EL CULTO, EL VULGO Y EL FOTÓGRAFO

Aitor Lara

EL CULTO, EL VULGO Y EL FOTÓGRAFO
–una aproximación al vulgarismo–

En Sanlúcar de Barrameda, donde hay tantos caballos como barquitos, llaman [granbrea] a un coche de caballos de hasta 15 plazas, tomando el inglés break [breik] tal como se escribe y perdiendo la k final: brea, especie de alquitrán. La mezcla de brea, pez, sebo y aceite de pescado se usa en caliente para calafatear los barcos de madera que así se hacen impermeables o herméticos a la invasión del agua. Es de creer que un primer cochero de Sanlúcar, al recibir su nuevo y flamante gran break, quizás desde Jerez, donde la presencia inglesa es muy marcada, leería el prospecto al pie de las letras, y le puso granbrea y se quedó tan fresco.Gran Break de cuadrilla (15 plazas) foto Viulka.es(Gran Beak, foto Vulka.es)

Ya le pasó al francés restaurant que, entre restorán y restaurante, triunfó la forma escrita. Valga el caso para demostrar cómo el vulgarismo no siempre entra por el oído (afoto, amoto). En español llamamos palabras falsas amigas a una aparente traducción entre idiomas o dialectos, engaño que está en la base de muchos vulgarismos. Es falsa amiga la palabra francesa sable (arena) traducida espada; los americanismos saco o cuadra si no entendemos chaqueta americana o manzana urbana; y es falsa la amistad entre mondar y mandarina en mondarina; trapo y esparatrapo, por esparadrapo, altobús por autobús, trenvía por tranvía, o ermético, sin hache, por ermita o ermitaño. Y quien crea que el vulgarismo es defecto de hablantes sin cultura, observen esta prosa sacada de un programa de mano para una exposición:

El autor cuestiona la rectitud del hombre, su semblante gestual y gregario, en una voluntad colosal por sacar a la luz la realidad última de la persona, su carácter ermético (así), mórbido y autodestructivo o la primacía del desprecio valorativo y fanático sobre las apariencias de lo espurio. El artista propone un periplo que ahonda en la carencia de los valores socioculturales, su voluble sentido y el carácter enfermizo que aportan a la sociedad actual. Como yo mismo citaba en un texto que le escribí…

Quien así escribe creerá que ermético viene o es familia léxica de ermita o ermitaño y no de Hermes [Trismegistus], mítico patrón de los conocimientos esotéricos, de donde hermético, que se cierra, impenetrable, dicho de una corriente filosófico‑religiosa seguidora de los escritos atribuidos a Hermes Trimegisto.

Conclusión. Si no lo son, sean indulgentes con los errores de hablantes populares pero implacables con la superioridad artificial, el engolamiento y el pisto que se dan personas supuestamente cultas. La duda entre ermético y hermético es razonable. No lo es no haberle pasado la Efe‑7, el corrector ortográfico, a un documento que va a leer mucha gente donde luego se escribe sobre “la primacía del desprecio valorativo y fanático sobre las apariencias de lo espurio”. No hay peor error que el de un catedrático que, encima, se cita a sí mismo. Líbrenos Dios de estos cultos latiniparlos, como los llamaría Quevedo, el de las Gracias y desgracias del ojo del culo.

Y para terminar con una de fotos y de buenos catálogos, vayan sus señorías a las páginas Aitor Lara (6 fotos), Confines, de Aitor Lara (10 fotos), y Confines, de Aitor Lara en Blouinartinfo (11 fotos). Y, si están en Sevilla, fíjense en la fachada de FNAC.

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