PROHIBIDO HABLAR DE LA CRISIS

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  1. Lo primero es no hablar del capitalismo ni de sus crisis cíclicas. Tecleen capitalismo inteligente (en Google, 5.220 resultados), que lo hay incluso intelectual (1.360 ocurrencias). Del capitalismo puro y duro, ni hablar. Diga usted sistema en que vivimos, sociedad actual. Y culpe de la crisis a alguno de los pecados bien llamados capitales: egoísmo, ambición, codicia o avaricia. Se admiten los adjetivos nacional, desmesurado o galopante. Y, si se trata de la pobre gente, no olvide que también hay culpables por haber querido vivir por encima de sus posibilidades.
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  2. Cuando se hable de salidas o soluciones, déjese llevar por los lenguajes que la política y la prensa nos proponen. Para las pensiones, hable de años de esperanza de vida y de lo útil que va a sentirse la tercera edad; no se le ocurra hablar de la media ponderada por años realmente cotizados, de las clases pasivas que traen las rentas y herencias, de las artes y oficios, productivos o improductivos.
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  3. Si una empresa cierra y hay despidos, súmese a la protesta y añada que no hay derecho; no se le ocurra hablar de movimientos cooperativistas de autogestión obrera o trabajadora. Acuda a la manifestación por el Estado del Bienestar. En la sobremesa, añada que a dónde vamos a llegar.
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  4. Si se trata de la economía sumergida, muévase con cautela, porque gran parte se sumerge en la familia, y la familia es sagrada. Nadie hable de cómo la gente joven, las jóvenes parejas afrontan en precario no solo la vivienda y la hipoteca, sino la paternidad y la maternidad en tiempos de crisis. No diga que la natalidad consciente y, en último extremo, el aborto adquieren de pronto un sentido que antes no tenían. No diga a la juventud: chaval, despídete de ser padre; mujer, olvídate de ser madre. Amantes, no os preñéis, si queréis vida, porque entre un parto y otro, acalorado, la ruina está, de fin de mes armado como entre paro y paro las facturas.
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  5. Si algún comentario tipo salva patrias plantea un único sueldo por familia o casa, diga que bueno. Si se habla del derecho de autodeterminación, diga que ahora no es el momento y no cuestione el primer nacionalismo, que es el de España, España. De la política o de los políticos, afirme que, por supuesto, son todos unos… No distinga entre la corrupción alto financiera de las clases ricas y la corrupción subvencionada de los mediocres que chupan del bote del Estado. Lleva usted años condenando la violencia venga de donde venga, y ahora hay que condenar la corrupción venga de donde venga, como si fuera igual el fraude de unos tunantes a la Seguridad Social o el reparto amañado de fondos de la ayuda europea, que abrirse una cuenta en Suiza. Y no olvide que todos hemos aceptado alguna vez una factura sin iva. Claro, claro, qué pillín.
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  6. Las dimisiones, las pedirá usted por orden de simpatías. Si es usted votante del PP, cargará las tintas contra el escándalo de los Eres en Andalucía y si es usted simpatizante del PSOE, contra Bárcenas. Contra las instituciones, nunca. Que hay que salvar los pilares de la democracia.
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  7. El caso Urdangarín no es la consecuencia lógica de una institución incompatible con el mínimo sentido de igualdad y de vida moderna. Quéjese de los bancos; no eche en falta una banca estatal. Aplauda el Stop Desahucios; no pida la socialización del suelo y la vivienda. Eche usted pestes de Telefónica, de la empresa de aguas, de Iberia; no mire usted hacia atrás a ver quién y por qué descapitalizó empresas estatales que eran bastante más servicio público que lo son Yoigo, Jazztel o Vodafone. Aunque qué libertad, poder elegir. Remate la faena citando alguna dictadura comunista que usted conoce.
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  8. Y el Estado, cómo no va a reflejar lo que somos la mayoría en España: las misas en los actos oficiales con cargo al presupuesto; los príncipes de vacaciones en Roma con cargo al presupuesto. Y reserve la mirada costumbrista al tapadismo contra las mujeres. Diga que eso es cultura o que si a ellas les gusta. Y si un soldado español patea a un prisionero con cargo al presupuesto, aplique la doctrina Urdangarín: es un hecho aislado. No piense: de cuántas patadas no nos habremos ni enterado, gracias a esos servicios informativos de TVE con cargo al presupuesto, teniendo la tele como tiene a cámara los fastos del nuevo Papa.
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  9. Lea los dominicales y escuche a quien se reclama intelectual o filósofo. Multiplique sus frases: sin artistas no hay arte, sin derechos de autor no hay creación o sin investigación no hay etcétera. Y llámele a todo trabajo: lo mismo quien toca la flauta que quien juega a la Bolsa, igual el dueño del bar que su camarero. Solidarícese con los trabajos más penosos y añada, cabizbajo, que es que alguien tiene que hacerlos.
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  10. No diga mierda. No diga basta ni hasta cuándo.
    No diga cambio, revolución o nuevo mundo.

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