restos del naufragio.

chivo expiatorio. Macho cabrío que el sumo sacerdote sacrificaba por los pecados de los israelitas. cabeza de turco. Persona a quien se achacan todas las culpas para eximir a otras. garbanzo negro. Que hay que expurgarlo para un buen puchero.

Estas personas primero atraen, por miedo a él, la cólera de un grupo y después son marginadas a mayor lavado de conciencia del grupo, que pasa de sentirse supuestamente acosado a ser real y efectivamente acosador. En tiempos de tolerancia y diversidad disfrazadas de igualdad, el remedio contra la conjura es vencer el miedo que le dio origen. Así, en no habiendo pecado, no habrá que buscar que pague un justo por pecadores.

Los oscuros mecanismos del acoso yo los padecí en sus dos variantes, laboral y familiar, que dieron paso a Lebrato contra Lebrato. Años después de aquellos acontecimientos, que yo vencí como se vence un cáncer, todavía me salpica alguna vindicación, algún reclamo o lo contrario: el denigre contra alguien que conmigo va, por caso, contra un buen amigo que me siguió siendo fiel. Y pienso ‑con la lógica del tópico del maleficio de la bruja o de la suegra‑ que son restos de rencillas y banderías a los que no tenemos que prestarles el más mínimo caso, entre otras razones porque mi antiguo grupo acosador se frotaría las manos si nos viesen a mi amigo y a mí pelear o discutir. Y todo por un quítame allá esa habladuría o esa difamación que el grupo acosador no ha desactivado. Restos del naufragio.

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