sin ir al cine, pero ningún día sin querer comer. Que las finanzas especulativas paguen un iva del 100 por cien o un 90 los yates de lujo, me parecería fantástico, pero no me parece mal que el mundo del espectáculo pague el mismo impuesto que pagan el vino o el tabaco. En cuanto a qué enseñar en clase de los oficios históricos que son los santos, los caudillos, los intelectuales o los artistas, habrá que darles su explicación, lo que no significa que la escuela fomente nuevos Jesucristos ni más Napoleones, ni más curas y monjas ni más artistas. Si hay familias que siguen creyendo en esos oficios, que los financien y los paguen de su bolsillo. Y si un Mozart o un Picasso brotaran de la miseria, ya veréis cómo empresas o mecenas se encargarán de fichar al prodigio, como a un Messi, y de becarlo como artista. A los demás, con que la enseñanza pública nos dé geometría y dibujo técnico con nociones (no habilidades) de bellas artes, tendremos suficiente. En mi colegio ideal y de enseñanza única de 4 a los 14 años, niños y niñas toda la mañana estarán con la formación básica y tendrán toda la tarde para dibujar en casa o en una academia, para tocar la flauta; también para la religión, el deporte o más idiomas, actividades que las familias puedan permitirse. Mientras haya diferencias sociales, no será un plan perfecto. Lo que sí es: viable. Para entendernos: seguiría habiendo hijos de papá y niñas de María pero antes de ir a la hípica o a clases de pijerío y cursilería habrán tenido que ir por la mañana al mismo colegio que todo el mundo. Algo es algo.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 22 del 5 de 2015

EL ARTISTA CRUCIFICADO

EL ARTISTA CRUCIFICADO

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EL ARTISTA CRUCIFICADO

Lo explica mejor que yo Antonio Molina Flores en su Doble teoría del genio, trabajo que aborda las relaciones entre sujeto y creatividad artística durante los casi treinta años que van desde la Crítica del Juicio (1790), de Kant, hasta El mundo como voluntad y representación (1818), de Schopenhauer. Primero fue la llegada de la burguesía al mercado del arte, en competencia con la iglesia y la nobleza. De pronto, en el arte mandaban las ciudades, nuevo sitio ideal o locus amoenus de pinturas, esculturas, arquitecturas e interiorismos. El arte burgués, que hoy diríamos civil, ya estaba en la pintura europea desde los primitivos flamencos. Lo que no estaba, y apareció en el siglo 19, es el concepto del arte por el arte y la figura del artista. Frente al artesano, capaz de realizar la imitación (o mímesis) dentro de unos cánones realistas, el artista, dotado de genio o de talento, parece un sumo sacerdote que desde su torre de marfil interpreta lo misterios de lo sublime y a continuación se erige en intérprete o mediador entre el misterio y los hombres. El público empieza a dividirse entre quienes entienden y quienes no entienden el arte, y el artista, encumbrado, se permite despreciar el mundo feo y material fingiendo que no le interesa, aunque es el mundo que le da de comer: el de la burguesía, que trajo al artista y al proletariado. Fue la bohemia. La bohemia, como la envidia o el colesterol, la hay buena y mala, la de artistas en la miseria y la de hijos de papá. Valle‑Inclán lo cuenta en Luces de bohemia. Pero el arte no tardó en agotarse (la Fuente de Duchamp es de 1917). Y vino la posmodernidad: el cuadro en blanco, el folio no escrito, la música del corazón o de los pájaros, los sonidos del silencio. Pasada la primera sorpresa, ya nadie paga por esos experimentos. Es lo que nos ocurre en una galería de arte modernito: que o no lo entendemos (en realidad, debería darnos igual no entenderlo porque lo más probable es que el artista no tenga nada que decir) o íntimamente pensamos: Yo también podría hacerlo (la foto, el cuadro). La posmodernidad, con sus repeticiones, hizo que volviera la artesanía, pero los artistas siguieron instalados en una altura que nos resulta patética. Para nosotros, la muerte del arte es una liberación. Si hoy entro en una exposición será porque el artista sea amigo mío o porque me haga falta un cuadro para el salón, no ya porque la galería encierre algo sublime. Muerto el arte, todos somos artistas y cada uno con nuestra cámara en el telefonino, con suerte, podríamos ganar el Pulitzer de fotografía.

Viene esto a cuento del pleito que una santa, real, ilustre y fervorosa hermandad y archicofradía de nazarenos de Sevilla quiere levantarle a Rafael Iglesias por un cartel montaje de los que él hace, un magnífico crucitauro o crucifitauro, un Cristo en la cruz con cabeza de toro, se supone, los dos, expirando. La lectura no puede ser más clara: en las fiestas de Sevilla, quien sufre es el toro. La verdadera fe sabe que Dios, si es dios, no muere, y el creyente sabe que quien espera resucitar no muere, así que el crucificado tampoco sufre. Más allá de una legislación sobre copyright, lo que el enfado de la hermandad pone de relieve es cómo el llamado arte de la Semana Santa no ha cumplido sus ciclos, ni ha sido arte en el sentido genial del siglo 19 ni ha sido moderno ni posmoderno, ni se deja reconocer como lo que es, del Gran Poder a esta parte: pura artesanía, entendida ésta como la repetición de un modelo, como se repiten búcaros o vasijas de loza fina. Que la agonía se exprese distorsionando una cadera sobre otra, no es más que una iconografía manierista que ya en su día fue pura imitación, como reconoce la página de la santa cofradía, donde leemos que el autor de su Cristo pudo inspirarse en Miguel Ángel, siguiendo la línea serpentinata que rompía con los cánones góticos. No. A la hermandad, no le preocupa su copyright sobre una imagen que, suponiendo que Rafa la haya capturado, cualquier turista captura con su cámara y como quiera la utiliza en su ordenador. A la santa cofradía lo que le sale del alma es dar leña a quien se meta un pelo con lo sagrado según Sevilla, algo que ya vimos cuando Javier Krahe tuvo la ocurrencia de hacer un corto sobre cómo cocinar un crucificado. A la hermandad le irrita la lectura que se hace del cartel. Pero como eso no se lleva, la hermandad se acoge a sus supuestos derechos de autor, que es una forma de sintonizar con la SGAE, con la campaña contra la piratería, etcétera, etcétera. Lo que quiere la santa, real, ilustre y fervorosa hermandad y archicofradía de nazarenos es no parecerse al integrismo de islamistas radicales y que Rafael Iglesias no nos recuerde a Charlie Hebdo.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 7 de mayo de 2015.

Comentario crítico del arte

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TOMA NÚMERO UNO. Nuestro amigo el licenciado se quejaba de la factura del fontanero. Decía: siendo yo licenciado y él un tipo sin estudios, ¿cómo va a ganar él más, por una chapuza de diez minutos, que yo en diez horas de trabajo? Hay que decir que sin aquella chapuza la casa de nuestro amigo se hubiera inundado. A esa misma hora en el salón de exposiciones un tipo de aspecto dudoso pagaba 50 mil por un cuadro, un churrete, al decir del crítico de arte contrario.

TOMA NÚMERO DOS. Soy profesor y gano más que el conserje y la señora de la limpieza (reparto tópico por sexos y labores). Lo que no sabe mi empresa es que yo seguiría siendo profesor aunque la señora de la limpieza me aventajase en nómina: total, yo trabajo con personas, culturas y explicaciones; ella con mierdas, colillas y cristales rotos. Mi amiga médica querrá seguir siendo médica aunque auxiliares de clínica ganaran más. ¿Va ella a cambiar pañales, a limpiar vómitos y diarreas?

TOMA NÚMERO TRES. Soy funcionario y escribo en mi tiempo libre. Cuando me preguntan, nunca digo: escritor. No vivo de eso. No me quejo. Mi vecino el pintor churretoso tampoco se queja pero me dispara: qué bien vivís los funcionarios.

TOMA NÚMERO CUATRO. En el cuestionario donde se pregunta por la salida profesional, mi alumna pone: bailarina. Y mi alumno: crítico de cine o periodista. Ella quiere que la gente sea su público. Él quiere contarnos las películas o las noticias. En esa misma encuesta, nadie se pidió ser porteador, minero, friegaplatos. El más agudo puso: militar.

TOMA NÚMERO CINCO. Alguien hace portes, baja a la mina y lava la vajilla. ¿Y por qué se ríe la clase de quien se pidió en su ficha ser rico heredero o princesa? ¿No tienen acaso modelos en que reflejarse? ¿No hay famosos y letizias?

FLASH BACK. Sin ir al Génesis, todo empieza en la necesidad de trabajar, mundo que distingue ocio y negocio. La explotación del hombre por el hombre está mal formulada: la humanidad no explota a la humanidad. Unas personas, en cambio, sí que explotan a otras. Con permiso de las tres religiones, así lo establecen las democráticas constituciones de los países occidentales y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

PLANO CORTO: No confundir esfuerzo con trabajo. El esfuerzo es voluntario. El trabajo es soportable según la clase de trabajo y según sea el trabajo autónomo o asalariado. Y hay el trabajo funcionario y el movimiento asociativo. Aunque todos podríamos trabajar para el Estado o unirnos en cooperativas, todos no podemos ser autónomos. Mujeres y hombres que montan su empresa y profesionales de tarifa libre, disfruten del privilegio, mérito o suerte que tienen. Pero sin ideología. Los privilegios no se rifan por internet y cuando por fin salen y se convocan oposiciones, habrá que ver si a todo el mundo alcanzan. Cuerpo diplomático, notarías, farmacias: ¿qué pasa con el principio de igualdad de oportunidades? Desde la cuna y con las becas, ¿la igualdad de oportunidades se cumple?

Elemental, querido Watson:

  1. Hay hormigas y hay cigarras. El ser humano es vago y tiende a la felicidad por naturaleza. Hay una moral del trabajo y una moral del dinero. En medio está la ilusión del trabajo por vocación: el misionero o la monjita, la oenegé, el cantautor en su estudio, la diputada en su escaño, el yupi ludópata mientras otros ‑por supuesto, sin vocación‑ friegan suelos, manejan máquinas o cuidan nuestra tercera edad. Tópico: alguien tiene que hacerlo y siempre tiene que haber de todo. Alguien tiene que extraer arcilla para ladrillos para hacer casas, y así. Para que el sistema funcione, hay que formar y reparar la mano de obra: son la enseñanza y la sanidad que, con las actividades reparadoras de tiempo libre y hostelería, unidas todas por comunicación y transporte, cierran el ciclo de la actividad económica. La unidad mínima de la riqueza, de la producción, es el trabajo.
  2. El arte puro queda fuera de la escala económica. El arte puro es improductivo, hasta que alguien llega y dice: lo compro. No confundir ese arte particular con el arte patrimonio de la humanidad: Venecia. El arte empezó siendo artesanía y cuando se hizo puro se salió del negocio y se instaló en el ocio. Lo sabe la trabajadora que se anima a pintar o a escribir, ahora que está jubilada. Lo sé yo, que escribo en vacaciones. La unidad del arte es tiempo libre. El que tuvo Ana Frank para escribir su Diario. Se llama arte a lo que circula y se realiza como mercancía arte, salvando que: podrá no haber artistas pero siempre habrá arte.
  3. Valor y precio. Las cosas valen lo que cuesta hacerlas, el trabajo invertido. El aire todavía es gratis, aunque a este paso acabarán, como el agua, por venderlo embotellado. La ley del mercado se aplica lo mismo a la pesca del boquerón que a la extracción de diamantes, lo mismo a una carrera universitaria que a un aparato de alta tecnología. El ingenio y la belleza son valores de uso, no de cambio. Para ser de cambio, tienen que convertirse en libro, disco, cuadro, algo tangible y material que pagar por caja. El arte patrimonial no tiene precio porque no circula, no se puede mercadear con él: pinturas de Altamira, la Giralda. El arte millonario de subastas y galerías cumple parecida función al oro, el arte como soporte de un capital acumulado. Un ejemplar único de Klimt o de Picasso tiene casi ninguna posibilidad de circulación y venta, pero expresa en manos particulares un valor patrimonial; de cambio, llegado el caso.
  4. Ley del trabajo-explotación:
    A. Quien trabaja se mueve por:
    1) trabajar lo menos posible
    2) cobrar lo máximo
    3) beneficiar a lo suyo (familia, prestaciones, jubilaciones)

B. Del trabajo-explotación se libran:
1) quienes heredan rentas, que se dejarán en herencia
2) altos cargos de la gestión y administración, la especulación
3) vidas al margen, vidas tocadas por la bohemia o la lotería*

*La lotería expresa una aspiración natural a dejar los padecimientos del trabajo, es la consolación de la fortuna. *El trabajo doméstico es trabajo si se hace por cuenta ajena: lavanderías, limpieza, restaurantes, pero no en la propia casa, en familia. Quien otra cosa diga, que someta ama de casa a convenios colectivos y al régimen de la seguridad social, a ver qué pasa. *Prostitución. La prostitución a la fuerza es un delito o debería serlo. La prostitución mutuo acuerdo es privada. Casadas hay mantenidas por sus maridos, y a la inversa: no es un trabajo.

  1. La Sgae y la Ley Sinde meten miedo con que, sin derechos garantizados, el arte se acabaría. Quien conoce la historia del arte sabe que esa es mentira intencionada. El arte y la persona no tienen nada que ver y muchas veces han sido conceptos enfrentados. Repasen biografías. El artista contemporáneo viene de la división social del trabajo tras la caída del antiguo régimen.
    1. Consecuencia del arte bajo el capitalismo es una teoría del genio (en poesía: el simbolismo) que entroniza al artista como un ser superior intermediario entre Dios y los hombres y lo iguala con los antiguos sacerdotes, primeros en imponerles una teoría del mundo a sus sociedades: las terribles pirámides. En la práctica sigue habiendo artistas que viven de otra cosa (el poeta profesor o periodista; Gil de Biedma, y su compañía de tabacos) pero es nuevo el artista profesional que vive de lo que vende. Nada tienen que ver unas con otras luces de bohemia y es delgada la línea divisoria que separa vivir del arte o del cuento.
    2. Se reconoce el derecho a elegir y al sálvese quien pueda, pero no está bien elevar privilegios particulares a categorías absolutas. Nunca será justa una sociedad que a unos derive hasta el andamio y a otros hasta la máquina de escribir novelas. Cuando a la clase trabajadora le están apretando las tuercas, ¿no acudirá la sociedad de autores a preguntar qué pasa? ¿Qué pasa si al artista se le fue la inspiración? ¿Sigue siendo artista cuando no se le ocurre nada? Autores de una única obra, hay mogollón. ¿Es pensionista el talento? ¿Publicaré cualquier bodrio con tal de mantenerme en el mercado? De las rentas del arte también se vive. Mucho refrito y mucho remake es lo que hay.
    3. A diario recibo en mi ordenador artículos y presentaciones, imágenes y música. A diario entro en Wikipedia y me beneficio como un socio de una galaxia infinita. A cambio, yo también cuelgo cosas en la red o nube, a sabiendas de que a alguien le aprovechará. La paga es el compromiso, la ética o la vanidad. Una edición que hicimos de las Gracias de Quevedo, por ahí que anda, más pirateada que otra cosa, fusilada se dice también. “Daniel Lebrato, maestro oculista” no cobra un euro por eso.
    4. El día que cambien los tratos y ni artistas ni partidos quieran pegárnosla con la Sgae, el arte será usufructo de todos y el artista como oficio o división social del trabajo bajará desde su torre de marfil a donde estaba antes del genio y de la bohemia. No serán como ahora las diferencias, y seguiremos prefiriendo las bellas artes a jodernos la columna bajo el lavabo quitando pelos y señales del desagüe.
    5. Solución personal: el estudio. La relación directa entre nivel académico y puestos de trabajo es para convencer a cualquiera y ojalá podáis vivir de lo que os apasiona. Pero recordad que alguien limpia el despacho y la moqueta; el telón que se levanta y el patio de butacas. Machado, el del Retrato que a su trabajo acude, sirva de molde de artista nada artístico. Y más allá de no deberle nada a nadie, siempre le deberé –poeta‑ al sastre el traje que me cubre; al albañil, la mansión que habito; a la panadera, el pan que me alimenta y al carpintero, el lecho en donde yago.

Solución colectiva: la revolución científico-técnica. Ni tontos ni marxistas, qué poco se habla de la revolución científico-técnica. En claustros que se precian, en tertulias que se montan para analizar o salir de la crisis, a nadie se le ocurre: «Dividir la masa de trabajo entre la fuerza de trabajo (mujeres y hombres en condiciones de trabajar) y sacar el cociente por persona.» Con la tecnología y la productividad tan avanzadas, con el poder igualatorio de la comunicación y una conciencia global sin retroceso, saldríamos a muchos menos años de trabajo, a una jornada laboral más corta, a un reparto bien visto de trabajos duros y blandos, manuales e intelectuales, a más calidad de vida y a más la riqueza. Las cigarras, con su moral del ocio, habrían vencido a las hormigas. Veríamos multiplicado nuestro tiempo libre para el dulce no hacer nada o para dar y tomar del arte y de las bellas artes.

ARTE, ARTISTAS Y DERECHOS DE AUTOR

Érase una vez un pirata honrado (J. A. Goytisolo)

1.
Piraterías, como el colesterol o la envidia, las hay buenas y malas. A los sensibles al arte, la Sgae pretende atravesarnos el corazón. Apela a nuestra complicidad entre márgenes y marginales. Para mí, que soy como tantos, un pirata honrado, la piratería es una droga blanda: si acaso, que la ley persiga distribución y tráfico con ánimo de lucro, pero que dejen en paz nuestro consumo privado.

2.
La piratería puede ser un problema para quien quiere vivir del arte. Incluso en tecnología digital (que no pierde calidad de original a copia), podría ser que las obras fueran perdiendo, de copia en copia, su pureza. Pero el problema no es de calidad sino de ingresos. Ni el top manta ni las descargas han puesto en peligro el arte. Usted tendrá el caché de artista, pero nosotros tenemos el Guardar como (botón derecho del ratón) que no se lo hemos robado a nadie. Como la vida en la canción de Silvio Rodríguez: lo digital no vale nada, lo digital es gratis.