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Memorias de España enero 2020.

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En enero de 2020, años antes de que Cataluña proclamara su independencia, no había más tema en España que el referundismo en Cataluña. Sin embargo, ni el nuevo Gobierno ni prensa ni redes sociales reflejaban con justicia esa importancia del tema, ni tan siquiera para rebatirlo. Lo que estaba claro era que el anti referundismo lo sostenía la izquierda oficial (Psoe, IU, Podemos, tripartito que la caverna calificaba como social comunista) y, esto, con tres apariciones ante la galería: la izquierda era federalista (¡faltaba más!) y, lo de Cataluña, ¡de derechas! y para disimular corrupciones de Convergencia (con Pujol o el 3 por ciento), además de no ser asunto prioritario frente a la recuperación del Bienestar perdido durante el mandato de Rajoy. Ciertos contra argumentos habían perdido fuerza a la altura de enero del 20: lo que Cataluña adeudaba al resto de España, y el a dónde iba a parar una chica región que quedaría fuera de Europa.

Sentencias de tribunales españoles se veían distintas con ojos europeos, y eso lo sabía hasta el más cerril aficionado al imperio de la ley del Estado de Derecho, cuando notables soberanistas habían obtenido escaño en el Parlamento de la UE. Los medios de la derecha dejaban hablar a la izquierda –y callar escandalosamente a los nuevos ministerios de IUP– y, la gente, pendiente del salario mínimo, de las pensiones, de las listas de espera en sanidad pública, del pin parental levantado por Vox, y del miedo al coronavirus, mientras los Grammy y los Goya daban la cara rosa de la España más negra que se había visto desde el asesinato de Puig Antich en 1974. El frente antifascista estaba missing, desaparecido. He de agregar que desde mi butaca en Sevilla o Sanlúcar, Andalucía añadía, en su línea de costumbre, chistes, muchos chistes antifaces de Carnaval. Aparentemente, entre gracias y gracietas, a mi alrededor la vida seguía igual.

Pero Cataluña seguía y seguía como la aldea gala frente al César. Y aunque otra salida por burlerías era “lo cansino del tema” (Cataluña, como la ‘pesada’ y como si la Historia con mayúsculas avanzara al gusto de uno), hubo quien siguió esperando un gesto, una convocatoria, una llamada que moviera a españoles de España a salir a la calle y a decir a jueces y clase política: ¡dejadlo ya!; dejad a Cataluña (País Vasco o Andalucía) ser lo que quiera ser.

Hablo de mentalidades del sé tú mismo del liberalismo más absoluto y del tragar lo que hubiera que tragar cuando alguien de familia nos llevara la contraria porque quería ser lo que quería ser, pongamos la elección de carrera, la moda, el tatuaje o el velo islámico. O sea, entre personas con mando en el silesgusta y reacias a las prohibiciones, solo una voluntad estaba prohibida sin que lo pareciera, como hoja de un bosque disimulado bajo el guapeo y el salto a la fama de talentos, influyentes y máster chefs, y era el derecho de Cataluña a decidir. La deserción de la izquierda estaba siendo tan evidente, que la izquierda como etiqueta, al hacerse funcionaria, dejó de funcionar, dejó de significar. Fuerza sería pensar otra cosa.

(continuará)


llanto por la izquierda antifascista española el día que machaban a Cataluña.

policía

A principios de 2020, la izquierda española llegó a alcanzar cotas nunca vistas ni oídas desde el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936. De las tres siglas concurrentes al Gobierno de coalición, al menos una, Izquierda Unida, llevaba en sus venas la larga tradición PCE de lucha antifascista acumulada dentro y fuera de España, en el exilio y en el maquis, en la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, durante las cárceles y comisarías, en los comités de empresa, en las asambleas de facultad, en la larga noche de censura, represión y doble vida bajo el franquismo.

Esa larga noche antifascista consistió en movilizarnos todos contra todo: la dictadura que nos tenía, a unos, por terroristas; a otros, por comunes o anarquistas; a este, por cristiano por el socialismo, a aquel por Comisiones Obreras, al otro por propaganda ilegal. No importaba quién fuera el represaliado ni cuál la pena que le había caído. ¡Amnistía y Libertad!, gritábamos por todo lo que se moviera en contra del general que se hacía llamar generalísimo. ¡Amnistía y Libertad!, fuera cual fuera la causa que se movía: nos movíamos todos.

Hoy, que Izquierda Unida ocupa plaza en el Consejo de Ministros (del Psoe, para qué hablar; de Podemos, qué, si expresamente vino al mundo como “de la gente” y nada de izquierdas); hoy, que algo de mí y de mi historia se sienta y no se siente en el Gobierno de España; hoy, que machacan a Cataluña con la complicidad de esta izquierda preocupada, eso sí, por lo que de verdad preocupa a la gente, siento, en el fondo del corazón y del hígado, una rabia que es tristeza hasta la náusea.

Enlace al Mal Poemo


EL MAL POEMO.

Pura izquierda, inmaculada izquierda de España
que veis cómo machacan a una parte de España
y ni a la calle salís ni perdéis el sueño,
antes al contrario, formáis parte del Consejo de Ministros
que manda ¡España!, ¡España!, ¡España!,
y os escondéis detrás del viejo lema
de “lo que verdad a la gente importa”.
¿Importaba a la gente el Proceso de Burgos?
–¡Y, eso, sin ser de Eta!–
¿Importaba a la gente Carrero Blanco?
¿No salisteis a la calle por las madres de Mayo
sin ser madres ni argentinas?
¿No os manifestasteis cuando el Proceso Mil Uno?
¿No os movilizó el Crimen de Atocha,
ni el atentado de Atocha, treinta años después,
sin ser ni enero ni marzo ni de la gente común
que coge el metro un día?
¿No os dio espanto la noche del 23 de febrero del 81?
¿No estuvisteis por Xirinachs o por Puig Antich?
¿No aprendisteis a cantar entre Raimon y Lluís Llach?
Si tanto Cataluña decís que es España,
¿no acudiréis siquiera a averiguar qué pasa
en esa parte de España?
Unida izquierda, Sí se puede izquierda,
¿se puede?, hoy en el Consejo de Ministros:
Dios os perdone y a mí esta mala prosa
con pinta de poema o de poeme o de poemo
pero yo os maldigo.


Daniel Lebrato


 

Ley Mordaza contra el derecho a decidir.

Diada de Cataluña

Una de las argumentaciones contra el referundismo presenta una España unánime frente a una Cataluña dividida en dos a la que se le recuerda una y otra vez que toda Cataluña no es soberanista.

Soluciones:

Primero, y en Cataluña, convocar un referéndum para salir de dudas o cuantificar los bandos; referéndum que, sin embargo, no se convoca o no se permite legalmente convocar.

Segundo, verificar la España unánime. Ni toda España es constitucionalista del 78, ni a toda España le va la monarquía, sino la república, ni toda España simpatiza con los tratados de amistad (vamos a llamarlos así) de España con la Santa Sede (de 1979) ni con los Estados Unidos (desde 1953) y ni con el Ejército estamos de acuerdo quienes querríamos, cuando menos y a nivel fiscal, ver reconocida nuestra pacifista objeción de conciencia. De España unánime, nada de nada.

Quienes, desde la progresía, se adhieren al derecho a decidir a condición de que votemos todos, o sea, las distintas ciudadanías españolas, no se sabe qué esperan a someter a referendo en todo el territorio nacional esas y otras cuestiones que nos dividen y que nos van a seguir dividiendo.

Explicación:

Nadie pregunta lo que no quiere oír y desde España no se quiere preguntar por miedo al resultado: ¿El rey a referendo? ¿España federal? ¿Las relaciones Iglesia Estado o con los Estados Unidos? ¿El grado de aceptación de Ejército y Ministerio de Defensa? ¿La política internacional? Ni siquiera el CIS se atreve a esas preguntas.

El referundismo tiene ganada la batalla democrática y moral y algún día, le guste a España o no, Cataluña será lo que (por mayoría, no por unanimidad) Cataluña quiera ser (también País Vasco o Andalucía). Si gana por mayoría la independencia, la Cataluña españolista se tendrá que aguantar igual que la Cataluña independentista lleva años aguatando ser la España que no quiere ser. Habiendo urnas, cuál es el problema.

El problema es España y la actual izquierda española que, de lo que fue izquierda, ya no tiene nada.


tema del año.

elTendedero

En lo social, termina el 19 como empezó: con Cataluña, el gran tema, hasta en la sopa. Desde 2010 esto es así, incluso por omisión. De hecho, los esfuerzos en medios y redes sociales por hablar de otra cosa, no hacen sino esconder o distraer “la cosa”: España está en cuestión y el mapa de España se mueve, y podría moverse más. Lo dicen no solo Cataluña sino “León solo” o la vindicación del aragonés como lengua.

Desde la división de España en provincias, cuando las Cortes de Cádiz, el mapa de España (con su sísmica latente) se mueve, y ahí están los federalismos aflorados en tiempos de libertad (Primera y Segunda República), aunque la España unida oficial siga poniendo filtros legales y académicos que, al final, no solucionan nada a las necesidades de pueblos y gentes, dentro de nuestros límites y fuera de nuestras fronteras.

Así, antes y al margen de la cuestión catalana, se da por sentada la amistad –que es alianza y dependencia de bloque– de España con Estados Unidos y con la Otan. ¿No habría que someter ese Occidente a referéndum? Se da por bueno que Gibraltar sea provincia inglesa; que Ceuta y Melilla, Morón y Rota son España, y no reductos de un pasado colonial y de un presente imperialista y armado. Y casi nadie se acuerda de Portugal para una República Ibérica. ¿No se merecen esas cuestiones salir a plebiscito? Entre la política, la diplomacia y la consulta en referéndum, hablemos de:

–La forma del Estado, unicéfala o bicéfala, sin Jefatura o con Jefatura [1], y si ésta sería monarquía, presidencial o república parlamentaria, de una o dos cámaras [2].

–Con Portugal: un único Estado o República Ibérica

–Con Marruecos: Ceuta y Melilla

–Con Canarias: su especial definición autóctona

–Con Reino Unido, con la UE y con la Otan: Gibraltar

–Con USA: bases aéreas de Morón, Zaragoza y Torrejón, y base naval de Rota

–Con Cataluña y autonomías: la forma del Estado: federal o estados unidos independientes

La declaración de España país neutral y no alineado.

La renuncia de España a la guerra y desmilitarización del Estado.

La declaración del Hombre especie protegida por encima de cualquier ser vivo o ente material o inmaterial.

Ojalá en 2020 bromeemos o gritemos menos, y votemos más.


[1] [1] Hay estados bicéfalos (con Jefatura del Estado) y estados unicéfalos (sin Jefatura), que suman 56 en todo el mundo: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, México, Uruguay, Perú o Suiza.

[2] [2] Entre los cien parlamentos unicamerales figuran Bulgaria, China, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Islandia, Lituania, Macedonia, Montenegro, Noruega, Nueva Zelanda, Perú, Portugal, Suecia o Ucrania.


 

¡a refrendar!

Bar Taberna Juan Sanlúcar banderas de España (4)

En una reciente estancia en Puerto de la Cruz, Tenerife, pudimos coincidir andaluces fuera de Andalucía y catalanes fuera de Cataluña. Que saliera el tema referéndum era inevitable. Mi observación fue que el grupo catalán se expresaba con toda naturalidad mientras que el grupo andaluz esgrimía argumentos hostiles, democráticos y de izquierdas, en nombre de que todos (y no solo Cataluña) tendríamos que votar.

Ese ánimo de votación no se capta en Andalucía pero puede tomarse al pie de la letra para bien de la conversación y para aguzar ingenios, posturas y contradicciones. Entre lo votable por toda España estarían estas cuestiones palpitantes:

  • Con España toda: la forma del Estado, unicéfala o bicéfala, sin Jefatura o con Jefatura [1], y si esta sería monarquía, presidencial o república parlamentaria, de una o dos cámaras [2].
  • Con Portugal: un único Estado o República Ibérica
  • Con Marruecos: Ceuta y Melilla
  • Con Canarias: su especial definición autóctona
  • Con Reino Unido, con la UE y con la Otan: Gibraltar
  • Con USA: bases aéreas de Morón, Zaragoza y Torrejón, y base naval de Rota
  • Con Cataluña y autonomías: la forma del Estado: federal o estados unidos independientes.

O sea que sí, el grupo andaluz tiene razón. Tendríamos que votar todo eso y más:

1: La declaración de España país neutral y no alineado fuera de la Otan y en el concierto de unas Naciones Unidas no mandatadas por Estados Unidos y aliados.

2: La renuncia de España a la guerra como método para la resolución de conflictos entre naciones.

3: La desmilitarización progresiva del Estado Español.

4: La declaración del Hombre primera especie protegida por encima de cualquier otro ser vivo o ente material o inmaterial cuyo hábitat se pretenda conservar.


[1] Hay estados bicéfalos (con Jefatura del Estado) y estados unicéfalos (sin Jefatura), que suman 56 en todo el mundo: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Estados Unidos, México, Uruguay, Perú o Suiza.

[2] Entre los cien parlamentos unicamerales figuran Bulgaria, China, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Islandia, Lituania, Macedonia, Montenegro, Noruega, Nueva Zelanda, Perú, Portugal, Suecia o Ucrania.


 

hipocresía de votantes de izquierdas.

Pujol prescrito

Hacienda concluye que Jordi Pujol defraudó 885.651 euros, pero que el delito ha prescrito (El País, 24 doce) y mis contactos en redes rebotan la mala noticia no sé si con ánimo contra la propia Hacienda, contra el manido discurso del Estado de Derecho o contra la corrupción de la clase política a la que al mismo tiempo votan (“para que estos escándalos no se repitan”).

Y uno, que es pariente del Rey Bobo (bobo pero no tonto) y que lleva algunas legislaturas al margen de esta democracia, cae en la cuenta de tanta escandalera: la corrupción política en Cataluña (caso Pujol) sirvió a mis amistades de izquierdas para una de dos: desorientar el alcance del referundismo (y, de paso, alinearse en la defensa de la unidad de España) o para salir del referundismo en nombre de los problemas que realmente importan a la gente (limpieza del juego político, recuperación de lo robado para el bienestar en educación, sanidad, vivienda, etcétera, etcétera).

No me vengan con milongas. Ser demócrata (también si son de izquierdas) supone aceptar un Estado de cosas: hoy Gürtel, mañana Eres, al otro día Pujol, pero, de entrada, con monarquía y Tribunal Supremo, Constitución y momias constitucionales. Alguien razona como los machos varones de las mujeres tapadas (ellos no se tapan, claro) y el caso Pujol, les viene muy bien para abstraerse (como demócratas de mucha izquierda) de lo que está pasando en Cataluña con los derechos humanos. Y el de decidir lo es, no les quepa duda.