EL ASCENSOR (ELOGIO DEL ESTUDIO)

1.

Chocante fue el fenómeno mileurista. ¿No eran más sangrantes los casos cien euristas o basuristas (que hurgan en los contenedores)? Con enfoque clases medias que no saben cuándo se irán de casa sus estudiantes, el problema eran los sueldos de ¡mil euros! Ahora, si el mileurista 15-M hiciera algo por conectar con la población en paro, ¿la democracia real?, no sabemos: la explosión social la tendríamos en dos días.

La mercancía mano de obra del primer mundo llevaba un tren de vida imitación de sus clases dirigentes. En España, hombre o mujer con trabajo aspiraba a tener: casa, ducha de agua caliente, desayuno puesto, dieta cuanto más sana más cara, familia escolarizada, coche, aparatos, adaptación curricular en el trabajo, seguridad social y prestaciones más allá de la jubilación, con fox terrier y segunda casa en la playa.

La cosa funcionó mientras el contraste fue entre parias de la India (poco motivados) y obreros de mono blanco de alto rendimiento, tipo Renault o Seat, con el consentimiento de las clases obreras suecas o alemanas, y mientras coló el I+D o el I+D+i. Pero desde que entre el tercer y el primer mundo se ha impuesto el segundo (Brasil, Turquía), y desde que las clases suecas o alemanas podrían quedarse en cuadro, el sistema lo tiene claro: ¿España? Como Taiwán. Y quien compraba en Zara ropa etiquetada made in China, directamente, hala: a comprar a los ‘chinos’.

2.

Lo que llamamos patria es un tiralíneas de horizontales y verticales. Son horizontales las relaciones entre iguales y verticales las relaciones jerárquicas. De la crisis podríamos salir acortando diferencias entre las clases trabajadoras y la clase capitalista. Al revés, andamos pidiendo trabajo, empleo: que nos exploten más. Como en la antigüedad, cuando los esclavos no querían ser libres porque la libertad era el despido. Aparentemente. Porque lo que una minoría zorra y privilegiada quiere no es que la exploten sino explotar, no es trabajar sino que le trabajen. Son quienes han dicho de España, su patria, que aquí no invierten porque, como en el anuncio de La Casera, si no hay márgenes suculentos, pedazo de plusvalías, nos vamos (a Taiwán, a Suiza). Son quienes cuando el PP (si me necesitas, silba) silbe, levantarán el boicó que le tienen a España y querrán volver a invertir sobre un paisaje laboralmente devastado.

Para el caso, quien no tenga más que sus manos que ofrecer, estará a lo que caiga, pero quien tenga una buena formación profesional podrá, quizá, coger el ascensor, trabajar en la parte de arriba, en los pisos superiores de la cadena productiva. Ni tontos ni marxistas, si por mantener su categoría tienen que irse fuera, se irán igual que las inversiones y las empresas. Su nación era es y será buscarse la vida y, por buscarse la vida, se nacionalizarán donde haga falta y a España vendrán, como el Nescafé: por Navidad. Una España terciaria a tope, todo el mundo hablando inglés para el turismo, mucho AVE y energía solar y eólica, que sobran sol, levante y tramontana. Spain seguirá siendo different y beautiful, pero ser español será una mierda.

3.

Y quienes aspiréis a vivir literalmente del arte, desconfiad. O sois de verdad Messi o Mozart, o sobran genios. El más tonto hace lápices, se decía. Ahora, el más tonto toca la flauta, pinta cuadros, escribe poemas o artículos de opinión.

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