Etiqueta: Cuba

bananas.

En términos políticos, lo bananero es, como lo populista, algo tenido en poca consideración democrática por quienes dictan la calidad democrática de una democracia (o dictadura). Como yo no estoy en ese juego (también desdeñé el auge del populismo, antes llamado demagogia), digo tan solo … Continúa leyendo bananas.

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anticastristas.

Personas de bien y mentes sensatas:

¿Qué os hizo Fidel? Ser anticastrista (no siendo cubano) son ganas de serlo habiendo otros antis primero y a mano. ¿Es libre quién dice que Cuba no es libre? Se beba un cubata de ron y de caña y brinde por cómo se es libre en España.

“Socializó la miseria” y “en Cuba no hay libertad”, dice en serio.

(Aquí la miseria es el silencio de los cajeros automáticos y, libertad, la de hurgar en los contenedores de basura.)

/ por Cándido en la Asamblea, de J.J. Díaz Trillo /

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cuentos desde La Habana hasta el Congreso

se-todos-los-cuentos

Mi generación creció contra la selectividad cuando fue implantada allá por 1970. Medio siglo después, que se celebre la vuelta de aquella selectividad como una victoria, da que pensar. Las huelgas y luchas estudiantiles (de los ‘60, como las de ahora) todas son explicables: quien estudia no quiere obstáculos añadidos a una carrera que ya es carrera de obstáculos. Pero pasa el tiempo y terminamos la carrera y nos damos cuenta: selectiva es la vida laboral y, lo menos malo, la selectividad académica porque, al fin, es pública y reglamentada y escasamente contaminada por el enchufismo y la presión de intereses privados. Celebrar hoy la vuelta de la selectividad es paradoja favorable a la coyuntura política por lo bien que hizo el Psoe facilitando un PP que gobierne en minoría para que la mayoría desmonte la Lomce. No os lo creáis demasiado. La igualdad de oportunidades no existe y es falso que la selección vaya a favor de quien más sabe. Seguirá la España dominante ocupando los puestos de mando y beneficio y la España dominada seguirá soportando los trabajos más duros y peor pagados. Lo cual conecta con lo que hemos vuelto a oír y a leer (en Cándido en la Asamblea, novela de J. J. Díaz Trillo) que hizo Fidel Castro en Cuba: socializar la miseria. ¡Y cómo, si no, si solo se reparte lo que se tiene! La riqueza cubana hizo en el 59 lo que en todas partes desde los rusos blancos en el albor de la Revolución Rusa hasta la actual Miami de Cuba y Venezuela: fugar capitales, evadir patrimonios, emigrar empresas, boicotear suministros básicos para una población que, empobrecida y a riesgo de hambre por los supermercados vacíos, celebrará que vuelva el viejo régimen que ese sí que puede repartir la riqueza, no te jode. La candidez de quien desmonta o desprecia la experiencia igualitaria en Cuba o donde sea y siempre en nombre de que en Cuba no hay libertad es igual y comparable a la de quien desmontando Lomces y selectividades nuevas repone Logses y selectividades antiguas creyéndose que en España hay igualdad de oportunidades. Va por sus señorías estos versos de León Felipe (1884‑1968) en Sé todos los cuentos: Yo no sé muchas cosas, es verdad. / Digo tan sólo lo que he visto. / Y he visto: / que la cuna del hombre la mecen con cuentos, / que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, / que el llanto del hombre lo taponan en cuentos, / que los huesos del hombre los entierran con cuentos… / y que el miedo del hombre… / ha inventado todos los cuentos. / Yo sé muy pocas cosas, es verdad. / Pero me han dormido con todos los cuentos… / y sé todos los cuentos. [Revista Babel n°22, Julio-Agosto, 1944.]

lecciones de Cuba.

La palabra revolución designa una acción puntual, un golpe de estado, y una acción durativa, un régimen (DAE: revolución 1. Levantamiento o sublevación popular. revolución 2. Cambio profundo en las estructuras políticas y socioeconómicas de una comunidad). Cuando se habla del “triunfo de la Revolución Francesa” hablamos de los cambios profundos que tuvieron éxito en una amplia comunidad de economías de burguesía desarrollada, no de la cantidad de golpes de estado ‘a la francesa’. Cuando se habla del “fracaso de la Revolución Rusa” hablamos de un cambio profundo que no cuajó con agrado comparativo frente a lo que el Este creyó que era el Oeste, al otro lado del Muro (en el Caribe: La Habana frente a Miami).

Para hablar de Cuba, había que estar, más que a favor de la revolución (que saldría ‑como todo‑ mejor o peor), en contra del régimen de Batista. Para hablar de Cuba, la dictadura del Partido Comunista tenía que ser comparable o comparada con la dictadura de la democracia bajo una única Constitución. Para hablar de Cuba, había que ser consciente de que el país que tuviera la fortuna de haber hecho la revolución (algo que entonces se podía desde el ejército, desde la guerrilla o desde la diplomacia y la política) no disponía más que de una forma de postrevolución, de régimen: el socialismo en un solo país (sistema Stalin) puesto que el mundo revolucionario había renunciado a la revolución o internacional o permanente (sistema Trotski). Para hablar de Cuba, se sabía que David solo vence a Goliat en la literatura.

Y Cuba no resistirá. “Patria o muerte” estaba mal dicho: patria y muerte son lo mismo ante el capitalismo, que eso sí que es internacional; también con mi consentimiento como turista desde una España aliada de los Estados Unidos, sostenedora de sus bases militares y cómplice de la guerra económica que asfixiaba al valiente y minúsculo país cubano. Una lección nos deja Cuba: la próxima, que sea global.

Daniel Lebrato / a Mercedes Rodríguez Pacheco, amiga mía y de Cuba /

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