Etiqueta: Cernuda

brillantinas.

Antonio_Machado_por_Leandro_Oroz_(1925)

brillantina [3.710 millones de gugles]: preparación cosmética que se usa para dar brillo al cabello. Fue invento francés presentado en la Expo de París en 1900, brillantine, de brillar (1617), del italiano brillare (siglo 13), emitir luz viva y temblante, voz de creación expresiva emparentada con rielar (“la luna en el mar riela”, Canción del Pirata de Espronceda), de donde brillante (adjetivo y sustantivo) y brillo. La raíz sería berilo, de berilus, piedra preciosa la más brillante, originaria de la India (topónimo Vélur), que en latín medieval pasó a designar los espejos. Brillantina fue una de las traducciones del título de la película Grease (1978) en Chile, Colombia y Ecuador, otras veces Vaselina o simplemente Grease. La brillantina original se fabricaba con aceite de bergamota, fruta entre la menta y el limón. Era de uso mixto, mujeres y hombres; se aplicaba la brillantina al pelo y luego se peinaba o se hacía el moño. En los tiempos de el hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso la brillantina fue (con el agua de colonia, la loción tras afeitado y el desodorante) de las primeras coqueterías masculinas, sin duda por su función gomina o fijador que contribuía a disimular la alopecia o diversa forma de calvicie mal vista entonces. No confundir viril varonil con viril con uve de vidrio o vidriera (1611), antes beril (1ª mitad siglo 15), también de berilo: cristal que encierra la custodia para la exposición del Corpus. Góngora: “que habéis para viriles usurpado” (Soneto De pura honestidad templo sagrado, 1582). Brillantina usaron Lorca, Alberti y Luis Cernuda (de frentes despejadas) y Ortega y Gasset, que se tapaba el cráneo de lado a lado; también, los hermanos Machado, a 80 años de la muerte del poeta del “torpe aliño indumentario”, coqueto Antonio Machado. En su recuerdo, sean presumidos y cuiden su imagen. Es un consejo del profesor Daniel Lebrato punto com, con ce de “calvo seré, mas calvo enamorado”.

Ilustración: Antonio Machado, por Leandro Oroz, en 1925. Tenía el poeta 50 años.


 

el andaluz (no a la patria, no a la guerra).

De las respuestas al uso y papel de España en el reciente bombardeo a Siria, ninguna tan servil como la que se ha dado desde Andalucía, patria querida del ¡Vivan las cadenas! por mucho que quieran presumir de la Pepa[1]. Sobre esa basura, esta otra, de cosecha propia:


 

EL ANDALUZ [2]
Cernuda 2

Si matan con Navantia y con el Airbus,
¡qué bien!, joder, ¡qué bien!
¡Creando empleo!
Si matan con lejía los Tres Sietes,
¡qué mal!, chaval, ¡qué mal!
¡Eso está feo! [3]

O sea que si matan ‑como a un cerdo
ibérico se mata en la matanza‑,
que cumplan la ordenanza y los acuerdos
del andaluz, gente de paz:
«Por Rota, los misiles de la Otan;
la muerte en general, por Gibraltar.»

Y a ti, si te preguntan, lo dijiste
de Donald Trump, del Brexit o en un chiste
(haciéndote el pelota y el patriota)
del catalán.


[1] Constitución liberal de 1812, dada en Cádiz.

[2] Luis Cernuda, EL ANDALUZ. Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. / Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda al andaluz.

[3] Navantia (en Cádiz), Airbus (en Sevilla) y Los Tres Sietes (en Camas, Sevilla) son fábricas o sucursales andaluzas. El pretexto de Trump para bombardear Siria a su antojo fue el supuesto uso de armas químicas por parte del régimen de Bachar el Asad. El ataque ocurrió el viernes 7 de abril de 2017 y tuvo su punto de partida en la base de Rota, Cádiz. Los Tres Sietes (química que fabrica la popular lejía) se compara irónicamente con la alta tecnología de Airbus y de Navantia al servicio de la guerra digamos convencional.

claves de los Sonetos del amor oscuro.

manuscrito-lorca

La invención de la homosexualidad en
LOS SONETOS DEL AMOR OSCURO
de Federico García Lorca.
Análisis y comentario. Conclusiones: Ctrl+F+**

  1. LOS TÍTULOS.

(por orden de aparición en ABC Cultural, 1984)

  1. Soneto de la guirnalda de rosas
  2. Soneto de la dulce queja
  3. Llagas de amor
  4. Soneto de la carta (El poeta pide a su amor que le escriba)
  5. El poeta dice la verdad
  6. El poeta habla por teléfono con el amor
  7. El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca
  8. Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma
  9. ¡Ay voz secreta del amor oscuro!
  10. El amor duerme en el pecho del poeta
  11. Noche del amor insomne.

(reconstrucción por orden alfabético, salen 13 títulos)

Ay voz secreta del amor oscuro

El amor duerme en el pecho del poeta

El poeta dice la verdad

El poeta habla por teléfono con el amor

El poeta manda a su amor una paloma

El poeta pide a su amor que le escriba

El poeta pregunta a su amor por la ciudad encantada de Cuenca

Llagas de amor

Noche del amor insomne

Soneto de la carta

Soneto de la dulce queja

Soneto de la guirnalda de rosas

Soneto gongorino

Todos son títulos de función referencial y modalidad enunciativa afirmativa (de titular), menos Ay voz secreta del amor oscuro, de modalidad exhortativa, que repite el primer verso y servirá de título al conjunto. Seis títulos son oracionales (de sujeto, verbo y predicado) con valor narrativo; cuatro de ellos: sujeto el poeta (El poeta dice, El poeta habla, El poeta manda, El poeta pide, El poeta pregunta) y uno: sujeto el amor (El amor duerme); el resto, va en estilo nominal (sin predicado): cuatro empiezan con Soneto, uno con Llagas y otro con Noche. amor (siete apariciones), poeta (cinco) y soneto (tres) son las palabras recurrentes.

De los verbos, cuatro son de dicción, contacto o comunicación: dice, habla, pide, pregunta; uno, de acción acción: manda, y, otro, de acción estado: duerme. Todo en nominal o en tercera persona. De los adjetivos, uno es obligado (Cuenca, ciudad encantada), otro especificativo (soneto gongorino) y el resto calificativos poéticos de la melancolía: dulce queja, amor insomne, amor oscuro, voz secreta; adyacentes acordes con núcleos sustantivos también poéticos guirnalda, llagas, noche, pecho, queja, rosas, voz. Solo el adjetivo dulce va antepuesto (epíteto). El sustantivo amor tres veces es su amor (persona) y podría serlo en los demás salvo en la Noche del amor insomne, donde amor es sexo (la aurora nos unió sobre la cama, dirá un verso). De todos los amores, el que más podría representar el Amor concepto (no persona ni sexo: Cupido o el Amor alegórico de Dante o de Juan Ruiz) es ¡Ay voz secreta del amor oscuro!, aunque tampoco inequívocamente, ya que el amor termina identificado con el poeta: que soy amor, que soy naturaleza. Neologismo poético: teléfono; locativo: Cuenca.

**Conclusiones a los títulos

El estilo de los títulos cursa por la antigua epigrafía, o manera de titular, vigente desde la Edad Media hasta los tiempos didácticos, cuando era normal que el autor o su editor anticipara la materia, el asunto de un texto que venía a continuación, didactismo que prevalecía sobre la intriga (hoy se diría que autores y editores hacían ellos mismos el spoiler), de donde viene redactar los títulos en tercera persona. De esta manera, se desvía el lirismo (distanciamiento) y se condiciona la lectura; el caso más claro, como después se verá, el del soneto de El amor duerme en el pecho del poeta, único en que coinciden dos adjetivos masculinos que podrían entenderse: amor de hombre con hombre.

  1. LOS SONETOS

La leyenda tejida en torno a los sonetos consistió y consiste en hacer de los sonetos un reconocimiento de homosexualidad por parte del autor. Sin embargo, no hay nada en los sonetos que, literalmente y en comentario de texto, demuestre declaración autobiográfica o confesión personal.

El 22 de mayo de 2015 escribe en ABC Isabel M. Reverte, experta en Lorca: «En los sonetos aparece por primera vez y de forma explícita su reivindicación de la homosexualidad. [hay que demostrarlo, señora Reverte] »La familia no quería publicarlos porque no podía soportar que alguien dijera que Lorca era homosexual. [hay que demostrarlo, familia Lorca] »El entonces subdirector de colaboraciones culturales de ABC, Santiago Castelo, añade que el calificativo de oscuro era un juego que hablaba del amor prohibido entre estos amigos.» [hay que demostrarlo, señor Castelo]

Que alguien demuestre no el nombre y apellidos del hombre amado de carne y hueso (que eso sería pedir biografía, no ciencia literaria), sino algo más simple: dónde, en qué momento y con qué palabras, emisor masculino varón se dirige a o habla de masculino varón. Lorca hizo como otros poetas homos o héteros: dirigirse al amor, que no tiene sexo o los tiene todos.

Estamos hablando de una conmoción editorial que sucedió en 1984. En 1935, cuando Lorca empezó a escribir sus sonetos (a sus 37 años, no era un chaval), como poeta tenía tras sí (por delante, a la hora de escribir) todas estas tradiciones que eran otras tantas maneras de escritura:

–el surrealismo y el propio Lorca de Poeta en Nueva York (desde la Oda a Walt Whitman al Pequeño vals vienés), más la poesía de poetas homo de su generación (Rafael de León, Cernuda, Aleixandre)

–San Juan de la Cruz, con sus canciones entre el alma y el esposo, al fondo el Cantar de los Cantares

–las canciones de amigo

–la copla española

–Góngora y el soneto clásico y, con lo clásico,

–los tópicos del amor platónico (homo erótico), del amor pasión y del amor posesión, con el carpe diem y el tempus fugit.

Con esos mimbres, Lorca deja en sus sonetos estas marcas de género. Y ni una más:

–Son guirnalda de amor, cama de herido,

–Que unidos, enlazados, el tiempo nos encuentre destrozados.

–Pero yo te sufrí, rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura

–si soy el perro de tu señorío

–estás dormido. Yo te oculto llorando, perseguido.
Pero sigue durmiendo, vida mía.

La única secuencia que no deja dudas de [masculino ama a masculino], lo único que no se podría decir a una mujer, que estaría dormida, va el poeta y lo titula El amor duerme en el pecho del poeta. Entonces, sí. Con ayuda del título (hay sonetos de 15 versos) el neutro amor, o el epiceno amor, sigue siendo sujeto y objeto protagonista. Lorca estaba en la madurez de su oficio muy por encima de sus amantes, de su familia y de España. Y no solo de la España de la República y de Franco. El revuelo estalló en plena democracia: ¡extra!, ¡extra!, ¡Lorca reconoce su homosexualidad! Y ahí destacó el grupo culto mariquita, que por entonces (eran los Novísimos y brillaba Gil de Biedma) extendía la etiqueta de este entiende (queriendo decir: es de los nuestros) a todo lo que se movía en el mundo del famoseo, del arte, de la historia y de la cultura. Y Lorca concitaba todos los conjuros. Pero, en su afán por salir a la luz y normalizar lo normal, el grupo homo olvidó que hay algo mejor que reconocerse. Y es no conocer, que nadie se inmiscuya ni interprete (lo que es o deja de ser). Lorca fue señor administrando su privacidad (que el antifranquismo entendió como represión) mientras que la homosexualidad de salón ya ven en qué ha acabado: en tacones y uñas pintadas para el día del orgullo gai, misa de gallos y de plumas, y ninguna es de Lorca.

**Conclusiones
Al cierre de esta edición hay un par de ideas, que no son nuevas ni son mías, en las que me parece importante insistir. Por un lado, vindicar el pie de la letra del texto, que esa es la materia de la literatura, y dejar para la biografía, que es ciencia bien distinta, los cotilleíllos y entresijos del personaje, que tienen su público y su interés, claro que sí, pero un buen comentarista ha de imaginar que su texto es anónimo, que los sonetos me los encontré, como hojas sueltas en la parada del autobús o en el banco del parque, y que al leerlos ‑estupefacto y absorto- dije: ¡Joder, vaya par de mariquitas! y, encima y además, ¡Joder, por su estilo tienen que ser de Lorca! ¡Eureka, eureka! ¡Encontré el eslabón perdido!

Otra conclusión es que, para hablar de amor, nada mejor, más potente y más místico, que hablar de amor y al amor; mística, palabra bien escogida. Si para expresar lo divino, San Juan de la Cruz acudió al amor humano, al sexo, así la concreta cama que tengo con una persona adquiere una dimensión divina, universal, con solo llamarla amor.

Por último, mi aportación personal: la astucia de los títulos. En particular, del título El amor duerme en el pecho del poeta porque sin título, yo perseguido y tú dormido dejaría manifiesto que tú y yo, vida mía (receptor explícito), somos varones y ¡peligro! Y viene entonces el título a dar el quite, a despejar dudas, y el lector se dejará llevar. Es derecho de Lorca como San Juan de la Cruz pidió ser leído a lo divino donde estudiantes morbosos veíamos sexo y puro sexo, y el profesor: ¡No, no! Ella es la Iglesia y Él, Dios, que esta es la mística, zoquetes míos.

Y un reparo ‑leve‑ entre tanta hermosura (si el alma pudiera decir lo bonitos que son los sonetos). En el Soneto gongorino usa Lorca un do por donde; do que leímos en la rima 4 de Gustavo Adolfo Bécquer: Mientras la humanidad, siempre avanzando, no sepa a camina. En el Soneto gongorino, verso 4, escribe Lorca: llama lenta de amor do estoy parando. Una prueba de que las cárceles no son solo de amor, también de métrica para quien se impone el endecasílabo. Ese do es ajeno al estilo de Lorca[1] (ya era solo de uso literario en tiempos de Bécquer). Lo cual se dice a mayor gloria del resto del léxico empleado, donde no leerán ustedes ni un tal por como ni un *Lejana cual oscura corza herida ni un *Dulce cual sollozo en la nevada, algo que otros hicieron, y ahí está Cernuda. La virtud de la gran poesía hay quien cree que está en la retórica, en la acumulación de artificios; y no: desde Manrique hasta hoy, pasando por estos sonetos del amor oscuro, la virtud de la gran poesía es que se lea y se disfrute con naturalidad.

APÉNDICES para el comentario de textos.

EL LÉXICO de los Sonetos del amor oscuro

LA MÉTRICA de los Sonetos del amor oscuro.

Daniel Lebrato, eLTeNDeDeRo, 11/01/2017

[1] Escrutadas sus Poesías Completas, solo hemos visto do en los Seis Poemas Galegos; gallego do, español de él, naturalmente.

la invención de la homosexualidad en los Sonetos del amor oscuro.

Lorca

Estamos hablando de una conmoción editorial que sucedió en 1984.

En 1935, cuando Lorca empezó a escribir sus sonetos (a sus 37 años, no era un chaval), como poeta tenía ante sí (por delante, a la hora de escribir) todas estas tradiciones que eran otras tantas maneras de escritura:

–el surrealismo y el propio Lorca de Poeta en Nueva York (desde la Oda a Walt Whitman al Pequeño vals vienés), más la poesía de poetas homo de su generación (Rafael de León, Cernuda, Aleixandre)

–San Juan de la Cruz, con sus canciones entre el alma y el esposo, al fondo el Cantar de los Cantares

–las canciones de amigo

–la copla española

–Góngora y el soneto clásico y, con lo clásico,

–los tópicos del amor platónico (homo erótico), del amor pasión y del amor posesión, con el carpe diem y el tempus fugit.

Con esos mimbres, Lorca deja en sus sonetos estas marcas de género. Y ni una más:

–Son guirnalda de amor, cama de herido, [2:9]

–Que unidos, enlazados, el tiempo nos encuentre destrozados. [3:12,14]

–Pero yo te sufrí, rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura [4:9-10]

–si soy el perro de tu señorío [6:11]

–estás dormido. Yo te oculto llorando, perseguido. + Pero sigue durmiendo, vida mía. [11:2,3,12]

La única secuencia que no deja dudas de “masculino ama a masculino”, lo único que no se podría decir a una mujer, que estaría dormida [11:2], va el poeta y lo titula El amor duerme en el pecho del poeta. Entonces, sí. Con ayuda del título (hay sonetos de 15 versos) el neutro amor, o el epiceno amor, sigue siendo sujeto y objeto protagonista.

Federico García Lorca estaba en la madurez de su oficio muy por encima de sus amantes, de su familia y de España. Y no solo de la España de la República y de Franco. El revuelo estalló en plena democracia: ¡extra!, ¡extra!, ¡Lorca reconoce su homosexualidad! Y ahí destacó el grupo culto mariquita, que por entonces (eran los Novísimos y brillaba Gil de Biedma) extendía la etiqueta de este entiende (queriendo decir: es de los nuestros) a todo lo que se movía en el mundo del famoseo, del arte, de la historia y de la cultura. Y Lorca concitaba todos los conjuros. Pero, en su afán por salir a la luz y normalizar lo normal, el grupo homo olvidó que hay algo mejor que reconocerse. Y es no conocer, que nadie se inmiscuya ni interprete (lo que es o deja de ser).

Lorca fue señor administrando su privacidad (que el antifranquismo entendió como represión) mientras que la homosexualidad de salón ya ven en qué ha acabado: en tacones y uñas pintadas para el día del orgullo gai, misa de gallos y de plumas, y ninguna es de Lorca.

*

eLTeNDeDeRo pone a disposición de quien lo pida un estudio sobre
EL LÉXICO de los Sonetos del amor oscuro y, otro, sobre LA MÉTRICA.


la invención de la homosexualidad en los Sonetos del amor oscuro de Federico García Lorca.

Lorca

 

Los sonetos del amor oscuro escenifican la prevalencia de la biografía sobre el texto. La leyenda tejida en torno a ellos consistió y consiste en hacer de los sonetos un reconocimiento de homosexualidad por parte del autor, Federico García Lorca. Sin embargo, no hay nada en los sonetos que, literalmente y en comentario de texto, demuestre declaración autobiográfica o confesión personal (lo del escándalo es juicio de valor y el escándalo vende, y el comentario de texto no está para juzgar ni para vender).

El 22 de mayo de 2015 escribe en ABC Isabel M. Reverte, experta en Lorca:

«En los sonetos aparece por primera vez y de forma explícita su reivindicación de la homosexualidad.

[hay que demostrarlo, señora Reverte]

»La familia no quería publicarlos porque “no podía soportar que alguien dijera que Lorca era homosexual”.

[hay que demostrarlo, familia Lorca]

»El entonces subdirector de colaboraciones culturales de ABC, Santiago Castelo, añade que el calificativo de oscuro era un juego que hablaba del amor prohibido entre estos amigos.»

[hay que demostrarlo, señor Castelo]

Comentarios así, a puñaítos.

Frente a tamaña unanimidad, eLTeNDeDeRo agradecería que alguien demuestre: aquí, en esta palabra o en este verso, aquí o aquí (señalando con el dedito), aquí radica la declaración de homosexualidad o la prueba del hombre de carne y hueso.

En realidad, Lorca actuó como otros poetas homos de su generación como Aleixandre o Cernuda (por no hablar de los sonetos de Shakespeare o de los versos libres de Walt Whitman): dirigirse al amor, receptor masculino que igual esconde el amado de las canciones de San Juan de la Cruz (¿hubiera estado bien visto un varón receptor de sus canciones?), que una lesbiana que un mariquita o que un amor heterosexual. Analizaremos uno a uno los masculinos de los 11 sonetos. Mañana en eLTeNDeDeRo. Se admiten ideas. [enlace a Historia oculta de los sonetos.]

plagio o devoción

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DONDE HABITE EL OLVIDO

Se llama paráfrasis, intertexto, puede ser glosa o cita. Se trata de tomar un texto (A) y sobre él y a partir de él construir otro (B), tenga la relación que tenga con el primero: recreación, variación, parodia. En la poesía española del siglo 20 dos poetas cogieron texto ajeno y lo usaron de título para libros o poemas propios. Uno fue Luis Cernuda: Donde habite el olvido, poema y libro (1931), lo sacó de Bécquer. Otro fue Pedro Salinas, que tomó el título La voz a ti debida (1933) de Garcilaso[1]. Donde habite el olvido todavía tendría descendencia en Joaquín Sabina en una canción de sus 500 días y 19 noches (1999). Todo está en el artículo Donde habite el olvido: de Bécquer a Sabina pasando por Cernuda, firmado por CaArte en la web Acabando con la Cultura, que eLTeNDeDeRo recomienda.

Leído lo cual, si les sobra tiempo o no les importa perderlo, vean lo que opina sobre el plagio Hernán Darío Carro, autoproclamado poeta. TRANSCRIPCIÓN de los comentarios.

Comentario 1. Anónimo, 30 de abril de 2011, 0:35: Sabina para inspirarse ha bebido de los clásicos, y también de unas cuantas botellas de whisky, y sin soda, qué voy a hacerle yo.

Comentario 2. Rita, 21 de marzo de 2014, 13:32: Cada uno bebe de lo que quiere. Sabina es un gran poeta.

Comentario 3. Hernán Darío Carro, 17 de marzo de 2016, 4:31: Sabina es un ladrón de versos, toda su obra es un plagio y como buen ladrón glorifica a los ladrones. No quiero malgastar mi tiempo aquí escribiendo sobre un poeta tan pobre y tan vanamente glorificado. 4:37: Yo soy poeta y yo escribo sin robar nada a nadie y si cien años después de mi muerte alguien roba mis versos y después dice que es en mi homenaje sin duda que volveré del otro mundo a tirarle de las orejas. He aquí uno de mis mejores versos, publicado en Argentina y en España:

SOMOS
caricias que en la piel se bordan
cuando junto a las sombras
tus deseos me nombran
y nos conocemos con premura
durante la penumbra que siembra la luna que nos alumbra
hasta el amanecer
Navego en las entrañas de tu ser
para volver a nacer
entre tus piernas, mujer.

Hernán Darío Carro

Comentario 4. Respuesta de Anónimo, 30 de mayo de 2016, 13:17: La asunción de yo soy poeta habla mucho (y mal) del que lo dice. La poesía (y, en general, la literatura, el arte) se ha construido siempre sobre las bases de otros. Nadie saca lo suyo de la nada. ¿También tirarías de las orejas al gran Cernuda por coger el verso de Bécquer?

Comentario 5. Hernán Darío Carro, 6 de junio de 2016, 15:10: Yo soy poeta y en verdad me hubiese gustado ser el poema (Gil de Biedma). Para ser un verdadero poeta es necesario adentrarse en el yo y encontrar la propia voz, la esencia del ser. Aquellos que siguen ligados al nosotros, jamás van a ser poetas, solamente escriben y hacen cultura vulgar para las masas. El gran Cernuda es intocable, porque sus poemas así lo demuestran, su pluma es única y original. En verdad [lo que encuentre] en mi poema me tiene sin cuidado. Hace mucho tiempo que no dependo del juicio de los hombres y eso sucede desde que soy inmortal.

[1] Salinas cita la fuente de Garcilaso y Cernuda no, de Bécquer. En Sevilla en los años 30 el mundillo literario sabía que donde habite el olvido era de una rima de Bécquer.