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Emilio Durán

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(Emilio Durán leído por Juan José Perales,
homenaje en Portugal, verano 2015)

EMILIO DURÁN

1.
Era nada más que un hombre,
sucia resaca,
estiércol municipal,
yaciendo en las aceras
de la prisa y el consumo.


 

2.
Traía el ciego mendigo entre sus manos
el sangriento cetro de Tiresias,
la roña milenaria del Mogreb
y la eterna tristeza de ser hombre.
Distante en lengua, en raza y en fortuna
sus ojos me gritaban la limosna
de unas monedas nunca suficientes.
Dios mandó la lluvia entonces,
la festiva lluvia del verano
empapando olivos, naranjos y caminos,
la lluvia que iluminó de gotas de arco iris
las cuencas oscuras de sus ojos,
el agua que igualó -¡olor a tierra!-
mi mano tan cerrada
y la suya suplicando
en las calles mojadas de Souk-el-Arba.


 

3.
La muerte me recuerda
su próxima visita.
Tan verde por el césped,
nos va dejando huellas de su paso:
la derribada hoja,
el anciano al sol,
esa paloma de quebradas alas,
mi memoria de un tiempo
que ya es todo ceniza.


 

4.
Soy pobre,
pues he perdido tu amor.
Toma mi corona de rey
y mis tesoros.
Te pido de limosna que me ames.

Emilio Durán
Emilio Durán, por José Cenizo

tienen ganado el cielo.

TIENE GANADO EL CIELO MI FAMILIA

Tienen ganado el cielo mis hermanos,
tienen ganado el cielo mis hermanas,
tienen ganado el cielo primas, primos,
mis titas con mi madre y con los nietos.

Tienen ganado el cielo mis cuñadas,
tienen ganado el cielo mis cuñados,
tienen ganado el cielo mis sobrinos
con su bebé en el carro y con su perro.

Tienen ganado el cielo hombres, mujeres,
en moderno, en normal o en versión homo,
con noviazgos, con bodas, con divorcios,

con papeles o sin: toda esa gente
tiene ganado el cielo de uno en uno
y no les digo nada todos juntos.

*

De Mi familia y otros animales (Gerald Durrell)

ESPAÑA EN PAZ

Antonio_Machado_por_Leandro_Oroz_(1925)

Antonio Machado, por Leandro Oroz Lacalle (1925)

ESPAÑA EN PAZ

La diplomacia es o debería ser contraria a la guerra. En respuesta a la muerte en atentado de dos policías españoles en la embajada de España el Kabul, hay que preguntarse cómo se pueden tener relaciones con países que no garantizan la seguridad de sus sedes diplomáticas, que tienen que ser protegidas por policías propios traídos de sus países de origen. En Afganistán, alguien estará pidiendo spanish, go home y tal vez aquí en España se levanten voces cuestionándose qué pintaban esos dos policías en un país incapaz de garantizar la seguridad de sus huéspedes. Spanish, go home, España, neutral, España en paz.

España en paz es un largo poema de Antonio Machado que él escribió con ocasión de la Gran Guerra, que llegada la Segunda, sería numerada Primera Guerra Mundial. En aquel conflicto, España hizo lo mejor: no entrar en guerra con ni uno ni otro bando y permanecer neutral. Eso fue en 1914. En 1931 la Constitución Española recogió en su artículo 6 que “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”. No decía ‘internacional’, no instituyó la renuncia al ejército y su reconversión en fuerza de seguridad, pero algo era mucho. Eso fue en la Constitución de la Segunda República. Ya quisiera la del 78, que nos oprime, expresar una máxima semejante por hacer una España en paz.

 

 

ESPAÑA EN PAZ
Baeza, 10 de noviembre de 1914

En mi rincón moruno, mientras repiquetea
el agua de la siembra bendita en los cristales,
yo pienso en la lejana Europa que pelea,
el fiero Norte, envuelto en lluvias otoñales.

Donde combaten galos, ingleses y teutones,
allá, en la vieja Flandes y en una tarde fría,
sobre jinetes, carros, infantes y cañones
pondrá la lluvia el velo de su melancolía.

Envolverá la niebla el rojo expolario
-sordina gris al férreo claror del campamento-,
las brumas de la mancha caerán como un sudario
de la flamenca duna sobre el fangal sangriento.

Un César ha ordenado las tropas de Germania
contra el francés avaro y el triste moscovita,
y osó hostigar la rubia pantera de Britania.
Medio planeta en armas contra el teutón milita.

¡Señor! La guerra es mala y bárbara; la guerra,
odiada por las madres, las almas entigrece;
mientras la guerra pasa, ¿quién sembrará la tierra?
¿Quién segará la espiga que junio amarillece?

Albión acecha y caza las quillas en los mares;
Germania arruina templos, moradas y talleres;
la guerra pone un soplo de hielo en los hogares,
y el hambre en los caminos, y el llanto en las mujeres.

Es bárbara la guerra y torpe y regresiva;
¿Por qué otra vez a Europa esta sangrienta racha
que siega el alma y esta locura acometiva?
¿Por qué otra vez el hombre de sangre se emborracha?

La guerra nos devuelve las podres y las pestes
del Ultramar cristiano; el vértigo de horrores
que trajo Atila a Europa con sus feroces huestes;
las hordas mercenarias, los púnicos rencores;

la guerra nos devuelve los muertos milenarios
de cíclopes, centauros, Heracles y Teseos;
la guerra resucita los sueños cavernarios
del hombre con peludos mammuthes giganteos.

¿Y bien? El mundo en guerra y en paz España sola.
¡Salud, oh buen Quijano! Por si este gesto es tuyo,
yo te saludo. ¡Salve! Salud, paz española,
si no eres paz cobarde, sino desdén y orgullo.

Si eres desdén y orgullo, valor de ti, si bruñes
en esa paz, valiente, la enmohecida espada,
para tenerla limpia, sin tacha, cuando empuñes
el arma de tu vieja panoplia arrinconada;

si pules y acicalas tus hierros para, un día,
vestir de luz, y erguida: heme aquí, pues, España,
en alma y cuerpo, toda, para una guerra mía,
heme aquí pues, vestida para la propia hazaña,

decir, para que diga quien oiga: es voz, no es eco,
el buen manchego habla palabras de cordura;
parece que el hidalgo amojamado y seco
entró en razón, y tiene espada a la cintura;

entonces, paz de España, yo te saludo. Si eres
vergüenza humana de esos rencores cabezudos
con que se matan miles de avaros mercaderes,
sobre la madre tierra que los parió desnudos;

si sabes cómo Europa entera se anegaba
en una paz sin alma, en un afán sin vida,
y que una calentura cruel la aniquilaba,
que es hoy la fiebre de esta pelea fratricida;

si sabes que esos pueblos arrojan sus riquezas
al mar y al fuego -todos- para sentirse hermanos
un día ante el divino altar de la pobreza,
gabachos y tudescos, latinos y britanos,

entonces, paz de España, también yo te saludo,
y a ti, la España fuerte, si, en esta paz bendita,
en tu desdeño esculpes como sobre un escudo,
dos ojos que avizoran y un ceño que medita.

Antonio Machado

Baeza, 10 de noviembre de 1914

Recogido en Manuel Machado & Antonio Machado, Obras Completas, Biblioteca Nueva, 1983. ISBN (de la 2ª edición): 978-84-70302-67-1.

 

Antonio Machado Ruiz nació en Sevilla el 26 de julio de 1875. Fue el poeta más joven de la Generación del 98. Su poesía de raíces modernistas, giró hacia un simbolismo intimista, con tintes románticos, que en su etapa más madura practicó una poesía de un fuerte compromiso social, a la vez que bebía de la sabiduría popular ancestral. Gerardo Diego diría del maestro que “hablaba en verso y vivía en poesía“. Fue alumno del Institución Libre de Enseñanza, estando siempre comprometido con sus idearios. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española, aunque nunca llegó a tomar posesión de su sillón. El 22 de enero de 1939, ante la inminente ocupación de la ciudad por las tropas golpistas contra la II República Española, partió en un vehículo de la Dirección de Sanidad, que había conseguido el doctor José Puche Álvarez, salió de Barcelona junto a parte de su familia y unos pocos amigos, entre los que se encontraban: el filósofo Joaquín Xirau, el filólogo Tomás Navarro Tomás, el humanista catalán Carles Riba, el novelista Corpus Barga, además de una larga caravana con cientos de miles de españoles huyendo de su patria. El día 28 de enero, llegaron a Colliure, hospedándose en el Hotel Bougnol-Quintana. Allí quedaron a la espera de una ayuda que no llegó a tiempo. Murió a las tres y media de la tarde del día 22 de febrero de 1939; un mes y tres días más tarde moría su madre, que de esta forma cumplió una promesa hecha en voz alta en Rocafort: Estoy dispuesta a vivir tanto como mi hijo Antonio. El 5 de mayo de 1941, fue expulsado post mórtem del Cuerpo de Catedráticos de Instituto. Habría que esperar hasta 1981 para ser rehabilitado como profesor del instituto Cervantes de Madrid. “Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía; pero de cuando en cuando siento impulsos batalladores que coinciden con optimismos momentáneos de los cuales me arrepiento y sonrojo a poco indefectiblemente. Soy más autoinspectivo que observador y comprendo la injusticia de señalar en el vecino lo que noto en mí mismo. Mi pensamiento está generalmente ocupado por lo que llama Kant conflictos de las ideas trascendentales y busco en la poesía un alivio a esta ingrata faena. En el fondo soy creyente en una realidad espiritual opuesta al mundo sensible.” Autobiografía.

(de la página Trianarts)

Compro / No compro / Doy limosna (J. Llopart Folch)

J. Llopart FolchLlopart Folch es uno de los alicientes animadores de eLTeNDeDeRo. Ayer, que fue el día de la recogida de comida para el banco de alimentos, me acordé de él y de su haiku impecable:

La caridad
habitualmente oculta
alguna culpa.

Hoy, sábado 28, es el día mundial de no comprar nada (valientes chorradas se les ocurren a las Naciones Unidas), y por eso ayer, aprovechando la onda expansiva del importado black friday (otra impostura consumista llamada a tener éxito entre nosotros), la banca de alimentos sacó a sus muchachadas a la calle, a la puerta de los supermercados a repartir bolsitas blancas de la compra entre los clientes que entraban. En el carro o cesta normales echarían la compra para casa y, en la bolsita blanca, la pequeña compra de lo innecesario en casa, necesario, en cambio, para personas que pasan hambre en el mundo. En mi supermercado de San Antonio hay, como en tantos supermercados de Sevilla, un mendigo, una mendiga rumana, titular. Hay que recordar que los mendigos eran antes, como quien dice, funcionarios, su oficio, real en el sentido de designación real de la palabra. Eso leímos en el Lazarillo y en la picaresca: el ciego, el mendigo o el tullido que tenía un buen puesto en una buena iglesia, tenía la vida asegurada; tanto, que hubo quien se sacó algún ojo por tal de merecer el puesto. Los tres muchachos de mi súper procedían del colegio San Francisco de Paula, de los privados que se trabajan la excelencia. Les pregunté si habían cumplido los 18. Me dijeron que no. Les dije que como profesor me parecía mal la utilización de menores con fines pedigüeños: –Que la campaña la haga el profe que os manda (iba a añadir: o la monjita, pero el colegio no es religioso). Ahora que viene la Navidad, conviene cuidar de las criaturas. ¿Menores de edad pidiendo? ¡No, gracias! Y terminamos, como empezamos, por J. Llopart Folch:

Tanta virtud
acaba provocando
olor de cera.

Yo no eché nada. Ni a la mano de la rumana ni a la bolsa blanca, que ni siquiera cogí. Los muchachos, muy educados, me dieron al salir, por igual, las gracias.

banco de alimentos en carrefour

EN TANTO QUE DE NIÑA Y CON MELENA

niña con hijab

EN TANTO QUE DE NIÑA Y CON MELENA

–decámetro en carpe diem, Garcilaso, Góngora–
/ a una niña de familia islámica /

En tanto que de niña y con melena
se muestra la color en vuestro gesto
y que vuestro mirar de frente, honesto,
os deja devolver miradas buenas,

coged de vuestras madres la costumbre
del velo, antes de que el tiempo ahuyente
ver y gozar de vuestra hermosa cumbre.

Marchitará la vida la agraciada,
la rubia y la morena juntamente,
en negro, en monja, en burka, en bulto, en nada.

José Antonio Moreno Jurado

JAMJ

JOSÉ ANTONIO MORENO JURADO

SEXTINA LIBELADA EN ELSOBREHILADO

 


PALABRAS PARA FEDRO,

de José Antonio Moreno Jurado,

editado por La Isla de Siltolá
y presentado en la Casa del Libro de Sevilla
el jueves 15 de enero de 2015
por Alberto Guallart y Daniel Lebrato,
con Pilar Villalobos y Jose Marrodán.

PLAZA DE LA ENCARNACIÓN

          Cada uno es Cernuda como Dios le ayuda
Daniel Lebrato

Esto que van Padilla y José Antonio
calle Laraña arriba (eso fue el curso
79 y esto es un soneto):
–Ese que ves ahí también escribe.
–Y aquel, y aquel, y el otro, el de la moto:
la ciudad de la gracia o la desgracia
de estos a dedo y ego condenados.
–Si por mi casa pasan con sus gracias,
se las publico, y punto, y de eso vivo.
–Tú, sí, José Manuel, a mí me matan.
–Ven por aquí, que vamos a la plaza
por papeles de estraza y un pirulo
de versos fritos calentitos. –Vamos.
–Y gracias y desgracias: ¡las del culo!
Y luego, en estrambote,
caló el Moreno, requirió el Jurado,
miró al mercado y dijo al hombre: –Póngame
cuarto y mitad de Fedro libelado.



 

FEDRO COMO EL ALBATROS

          Ses ailes de géant l’empêchent de marcher
Charles Baudelaire

Bajaban de la acrópolis turistas
de dos en dos, en grupo, gente sola.
Traían con el sol en los talones
sus cámaras cargadas de cultura
y democracia. Esto que ven será
‑dijo la guía‑ espejo del futuro:
aquí estudió Protágoras con Sócrates,
aquí fue el Siglo Quinto; aquí, el Banquete
–hoy, musgo y lagartija y una sombra
que desenfoca fotos y elegías:
la explotación del hombre por el hombre.
Y Fedro, el descreído,
duda, como el albatros, de sus alas:
si es él ‑no un dios‑ el que hasta el mundo baja.


 

SEXTINA LIBELADA
de José Antonio Moreno Jurado

Mira, Fabio, la rima e las ideas
atendamos de un viejo et subtil monje
que, mensurando la alma del poeta
a fuer de cierta alquimia, de su boca
sacó et su alambique esta receta.
Fuese del año mil. Fuese en Sevilla.

Parió, pues, la cibdad, venal Sevilla,
babamonstruos del diablo en su receta.
Son cornudos corsarios que en la boca,
por parecer que tienen de poeta,
vomitan la maldad que face al monje
mudar por los conventos las ideas.

Poetastros et locas sen ideas
que más parecen sapos. Cierto monje
les cuece los laureles de poeta
et van ansí diciendo por su boca
versillos de almidón et la receta
la venden por las calles de Sevilla.

Truhanes parlanchines en Sevilla
con aguachirle escrito en la receta.
Parnaso sevillano que de boca
prostituye la luz et de poeta
sólo viste la saya de algún monje,
mas non virtud, empero, nin ideas.

Non es de puridad, pues las ideas
aprendieron dormidas, como el monje
que se durmió leyendo a algún poeta
de la latinidad. Después la boca
–¡cuán fácil ser pastiche o ser poeta!–
llaman fibras e esencias de Sevilla.

Mas todos a la postre, ay Sevilla,
tal el falso doctor, te dan receta
de cómo, sin amarvos, et por boca
et non por corazón, serás poeta.
Ansí alcanzan la mala fe del monje
et la poca visión en las ideas.

Saca, Fabio, del monje la receta:
adula con tu boca et tus ideas
si quieres, en Sevilla, ser poeta.


EL ALBATROS

Albatros de Baudelaire por Greg Moncrieff

FEDRO COMO EL ALBATROS

          Ses ailes de géant l’empêchent de marcher
Charles Baudelaire

Bajaban de la acrópolis turistas
de dos en dos, en grupo, gente sola.
Traían con el sol en los talones
sus cámaras cargadas de cultura
y democracia. Esto que ven será
‑dijo la guía‑ espejo del futuro:
aquí estudió Protágoras con Sócrates,
aquí fue el Siglo Quinto; aquí, el Banquete
–hoy, musgo y lagartija y una sombra
que desenfoca fotos y elegías:
la explotación del hombre por el hombre.
Y Fedro, el descreído,
duda, como el albatros, de sus alas:
si es él ‑no un dios‑ el que hasta el mundo baja.


Daniel Lebrato, palabras para Fedro (poemas), de José Antonio Moreno Jurado

EPÍSTOLA MORAL A LOS CRISTIANOS

diostres religiones

 

Escrita en pareados alejandrinos (7/7) y un pie quebrado final (7 ‑ 7/7), que recuerda el par de versos que rematan cada cuento de El conde Lucanor, esos que encierran la moraleja. Un total de 102 versos que podían ser 103 si los dichos dos últimos se leen como redondilla (a ‑ a). La rima es consonante con licencias, particularmente en las eses, que en andaluz no se pronuncian.

No quieren los católicos bajarse de su cuota
de Estado, la que tienen y la que no se nota.
De tanto ver un cosmos con cielo y con infierno,
creerán también que ellos serán igual de eternos.
No miran que nos van a dar por todas partes
en un mundo de extremos que no puedes quitarte
cambiando de canal. La Cía y lo judío
han puesto un islamismo creído en su albedrío,
más viernes de la ira, más muertos por semana.
Se escapan del belén beduinos, caravanas,
sus barbas, sus tapadas, sus plañideras tristes
demuestran a la cámara que el pobre Dios no existe.
Ocurre que el demócrata cristiano occidental,
de ver solo su historia, no mira su historial,
qué hicieron las metrópolis, su afán imperialista,
Lawrence de Arabia queda de guapo de revista.
En busca de petróleo, turismo y otros bienes,
dejaron a estos pueblos sin nada y ahora vienen.
Los muchos, como espermas para follar a Europa,
si alguno cae en el mar, no importa, hay cien en popa;
los pocos, por avión o en tren en plan suicida;
unos, buscan la entrada y, todos, la salida.
Pero el islam no es bueno ni es bueno el judaísmo:
islam que es vuelta atrás y, el otro, hacia el nazismo.
Lo sabe Palestina, lo sabe Oriente Medio,
donde Israel va y pisa, no hay vida, es el asedio.
Y todo se hace en nombre de un dios que nadie ha visto.
Los tiene divididos un hombre, Jesucristo.
Primero dividió en dos al pueblo hebreo,
no convenció a Mahoma, ya hay tres para el sorteo.
De crímenes atroces, hicieron una lumbre,
le dieron teología a bárbaras costumbres
y esa mentalidad de piedras y de clanes
la enseñan a los críos en biblias y en coranes.
Los puntos cardinales, después de tanta guerra,
en tres los repartieron para heredar la Tierra.
Y vino la Alianza, la Onu, Zapatero.
Se ha conformado el Papa: Seremos los terceros
con tal de que las otras no pasen de su Oriente,
de acuerdo, tres culturas, la nuestra es Occidente.
Vencido ya el marxismo, sin Muro de Berlín,
no habrá más que un partido, el nuestro, y será el fin
de bloques y de clases en un buen combinado:
católicos, cristianos y laicos educados.
Entonces, el islam se puso de verdad,
primero en las mezquitas y luego en la yihad.
Tumbaron las Gemelas, tuvieron el Pentágono
a tiro: Dile al mundo feliz apaga y vámonos
al cielo del Profeta con todas sus huríes,
que ponen a los mártires los puntos en las íes
y el mártir se levanta y el hombre resucita:
Joder, que os vayan dando y a vuestra dolce vita.
Morir matando vimos al héroe, al kamikaze.
Matar viviendo, nunca; con éstos, ¿qué se hace?
Tan solo los primeros cristianos primitivos
se vieron en su muerte más fuertes que los vivos.
Pasaron siglos. Fueron, del mar de los romanos,
al Índico, al Pacífico, y vuelta al Vaticano.
El clero se relaja. Fray gordo puso a dieta
las reglas de la orden, no el alma y la bragueta.
Los feligreses mecen las cruces del mesías
en sus cunitas blancas de hogar y burguesía.
Ahora, quién les dice en tiempos de bonanza:
Coge tu cruz y sígueme. Que vaya el ordenanza.
Del Testamento, hicieron portales de Belén,
aquí, una figurita, aquí, un pastor, qué bien.
Como que vienen vivos, que cruzan el Estrecho,
por Grecia, por Turquía, vienen buscando techo.
Y allí los talibanes y en Nueva York Al‑Qaeda.
Frente a tanto islamismo la Iglesia no se queda
atrás. Sacan medallas, cruces en el escote,
rosarios, cofradías, lo nuestro, que se note.
Flash back. No hay tres culturas. Usted guarde la suya
para que nadie venga con otra dando bulla.
Así de fácil. ¿Valen mil curas con sotana
millones de mujeres tapadas musulmanas?
Monjitas de los pobres, que vistan como todas
o elijan la clausura, si así se sienten cómodas.
Y por Semana Santa, salgan las procesiones
igual que los obreros en manifestación, es
lo justo y democrático. Y, alcalde, en Navidad,
no monte más belenes, un árbol de unidad.
Hablamos de las calles, plazas y ayuntamientos,
y cada quien que ponga en casa el nacimiento.
Hablamos de dejaros de apoyos del Estado
y haced de vuestra capa un sayo en lo privado.
Seguro que ese dios con nombre de Dios bueno,
si le rezáis más bajo, no va a escucharos menos.
Y así, sin religiones en público, las barbas,
los velos y los burkas, con las kipás que escarban
nuestra moral, se vayan con el rito a otra parte.
Si en todas partes vieran las mismas bellas artes
legales, poco a poco los hombres y mujeres
serían más personas y menos bereberes
por la Aldea Global. Hagámonos apóstatas,
que a laicos y a creyentes no nos toquen la próstata,
digamos, los ovarios. Lo cual no es nada nuevo,
sin voluntad de ustedes, no hay rimas, digo huevos.
Si los cristianos nuevos seguís las viejas tesis,
no le llaméis diálogo, llamadle catequesis.
Cabezas sin ideas,
mejor y más capaces las montan en I
kea.


Tápate el corpus

 

PERSONAS PARAÍSO

Zapatos Foto Daniel Lebrato

PERSONAS PARAÍSO

La última clase que me ha tocado dar tiene mucho que ver con el tema de la semana en eLTeNDeDeRo, Dios y religiones, laicos y creyentes ante la sociedad, el Estado y el Islam. Y es que he tenido que explicarle a un segundo de bachillerato las relaciones literarias entre el amor y las distintas teorías de la salvación. De adolescente, yo pensaba como piensa el de la primera parte de Amar a Dios:

AMAR A DIOS

De chico, te aburría el paraíso
prometido. Menudo premio eterno
es ver a Dios y Dios a todos vernos
igual que en el colegio, y sin domingo.

Y era un secreto a voces divertido
el cielo del Profeta, el desenfreno
del sexo y pelis porno, todo aquello
que en religión teníamos prohibido.

El centro de la vida, que es la polla,
pasó a regiones menos transparentes,
se fue la fe y entre la fe la gloria.

Con Dios o con Profeta te morías
igual, así que a ti, lo que te echen:
lo mismo vas al cole que a una orgía.

(de Historias de la literatura)

 

Si en religión, distinguimos entre monoteísmo y politeísmo, lo mismo ocurre en la vida y en el amor, dije a mi querido público. Y hoy, de mayor, me quedo con uno de los lemas de El collar de la paloma, que tanto me marcó: «Si me preguntas si hay cielo, digo que sí, y que sé dónde está la escalera». También la mística o el monoteísmo amoroso yo lo tenía escrito en alguna parte:

SI FUÉRAMOS EL VERBO
-fragmento-
(LUNES)
Si fuéramos el Verbo, qué tontería

hacernos carne, separar

las tierras de las aguas y éstas

a su vez en ríos y en océanos

los días de las noches, las cosas

en tres reinos, quitarle a nadie

una costilla, en fin

Nos bastaría con la luz

(DOMINGO)
Nos bastaría con la luz, pero si el Verbo

a pesar de todo insiste y se hace carne

ojalá distinga los distritos, las tarjetas

de visita en los buzones, toque el timbre

y habite entre nosotros

(de ¿Quién como yo?)

 

Quiero decir hay personas paraíso. Y una vez que das con él, no te aburre en absoluto el espectáculo, al contrario, eternamente querrías estar viéndolo y disfrutándolo, como el creyente a Dios.

Feliz día del Pilar.

Manolo Marcos

Manolo Marcos Ñ

Manolo Marcos.

ñ
los lobos viven del viento

dios venéreo

enamorados santos que reculan

ante una fusta para espantar

moscas

heredé la cáscara de un huevo

algo de tinta seca y fría

la flor de mis huesos yace

junto a un montón de calderilla

oxidada

no tengo banderita de colores

ni la patética exigencia de tratar

a los perros como personas

a las personas como porcelana de Sèvres

a la porcelana de Sèvres con amor

conozco a la mula por su carga

al jefe por su empleado

a la mujer por su indumentaria

al hombre por su mujer

al zapato por la piel

al carácter por sus aficiones

a la amiga por su carácter

a la amada por sus amigos

al traidor por sus chistes

al conservador por sus miedos

al bueno por sus meditaciones

muy largo para domingo al poema

lluvia en formol puta calle

.

UN ENSAYO PARA LÁZARO

Zapatos Foto Daniel Lebrato

UN ENSAYO PARA LÁZARO

La Maestranza es más bella cuando vence a la muerte;
la fruta, más sabrosa sin la marca ecológica
y la polla, más larga cuando pasa del tema.
Podemos imaginar sin creyentes los templos;
sin reyes, las monarquías y los estómagos, sin hambre.
Todo es mirar al pasado, al museo, a la bibliografía,
o al porvenir que merecen los hijos de nuestros hijos.
Otra cosa será que el cambio climático nos deje,
que el papa desconfíe del espíritu santo,
que los políticos se vean ridículos pidiéndonos el voto
o que la gente, las armas y la democracia con armas
‑como al papa, como al político‑, por fin, las aborrezca.
Que el tabú no es eufemismo, que ver al otro no es porno,
sin que esto parezca otra canción de Sabina.
Que el evangelista no miente cuando cuenta que el hombre
le dijo al hombre y a la mujer, por supuesto,
en un lenguaje reciclado y sostenible: –¡Levántate y anda!
Luego vendrá si nos reímos poniendo andó o anduvo, so gilipollas.

Manuel Moya. Europa

manuel moya

Manuel Moya, Europa recitado por el autor.

Pinche en Europa y, mientras escucha y ve, haga el karaoke poético siguiendo el texto original:


Manuel Moya. CANTO A EUROPA

a Fernando Cabrita

¿De verdad que queréis que cante a esta, la ramera a la que llamáis Europa,

la que ha sembrado una y mil veces sus campos de cadáveres

y luego, cuando aún no se habían acabado de pudrir esos cadáveres,

ha hecho subir al púlpito a un tipo bajo una peluca de estiércol y de brea,

para que desde allí diera lecciones al mundo y hablara de historia, bla-bla-bla-blá,

de filosofía, bla-bla-bla-blá y hasta de poesía, bla-bla-bla-blá,

pisoteando y adormeciendo una vez más a los vencidos,

es decir, a los muertos, a los miles de muertos que estercolan su nombre

de ramera barata, de puta vieja y bastarda? ¿Es que aún podéis cantar a esta fulana?

¿Os queda sangre en las venas? ¿Tenéis las rodillas y el cerebro en vuestro sitio?

¿De verdad queréis cantar a Europa, queréis que os meta por los huesos

y sin rubor alguno la novena de Beethoven o un epigrama de Arquíloco?

No me pidáis, por lo que más queráis, que cante a esa desgraciada, a esa hiena

que inventó los ghettos y los muros, que incendió Béziers, Constantinopla y Roma,

que dejó Varsovia o Praga sin un mísero judío y mil veces asoló Polonia.

Conozco sus melindres, he visitado sus castillos, sus campos de exterminio,

sus trincheras abatidas por las zarzas,

he avistado cruces que se retorcían en sí mismas como venenosas serpientes

que subieran a los riscos y gasearan con sus lenguas a los pájaros del mundo.

¿Esa es la Europa que hoy queréis que cante? Mirad. Por cada catedral dorada,

por cada vitral magnífico, por cada cúpula de Brunelleschi,

cientos de cabezas fueron hincadas en las plazas y cientos de vientres despedazados en las Ardenas,

por cada mujer asomada a una sencilla ventana en Delft,

cien mil Guernicas obturan el llanto y la rabia de las generaciones.

¿Recordáis sin rubor el nombre de Bruno?

Hay en Roma una plaza donde aún se recuerda el exacto lugar de su martirio.

¿Visteis a Nietzsche o a Baudelaire descender hasta donde sólo se hallaba la locura,

sabéis dónde acabó Quevedo o quiénes despidieron a Mozart?

Aun así, ¿pretendéis que cante, si cuando al abrir la ventana

en vez de hombres y mujeres libres, lo que sigo viendo

son hombres enganchados a las alambradas, sangrando por los ojos y por el recto,

hombres flotando en el mar, mientras tipos con cirios o con coloridas pegatinas,

tipos que se untan con desodorante y escancian vinos que no saben apreciar,

se reúnen para cantar a la Europa bendecida por la historia (¿por qué historia, imbéciles,

decidme, por qué historia?), ¿acaso la de los Campos Elíseos, donde tantos han desfilado

con banderas espurias y cobardes, la de los reyes sentados en sus tronos de pan de oro,

la Europa de la imprenta, la de Hamlet sosteniendo la calavera,

la del Quijano liberando a los galeotes? Pero yo os digo que hay otra Europa,

la Europa de la cárcel de Reading, la del Partenón bombardeado,

la Europa de Srebrenika, de Voćin, de la plaza de toros de Badajoz,

la del fuerte de Caxias, la Europa de Cracovia, la del destierro de Dante,

la Europa de la carretera de Málaga a Almería, la del invierno de Stalingrado

o de las heladas cunetas pirenaicas.

¿De qué Europa estamos hablando? ¿Os dice algo Celan, Lorca,

Coventry, Sarajevo, Dresde, Dachau, Treblinka, Walter Benjamin o Ajmátova,

será necesario que os recuerde quiénes esclavizaron África, de qué puertos salieron los esclavos,

quiénes diezmaron América del Norte y del Sur con sus enfermedades y su ruindad

y sus endiabladas cruces, con sus alabardas y sus wínchesters,

por qué horror hubieron de pasar hasta mañana mismo

los gitanos o los disidentes o los pobres de todas las Europas?

No me hagáis cantar porque no quiero cantar a esta matrona

que incendia los pinares, que mata sus océanos y arranca el oro de las dentaduras

a quienes ya están muertos y luego escupe sobre las tumbas heladas

y anónimas de los bosques alsacianos.

No quiero cantar a Europa. No, no quiero cantar a esa ramera

que mañana mismo, en cuanto se olvide de sí misma,

volverá a blandir su sacrosanta espada para decapitarnos vivos otra vez,

mil, diez mil, un millón de veces.

Que la zurzan, que la borre de sus anales la historia,

que la próxima glaciación la sumerja y, como la Atlántida, sea motivo

para poetas desquiciados como yo que buscan la gloria en el estiércol,

única cosa de la que, con razón, puede jactarse Europa.

EL VIAJE Y LAS ALFORJAS

burricletaejemplo de burricleta

EL VIAJE Y LAS ALFORJAS
Iglesia y Psoe en la hora de España

En 1955 publicó Gabriel Celaya, después lo cantaría Paco Ibáñez, un poema que aprendimos todos y del que hicimos estribillo o muletilla, La poesía es un arma cargada de futuro. Gabriel Celaya animaba a los poetas de entonces a hacer poesía comprometida, la que se llamaría poesía social. La edad de ese poema es la edad de mi generación. ¿Ha sido o sigue siendo la poesía un arma cargada de futuro? Seguramente, no. La poesía siguió mirándose, seguimos mirándonos, demasiado el propio ombligo. Lo que sí sigue en pie es que nuestros cantares no pueden ser, sin pecado, un adorno. Y últimamente he dado con dos amigos que me han venido cantando por soleares o peteneras. Uno, con la Iglesia, cuando de lo que hablábamos era el Islam y, otro, con ocasión de presentarse como cabeza de lista por su provincia por el Psoe. Mi primer amigo, el de la discusión sobre religión, no empezó mal. Ni una vez mencionó a Dios. Solo habló del hombre y de la religión, y de la religión como si fuese un concepto teórico o un club de ideas que, en principio, están fenomenal, hasta que viene la práctica, viene el hombre y las estropea. Llegó a decir que un defecto de la religión (supongamos la imposición de la fe por la fuerza) no era problema de la religión, sino del hombre, hombre que lleva, decía mi amigo, la mezquindad en su corazón. Yo le rebatí. Esa separación religión creyentes era semejante a otras que podrían hacerse: Betis béticos, España españoles, Cataluña catalanes, chorradillas que no conducen a nada. En cuanto a la mezquindad, yo, de mezquino, no tengo nada y no creo que un creyente mezquino nacido en 1955 tenga nada que ver con las mezquindades de su religión en el pasado, sea la conversión de indígenas por la espada o las barbaridades de una guerra santa. A la segunda ronda, se le vio a mi amigo la religión de que cojeaba, la Iglesia católica, en cuya defensa no tardó en salir por donde el tópico: la gran obra social de la Iglesia que él conoce y el derecho que él tiene como padre que paga sus impuestos a la enseñanza religiosa para sus hijos. Total, que para ese viaje a la ideología de un amigo, no hacían falta mis alforjas cargadas de negatividad ante el islamismo. Con mi amigo el candidato Psoe, ese que un día me animaba a militar porque “hay que pringarse”, echo la cuenta de los años y veo por los que él y yo hemos pasado desde que murió Franco. Teníamos entonces veinte años; hoy, sesenta ya cumplidos. Si quieren leerlo, mañana, en el Dominical del eLTeNDeDeRo. Dejo a ustedes con

LOS CREYENTES

No era un problema la causa eficiente. La Tierra era redonda. Como el Sol. No era un misterio el hombre ni de dónde venimos. Las hembras parían al cabo de meses que los machos las montaban. Como el bestia a las bestias en celo. Con ternura o con rudeza. Rivalizando con otros machos de manada. No era un misterio de dónde venimos y a dónde vamos. A dónde íbamos a ir. A la caza, a los frutos, al río, y a morirnos de viejos y cansados. Aquello no era ni el paraíso ni lo contrario. Pasaban los inviernos. Pasaron los veranos. Crecían la prole y la cosecha. Una tarde, alguien volvió mirándose las manos como manchadas y diciendo algo parecido a la palabra culpable. Donde hay culpa, tiene que haber perdón. Cuando se dieron cuenta, hablaban del alma y de la salvación. Debió ser cuando levantaron la teoría de la causa primera, eficiente, de las cosas. Desde entonces, arrastran un pecado que jamás han cometido pero que están seguros de volver a cometer. Y aunque cantan aleluya y aunque se precian de profesar el amor, arrastran una tristura que no se les quita ni aun juntándose unos con otros alrededor del mismo fuego, del mismo libro o de los mismos oficios. Miran a los se quedaron fuera con rencor o con envidia, como sin entender. Cuanto más creen en Dios, menos creen en la humanidad. Se morirán igual que tú y que yo. Son los creyentes.

los creyentes | dos poemas cristológicos y una reflexión.


Borges Los conjurado

CRISTO EN LA CRUZ

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?

Jorge Luis Borges (1899‑1986)
Los conjurados (1985)


quiencomo

CRUCIFICCIONES (1992)

Corría el año del Señor. Seguramente
el imaginero discurre entre los tres o
cuatro clavos (Pacheco: Visiones de Santa
Brígida) sobre la tabla de la policro-
mía románica, más veraz que el triángulo
gótico. Duda que resistan radio y cúbito,
que verosímilmente pise el uno al otro
pie sin ir allá como miriñaque triste
tanto metatarso. No le ayudan los cuatro
evangelistas. No le sirven los apócrifos
y muy poco la versión siria del de Rábulas.
Cuando cree que termina, es nada, se equivoca:
a saber si la greña baja por derecho
o izquierdo lado, si aún conserva la corona
de espinas o qué lienzo disimularía
la mórbida cadera, el muslo mortecino.
Con ojos piadosamente yertos o en órbita
(como quien ya vislumbra concilios, vidrieras,
viernes santos), tal vez se da a ensayar futuras
iconografías, el fin. Ante esos ojos
dios y artista se confunden, pues a ninguno
de los dos le cabe la gloria en la cabeza
ni otro destino que inventar el paraíso.

Daniel Lebrato, ¿Quién como yo?  (1996)


En 1992 Daniel Lebrato escribió Crucificciones para Buly, siguiendo el borgiano título de una exposición de crucificados del pintor en Rincón de la Victoria. Buly le agradeció por carta a Daniel aquellas palabras que “sinceramente, no esperaba en verso”, y nunca las incluyó en catálogo. Años después, el episodio se zanjó en ¿Quién como yo?  (1996), publicado gracias a la invitación de la colección Juan Ramón Jiménez, que dirigía Juan Cobos Wilkins.


LOS CREYENTES

No era un problema la causa eficiente. La Tierra era redonda. Como el Sol. No era un misterio el hombre ni de dónde venimos. Las hembras parían al cabo de meses que los machos las montaban. Como el bestia a las bestias en celo. Con ternura o con rudeza. Rivalizando con otros machos de manada. No era un misterio de dónde venimos y a dónde vamos. A dónde íbamos a ir. A la caza, a los frutos, al río, y a morirnos de viejos y cansados. Aquello no era ni el paraíso ni lo contrario. Pasaban los inviernos. Pasaron los veranos. Crecían la prole y la cosecha. Una tarde, alguien volvió mirándose las manos como manchadas y diciendo algo parecido a la palabra culpable. Donde hay culpa, tiene que haber perdón. Cuando se dieron cuenta, hablaban del alma y de la salvación. Debió ser cuando levantaron la teoría de la causa primera, eficiente, de las cosas. Desde entonces, arrastran un pecado que jamás han cometido pero que están seguros de volver a cometer. Y aunque cantan aleluya y aunque se precian de profesar el amor, arrastran una tristura que no se les quita ni aun juntándose unos con otros alrededor del mismo fuego, del mismo libro o de los mismos oficios. Miran a los se quedaron fuera con rencor o con envidia, como sin entender. Cuanto más creen en Dios, menos creen en la humanidad. Se morirán igual que tú y que yo. Son los creyentes.


LA CONCIENCIA CUMPLE 60 AÑOS (1955-2015)

Gabriel Celaya por Alberto Schommer(Gabriel Celaya fotografiado por Alberto Schommer)

LA CONCIENCIA CUMPLE 60 AÑOS (1955-2015)

Gabriel Celaya

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO (1955)

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,

mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,

fieramente existiendo, ciegamente afirmado,

como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente

los vertiginosos ojos claros de la muerte,

se dicen las verdades:

las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas

que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,

piden ser, piden ritmo,

piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,

con el rayo del prodigio,

como mágica evidencia, lo real se nos convierte

en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria

como el pan de cada día,

como el aire que exigimos trece veces por minuto,

para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan

decir que somos quien somos,

nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.

Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo

cultural por los neutrales

que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.

Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren

y canto respirando.

Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas

personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,

y calculo por eso con técnica qué puedo.

Me siento un ingeniero del verso y un obrero

que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta

a la vez que latido de lo unánime y ciego.

Tal es, arma cargada de futuro expansivo

con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.

No es un bello producto. No es un fruto perfecto.

Es algo como el aire que todos respiramos

y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo

como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.

Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.

Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Gabriel Celaya, Cantos Íberos (1955)

¿Qué es poesía?

¿Qué es poesía?becquer_gustavo_adolfo

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-71)

pintado por su hermano Valeriano (c.1862)

¿QUÉ ES POESÍA?

¿QUÉ ES POESÍA?

El primer poeta eligió el tema, y previsiblemente eligió la rosa. El segundo poeta fue elegido por el tema, era un tema del que nadie quería hablar. Y dijo la academia de la Poesía. Qué está escribiendo ese idiota, no se salga de la rosa, hombre, que es la flor del juego natural. El primer poeta resultó ganador y por encima del hombro miró al segundo: ¡Ánimo! Tú, insiste. Pétalo a pétalo, serás poeta. La anécdota no es proverbio árabe ni cuento chino o japonés. La poesía buscó materia para sus sueños y buscó personas que se prestaran mientras otros serían albañiles, ganaderos, agricultores, obreros. Antes del siglo 19 la poesía no era oficio. Sucedió entonces y vino con tres figuras: el poeta, capaz de interpretar los misterios del hombre mediante símbolos, el bohemio y el maldito. Los tres coinciden en el común aborrecimiento de la sociedad burguesa, que, paradójicamente, los mima, como hijos suyos, y les da de comer. No ha salido la poesía de aquel siglo. Más bien, buscó antecedentes aproximados y, de acuerdo con la Universidad, vio poesía en las canciones tradicionales, en la lírica popular, en la severa clerecía. Pasaron por alto que ninguno de estos productores eran poetas. Lo más parecido a los poetas profesionales, que los modernos querían ser, fueron los juglares, pero, hijo, tan dependientes del óbolo y tan ambulantes; y lo más parecido a la poesía, la que harían en las cortes los encontradores de palabras difíciles, trovadores de rimas consonantes para encandilar a sus damas, quienes, por disfrazar sus pasiones, iguales que las de los demás, dieron con la rosa y ‑con la rosa‑ con el ruiseñor, la tórtola, la gacela, imágenes que los poetas del 19 juntaron con el albatros, con el cuervo, con la música y la pintura, con el opio y con la absenta. La poesía maduró como lenguaje y ese lenguaje poético sirvió para cantar el maquinismo y el progreso, el cine, los rascacielos y la revolución: fue el arma cargada de futuro. Sin embargo, seguían dos pesos muertos. Uno, la difícil traducción económica de lo que en adelante serían, no poesías sueltas y aisladas, como las de Manrique, Garcilaso o San Juan, sino libros de poesía, libros que comprar y vender en una sociedad de mercado donde la poesía estaba en minoría frente a los otros géneros: novelas, estrenos de teatro y ensayos, impulsados éstos por el auge del periodismo. El otro lastre de la poesía fue la vulgaridad, pues, siendo el género de la expresión del yo, todo el mundo con su yo y el de su amada o amado creyó que podría escribir poesía. Por abajo, hay quien cree que lo que rima ya es poesía y, por arriba, la presunción altanera de unos pocos desde su torre de marfil que pretenden dar lección de qué es poesía. No hagáis caso. Con que vuestro español sea de notable para arriba, poneos a escribir, aunque, eso sí: lo más triturado por lo que llevamos escrito y leído a nuestras espaldas, esa es la rosa. Cuidado con vuestras emociones. Porque el amor, que es viejo, no significa nada en literatura si no viene vestido con palabras nuevas.

Una vez leí en Umberto Eco una idea que me dejó impresionado. Este hombre se tiró el pegote de que tenía tanta información sobre un cierto periodo de la Edad Media, que lo único que podía hacer no era una tesis ni un libro de historia al uso, sino una novela, y le salió El nombre de la rosa. Yo esta vez tenía tanto que opinar sobre las religiones y el Islam, que no me cabía en un artículo (que hubiera salido políticamente muy incorrecto), y me salió Horror vacui. Si es poesía, no lo sé. Sé que las claves lingüísticas y el ritmo que respira el texto o son del género poesía o son nada. Y sé que el tema no lo elegí yo. Lo eligieron culpables ante la historia, manipuladores con nombre y apellido que jugaron con el fuego de la religión y ahora el invento les quema en sus propias manos, mientras la sociedad de creyentes sigue haciéndonos suponer que hay una fe buena, que hay buenas religiones y buenas prácticas religiosas, para que no las demos a todas por abominables. Yo abomino de la religión y lo que no harán, ni en nombre de la poesía, es mandarme callar. La idea la expresó mejor Lluís Llach en su mítico Viatge a Itaca, en la canción Abril 74, dedicada a la Revolución de Portugal, de 1974. Companys, si sabeu on dorm la lluna blanca, digeu-li que la vull però no puc anar a estimar-la, que encara hi ha combat. Pues eso. Que hay combate todavía.

Horror vacui.

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Horror vacui.

HORROR VACUI

Hipócritas 3


The Virgin of El Rocio is carried by pilgrims during a procession around the shrine of El Rocio in Almonte, in the province of Huelva, southwest Spain, May 20, 2013. Every spring hundreds of thousands of devotees converge at a shrine to pay homage to the Virgin del Rocio during an annual pilgrimage which combines religious fervour and festive colour. REUTERS/Marcelo del Pozo (SPAIN - Tags: SOCIETY RELIGION) SPAIN/


Hipócritas 4


Rabinos


Hipócritas


HORROR VACUI

Vinieron en belenes, en películas y en cromos de los diez mandamientos.

Cruzaron el Estrecho, nos dejaron alcázares, alhambras, generalifes, pretextos para giraldas
y patios de naranjos.

Hicieron chistes malos con los godos: ¿Saben aquel de don Rodrigo y la pérdida de España?

Los vimos por Ketama, en la locura de un viaje, y en Chauen, esa vez, de novios.

Y, desde las Torres Gemelas, o antes quizá, ¿fue Irán, en el 79?, los seguimos viendo, no fallan,
en todos los telediarios.

No estuvieron pero estaban en la estación de Atocha. No estaban pero estuvieron
en el metro de Londres.

Son buenos porque sacan lo peor de nosotros mismos, como el miedo a la muerte
o estos renglones que muy pocos leerán y que alguien escribe.

Son la prueba de que Dios no existe, porque existen ellos en el nombre de Dios, el Clemente,
el Misericordioso.

No se tocan el sexo ni cuando tienen sexo. No se tocan la barba ni aunque no tengan barba.
Son puros.

Saben que Dios tiene su horario de oficina. Hoy, viernes 25 de septiembre, de sol a sol,
esta es la pauta. 8:11, 2:14, 5:39, 8:16, 9:37. Mañana será otro día.

Para no parecer impíos se descargan Práyer Times o Islámic Salat y al minuto exacto, pipipí,
si Dios, al teléfono, les dice ¡ven!, lo dejan todo y se ponen a rezar al Clemente,
al Misericordioso, que estará en todas partes pero más bien les pilla
mirando hacia La Meca, que pueden ver por Google Maps.

También la oración cabe en un whatsapp. Oh pueblo mío, soy libre del culto idólatra,
vuelvo mi rostro como sincero creyente hacia quien ha creado los cielos y la tierra
y en modo alguno soy de los politeístas, no digáis tres, Dios es uno, ¿cómo iba Dios
a tener un hijo? Tuvo profeta y petróleo para encender lámparas en las mezquitas.

Nos miran y desconfían de nosotros. Los miramos y desconfiamos de ellos. Y de quienes,
en buena hora, pusieron alfombra roja de civilización y alianza de culturas a tan
piadosas costumbres y tradiciones, que hay que conservar (contra la lucha de clases,
contra el humanismo que viene cargado de feministas, maricones y lesbianas).

Ahí es donde nuestros cromos con sus cromos, nuestros belenes con sus belenes,
son de un único álbum, se confunden. Desde el Quema hasta el Ganges,
desde el Rocío hasta Santiago de Compostela, desde Islamabad a Westminster,
todos los caminos llevan a Roma y al Pentágono, a la bondad de su bondad,
a la irrenunciable sonrisa de su sonrisa, a la analítica de su encíclica urbi et orbe
y al amor de Dios te ama, hermano.

Te ama, sí, y quisiera verte ahora poseído exagerando el gesto expresionista ante la cámara,
mientras ensayas a lapidar mujeres tirando piedras al Diablo, que tampoco existe
o tampoco es malo porque habíamos quedado en que Dios no es bueno, puesto que
existen ellos o yo no existo, se cansa uno. Las tonterías que nos hace decir la teología.

Al menos 717 muertos este jueves y más de 800 heridos en una avalancha de peregrinos
en el valle de Mina entre los tres millones de personas que participaban
en la peregrinación anual a La Meca. En el preámbulo, los creyentes han de coger
tres piedras, tres, de menudo tamaño que habrán de utilizar en la lapidación
del Diablo, informa Efe. El rito se remonta a Abraham, aconsejado
por Gabriel Arcángel, y se efectúa contra el muro de las lapidaciones, de 26 metros,
dispuesto por las autoridades saudíes. Lo que la agencia de noticias no dice
es qué vio el primer peregrino, a qué tuvo tal miedo incontrolado
que provocó el pánico general y el alud de gentes. Si vio a Dios o a Satanás.
O si a sí mismo se vio. Del horror vacui ante el paraíso prometido,
al horror al infierno en esta vida. Lo que va.

A UN JOVEN QUE QUERÍA SER POETA

gigante

A UN JOVEN QUE QUERÍA SER POETA

Si tuviera un hijo que quisiera ser poeta, digo, es un decir poeta, poetisa o poetisú, antes que nada lo intentaría con hijo, hija, ¿no te apetece ser otra cosa? No entraría en guerra con ejemplos. De empresario, a obrero, al lado de la poesía, cualquier oficio es tóxico mientras la profesión vaya unida a explotar a los demás o que los demás te exploten a ti. Qué digo, es un decir, los demás. Basta uno solo, con que sea tu jefe, para amargarte la existencia. Venga, pues, ¡a la poesía!, pero empieza leyendo a los clásicos, a los postclásicos y a los clásicos del siglo 20 y 21. Ya tienes tu dotación de palabras. Ya te habrás dado cuenta de que esto de digo, es un decir, es una muletilla retórica que usó antes César Vallejo (España, aparta de mí este cáliz) y que lo que yo estaba haciendo se puede considerar plagio, llegado el caso, o, lo que es peor, imitación por desconocimiento. Cuando manejes el vocabulario poético y sepas lo que está dicho y lo que sigue libre como un taxi, aún te falta una visión del mundo y algo que decir. Te propongo: ideas y palabras son como chinitas, piedras chicas que se han ido haciendo rodadura y superficie a base de otros pasos y de mucho trote, lectores y escritores que pisaron antes que nosotros ese suelo que, si lo piensas, tampoco es que haya cambiado tanto a lo largo de los siglos. Si al explorar esa superficie, ese plano del idioma y de la vida, descubres algún hueco o algún bache, algún socavón o agujero negro, puede ser, ve a él y rellénalo con mentalidad de ingeniero de caminos y de peón caminero y ponte, como un obrero, manos a la obra. Eso era que tenías algo que decir. Poesía o no, ¿qué más te da?

SALIÉRAMOS AL ALBA AL BESO A TODA PIEL ES FÁCIL
al contagioso oriente y al rocío hasta los últimos
rincones desahuciados ahora que eres joven olvida la palabra todavía
olvídate no hay tiempo y finge la hermosura de quien a por nosotros viene
y al alba sabe suya tan frágil como nosotros seremos fortaleza

AMIGO LAS ALMENAS NUESTRA BOCA EL TIEMPO INCERTIDUMBRE
por ejemplo este cielo familiar tu mano o escribir
aquí yace y más abajo la fecha exacta tú la sabes
a pie de muralla y de mucosa alguna vez amigo
escribir nuestros labios dados acertaron
con los árboles sagrados o el soplo del elíseo

del libro De quien mata a un gigante

CAMINO DE SANTIAGO

Camino cambiado

CAMINO DE SANTIAGO

Será o no cierto, pero es literario. No tiene gracia, pero sí imaginación, perversa fantasía. El asesino de Denise, la peregrina, al parecer cambió las señales del camino que lleva a Santiago, reescribió los renglones de Dios. Por aquí, guapa. Esa era la trampa o el cepo (dice el diario El Bierzo Noticias) para cazar a sus víctimas. Denise fue una que le salió mal. Pero otras más claudicaron. Caminos a Santiago, hay once, según la Wikipedia; ocho, declara haber andado un vicioso peregrino. Con el dinerillo que deja el Camino, primera marca mundial de turismo eclesiástico, por encima incluso de El Rocío, excuso decir la lucha de intereses por demostrar que desde antiguo una ruta pasaba por aquí, como la canción de Aute. Y vamos a dejarnos de tonterías: que el camino empieza en uno mismo y donde está uno. Zarandajas de adolescente. Por aquí, por donde ve aquella casa, peregrina. Y a dejarnos de hostias. Soy buena persona. No abusaré de usted. Solo quiero un socio y que nos entendamos. Es tan largo el invierno. Yo espíc ínglis. Su español, de maravilla. ¿Denise? Bonito nombre. Hablo de poner meramente una tasca, dar de comer y acogida, descanso al peregrino.


SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE
y ritual o virtuosa hollase el parteluz
como es costumbre
no habrá descanso para él o confundido
será que no ha llegado al pórtico de tu gloria.


SERÁ QUE NO HA LLEGADO AL PÓRTICO DE TU GLORIA
quien confundido duerme en su posada y acaricia
un sueño de futuros finisterres
donde acaso su bordón
a ciegas tienta bajo el cielo de otros ábsides
vértice o sillar la órbita intocada
girola de una víspera de cripta deliciosa.


GIROLA DE UNA VÍSPERA DE CRIPTA DELICIOSA
no descifra láudano que aliviar pueda su vigilia
óleo -por final- más generoso. Sí el error
que cometido tiene un precio y es lo justo
por los claustros románicos del insomnio
como quien busca el jubileo.


QUIEN BUSCA EL JUBILEO DESATIENDE
la fatiga del camino y el avance
del miedo entre dos posadas. Inmune
al dolor de las criaturas, no ve el círculo
terrible de la Peste y de San Lázaro.
Su cuerpo purifica con agujas manantiales
y allí donde la piel inventa paraísos
meretrices, cortesanos, no se olvida.
Ni escucha en gárgolas quimeras
donde toda la lluvia de occidente es
piadosa letanía o carcajada.

SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE.

quiencomo

del libro ¿Quién como yo?

Gota fría (Postal)

Gota fría

Tú, y tus célebres veraneos ‘de rebeca’. Hasta esta mañana de otoño cuando aún no es otoño, que es borrasca, anticipo a cuenta de las borrascas que han de venir. Esta tarde de invierno sin diciembre. Esta noche zona catastrófica de las de fuese y no hubo nada: el sol, el chiringuito abierto, y que el colegio no ha empezado todavía. Te dejo, voy al bar. Estos días de ausencia sin setas, sin castañas. Es pronto, ¿dónde vas, querido? Prueba de que el escenógrafo, el que todo lo sabe, otra vez ha vuelto a confundir el guion y el pobre ensaya, error acierto, húmedo seco, y pilla a las alcantarillas desprevenidas. Como tu plan y el mío. Le pusieron gota fría y nosotros no sabemos qué ponernos.