Etiqueta: relato

LA SEÑORA ZENOBIA, Edgar Allan Poe, THE SIGNORA ZENOBIA.

LA SEÑORA ZENOBIA (Edgar Allan Poe) THE SIGNORA ZENOBIA Prólogo y criterios de edición(recomendable lectura previa) Edgar Allan PoeTHE SIGNORA ZENOBIA [1] Cómo escribir un artículo a la manera del Blackwood  [2]seguido deLa guadaña del tiempo  [3] Traducción: Julio Cortázar (1956)Adaptación para libro electrónico: Daniel … Continúa leyendo LA SEÑORA ZENOBIA, Edgar Allan Poe, THE SIGNORA ZENOBIA.

Tu voto:

Congé de Conget.

Conget Confesión generalconfesión general (acrónimo: congé) llama la Iglesia a la de todos los pecados a lo largo de toda una vida. En literatura española, confesiones generales, la de Ana Ozores, La Regenta, y la de Ángela Carballino, en San Manuel Bueno, mártir. La Regenta estaba mal, hizo confesión general y acabó fatal. Ángela Carballino, de Unamuno, a modo de confesión nos cuenta el secreto que le contó su hermano del secreto de don Manuel (muy sencillito todo), a quien no sabemos si la Iglesia acabó elevando a los altares (del Don al San). Confesar, se confiesa lo personal que avergüenza y nadie sabe. Contra eso, el Confieso que he vivido, de Neruda, que da la vuelta al pecado, raíz y fuente de la mala conciencia. De esa estirpe, vitalista y no renegrida, es Confesión general de José María Conget, libro recién publicado, con diez relatos como los diez mandamientos.[1]


Queden ustedes con tres cosechas propias que tienen que ver con la confesión y la comunión y que eLTeNDeDeRo dedica a la congé de Conget.


Confesión general. En La Regenta, Clarín presenta primero al halcón, Fermín de Pas, y luego a su presa, Ana Ozores, que afronta como paloma una confesión general. Si será sutil el hilo de su conciencia, que antes de la confesión Anita estaba limpia de pecado y después de la confesión ya ven, adúltera y medio muerta de asco, náusea y vergüenza. En cambio si te confiesas bien te irá fenómeno. Ya puedes ser el abominable hombre de los crímenes, estuprador de querubines, coleccionista de pecados nefandos y contra natura. Todo está en ir apuntando nombres y circunstancias, y en decírselos al cura sin callar ninguno. Que el primer crimen, la primera culpa, como el primer amor, nunca se olvida, pero luego le vas cogiendo el tranquillo (que viene de tranquilo, illo) y puede que vayas al páter y no te acuerdes de qué tenías que confesarte.[2]


ABADÍA DE CÓBRECES (2002)
leyenda infantil del confesor sordo

Un criminal cristiano,
arrepentido
de haber tirado al monte
mujer e hijos,
se confesaba
con el padre Patricio,
que era de Irlanda.
Por toda penitencia,
salió diciendo
un par de avemarías
y un padrenuestro.
(Más que irlandés,
era tapia aquel fraile
como un bedel.)
Pederastas, zoofílicos,
putas y chulos,
chorizos y banqueros
de todo el mundo
mirando al mapa:
–¿Dónde?, ¿Dónde está Có-
breces, Cantabria?
Al poco, en la abadía
creció el negocio,
con buena bolsa vienen
dejando el óbolo.
Y a tantos hombres
encienden las beatas
cirios de noche.
Abajo, en Satanasa,
Poncio Pilato,
que quiere nuevo juicio,
revuelve el patio:
–¿Veis, compañeros?
Las manos tengo limpias
y aquí me veo;
en cambio, si confiesas
tu horrible crimen
con ese fraile que
no puede oírte,
nada que reces,
y te limpias de sangre
sin detergente.
San Pedro, que lo supo,
echó sus cuentas:
–¿A tanto pecador
la puerta abierta?;
esto es un chollo,
mejor mandarle un flato
al fray don sordo.
El abad con el duelo
reunió a su trapa:
–Hermanos: ¡Al confeso-
nario sin guasa!,
que aquí al que peque
le caerá penitencia
con intereses.
Se quedan las beatas
sin criminales
doblando sus braguitas
nuevas de encaje.
Patricio, el pobre,
le pusieron los ángeles
un sonotone.
[3]


Por último, habla la criatura comulgante. Recuerden la que nos daban los curas con cómo había que hacer la sagrada ingesta.


PRIMERA COMUNIÓN

Con habilísima lengua,
recibir tu candoroso
centro, frágil pan de un alba en
mi saliva, hacerte mío en-
tonces, mío. Asegurarme
que ha conseguido no herir-
te mi torpe dentadura,
que mi paladar es leve
cielo al gusto tuyo, como
de algodón mi garganta hasta el
suspense del nunca visto y
más sublime trago. Cuerpo
de Cristo, escuela de amor
única.
[4]


[1] Charo Ramos entrevista al autor en La madurez de Conget.

[2] Tinta de calamar (2014)

[3] Abadía de Cóbreces (Blogspot, 2002)

[4] ¿Quién como yo? (1996)

San Isidoro y el Santo Grial o lo mal que está el servicio.

Urna-de-San-Isidoro-Colegiata-de-San-Isidoro-León Foto Pregunta Santoral
Urna de San Isidoro de Sevilla en León. Foto Pregunta Santoral.

Kierkegaard alertó que la peor pamplina es la que se dice ex cátedra porque se sostiene con autoridad y bibliografía. Toda especulación sobre el Santo Grial, que esté o deje de estar en San Isidoro de León, es cierta y es falsa. Cierta, en tanto el cáliz está ahí y, falsa, en tanto el relato es posterior, cuando las pruebas y los testigos se pierden o ya se han ido y empieza el turno del mito, de la leyenda o del folclore. Ese proceso natural, que vale para el Cid o Juana de Arco, vale también para Jesús de Nazaret: persona primero y personaje después. Vean, si no, lo que ha tardado y costado a la Iglesia redondear la biografía del personaje Jesús: ese padre, San José, que duda como marido del embarazo de María por un ángel, duda vigente entre la cristiandad hasta el siglo 16, se dice pronto.[1]

Del grial como palabra ‑no como objeto vaso o plato‑ no hay noticias hasta el siglo 12 y, como ustedes comprenderán, qué comisión del Consejo Superior de Investigaciones Científicas iría a buscarlo. Lo que sí es cierto: la cristiandad adoptó el Santo Grial como leyenda piadosa y con fines literarios, comerciales, viajeros, guerreros o peregrinos. Con el Grial en su poder, cualquier lugar, orden o monasterio, generaría otro Camino como el de Santiago o el del Rocío, que su buen dinerito dejan y, más, en tiempos de crisis.

Lástima que semejante estrategia eclipse la integridad del hombre de mérito que está a su lado: San Isidoro de Sevilla (556‑636), primero de los grandes compiladores medievales, padre del enciclopedismo y patrono católico de Internet, ahí puesto por el papa Juan Pablo II en 2001. Honor a San Isidoro y paciencia con el Santo Grial que verdadero es, no cabe duda: de un auténtico acto de fe. Si ni el evangelista más próximo a Jesús y al grial (ese Mateo dos o tres generaciones posterior) cuenta qué pasó con el célebre vaso, ¿qué autoridad daremos a una chica CSIC en 2017 y al relato doctoral que pueda hacernos? Más quisieran ella y la Iglesia ‑y Turismo de León, ya de paso‑ que hubiese una criada o un camarero recogido y guardado para la posteridad la sagrada vajilla y los sagrados manteles. El propio Jesús se quejaría: ¡Cómo está el servicio! Y nosotros, de su ilustrísima, a lo Faemino y Cansado: Qué va, qué va, qué va. Yo leo a Kierkegaard.

[1] Véase Gómez Manrique en su auto o Representación del nacimiento de Nuestro Señor (1476).


 

La otra casa de Asterión.

Me quité de mi familia como quien se quita del tabaco. Cuesta, pero se alegra uno. En la definitiva ruptura con mis dos hijos (varones los dos y cada uno de su madre) la ocasión fue una comida celebración que podía unir en la misma mesa al pleno de familias que sumamos mi pareja y yo. Estoy hablando de cuatro varones de entre 40 y 30 años, cada uno con sus respectivas familias. Se acercaba el día de la comida y Jota, mi hijo mayor, empezó a poner pegas a venir con su gente a mi casa, plan que le parecía perfecto si no fuera por que entre bibes y tetas ese día, a su hija, de seis meses, no convenía moverla de su “zona de confort”. Mi pareja, por su parte, había quedado en casa a comer con uno de sus hijos (era sábado, solía ocurrir). Yo, impulsado por mi hijo menor entusiasmado con lo de Jota, me moví con pocas ganas de moverme y dispuesto a volverme a la mínima, algo que ocurrió a la media hora de yo ver que lo de la “zona de confort” era un rollo patatero, una excusa de Jota para no venir a mi casa, donde llevaba años sin venir. Así que cogí mi bici y me volví. El enfado de Jota tuvo los ingredientes de un protocolo que yo había roto y que a él lo dejaba en evidencia sobre todo ante el hijo de mi pareja, que qué iba a pensar: Daniel, que otra vez te has vuelto a equivocar, a gestionar mal tus emociones ‑fue su mensajería‑, para pasar a no cogerme el teléfono y prohibirme mensajes o correos, confiando en que ‑dada la fama de su padre el follonero‑ él iba a quedar señor y yo piltrafa. Le planteé entonces otra partida, no de circunstancias que podían discutirse, sino nuestro balance padre hijo en cifras: 27, 18 y 10. Jota: tantos años sin venir por casa, tantos petardeando mi relación de pareja, tantos haciendo de bueno ante mi madre con la que corté el día que dejó fuera de un convite a los hijos de mi pareja. El broche lo pone mi hijo chico que, solidario con su hermano, también ha cortado conmigo. 27 18 10 se parece a 22 01 07, el teléfono de mi casa en Galera 10. ¿Creerán ustedes que me llamaron para echarme en cara sus últimos exabruptos, que no lo cogí y que no me dolió? Enlace a La casa de Asterión de J.L.Borges.

*


the birdie

the-birdie-de-antonio-delgado

| Antonio Delgado Cabeza. 22/10/16. Estaba dándole vueltas a las experiencias cercanas a la muerte -ECM- que detalla Carlos Gómez Carreras en su recomendable y documentadísimo libro El Juego Infinito, cuando recordé este misterioso suceso que por increíble había olvidado. Apenas lo conté a los más íntimos, quién me iba a creer. Ahora, pasado un tiempo, no sé por qué extraña asociación de ideas lo he recuperado. Y yo, que siempre he sido incrédulo e incluso reacio a este tipo de historias, me sorprendo dispuesto a contártela en esta tarde otoñal. (Relato completo, en El Sobre Hilado.)

BWANA CON BMW

Pistola_Star_FIR_STAR_9_Pb
Las Autoridades Sanitarias advierten: DISPARAR PERJUDICA GRAVEMENTE LA SALUD

BWANA CON BMW

[Cuento basado en un hecho real. eLTeNDeDeRo recuerda que si no hubiera armas de fuego no habría muertes por arma de fuego. Quienes le busquen las cosquillas a ese razonamiento impecable asuman su responsabilidad como contribuyentes a una Administración que mata.]

Para lo que importa, quien conduce un BMW es el Gran Bwana de la carretera. El argumento es un calentón de macho del conductor que se cree agredido en la autopista por el leve impacto de una mierda Opel de matrícula francesa. Emigrante, el hijo puta, encima, tenía que ser: –¡Idiota, mira cómo m’ has dejao el BMW! Y ¡pum!, disparo a la cabeza de chorlito más otros cuatro para asegurar que el marroquí de 37 años no se iba a salir con la suya con él, de 31 años, guardia civil de baja por una maldita lumbalgia. El imbécil va a chocar con su puta madre, vaya que sí. Le jodió la carrera, diez años en el cuerpo, le jodió el seguro, le jodió la baja y le jodió el coche, aunque ahora, ¿para qué quiere él el BMW si a la cárcel se va en furgona oficial? –¿Dónde está el cadáver, que yo lo vuelvo a matar, que de mí no se ríe nadie, nadie, ¿me oyen? ‑gritaba a las paredes del calabozo donde fue enrejado.

(1) bwana es voz suajili (Tanzania, Kenia) que significa amo. No está en el Dae. En España fue introducida en los años 70 por tebeos y películas con negritos porteadores tipo Lo que el viento o Memorias de África.

(2) El protocolo de bajas de la guardia civil no impide el uso del arma reglamentaria mientras la baja no obedezca a diagnosticado trastorno mental. O sea: agentes fuera de servicio cargan su arma aunque no vistan el uniforme, la gorra, la placa, ese rigor de a la orden, mi cabo, mi sargento, que advierte que uno está de servicio y no es un hombre más con problemas con el puto coche, con la novia, con el lumbago y con las drogas.

(3) Interior recomienda: «Dispara con moderación. Es tu responsabilidad.»


Dios existe

dios

Dios existe. Hace un mes mató a miles de los suyos que le rezaban, mandándoles un día una grúa encima de sus cabezas y, a la semana, una avalancha de fe incontrolable, como que se aplastaron los creyentes unos a otros. Ahora, Dios pone a prueba a su club de fans a base de cuchillos de cocina, total, para lo que hay que comer, dirán algunos. Y aquí en España, manda un diluvión de mil pares de metros cúbicos por devoción cuadrada, que dejan hecha unos zorros la ofrenda floral al Pilar en Zaragoza. Precisamente el día de la patria, Dios, querido, el día de don Felipe y doña Letizia con zeta, no me jodas.

CAMINO DE SANTIAGO

Camino cambiado

CAMINO DE SANTIAGO

Será o no cierto, pero es literario. No tiene gracia, pero sí imaginación, perversa fantasía. El asesino de Denise, la peregrina, al parecer cambió las señales del camino que lleva a Santiago, reescribió los renglones de Dios. Por aquí, guapa. Esa era la trampa o el cepo (dice el diario El Bierzo Noticias) para cazar a sus víctimas. Denise fue una que le salió mal. Pero otras más claudicaron. Caminos a Santiago, hay once, según la Wikipedia; ocho, declara haber andado un vicioso peregrino. Con el dinerillo que deja el Camino, primera marca mundial de turismo eclesiástico, por encima incluso de El Rocío, excuso decir la lucha de intereses por demostrar que desde antiguo una ruta pasaba por aquí, como la canción de Aute. Y vamos a dejarnos de tonterías: que el camino empieza en uno mismo y donde está uno. Zarandajas de adolescente. Por aquí, por donde ve aquella casa, peregrina. Y a dejarnos de hostias. Soy buena persona. No abusaré de usted. Solo quiero un socio y que nos entendamos. Es tan largo el invierno. Yo espíc ínglis. Su español, de maravilla. ¿Denise? Bonito nombre. Hablo de poner meramente una tasca, dar de comer y acogida, descanso al peregrino.


SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE
y ritual o virtuosa hollase el parteluz
como es costumbre
no habrá descanso para él o confundido
será que no ha llegado al pórtico de tu gloria.


SERÁ QUE NO HA LLEGADO AL PÓRTICO DE TU GLORIA
quien confundido duerme en su posada y acaricia
un sueño de futuros finisterres
donde acaso su bordón
a ciegas tienta bajo el cielo de otros ábsides
vértice o sillar la órbita intocada
girola de una víspera de cripta deliciosa.


GIROLA DE UNA VÍSPERA DE CRIPTA DELICIOSA
no descifra láudano que aliviar pueda su vigilia
óleo -por final- más generoso. Sí el error
que cometido tiene un precio y es lo justo
por los claustros románicos del insomnio
como quien busca el jubileo.


QUIEN BUSCA EL JUBILEO DESATIENDE
la fatiga del camino y el avance
del miedo entre dos posadas. Inmune
al dolor de las criaturas, no ve el círculo
terrible de la Peste y de San Lázaro.
Su cuerpo purifica con agujas manantiales
y allí donde la piel inventa paraísos
meretrices, cortesanos, no se olvida.
Ni escucha en gárgolas quimeras
donde toda la lluvia de occidente es
piadosa letanía o carcajada.

SI LA MANO DEL PEREGRINO QUISIERA RENDIR VIAJE.

quiencomo

del libro ¿Quién como yo?

EL EFECTO ACERA BICI SOBRE NUESTRAS VIDAS

2007 bicicultura

(foto Bicicultura 2007)


EL EFECTO ACERA BICI SOBRE NUESTRAS VIDAS
(relato)

Un colega con el que iba en bicicleta por Sevilla a todas partes lo perdí el día que inauguraron el carril bici. Él empezó a negarse a circular por la calzada y lo siguiente fue meterse por las aceras dibujadas con itinerarios bici y, de ahí, a cualquier acera, tuviera o no los 5 metros de ancho reglamentados. Otra vez, vino a Sanlúcar un amigo que había pasado algún tiempo en Alemania. Le propuse ir en bici hasta las salinas, ruta bien fácil de hacer desde las Piletas, donde vivimos: se sube por Quinto Centenario y calle Puerto hasta la glorieta del Tren, donde empieza la Vía Férrea que desciende suavemente hasta Bonanza. Ese trayecto dispone de carril bici por Quinto Centenario y mi amigo lo cogió encantado mientras yo seguía por la calzada. Cuando se acabó el carril, mi amigo no tuvo más remedio que sumarse a mi ritmo y se notaba que iba desconfiado, se irritaba, ponía pegas. La vuelta la hicimos por la larga de Bonanza hasta Rubiños y San Nicolás, para salir al Paseo Marítimo hasta el chiringuito Macario, donde nos tomamos unas cañas comentando la jornada. Mi amigo hablaba del progreso y del atraso, de lo que iba de Sanlúcar a Sevilla, a Múnich, a Ámsterdam. Yo le respondí que es impensable pedir carril bici, esa especie de alfombra roja, por todas partes, y menos, en una ciudad como Sanlúcar de Barrameda. No hemos vuelto a hacer más excursiones en bicicleta y ya me veo como especie a extinguir. La política, los ayuntamientos, las conversaciones con mi novia, todo apunta a que la bicicleta ha cambiado y nunca volverá a ser lo que fue, con sus características de sin motor y vehículo lento, que puede circular por la derecha entre el tráfico motorizado, pero también, peatón con ruedas, con ciertas licencias, como peatón, como circular por la izquierda y por itinerarios que no entrañen peligro para nadie y que a nadie molesten. Yo vengo de esa mentalidad y voy a un mundo de bicicletas entre viandantes. Viandantes que un día conquistaron calles y espacios peatonales, ya sin coches, ahora pasean pendientes del tranvía y del paso de las bicicletas, metamorfosis particularmente visible en Sevilla, ciudad piloto de las peatonalizaciones PSOE Izquierda Unida: bicicletas que nos tocan el timbre (dicen que por nuestro bien), bicicletas que nos pasan rozando o invaden nuestra burbuja o nuestra aureola, según vayamos ese día de bien vestidos. Peatonal era (y es) no tener que mirar donde se pisa y no ir pendientes de no meter los tacones en las vías del metrotrén ni del dibujito en el suelo del itinerario bici. ¡Cuidado, una bici! A mí, me da vergüenza. Son las bicicletas las que tendrían que estar pendientes de las personas, no las personas, de las bicicletas. Eso tiene lo que no se asimila a tiempo o tontamente se imita como si esto fuese Holanda. De vehículo invisible, que lo era, al orgullo bici hemos pasado. Los conductores de automóviles toman venganza: ¡Al carril bici!, gritan al loco que pedalea por ‘su’ calzada. Ni por la acera ni por la calzada, ¿a dónde irá la bicicleta? A donde diga el PP, partidario de los coches, que por algo quiere meter la bicicleta urbana por cascos obligatorios y ese lenguaje de seguridad vial, salvo la matriculación voluntaria, que es lo que tendrían que hacer para combatir el robo de bicicletas y aliviarnos del peso de cadenas y pitones. El mundo al revés. Porque la división entre ciclistas, peatones y conductores es, desde el principio, falsa. Todos somos usted mismo, que unas veces conduce (a su fin de semana), otras veces va en bici (a su trabajo) y otras, como san Fernando, va andando. Pueden leerlo y reírlo en las Coplas del carril bici.


RUEDINES

ZIP15. BURGOS, 10/09/2010.- Un niño observa el pelotón durante la decimotercera etapa de la Vuelta disputada a través de 196 kilómetros, entre Rincón de Soto y Burgos. EFE/ZIPI TELETIPOS_CORREO:DEP,DEP,%%%,%%%

RUEDINES
(relato)

Una tarde salí con ellos a pasear en bicicleta. Son dos hermanos, de ocho y cinco años. Los dos vienen de Madrid a pasar sus vacaciones en Sanlúcar de Barrameda. Nuestra casa está a doscientos metros del itinerario bici que recorre el Paseo Marítimo desde las Piletas, donde vivimos, hasta Bajo de Guía. Los críos me habían dicho que sabían montar y además vendrían con su madre. Su madre y yo montaríamos nuestras bicis y ellos, una de niño a su tamaño con todos los avíos de una bici adulta: piñón rodante (no fijo) con cadena y frenos. El breve tramo que había que hacer por carretera, su madre y yo lo haríamos yendo detrás en paralelo: si fuéramos un coche, haríamos las veces de pilotos traseros protectores. Sin embargo, esos doscientos metros se nos hicieron eternos. El chico no los quiso hacer montado y el mayor daba trazas ¡de cansarse! Ya en el Paseo, zona peatonal donde las haya, el mayor seguía quejándose de que le dolían los brazos y el pequeño se mostraba bastante incapaz de pedalear manteniendo la línea recta. Cuando me quedó claro que el pequeño no sabía montar, me esforcé en darle el primer empujón para él seguir pedaleando por inercia. Nada. Se iba a los lados, se caía. Pacientemente les expliqué a los dos cómo hacer palanca para arrancar de pie cargando el peso sobre el pedal derecho (los dos son diestros). Que si quieres. Una, dos, tres, cuatro veces. Hasta dejarlo por imposible. Y, encima, no paraban de objetarme que ellos sabían montar en sus bicicletas de Madrid y que su padre sí que les instruía bien y sin reñirles. Perfecto. Pero el mayor jamás había hecho un trayecto medianamente largo y el pequeño me estaba dando la pista de lo que les pasaba a los dos: estaban iniciados y acostumbrados a bicicleta con ruedines, circunstancia que, por presumir y dárselas de enterados, les costaba reconocer. La palabra ruedín, o ruedines, es de estirpe cántabra (el culín de sidra) pero el ruedín como invento es de estirpe discutible porque el crío tiene que aprender a montar y a frenar, que es lo que no sabe, y no a sentarse, que eso ya sabe y es lo que le potencian los ruedines. A corto plazo, el niño con ruedines acompaña a sus padres tan a gusto, pero a medio plazo se acostumbra a conducir la bici como si fuese un triciclo, un tractor de juguete o un coche, lo que a la larga produce esa postura de bicicletas que se ve en las ciudades de carril y acera bici, donde niños y mayores el sillín lo llevan en posición bajísima para pedalear con las piernas en ángulo, encogidas, y donde arrancan y frenan sin levantar el culo del asiento. Quien quiera transmitir ese tipo de ciclismo, de pedaleo máquina de coser, adelante con los ruedines: las bicicletas son para el verano y las criaturas, de su padre y de su madre. Pero si quieren transmitir un ciclismo ergonómico y anatómico, en vez de ponerles ruedines cuando son chicos, regálenles un patín o patinete y que en él aprendan la inercia y el equilibrio, bases del ciclismo. Dominando la inercia y el equilibrio ‑que los críos aprenden pasado el primer impulso y el primer susto y cuando ven que la bici lo difícil es que se caiga, el milagro es que se sostiene sola‑, llevarán el sillín tan alto como sus piernas estiradas y harán el pie a tierra bajándose del sillín. Si para acostumbrarse a mantener el equilibrio hiciera falta, estimúlenles su lado fanfarrón y perfeccionista con el ciclismo que se ve en el Tour o con estampas de damas y caballeros ciclistas. Y no es retórica. En las tres patrias que se disputan el invento de la bicicleta (Alemania, Francia, Inglaterra), los pioneros ciclistas fueron caballeros no tan ricos como para mantener un caballo quienes, aprovechando el pretexto social de una peste equina, se apuntaron encantados a aquellos caballos de dos ruedas, mucho más baratos, desde el principio uniendo progreso y galantería, y por eso el tándem, que se adaptó para llevar a las señoras. Enseñar sin ruedines será por el bien de todos porque un ciclista con miedo provocará accidentes o los padecerá. Al manillar o al volante, el lema nos lo dio Lady Macbeth como si fuésemos su dudoso marido: Ser lo que eres no es nada, has de serlo con seguridad.

Ruedines (Postal)

ZIP15. BURGOS, 10/09/2010.- Un niño observa el pelotón durante la decimotercera etapa de la Vuelta disputada a través de 196 kilómetros, entre Rincón de Soto y Burgos. EFE/ZIPI TELETIPOS_CORREO:DEP,DEP,%%%,%%%Jinetes de carrerasTándem

RUEDINES
(relato)

Una tarde salí con ellos a pasear en bicicleta. Son dos hermanos, de ocho y cinco años. Los dos vienen de Madrid a pasar sus vacaciones en Sanlúcar de Barrameda. Nuestra casa está a doscientos metros del itinerario bici que recorre el Paseo Marítimo desde las Piletas, donde vivimos, hasta Bajo de Guía. Los críos me habían dicho que sabían montar y además vendrían con su madre. Su madre y yo montaríamos nuestras bicis y ellos, una de niño a su tamaño con todos los avíos de una bici adulta: piñón rodante (no fijo) con cadena y frenos. El breve tramo que había que hacer por carretera, su madre y yo lo haríamos yendo detrás en paralelo: si fuéramos un coche, haríamos las veces de pilotos traseros protectores. Sin embargo, esos doscientos metros se nos hicieron eternos. El chico no los quiso hacer montado y el mayor daba trazas ¡de cansarse! Ya en el Paseo, zona peatonal donde las haya, el mayor seguía quejándose de que le dolían los brazos y el pequeño se mostraba bastante incapaz de pedalear manteniendo la línea recta. Cuando me quedó claro que el pequeño no sabía montar, me esforcé en darle el primer empujón para él seguir pedaleando por inercia. Nada. Se iba a los lados, se caía. Pacientemente les expliqué a los dos cómo hacer palanca para arrancar de pie cargando el peso sobre el pedal derecho (los dos son diestros). Que si quieres. Una, dos, tres, cuatro veces. Hasta dejarlo por imposible. Y, encima, no paraban de objetarme que ellos sabían montar en sus bicicletas de Madrid y que su padre sí que les instruía bien y sin reñirles. Perfecto. Pero el mayor jamás había hecho un trayecto medianamente largo y el pequeño me estaba dando la pista de lo que les pasaba a los dos: estaban iniciados y acostumbrados a bicicleta con ruedines, circunstancia que, por presumir y dárselas de enterados, les costaba reconocer. La palabra ruedín, o ruedines, es de estirpe cántabra (el culín de sidra) pero el ruedín como invento es de estirpe discutible porque el crío tiene que aprender a montar y a frenar, que es lo que no sabe, y no a sentarse, que eso ya sabe y es lo que le potencian los ruedines. A corto plazo, el niño con ruedines acompaña a sus padres tan a gusto, pero a medio plazo se acostumbra a conducir la bici como si fuese un triciclo, un tractor de juguete o un coche, lo que a la larga produce esa postura de bicicletas que se ve en las ciudades de carril y acera bici, donde niños y mayores el sillín lo llevan en posición bajísima para pedalear con las piernas en ángulo, encogidas, y donde arrancan y frenan sin levantar el culo del asiento. Quien quiera transmitir ese tipo de ciclismo, de pedaleo máquina de coser, adelante con los ruedines: las bicicletas son para el verano y las criaturas, de su padre y de su madre. Pero si quieren transmitir un ciclismo ergonómico y anatómico, en vez de ponerles ruedines cuando son chicos, regálenles un patín o patinete y que en él aprendan la inercia y el equilibrio, bases del ciclismo. Dominando la inercia y el equilibrio ‑que los críos aprenden pasado el primer impulso y el primer susto y cuando ven que la bici lo difícil es que se caiga, el milagro es que se sostiene sola‑, llevarán el sillín tan alto como sus piernas estiradas y harán el pie a tierra bajándose del sillín. Si para acostumbrarse a mantener el equilibrio hiciera falta, estimúlenles su lado fanfarrón y perfeccionista con el ciclismo que se ve en el Tour o con estampas de damas y caballeros ciclistas. Y no es retórica. En las tres patrias que se disputan el invento de la bicicleta (Alemania, Francia, Inglaterra), los pioneros ciclistas fueron caballeros no tan ricos como para mantener un caballo quienes, aprovechando el pretexto social de una peste equina, se apuntaron encantados a aquellos caballos de dos ruedas, mucho más baratos, desde el principio uniendo progreso y galantería, y por eso el tándem, que se adaptó para llevar a las señoras. Enseñar sin ruedines será por el bien de todos porque un ciclista con miedo provocará accidentes o los padecerá. Al manillar o al volante, el lema nos lo dio Lady Macbeth como si fuésemos su dudoso marido: Ser lo que eres no es nada, has de serlo con seguridad.

EL JARDINERO INFIEL (RELATO)

Alameda de Hércules abril 2014 (4)

EL JARDINERO INFIEL

Uno de los géneros veraniegos entre quienes disfrutamos de segunda vivienda (a veces tan habitual o más que la primera) es la reunión anual de esta segunda comunidad. De las comunidades, ya sabemos por Álex de la Iglesia que concitan lo peor y más bajo de nuestro ser. Egoístas, insolidarios, a veces fachas nos volvemos tratándose de mi casa, mi entrada, mi escalera, mi garaje, mi silencio, mis vistas, mis niños, mimimí. Las comunidades de segunda vivienda suelen ser peores que las de primera, porque el bolsillo es más rácano; las exigencias, más arbitrarias y pasajeras, y la confluencia, más difícil por cuanto nos juntamos quienes usamos la casa todos los meses del año con quienes vienen en agosto y, el resto, o no vienen o la casa la tienen puesta en alquiler. Este propietario o propietaria de estación solo entiende de películas con destino a la playa o a la piscina, esos escenarios que en invierno cambian tanto. En mi comunidad los estacionales van a lo bonito y barato (y que lo bonito parezca caro) y los perennes vamos a lo práctico: que no se filtre el agua ni se inunden los bajos cuando lleguen las lluvias, que, por la humedad, no se vaya la luz y, con la luz, el portero automático, el motor del agua y el agua, ni las señales de radio tv o de internet. Mi comunidad se constituyó un verano y empezó muy fuerte optando por plantar especies vistosas y olorosas. El bando práctico no es que fuera enemigo de jazmines y jacintos, pero llegó el invierno y se vio que había que juntar para el ascensor, sótano, plazas de garaje y una conectividad tan lamentable que nadie sabe ni dónde está el cuadro de comunicaciones, ese que te pide la compañía que viene a instalarte la wifi o Imagenio y por dónde demonios va la fibra óptica. Frente a eso, los estacionales, con que la comunidad esté limpia y presentable cuando vienen, tienen suficiente. Lo cual se refleja en las cuotas. Nadie quiere pagar ni un euro más de lo que viene pagándose hace diez años. El caso al que vamos es que el bando estético cuenta con un propietario que es jardinero. (Debo aclarar: la comunidad tiene nombrado su propio jardinero, que no es él, naturalmente.) Este es un hombre que simplemente se aburre y busca quien también se aburra con él. Como siempre accede a una vecina o un vecino presidente, tesorero o secretario (a veces, él mismo) con firma en el banco, el hombre gasta dinero y planta o remueve tierras contando con que nadie va a estar en contra de esa adelfa tan bonita. En esta reunión última, una vecina estética que iba a estar ausente nos había dejado su voto delegado y el encargo de darle voz a una petición suya que venía a ser una especie de carta vegetal a los Reyes Magos: quiero que planten esto y aquello y lo de más allá. En atención a su ausencia, y solo por eso, su carta petición se leyó al empezar. Un vecino argumentó que, con todos los respetos, antes que plantas y flores había que arreglar lo de primera necesidad y todos, incluso el jardinero, estuvieron de acuerdo. Solo por delicadeza, y por no darle un áspero No a la vecina ausente, en acta se puso: “se acuerda por mayoría aprobar únicamente la planta de especies autóctonas”. Y ahí quedó: Sí a lo que buena y espontáneamente crezca y Sí a no gastar ni un euro más en viveros. Cuál sería nuestra sorpresa cuando, a la mañana siguiente, antes de ayer, vimos al jardinero infiel plantando novedades (curiosamente, en el jardín que da vistas al balcón de la vecina ausente) con ayuda de otro vecino bien intencionado. Y cuál sería nuestra sorpresa cuando, ayer, la secretaria nos mandó una rectificación al acta a propuesta del vecino bienintencionado (?), que dice literalmente: “Don Jardinero informa de la planta de una adelfa y seis nuevas especies en el jardín que respetan, en todo caso, el principio de cultivar únicamente especies autóctonas”. No sé si lo han pillado: primero interpreta positivamente la voluntad negativa de la comunidad; después se salta y no consulta con la nueva presidencia y por último quiere hacer pasar por acuerdo de comunidad lo que nunca lo fue. Para ello cortó y pegó en Word, y donde decía “5º. Doña Vecina pide que todos los vecinos comprueben el funcionamiento de su telefonillo”, les coló a la secretaria y a la comunidad este nuevo punto 5º, que hemos leído. Dejo a ustedes de contar los puntos del 1º al 4º de prioridad de gasto: obras y trabajos aprobados y aún sin realizar, el drenaje de la entrada y paso de coches, la conectividad. La cuenta del jardinero es: prevaricación (siendo él jardinero, él hace jardinerías), suplantación (del jardinero de la comunidad y de la nueva presidenta), malversación (de fondos que no son suyos) y falsedad en documento público. Éramos dos bandos, los estéticos y los prácticos, y ahora somos tres: el tercero, el del jardinero infiel. Si usted ha llegado leyendo hasta aquí, a lo mejor le interesa saber su nombre. Mañana sale.

eLTeNDeDeRo, 26 del 8 de 2015

SPOILER

SPOILER. Un ensayo sobre la lectura. De entrada, se plantea la necesidad de una enseñanza o sistema educativo que deje la literatura juvenil en manos de sus consumidores naturales: adolescentes y jóvenes, de acuerdo con sus familias. Después sigue un repaso a lo que ha supuesto la reforma educativa, la Logse, para la asignatura de lengua y literatura: la pérdida de los clásicos y la entronización del argumento que da pie a su contrario: el spoiler. Al espóiler, o expolio, se dedica la tercera parte, para terminar citando casos verídicos. Todo va dirigido al profesorado y a madres y padres en edad de educar.

SPOILER en Google Doc

1.

Quien ha leído La pública y la privada o la Crítica a la enseñanza pública sabe que eLTeNDeDeRo aboga por una escuela o enseñanza única y obligatoria hasta los catorce años. Esa enseñanza estatal tiene un adversario: la libertad de enseñanza, derecho que ha sido de ricos o de gente acomodada (normalmente, del centro de las ciudades, que es donde hay colegios para elegir), para no mezclar sus hijos con los hijos del barrio, del extrarradio o de la pobreza. Frente a tan mínima pérdida, como sería matizar ese derecho en la Constitución, la enseñanza única aseguraría el derecho a la igualdad que, siquiera como derecho escrito, tenemos todos, y al cumplimiento del deber que tiene el Estado de tratarnos a todos de iguales o por igual y de uniformarnos, no de uniforme de colegio privado, sino de nación, y de no permitir que los ricos se libren de una enseñanza común y compartida, como antes se libraban de la mili. Esa enseñanza única y obligatoria garantizaría que los conceptos de sexualidad o de biología o la poesía de San Juan de la Cruz se expliquen por igual a todos los españoles y españolas en edad de estudiar y de pensar, edad que podría equipararse a la que cubre la ESO, hasta los 14 años. La enseñanza única se impartiría en horario de mañana por un profesorado autorizado (ni por curas ni por monjas ni por intérpretes de sistemas interesados) y el plan de estudios consistiría en unos mínimos consensuados por el Estado, es decir, por los partidos o asociaciones representantes de lo mejor y más noble y más culto del voto y de la opinión. En las aulas, un suponer, no se podría negar el evolucionismo con bromas como que, del mono, vendrá usted, ni se podrá degradar la homosexualidad presentándola como una enfermedad. A esa escuela única asistirían niños y niñas sin signos externos religiosos. En clase, a cambio de disimular la cadenita con el crucifijo, se acabarían las niñas tapadas por obediencia islámica. Al tratarse de un programa de mínimos, no caben, y saldrían fuera del programa y del horario lectivo, actividades recreativas o complementarias como religión, deporte, conservatorio o bellas artes, que pasarían a por la tarde en los centros públicos o privados, religiosos o laicos, que cada familia quiera y pueda permitirse. Digamos que las mañanas escolares serían para el Estado, como anticipo y parte de la mayoría de edad y de la nacionalidad española, y que las tardes serían para las familias poder inculcar los valores y los conceptos que, dentro de la protección del menor, les vengan en gana: la virginidad de la Virgen, el misterio de Belén, la noción de matrimonio o las bondades de la monarquía en el siglo 21. La Iglesia tendría toda la tarde para adoctrinar a sus fieles y, las familias islámicas, para educar a sus hijas en las ventajas del velo y en el Corán; y todos, creyentes o no, con tiempo para que el niño toque el violín; la niña, el clarinete; y para leer los libros de su gusto. Como las mañanas tendrían que ser intensas, y no extensas; de rentabilidad y productividad en ciencias, letras y sociales (troncales orientadas a unas pocas áreas profesionales como sanidad, educación, convivencia, derecho, mecánica o ingeniería), el plan de enseñanza única pondría muy pocos deberes para casa por la tarde. No sería un sistema perfecto, pero sí mejor que el que tenemos, y la única manera de conjugar la libertad de enseñanza, difícil de rebatir, con la igualdad y la coeducación, que son, más que derechos, fundamentos de un Estado de Derecho.

2.

A los profesores de lengua y literatura nos cambiaron el rumbo sin pedirnos permiso. Habíamos estudiado la carrera y sacado unas oposiciones con un temario que iba desde el Cantar de mío Cid hasta los Novísimos. Llevábamos años impartiendo a los clásicos, Lazarillo, Celestina, y, de pronto, tuvimos que iniciar a la juventud en la lectura. Del docere delectando habíamos pasado al deleitar enseñando, y los clásicos castellanos eran bastante aburridos, la verdad. Al poner por delante el principio del placer, la docencia dejó de ser un viaje del alumno hasta los clásicos, y fueron los clásicos los que tuvieron que adaptarse a los alumnos. Estamos hablando de la Logse, del Psoe, 1990. Efectos de la reforma en nuestra asignatura. (1º) La modernización del texto original. Ya teníamos Lazarillo o Celestina en odres nuevos, como en la colección Castalia. (2º) La santificación del concepto literatura juvenil, con (3º) el consiguiente arrastre de obras de otras literaturas. El problema no era La isla del tesoro, sino qué edición o traducción manejaríamos en clase. Al ser títulos que las familias medio cultas podían tener en casa, se daba el caso de (4º) distintos alumnos manejando distintas versiones (del inglés o francés que, con tanto bilingüe, nadie leía en su versión original), lo que, a la larga, y unido a la pérdida de los clásicos, trajo (5º) la desaparición del comentario de textos y del texto como base científica de nuestro trabajo. El gusto adolescente impuso (6º) la primacía de la prosa sobre el verso; (7º) del argumento, sobre el texto, aunque fuese una traducción; y (8º) la interactuación de la literatura con el cine, el videojuego, las series o sagas más de moda. El señor de los anillos podía ser un clásico en lo suyo, pero a partir de Harry Potter (9º) se impuso el best seller y (10º) el argumento se independizó del formato hasta convertirse en un ente autónomo en sí mismo, al margen de la palabra, de la letra o de la imagen. El plan de fomento de la lectura no trajo niños y niñas más amantes de la lectura sino lectores compulsivos que, por amor a la intriga del libro que iban leyendo, desatendían otras obligaciones escolares o familiares. Para más protagonismo, vino el auto libro (book self) o libro colaborativo, donde el lector adolescente podía elegir entre dos continuaciones del relato. A esas alturas, estaba míssing, desaparecido, el lector contemplativo que se deleita y subraya o comenta para sí algún pasaje o frase del libro. El género teatro, si era en vivo, pudo sobrevivir porque en colegios e institutos seguían haciéndose montajes que propiciaran el protagonismo del alumnado y extraescolares a teatros de la ciudad. Pero el teatro leído, el teatro texto, se perdió lo mismo que la poesía leída o recitada, y no rapeada por el chavalín de turno. Y todo, con el entusiasmo de una generación de profesores, padres y madres de la segunda generación de la Eso, que corrió a apuntarse a horas de refuerzo o de lectura para dedicárselas con fervor al Harry Potter del año. El desenlace lógico (y lógsico) no podía ser más que la entronización del argumento. A un sector del profesorado esa carrera nos pareció agotadora y, por demás, inútil. Por mucho que, a nuestra edad, nos empeñáramos en estar al día de las últimas novedades del mercado juvenil, no podíamos competir con esas fieras lectoras de doce años que teníamos en clase. Y hubo quien, en cuanto pudo, dejó la Eso, y se acogió al Bachillerato, donde Lazarillo y Celestina seguían esperándonos. Años más tarde, ese proceso lo escribí en Tinta de calamar. Cervantes o su editor tituló un capítulo 70 de esta forma: Que sigue al sesenta y nueve. Cervantes estaba de coña, pero apuntaba el agotamiento de un tipo lector. Fernando de Rojas nos acostumbró a un argumento general al frente de la obra y a argumentos particulares al principio de cada auto. Desde el siglo 18, los modernos, primero, se juegan a los dados la salvación del alma (Fausto o Rafael el de La piel de zapa, don Juan o Dorian Gray) y, después, afirman o niegan la posibilidad de salvarse, suspense que La Celestina, de un mundo plano, no necesitó. Fernando de Rojas nos dice con sus argumentos lo que va a pasar y, ahora, pónganse cómodos, y a disfrutar viendo cómo es verdad lo que he dicho que va a pasar. Próximo capítulo, Fernando de Rojas, inventor del espóiler.

3.

Spoiler era una manera bárbara, de barbarismo, de decir alerón. Jugábamos con coches de carreras que tenían spóiler o espóilers o espóileres, alerones que compartían los coches con los aviones. El actual uso de spoilear como destripar la trama de una obra de ficción antes de que sea exhibida al público, acerca espóiler a lo que en cine es el tráiler (avance, además de remolque de camiones). Podría decirse que el espóiler, como el colesterol, lo hay bueno y lo hay malo. Es bueno, para entendernos, el espóiler que, cercano al tráiler, abre el apetito del público por un determinado producto que debe ser conocido de antemano y al que el público debe estar enganchado. De más está, que este espóiler, tan bueno, fomenta el consumismo al servicio de las grandes distribuidoras. Fue el caso de la noticia sobre la muerte de Albus Dumbledore a manos de Severus Snape, en Harry Potter y el misterio del príncipe. El espóiler malo consiste en que un colega arruine el consumo y disfrute del argumento que otro colega tiene entre manos contándole el final o la clave de todo. Sobre este espólier podrán encontrar en la Frikipedia un buen repertorio de ejemplos, algunos francamente divertidos. Habla un friki. Se llama spoiler al hijoputa que te cuenta una parte de algo que aún no has visto y se carga la maldita historia. También se llama spoilers a los espaguetis caducados, pero eso no tiene nada que ver. Guía del espoileador novato. Primero. Soltar lo más gordo del spoiler cuanto antes. Podemos inventárnoslo; si la víctima se lo cree, sufrirá igual que si fuera verdad. Segundo. Elegir una forma de contárselo. Varias opciones. 1º) Contárselo directamente. Es el método más fiable, 80% de posibilidades de que te escuche. El problema es que puedes llevarte una paliza. 2º) Mandárselo por mensaje o chat. 50% de posibilidades de que lo vea y sepa descifrarlo. Ejemplo. l pdr d ichigo s shngmi. Otro ejemplo. Chico. ¿Irás a la fiesta del sábado? Chica. Sí, ¿y tú? Chico. Pues Iruka es en realidad hermano de Naruto Uzumaki. 3º) Escribirlo en el youtube como comentario del primer vídeo de la serie. Todo un clásico, aunque con pocas posibilidades de que se lo lean. 4º) Decirlo desde una terraza con un altavoz muy potente. El problema es que irán a por ti y acabarás cadáver. 5º) Tatuártelo en la frente. Quien te vea acabará leyéndolo, pero también te meterán una paliza y, además, ¿quién se queda, de por vida, con un spoiler tatuado en la frente? 5º) Escribirlo en un urinario público. Conseguirás más alcance si te compinchas con alguien del otro sexo, que lo escriba en los otros servicios. 6º) Gritarlo mientras practicas el sexo. Para que esto funcione, hay que practicar el sexo. 7º) Gritarlo en el cine. Hay que pagar otra entrada, que no es barata, o quedarse en la sala aguantando el anuncio del gilipollas que va a por otra CocaCola, hasta que empiece el siguiente pase y solo entonces destriparle al nuevo público la película que acabas de ver. 7º) Ponerlo en la Frikipedia. 8º) Apagar el ordenador y vivir una vida sana.

4.

Spoilers famosos. Luke Skywalker es el abuelo de Darth Vader. En Silent Hill 2, James mató a Mary y después la mata otra vez y luego se mata él tirándose al agua. La serie de Naruto acabará cuando Sakura los mate a él y a Sasuke por pillarlos liándose entre ellos. IP anónima es Tobi. El padre de Naruto no es el cuarto sino Kyubi, el zorro de nueve colas. One Piece no acabará nunca porque cuando lleguen a Grand Line descubrirán que todo era un montaje de Gold D. Roger, que no estaba muerto. Hei de Darker Than Black no es contratista. En GTA San Andreas CJ mata a Ryder y a Big Smoke. Vincent (Ergo Proxy) es un proxy. Darth Vader mata a Starkiller en Star Wars The Force Unleashed. En Futurama, Fry jamás vuelve al siglo 20. Habrá un High School Musical 5 en 2016. Naruto Shippuden termina en 2016, y comenzará otro nuevo. En Code Geass al final muere Lelouch, lo mata Suzaku. En Paranoia Agent todo era producto de la imaginación de las personas. Destino Final 5 es la precuela de Destino Final. En el capítulo final de la cuarta temporada de House, Zorra Implacable muere, más tarde, en la quinta temporada, House y Wilson vuelven a ser amigos después de que House le quite un cacho de carne a su padre en el funeral para hacerse una prueba de paternidad con el muerto. Ah, y House se vuelve loco. Al final de MD House, el Dr. House no muere. Doraemon es producto de la imaginación de Nobita, quien está en coma debido a un accidente de coche que también mató a sus padres. En Silent Hill Homecoming, Alex mata a Josh. En el Sexto Sentido, el niño tiene diarreas mentales y se imagina que habla con Bruce Willis. En los Simpsons, Lisa cumple 8 años 2 veces. En iCarly, dicen 23.543 palabras mexicanas (que el resto de Latinoamérica no entiende). Chávez regala petróleo. Dios no existe, son los padres. Al final de Lost, Kate se lía con Sawyer, y todos salen de la isla, menos Locke. Aeris está viva y vive en Mallorca. Bart Simpson aprueba dos veces para pasar a cuarto grado. Todo país que no tiene un McDonald ataca a EEUU. Pokemon nunca terminará y no morirá ninguno de sus protagonistas y seguirán vivos después de que tus nietos mueran de sida. Futurama no tiene fin porque lo cancelan. Harry Petas mata a Lord Voldemort. Jiraiya se muere en el capítulo 89 de Naruto Sipueden por causa de un infarto, cuando se entera que Tsunade era hombre. En Saw, el asesino era el cadáver que estaba en medio de la habitación, el doctor huye cortándose un pie y Adam se queda encerrado, luego lo matan. En la película La Aldea, los innombrables son solo gente del pueblo disfrazada para que los habitantes no se escapen hacia la ciudad. Evangelion termina con que matan a todos los ángeles, sindhi se cura de sus problemas existenciales y el eva se convierte en ángel y mata a toda la humanidad. En Clannad, Nagisa muere. Reiv, de Evangelion, no es un humano, solo es una especie de clon de eva. Los evas son clones de los ángeles y las armaduras que tienen no son blindaje, sino ataduras para que no se liberen y sean ángeles. Los reyes magos (y su compinche Papá Noël) nos engañan, los padres no existen. En Death Note, Light mata a L a la mitad de la serie. Light muere por escribir accidentalmente para un examen su nombre real en una hoja del Death Note. Matt muere por una lluvia de balas. Near siempre fue mujer. Chad de Bleach es un hollow o hueco o como le digan en la traducción en la que la veas. Jack Bauer muere en la 7ª temporada de 24. Matan a Sub Zero en Mortal Kombat. Two and a Half Men acaba en que Chuck Lorre pierde interés en la serie y hace que Sheldon Cooper mate a Jake, Alan y Walden. En el Half-Life, Gordon Freeman termina trabajando para G-man. Piratas del Caribe termina con que shack esparrow muere. Los Jedis no son bunos, solo son un simbiote de jebis de las galaxias lejanas. En Jekyll muere Mr. Hyde, y el padre de Tom no es Jekyll y la madre de Tom es la mala. IP anónima muere al resbalar con una mierda del suelo. No mojarás en tu vida por mucha ilusión que te haga. A IP anónima se lo come Naruto, que se lo come Sasuke, que se lo come Súper Mario, que se lo come IP anónima. Al final de Watchmen el tío azul que no para de enseñar el pepinocio se peta brutalmente a Rorschach y lo mata. En Inception todo era un sueño. Al final del súper Mario, la princesa se queda con Ash, el protagonista de Evil Dead. El Coyote se come al Correcaminos. En Half Life (HL) todo es un sueño de Gordon Freeman quien está en coma terminal debido a la frecuencia de resonancias porque no llevaba el casco. Opposing Force también es parte del sueño de Freeman y Sheppard no existe ya que es la parte agresiva de Freeman. En El retorno del jedi, Darth Vader muere siendo bueno. A don Ramón lo mata el Chavo sin querer queriendo. En Soul Eater, aparece Lenalee y mata a todos. Marty McFly une a George McFly y Lorreine al final de Volver al Futuro. En Bleach resulta que Nell, la pequeña arrancar, es una ex espada buena que mata a todos y después se vuelve a hacer chiquita. Los mangas son mucho más degenerados y sangrientos que sus animes homínidos. Si Len muere es culpa de Rin, si Rin muere es porque tiene mala leche. Hatsune Miku es más sobrevalorada que Hinata Hyuuga. Kenny es inmortal y él lo sabe. Dentro de poco unos canis te pegarán una paliza. Al Final de Gta 5 tienes que matar a Michael O a Trevor. En Sinsajo (Los juegos del hambre) Prim Muere y Finnick también. John Cena gana el título de la WWE. En Sinsajo 2, muere la hermanita de Kaunis y ésta mata al presidente Snow en lugar de a la presidenta del distrito 13. La madre de IP anónima es la madre de IP anónima. Después de morir, no vas al cielo ni al infierno, solo despiertas. En la Sangre del Olimpo (Percy Jackson), Octavio muere y va al infierno de los ositos de peluche.

Daniel Lebrato, 4 de junio de 2015