la muerte, ocio y negocio.

Como el muerto que seré pasado mañana, me encantaría ser un cadáver cero cero, sin crematorio mi enterramiento, pasar directamente de cuerpo presente a cuerpo ausente sin más pedir que un recuerdo en la memoria de los míos.

Daniel Lebrato, Predisposición de las uvas (veinte años: 2011>2021)

El tanatorio o el cementerio civil han venido a ser un triunfo de la muerte cristiana, igual que el matrimonio por lo civil traslada a un matrimonio por la Iglesia, y como las siglas D.E.P. expresan un mundo de creencias a prueba de laicismo, igual que el a.C. / d.C. de antes o después de Cristo. Deberíamos aprovechar la vida que nos queda para exigir de una vez la muerte (esa enfermedad) a cargo de la Seguridad Social y allá los ritos del alma, funerales, los pague quien se los pague.

¡Fuera las funerarias y las casas de seguros de la muerte para negocio particular!  

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