Etiqueta: Daniel Lebrato

canciones para una vida.

Pilar-y-Daniel

 

01     CHANSON FLAMENCA, varios artistas (2001)

02     OMEGA, Morente y Lagartija Nick (1996)

03     RICHARD STRAUSS Y LUCIA POPP: ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA (2003)

04     TATUAJE, varios artistas (1999)

05     VIATJE A ÍTACA, Lluís Llach (1975)

06    5ª de Mahler Adaggieto (10:59)

07    Adestes fidelis, Twister Sister (4:40)

08    All that jazz, por Ute Lemper (4:53)

09    Amarcord, Nino Rota (2:06)

10    Anche un uomo, Mina (4:48)

11    As time goes by (Max Steiner), por Dooley Wilson (2,45)

12    Así habló Zaratustra (preludio) (1:49)

13    Ave María de Caccini, por Begoña Alberdi (6:04)

14    Ave María de Caccini, por Elina Garanca (5:41)

15    Ave María, por Fafá de Belém (4:01)

16    Ay amor, Bola de Nieve (2:25)

17    Ay, Pelao!, Javier Ruibal (4:33)

18    Ay, pena, penita, Rakel Winchester (3:33)

19    Bach: Golbert Variation: Aria, Jacques Loussier Trío (2:27)

20    Bachiana brasileira nº 5, por Wayne Shorter (5:58)

21    Bailaré sobre tu tumba, Siniestro Total (3:05)

22    Barcelona, Freddie Mercury & Montserrat Caballé (4:27)

23    Bella ciao (1:36)

24    Bésame mucho, por Óscar Aleman (2:37)

25    Bolero de Ravel, por Frank Zappa (5:19)

26    Brown eyed girld, Van Morrison (3:03)

27    But not the cat, Nancy Harrow (2:03)

28    Caberet, Liza Minelli (3:33)

29    Calle Real del Alosno, Camarón (3:31)

30    Casta Diva de Norma (Bellini), María Callas (5:40)

31    Cheek to cheek, por Fred Astair (3:38)

32    Christmas tea, Dimie Cat (2:53)

33    Cinema Paradiso, Ennio Morricone (2:58)

34    Déjame recordar, Bola de Nieve (1:51)

35    Dejándonos la piel (José Luis Perales), por Rocío Jurado y Lolita (4:43)

36    El calor del amor en un bar, Gabinete Caligari

37    El cant dels ocells, Lluís Llach (2:43)

38    El garrotín, Smash, Julio Matito (3:48)

39    El pianista del antifaz, Pascal Comedale Concepto general de la quincalla catalana (2:32)

40    El Rinconcillo, Benito Moreno (4:14)

41    Face à la mer, Calogero & Passi (3:43)

42    Feliz Navidad, José Feliciano (3:02)

43    Fever, por James Brown (3:04)

44    Fever, por Ray Charles y Natalie Cole (3:31)

45    Flaca, no me claves tus puñales, por Gustavo Nola (3:42)

46    Flowers on the wall, The Statler Brothers (2:19)

47    Fly me to the moon, por Bobby Womack (2:07)

48    Fragile, por Cassandra Wilson (4:37)

49    Fuiste mía un verano, Leonardo Favio (2:56)

50    Goldberg Variations BWV 988 Aria, Glenn Gould (3:04)

51    I can’t see nobody, por Berry Gibb‑Rohades (4:27)

52    I can’t see nobody, por Nina Simone (3:06)

53    Jazz suite nº2: VI, Waltz de Skostakovich (3:14)

54    La donna è mobile (Verdi), Luciano Pavarotti (2:26)

55    La fuente de las Piletas, Joaquín Turina (2:08)

56    La Internacional, Extracto de Lúpulo (3:27)

57    La leyenda del tiempo, Lorca por Camarón (3:40)

58    La Maga, Onda Vega (4:43)

59    La orquesta del Titánic, Serrat & Sabina (4:51)

60    La Saeta de Machado y Serrat (4:31)

61    La Saeta de Machado y Serrat para paso de palio, por la Banda Esperanza de Triana (4:19)

62    Lágrimas negras con Cantes de mi abuelo, Manuel de Angustias con Utrera Joven (4:53)

63    Le métèque, Georges MouBastaki (2:30)

64    Lili Marlen Türküsü, Ahmet Kaya (3:55)

65    Lili Marlen, por Derribos Arias (3:32)

66    Madre, Orishas (4:06)]

67    Marufa (Gardel y otros), por Malevaje (2:41)

68    Me quedo contigo, Los Chunguitos (3:57)

69    Menoussis (tradicional), Vangelis & Irene Papas

70    Mi vida, Manu Chao (2:32)

71    My Way, Frank Sinatra (4:35)

72    My Way, por Herman Brood (4:43)

73    My Way, por Nina Simone (5:15)

74    My Way, por Party Animals (3:33)

75    Ná de ná (Non, je ne regrette rien), por Zenet (2:48)

76    Nadie se lleva nada, Manuel de Angustias con Utrera Joven

77    Ne me quitte pas, por Wyclef Jean (3:49)

78    Parole, parole, Mina & Alberto Lupo (3:58)

79    Pasa la vida, Pata Negra (3:52)

80    Pasacaglia della vita, por Stefano Landi y L’Arpeggiata (4:17)

81    Pavana Op. 50, de Gabriel Fauré para cello y piano (5:26)

82    Pequeño vals vienés (take this waltz), Lorca y Leonard Cohen por Enrique Morente (5:31)

83    Petite fleur, por Diemusikstudenten (1:34)

84    Petite fleur, por The British Jazz Band (3:26)

85    Practical arrangement, Sting (3:20)

86    Procuro olvidarte, Bambino (3:02)

87    Qué alegría cuando me dijeron

88    Qué alegría cuando me dijeron (Salmo 122), Grupo Galera 10

89    Qué grande es esto del amor, Café Quijano (4:04)

90    Qué no daría yo (José Luis Perales), por Rocío Jurado, vídeo en directo en Azabache en la Expo 1992 (4:18)

91    Salve Rocío, 3 Tambolires de Almonte (3:16)

92    Sevillanas del siglo 18 (Federico García Lorca), Ginesa Ortega (2:30)

93    Soledad, dame la mano, Banda Municipal de Sevilla (6:16)

94    Somebody to love, Jefferson Airplane (2:54)

95    Something stupid, por Dukespan NYC (4:15)

96    Summer Wine, Nancy Sinatra & Lee Hazalwood (4:16)

97    Sureños, Silvio y Sacramento (3:09)

98    Tango ballad (Bertolt Brecht & Kurt Weill), por Ute Lemper (4:58)

99    Tarantos para Jimi Hendrix, Gualberto (3:35)

100 The partisan, Leonard Cohen (3:26)

101 To love somebody, por Janis Joplin (5:13)

102 Todo cambia, Mercedes Sosa (4:45)

103 Tu frialdad, Triana (4:23)

104 Volver (Gardel y Lepera), por Chano Lobato y Martirio (4:06)

105 Volver, Chano Lobato & Martirio

106 Voy a ser mamá, Almodóvar & McNamara (2:33)

107 Vuelvo al sur, por Amelita Baltar (3:53)

108 Whit a little help from my friends (Con ayuda de la amistad), Beatles (2:44)

109 Y yo le dije, Tate Montoya & Ana Belén (4:01)

110 Yo te nombro, libertad, Nacha Guevara (5:21)

Pilar-y-Daniel

pétalos que escapan a su rosa.

Última clase Jubilación de Daniel Lebrato 02·10·14

Hace exactamente cuatro años, un 2 de octubre como hoy, tuve el honor de, digamos, impartir mi última clase. Yo venía del nocturno de adultos y me habían dado horario de diurno, con pequeñines de 1º de la eso (que aún piensa en clave del cole y del maestro, a alguien se le escapa la seño) junto a la fornida guardia de 2º de bachillerato (que ya piensa en la selectividad). Me venía mal madrugar, y me hacían madrugar por un horario que me iba a durar justo los 14 días lectivos del 15 de septiembre al jueves 2 de octubre, fecha en que vencían mis requisitos para decirle a la empresa ahí te quedas. Yo era consciente, y lo sigo siendo, del privilegio muface, Mutualidad de Funcionarios del Estado que me iba a permitir decir adiós al trabajo cinco años antes. Mi hermana mayor, siendo mayor, se jubilaría después. ¿Había derecho? No. Pero yo, como un pupas, empaqueté mis créditos, mis trienios, mis sexenios y mis hojas de servicios prestados y allá que eché la solicitud de prejubilación. (Aún me dura esta pre, hasta los 65.) El profesor Lebrato se iba y, en nombre de 14 días, no le iban a dar precisamente el mejor de los horarios, así que te jodes, Danielito, y tú, lo que te echen: lo que me echaron, sí, señor. Al final, no saben el favor que me hicieron. Mi experiencia la comparto por si alguien a mi parecida edad tiene que hacer el papelón de iniciar un curso que apenas va a rozar.

Al principio, visto desde agosto, caramba, tener que ir en septiembre y por tan poca cosa, sienta regular; lo suyo, hubiera sido terminar en junio. Pero luego le ve uno la gracia. Un profesor que finge el mismo afán que los demás colegiales y claustrales es más fingidor que otra cosa, porque ni los nombres de su alumnado se los tendrá que aprender, ni las fichas de inicio de curso las tendrá que recoger, ni las pruebas de nivel, nada de nada lo tendrá que hacer o tomarse en serio. Para eso, quien viniera en mi lugar.

Daniel Lebrato tenía 14 días lectivos por delante para no hacer ni el huevo según los planes de la excelencia docente y 14 días para dar las clases que nunca dio o para desplegar su propia antología. Un profesor es una época, que se va y se pierde, de manera que el profesor Lebrato se tomó aquellas tres primeras semanas de clase como si fuesen suyos el instituto, los planes de estudio, las criaturas y, suyos, los temas de clase que podía dejar como herencia o legado. Una auténtica licencia poética y docente que, lejos de desanimarme, me dio vida como la que se refleja en la foto, tomada en el salón de actos, no en cualquier aula. Silvia Ruiz, Manolo Román, Elena Benito, Alicia Camiña, Ana Rocío Sánchez, Laura Coll, Sandra Correa, Ángela Zoe, quienes le disteis al me gusta una foto y un pie de foto que decía «Ojalá hubiéramos podido tenerle como profesor más tiempo», os digo que no: que el secreto de esa foto y de esa magia que tuvimos (el primerillo de la eso gritándome por la Alameda: ¡Tinta de calamar!, ¡Tinta de calamar!) está en lo efímero del profesor, por una vez, con la vida exigua que os enseñaba el tópico de la rosa. Ojalá seáis pétalos que escapan a su rosa.

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(En la foto de portada, Daniel Lebrato escapándose el 2 de octubre de 2014. En el instituto, todavía hay quien teme que Daniel Lebrato regrese un día.)


 

Benito Moreno, Été 1999

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Benito Moreno y Daniel Lebrato

Tomo prestadas de Pedro Cantero estas palabras: «A veces ignoramos el afecto que nos tiene gente que cruzamos en nuestras vidas. Anoche recibí una carta de la hija de Benito Moreno, músico y pintor sevillano, con estas fotos y un esbozo que su padre guardaba entre sus papeles. Muestra de generosidad de la hija que renueva el recuerdo del padre.»

Ayer recibí de Beatriz, hija de Christiane Decaillet y Benito Moreno, fotos del archivo de su padre que nos vienen destinadas a Pilar y a mí, de cuando estuvimos compartiendo en Fuenteheridos el verano de 1999 (qué nombre tan bonito para un año: 1999). Pendiente de que más personas que salen en esas fotos autoricen su publicación en [eLTeNDeDeRo], doy a ustedes Daniel Lebrato en pentagrama o partitura, por Benito Moreno, una de las doce fotos que nos pasa Beatriz con esta nota: «Os las mando para que sigamos estando juntos, dándonos cariño».

foto 12Daniel Lebrato en pentagrama o partitura, foto Benito Moreno, éte 1999

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Dorso de la foto, letra de BM

De paso, les recuerdo las tres entradas que al día de hoy le tiene dedicadas a Benito Moreno la revista [eLSoBReHiLaDo]. Son estas:

El lenguaje poético de BM

Me han quitado lo bailado

Venezia

Honor a quien como yo tuvo la suerte de querer y ser querido por Benito Moreno.


fedros, fabios y albatros.

Fedro 6

«Ahora atardece el mármol de la acrópolis, como si un junco antiguo se quebrase la voz, los labios en el agua, gélido el rostro, inútil su cabello de nácar y de tiempo.» Estas palabras de José Antonio Moreno Jurado en Fedro (1979, doce poemas; el último, el que termina con este endecasílabo que sonará a ustedes: “libres al fin del mal que nos envuelve”) explican o generan estas otras palabras de Daniel Lebrato en Historias de la literatura (2014), treinta y cinco años después: «Bajaban de la acrópolis turistas de dos en dos, en grupo, gente sola. Y Fedro, el descreído, duda, como el albatros, de sus alas: si es él, no un dios, quien hasta el mundo baja.» Sobre esta base, textual, Daniel Lebrato trama alrededor de otras hilachuras biográficas y compartidas con Moreno Jurado ‑como escenario, la librería Padilla‑ una intriga donde se mezclan una sextina libelada, una epístola moral a Fabio, un poema de Baudelaire, desde las ruinas de Grecia hasta Santiponce, por Sevilla, por Lisboa, por Mazagón, José Antonio otra vez bajando a la memoria, ahora porque se lo pide su amigo el impostor. Esta es la historia: Fedros, Fabios y Albatros.

Fedro portada

fedros, fabios y albatros.

JAMJ sentado en silla de director

Tres empresas poéticas de José Antonio Moreno Jurado. Introducción y notas de Daniel Lebrato. Las dos cumbres poéticas e intelectuales que escaló JAMJ el mismo año 1979 son apasionantes para la historia de la impostura literaria: Fedro, Poemas (traducción, prólogo y notas de J. A. Moreno Jurado), supuesta obra de Platón o su heterónimo, y la Sextina libelada, diatriba contra escritores, más de género, cuanto más anónima. Léanlo completo (20 minutos) en FEDROS, FABIOS Y ALBATROS en [eLSoBReHiLaDo].

el albatros.

baudelaire albatros en Ítaca

 

 


Ses ailes de géant l’empêchent de marcher, sentencia Baudelaire, qué lástima: ¡sus alas de gigante le impiden caminar! En español, albatros se dice de un ave marina de la familia de las diomedeidae que habita los mares del Sur. Sus estrechas y largas alas pueden alcanzar los 3,5 metros, la mayor envergadura en su género que se conoce. Marineros europeos debieron encontrar un parentesco entre los nunca vistos albatros (y petreles, que también son enormes) con somorgujos, gansos, patos y gaviotas, grullas, garzas y otras aves playeras. El albatros, si lo dejan, como todos, nace, crece, se reproduce y muere cumplidos los 50 años; menos, por culpa de la mierda de contaminación y residuos que han puesto su hábitat en peligro. Pueden verlo en un répor de Chris Jordan.

El término albatros proviene del inglés albatross, a su vez, del portugués alcatraz, aves que dieron nombre a la famosa isla y prisión; lo que sitúa al albatros o parentela en el Hemisferio Norte. Alcatraz deriva del árabe alcadús o algatás (pelícano, literalmente: buceador). El Oxford English Dictionary indica que la palabra alcatraz se aplicaba originalmente a las fragatas; el cambio a albatros fue por albus, blanco, en contraste con los veleros, negros o color madera. El nombre del género, diomedea, asignado a los albatros por Carlos Linneo (1707·78), botánico y zoólogo sueco, nos remite a Diomedes y a la metamorfosis en pájaros de sus compañeros guerreros en la Guerra de Troya. El nombre del orden, procellariiformes, procede del latín procella, que significa viento violento o tormenta.

El poeta como el albatros (y la tripulación como la sociedad) es símbolo o alegoría imaginada por Charles Baudelaire (1821·67), quien escribió el poema a bordo del L’Alcide en 1842, a los 21 años de edad, de vuelta a Francia desde la India; poema que fue a parar a Spleen et Idéal dentro de Les fleurs du mal (1857). Otros albatros en poesía han sido los de Walt Whitman (1819·92), Pablo Neruda (1904·73) y Salvador Reyes (1899·1970). El añadido Fedro como el albatros, episodio de Historias de la literatura (2014) de Daniel Lebrato, es una revisión (o remake) del tópico en diálogo con Fedro poemas (1979), de José Antonio Moreno Jurado, a quien va dedicado.

CHARLES BAUDELAIRE
L’albatros
(1842)

Souvent, pour s’amuser, les hommes d’équipage
Prennent des albatros, vastes oiseaux des mers,
Qui suivent, indolents compagnons de voyage,
Le navire glissant sur les gouffres amers.
À peine les ont-ils déposés sur les planches,
Que ces rois de l’azur, maladroits et honteux,
Laissent piteusement leurs grandes ailes blanches
Comme des avirons traîner à côté d’eux.
Ce voyageur ailé, comme il est gauche et veule!
Lui, naguère si beau, qu’il est comique et laid!
L’un agace son bec avec un brûle-gueule,
L’autre mime, en boitant, l’infirme qui volait!
Le Poète est semblable au prince des nuées
Qui hante la tempête et se rit de l’archer;
Exilé sur le sol au milieu des huées,
Ses ailes de géant l’empêchent de marcher.

CHARLES BAUDELAIRE
El albatros[1]
(1842)

Por distraerse, a veces, suelen los marineros
dar caza a los albatros[2], grandes aves del mar,
que siguen, indolentes compañeros de viaje,
al navío surcando los amargos abismos.
Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas,
estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
dejan penosamente arrastrando las alas,
sus grandes alas blancas semejantes a remos.
Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco!
¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa,
aquél, mima cojeando al planeador inválido!
El poeta es igual a este señor del nublo,
que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.

WALT WHITMAN
Al albatros[3]
(entre 1842·1855)

Tú, que has dormido la noche entera sobre la tormenta, que despiertas descansado sobre tus alas prodigiosas. ¿Se ha desatado la tempestad brutal? Por encima de ella asciendes y reposas en el cielo, ese esclavo que te acunó. Ahora pareces un punto azul, lejano, flotando en el cielo; a la luz que comienza te observo desde la cubierta. Yo mismo no soy más que una mota, un punto en la flotante amplitud del mundo. Lejano, lejano en el mar, luego que las bravías corrientes han sembrado la playa de despojos náufragos, al retornar el día, como ahora, te ves feliz y sereno. Como el alba rosada y elástica, como el sol deslumbrante, como la límpida extensión de aire cerúleo también tú retornas. Tú, nacido para medirte con la tempestad (eres todo alas), para competir con cielo y tierra, con mares y huracanes, tú, navío del aire que jamás arriaste velas, durante días y hasta semanas recorriste, infatigable, espacios y reinos, siempre avanzando; en el crepúsculo miraste al Senegal, a la enlutada América que surgía entre relámpagos y nubes preñadas de rayos. En éstos, en tus experiencias, va mi alma. ¡Cuántas alegrías! ¡Cuántas alegrías las tuyas!

 

 


Pablo Neruda
Oda al albatros viajero[4]
(1954)

Un gran albatros gris murió aquel día. Aquí cayó en las húmedas arenas. En este mes opaco, en este día de otoño plateado y lloviznero, parecido a una red con peces fríos y agua de mar. Aquí cayó muriendo el ave magna. Era en la muerte como una cruz negra. De punta a punta de ala tres metros de plumaje y la cabeza curva como un gancho con los ojos ciclónicos cerrados. Desde Nueva Zelandia cruzó todo el océano hasta morir en Chile. El océano en este ancho sendero no tiene isla ninguna, y el albatros errante en la interplanetaria parábola del victorioso vuelo no encontró sino días, noches, agua, soledades, espacio. Él, con sus alas, era la energía, la dirección, los ojos que vencieron sol y sombra: el ave resbalaba en el cielo hacia la más lejana tierra desconocida. Pájaro extenso, inmóvil perecías volando entre los continentes sobre mares perdidos, un solo temblor de ala, un ágil golpe de campana y pluma: así cambiaba apenas tu majestad el rumbo y triunfante seguías fiel en el implacable, desierto derrotero. Hermoso eras girando apenas entre la ola y el aire, sumergiendo la punta de tu ala en el océano o sentándote en medio de la extensión marina con las alas cerradas como un cofre de secretas alhajas, balanceado. Ave albatros, perdón, dije, en silencio, cuando lo vi extendido, agarrotado en la arena, después de la inmensa travesía. Héroe, le dije, nadie levantará sobre la tierra en una plaza de pueblo tu arrobadora estatua, nadie. Allí tendrán en medio de los tristes laureles oficiales al hombre de bigotes con levita o espada, al que mató en la guerra a la aldeana, al que con un solo obús sangriento hizo polvo una escuela de muchachas, al que usurpó las tierras de los indios, o al cazador de palomas, al exterminador de cisnes negros. Sí, no esperes, dije, al rey del viento al ave de los mares, no esperes un túmulo erigido a tu proeza, y mientras tétricos ciudadanos congregados en torno a tus despojos te arrancaban una pluma, es decir, un pétalo, un mensaje huracanado, yo me alejé para que por lo menos, tu recuerdo, sin piedra, sin estatua, en estos versos vuele por vez postrera contra la distancia y quede así cerca del mar tu vuelo. Oh capitán oscuro, derrotado en mi patria, ojalá que tus alas orgullosas sigan volando sobre la ola final, la ola de la muerte.

SALVADOR REYES
Al albatros
(1954)

No he de volver al Sur, donde tu vuelo
en el viento de Dios gira y reposa;
no he de volver al Sur, donde la rosa
se cristaliza en pétalos de hielo.
Hay una certidumbre, existe un duelo,
saber que nunca tu ala poderosa
volverá a ser para mis ojos cosa
cotidiana, rutina de mi cielo.
En la Antártica, patria ya perdida
para cualquier camino de mi vida,
regirá para siempre tu poder marítimo.
Y así, desde muy lejos, tú señalas
para mí un imposible, y con tus alas
allá en el Sur limitas mi destino.

JOSÉ ANTONIO MORENO JURADO
Fedro, poema VI
(1979)

Ahora atardece el mármol / de la Acrópolis, / como si un junco antiguo se quebrase la voz, / los labios en el agua, / gélido el rostro, inútil / su cabello de nácar y de tiempo. // Mármol que se resiste al pie del hombre, / al beso de la sal y a la tormenta. / Junco, como nosotros mismos, débil / cinta en la verde orilla, / que se dobla y perece al soplo del mistral. // Tal vez el mar esconda en Cabo Sunion / la penúltima luz / y el viento, metalmente, / pula en su yunque el arco de la espuma.

DANIEL LEBRATO
Fedro como el albatros
(2014)

Bajaban de la acrópolis turistas
de dos en dos, en grupo, gente sola.
Traían con el sol en los talones
sus cámaras cargadas de cultura
y democracia. Esto que ven será
-dijo la guía- espejo del futuro:
aquí estudió Protágoras con Sócrates,
aquí fue el Siglo Quinto; aquí, el Banquete,
hoy, musgo y lagartija y una sombra
que desenfoca fotos y elegías:
la explotación del hombre por el hombre.
Y Fedro, el descreído,
duda, como el albatros, de sus alas:
si es él -no un dios- quien hasta el mundo baja.

[1] Traducción Antonio Martínez Sarrión

[2] Compárese con el Romance del prisionero

[3] Traducción de Pablo Mañé dispuesta en prosa, por comodidad de lectura

[4] De Odas elementales (1954), el poema se transcribe en prosa


 

ENLACE A MORENO JURADO Y DANIEL LEBRATO HISTORIA DE UNA CONJURA

el jardín de los caballos que se bifurcan.

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Foto Ricardo López

El jardín de senderos que se bifurcan es un cuento de Jorge Luis Borges en 1941. Fue la primera de sus obras en ser traducida al inglés y dio nombre a la colección de su serie que acabó dentro de Ficciones, 1944.

En la ventana estaban los tejados de siempre
y el sol nublado de las seis.
Me pareció increíble que ese día
sin premoniciones ni símbolos
fuera el de mi muerte implacable.
A pesar de mi padre muerto,
a pesar de haber sido un niño
en un simétrico jardín de Hai Feng,
¿yo, ahora, iba a morir?
Después reflexioné que todas las cosas
que suceden a uno suceden
precisamente, precisamente ahora.
Siglos de siglos y solo en el presente
ocurren los hechos;
innumerables hombres en el aire,
en la tierra y el mar,
y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.
#
Jorge Luis Borges


Sobre ese texto
y en el marco de las
Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda
el corto de 5:54 minutos
sobre los números 1
y los números 2


Chiringuito de Las Piletas (☞) literatura de bar.

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Mi vecindad con el Chiringuito de Las Piletas (o de Los Caballos, o de Joselete, o de La Morera), y lo bien que el personal del chiringuito me sirve mis cañas y me aguanta mis neuras y mis lecturas en alto, me ha llevado a juntar todo el material gráfico y audiovisual y, del literario, solamente una parte, a mayor gloria de La Morera, de los cuatro nombres del sitio, el que más me gusta y me conviene: moreras son dos y a la sombra de las dos me cobijo y me cobijan. De paso, repaso la literatura de bar donde camaradería (palabra que viene de cámara, por lo privado o cerrado) se escribe «camarería». Va por ella.

No es lo mismo el bar o bodega, a donde se va en horas de aperitivo (rara vez, a comer o a cenar), que la cafetería, donde se va a desayunar o a merendar; un tercer tipo serían los casinos, los bares de copas y de horario nocturno, y un caso aparte, por su estacionalidad multiuso, el chiringuito. Otra clasificación nos distingue entre el escritor solitario y el que busca conversación o tertulia (célebres, las del Café del Pombo o el Café Gijón, en Madrid, o escenas de Valle-Inclán en la Taberna de Picalagartos, en Luces de bohemia; de Cela, en La colmena, o de Martín-Santos en Tiempo de silencio). Como no pretendo una tesis doctoral de un mundo tan universal que sucede en todas las literaturas y en todo tipo de artistas (donde hay vida bohemia, está el poeta, el pintor o el músico con un vaso en la mano; en Andalucía habría que incluir el mundo de ventas o peñas flamencas), ni es plan hacer un refrito de lo que ya estará dicho (yo ese tiempo ya lo gané y perdí en La fiesta según Sevilla, donde el apartado bares ocupa un lugar de primera, y en El bebedor de cerveza para la Fundación Cruzcampo y la Universidad Pablo de Olavide), ofrezco a ustedes tres estampas elocuentes de mi persona, o sea, que hablan bien o mal de mí en los bares. En la primera estampa, un hombre ya mayor acaba huyendo de su casa el día de su cumpleaños y buscando refugio en el bar de costumbre:


CUMPLEAÑOS

Las cuentas son que en el armario tienes
más camisas que cuerpo en que ponértelas,
mil rayas que te huelen a pijama.
Si la obra es mala, fíjense el teatro.
La calva, radical y venerable.
Las gafas, de curioso impertinente.
Bastón de caña, lazo y panamá.
Qué tal, señor. Ya ves. Galán de barra,
y otra cerveza mientras, no nos saquen
el hígado a concurso de acreedores.
Mis libros, ese hueco, son la herencia.
Me dicen papi y más, que cumplas muchos.
Velas, las que me echen. Sopla. Soplo.
Vendrán más días y traerán pañales.
*

En la segunda estampa y en el mismo bar, el hombre ve llegar a una muchacha con la que intenta ligar aprovechándose de que los veladores están todos ocupados, y él, galán y galante, le ofrece compartir el suyo. El sonetillo está basado en la sensación que experimenta uno en bares en horas solicitadas por tapas y comidas en familias o grupos que hacen más consumos y dejan más dinero en caja que un bebedor solitario.


SUCEDIÓ EN CASABLANCA

Volví a ver a Ingrid Bergman.
Fue una noche de abril.
No había sitio en el bar.
Yo le dije: –Aquí, sí.
Caí tarde en la cuenta
de que no estaba sola.
(Te repites, chaval.)
Dijo: –¡Ponte a la cola!
La amistad que nos queda
me consuela, Claude Rains.
Pilló el vuelo con Laszlo.
Yo, pensando en París
y ella, en Play it again!
–Venga, llena otro vaso.
*

La tercera estampa se explica por sí sola: LITERATURA DE SERVILLETA.

☞ Se llama literatura de servilleta (también poemas de servilleta o literatura de bar) a la que se cría en bares o cafeterías en sociedades alcohólicas. El escritor (rara vez escritora) tiende al hábito y a la superstición y busca en la barra o en el velador su sitio de costumbre. Tanto, que algunos bares llegan a ponerle placa o azulejo reservado a su nombre: El rincón de Tal. Todo será que el inspirado saque de su bolsillo con qué escribir o, del servilletero, uno o dos servicios que le sirvan de cuartillas. Déjenlo solo. Entre el marchando la media de calamares y el chac chac de las cazoletas de la máquina de café; entre el bufido del vaporizador de la leche; entre su tabaco, gracias, y el pinball y las monedas de la maquinita tragaperras; entre el cupón para hoy y la lotería para mañana y con repetición por la tele de las mejores jugadas, Dios está trabajando.

□ ENLACES

para ver:


TRILOGÍA DE LA VIDA

☞ PISPÍS en Las Piletas (vídeo 0:49)

☞ L’ART DE PÉTER (PISPÍS 2) (vídeo 1:18)

☞ EL OJO DEL CULO (PISPÍS 3) (vídeo 2:03)


☞ Daniel Lebrato bajo la morera en La corte del rey bobo (vídeo 1:23)

El chiringuito en fotos de Daniel Lebrato

□ enlaces relacionados:

para ver:

☞ El Profesor Lebrato en bar Casa Perico (vídeo 2:38)

para leer, de menos a más:

Coplas al bar Casa Perico

Coplas a la Taberna Juan y a la Fuente del Cabildo

Daniel Lebrato en Bar Rodríguez, Sevilla, inspiración de Literatura de servilleta

–Daniel Lebrato y autores varios: El bebedor de cerveza

–Daniel Lebrato: La fiesta según Sevilla

Daniel Lebrato, lectura de verano


 

las personas del currículum.

Es un honor para [eLTeNDeDeRo] presentarles a ustedes, si no la conocen, a Esther Garboni, poeta de detrás de mi generación, a quien republicamos en [eLSoBReHiLaDo]. Números anteriores de ES+ han ido dedicados a Benito Moreno y a Carlos Wamba, que se nos fueron en plena travesía.


Al mismo tiempo, paso a ustedes Daniel Lebrato 1988‑2018, página puesta al día con mis Sombras Completas (el título es de Benito Moreno) al cumplir 30 años De quien mata a un gigante. Por ahí empezó todo. Que ustedes lo lean bien de aquí a septiembre y díganme si falta alguien en las personas del currículo. Feliz verano. Feliz ver ano. Feliz ver ¡ah no!


Garboni

Benito Moreno Me han quitado lo bailado (8) CONTRAPORTADA

gracias a la vida.

Cementerio_daniel y familia

Hoy en mis bandejas de entrada se cruzan los correos y mensajes con motivo de mi 64 cumpleaños, con los que ha originado, dos días después, la noticia de la muerte de mi madre. Nada grave ni nada extraordinario. Ya se sabe que Envejecer, morir, es el único argumento de la obra, Gil de Biedma, y Somos el tiempo que nos queda, Caballero Bonald.


La propiedad de las madres longevas es que a sus hijos nos hacen todavía jóvenes. Muerta la madre, se acabó el artificio: la próxima nos toca. Según mis cálculos y mis genes, ahora lo sé, moriré en 2044 y de un cataclismo instantáneo. Espero que de aquí a entonces me sea leve, no la tierra: el espejo, el afeitado, el corte de uñas, el qué me pongo y el control de esfínteres.


Se lo tendré dicho el día 22 a mis cursillistas dentro de La muerte y la literatura, posgrado de cuidados paliativos y para una muerte digna: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado (Jorge Luis Borges). No me atrevo a pedir que la doctrina Borges valga a todo el mundo, pero dejo constancia. Imagínese usted que ya es cadáver, lo que incluye triunfar, no del morir, sino del malmorir; ni es tampoco no envejecer, sino no perder la dignidad y las facultades que en los demás seguirán vivas: Y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando, Juan Ramón, lo cual: conviene cumplir con los pájaros y pajaritos de nuestra biografía y no dejar deudas ni rencores y para que luego no tengamos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero (Miguel Hernández, a Ramón Sijé). Dura lo que dura el partido y no habrá tiempo añadido.


Las conversaciones tenidas, las paces hechas, la cuenta echada y la misión cumplida, Daniel Lebrato ha muerto y cada día que pase es un día de gracia. De gracias a la vida.


 

La mamma morta.

 

1950 Pepita y Francisco en Cóbreces
Francisco y Pepita en Cóbreces, 1950

Únicamente a título informativo, comunico que el sábado día 2 de junio murió, guapa y sin sufrimiento, mi madre Pepita Martínez. Hubiera cumplido los 90 años. A ella debo mi segundo apellido que, por comodidad narrativa, nunca utilicé en mi vida literaria. Dado el carácter alegre y contagioso de la que fue mi madre, bien podríamos decir, sin guasa y con cariño, que somos su amplia descendencia quienes descansamos en paz. Dejo a ustedes la antología de Pepita en prensa, libros, fotos y vídeos.


–Artículo que le dedica a Pepita Paco Correal en Diario de Sevilla, 02/07/2017.

–Del mismo Paco Correal, obituario en Diario de Sevilla, 04/06/2018.

–Ficha de Francisco Lebrato Sánchez, donde aparece Pepita, en la página Todo Oliva, actualizada a 2014.

–Pepita en Tinta de calamar (2016, búsqueda : Ctrl + F)


Cine mudo, corto de un minuto protagonizado por Pepita (2006).

Oh Pepita, vídeo répor de 20 minutos, álbum de fotos de Pepita (2014).


banda sonora:

La mamma morta, aria de la ópera Andrea Chénier, de Umberto Giordano (1896), por Maria Callas (1923-1977). Misma La mamma morta, con subtítulos en español, y en Wikipedia.

Oh mío babbino caro, (Oh, mi querido papá), aria de la ópera Gianni Schicchi (1918) de Giacomo Puccini (música) y Giovacchino Forzano (Libreto), por Maria Callas en Youtube y en Wikipedia.

 / en homenaje /


 

64, modelo para armar.

Daniel Lebrato por la Avenida de Sevilla 22 05 2017 (Foto Antonio Mateu) (2)

64, MODELO PARA ARMAR
Soneto quevedesco en que renuncia
a ser felicitado en cumpleaños.

Gente feliz que me avisáis por algo-
ritmos sociales de que soy más viejo,
tendríais que estar hoy en mi pellejo,
y a ver si os felicito yo por algo
igual. Corre la edad, podenco y galgo.
Me tira una analítica los tejos.
Me acosa el médico de cerca y lejos
me tiene una monjita a sopa y caldo:
«–Lebrato, estese quieto. –¡Faltaría
más! –Pórtese y apague usted las velas.
–¡Yo, que en la vida fui jinete y potro!»
Dejadme con la cuenta de mis días
en paz, que el japi berdi huele a esquela
que está puesta a mi nombre, no a vosotros.


Daniel Lebrato, 31 de mayo (1954-2018)


Nota 1. Según las estadísticas y los servicios sociales, el último año de nuestra vida adulta comienza al cumplir los 64. A los 65 ya seremos tercera edad: transporte urbano gratis, reducción de entradas al cine y otras ventajas. Pero algo habrá, que nadie quiere que nos cedan el asiento y preferimos que el tiempo nos conserve en nuestra fina estampa y a pie de barra. La propiedad de los 64 es que oficialmente aun no somos tercera edad. Yo sigo siendo un señor, y no un anciano, y con título de señor o caballero desde hoy dispongo de 365 días por delante para hacer de Daniel Lebrato cada vez más libre de impuestos. Me pongo a ello.


Nota 2. El 31 de mayo de 2018 vino al mundo en jueves de Corpus Christi y, para España, con la noticia de un Mariano Rajoy haciendo las maletas, circunstancia ésta que ha venido a corregir en parte el Día mundial sin tabaco, que también coincide. Fumando espero.


 

los modos, las modas y las bodas.

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completas son las obras escritas y reunidas, a una determinada edad, pero también vivencias. Por alguna razón, ando poniendo en orden y al día mis completas y mis vivencias, lo que es una forma de dejar fuera y de hacer limpieza o antología. Y esto vale para mis libros que fueron libros, para mis papeles y mis objetos y para mi entorno o las personas que todavía me emocionan. Es como si Daniel Lebrato se hubiera puesto en pause, que no es que se vaya a morir, al revés, yo, más vivo que nunca, de cuanto simple amé rompí los lazos (Epístola moral a Fabio).

Un día que pasa a mis completas y a mi antología es el 23 de abril del año dos mil, día que fue ‑además de del Libro, de San Jordi y de Cervantes‑ Domingo de Resurrección. [Según el calendario romano; el protestante entiende que “al tercer día resucitó” significa en Lunes.] Aquel domingo, broche de Semana Santa y víspera de Feria, había toros en la Maestranza; ni más ni menos: Curro Romero (con Morante y Enrique Ponce) y hubo quien, por amor a Curro y a su abono, se perdió la otra cita del día: Pilar y Daniel se iban a casar y a casarse, además, a su imagen y semejanza. Fue Tres trajes traje, como decía la participación. [No invitación: cada uno pagaría su parte en el convite y estaban expresamente prohibidos regalos que no fuesen inmateriales como un dibujo, un poema, un cante, una actuación, cosas así.]

Tantos años después, he montado y corregido la película que nos grabó un hijo nuestro con su vídeo cámara y luego nos pasó en dvd. Por alguna otra razón, parte de mi leyenda negra con mi familia, que no se habla conmigo, tuvo que ver con las bodas: ella sabrá (mi madre o mi familia) por qué o en qué. Es verdad que la gente con 20 años no se casa lo mismo que a los 30 o a los 40, edad que pasábamos Pilar y yo ese 23 de abril primero del nuevo siglo. Y es verdad que una boda es a la pareja lo que miniño, para sumadre: lo mejor del mundo y las críticas son mal recibidas; si hubiera autocrítica, ya sería mucho, pero, en vez de eso: álbum de fotos.

Vean, si les parece, la película Tres trajes traje. No llega a 45 minutos. Y denle a avance rápido y sáltense lo que no les asombre: en cinco minutos tienen ustedes idea cabal de lo que puede ser una boda hecha ni por el cura ni por el concejal ni por la empresa de eventos ni por el cáterin ni por el padrino ni la madrina: por la pareja protagonista, quien toma el mando y pone el ceremonial en su sitio. El nuestro fue Galaroza y Fuenteheridos, Sierra de Huelva, donde vivíamos lo mejor de nosotros. Cuánta agua y cuánto vino nos inunda desde entonces.

–enlace a Tres trajes traje

enlace a Rey de bodas


Dupond et Dupont pasean por el Cabildo.

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Conocí a Juan Andivia Gómez (Huelva, 1952), profesor y poeta, durante mi etapa en Valverde del Camino. Años más tarde, en el Martínez Montañés, de Sevilla, empezó una sólida combinación que todavía perdura, ahora ya los dos eméritos de la enseñanza. Pueden seguir el rastro (dicho pinchar los vínculos) y refrescar la memoria de estos pájaros (de Dupond et Dupont Extraescolares, desde que un curso se repartieron las clases de aquella manera y desde el Homenaje a Carmen Calderón en el Alcázar de Sevilla); pájaros, para unos, a mano y, para otros, a tiro. En nosotros se cierra y se abre el triángulo de la vida (Montpensier) entre Huelva, Sevilla y Cádiz, esta vez Sanlúcar.

Dupond et Dupont pasean por el Cabildo (fotos)

Dupont et Dupond en el Martínez Montañés (mini relato)

Algunas poesi.as de Juan Andivia

Juan Andivia en HuelvaYa.es

Juan Andivia, capturas de artículos y de opinión en [eLTeNDeDeRo]


Venecia en nevermore.

Venecia marca de agua

Nevermore, nunca más, suena a noviembre y en noviembre fuimos a Venecia cuando nadie va a Venecia. Inconvenientes: el amplio equipaje contra el frío y la lluvia. Ventajas: acceder a los santos lugares de la foto obligada sin guardar cola. No quieran entrar en la Basílica ni en el Palacio Ducal llevando mochila. Las requisan en consigna, protocolo antiterrorista. Sin bolso de mano o con bolso y, muy importante, katiuskas o zapato antideslizante por la humedad de los suelos, por si les pilla el agua alta, como allí llaman a las pleamares invasivas, y porque habrán de subir y bajar a góndolas y vaporetos donde es fácil resbalarse.

Los viajes se dividen en dos. Viajeros que buscan nuevas experiencias y viajeros que buscan su imagen y semejanza. Yo soy de estos, dando por sabido que allí Cruzcampo no hay. No creo que en ningún lugar me esté esperando algo o alguien que puedan sacarme de mi arraigado escepticismo o incultura o descultura. Quien como yo porta el lema de que la civilización es hija de lo abominable, no ve más que barbarie donde la mayoría, bellas artes o paraísos perdidos o antropológicos. A las tabernas, pues, a las calles de ropa tendida y a los sitios donde el aspecto del paisanaje nos dice: esta gente es de Venecia, este sitio es de uso interno y no para turistas.

Joseph Brodsky placa en Venecia

Con lo que se ha dicho y cantado sobre Venecia, mi lectura recomendada es Marca de agua de Joseph Brodsky (1899‑1996), firmada en noviembre de 1989. Otro nevermore. Marca de agua son 51 episodios breves (un libro de apenas 40 páginas) donde el profesor Brodsky cuenta sus vacaciones de invierno fijas en la ciudad de Venecia desde 1975. Venecia es de esos lugares donde se va a conquistar o a dejarse conquistar. Entre don Carnal y doña Cuaresma, extremos que aquí están confundidos todos los días del año, raro es ‑en una breve estancia‑ atender los dos frentes. Esas parejas en viaje de novios para al final no salir apenas de la habitación. A Venecia se vuelve. A los novios, tal vez.

–descarga Marca de agua de Joseph Brodsky en formato Kindle

–descarga Marca de agua en pdf en Escueladeruso.com

–descarga Marca de agua en pdf en Ignacio Darnaude

álbum de fotos

 

diálogos a la izquierda.

Teoría y práctica, una cosa es el pensamiento de izquierdas y otra la acción de izquierdas, que sin duda está muerta por cuanto carece de clase o grupo social que ejerza y sostenga la acción revolucionaria. La izquierda, sin base, ha quedado en parole, parole, parole: todos somos palabristas; unos, de nombres propios y concretos (supongamos: clase obrera, sindicatos, partidos, Anguita, Garzón, Psoe, Izquierda Unida) y, otros, de pensamiento radical y al margen. En esta última casilla está Daniel Lebrato y lo que él firma en [eLTeNDeDeRo]. Me resulta imposible, por tanto, discutir con quien usa un lenguaje de izquierdas que yo, si lo tuve, no tengo en absoluto. Respecto a Cataluña, me aplico las tres normas que dictan al corazón y a la cabeza su bonhomía: libertad (como objetivo humano), democracia (como mayoría para regir los grupos; no como sistema político, en el que tampoco creo) y realización (personal o colectiva). Por esa regla de tres, a mí me sale que Cataluña será lo que quiera ser, no lo que quiera el Gobierno ni yo ni deGregorio, cuyas apostillas a Un cuento chino (en obligado derecho de réplica) dejo a ustedes para que ustedes juzguen. Como editorial de [eLTeNDeDeRo], sirva el publicado ayer comparando la generación de 2017 con la que fue generación de 1898 ante la independencia de Cuba. Salud y lucidez y alégrense conmigo: un andaluz no airado con Cataluña. ¡Ya somos dos! Daniel Lebrato, 26/11/2017.


PEQUEÑAS DISCREPANCIAS DOMÉSTICAS
de deGregorio con el artículo Un cuento chino.

A él me refiero cuando dice Sancho no salía en defensa de don Quijote cuando se rifaba un mamporro entre su amo y gente noble o caballeros. En primer lugar, yo no tengo ni la grasa ni la, digamos, timidez (para que no se sientan denostados tanto canalla como hay en este país) de los que serán llamados al reino de los cielos; y en segundo lugar, el Quijote que tú pintas tenía mucho más bemoles y muchas más pretensiones de justicia social que el que patrocina el sujeto cuyas actividades tú defiendes. Cuando dices Hablar del odio que en Cataluña cultivan a lo español y al castellano, de la insolidaridad catalana o de su corrupto capitalismo, sería como entrar en asuntos de Inglaterra o de EEUU, estás haciendo una equiparación entre la política económica y social que llevó a cabo la Pérfida Albión con lo que consideraba una colonia (me pregunto por qué le conferirían tal apelativo, al igual que ocurrió con la semblanza que Cervantes le imprimió a los molinos del Quijote) y las relaciones que más allá de la basura que han caracterizado a los dos gobiernos de la postransición, se ha seguido en el desarrollo de las autonomías. La Generalitat ha sido tan corrupta, y me atrevería a decir, hasta incluso más especializada en sus labores de desgobierno que la Junta de Andalucía. Y el pedirles a ambas que tengan huevos de echarse mutuamente cuentas, como tú mencionas sería tanto como decir entre villanos anda el juego. Lo que ha ocurrido en Cataluña desde antes de la Marca de Gotia hasta esa democracia que tú relacionas con el populismo ha sido un permanente odio a lo español y al castellano. Un odio (y si no queremos ser tan descriptivo, una animadversión), provocado por las diferencias que concurren, y se pretenden mantener, entre dos lenguas que en lugar de servir para entenderse, sirven para diferenciarse. Unas diferencias que son aprovechadas no sólo por los mandarines locales, sino especialmente por una burguesía catalana que aprovechando las disparidades estructurales a las que hemos contribuido el resto de las comunidades con nuestro trabajo y con la aportación de capitales que los terratenientes andaluces y extremeños transfirieron a esta comunidad para mantener en éstas salarios de miseria, ahora tratan de justificar en función de lo que representa aquello de la pela es la pela. Y por si todo esto fuera poco, en este drama ha intervenido una Izquierda trasnochada, que como siempre le ha venido ocurriendo a la Izquierda, en lugar de forjar un frente con el que combatir a la Derecha, en función de intereses electoralistas que demuestran que la Izquierda es sólo una resta, por no decir una sopa de personalismos, apoya unas reivindicaciones que no sólo secundan los intereses de esa burguesía, sino que, y lo más lamentable, tiran por tierra la unidad y la esperanza que experimentaron nuestros ciudadanos en el 15M. Saludos, deGregorio.

pacifista a lo Gandhi (receta)

01 Mahatma Gandhi

PACIFISTA A LO GANDHI. Receta
Mahatma Gandhi, 1869‑1948

00 Mahatma Gandhi en la página Famosos.tip
Gandhi en (c) Famosos.tip

Para hacer un Gandhi en condiciones, se necesita:

1 hombrecillo no muy alto

1 cabeza rapada o calva

1 gafas redondas

1 sábana blanca

1 chanclas

1 paraguas negro o blanco

1 frase: «No hay camino para la paz, la paz es el camino.»

Se sirve frío con guarnición de palomas de la paz, laureles, alumnado de primaria o secundaria con su correspondiente equipo docente, preferentemente todos los 30 enero (Día escolar por la paz y no violencia) o en jornadas lectivas inmediatamente anteriores a esa fecha.

Opcional: Teresas de Calcuta o algún papa como Juan Pablo Segundo en las paredes. No contiene gluten. Puede contener trazas de misiones de paz y del glorioso Ejército español.

[eLTeNDeDeRo] le ofrece ahora todos los ingredientes (listos para copiar y pegar) más el vídeo demostración Monte un Gandhi en su casa (0:59’).

Oferta válida del 20/11 al 31/01/2018 en Península y Baleares y del uno al otro confín de habla española.

El pacifismo de eLTeNDeDeRo


 

02 Mahatma Gandhi cráneo rapado
1. cráneo

gafas, sábana, paraguas, chanclas

06 Mahatma Gandhi sandalias


vídeo demostración Monte un Gandhi en su casa (0:59’)


breve historia de un cuadro.

óleo de Rafael Moya

Quedamos un miércoles de noviembre. Con el cambio de horario al de invierno, yo había vuelto a Sevilla tras medio año en Sanlúcar de Barrameda. Mediodía en los veladores al sol del bar La Espumosa, Marqués del Nervión, 116. Nos echamos un par de cruzcampos heladas y unas manzanillas. Rafael me había dado, en su bolsa, su regalo sorpresa: un óleo 20 x 20 cm, algo más con su marco plateado. Allí estaba la curvatura del círculo, cuadratura también: una cara‑culo o un culo‑cara donde la nariz era el ojete en la instantánea de un peíto (palabra de Rafael); una lengua pintada y femenina por boca, lentes quevedos, mostacho y perilla en circunferencia con ojos de mujer: todo intencionadamente ambiguo. También yo estoy en el cuadro: me pasa por mi cráneo pelado y por mis gafitas redondas: Lebrato y Quevedo, macho y hembra, escatología y placer, todo allí. De La Espumosa, nos fuimos a comer a Trashumante en Juan de Mata Carriazo, 4, San Bernardo. Ravioli, canelón de puerro, presa ibérica, revuelto de morcilla, ensaladilla de pulpo, tinto Entrechuelos de la Tierra de Cádiz, 2 cañas y un agua grande más chupito de la casa: 49,60 en total. La sobremesa la hicimos en el Bar Nuria, todo un clásico. Le tocaba pagar a Rafael: ¿Qué quieres tomar? –Tónica, empecé a decir con intención de “con mucho hielo y limón”, pero Rafael se anticipó: –Con ginebra. Me dejé llevar (no frecuento el género) y nos pusimos ciegos de gintónics a base de Bombay Sapphire, Nordic, bayas de enebro, lima, cardamomo: un experto mi primo en una especialidad que yo no le conocía, y nos pusimos tanto que, a la hora de irnos, ya pagamos a medias. Pasaban las ocho de la tarde noche; como sobremesa, ya estaba bien. Nos sonaban los teléfonos, de nuestras respectivas, y había que coger las bicis sin que se notara nuestro estado ‘positivo’. Rafael vive al lado del Nuria pero yo tenía que volver hasta San Lorenzo de modo que él, preocupado y maternal, me hizo darle un toque en cuanto llegara a casa. La foto whatsapp, yo en mi portal, fue a las 20:30 de aquel miércoles 8 de noviembre, hace justo una semana. Hoy día 15 el ojo de Rafael descansa en paz en su sitio natural, la librería Padilla de Sevilla, Trajano, 18, donde en 1996 vio luz de imprenta la primera edición de las Gracias y desgracias del ojo del culo de don Francisco de Quevedo, edición que Padilla tuvo la feliz idea de encomendar a Daniel Lebrato, maestro oculista. Lo que sigue en fotos es la secuencia de los diferentes sitios que ha ido buscando el cuadrito hasta acabar en Padilla empezando por la taza del váter, y ahí en diálogo con el bidé, que uno es muy limpio; luego en el salón, primero en coloquio con Monstruo, de Buly, mi mascota, después con Toro Grafito, de Aitor Lara, y por último en el escaparate de Padilla donde, entre libros, se le ve al cuadro tan a gusto. # Me falta añadir que Rafael es doctor y que el Ojo del culo debe su éxito, en gran parte, a colegios y simposios médicos, particularmente de medicina interna, que entre sí el libro se lo regalan o usan como objeto de protocolo. También, que a la mitad de este viaje que dura ya veinte años, la moraleja del culo se cebó con el mío, que me vi operado de cáncer de colon y desde entonces cuido mi tercer ojo con especial cariño. Pueden leerlo en De colon a columna junto al corto Hablando en fermo (como si fuera en serio, de 1:13 minutos). Gracias, y no desgracias, a Padilla Libros y a Rafael Moya Santana.

Daniel Lebrato, 15/11/2017.


enlaces:  fotos del cuadro de RM,
De colon a columnallámenle poesía,
Hablando en fermo, se supone película.


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Rafael Moya Oja del culo 12