Coplas por la muerte del Estado del Bienestar y de la Enseñanza Pública


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Recuerde el alma dormida,
avive el flexo y despierte
contemplando
cómo se acerca el examen,
cómo se vienen las notas
tan callando.

Los deberes y los juegos
que tuvimos en el cole,
¿dónde quedan?,
los dejamos para luego
cuando llega secundaria
dando guerra.

Pues si vemos el trimestre
cómo en un mes ya se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no aprendido
por ya dado.

Las décimas y centésimas
que disputa el instituto,
¿quién las puso?
Dos señoras con dos ruedas:
excelencia y selectivi‑
dad por grupos.

Los estudios y las orlas,
que nos dejan los mejores,
¿quién lo duda?
Profesoras, profesores,
sus latines y sus fórmulas,
la cultura.

Cuán presto se es bachiller,
cómo, después, diplomado,
no hay color;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera que es licenciado
ya es doctor.

No hablo de aquel profesor,
no hablo de la directora
que sabía
qué esconde el tablón de honor
a quien lo alcanza en buen hora
de por vida.

Este plan es el camino
para el título, que es caro,
que vendrá.
Más cumple que dé el Estado
menos tasas y más becas:
Bienestar.

Bienestar es la jugada
para que acaben los hijos
y las hijas
de ingeniero, directivo,
notario, juez, ciruplasta
o dentista.

Facultades que, adquiridas,
igualan estos oficios
con los nobles.
Allí van los I+Ds,
los clientes y pacientes
con su sobre.

Medicina es la carrera
que termina en mi consulta,
y a cobrar,
y Derecho es mi derecho
a montarme mi bufete,
y a ganar.

No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
la carrera
más que el grado que sacó,
pues que todo es ver llenarse
la cartera.

Nuestras vidas son acciones
que van a dar a la Bolsa,
o a invertir;
allí van los capitales
derechos a se agrandar
y evadir.

Ganamos mientras jodemos,
jodemos mientras pensamos
en llevarnos
lo nuestro con lo de ellos,
así que cuando follamos
descansamos.

¿Qué fue de aquella igualdad
de la Logse de los pobres
con los ricos?
No fueron sino acallar
cuatro tontos con pancartas
con sus gritos.

Esas becas poderosas
que vimos legislaturas
ya pasadas,
con los recortes llorosos,
¿de la universidad para
todos? ¡Nada!

Dios nos ponga de modelo
quien del Estado sacó
y hoy se forra,
o si en la vida estudió
y danos alto consuelo
su vidorra.

Pobrecito el invitado
que creyó que iban a darle
del pastel.
Yo, al sillón, y tú, a limpiarlo;
que se note que estudiaste
la efepé.

Pues el otro, el discapáciti,
se juntó con la diversi,
y ahí le andan,
aspirando a la celébrity
que los lleve a la universi
de la fama.

Pobre del pobre sin título
que sabe lo que no sabe
como tú,
tus másteres y currículos
para entrar en la Volkswagen
o en Airbus.

Dejo las invocaciones
de las madres en las casas
y a sus órdenes,
sus ardores cuando entraban
a machete en esos cuartos
de leones.

Ved de cuán poco valor
son las hojas de los días
y las horas:
despertarse, el desayuno,
comida, merienda y cena
y lavadoras.

Decidme: los picassitos
del artista que guardasteis,
cosa fina,
¿qué son hoy, fuera del cole,
sino igual que los que guarda
la vecina?

Y flauta, clases de baile,
de guitarra, de taekwondo,
de jinete,
¿qué son, sino nimiedades,
como música de fondo
del banquete?

Dejemos a la privada,
que sus curas no los vimos,
ni sus monjas;
dejemos la concertada,
aunque oímos y sufrimos
sus historias.

¿Qué se hizo el Informe Pisa?
¿Qué fue de emularnos antes
con Europa?
¿Qué se hizo de Erasmus Mundus?
¿Qué fue de tanto estudiante
viento en popa?

Fueron sino Presupuestos
del Estado del Gobierno
Zapatero
que en llegándose el PP,
la Lomce, el ministro Wert,
no hubo un euro.

Así que no hay cosa fuerte,
que a obreros y más abejas
de extrarradio,
igual los tratan las leyes
como a los torpes, que tengan
el graduado.

Y las madres, ¿qué fue de ellas?,
¿sus desvelos?, ¿sus afanes?,
¿sus quehaceres?
¿Qué se hicieron sus princesas,
su “¡Silencio! está estudiando”?
Esteticienes.

Y los padres, ¿qué se hicieron,
biberones y pañales
que pusimos?
Ya verás que bien te cambian
los pañales cuando vayas
al asilo.

Estado del bien está,
bien estaba, bien estuvo
y bien estamos;
sin bienestar, ¿quién podrá
llamar a los euros duros
del Estado?

Cuán presto se fue el quejar
de las tiendas que mal abran
los domingos;
cómo se vino a quedar
lo barato con las gangas
de los chinos.

Después de optar al G‑7,
después de entrar al G‑20,
con su oferta,
en la su villa de España
la Crisis vino a llamar
a su puerta

diciendo: Buen caballero,
dejad al niño y la niña
estudiando;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este embargo.

No se os haga tan amarga
la penosa auditoría
que aguardáis;
que otras cuentas en Suïza
y en paraísos fiscales
esperáis.

Aunque esa vida en efigie
no nos dé la vida eterna
verdadera;
mas, con todo, es preferible
a vivir entre la Hacienda
y la Audiencia.

No perdamos tiempo ya
en este mundo infeliz
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con Wall Street
para todo.

Y consiento en mi vivir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre morir
pudiendo que otros se mueran
es locura.

Así, con tal entender,
todas sus cosas en manos
de abogados,
dejando en tierra mujer
e hijos, gafas, bufanda,
bien tapado,

dio el tique a quien lo pidió
y al fin ascendió a los cielos
de la gloria;
y aunque lo busque Interpol,
no le verán más el pelo
ni en Andorra.


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Los pájaros del PP,
todos ellos estudiaron
sus carreras.
Los pícaros del PSOE,
casi todos, aunque alguno
se la inventa.

Estas Coplas a la muerte
del Estado y la Enseñanza,
por Manrique,
las hizo Daniel Lebrato.
Sanlúcar, siete de julio,
2015.

Y aunque el ilustre poeta
ni mucho menos su padre
lo pretendan,
a mí, de a seis, no de a doce
versos por copla, me salen
las cuarenta.

Vale.
(Cualquier parecido
con la realidad es pura
coincidencia.
Los casos ciertos, sufridos,
¿qué fueron sino verduras
de las eras?)

Cuán presto se fue el votar
partidos socialdemócratas
que exprimían
su pasado colonial,
África, Asia, América
y Oceanía.

Pues si vemos democracia
cómo en un voto se es ido
y acabado,
si juzgamos, demos gracias:
daremos lo no venido
por pasado.


Fin de las
Coplas por la muerte
del Estado del Bienestar y de la Enseñanza Pública.
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