cantos de cultura y esperanza.

Ayer hablábamos de las ventajas de una España pandémica sin infección de fiestas y turismo. Hoy toca una visión global, ligeramente a favor.

Sostiene Ramón Reig en La conspiración Covid:

El ser humano no es social, sino individual. Si el individuo fuera social no tendríamos que luchar para que se cumplan los derechos humanos o no nos maltrataríamos dominados por nuestro cerebro primitivo más emocional. Cualquier intento de establecer un régimen solidario está condenado al fracaso. Si el individuo no se ha autodestruido aún como especie es porque, a nivel cotidiano, funciona el equilibrio del temor y, a nivel macro histórico, gracias al equilibrio del terror. En sociedad, el sujeto teme no ser aprobado por los demás o no lograr alimento. En la Historia, se mantiene un equilibrio entre potencias, lo que nos tiene a salvo.

Una minoría de individuos en conflicto conduce la Historia. Los públicos no son protagonistas sino obedientes seguidores divididos y cómplices. Del poder se puede esperar cualquier cosa: la creación de una pandemia o la destrucción de la democracia cuando no sea acorde con los intereses de la minoría.

El avance del mercado y su ideología productiva chocan con una estancada estructura política y con el Estado. No sería extraño que una estructura hegemónica deseara el poder absoluto. Estamos en plena revolución de las grandes empresas. El resultado es muy interesante para la humanidad si es consciente del proceso. Porque con un solo gobierno en el mundo, lo podremos conocer mucho mejor.

El problema es que quien debe estudiar todo esto y exponerlo a los públicos no existe o se encuentra atomizado, sin articular, y vive exclusivamente de decir que viene el lobo. Tampoco los públicos (adormecidos por la inteligencia artificial, por el desvalimiento o hastío vital, por el dinero del Estado y de los poderosos y el afán natural de imitarlos) son capaces de comprometerse ni de luchar.

La conclusión es que podría venir un nuevo orden mundial basado en un único gobierno de un capitalismo tecnológico muy avanzado, más que los gobiernos y que los ciudadanos. Eso se llama evolución. Si se cambia ese hecho evolutivo, sería igualmente evolución porque intervendría la cultura humana.

[Ramón Reig, La conspiración Covid-19, El Correo de Andalucía, 20/09/20]

Cantos de vida y esperanza es un título de Rubén Darío en 1905. Entre la vida y la esperanza, está la cultura que Ramón Reig alienta con pesimismo en esta lectura de la pandemia antes de que la humanidad sea destruida.

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