CAMINO DE SANTIAGO

Camino cambiado

CAMINO DE SANTIAGO

Será o no cierto, pero es literario. No tiene gracia, pero sí imaginación, perversa fantasía. El asesino de Denise, la peregrina, al parecer cambió las señales del camino que lleva a Santiago, reescribió los renglones de Dios. Por aquí, guapa. Esa era la trampa o el cepo (dice el diario El Bierzo Noticias) para cazar a sus víctimas. Denise fue una que le salió mal. Pero otras más claudicaron. Caminos a Santiago, hay once, según la Wikipedia; ocho, declara haber andado un vicioso peregrino. Con el dinerillo que deja el Camino, primera marca mundial de turismo eclesiástico, por encima incluso de El Rocío, excuso decir la lucha de intereses por demostrar que desde antiguo una ruta pasaba por aquí, como la canción de Aute. Y vamos a dejarnos de tonterías: que el camino empieza en uno mismo y donde está uno. Zarandajas de adolescente. Por aquí, por donde ve aquella casa, peregrina. Y a dejarnos de hostias. Soy buena persona. No abusaré de usted. Solo quiero un socio y que nos entendamos. Es tan largo el invierno. Yo espíc ínglis. Su español, de maravilla. ¿Denise? Bonito nombre. Hablo de poner meramente una tasca, dar de comer y acogida, descanso al peregrino.


SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE
y ritual o virtuosa hollase el parteluz
como es costumbre
no habrá descanso para él o confundido
será que no ha llegado al pórtico de tu gloria.


SERÁ QUE NO HA LLEGADO AL PÓRTICO DE TU GLORIA
quien confundido duerme en su posada y acaricia
un sueño de futuros finisterres
donde acaso su bordón
a ciegas tienta bajo el cielo de otros ábsides
vértice o sillar la órbita intocada
girola de una víspera de cripta deliciosa.


GIROLA DE UNA VÍSPERA DE CRIPTA DELICIOSA
no descifra láudano que aliviar pueda su vigilia
óleo -por final- más generoso. Sí el error
que cometido tiene un precio y es lo justo
por los claustros románicos del insomnio
como quien busca el jubileo.


QUIEN BUSCA EL JUBILEO DESATIENDE
la fatiga del camino y el avance
del miedo entre dos posadas. Inmune
al dolor de las criaturas, no ve el círculo
terrible de la Peste y de San Lázaro.
Su cuerpo purifica con agujas manantiales
y allí donde la piel inventa paraísos
meretrices, cortesanos, no se olvida.
Ni escucha en gárgolas quimeras
donde toda la lluvia de occidente es
piadosa letanía o carcajada.

SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE.

quiencomo

del libro ¿Quién como yo?

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