En bicicleta ya habría llegado

Atasco-tráfico

CON BICICLETA YA HABRÍA LLEGADO

¿Saben aquel del automovilista cabreado en un atasco que ve de pronto una valla publicitaria que le dice con Renfe ya habría llegado? Fue una campaña de Renfe y DGT. Operación salida de Navidad de hace años. La publicidad consistió en poner, a mala leche, al conductor en el mismo punto y hora que el conductor se encontraba: de noche, en plena retención, con nieve y con el turismo cargado de criaturas con cara de preguntar, papá, ¿cuándo llegamos (a la cena de Nochebuena)? Al fondo de la gran foto, a la cola de coches la adelantaba, calentito y confortable, un tren de alta velocidad: con Renfe, ya habría llegado. Pues la bicicleta urbana, a los coches, en hora punta, igual podría decirles: con bici ya habría llegado. La anécdota es real. Circulaba yo por la calzada en mi BH Gacela, a la que llamo la veloz por anécdotas como la que les voy a contar. Avenida Ramón y Cajal en Sevilla (dos carriles en cada sentido y acera bici por el acerado). Hora punta de medio día, entre dos y tres de la tarde. Mi bici, delgada y astuta, ganaba la batalla a autobuses y automóviles a paso de tortuga entre semáforo y semáforo. Uno de los coches que dejé atrás era de la Policía Nacional. Tres semáforos más allá, me dan el alto. Se bajan dos policías de uniforme. Documentación. ¿No sabe usted que hay carril bici por la acera? Que sí, pero no era mi obligación circular por él. Y ellos, que para algo lo habrán puesto. Y yo, caballeros, díganme donde está escrito que el carril bici sea obligatorio o déjenme seguir, que llevo prisa. Y ellos, que es que es por su seguridad y tal y cual. Y yo, si no tienen más que decirme ni motivo para sancionarme, les ruego que me dejen seguir. Continúe usted ‑dijo el poli que parecía más razonable‑ pero circule por el carril bici. (A todo esto, también la acera bici iba saturada.) Yo callé y seguí a lo mío por donde venía, esquivando retrovisores de automovilistas que seguían cabreados. Cuento esto por compartir alguna reflexión. La primera, la falta de información legal que policías nacionales, locales o guardias civiles de tráfico tienen sobre la bicicleta, que los agentes no saben a qué atenerse, y no es culpa suya. Otra, para recordar que, donde hay carril, su uso es voluntario; son una discriminación positiva que a usted le presta la ciudad por ser usted quien es (autobús, taxi, bicicleta, coche de caballos o de minusválido), pero la ciudad deja a usted su mejor criterio, dentro, se entiende, del respeto a la seguridad vial, a ordenanzas y al Reglamento General de Circulación, que es quien manda aquí. Lo último es que observo mucho ciclista bien intencionado que se cree con derecho a opinar o polemizar: que si casco obligatorio o no, que si compartir carril bus taxi o circular a contramano. Miren ustedes. Visto que no nos vamos a poner de acuerdo y que es imposible que se legisle a gusto de todos, ya es hora de dejar tanta discusión y que ayuntamientos y usuarios nos pongamos bajo la sola y única legislación del Reglamento de Circulación. Que callen bandos municipales, concejalías y asociaciones ciclistas, subjetivas al máximo, influenciadas por lo que cada quien ha visto en Ámsterdam o en Berlín. Que cada ciclista haga el ciclismo que prefiera y que asuma sus peligros. ¿Que metes tu bicicleta entre el tráfico y vas sin casco? Evidentemente entras en un grupo de riesgo y si te hicieras un seguro te saldría más caro que a mí, que no me bajo de la acera. Mientras nadie ponga en riesgo la vida de los demás, a usted y a mí qué mas nos da. Esta manía de meternos en todo es de estirpe calvinista, propia de pueblos norteuropeos que adoran los comportamientos imitativos, unánimes. Preferible, un ciclismo mediterráneo, con margen de interpretación. En el doble juego vehículo (lento) / peatón (con ruedas) consiste la gracia de la bicicleta, su derecho a elegir entre el rojo como vehículo o el verde como peatón. ¿Me meto yo con usted, automovilista? ¿Me meto con usted, el ciclista chupa rotondas, depredador de aceras y pasos cebra, el pita peatones, el valiente con las personas que van andando y el cobarde con conductores de coches y autobuses? Yo ya he llegado. ¿Y usted?

Daniel Lebrato, del Movimiento Ciclistas por la Calzada (MCC), 6 de julio de 2016

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