cuentos desde La Habana hasta el Congreso

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Mi generación creció contra la selectividad cuando fue implantada allá por 1970. Medio siglo después, que se celebre la vuelta de aquella selectividad como una victoria, da que pensar. Las huelgas y luchas estudiantiles (de los ‘60, como las de ahora) todas son explicables: quien estudia no quiere obstáculos añadidos a una carrera que ya es carrera de obstáculos. Pero pasa el tiempo y terminamos la carrera y nos damos cuenta: selectiva es la vida laboral y, lo menos malo, la selectividad académica porque, al fin, es pública y reglamentada y escasamente contaminada por el enchufismo y la presión de intereses privados. Celebrar hoy la vuelta de la selectividad es paradoja favorable a la coyuntura política por lo bien que hizo el Psoe facilitando un PP que gobierne en minoría para que la mayoría desmonte la Lomce. No os lo creáis demasiado. La igualdad de oportunidades no existe y es falso que la selección vaya a favor de quien más sabe. Seguirá la España dominante ocupando los puestos de mando y beneficio y la España dominada seguirá soportando los trabajos más duros y peor pagados. Lo cual conecta con lo que hemos vuelto a oír y a leer (en Cándido en la Asamblea, novela de J. J. Díaz Trillo) que hizo Fidel Castro en Cuba: socializar la miseria. ¡Y cómo, si no, si solo se reparte lo que se tiene! La riqueza cubana hizo en el 59 lo que en todas partes desde los rusos blancos en el albor de la Revolución Rusa hasta la actual Miami de Cuba y Venezuela: fugar capitales, evadir patrimonios, emigrar empresas, boicotear suministros básicos para una población que, empobrecida y a riesgo de hambre por los supermercados vacíos, celebrará que vuelva el viejo régimen que ese sí que puede repartir la riqueza, no te jode. La candidez de quien desmonta o desprecia la experiencia igualitaria en Cuba o donde sea y siempre en nombre de que en Cuba no hay libertad es igual y comparable a la de quien desmontando Lomces y selectividades nuevas repone Logses y selectividades antiguas creyéndose que en España hay igualdad de oportunidades. Va por sus señorías estos versos de León Felipe (1884‑1968) en Sé todos los cuentos: Yo no sé muchas cosas, es verdad. / Digo tan sólo lo que he visto. / Y he visto: / que la cuna del hombre la mecen con cuentos, / que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos, / que el llanto del hombre lo taponan en cuentos, / que los huesos del hombre los entierran con cuentos… / y que el miedo del hombre… / ha inventado todos los cuentos. / Yo sé muy pocas cosas, es verdad. / Pero me han dormido con todos los cuentos… / y sé todos los cuentos. [Revista Babel n°22, Julio-Agosto, 1944.]

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