Etiqueta: Sanlúcar

Sanlúcar de Barrameda, el colapso de un estuario.

Conste que para mí el río de Sanlúcar desemboca en barra, como su nombre indica, de Barrameda, y no en estuario, pero si lo dice quien más sabe de esto, será en estuario. Dejo a ustedes con Pedro Ingelmo en Diario de Cádiz, artículo que nos pasa Manuel Ruiz Ibáñez, Elcano: El colapso de un estuario, y les recuerdo lo que el diccionario académico dice de las desembocaduras de un río.

estuario. Desembocadura de un río caudaloso en el mar, caracterizada por tener una forma semejante al corte longitudinal de un embudo, cuyos lados van apartándose en el sentido de la corriente, y por la influencia de las mareas en la unión de las aguas fluviales con las marítimas.

ría. Penetración que forma el mar en la costa, debida a la sumersión de la parte litoral de una cuenca fluvial de laderas más o menos abruptas. Ensenada amplia en la que vierten al mar aguas profundas.

delta. Terreno comprendido entre los brazos de un río en su desembocadura.

barra. Banco o bajo de arena que se forma a la entrada de algunas rías, en la embocadura de algunos ríos y en la estrechura de ciertos mares o lagos, y que hace peligrosa su navegación.

Origen: El colapso de un estuario

Fuente del Cabildo, Taberna Juan

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Fuente del Cabildo. A la izquierda, playa de veladores de la Taberna Juan.

TABERNA JUAN
Cabildo, 33. Sanlúcar
–función poética–

De nueve y media a diez
p.m. (por mis muertos)
doy con la isla o barco
de piedra y surtidores
al centro de la plaza,
la fuente del Cabildo.
Lectura oral. Se rueda.
La gente pasa y piensa:
–¿Con quién habla este hombre
tan raro?, su sombrero,
su caña, sus zapatos
de baile y esa pinta
de no bailar con nadie.
Me canta el agua: –¡Tíralo
o ya, mejor, tú, tírate!
Cojo el papel, lo tiro
‑se dice lo reciclas-,
vuelvo a la barra y otra
Cruzcampo o manzanilla
Barbiana de la casa

Taberna Juan, que toca
la fuente con su playa
de veladores, faro
de camareros: –¿Lleno?
–¡Llena! Y vuelvo a ver si
le gusta lo que he escrito
de nuevo o lo que pienso
a la dichosa fuente:
–¡Gluglú, gluglú, gluglú,
no te lo crees ni tú!
Y mira que yo oía
su borbotar de amigo
como a ese confidente
del náufrago o de Ulises
que lanza su eseoese.
Nausica, si viniera,
me quita del naufragio,
mensajes en botellas
que van a dar al mar
que es el morir, Cabildo.

*

Daniel Lebrato, enero 2017
(basado en un hecho real)


la tristeza de los días laborables

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laborables se opone a festivos; laborales, a ociosos, que es lo mismo pero no es igual. La tristeza de los días laborables es el libro de poesías que acaba de sacar Juan Antonio Gallardo Gallardoski (1968) en Ediciones en Huida, en cuyas https se lee “días abandonados”, como si ese hubiera sido alguna vez su título. El hombre ha cumplido 46 años y a esa edad o sabes quién eres o no digas nada. Parada en la mitad del camino, gustará a quien no le guste la poesía y guste de la frescura de un maduro en su plena inmadurez. Pídanle a Gallardoski que cuelgue o suba a la red algún poema para abrirles el apetito. No se lo digo a Juan Antonio pero a veces la mejor forma de que nadie te lea es publicar en libro a precio de salida. No es paradoja, es la cultura. eLTeNDeDeRo ofrece en primicia la primera y la última líneas del libro: [Un día comprendes que todo era prestado. ……… Pero nunca pasa nada.] Lo demás, dentro de La tristeza de los días laborables. Yo he disfrutado. Que ustedes lo lean bien. En Sanlúcar lo vende librería Fórum Libros.

 

sanlúcar, san lucas y el toro

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escudo republicano en la cuesta de belén. foto antonio barba

Triángulo bien hallado el que forman Sanlúcar de Barrameda, el toro y San Lucas evangelista, cuyo día es hoy y así estamos, de fiesta local. El toro pone la estética; el santo, la cristiandad y este lugar (no este lugás), una denominación de origen no tan antigua como si fuera tartessos, lago ligustrino o luciferi fanum, que la prehistoria de los pueblos está muy bien para guías turísticas y pique con poblaciones vecinas pero, se quiera o no, la prehistoria es muy pagana.

foto Antonio Barba

Habla y léxico de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

Mercedes 20150824 (1)

 

ACADEMIA SANLUQUEÑA

HABLA Y LÉXICO DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA (CÁDIZ)

Fuente: pueblo y gente de Sanlúcar

Recopilador: Enrique Rodríguez Domínguez (enrodo@hotmail.com).

Colaborador: Leopoldo Pérez del Prado (leopoldo.perez@ya.com)

Montaje y recepción: eLTeNDeDeRo (daniellebrato@gmail.com)

□ □ □

Autorizado por la Academia de las Abuelas

□ □ □

acercar El sanluqueño no pide que lo lleven: pide que lo acerquen.
ajogarse El sanluqueño no está asfixiado: está ajogao.
ajumarse El sanluqueño no se emborracha, z’ajuma.
amocafre El sanluqueño no utiliza una azada pequeña sino un o una amocafre[1].
ancá El sanluqueño no va a la tienda: va ancá María, Pepa, Antonio.
arcatufa El sanluqueño no come chufas, come arcatufas.
boca El sanluqueño no besa: te come la boca.
buena o güena gente El sanluqueño no es buena persona: es buena gente o güena gente.
dejarse caer El sanluqueño no duerme siesta: se deja caé.
cagalera El sanluqueño no sufre diarrea: sufre cagalera o se caga vivo.
calentitos El sanluqueño no come churros ni porras: come calentitos.
calistro El sanluqueño no dice eucalipto: dice calistro.
dar el callo El sanluqueño no trabaja: da er callo.
canela El sanluqueño no es un buen tipo: es canela.
cebaúra El sanluqueño no tiene una rozadura en el pie, tiene una cebaúra.
enterarse El sanluqueño no es que no entienda: no z’entera.
charcos El sanluqueño no bebe mucho: se bebe los charcos.
cigarrón El sanluqueño no dice saltamontes, dice cigarrón.[2]
comerse El sanluqueño no intenta ligar: intenta comerse algo.
dialecto El sanluqueño no habla mal: habla diferente y en su propio dialecto.
enchochao El sanluqueño no está enamorao: está enchochao.
enchufao El sanluqueño no tiene influencias: está enchufao.
ennortar El sanluqueño no es tranquilo: está ennortao.
estercolar El sanluqueño no caga, estercola.
fenómeno El sanluqueño no es un triunfador: e un fenómeno.
folllao El sanluqueño no corre: va follao.
frito El sanluqueño no duerme: se quea frito.
gorrión El sanluqueño no se toma un vaso de manzanilla, se toma un gorrión.
harón, jarón El sanluqueño no es vago: es harón.2
illo, illa, ira El sanluqueño no se impresiona: sino que dice illo, illa, ira, ¡iraaaa!
jigarse o ajigarse El sanluqueño no está cansao de correr: está jigao o ajigao.
jundar El sanluqueño no le dice a su perro ¡ataca!, le dice ¡júndele! o ¡júndale!
litro El sanluqueño no orina: echa un par de litro.
llegarse El sanluqueño no va: se llega.
mamaostia El sanluqueño no es un estúpido, es un mamaostia.
maricona El sanluqueño no es un presumido: es una maricona.
meco El sanluqueño no da un puñetazo en la cabeza, da un meco.[3]
mentar Al sanluqueño no le sale algo mal: es que le están mentando.
mosquearse El sanluqueño no se enfada: se mosquea.
mosqueta El sanluqueño no sangra por la nariz, se hace la mosqueta.
oh El sanluqueño no dice hola: dice ¡ooooooh!
ostiao El sanluqueño no hace algo mal: está ostiao.
ostiao perdío El sanluqueño no es despistado: está ostiao perdío.
pandorga El sanluqueño no dice cometa, dice pandorga.2
pechá El sanluqueño no come mucho: se pega una pechá.
pecho El sanluqueño no ríe: se parte er pecho.
pitijopo El sanluqueño no dice libélula: dice pitijopo.
portes El sanluqueño no transporta: da portes.
puta cara El sanluqueño no habla claro: te lo dice to a la puta cara.
reventao El sanluqueño no está cansado: está reventao.
sobar El sanluqueño no duerme: se queda sobao.
tremendo El sanluqueño no es guay: es tremendo.
zarpajazo El sanluqueño no se cae: se da un zarpajazo.

Fuente: pueblo y gente de Sanlúcar

Recopilador: Enrique Rodríguez Domínguez (enrodo@hotmail.com).

Colaborador: Leopoldo Pérez del Prado (leopoldo.perez@ya.com)

Montaje y recepción: eLTeNDeDeRo (daniellebrato@gmail.com)

[1] DAE: almocafre. es nombre masculino.

[2] DAE

[3] DAE: americanismo en Costa Rica, a donde debió llegar vía Sanlúcar.

(CÁDIZ)

□□□ autorizado por la Academia de las Abuelas

Guardería de maridos

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Guardería infantil 2.jpg

Guardería infantil 3.jpg

GUARDERÍA DE MARIDOS

¿Se pone pesado en casa?

¿Te molesta?

¿Necesitas un respiro?

Tenemos lo que buscas.

Deja aquí tu marido y recógelo más tarde.

Es gratis solo tienes que pagar lo que beba.

Nunca hemos perdido a ninguno.

¡Piénsalo!

No lo dejes pasar.

Leído en Chiringuito Alfonsito, Callejón de Guía, Playa, Sanlúcar de Barrameda,

19 de agosto 2016.

Fotos.

 

Reivindicación del movimiento «Ciclistas, por la calzada»

ANIMATION Carril Caballo
Puesta en práctica del carril-caballo, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz.

REIVINDICACIÓN DEL MOVIMIENTO “CICLISTAS POR LA CALZADA”

La bicicleta urbana, la que había antes de que el coche se lo llevara todo por delante, se ha dividido en dos por culpa o efecto de las nuevas políticas municipales: el ciclismo de carril (carriles, aceras bici o itinerarios señalados) y el ciclismo de calzada, que casi siempre ha salido perdiendo. En su momento tuvimos dos modelos inspiradores. China, Cuba y países en desarrollo nos daban ejemplo de acomodar la población de bicicletas, muchísimas en esos países, a los coches que iban en aumento conforme se iba saliendo de la pobreza. Ahí las bicicletas siguen siendo lo que eran. En cambio, en países nuevos ricos se importó el modelo holandés o alemán y se impuso la segregación. Con pretexto de la integridad de las bicicletas, lo que se hizo en realidad fue garantizar a los coches que las bicis no iban a molestarlos. Y venga carril y carril, lo que, a la larga, ha acabado por echar a las bicicletas de las calzadas y echarlas a pelear con o contra las personas, los peatones. A mí me recuerda a la polémica con minorías étnicas, los indios en Estados Unidos o los gitanos en Europa. ¿Qué se hace con ellos?, ¿los indios, a la reserva?, ¿los gitanos, a las Tres Mil?, ¿o se busca la integración? El ciclismo de carril tiene mucho de los indios, a la reserva: se les cuida y protege, puede ser y hasta puede los indios mismos lo prefieran, pero a la larga se les aparta de la convivencia general. Se admiten ideas. La mía sigue siendo la agregación, la convivencia coches bicis viandantes, entre otras razones porque sale más barata y resulta más educativa que la bici de itinerarios propios, que crea dependencia (donde falta el carril, ¿qué hacen las bicis?) y genera unos gastos de trazado y mantenimiento difíciles de sostener, más en tiempos de crisis. ¿Ciudad abierta o ciudad encarrilada?, las ciudades, la ciudanía decida. Al lado de eso, francamente, contramano más o menos, que si con el transporte público o no, no son más que detalles que, con voluntad política, se dejan solucionar poco pronto como en Toulouse y otras ciudades. Al final, yo pondría a prueba el liberalismo del que presumen las democracias occidentales: que cada ciclista elija circular como quiera, a veces como peatón con ruedas, a veces como vehículo lento. El problema es que mientras a mí, ciclista por la calzada, no me importa ni me molesta el ciclismo de carril (de hecho, el carril da acceso a la bicicleta a gente que de otra forma no la cogería), el ciclismo de carril ha generado un arcaísmo y una intolerancia, que son dos: la intolerancia, con malos modos, de conductores que nos quieren echar de la calzada, al grito de ¡al carril, imbécil!, y la intolerancia callada de ciclistas que antes del carril iban con nosotros por calles y avenidas y ahora han dejado de acompañarnos. El arcaísmo es que el ciclismo de calzada, el que vemos por las películas y por las fotos en blanco y negro, está en vías de desaparición. Me recuerda a esas raras lenguas minoritarias que se extinguen cuando mueren sus últimos y ancianos hablantes. Antes de morir, mi pregunta es: si yo tolero el ciclismo de carril, ¿por qué el ciclismo de carril no me tolera a mí? Sepan todos que reglamentos y códigos de circulación en todas partes del mundo, en Holanda y en Alemania también, siguen contemplando la bicicleta como vehículo dentro del tráfico general. O sea, que podemos seguir circulando por la calzada y si, para hacerlo, nos exigen el casco (otra polémica dentro del ciclismo urbano), habrá que ponérselo, y si nos hacen control de alcoholemia, es lógico aceptarlo. Y ojalá se vuelvan a matricular (voluntariamente) nuestras bicis, antes se hacía. Veréis cómo disminuyen los ladrones de bicicletas. Vivan las bicicletas por la calzada. Viva el ciclismo que vive y deja vivir.

Daniel Lebrato, de Ciclistas, por la calzada, 5 de julio 2016

COPAS Y CAÑAS

Sevilla CF

COPAS Y CAÑAS
de los nombres de los vasos del vino y cómo pasaron a la cerveza

Sevillistas en Basilea, llévense botellines, latas o litronas de Cruzcampo porque acostumbrados a una cerveza a euro o euro y pico, ¡está barata una caña en Basilea! Y si solo fuese una.

caña y cañera


La palabra caña es metáfora para designar el vaso de vidrio alargado y fino como una caña o bambú. Igual que el primer cine se acomodó en los viejos teatros, las primeras cervezas (1904) se sirvieron en los vasos del vino. Era lo que había, cañas. De fino o de manzanilla, de moscatel, de mosto o de mistela. Todavía hay bares que despachan la cerveza en tubos (o tanques). El vaso muy ancho que ahora se usa viene de Asturias, patria querida de la sidrina. Por eso, ese vaso se conoce también como vaso sidra. El cual pone a prueba la exactitud de la metáfora caña, cierta en los primeros vasos estrechos. Vean lo que en Sanlúcar de Barrameda es una cañera y lo que en los bares se entiende por vaso, gorrión o castora, todos ellos cañas frente a los catavinos o copas.

cañas vaso y gorrión

Que haya suerte en Basilea. A mí el fútbol me alegra cuando alegra a mis amigos. Y lean El bebedor de cerveza.


Curiosa historia de los nombres de la Virgen del Rocío

Rocío por Tropezones

HISTORIA DE LA O ESA BLANCA PALOMA
Curiosa historia de los nombres de la Virgen del Rocío–

El primer nombre y devoción fue Santa María de las Rocinas, así proclamada patrona de Almonte en 29 de junio de 1653, con fecha en el santoral el 17 de septiembre (hoy, 8 de septiembre), festividad de la natividad de María. A partir de 1653, la virgen pasó a llamarse Rocío, según Isaías, 45, 8: ¡Derramad, Cielos, como una rociada, y lluevan las nubes la victoria! Desde 1248, que se reconquistó el reino de Sevilla, hasta bien entrado el siglo 15 en una España sin moros, pastores o cazadores, gente de campo desentierra o saca de su escondite imágenes que hubieran guardado sus antepasados en tiempos de amenaza. Fueran conscientes o casuales, esas recuperaciones se hicieron pasar por milagros, dando principio a cultos y romerías. La hermandad matriz de Almonte es de 1640 aunque Villamanrique puntualiza: Fueron los monteros y cazadores manriqueños, que acompañaban al rey Alfonso XI en sus cacerías, los que trajeron esta devoción hasta la villa y fundaron el 20 de octubre de 1388 una primitiva Cofradía de Monteros de Santa María de la Rocinas. De 1677 data la primera hermandad de Sanlúcar de Barrameda, sede de la poderosa Casa de Medina Sidonia, dueña feudal del territorio, que declaró libre de impuestos (alcabalas) las transacciones en días de romería. En sus reglas de 1758 la Hermandad de Almonte movió a Villamanrique, Pilas, La Palma, Rota, Moguer y El Puerto de Santa María para instituir igualmente hermandades. En 1813 se fundó la de Triana, fundamental para la hispalización o sevillanización de la romería.

Rocío el grabado más antiguo de la virgen 1720-22

Los simpecados. En un mundo sin televisión, lo que el creyente veía no era la virgen en su altar o en su paso sino un estandarte, un simpecado (sine labe concepta) que una vez al año presidiría la peregrinación hasta la Aldea. El simpecado de Almonte es de 1724 y el de Villamanrique, de 1766.

La paloma, el fuego y el Espíritu Santo. Una paloma figura en el interior del techo del paso de la Virgen del Rocío. Como espíritu, tiene un significado abstracto. De las Escrituras, saldrían dos significantes: la paloma, del bautismo de Jesús, y las lenguas de fuego, que posaron la sabiduría sobre los apóstoles en Pentecostés. En San Mateo, dentro de la narración del bautismo de Jesús, leemos: Jesús salió del agua y se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que descendía en forma de paloma y venía sobre Él. San Juan lo pone en boca del Bautista: He visto al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y permanecía sobre Él. La paloma se impuso por más cercana que las lenguas de fuego y con antecedente en la paloma que soltó Noé del arca por tres veces, volviendo la segunda con una rama de olivo y la tercera ya no volvió, lo que significaba paz y normalidad en el mundo. En el Cantar de los cantares dice el amado: ¡Ábreme, hermana mía, amada mía, mi paloma, mi preciosa! En el Talmud la paloma es signo de castidad y en San Mateo: sed sagaces como las serpientes y sencillos como las palomas, lo cual encaja con el Espíritu Santo, que se quiere procedente del amor del padre y del hijo. En algunos templos la eucaristía se conserva en un columbarium suspendido por encima del altar.

Rocío Proclamación del patronazgo de Almonte 29 de junio 1653

En resumen, la del Rocío debió ser una devoción confusa entre agua y fuego y tres personas (virgen, niño y paloma), con iconografía variable y falta de un único patrón canónico. En un primer momento, se funde el agua real de la rociada en la Marisma con el fuego simbólico de Pentecostés y, en un segundo momento, se funden la paloma y la virgen, también sus fechas. Del antiguo 14 u 8 de septiembre y de su traslado a Almonte, la virgen adoptó el nombre de Pastora, devoción a la Divina Pastora que testimonia Gonzalo de Berceo en el siglo 13: ésta es buena tienda, esta buena pastora, que vale a tot omne que de buen cor la ora. La madre pastora hizo al niño pastorcito, el Pastorcito Divino, y la paloma se hizo virgen, la Blanca Paloma. Digamos, de paso, que las connotaciones de la paloma en Andalucía se prestan a bromas poco elegantes. Por último, tuvo que venir el papa Juan Pablo II hasta la Aldea. Y a partir del 14 de junio de 1993, el mando y tropa del Rocío cambió el ¡Viva la Blanca Paloma! por ¡Viva esa Blanca Paloma!


páginas consultadas:
Rocío.com, Aleteia.org, Aciprensa.com, HermandadDeVillamanrique.com
y Manuel Romero Triviño, Los nombres de la Virgen del Rocío.


Puertas al mar

ÓRDENES

En este país de orden, todo el mundo da órdenes. Una señal, característica, es el letrero que prohíbe algo sin que se sepa por qué motivo o qué autoridad está detrás de la prohibición. Por ejemplo, estas fotos:

Prohibido pasar (2)

Prohibido pasar (1)

Como se ve, la rampa de acceso a un embarcadero. Que no se pueda pasar al mismo embarcadero, tiene un pase, pero ¿a la rampa de acceso? Eso sí que es ponerle puertas al mar.

Prohibido pasar (3)


Visto lo cual, nos quedamos con la libre interpretación y la lógica aplastante de esta otra, en un bar de Sanlúcar:

Abierto hasta el cierre

¡Todo más claro!



 

NINFAS Y EMBARAZADOS

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NINFAS Y EMBARAZADOS
una cuestión de personas y personajes

Somos y actuamos. La persona es y el personaje se crea y se representa, podría no ser.

En Cádiz y hacia el Gran Teatro Falla, ahí pueden ver, como invitadas, las ninfas 2016 del Carnaval de Sanlúcar. La ninfa más alta, segunda por la izquierda, es David Parada Armario.

Embarazados

Embarazados es una comedia de Juana Macías que plantea el tema que su nombre indica. En una pareja madurita, para ella ha llegado el momento de su maternidad.

Que el embarazo, la preñez, es cosa de mujeres no hace falta decirlo. Tampoco, que las reinas o ninfas de las fiestas vienen de la rutina machista de coronar y exhibir mujeres objeto. Si en vez de mujeres fueran vacas lecheras, estaríamos hablando de una muestra morfológica de ganado.

En septiembre de 1996, cuando tomaron el control de la capital de Afganistán, Kabul, los talibanes crearon un ministerio para regular lo que es correcto y prohibir lo que es incorrecto, han leído bien.

Hagamos un ministerio de lo que está bien y lo que está mal y dejémonos de hacer lo que se hace porque siempre se ha hecho así. Si algo se ha hecho siempre, no nos quepa duda de que está mal hecho. Inventemos el mundo en lo que haga falta reconociendo que está todo inventado. Parir, paren las hembras, y ninfas no tendría por qué haber, ni hembras ni varones.


 

eLTeNDeDeRo aprovecha la ocasión para recordarles que hoy no es el día de los enamorados. Pueden verlo pinchando aquí.

 

 

EL LEGADO DE LA DUQUESA

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EL LEGADO DE LA DUQUESA

Ficha técnica. Pleito por el legado de la Casa de Medina Sidonia. Por un lado, los descendientes Leoncio, Pilar y Gabriel, los tres hijos de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, duquesa de Medina Sidonia (1936‑2008). Por otro, Liliane Dahlmann Westermayer (1956), viuda y presidenta y secretaria vitalicia de la junta del patronato de la Fundación Casa Medina Sidonia (FCMS), que gestiona contenido y continente del Palacio Ducal, lo que incluye el archivo, hospedería y cafetería. Base legal. ‑Testamento y legislación española. ‑R.D. 727/1978 que declara monumento histórico artístico de carácter nacional el Palacio de Medina Sidonia, situado en la Plaza Condes de Niebla nº1, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), con todas las obras de arte, libros, archivo y mobiliario que contiene. ‑Estatutos del Patronato firmados el 2 de julio de 2005. La duquesa murió el 7 de marzo de 2008, once horas después de haberse casado con Liliane Dahlmann.


Comentario. Aunque el legado y el archivo adquieren una dimensión muy pública (ese fue el carácter que Luisa Isabel quiso darle a su patrimonio), lo que digan partidos, políticos, Junta de Andalucía, amigos, consejeros y colaboradores que tuvo en vida la duquesa, al final acaba en lo que diga el juez y la justicia mande. Estamos ante un pleito habitual entre familia política y familia de sangre a cuento de una herencia. El muerto muere y los vivos se matan, dice una medio sentencia que circula por ahí. Lo más parecido y lo más reciente en España ha sido el pleito entre Marina Castaño, viuda de Camilo José Cela, y el hijo de este, Camilo José Cela Conde, también con fundación por medio. En octubre de 2014, el Supremo falló a favor del hijo y en contra de la viuda y, parcialmente, de la Fundación Pública Gallega Camilo José Cela (El País, 07/10/14).


Los jueces necesitan leyes y el Psoe no puede ahora legislar lo que tendría que haber legislado en 1982 cuando sumó amplias mayorías (se llegó a hablar del ‘rodillo socialista’) para poner orden en algo que la Transición había dejado por hacer: inventariar los bienes y legislar sobre el patrimonio de la Iglesia y de la nobleza, con vistas a su devolución o integración en Patrimonio Nacional. Poderes tiene el Estado y legislación para declarar, calificar, recalificar, incautar o apropiarse una finca por donde pase una autopista, la demarcación de un parque nacional, o un documento colombino, que ya ningún particular puede tener en su poder sin declararlo. En Sevilla, no se entiende el caso del palacio de la marquesa de Lebrija, en calle Cuna, que te cobren 8 euros por ver lo que la graciosa marquesa se hizo traer de Itálica, suelos enteros para adornar su casa hurtándolos a las miradas de quien en Santiponce visita el conjunto arqueológico de Itálica, por cierto, gratis. En materia de patrimonio, se da el mismo doble lenguaje que en derechos de autor. El Cid, Cervantes no tienen copyright y Cela sí lo tiene, con la agravante de que los bienes de la nobleza y de la Iglesia no son fruto de un esfuerzo o de un talento personal, sino de un expolio y de una injusticia que vienen de siglos y que alguna vez habrá que reparar devolviéndole al pueblo, mediante sus instituciones políticas, el disfrute de lo que le fue robado por la Iglesia y por la nobleza (se dice así: robado). De haber esa conciencia, no dudaríamos sobre el futuro del archivo de la FCMS, porque sería patrimonio del Estado, no que, ahora, es de una fundación, de la que somos entusiastas, pero privada, o de los herederos, más privados todavía. Eso es lo que debería preocuparnos. Cómo los grandes de España, Casa Real a la cabeza, siguen mandando en España y, en Andalucía, con el visto bueno de la Junta y de la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, por muchas visitas, muchas declaraciones y muchas fotos de apoyo a la FCMS: no hará nada. Y para el mando que sigue teniendo la Iglesia, vámonos a Córdoba y al chuleo que se permite la diócesis sobre la catedral, que el obispo no quiere que sea mezquita, cuando debería ser ni para moros ni para cristianos, para Patrimonio del Estado, y para uso cultural y laico. Iglesias y parroquias sobran en Córdoba, siempre que la Iglesia y fieles corran enteramente con los gastos de mantenimiento y conservación. Y mezquitas, qué quieren, que se las apañe el islamismo mismo mismamente. No es asunto del Estado darle templo a cultos privados.


Rosa Aguilar fotonoticia_20150916

“Rosa Aguilar afirma que el Archivo de Medina Sidonia debe estar y permanecer en su totalidad en Sanlúcar”. Dentro de la noticia en Europa Press, “Rosa Aguilar ha añadido que el ‘lugar natural’ del Archivo es la Fundación Casa de Medina Sidonia en Sanlúcar de Barrameda”. Desconfío de Rosa Aguilar. Quien abandonó a los suyos dos veces (PCE, IU), corre el riesgo de transfugismo crónico. Rosa Aguilar, consejera de Cultura, anda flojita en las caras apasionantes de la cultura andaluza: los toros y la mezquita catedral de Córdoba, sin olvidar Canal Sur, que aun dependiendo de Presidencia, ya me dirán si no es cultura, y hasta Educación. Los toros siguen siendo un bien cultural en Andalucía, sigue habiendo escuelas de tauromaquia, programas por la tele taurinos y subvenciones a festejos que estaría por ver si no fueran apoyados desde arriba. ¿Se ha enfrentado la consejera al proceloso mundo de la alta ganadería? En caballos, 10.200 euros invirtió la Junta en dotar el Gran Premio de Andalucía de las carreras de Sanlúcar de este año, como si las carreras fuesen un objetivo social o cultural y como si no supiésemos qué se mueve alrededor del caballo y del toro. ¿Qué opina Rosa Aguilar? “Me gustan los toros, voy cuando puedo, y me gustaría que se superara esta polémica y no suprimieran las corridas. Yo no entiendo eso de suprimirlos en las plazas y dejarlos en las fiestas populares”. ¿Hablamos de la mezquita catedral de Córdoba? No tiene Rosa Aguilar para enfrentarse al arzobispado de Córdoba, diócesis como todas que se aprovecha del marco del Concordato para lucrarse la Iglesia y que pague el Estado. Tanto hablar de las tres culturas, no será capaz Rosa Aguilar de hacer que el viernes se abra la mezquita al culto musulmán ni, menos aún, para la reconducción del monumento hacia la titularidad pública y el uso laico y cultural de un espacio que la Iglesia no mantiene sin ayudas públicas y que inscribió como suyo en el Registro de la Propiedad el 2 de marzo de 2006. Sobre el legado de Medina Sidonia, Rosa Aguilar, muy astuta ella, ha dicho en letra grande que el Archivo debe estar y permanecer en su totalidad en Sanlúcar y, en letra chica, que su lugar natural debe ser la Fundación. Han leído bien: la Fundación, por estatutos, real decreto y BOE, es un lugar, además de una persona jurídica. Y de lugares hablamos. No descarten que Rosa Aguilar dé por bueno el traslado del Archivo al antiguo convento de la Merced. En una historia de mujeres fuertes (Luisa Isabel, Liliane), al final van a ganar las monjitas. Dicho lo cual, no es culpa suya. En 1982 el Psoe no modificó el carácter y el estatus medieval y predemocrático de la nobleza. Al revés, el cerebro del Psoe, Gregorio Peces Barba, había declarado España monarquía republicana poniendo como modélica a la Casa Real, saltando su machismo sucesorio, Borbones que tiraban de la Grandeza de España. La de Alba, en el ¡Hola!, y la de Medina Sidonia, en la mala lengua de las marquesas de tronío. La casa de Medina Sidonia la conocíamos desde el colegio y por el cerco de Tarifa, aquel Guzmán el Bueno, antes muerto que sencillo, tirándoles el cuchillo desde la torre a los perros sarracenos para que sacrificasen a su hijo. Nada que ver este Guzmán, fundador de la dinastía, con la penúltima y 21 duquesa de Medina Sidonia, a quien conocimos en su palacio de Sanlúcar. Isabel Álvarez de Toledo (1936-2008), la duquesa roja o la duquesita, empeñó su vida en luchar contra el franquismo y los grandes de España, y su prosa en desmentir la conjura de Andalucía de 1641, conspiración contra el rey Felipe IV que el conde duque de Olivares imputó al marqués de Bayamente y al noveno duque de Medina Sidonia, Gaspar Pérez de Guzmán y Sandoval. Al término del ruidoso proceso, el de Bayamente fue degollado y el de Medina Sidonia, absuelto por la gracia del rey, pero el perdón le costó a Gaspar doscientos mil ducados, pena de destierro y el señorío de Sanlúcar y la Capitanía general del mar océano y costas de Andalucía. Historia de una conjura (1985). La duquesa Isabel hablaba tantas lenguas, que escribía en una prosa mezcla de todas ellas. La estirpe de su estilo era de otra época, como de Azaña en El jardín de los frailes (1926). A la duquesa la acusaban de incoherente (sus hijos, de ser una mala persona). Recetas contra la incoherencia, hay dos tipos. Tipo Jesús de Nazaret: Coge tu cruz y sígueme, y tipo Isabel Álvarez de Toledo: El día del reparto me tocará perder, pero para eso estamos. Voces hipócritas y fariseas quisieron que la duquesa roja se aplicase a sí misma la coherencia cristiana, poco menos que dejar palacio y ducado de Medina Sidonia y, hala, a vivir como jornalera del campo. (Tinta de Calamar, 204). En el partido que se juega entre la Fundación y la familia, declara uno de los hijos: “Si los nobles (mi madre) pueden hacer estas cosas (ser malas personas), ¿qué diferencia hay entonces entre aristócratas y quienes no lo son? La gente debiera pensarse muy mucho llevar un título”. Joder. Yo no había caído en la cuenta de que tenía que pensármelo muy mucho antes de llevar el título de Lebrato (Lebrato contra Lebrato). Grande, Isabel Álvarez de Toledo; chico, este descendiente que vive del cuento, y, medianía, Rosa Aguilar, que dejará Sanlúcar tirada en un descuido. Y al pueblo de Sanlúcar, no le reiré las gracias. Aún recuerdo cuando se inauguró el castillo de Santiago recién restaurado. Se había dado la concesión a una empresa de El Puerto de Santa María y ni un solo día tienen los vecinos de visita libre al castillo con dni o acreditando su residencia. Supongo que alguna sangre de albañiles y peones corrió para el levantamiento de esas murallas de Santiago. Pues a nadie he oído quejarse. Las relaciones del pueblo con su aristocracia dan para largo y tendido. Tendido taurino, por supuesto.


Ni tontos ni marxistas, Ni cultos ni demócratas, 18 del 9 2015

Nonainos

Nonainos mesaNonainos Paisaje después de la batalla(paisaje después de la batalla)

NONAINOS

Un nonaino es un miarma que canta y un miarma es el nombre que en ciertas partes de Andalucía se da a la gente de Sevilla. Parece que mi arma, mi alma, ha llegado a gentilicio. En Tombuctú, los arma (unas diez mil familias) son en su mayoría de origen marroquí pero existen descendientes de los andalusíes de Yuder Pachá que siguen usando palabras castellanas y defienden su origen andaluz. Portan espadas rectas, adornan su pan con cortes en forma de cruz y blasonan sus casas con escudus espagnioles. El nonaino local es un miarma originario y prototipo de Sevilla que, esté en la fiesta que esté, siempre se arranca por las arenas y entre los pinos cantándole a su virgen del Rocío ¡No ni ná! El nonaino, de hábitos gregarios junto al arsa y al ole, se caza de madrugada en urbanizaciones de temporada alta de julio a septiembre incluso con las ventanas de cristalit bien cerradas. Hasta aquí, lo que está escrito en Tinta de calamar y, ahora, un caso real. Este verano, no hemos tenido mucho mosquito en Sanlúcar, así que hemos podido dormir con las ventanas abiertas, que corriera el aire. ¿El aire? Invasión de nonainos. Debo aclarar que no existe la nonaina, viniendo como viene la palabra de noniná: el nonaino y la nonaino. El nonaino macho y hembra se divide en cantautor, solista o acompañado; propietario, alquilado, residente, invitado con derecho a pernocta o invitado hasta las tantas. El propietario en soledad suele ser el menos ruidoso porque algo conoce a la comunidad, pero en manada, cuando recibe visitas o cuando le entrega la llave del apartamento a alguien de Sevilla con Veréis qué bien vais a estar allí, entonces el canterío es de copa larga y de ventanas blindadas. Porque el grupo invitado antes que nada quiere expresar su agradecimiento al dueño o a sí mismos, si están pagando una pasta por un fin de semana, por lo bien que de verdad se lo están pasando, arsa, algo que debe demostrarse prolongando el jaleíllo y la algarabía hasta las dos o las tres de la madrugada. El nonaino a guitarra, si la guitarra es buena, todavía disimula un poco sus carencias, pero el nonaino a capela, con esos solos de entusiasmo y esas arias encendidas cuando los demás queremos echarle el cierre a la jornada nos pone de botón de pánico. Y dígales usted algo. La última rima con Rocío no es tío, río ni señorío; tampoco amorío, avío, frío, confío ni desafío. Lo adivinaron. Esaborío. Lo esaboríos que son ustedes, mi arma, nosotros aquí una guitarrita y un cante, ¿pasa algo, calvo? Y nos cantan aquello de los Hermanos Reyes: Que la Virgen me perdone, pero vete del Rocío.

Gota fría (Postal)

Gota fría

Tú, y tus célebres veraneos ‘de rebeca’. Hasta esta mañana de otoño cuando aún no es otoño, que es borrasca, anticipo a cuenta de las borrascas que han de venir. Esta tarde de invierno sin diciembre. Esta noche zona catastrófica de las de fuese y no hubo nada: el sol, el chiringuito abierto, y que el colegio no ha empezado todavía. Te dejo, voy al bar. Estos días de ausencia sin setas, sin castañas. Es pronto, ¿dónde vas, querido? Prueba de que el escenógrafo, el que todo lo sabe, otra vez ha vuelto a confundir el guion y el pobre ensaya, error acierto, húmedo seco, y pilla a las alcantarillas desprevenidas. Como tu plan y el mío. Le pusieron gota fría y nosotros no sabemos qué ponernos.

EL EFECTO ACERA BICI SOBRE NUESTRAS VIDAS

2007 bicicultura

(foto Bicicultura 2007)


EL EFECTO ACERA BICI SOBRE NUESTRAS VIDAS
(relato)

Un colega con el que iba en bicicleta por Sevilla a todas partes lo perdí el día que inauguraron el carril bici. Él empezó a negarse a circular por la calzada y lo siguiente fue meterse por las aceras dibujadas con itinerarios bici y, de ahí, a cualquier acera, tuviera o no los 5 metros de ancho reglamentados. Otra vez, vino a Sanlúcar un amigo que había pasado algún tiempo en Alemania. Le propuse ir en bici hasta las salinas, ruta bien fácil de hacer desde las Piletas, donde vivimos: se sube por Quinto Centenario y calle Puerto hasta la glorieta del Tren, donde empieza la Vía Férrea que desciende suavemente hasta Bonanza. Ese trayecto dispone de carril bici por Quinto Centenario y mi amigo lo cogió encantado mientras yo seguía por la calzada. Cuando se acabó el carril, mi amigo no tuvo más remedio que sumarse a mi ritmo y se notaba que iba desconfiado, se irritaba, ponía pegas. La vuelta la hicimos por la larga de Bonanza hasta Rubiños y San Nicolás, para salir al Paseo Marítimo hasta el chiringuito Macario, donde nos tomamos unas cañas comentando la jornada. Mi amigo hablaba del progreso y del atraso, de lo que iba de Sanlúcar a Sevilla, a Múnich, a Ámsterdam. Yo le respondí que es impensable pedir carril bici, esa especie de alfombra roja, por todas partes, y menos, en una ciudad como Sanlúcar de Barrameda. No hemos vuelto a hacer más excursiones en bicicleta y ya me veo como especie a extinguir. La política, los ayuntamientos, las conversaciones con mi novia, todo apunta a que la bicicleta ha cambiado y nunca volverá a ser lo que fue, con sus características de sin motor y vehículo lento, que puede circular por la derecha entre el tráfico motorizado, pero también, peatón con ruedas, con ciertas licencias, como peatón, como circular por la izquierda y por itinerarios que no entrañen peligro para nadie y que a nadie molesten. Yo vengo de esa mentalidad y voy a un mundo de bicicletas entre viandantes. Viandantes que un día conquistaron calles y espacios peatonales, ya sin coches, ahora pasean pendientes del tranvía y del paso de las bicicletas, metamorfosis particularmente visible en Sevilla, ciudad piloto de las peatonalizaciones PSOE Izquierda Unida: bicicletas que nos tocan el timbre (dicen que por nuestro bien), bicicletas que nos pasan rozando o invaden nuestra burbuja o nuestra aureola, según vayamos ese día de bien vestidos. Peatonal era (y es) no tener que mirar donde se pisa y no ir pendientes de no meter los tacones en las vías del metrotrén ni del dibujito en el suelo del itinerario bici. ¡Cuidado, una bici! A mí, me da vergüenza. Son las bicicletas las que tendrían que estar pendientes de las personas, no las personas, de las bicicletas. Eso tiene lo que no se asimila a tiempo o tontamente se imita como si esto fuese Holanda. De vehículo invisible, que lo era, al orgullo bici hemos pasado. Los conductores de automóviles toman venganza: ¡Al carril bici!, gritan al loco que pedalea por ‘su’ calzada. Ni por la acera ni por la calzada, ¿a dónde irá la bicicleta? A donde diga el PP, partidario de los coches, que por algo quiere meter la bicicleta urbana por cascos obligatorios y ese lenguaje de seguridad vial, salvo la matriculación voluntaria, que es lo que tendrían que hacer para combatir el robo de bicicletas y aliviarnos del peso de cadenas y pitones. El mundo al revés. Porque la división entre ciclistas, peatones y conductores es, desde el principio, falsa. Todos somos usted mismo, que unas veces conduce (a su fin de semana), otras veces va en bici (a su trabajo) y otras, como san Fernando, va andando. Pueden leerlo y reírlo en las Coplas del carril bici.


RUEDINES

ZIP15. BURGOS, 10/09/2010.- Un niño observa el pelotón durante la decimotercera etapa de la Vuelta disputada a través de 196 kilómetros, entre Rincón de Soto y Burgos. EFE/ZIPI TELETIPOS_CORREO:DEP,DEP,%%%,%%%

RUEDINES
(relato)

Una tarde salí con ellos a pasear en bicicleta. Son dos hermanos, de ocho y cinco años. Los dos vienen de Madrid a pasar sus vacaciones en Sanlúcar de Barrameda. Nuestra casa está a doscientos metros del itinerario bici que recorre el Paseo Marítimo desde las Piletas, donde vivimos, hasta Bajo de Guía. Los críos me habían dicho que sabían montar y además vendrían con su madre. Su madre y yo montaríamos nuestras bicis y ellos, una de niño a su tamaño con todos los avíos de una bici adulta: piñón rodante (no fijo) con cadena y frenos. El breve tramo que había que hacer por carretera, su madre y yo lo haríamos yendo detrás en paralelo: si fuéramos un coche, haríamos las veces de pilotos traseros protectores. Sin embargo, esos doscientos metros se nos hicieron eternos. El chico no los quiso hacer montado y el mayor daba trazas ¡de cansarse! Ya en el Paseo, zona peatonal donde las haya, el mayor seguía quejándose de que le dolían los brazos y el pequeño se mostraba bastante incapaz de pedalear manteniendo la línea recta. Cuando me quedó claro que el pequeño no sabía montar, me esforcé en darle el primer empujón para él seguir pedaleando por inercia. Nada. Se iba a los lados, se caía. Pacientemente les expliqué a los dos cómo hacer palanca para arrancar de pie cargando el peso sobre el pedal derecho (los dos son diestros). Que si quieres. Una, dos, tres, cuatro veces. Hasta dejarlo por imposible. Y, encima, no paraban de objetarme que ellos sabían montar en sus bicicletas de Madrid y que su padre sí que les instruía bien y sin reñirles. Perfecto. Pero el mayor jamás había hecho un trayecto medianamente largo y el pequeño me estaba dando la pista de lo que les pasaba a los dos: estaban iniciados y acostumbrados a bicicleta con ruedines, circunstancia que, por presumir y dárselas de enterados, les costaba reconocer. La palabra ruedín, o ruedines, es de estirpe cántabra (el culín de sidra) pero el ruedín como invento es de estirpe discutible porque el crío tiene que aprender a montar y a frenar, que es lo que no sabe, y no a sentarse, que eso ya sabe y es lo que le potencian los ruedines. A corto plazo, el niño con ruedines acompaña a sus padres tan a gusto, pero a medio plazo se acostumbra a conducir la bici como si fuese un triciclo, un tractor de juguete o un coche, lo que a la larga produce esa postura de bicicletas que se ve en las ciudades de carril y acera bici, donde niños y mayores el sillín lo llevan en posición bajísima para pedalear con las piernas en ángulo, encogidas, y donde arrancan y frenan sin levantar el culo del asiento. Quien quiera transmitir ese tipo de ciclismo, de pedaleo máquina de coser, adelante con los ruedines: las bicicletas son para el verano y las criaturas, de su padre y de su madre. Pero si quieren transmitir un ciclismo ergonómico y anatómico, en vez de ponerles ruedines cuando son chicos, regálenles un patín o patinete y que en él aprendan la inercia y el equilibrio, bases del ciclismo. Dominando la inercia y el equilibrio ‑que los críos aprenden pasado el primer impulso y el primer susto y cuando ven que la bici lo difícil es que se caiga, el milagro es que se sostiene sola‑, llevarán el sillín tan alto como sus piernas estiradas y harán el pie a tierra bajándose del sillín. Si para acostumbrarse a mantener el equilibrio hiciera falta, estimúlenles su lado fanfarrón y perfeccionista con el ciclismo que se ve en el Tour o con estampas de damas y caballeros ciclistas. Y no es retórica. En las tres patrias que se disputan el invento de la bicicleta (Alemania, Francia, Inglaterra), los pioneros ciclistas fueron caballeros no tan ricos como para mantener un caballo quienes, aprovechando el pretexto social de una peste equina, se apuntaron encantados a aquellos caballos de dos ruedas, mucho más baratos, desde el principio uniendo progreso y galantería, y por eso el tándem, que se adaptó para llevar a las señoras. Enseñar sin ruedines será por el bien de todos porque un ciclista con miedo provocará accidentes o los padecerá. Al manillar o al volante, el lema nos lo dio Lady Macbeth como si fuésemos su dudoso marido: Ser lo que eres no es nada, has de serlo con seguridad.

Ruedines (Postal)

ZIP15. BURGOS, 10/09/2010.- Un niño observa el pelotón durante la decimotercera etapa de la Vuelta disputada a través de 196 kilómetros, entre Rincón de Soto y Burgos. EFE/ZIPI TELETIPOS_CORREO:DEP,DEP,%%%,%%%Jinetes de carrerasTándem

RUEDINES
(relato)

Una tarde salí con ellos a pasear en bicicleta. Son dos hermanos, de ocho y cinco años. Los dos vienen de Madrid a pasar sus vacaciones en Sanlúcar de Barrameda. Nuestra casa está a doscientos metros del itinerario bici que recorre el Paseo Marítimo desde las Piletas, donde vivimos, hasta Bajo de Guía. Los críos me habían dicho que sabían montar y además vendrían con su madre. Su madre y yo montaríamos nuestras bicis y ellos, una de niño a su tamaño con todos los avíos de una bici adulta: piñón rodante (no fijo) con cadena y frenos. El breve tramo que había que hacer por carretera, su madre y yo lo haríamos yendo detrás en paralelo: si fuéramos un coche, haríamos las veces de pilotos traseros protectores. Sin embargo, esos doscientos metros se nos hicieron eternos. El chico no los quiso hacer montado y el mayor daba trazas ¡de cansarse! Ya en el Paseo, zona peatonal donde las haya, el mayor seguía quejándose de que le dolían los brazos y el pequeño se mostraba bastante incapaz de pedalear manteniendo la línea recta. Cuando me quedó claro que el pequeño no sabía montar, me esforcé en darle el primer empujón para él seguir pedaleando por inercia. Nada. Se iba a los lados, se caía. Pacientemente les expliqué a los dos cómo hacer palanca para arrancar de pie cargando el peso sobre el pedal derecho (los dos son diestros). Que si quieres. Una, dos, tres, cuatro veces. Hasta dejarlo por imposible. Y, encima, no paraban de objetarme que ellos sabían montar en sus bicicletas de Madrid y que su padre sí que les instruía bien y sin reñirles. Perfecto. Pero el mayor jamás había hecho un trayecto medianamente largo y el pequeño me estaba dando la pista de lo que les pasaba a los dos: estaban iniciados y acostumbrados a bicicleta con ruedines, circunstancia que, por presumir y dárselas de enterados, les costaba reconocer. La palabra ruedín, o ruedines, es de estirpe cántabra (el culín de sidra) pero el ruedín como invento es de estirpe discutible porque el crío tiene que aprender a montar y a frenar, que es lo que no sabe, y no a sentarse, que eso ya sabe y es lo que le potencian los ruedines. A corto plazo, el niño con ruedines acompaña a sus padres tan a gusto, pero a medio plazo se acostumbra a conducir la bici como si fuese un triciclo, un tractor de juguete o un coche, lo que a la larga produce esa postura de bicicletas que se ve en las ciudades de carril y acera bici, donde niños y mayores el sillín lo llevan en posición bajísima para pedalear con las piernas en ángulo, encogidas, y donde arrancan y frenan sin levantar el culo del asiento. Quien quiera transmitir ese tipo de ciclismo, de pedaleo máquina de coser, adelante con los ruedines: las bicicletas son para el verano y las criaturas, de su padre y de su madre. Pero si quieren transmitir un ciclismo ergonómico y anatómico, en vez de ponerles ruedines cuando son chicos, regálenles un patín o patinete y que en él aprendan la inercia y el equilibrio, bases del ciclismo. Dominando la inercia y el equilibrio ‑que los críos aprenden pasado el primer impulso y el primer susto y cuando ven que la bici lo difícil es que se caiga, el milagro es que se sostiene sola‑, llevarán el sillín tan alto como sus piernas estiradas y harán el pie a tierra bajándose del sillín. Si para acostumbrarse a mantener el equilibrio hiciera falta, estimúlenles su lado fanfarrón y perfeccionista con el ciclismo que se ve en el Tour o con estampas de damas y caballeros ciclistas. Y no es retórica. En las tres patrias que se disputan el invento de la bicicleta (Alemania, Francia, Inglaterra), los pioneros ciclistas fueron caballeros no tan ricos como para mantener un caballo quienes, aprovechando el pretexto social de una peste equina, se apuntaron encantados a aquellos caballos de dos ruedas, mucho más baratos, desde el principio uniendo progreso y galantería, y por eso el tándem, que se adaptó para llevar a las señoras. Enseñar sin ruedines será por el bien de todos porque un ciclista con miedo provocará accidentes o los padecerá. Al manillar o al volante, el lema nos lo dio Lady Macbeth como si fuésemos su dudoso marido: Ser lo que eres no es nada, has de serlo con seguridad.

Peatones y ciclistas

Daniel Lebrato Sanlúcar abril 2014 (9)

DE LA BICICULTURA, AL MOVIMIENTO CICLISTAS POR LA CALZADA

Ciclistas y viandantes, conductores y agentes de la circulación discuten sobre el sexo de las bicicletas. ¿Vehículo o peatón? Y si Gobierno y PP acabarán con la bicicleta porque no creen en la peatonalización, Psoe, IU y ciertos ayuntamientos y usuarios acabarán por aburrirnos, como conversos de los carriles de Ámsterdam o de Berlín.


El Reglamento general de circulación (RGC, que sustituye al viejo Código de circulación) menciona la bicicleta 20 veces. En el Reglamento de vehículos la bicicleta se incluye –no se lo pierdan‑ en el capítulo ciclos, vehículos de tracción animal y tranvías (artículo 22), y se la nombra en siete ocasiones. El Reglamento de conductores menciona ciclistas una sola vez, al lado de las personas que los conductores han de cuidar, o sea que, como conductor, el ciclista no cuenta. La Ley de tráfico y seguridad vial (LSV) nombra ciclista 12 veces, y bicicleta 21, total: 33.


Bici vehículo. Tráfico define la bicicleta como vehículo accionado por el esfuerzo muscular de las personas que lo ocupan, en particular mediante pedales o manivelas. Que la bici o ciclo de dos ruedas es un vehículo, se deduce de la LSV, artículos: 12 (sobre bebidas alcohólicas, estupefacientes y similares), 15 (sobre límites de velocidad y donde se prohíbe que los vehículos circulen en paralelo, salvo las bicicletas), 18 (que autoriza las bicicletas por autovías, no por autopistas), 23,5 (que establece que los conductores de bicicletas tienen prioridad de paso respecto a los vehículos a motor cuando circulen por un carril-bici), 42,3 (sobre alumbrado y visibilidad) y 47 (sobre el uso obligatorio del casco en carretera).


Bici peatón. Las ordenanzas municipales se titulan de peatones y ciclistas. La LSV matiza que son peatones quienes conducen a pie un ciclo de dos ruedas (anexo I,2).


A todo esto, la ley distingue entre vía ciclista (la específicamente acondicionada para el tráfico de ciclos, con la señalización horizontal y vertical correspondiente), carril-bici (que discurre adosado a la calzada), carril-bici protegido (con elementos laterales que lo separan de la calzada y de la acera), acera-bici, pista-bici (con trazado independiente de las carreteras) y senda ciclable (para peatones y ciclos y que discurre por espacios abiertos, parques, jardines o bosques). El RGC añade: la marca de dos líneas transversales discontinuas y paralelas sobre la calzada indica un paso para ciclistas, adosado al paso cebra o de personas: los más vitales con regulación semafórica. Y es ahí donde vehículos y bicicletas, carritos y peatones vamos a dar.


Peatón con ruedas. Para las bicicletas, los semáforos ni se abren ni se cierran, simplemente se transforman. Lo que el poeta Abelardo Rodríguez dijo del Sol, puede decirse de los semáforos: no es que se pongan en rojo, es que se ponen en verde en otra parte. Con echar el pie a tierra (la ley dice conducir a pie, no bicicleta en mano), la bici se hace peatón, y puede jugar con el color o con el semáforo que le interesen. La bicicleta, por su carácter mixto ‑vehículo a pedal o peatón con ruedas‑, puede cambiar y cambia de régimen con una simple maniobra que ‑aparte el giro izquierda o derecha o el frenado‑ no está obligada a señalar. Sin más prudencia que la que dictan sentido común y seguridad vial, la bicicleta es ciudadana del mundo con la doble nacionalidad. Y no estaría mal que ordenanzas y planes bici pusieran por escrito esa doble y noble condición, que es al fin su libertad. (*)
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(*) Itinerarios propios, derecho a contramano y a circular por la izquierda no contradicen una mejor legislación sobre la bicicleta como vehículo protegido, por ejemplo: la matriculación voluntaria o el registro de bicicletas que acabarían con el robo, regularían el mercado de segunda mano y propiciarían la integración de la bicicleta urbana laboral y de paseo donde la bici empieza y acaba y vuelve a empezar: en puntos de destino y en garajes de comunidad.

Bicicultura