Reivindicación del movimiento “Ciclistas, por la calzada”

ANIMATION Carril Caballo
Puesta en práctica del carril-caballo, Sanlúcar de Barrameda, Cádiz.

REIVINDICACIÓN DEL MOVIMIENTO “CICLISTAS POR LA CALZADA”

La bicicleta urbana, la que había antes de que el coche se lo llevara todo por delante, se ha dividido en dos por culpa o efecto de las nuevas políticas municipales: el ciclismo de carril (carriles, aceras bici o itinerarios señalados) y el ciclismo de calzada, que casi siempre ha salido perdiendo. En su momento tuvimos dos modelos inspiradores. China, Cuba y países en desarrollo nos daban ejemplo de acomodar la población de bicicletas, muchísimas en esos países, a los coches que iban en aumento conforme se iba saliendo de la pobreza. Ahí las bicicletas siguen siendo lo que eran. En cambio, en países nuevos ricos se importó el modelo holandés o alemán y se impuso la segregación. Con pretexto de la integridad de las bicicletas, lo que se hizo en realidad fue garantizar a los coches que las bicis no iban a molestarlos. Y venga carril y carril, lo que, a la larga, ha acabado por echar a las bicicletas de las calzadas y echarlas a pelear con o contra las personas, los peatones. A mí me recuerda a la polémica con minorías étnicas, los indios en Estados Unidos o los gitanos en Europa. ¿Qué se hace con ellos?, ¿los indios, a la reserva?, ¿los gitanos, a las Tres Mil?, ¿o se busca la integración? El ciclismo de carril tiene mucho de los indios, a la reserva: se les cuida y protege, puede ser y hasta puede los indios mismos lo prefieran, pero a la larga se les aparta de la convivencia general. Se admiten ideas. La mía sigue siendo la agregación, la convivencia coches bicis viandantes, entre otras razones porque sale más barata y resulta más educativa que la bici de itinerarios propios, que crea dependencia (donde falta el carril, ¿qué hacen las bicis?) y genera unos gastos de trazado y mantenimiento difíciles de sostener, más en tiempos de crisis. ¿Ciudad abierta o ciudad encarrilada?, las ciudades, la ciudanía decida. Al lado de eso, francamente, contramano más o menos, que si con el transporte público o no, no son más que detalles que, con voluntad política, se dejan solucionar poco pronto como en Toulouse y otras ciudades. Al final, yo pondría a prueba el liberalismo del que presumen las democracias occidentales: que cada ciclista elija circular como quiera, a veces como peatón con ruedas, a veces como vehículo lento. El problema es que mientras a mí, ciclista por la calzada, no me importa ni me molesta el ciclismo de carril (de hecho, el carril da acceso a la bicicleta a gente que de otra forma no la cogería), el ciclismo de carril ha generado un arcaísmo y una intolerancia, que son dos: la intolerancia, con malos modos, de conductores que nos quieren echar de la calzada, al grito de ¡al carril, imbécil!, y la intolerancia callada de ciclistas que antes del carril iban con nosotros por calles y avenidas y ahora han dejado de acompañarnos. El arcaísmo es que el ciclismo de calzada, el que vemos por las películas y por las fotos en blanco y negro, está en vías de desaparición. Me recuerda a esas raras lenguas minoritarias que se extinguen cuando mueren sus últimos y ancianos hablantes. Antes de morir, mi pregunta es: si yo tolero el ciclismo de carril, ¿por qué el ciclismo de carril no me tolera a mí? Sepan todos que reglamentos y códigos de circulación en todas partes del mundo, en Holanda y en Alemania también, siguen contemplando la bicicleta como vehículo dentro del tráfico general. O sea, que podemos seguir circulando por la calzada y si, para hacerlo, nos exigen el casco (otra polémica dentro del ciclismo urbano), habrá que ponérselo, y si nos hacen control de alcoholemia, es lógico aceptarlo. Y ojalá se vuelvan a matricular (voluntariamente) nuestras bicis, antes se hacía. Veréis cómo disminuyen los ladrones de bicicletas. Vivan las bicicletas por la calzada. Viva el ciclismo que vive y deja vivir.

Daniel Lebrato, de Ciclistas, por la calzada, 5 de julio 2016

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Un comentario en “Reivindicación del movimiento “Ciclistas, por la calzada”

  1. Efectivamente, las ordenanzas municipales de Sevilla, Barcelona, San Sebastián, Valencia, Zaragoza… (ciudades en las que se ha impuesto el modelo de segregación ciclista) establecen el carril bici como vía de uso obligatorio en aquellas calles donde exista. Legalmente, por encima, también el artículo 36.1 del Reglamento General de Circulación establece que los ciclos circularán por la vía específica que exista para ellos, en caso de que no haya, por el arcén y, en caso de que este tampoco exista, lo harán por la parte imprescindible de la calzada.

    En el caso de que esa obligación legal no exista sigue habiendo una presión de algunos automovilistas que pitan o gesticulan de forma desagradable a aquellos ciclistas urbanos que vamos por la calzada porque no queremos circular por carriles bici y aceras bici (también llamadas ratoneras bici).

    Algunos sueñan en ser encerrados: http://autonomiaciclista.radioalmaina.org/files/2014/09/safe_image.jpg

    Otros por suerte, nos resistimos a aceptar esta segregación. Los peatones andan por las aceras bici, los ciclistas no las usamos… ambos incumpliendo la ley, pero haciendo lo correcto:
    https://ciudadciclista.files.wordpress.com/2010/05/dsc00006.jpg?w=550&h=733
    https://ciudadciclista.files.wordpress.com/2010/05/dsc00013.jpg?w=550&h=733

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