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pública o privada

silla de ruedasPRIMERO

Mientras discuto entre enseñanza pública o privada me olvido de que la respuesta no es ni una ni otra sino la superación de ambas: la enseñanza única, igual y gratuita a cargo del Estado. La educación de las personas no puede ser negocio ni siquiera concertado.

SEGUNDO

Es falso que estudiemos para trabajar. Estudiamos exactamente para lo contrario: para no trabajar o, por lo menos, para no trabajar en lo más duro, en lo más indigno y en lo peor pagado. Con esa certeza, queremos para los nuestros la mayor y mejor capacitación que podamos darles, lo que va unido a una buena carrera. Quien estudia, aspira, mediante la titulación, a igualarse con las clases herederas y rentistas. Con ese horizonte, la enseñanza privada es tan lógica como el beneficio privado o la explotación de unas personas por otras.

TERCERO

La distancia que Ortega quería para la justa contemplación del arte contemporáneo habría que aplicarla al pensamiento crítico. El pensamiento crítico no emocional es comparable a un cuadro: demasiado de cerca, el cuadro no se ve. Si me preguntan mi opinión sobre el tema La enseñanza, ¿pública o privada?, no debo aportar mi opinión personal antes de tiempo. Igual que en el comentario crítico para Selectividad, mi opinión debe figurar al final. Antes, tengo que pensar el tema como quien dice ‘al vacío’. Objetivamente. Con la objetividad de un buen árbitro. Como si el tema no fuera conmigo.

1. Vivimos a trompicones, aunque rechazamos la improvisación. Lo mismo que en pareja gusta el tópico de la media naranja y del estamos hecho el uno para el otro, con olvido del azar que nos trajo aquí. Así, hacemos pasar por voluntario, coherente y planificado lo que en realidad fue forzado, incoherente y azaroso. A la enseñanza privada hay clases acomodadas que llegan porque esa enseñanza siempre fue la suya. Pero la gente que yo más trato y conozco justifica ahora una experiencia casual: trabajan para la privada o mandan a sus hijos a la privada simplemente porque es lo que hay o lo que hubo: hace años, para buscarse un trabajo; ahora para escolarizar a la prole.

2. El principal problema que presenta la privada, es que está ahí, quiero decir que la han puesto en condiciones de que nosotros la necesitemos o la percibamos como útil (por el sitio donde está el colegio, por la enseñanza esa especial que da, etc.). De esta manera, la enseñanza privada se presenta como una opción, es un hecho aceptado que yo tengo que aceptar también. De ahí al debate no hay nada. Esa es la trampa. Mientras discuto entre pública o privada me olvido de que la respuesta no es ni una ni otra sino una buena, igual, plural y democrática y gratuita enseñanza única para la formación de individuos iguales o con vistas a la formación de individuos iguales.

3. De los tres lemas de la Revolución igualdad, fraternidad, liber-tad , la clave (por donde el sistema no pasa de ninguna de las maneras) está visto que es la igualdad. La fraternidad es de índole altruista. Y la libertad se ha vendido a doña democracia, señora del señor liberalismo: un voto cada cuatro años y a otra cosa, mariposa, ya eres libre. Todavía hoy cuando con la crisis se está viendo la poca libertad y la ridícula democracia que tiene quien no tiene dinero o poder la gente se agarra a las libertades democráticas: las libertades democráticas puede que no estén vigentes, pero siguen siendo deseables, como el reino de Dios, que tampoco se ha cumplido; o como el premio gordo, que todavía no me ha tocado, pero ya veremos.

4. Con la igualdad no se juega. Quien dice que el dinero no da la felicidad, que iguale su dinero y el mío, y ya veré yo si igualo también mi felicidad con la suya. A medida que crezcan la idea y el sentido de la justicia, la igualdad será la única moneda de cambio entre personas, precisamente porque entre iguales se puede cambiar cualquier cosa (bonos del tesoro o servicios sexuales), sin nadie que interprete por nosotros qué nos hace felices.

5. Derechos que no son para todos no son derechos, sino privile-gios. Una sociedad mísera y pobre ya puede escribir en su Constitución el derecho a la propiedad y a la riqueza, que no por mucho que lo escriba se enriquece más temprano. El llamado derecho a la libertad de enseñanza es derecho exclusivo de las clases dominantes. Decir libertad de enseñanza es como decir libertad de comercio de coches Ferrari o de diamantes en bruto.

6. Punto de partida: la enseñanza depende del sistema económico. Esto que se dice pronto y parece tan obvio y que todo el mundo lo sabe hay que ponderarlo suficientemente. El sistema tiene un nombre, y hay que dárselo: capitalismo, señor. Lo que es bueno (y malo) para el capitalismo, es bueno (y malo) para el sistema de enseñanza, criatura suya. El capitalismo invierte en enseñanza porque de la enseñanza espera (1) la formación profesional y (2) la reproducción del capitalismo como sistema dominante. Donde dice formación profesional se escribe educación, cultura, saber: el sistema exige (3) una mano de obra cualificada distinta de (4) unos cuadros técnicos y dirigentes. Lo de reproducción del capitalismo como sistema dominante no hace gracia: quien así se expresa es, sin duda, marxista. Ni tontos ni marxistas, lo llamaremos, pues, economía, producción, bienestar o libre mercado. Presidido, eso sí, por el principio de igualdad de oportunidades.

7. La igualdad de oportunidades se asienta en una doble falacia: (5) la falacia del trabajo y (6) la falacia de la capacitación personal. Todo el mundo sabe que (7) trabajar por cuenta ajena es una condena y quien pueda hará muy bien en (8) trabajar por cuenta propia, incluso en (9) no trabajar. En este sprint no participan (10) rentistas y herederos, que viven sin trabajar. Y trabajo no es esfuerzo, sino esfuerzo físico para que otro nos pague para ganar la vida. No es trabajo ser rey ni poeta ni músico. Trabajar es que te den equis euros hora por bajar a la mina o poner ladrillos a una casa que no será tuya.

8. La libertad de enseñanza da a elegir algo que nadie elige. La in-mensa mayoría, porque sin igualdad no puede permitirse más que la enseñanza que le den o pille cerca; y la minoría, porque no elige: sigue un plan preestablecido por su conciencia y casi siempre por la santa madre Iglesia, pesadísima en esta materia, intolerable si hubiera la necesaria y democrática separación Iglesia Estado. Y no nos diga la Iglesia que el catolicismo es democrático porque es la religión mayoritaria entre la población. También es mayoritario el PP y se presenta a elecciones.

9. A esas alturas de la película, la libertad se limita a que una niña de familia bien y de zona céntrica pueda elegir entre estudiar en el instituto más cercano o en el colegio de esclavas o concepcionistas. O sea, ella puede elegir la pública (el Estado) pero la pública (el Estado) no puede elegirla a ella. Por ahí se escapan también esas cabecitas rubias que en sus colegios de nobles aprenden a ser letizias o urdangarines. Qué fatiga.

daniellebrato@gmail.com, 18 del 12 del 11

EL ASCENSOR (ELOGIO DEL ESTUDIO)

1.

Chocante fue el fenómeno mileurista. ¿No eran más sangrantes los casos cien euristas o basuristas (que hurgan en los contenedores)? Con enfoque clases medias que no saben cuándo se irán de casa sus estudiantes, el problema eran los sueldos de ¡mil euros! Ahora, si el mileurista 15-M hiciera algo por conectar con la población en paro, ¿la democracia real?, no sabemos: la explosión social la tendríamos en dos días.

La mercancía mano de obra del primer mundo llevaba un tren de vida imitación de sus clases dirigentes. En España, hombre o mujer con trabajo aspiraba a tener: casa, ducha de agua caliente, desayuno puesto, dieta cuanto más sana más cara, familia escolarizada, coche, aparatos, adaptación curricular en el trabajo, seguridad social y prestaciones más allá de la jubilación, con fox terrier y segunda casa en la playa.

La cosa funcionó mientras el contraste fue entre parias de la India (poco motivados) y obreros de mono blanco de alto rendimiento, tipo Renault o Seat, con el consentimiento de las clases obreras suecas o alemanas, y mientras coló el I+D o el I+D+i. Pero desde que entre el tercer y el primer mundo se ha impuesto el segundo (Brasil, Turquía), y desde que las clases suecas o alemanas podrían quedarse en cuadro, el sistema lo tiene claro: ¿España? Como Taiwán. Y quien compraba en Zara ropa etiquetada made in China, directamente, hala: a comprar a los ‘chinos’.

2.

Lo que llamamos patria es un tiralíneas de horizontales y verticales. Son horizontales las relaciones entre iguales y verticales las relaciones jerárquicas. De la crisis podríamos salir acortando diferencias entre las clases trabajadoras y la clase capitalista. Al revés, andamos pidiendo trabajo, empleo: que nos exploten más. Como en la antigüedad, cuando los esclavos no querían ser libres porque la libertad era el despido. Aparentemente. Porque lo que una minoría zorra y privilegiada quiere no es que la exploten sino explotar, no es trabajar sino que le trabajen. Son quienes han dicho de España, su patria, que aquí no invierten porque, como en el anuncio de La Casera, si no hay márgenes suculentos, pedazo de plusvalías, nos vamos (a Taiwán, a Suiza). Son quienes cuando el PP (si me necesitas, silba) silbe, levantarán el boicó que le tienen a España y querrán volver a invertir sobre un paisaje laboralmente devastado.

Para el caso, quien no tenga más que sus manos que ofrecer, estará a lo que caiga, pero quien tenga una buena formación profesional podrá, quizá, coger el ascensor, trabajar en la parte de arriba, en los pisos superiores de la cadena productiva. Ni tontos ni marxistas, si por mantener su categoría tienen que irse fuera, se irán igual que las inversiones y las empresas. Su nación era es y será buscarse la vida y, por buscarse la vida, se nacionalizarán donde haga falta y a España vendrán, como el Nescafé: por Navidad. Una España terciaria a tope, todo el mundo hablando inglés para el turismo, mucho AVE y energía solar y eólica, que sobran sol, levante y tramontana. Spain seguirá siendo different y beautiful, pero ser español será una mierda.

3.

Y quienes aspiréis a vivir literalmente del arte, desconfiad. O sois de verdad Messi o Mozart, o sobran genios. El más tonto hace lápices, se decía. Ahora, el más tonto toca la flauta, pinta cuadros, escribe poemas o artículos de opinión.

Comentario crítico del arte

Piensos Sánders Fournier-68-001

TOMA NÚMERO UNO. Nuestro amigo el licenciado se quejaba de la factura del fontanero. Decía: siendo yo licenciado y él un tipo sin estudios, ¿cómo va a ganar él más, por una chapuza de diez minutos, que yo en diez horas de trabajo? Hay que decir que sin aquella chapuza la casa de nuestro amigo se hubiera inundado. A esa misma hora en el salón de exposiciones un tipo de aspecto dudoso pagaba 50 mil por un cuadro, un churrete, al decir del crítico de arte contrario.

TOMA NÚMERO DOS. Soy profesor y gano más que el conserje y la señora de la limpieza (reparto tópico por sexos y labores). Lo que no sabe mi empresa es que yo seguiría siendo profesor aunque la señora de la limpieza me aventajase en nómina: total, yo trabajo con personas, culturas y explicaciones; ella con mierdas, colillas y cristales rotos. Mi amiga médica querrá seguir siendo médica aunque auxiliares de clínica ganaran más. ¿Va ella a cambiar pañales, a limpiar vómitos y diarreas?

TOMA NÚMERO TRES. Soy funcionario y escribo en mi tiempo libre. Cuando me preguntan, nunca digo: escritor. No vivo de eso. No me quejo. Mi vecino el pintor churretoso tampoco se queja pero me dispara: qué bien vivís los funcionarios.

TOMA NÚMERO CUATRO. En el cuestionario donde se pregunta por la salida profesional, mi alumna pone: bailarina. Y mi alumno: crítico de cine o periodista. Ella quiere que la gente sea su público. Él quiere contarnos las películas o las noticias. En esa misma encuesta, nadie se pidió ser porteador, minero, friegaplatos. El más agudo puso: militar.

TOMA NÚMERO CINCO. Alguien hace portes, baja a la mina y lava la vajilla. ¿Y por qué se ríe la clase de quien se pidió en su ficha ser rico heredero o princesa? ¿No tienen acaso modelos en que reflejarse? ¿No hay famosos y letizias?

FLASH BACK. Sin ir al Génesis, todo empieza en la necesidad de trabajar, mundo que distingue ocio y negocio. La explotación del hombre por el hombre está mal formulada: la humanidad no explota a la humanidad. Unas personas, en cambio, sí que explotan a otras. Con permiso de las tres religiones, así lo establecen las democráticas constituciones de los países occidentales y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

PLANO CORTO: No confundir esfuerzo con trabajo. El esfuerzo es voluntario. El trabajo es soportable según la clase de trabajo y según sea el trabajo autónomo o asalariado. Y hay el trabajo funcionario y el movimiento asociativo. Aunque todos podríamos trabajar para el Estado o unirnos en cooperativas, todos no podemos ser autónomos. Mujeres y hombres que montan su empresa y profesionales de tarifa libre, disfruten del privilegio, mérito o suerte que tienen. Pero sin ideología. Los privilegios no se rifan por internet y cuando por fin salen y se convocan oposiciones, habrá que ver si a todo el mundo alcanzan. Cuerpo diplomático, notarías, farmacias: ¿qué pasa con el principio de igualdad de oportunidades? Desde la cuna y con las becas, ¿la igualdad de oportunidades se cumple?

Elemental, querido Watson:

  1. Hay hormigas y hay cigarras. El ser humano es vago y tiende a la felicidad por naturaleza. Hay una moral del trabajo y una moral del dinero. En medio está la ilusión del trabajo por vocación: el misionero o la monjita, la oenegé, el cantautor en su estudio, la diputada en su escaño, el yupi ludópata mientras otros ‑por supuesto, sin vocación‑ friegan suelos, manejan máquinas o cuidan nuestra tercera edad. Tópico: alguien tiene que hacerlo y siempre tiene que haber de todo. Alguien tiene que extraer arcilla para ladrillos para hacer casas, y así. Para que el sistema funcione, hay que formar y reparar la mano de obra: son la enseñanza y la sanidad que, con las actividades reparadoras de tiempo libre y hostelería, unidas todas por comunicación y transporte, cierran el ciclo de la actividad económica. La unidad mínima de la riqueza, de la producción, es el trabajo.
  2. El arte puro queda fuera de la escala económica. El arte puro es improductivo, hasta que alguien llega y dice: lo compro. No confundir ese arte particular con el arte patrimonio de la humanidad: Venecia. El arte empezó siendo artesanía y cuando se hizo puro se salió del negocio y se instaló en el ocio. Lo sabe la trabajadora que se anima a pintar o a escribir, ahora que está jubilada. Lo sé yo, que escribo en vacaciones. La unidad del arte es tiempo libre. El que tuvo Ana Frank para escribir su Diario. Se llama arte a lo que circula y se realiza como mercancía arte, salvando que: podrá no haber artistas pero siempre habrá arte.
  3. Valor y precio. Las cosas valen lo que cuesta hacerlas, el trabajo invertido. El aire todavía es gratis, aunque a este paso acabarán, como el agua, por venderlo embotellado. La ley del mercado se aplica lo mismo a la pesca del boquerón que a la extracción de diamantes, lo mismo a una carrera universitaria que a un aparato de alta tecnología. El ingenio y la belleza son valores de uso, no de cambio. Para ser de cambio, tienen que convertirse en libro, disco, cuadro, algo tangible y material que pagar por caja. El arte patrimonial no tiene precio porque no circula, no se puede mercadear con él: pinturas de Altamira, la Giralda. El arte millonario de subastas y galerías cumple parecida función al oro, el arte como soporte de un capital acumulado. Un ejemplar único de Klimt o de Picasso tiene casi ninguna posibilidad de circulación y venta, pero expresa en manos particulares un valor patrimonial; de cambio, llegado el caso.
  4. Ley del trabajo-explotación:
    A. Quien trabaja se mueve por:
    1) trabajar lo menos posible
    2) cobrar lo máximo
    3) beneficiar a lo suyo (familia, prestaciones, jubilaciones)

B. Del trabajo-explotación se libran:
1) quienes heredan rentas, que se dejarán en herencia
2) altos cargos de la gestión y administración, la especulación
3) vidas al margen, vidas tocadas por la bohemia o la lotería*

*La lotería expresa una aspiración natural a dejar los padecimientos del trabajo, es la consolación de la fortuna. *El trabajo doméstico es trabajo si se hace por cuenta ajena: lavanderías, limpieza, restaurantes, pero no en la propia casa, en familia. Quien otra cosa diga, que someta ama de casa a convenios colectivos y al régimen de la seguridad social, a ver qué pasa. *Prostitución. La prostitución a la fuerza es un delito o debería serlo. La prostitución mutuo acuerdo es privada. Casadas hay mantenidas por sus maridos, y a la inversa: no es un trabajo.

  1. La Sgae y la Ley Sinde meten miedo con que, sin derechos garantizados, el arte se acabaría. Quien conoce la historia del arte sabe que esa es mentira intencionada. El arte y la persona no tienen nada que ver y muchas veces han sido conceptos enfrentados. Repasen biografías. El artista contemporáneo viene de la división social del trabajo tras la caída del antiguo régimen.
    1. Consecuencia del arte bajo el capitalismo es una teoría del genio (en poesía: el simbolismo) que entroniza al artista como un ser superior intermediario entre Dios y los hombres y lo iguala con los antiguos sacerdotes, primeros en imponerles una teoría del mundo a sus sociedades: las terribles pirámides. En la práctica sigue habiendo artistas que viven de otra cosa (el poeta profesor o periodista; Gil de Biedma, y su compañía de tabacos) pero es nuevo el artista profesional que vive de lo que vende. Nada tienen que ver unas con otras luces de bohemia y es delgada la línea divisoria que separa vivir del arte o del cuento.
    2. Se reconoce el derecho a elegir y al sálvese quien pueda, pero no está bien elevar privilegios particulares a categorías absolutas. Nunca será justa una sociedad que a unos derive hasta el andamio y a otros hasta la máquina de escribir novelas. Cuando a la clase trabajadora le están apretando las tuercas, ¿no acudirá la sociedad de autores a preguntar qué pasa? ¿Qué pasa si al artista se le fue la inspiración? ¿Sigue siendo artista cuando no se le ocurre nada? Autores de una única obra, hay mogollón. ¿Es pensionista el talento? ¿Publicaré cualquier bodrio con tal de mantenerme en el mercado? De las rentas del arte también se vive. Mucho refrito y mucho remake es lo que hay.
    3. A diario recibo en mi ordenador artículos y presentaciones, imágenes y música. A diario entro en Wikipedia y me beneficio como un socio de una galaxia infinita. A cambio, yo también cuelgo cosas en la red o nube, a sabiendas de que a alguien le aprovechará. La paga es el compromiso, la ética o la vanidad. Una edición que hicimos de las Gracias de Quevedo, por ahí que anda, más pirateada que otra cosa, fusilada se dice también. “Daniel Lebrato, maestro oculista” no cobra un euro por eso.
    4. El día que cambien los tratos y ni artistas ni partidos quieran pegárnosla con la Sgae, el arte será usufructo de todos y el artista como oficio o división social del trabajo bajará desde su torre de marfil a donde estaba antes del genio y de la bohemia. No serán como ahora las diferencias, y seguiremos prefiriendo las bellas artes a jodernos la columna bajo el lavabo quitando pelos y señales del desagüe.
    5. Solución personal: el estudio. La relación directa entre nivel académico y puestos de trabajo es para convencer a cualquiera y ojalá podáis vivir de lo que os apasiona. Pero recordad que alguien limpia el despacho y la moqueta; el telón que se levanta y el patio de butacas. Machado, el del Retrato que a su trabajo acude, sirva de molde de artista nada artístico. Y más allá de no deberle nada a nadie, siempre le deberé –poeta‑ al sastre el traje que me cubre; al albañil, la mansión que habito; a la panadera, el pan que me alimenta y al carpintero, el lecho en donde yago.

Solución colectiva: la revolución científico-técnica. Ni tontos ni marxistas, qué poco se habla de la revolución científico-técnica. En claustros que se precian, en tertulias que se montan para analizar o salir de la crisis, a nadie se le ocurre: «Dividir la masa de trabajo entre la fuerza de trabajo (mujeres y hombres en condiciones de trabajar) y sacar el cociente por persona.» Con la tecnología y la productividad tan avanzadas, con el poder igualatorio de la comunicación y una conciencia global sin retroceso, saldríamos a muchos menos años de trabajo, a una jornada laboral más corta, a un reparto bien visto de trabajos duros y blandos, manuales e intelectuales, a más calidad de vida y a más la riqueza. Las cigarras, con su moral del ocio, habrían vencido a las hormigas. Veríamos multiplicado nuestro tiempo libre para el dulce no hacer nada o para dar y tomar del arte y de las bellas artes.

ARTE, ARTISTAS Y DERECHOS DE AUTOR

Érase una vez un pirata honrado (J. A. Goytisolo)

1.
Piraterías, como el colesterol o la envidia, las hay buenas y malas. A los sensibles al arte, la Sgae pretende atravesarnos el corazón. Apela a nuestra complicidad entre márgenes y marginales. Para mí, que soy como tantos, un pirata honrado, la piratería es una droga blanda: si acaso, que la ley persiga distribución y tráfico con ánimo de lucro, pero que dejen en paz nuestro consumo privado.

2.
La piratería puede ser un problema para quien quiere vivir del arte. Incluso en tecnología digital (que no pierde calidad de original a copia), podría ser que las obras fueran perdiendo, de copia en copia, su pureza. Pero el problema no es de calidad sino de ingresos. Ni el top manta ni las descargas han puesto en peligro el arte. Usted tendrá el caché de artista, pero nosotros tenemos el Guardar como (botón derecho del ratón) que no se lo hemos robado a nadie. Como la vida en la canción de Silvio Rodríguez: lo digital no vale nada, lo digital es gratis.