Etiqueta: Semana Santa

la luna, la semana y la cultura.

Cuando yo era más joven, muchos cerebros universitarios nos iluminaron con luces laicas o antropológicas fenómenos religiosos. Navidad o El Rocío y el culto a Mitra, San Juan y el equinoccio, el Carmen y el agua o Semana Santa y la luna de primavera; todo muy con los ciclos babilónicos, prerromanos o celtas. No os dejéis seducir por semejante bibliografía.

Poneos en el mismo monte Calvario, donde a uno lo van a crucificar. Su delito no es pequeño: dice que es el Mesías, quién se habrá creído. El pueblo es salvajuno. El espectáculo ha de verlo sin armar tumulto y respetando el orden y la autoridad. Un reo amarrado a la cruz podía tardar en morir hasta tres días con sus noches, por eso le añadían torturas como clavos, fractura de piernas, hundimiento de costillas, barbaridades así. La plebe aplaude o vocifera, alguien llora y no quiere verlo, la gente peleando por el mejor sitio, se llevarían el bocadillo o la sillita, cogerían piedras para tirárselas al condenado y hay quien querrá aprovechar la bulla ‑cuchillo entre las ropas- para un ajuste de cuentas con su vecino. Ahora sois Poncio Pilatos, gobernador, están locos estos judíos, pensaríais, a esta gente, lo que le falta es la impunidad de las sombras. El calendario judío (como todos los calendarios) es lunar. ¿Qué día fijaríais la fecha de ejecución? Con luna llena, claro, que le será más fácil a la muchedumbre seguir los detalles -hoy procesionales- de la crucifixión: a fin de cuentas, el castigo quiere ser didáctico: que aprendan en cabeza ajena. Y para la guarnición romana, con luz, más fácil.

Conclusiones. Todavía es más barata la luz natural que la artificial. Todavía siguen países con la pena de muerte (Estados Unidos, uno de ellos). Todavía se permiten espectáculos de sangre (ejecuciones, corridas de toros). Todavía la cultura apuntala la superstición y todavía sirve para que yo, el culto, esté por encima de ti, que no sabes nada. Y también la madrugá se maneja mejor con cuanta más claridad. De hecho, el afán de claridad fue tanto que por algo la autoridad llegó a prohibir los encapuchamientos, que se prestaban a todo tipo de abusos. No es casualidad que una hermandad de nobles como el Silencio fuera la primera ‑y en su día la única‑ en desfilar sus hermanos bajo antifaz: el anonimato a cara tapada permitiría al duque o al marqués mandar a la procesión, en su lugar, a un criado suyo (origen de la expresión: papeleta de sitio) y que el criado se joda penitenciándose en sus carnes como si fuera el marqués. Oh maravilla. Cuánta devoción. Y la última: todavía sigue la Iglesia mandando en nuestras vidas a través del calendario. ¿No dijeron tres culturas? ¿Para cuándo tres calendarios a elegir y que cada persona según su creencia elija el suyo? Y, a los descreídos, que nos dejen en paz las cuatro culturas: la cuarta, y la peor, la del sabio o el concejal que nos vienen con que lo natural y lo cosmológico y lo antropológicamente ancestral es que la fiesta de primavera sea así porque siempre ha sido y será. Menuda luna. Si no hay llena, la inflan.

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Domingo de Resurrección en Sevilla | chapuzas de semana santa (3).

Virgen de la Aurora de Santa Marina Sevilla

Si la semana santa encierra una desconcierto de partida (la de al tercer día resucitó), otras confusiones se dan: entre la semana de los mayores y la de los niños ‑en algunos colegios, no apta para menores‑ y entre darle a pasión lo que es de pasión y gloria a lo que es gloria. En Sevilla, la tendencia es semana santear o poner en pasos dolorosos títulos y devociones que litúrgicamente son de gloria o de adviento, como las vírgenes del Carmen, de la Esperanza, del Rocío o de la O. De estas imágenes, la más anacrónica (aunque disimule sin lágrimas en la cara ni puñal en el pecho) es la virgen de la Aurora. Ella y el Resucitado ‑que pueden ver en la fotoHermandad de la Resurrección 2014 Semana Santa de Sevilla Santa Marina Resucitado Virgen de la Aurora Buiza Dubé de Luque (3) página pasión en la distancia como diciendo ¡aquí estoy, colegas!, o ¡lo conseguí, viejo!‑ debieran desfilar al son de marchas de triunfo y no con cuerpo de nazarenos. Son ganas de penitenciar la victoria de don Carnal sobre doña Cuaresma, quien se creyó muy lista allá por el miércoles de ceniza. A este afán de salirse de fecha lo llaman en Cádiz, por carnaval, hartible o jartible. Mucho jartible a las órdenes del Papa es lo que hay. Pues de Roma vinieron instrucciones de Pablo VI con que había que contrapesar el culto a la muerte magnificando el triunfo de la cruz y de la vida eterna. Aurora y Resucitado se apuntaron. En la Sevilla del rancio Consejo de Hermandades se cuestionaban: ¿Dónde van esos? Resucitado y Aurora divagan por la ciudad de la gracia desde 1982. “La Edad Media”, dirán quienes presumen de que todo en la SSS es de mucho arte y muy antiguo. Domingo de Resurrección en Sevilla. Cuando la vena castiza y señorita se despierta pensando en la Maestranza.

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chapuza.

Si según el calendario cristiano el viernes de esta semana de pasión es Viernes de Dolores, se entiende que la gente menos informada llame ‑como se oye llamar‑ Lunes de Dolores al lunes de pasión que fue ayer. Confusión sin importancia comparada con la que liaron los evangelistas con que “al tercer día resucitó” sin aclarar si el tercer día era “inclusive” o “exclusive”. De donde unas comunidades (mayormente las católicas) celebran la resurrección el domingo de resurrección y otras (mayormente protestantes) la celebran el lunes de pascua. La duda afecta y alcanza hasta los cincuenta días de pentecostés. Y hay Rocíos que celebran su onomástica en lunes (el lunes del Rocío en la Aldea) y otras en domingo. O sea, una chapuza.

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CÓMO ME HICE INTELECTUAL

Woody Allen

CÓMO ME HICE INTELECTUAL

No me refiero aquí al intelectual filósofo, al culpable, al melancólico ni al orgánico o comprometido. Me refiero al intelectual patoso y ligón, reprimido y frustrado a la manera de un seductor Woody Allen paseando por Manhhatan. Sombrero, pajarita, zapatos de salón. Por parecer más alto, encorvé los andares, cargué la chepa y, por dármelas de sabio despistado, adopté el tic de tocarme las gafas para ajustármelas continuamente como quien necesita fijar la vista a dos palmos de sus narices. Imposté la ecolalia en eso de adivinar y anticiparme a las obviedades. Y rematé con la oratoria de interesantes que discurren entre silencios calculados, ruidos guturales ‑¡hum!-, muletillas ‑¿no? o ¿verdad?- o fórmulas como he dicho antes, vuelvo a repetir o si me dejaras acabar. El manual de trato con las mujeres, lo reforcé con un capítulo de Tinta de calamar:

En Sevilla se llama sanjuán o donjuán al varón que acompaña y guía a una señorita (si fuera señora, podría haber problemas con el marido) a imitación del San Juan del paso de virgen de la Amargura. El aspirante debe situarse a la izquierda de la dama y ahuecarse ligeramente de modo que su mano izquierda, con índice o sin índice señalador, vaya marcando el camino, dejando el brazo derecho para darlo como percha o posamano o, si hiciera al caso, echarlo con delicadeza, no como un pulpo, por encima de los hombros de la dama, a la que de esta manera cubrirá y protegerá de peligros cualesquiera o del relente, razón práctica por la cual las mujeres eligen acompañantes de cinco a diez centímetros más altos que ellas. Caso de mediar pipas de girasol, patatas fritas o similares chucherías, las manos izquierdas de ambos paseantes deben servir, la de ella para sostener el cartuchito y la de él para picar de vez en cuando y sin glotonería, mientras se va dando la natural conversación. Efecto secundario de la postura sanjuán es que, con el tiempo, al caballero le queda el hombro derecho como retranqueado y más elevado que el hombro izquierdo, escoliosis característica de varones bien educados. Otro efecto secundario son los ojos abesugados y saltoncillos, de mirar tanto como hay que ver, incluyendo la canal de la dama, o de tanto apostillar lo que ella vaya diciendo con expresiones asombradas de ¡Oh sí!, ¿Qué me estás contando? o No me digas. Se trata de marcar la superioridad intelectual de uno sin que la muchacha se dé por ofendida. Lo escribió Gustavo Adolfo Bécquer: –¿A qué me lo decís? Es tonta de remate, pero ¡es tan hermosa!

Como se ve, y conforme al tópico, no hay coeducación en todo esto. El intelectual es absolutamente macho. O mariquita, entonces, en el sufrido papel del amiguito gay. Las intelectualas, femeninas o marimachas, pedantes y peliagudas, bachilleras o sabias, individuales o por equipos, desde el Corbacho a Molière, desde Sevilla a Nueva York, haberlas, haylas, y mejor dejarlas para otro día. Baste saber que a mi novia le hice ayer tarde el intelectual y que también ella ha decidido mejor dejarme para otro día.


 

LA ANTROPOLOGÍA DE LA CONSERVACIÓN

Fiestas de Primavera

LA ANTROPOLOGÍA DE LA CONSERVACIÓN

Se llama antropología de la conservación a la que contempla un comportamiento, un fenómeno social, y lo viste de ropajes teóricos nuevos para justificar lo que había. El Rocío, la Virgen del Carmen o el Camino de Santiago.

En el caso de Sevilla y sus fiestas, Semana Santa y Feria, esta antropología se acogió al cartel de las llamadas Fiestas de Primavera, editado por el Ayuntamiento de la ciudad desde 1912, que abarca en ‘fiesta’ lo que ‑en puridad‑ sería una representación simbólica tan poco festiva como crucifixión y muerte. Con pretexto de ir de ‘fiesta’, la izquierda de la Transición se dio permiso a sí misma para seguir subvencionando Semana Santa y para que alcaldes y concejales participaran con vara en el cortejo y carrera oficial: todo era muy popular, muy bueno para el turismo y la proyección de la ciudad, como si la Semana Santa fuese una celebración laica, una exaltación pagana de los sentidos, casi un pecado al margen de la Iglesia y del Consejo de Hermandades, cuyas rancias juntas de gobierno seguían siendo un nido de fachas. Pero con la participación del pueblo y con el voto al Psoe, ¡todo iba a cambiar!

Cuarenta años después, nada ha cambiado. Si acaso, a peor bajo los terribles papados de Juan Pablo Segundo y Benedicto Dieciséis. Sin embargo, la antropología interna ‑lejos de hacer autocrítica o análisis de conciencia‑ sigue donde estaba elogiando las virtudes de las hermandades como factor de pertenencia, integración y socialización ‑ahora‑ en tiempos de crisis. Sin procesiones, ¿qué sería del orden social en Sevilla? Poco menos, como justificaron la monarquía, que, sin ella, los españoles nos majaríamos a palos.

Iguales argumentos de socialización se aplican a la Feria de Abril, aquí para defender el derecho a caseta privada y la teoría de la caseta como prolongación de las casas particulares. Con lo cual, el clasismo y el señoritismo de la Feria ni se discuten. Y quien dice Feria, dice las corridas de toros o las comuniones. Conservación, o sea. Y se acabó la conversación.


DIOS EN LA GLORIA (RESUCITADO)

Resucitado

Dios en la Gloria

UN AÑO MÁS, CULMINA CON ÉXITO LA RESURRECCIÓN

La NASA confirman que Jesús de Nazaret subió a los cielos sin novedad


Un año más, la resurrección ha sido un éxito. A las cero horas de hoy (una hora menos en Canarias) se ha confirmado el vuelo del resucitado, declaró la NASA en rueda de prensa. Los recortes no han perjudicado el objetivo del vuelo y “ahora habrá que esperar al 24 de diciembre, pero la Navidad está asegurada”. Algunos testigos han creído ver al resucitado más ligerito de ropa que otros años y como haciendo más aleteo de manos y de brazos, pero las autoridades niegan que los recortes hayan afectado al programa de vuelo del líder de la REVE (religión verdadera). “Ha sido un éxito y lo demás son infundios de la oposición laica y bolivariana”.


Vea en vídeos y fotos
RESUCITADOS
de la semana santa andaluza en sus pasos de procesión
*
Lo último en moda
para pasos del Domingo de Resurrección


VIERNES SANTO

 

Las flores están bien, después de todo
la gente suda y el sudor apesta.
Los faldones del paso disimulan
los miserables cargadores.

La música es normal, había entonces
costumbre de anunciarse el espectáculo
al toque de tambores y cornetas,
y al oírlo acuden.

Pero esto de mecerme y de sacarme
al baile casi, y con mi madre y ese
buen amigo que es San Juan,
no sé, no sé.

*

 

 


 

VIERNES SANTO MADRUGADA, LA MADRUGÁ

la madrugá


VIERNES SANTO MADRUGADA


Ya nadie vela a un muerto. El muerto queda
de córpore insepulto. Sin sepultar o sea.

El duelo recibe en un espacio frío (el tanatorio)
y marchan a cenar, a dormir, a cambiarse
a casa por la noche.

Uno de guardia queda y vela
por todos los cadáveres de turno.

Al otro día, el funeral de tus amigos,
tus hijos o tus compañeros no te olvidan
y acto seguido te prenden fuego.

Si acaso: –Tenga usted, las cenizas.

Así la muerte, no es oficio el de difuntos
ni dios que resucite al tercer día.

*


TAPADAS Y DESTAPAS (editorial)

Mantilla española

TAPADAS Y DESTAPAS
editorial–

Hablando con Maestro Liendres recodábamos cómo las madres antiguas se tapaban para ir a misa, había bancos para hombres y bancos para mujeres, los hombres casi siempre atrás, al fondo de la iglesia, para escaquearse a la primera y salir fuera a echarse un cigarro. En lo bueno y en lo muy malo, aquel era un mundo plano. Hoy, el mundo ha perdido su inocencia.

La tapada islámica que me refriega su tapado, ‑no en su tierra: en la mía‑ practica conmigo un orgullo que no tenían las madres y las abuelas de antes, esas cuyas hijas dejaron el velo para ir a misa y hasta las monjas se visten de paisanas. Cualquier comparación entre católicas de antes y musulmanas de ahora olvida espacio (esto no es Arabia) y tiempo (darle de plazo al islam 622 años va contra la aceleración de la historia) y olvida, además, que lo normal entre nosotros es distinguir mundo civil y mundo religioso y eso no es normal en el islam, donde, al no haber clase sacerdotal, varones y hembras ocupan la casilla de curas y monjas. Esa interferencia de la religión en nuestras vidas (calles, colegios, bloques de comunidad) nos resulta ajena y nada tiene que ver con los velos de las abuelas.

En la medida que el cristianismo le ríe las gracias al islamismo bueno (del malo, se habla en páginas de sucesos) se hace cómplice en el común fastidiarnos la vida, islamismo malo o extremista incluido.

Estos días de plena semana santa, cuando penitentes y nazarenos en hábitos de otros tiempos vuelven a salir a la calle, no está de más advertir que, como fiesta o turismo, el antifaz, el velo o la mantilla tienen un pase pero no los podemos tomar en serio. Todo es falso, empezando por las mujeres que siguen procesionando detrás de los pasos, para que las vean, cuando nada les impide ir vestidas de nazarenas.

A ese propósito, la fábula de la invención de la mantilla española que hoy se luce en las ciudades de jueves santo.


JUEVES SANTO (LA TENTACIÓN)

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foto: Entre ciriosyvolantes.com

JUEVES SANTO (LA TENTACIÓN)
la invención de la mantilla española–

Viudas de Dios mismo, esa es la cosa
de aquí a que resucite. Pueblo y párroco
dictaban la sentencia: moza, esposa,
o puta, sufragista o marimacho.

De arriba abajo había que ir de negro
con tocas, con tocados y toquillas,
caderas con su lazo y su almohadilla
y velo y largas faldas hasta el suelo.

Y una, viendo al espejo su cadena
de oro, el crucifijo en la canal,
se dijo: –Ahí quedó. Más no me visto.

Si no nos dejan ir de nazarenas,
iremos de tías buenas, no está mal,
verás qué pronto resucita el Cristo.

*

MIÉRCOLES SANTO (LA CULTURA)

Penitente

MIÉRCOLES SANTO (LA CULTURA)


Fue así del siglo trece al diecisiete.
Todo era cristiandad, también la izquierda
‑no había oposición‑, y el Sol giraba
alrededor del Papa y Santo Oficio.

Llegaban de Marruecos emigrantes
y malas, de Turquía ‑igual que ahora-.
La guerra santa fue la Reconquista
con limpieza de sangre y cierra España.

Los pasos los sacaban a la calle
obreros portuarios, cargadores
que había que obligar, quitar del vino.

Y al moro y al judío y al gitano
y al indio y a la Europa protestante
pusimos a rezar o a hacer turismo.

*



martes santo (el esfuerzo)

Ensayo-costaleros-Hermandad-Estudiantes-Madrid

MARTES SANTO (EL ESFUERZO)
–costaleros–

MARTES SANTO (EL ESFUERZO)
–costaleros–

Si fuera así el trabajo, así la fábrica,
el jefe, el encargado, el capataz.
Si fueran como hermanos los colegas
y todo, en fin, por mi mujé y mis niños.

Si fuera así el madruga, el ponte en marcha,
picar, ponerte el mono y a currar;
las pagas, las normales y las extra,
las bajas, vacaciones y permisos.

Si fuera darle a todo izquierda alante,
derecha atrás, a esta es o al cielo
con él, el ser yo ellos y, ellos, yo,

sin broncas, sin taberna, sin rivales,
sin fútbol, sin tabaco, sin esfuerzo,
sin curas, sin iglesias: como Dios.


 

LUNES SANTO (LA MIRADA)

Penitente
Penitente. Foto elperromorao.com

LUNES SANTO (LA MIRADA)

–Un penitente glosa versos de Antonio Machado
en su palacio de las Dueñas–

El ojo que ves no es
ojo porque tú lo veas,
es ojo porque te ve.

Quien habla solo espera
hablar a Dios un día.

buscando a Dios entre la niebla.

*

Detrás del antifaz,
contempla el hombre los misterios
o simplemente mira una pamplina.

Los pies buscan la losa.
No sabrá si rezar,
que es una forma de monólogo,
o si pensar qué hay de cierto
en el ojo que vemos etcétera.

Esa de ahí está buenilla.
Aprieta el paso y los esfínteres.
Otra parada. El cirio pesa.
La banda se repite con Amarguras.

Buscar hombre o mujer
entre la gente o sea.


 

DOMINGO DE RAMOS (LA PRESENCIA)

azahar


DOMINGO DE RAMOS (LA PRESENCIA)


 

Lo que más nos importa es lo que menos importa.
Pero si uno no fuera su propio cronista,
interrumpe el pedante que hay en ti
mientras te ajustas la pajarita ante el espejo.
Tú guarda para luego ‑sin fotos, eso no‑
lo poco que hay que ver y reconoce
que te gusta en el fondo ‑estás vivo
como quien dice muerto‑, y aunque sea
de figurante y la obra, un verdadero churro.
Es ley del espectador ser parte del espectáculo,
así que le perdonarás la vida al gran público
que ha de mirarte, si te mira, con más de lo mismo
o con a dónde irá este o qué se habrá creído.


 

san José, el último de la fila.

San José y el Niño. Pintura cuzqueña (de aciprensa.com)
Pintura cuzqueña Foto arciprensa.com

José de Helí, de Jacob o de Nazaret, más conocido como San José, en hebreo Iosef, el que Dios ayuda o quiera multiplicar, novio y esposo de María la Virgen, padre putativo o adoptivo de Cristo Jesús, patrono de la familia, del trabajo y de los obreros y patrono además de América, de China y de medio mundo, ahí donde lo ven, tan 19 de marzo, tardó muchísimo en subir al santoral del almanaque cristiano. Da cuenta de ese retraso Gómez Manrique, tito de Jorge el de las Coplas, autor de una Representación del nacimiento de Nuestro Señor para un convento de monjas por encargo de una hermana suya que era la priora. Estamos en 1476. Casi mil quinientos años llevaba el cristianismo de religión triunfante y escuchen, escuchen:

¡O viejo desventurado!
Negra dicha fue la mía
en casarme con María
por quien fuese deshonrado.
Yo la veo bien preñada:
no sé de quién nin de cuánto.
Dizen que d’Espíritu Santo,
mas yo d’esto non sé nada.

¡Dudando de la Virgen a esas alturas! Normal, en la España que distinguía entre honor y honra, que ya es distinguir; en la España de cristianos viejos que estaban a punto de imponer su limpieza de sangre a moros, judíos y egiptanos; en la España del Cardenal Cisneros, inquisidor y regente; en la España que alumbraría la negra honra del Lazarillo; en la España de clérigos amancebados la Iglesia no debía saber cómo encajar la figura de José, quien si no es por presión popular no alcanzó el título de santo hasta 1621, se dice pronto, y eso que estuvo el hombre allí en el misterio desde primera hora, precursor que fue de los varones que asisten al parto. Y es que, de las tres personas del ciclo de Navidad, a José le tocó quedarse fuera del segundo y más importante, el ciclo de Pasión. Sin Semana Santa, o sea. Su protagonismo solo se vio compensado por los evangelios apócrifos que, al dar a Jesús la infancia que le negaban los canónicos, dieron cancha al padre de carne y hueso más que al dichoso Espíritu. Y gracias a la devoción popular. Hay que imaginarse a los varones siglo quince en la taberna, se hubiera o no inventado la palabra parienta, diciéndole al carpintero cuando ya se iba a casa sin tomarse la última: ¿Qué pasa, que te controla la parienta? Debió ser duro para él, unas veces manso y, otras, cornudo. En la elevación de José y en su condición de padre a los altares quizá se encierra la última palabra de un pueblo de machos y de honor que, contra tanta bravata tabernaria, finalmente se reconcilia con la tolerancia, con el hogar y con el ser bueno. Más vale tarde que el 016. Después de eso, el segundo empujón al santo, el de El Corte Inglés con su Día del Padre en los años 70, ya no tuvo ningún mérito. Tampoco, las fallas ni su proximidad al 21 lo hacen santo de traca y primavera. Este hombre es más tranquilo que de la sangre altera. Le encantaría volver a posar, con lo bien que lo hizo en el portal, y se muere de ganas por que lo saquen en un paso o le den silla en la carrera oficial por Semana Santa. Y a verlas pasar.


guía para ver la Semana Santa de Sevilla (SSS)

Semana Santa

GÚIA PARA VER LA SEMANA SANTA DE SEVILLA (SSS)

Algunos consejos. 1) No se crea lo del arte. El noventa por cien de lo que sacan las cofradías a la calle es obra del siglo 20, no arte, artesanía imitativa. 2) No se sienta obligado al recogimiento al paso de los pasos, no se santigüe porque otros se santigüen. Son las procesiones las que invaden la calle, no usted quien invade sus iglesias. 3) No pregunte por qué no llevan los pasos con ruedas. 4) No pierda el tiempo haciendo fotos si no es a personas que usted quiera fotografiar. SSS en fotos: 365 mil en Google. La foto que usted iba a hacer ya está y solo tiene que bajársela de internet. 5) Disfrute y tome nota viendo lo que ve.


El mapa del esfuerzo para sacar los pasos a la calle en Andalucía se divide en dos, entre costaleros y cargadores, y estos, a su vez, bajo faldones o al aire libre, como en Málaga. En Sevilla, la estética de hermandades nobles y aristocráticas se encaprichó de invisibles costaleros, que fueran cargando sobre el cuello, en vez de cargadores sobre el hombro, que aliviarían la carga entre el izquierdo y el derecho; trabajaderas horizontales, en lugar de andas verticales. En los actuales pasos, las andas sobreviven como fósiles en las maniguetas de las esquinas, ya sin función de carga. Al costalero, cargador del puerto, le quedaban unas heridas (tomates) y unas lesiones cervicales de las que las hermandades no querían ni oír hablar. Con ayuda de los faldones, se tapaba a la gente de abajo y, con incienso y flores, ya no olía a sudor. El resultado, jodido abajo y milagroso arriba, es que las imágenes ¡andan solas! Esa estética de la invisibilidad del esfuerzo y del sudor, esa negación del trabajo ajeno, se ha vuelto ostentación desde que los señoritos asumieron mal que bien el trabajo costalero.

El martes santo 17 de abril de 1973 treinta y seis universitarios de la hermandad de los Estudiantes sacaron el paso del Cristo de la Buena Muerte. Empezó entonces el orgullo costalero, que lo primero que cambió fue el uniforme, el costalero look. Medallas, camisetas, costales y zapatillas pasan a ser el equipo de un grupo de élite dentro de la hermandad. Posan como una selección para hacerse fotos y carteles, el capataz como si fuera su entrenador. Ahora a sus hijos los visten las madres, más que de nazarenitos, de bebés costaleros, disfrazados los llevan de faja y costal, como quien apunta al hijo al Betis o al Sevilla, donde la antigüedad es un grado.

La ostentación costalera no está reñida, sino al contrario, con la trivialización del esfuerzo: el paso pesa pero no mucho, sudar, se suda lo justo y es compatible la carga con fumar, con beber, con demostrar en fin que los obreros costaleros lo que no querían era trabajar, categorización que se traslada al mundo laboral y político. Este costalero no es el de Almonte.

Cada año resulta más difícil ver procesiones sin hacerle el juego al integrismo católico y, en la Feria y en el Rocío, nos cuesta abstraer la bella estampa de los caballos, del pijerío, del señoritismo y del sexismo ebrio que cabalgan encima. Sevilla, sin sevillanos, ¡oh maravilla!, lo dijo Antonio Machado, y pudo haber añadido: y los enganches y los caballos, sin caballistas. Qué verdad es que quien se fue de Sevilla ‑y no a Sevilla‑ perdió su silla.


Dicho lo cual, la SSS gana con ventaja a cualquier otra que se ponga por delante. No es penitencial como la de los picaos de la Sonsierra. No es severa como la semana castellana. No es legionaria como la de Málaga. No es evangélica como los misterios autos teatrales de la Pasión. Es apta para creyentes y no creyentes porque es totalmente profana. A paganismo, solo la aventaja el San Genarín de León, con menos cristos y más orujo, imposible.

Algunos consejos. 1) No se crea lo del arte. El noventa por cien de lo que sacan las cofradías a la calle es obra del siglo 20, no arte, artesanía imitativa. 2) No se sienta obligado al recogimiento al paso de los pasos, no se santigüe porque otros se santigüen. Son las procesiones las que invaden la calle, no usted quien invade sus iglesias. 3) No pregunte por qué no llevan los pasos con ruedas. 4) No pierda el tiempo haciendo fotos si no es a personas que usted quiera fotografiar. SSS en fotos: 365 mil en Google. La foto que usted iba a hacer ya está y solo tiene que bajársela de internet. 5) Disfrute y tome nota viendo lo que ve.

Extracto de La fiesta según Sevilla (2011).

Vea también Verdades y mentiras de la SSS (2015)

Para hablar con propiedad:

Léxico de la SSS

Léxico de capataces y costaleros


 

carta a una guardería (2)

continuación de CARTA A UNA GUARDERÍA

Salvo por derechos de autor (caso de hijos de famosos que cotizan en la prensa rosa), lo único que mueve a un adulto a buscar fotos de menores en internet es paidofilia o pederastia, según se quede en amor al género o pase a mayores. Quien quiera esas fotos las tiene a raudales porque la autorización familiar autoriza a publicar pero no encripta las imágenes publicadas (ojo a la diferencia) y el botón derecho del ratón (guardar como) permite capturar la imagen con solo un clic. Voy a decirles en qué parará todo esto de la protección del menor: en nada. En nada por el enorme tinglado mediático, se dice así, alrededor de los niños. No hay tiritas en los ojos suficientes para tanta infancia retratada, yutubeada, televisada o egolatrada: desde las dos infantas del rey de España, que nos las meten en los telediarios siempre que pueden, hasta los programas de Másterchefs juniors o Sellamacopla juniors, pasando por Juan Imedio: todo es exaltación de las criaturas desde la primera ecografía en la barriga de su madre. Lo extendido del fenómeno apunta, a su manera, la solución: si todo es todo, nada es nada; y, si no puedes con él, únete a él, o sea: si no podemos evitar que todo esté en internet, dejemos de quejarnos por que algo concreto esté en internet. Y reconozcamos que, frente a los miles de ojos electrónicos que sustituyen al gran ojo de Dios, Google nos ve. Y no hay acontecimiento social (a veces, ni privado) que no pueda registrar, en foto o en vídeo, alguna cámara. Como en tecnologías es imposible volver atrás, nos queda ser buenos, responsables y con una ética indesmayable. Lo demás no está en nuestra mano pues cualquiera puede copiarnos y pegarnos para un montaje porno, policial o delictivo. Visto que en riesgo estamos todos, mayores y más chicos, dejemos de preocuparnos por la imagen que nos toman (con o sin nuestro permiso) y preocupémonos por la imagen que damos. En el caso de la guardería airada contra un fotógrafo, las madres debieron pensar antes:

1º) Lo que significaba disfrazar a sus peques con esa pinta y sacarlos a la calle a la vista de todo el pueblo. Disfrazar no es vestir. El disfraz es algo desde el principio grotesco y sabido es que la única ropa adecuada era de monaguillo. No les reservan las hermandades otro sitio en sus desfiles procesionales.

2º) No se le podía exigir al fotógrafo que pidiese permiso previo porque, si lo pide, no se lo dan. No olvidemos que eran fotos denuncia, fotos testigo, fotos objetivo indiscreto para ilustrar con imágenes (que valen más que mil palabras) lo que se quería denunciar. Lo único exigible al fotógrafo es haber preservado las identidades con tiritas en los ojos o con un difuminado, protocolo, por cierto, que la guardería no cumple en absoluto. Se ve que cuando quieren presumir de lo bien que lo hacen o lo guapos que son: abre la muralla. Y cuando les critican: cierra la muralla, la cámara. Eso se llama matar al mensajero. Las fotos las retiró este fotógrafo en cuanto supo. Ahora, toca a los padres y madres considerar qué derecho tienen, o la guardería, a exhibir de mamarrachos o de tías guapas a sus criaturas. Y toca a los padres y madres y a la guardería ver si este año van a permitir (no basta con no ir, no vale, objetores, abstenerse) la misma exhibición que el año pasado. Espero que no. Feliz infancia y felices familias comprometidas y conscientes.

Daniel Lebrato, 11 02 2016

Ejemplo de guardería protectora de imágenes.

carta a una guardería

Audrey Hepburn por Bob Willoughby

CARTA A UNA GUARDERÍA

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A sus 60 años, el hombre, profesor en secundaria, llevaba mucho tiempo sin pisar una guardería y volvía como abuelo de una cría de dos años. Era la mañana del Viernes de Dolores, último viernes de clase antes del comienzo de las vacaciones de Semana Santa. Hasta ahí, todo normal. Ni era la primera vez que el abuelo acudía. Un trimestre antes había ido a ver cómo la nieta se ilusionaba con la llegada de los reyes magos a su guardería, pórtico de las vacaciones de navidad. Igual que en navidad, la de ese Viernes de Dolores también era de disfraces: si, entonces, de pastores o angelitos; ahora, no de monaguillos o monaguillas (único papel que las hermandades guardan para los peques en sus desfiles procesionales) ni de precoces músicos de banda de música, sino los críos, de costaleros y, las crías, de mantilla de mujer española, lo que supone, si se imita bien, uñas y ojos pintados y zapatos de tacón. Pero, a diferencia de la fiesta de navidad, privada y circunscrita a familiares, esta vez, y se ve que por reproducir el gusto andaluz por las procesiones, las crías y los críos, de mantilla o de costaleros, de dos en dos, cogiditos de la mano, iban a salir en procesión a la calle en dirección a la parroquia del barrio, donde esperaba el señor cura para decirles a las criaturas no sé qué les diría. Al otro día denuncié todo como mejor me sale, a través de mi tendedero de vocación pública y educativa, ilustrado con fotos de lo que había visto en la calle, para que sirviera de aviso a otros padres y madres y con este mensaje: no prestéis vuestros hijos a ese juego, no os creáis que sea cultura o tradición (que venga de antiguo, como las figuras del belén) ni os sintáis obligados a colaborar en una ceremonia tan poco aconsejable. Ahora, un año después, que mi nieta va a cumplir tres años, parece que la comunidad escolar de la guardería sigue pensando en mantener ese día y se ve que algún padre o madre ha caído sobre eLTeNDeDeRo o sobre la página de Sevilla Laica, que se hizo eco del artículo y de las fotos, y me llegan muestras de indignación por haber divulgado imágenes de sus menores. Naturalmente, este profesor nunca mencionó a pie de foto nombre propio de nadie, ni de la guardería ni del barrio ni de la parroquia, y las imágenes son las mismas que podía tomar cualquiera que pasara por allí, que para eso estaban los niños expuestos a las fotos, a los vídeos y a las miradas. “Niños disfrazados de costaleros” da 44.600 resultados en Google en 0,57 segundos y “niñas disfrazadas de mantilla”, 123 mil. La página Huelva24.com, por ejemplo, dedica todo un reportaje ilustrado a lo que llama Pórtico infantil de la Semana Santa y el Ceip (Centro de Educación Infantil y Primaria) Ntra. Sra. de La Encarnación celebra su particular Semana Santa con exposición de fotos de infantiles a la vista de cualquiera, fotos sin tiritas en los ojos ni sombreado o parecido. Y aunque, en rigor, las fotos de guarderías y colegios cumplen el protocolo de autorización de la familia, ese no es el caso de las fotos tomadas en la calle por Huelva24, por Andalucía Información o por este reportero. Dicho lo cual, mis fotos (tomadas con mi teléfono) no querían más que ilustrar con ánimo de educar (o de educar a la contra, pero educar) y jamás quise molestar a nadie. En consecuencia, las retiré de inmediato y pido ahora, a quien se haya molestado, mis disculpas; disculpas que hago públicas por esta carta y por eLTeNDeDeRo. Les aseguro, siendo yo profesor, que jamás quise incomodar. Cómo iba a quererlo, siendo mi nieta parte de esa vecindad y de esa comunidad educativa. La guardería, por su parte, debería hacer ante la Semana Santa lo que hace ante la Navidad: fiesta en privado y disfraces, si acaso, que queden entre los familiares, y no expongan a los pequeños en la calle a la vista del primer desaprensivo.

Daniel Lebrato Martínez, eLTeNDeDeRo, 07 02 2016

  1. Quien quiera leer el texto que escribí contra la exposición de menores puede hacerlo pinchando aquí. Y en este otro enlace se me ve como padre de mi hijo disfrazado de seise cuando era chico. Como ven, no hay nada personal ni un rechazo a celebrar las fechas. Pero a una cría no se la debe exhibir en público disfrazada de la mujer adulta que todavía no es. Eso, supongo, es lo que deberíamos sacar en claro de todo esto.

CONTINÚA EN CARTA A UNA GUARDERÍA (2)