Diálogo de la Moda con el Femenino Singular.

Como respuesta a eLTeNDeDeRo, Lo femenino y el feminismo dijo una voz autorizada:

«Desde las primeras sufragistas hasta hoy, la ropa se ha convertido en la mejor arma a favor de la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres. «No deberían habernos dado un uniforme si no querían que nos convirtiéramos en un ejército», señala June, la protagonista de El Cuento de la Criada en un momento de la serie. No existe frase que resuma mejor el papel que ha desempeñado la moda a favor del feminismo.»


El feminismo serio se despacha en dos tipos. El feminismo de las mujeres imborrables (título de Kechu Aramburu) y el feminismo de las mujeres invisibles (siguiendo ahora a Pura Sánchez). Uno y otro pueden tomar la ruta de la reparación de la memoria histórica, compatible con novedad editorial de algún relieve (caso de Yo, Pauline Viardot, de Carmen Rodríguez). Del feminismo sindical igualatorio (soldada por soldado, aviadora por aviador) no merece la pena hablar.

Hablamos de la efepé falda / pantalón, que es a lo que iba Lo femenino y el feminismo. Se trataba del testimonio de Elisa Victoria (Sevilla, 1985), sus novelas dando voz a una niña de nueve años y a una joven de veinte.

Porque el quid de la educación no está en el feminismo infiltrado sino en el femenino singular de yo, mujer ante el escaparate, el ropero o el espejo; yo, educada en el qué me pongo, qué le pongo a mi hija cuando sobre mi hija me llega el momento de mandar y decidir.

Si la sexualidad femenina se vincula a una falda que “no te dice que sí” ni que no, pero que pone a hablar a bragas, piernas, rodillas, tacones, escotes, melenas, posturas o roles, la niña queda condenada de por vida a pensar en lo que el hermano no pensará, mirará si le apetece mirar y no dirá nunca:

—Llevo una falda de cuadros que me cubre hasta la pantorrilla pero aun así aprieto las rodillas para que vea que me sé sentar derecha y cerrada a cal y canto como una señorita decente (Vozdevieja, de Elisa Victoria, novela 2019).

Si la falda es educar para la libertad, que venga Roland Barthes, el de El sistema de la moda (1967), con los grandes patrones de la moda, y lo digan. Culminaría con la cuarta página o sección las tres que trae La crónica francesa, película recomendada.


ENLACES:

La crónica francesa en pase de diapositivas

artículo Lo femenino y el feminismo


[eLSoBReHiLado] Lea y disfrute [eLSoBReHiLado], literatura en su bolsillo

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