
La Sociedad de Caballos de Sanlúcar (o séase el rey) conversa con la Ley de Costas, no con Urbanismo del Ayuntamiento:
—Yo, que soy caballero, me dirijo a la Ley de Costas para pedirle lo que hasta los torpes peones de infantería comprenderán bien: pedirle urbanizar de alcantarillado y redes de iluminación y comunicación para uso de la playa como meta y pabellón del juego de las Carreras, antes que reinvertir un año y otro año en instalaciones efímeras tenidas como feriadas provisionales.
Y dicen los peones:
—Desde el contrabandista de Camas, que ganó con su jaca una mítica vez*, las Carreras de Sanlúcar nunca han sido populares (tampoco el golf ni el tenis) ni el turf ni los purasangres. Y todo lo que hermosea y engalana las Carreras de Caballos, son obra y propaganda de sucesivos gobiernos municipales que deberían invertir los tratos y hacer que la SCCS pague con creces lo que equivale a la mitad de los días de agosto (temporada alta) para usos profesionales, por arrendamiento y permisos de instalación.
*☞ En 1845, el animal que salió vencedor fue una yegua perteneciente a un conocido contrabandista del pueblo sevillano de Camas, lo que causó un gran malestar entre los competidores. Lógicamente, las Piletas (hoy hipódromo y meta y salón de baile) solo sería un jardín a las afueras, un espacio para un guardián entre el centeno.
