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Carreras de Caballos de Sanlúcar.

20150826 ANIMATION Encajonando a los caballos

No hay fiestas populares, sino señoritos en fiestas donde trabaja el servicio, que bendicen curas o inauguran alcaldes. Una sociedad desigual no reparte el ocio por igual. Así puestos, que cada persona negocie lo suyo, no nos quieran meter la fiesta por los ojos y la cartera, vía presupuestos: el caballista, su caballo; el cuidador, su cuidado; el público, su entrada; el ayuntamiento vigile y preserve, cobre tasas y cuotas de ocupación; y la organización se haga cargo de dejarlo todo como estaba.

¿Que al chiringuito tal le aumenta la caja? ¡Que ponga algo y aporte! ¿Que al gremio de taxistas o cocheros? ¿Que hoteles bares y restaurantes de la ciudad de Sanlúcar salen en pleno ganando? ¡Lo mismo de lo mismo! A una inmensa Sanlúcar el tinglado de las carreras nos echa para atrás y nos parece genial un agosto sin hipódromo, sin invasión de playas, sin guardias civiles por Doñana y sin baile de borrachera hasta las tantas y sin señoritos de espuela jerezana.

Y no nos vengan con la milonga del interés general, turístico universal, ni del mito que los parió. Ayuntamiento, Diputación y Junta deben sacar sus fondos de las carreras y dejar a iniciativa privada organización y responsabilidades ciudadanas, medio ambientales y legales. ¿A qué viene dotar con millones de euros premios a cuadras particulares?

Y quien dice las carreras, dice cofradías por Semana Santa o hermandades hacia el Rocío. ¡Qué olor a caca de cuadra de cultura de izquierdas!


Cartel Carreras de Caballos 2020

¿acaso no respiran los caballos?

Cartel Carreras de Caballos 2020

Carreras de Caballos de Sanlúcar 2020. Acusan a Luis Gordillo, cartelista, de no conocer las carreras de Sanlúcar. ¿Acaso Murillo estuvo en la Inmaculada Concepción de María? Luis Gordillo monta su cartel sobre caballos fríos con antifaz o mascarilla tipo Primera Guerra Mundial. Por una vez el arte se merece a sí mismo.


La foto es del ABC y el título, pasitche de Horace McCoy ¿Acaso no matan a los caballos? traducido entre nosotros como película ¡Danzad, danzad, malditos!

extraescolares.

DL caballito en Sanlúcar

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La última entrega de las memorias del profesor Lebrato (tras El profesor, El alumno, El tutor y Consejo orientador) lleva por título Extraescolares y hace referencia al Daniel Lebrato de actividades complementarias; ese que va desde Teatro La Paz (Valverde del Camino, años 80), hasta el que hoy ilustramos con estas raras fotos.

En La Paz, de Aristófanes y Francisco Nieva, Daniel Lebrato montaba jinete de un escarabajo pelotero.

Daniel a escarabajo pelotero

DL caballito en Sanlúcar

Como ven, el montaje de hoy da idea de un caballito de playa al que una mujer acude con su hija o su nieta para darle un paseíto como en calesita o cacharrito de feria. Por lo que sabemos de Daniel Lebrato, la situación es insólita y habrá de sorprender a quien lo tuvo como serio profesor de adultos en bachillerato. Foto 2:

Daniel a escarabajo pelotero 2
Daniel Lebrato, en el papel de Trigeo. Al fondo, coro de esclavos y nubes del cielo.

DL caballito en Sanlúcar

Las fotos están tomadas en blanco y negro por LeMonge durante el verano de 2016 (hace ya cuatro años) en la playa de las Piletas, Sanlúcar de Barrameda, a la altura del chiringuito Macario. Como es sabido, Sanlúcar ha hecho célebres las carreras de caballos por la playa en marea baja. El reportaje de LeMonge quizás evoca esas carreras hacia la puesta de sol.

DL caballito en Sanlúcar

Hombre a caballo
Jinete. Dibujo a cera de Teté.

el jardín de los caballos que se bifurcan.

daniel-lebrato-en-las-carreras-agosto-2016-blanco-y-negro
Foto Ricardo López

El jardín de senderos que se bifurcan es un cuento de Jorge Luis Borges en 1941. Fue la primera de sus obras en ser traducida al inglés y dio nombre a la colección de su serie que acabó dentro de Ficciones, 1944.

En la ventana estaban los tejados de siempre
y el sol nublado de las seis.
Me pareció increíble que ese día
sin premoniciones ni símbolos
fuera el de mi muerte implacable.
A pesar de mi padre muerto,
a pesar de haber sido un niño
en un simétrico jardín de Hai Feng,
¿yo, ahora, iba a morir?
Después reflexioné que todas las cosas
que suceden a uno suceden
precisamente, precisamente ahora.
Siglos de siglos y solo en el presente
ocurren los hechos;
innumerables hombres en el aire,
en la tierra y el mar,
y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.
#
Jorge Luis Borges


Sobre ese texto
y en el marco de las
Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda
el corto de 5:54 minutos
sobre los números 1
y los números 2


Carreras de Caballos de Sanlúcar (instrucciones de uso).

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Policía Nacional a caballo por el Paseo Marítimo y el carril bici. Segundo día de carreras. (09/08/2018)

 

Declaradas de interés turístico internacional en 1997 y con historia desde 1845, las Carreras de Caballos de Sanlúcar (siglas CC o CCS) [Cacáb o Cacasán] le gustarán si le gusta el deporte, las carreras, los caballos; los pura sangre, sus jinetes, cuadras y ganaderías; la cría, preparación y monta; las apuestas y las infantiles casetas de apuestas, con concurso y todo. Le gustarán si tolera o tiene una disculpa que justifica el maltrato animal y el fomento de la ludopatía, ya desde la infancia. Han de gustarle o no hacerle ascos a las clases sociales que van a caballo, carruaje, enganche o todoterreno, con sus reales sociedades como la CCS; los premios, las medallas y trofeos, los himnos, las ceremonias de entrega y los discursos de patrocinio o agradecimiento. Contribuye el gusto por las arquitecturas efímeras (como el hipódromo provisional) y el apego, simpatía o devoción, por aglomeraciones de masas rigurosamente vigiladas por fuerzas del orden a pie o a caballo o en vehículos especiales. Es aconsejable que le guste a usted el chiringuito, como espacio alternativo, y la puesta de sol, como momento del día, y con fondo de Doñana en marea baja. Imprescindible: no padecer de alergia al pijerío ni hacer objeción de conciencia a los dineros que la Junta de Andalucía invierte en Cacasán (de 80 a 20 mil euros en premios, según años y crisis), como si Cacasán fuera pobre indigente o necesitada de subvención, más lo que el Estado y la Junta, con Diputación de Cádiz y Ayuntamiento de Sanlúcar, aportan o se gastan, lo normal en este tipo de eventos: Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local, Protección Civil, Sanidad, limpieza y mantenimiento, todo ello con cargo a Presupuestos públicos para intereses privados. Otro día hablamos de lo que Sanlúcar ganaría o perdería en su pib si prescindiera de sus célebres carreras de caballos sistemáticamente presentadas, a izquierda y a derecha, como creadoras de riqueza y puestos de trabajo.

☞ Vídeo reportaje de 5 minutos.

Ruedines (Postal)

ZIP15. BURGOS, 10/09/2010.- Un niño observa el pelotón durante la decimotercera etapa de la Vuelta disputada a través de 196 kilómetros, entre Rincón de Soto y Burgos. EFE/ZIPI TELETIPOS_CORREO:DEP,DEP,%%%,%%%Jinetes de carrerasTándem

RUEDINES
(relato)

Una tarde salí con ellos a pasear en bicicleta. Son dos hermanos, de ocho y cinco años. Los dos vienen de Madrid a pasar sus vacaciones en Sanlúcar de Barrameda. Nuestra casa está a doscientos metros del itinerario bici que recorre el Paseo Marítimo desde las Piletas, donde vivimos, hasta Bajo de Guía. Los críos me habían dicho que sabían montar y además vendrían con su madre. Su madre y yo montaríamos nuestras bicis y ellos, una de niño a su tamaño con todos los avíos de una bici adulta: piñón rodante (no fijo) con cadena y frenos. El breve tramo que había que hacer por carretera, su madre y yo lo haríamos yendo detrás en paralelo: si fuéramos un coche, haríamos las veces de pilotos traseros protectores. Sin embargo, esos doscientos metros se nos hicieron eternos. El chico no los quiso hacer montado y el mayor daba trazas ¡de cansarse! Ya en el Paseo, zona peatonal donde las haya, el mayor seguía quejándose de que le dolían los brazos y el pequeño se mostraba bastante incapaz de pedalear manteniendo la línea recta. Cuando me quedó claro que el pequeño no sabía montar, me esforcé en darle el primer empujón para él seguir pedaleando por inercia. Nada. Se iba a los lados, se caía. Pacientemente les expliqué a los dos cómo hacer palanca para arrancar de pie cargando el peso sobre el pedal derecho (los dos son diestros). Que si quieres. Una, dos, tres, cuatro veces. Hasta dejarlo por imposible. Y, encima, no paraban de objetarme que ellos sabían montar en sus bicicletas de Madrid y que su padre sí que les instruía bien y sin reñirles. Perfecto. Pero el mayor jamás había hecho un trayecto medianamente largo y el pequeño me estaba dando la pista de lo que les pasaba a los dos: estaban iniciados y acostumbrados a bicicleta con ruedines, circunstancia que, por presumir y dárselas de enterados, les costaba reconocer. La palabra ruedín, o ruedines, es de estirpe cántabra (el culín de sidra) pero el ruedín como invento es de estirpe discutible porque el crío tiene que aprender a montar y a frenar, que es lo que no sabe, y no a sentarse, que eso ya sabe y es lo que le potencian los ruedines. A corto plazo, el niño con ruedines acompaña a sus padres tan a gusto, pero a medio plazo se acostumbra a conducir la bici como si fuese un triciclo, un tractor de juguete o un coche, lo que a la larga produce esa postura de bicicletas que se ve en las ciudades de carril y acera bici, donde niños y mayores el sillín lo llevan en posición bajísima para pedalear con las piernas en ángulo, encogidas, y donde arrancan y frenan sin levantar el culo del asiento. Quien quiera transmitir ese tipo de ciclismo, de pedaleo máquina de coser, adelante con los ruedines: las bicicletas son para el verano y las criaturas, de su padre y de su madre. Pero si quieren transmitir un ciclismo ergonómico y anatómico, en vez de ponerles ruedines cuando son chicos, regálenles un patín o patinete y que en él aprendan la inercia y el equilibrio, bases del ciclismo. Dominando la inercia y el equilibrio ‑que los críos aprenden pasado el primer impulso y el primer susto y cuando ven que la bici lo difícil es que se caiga, el milagro es que se sostiene sola‑, llevarán el sillín tan alto como sus piernas estiradas y harán el pie a tierra bajándose del sillín. Si para acostumbrarse a mantener el equilibrio hiciera falta, estimúlenles su lado fanfarrón y perfeccionista con el ciclismo que se ve en el Tour o con estampas de damas y caballeros ciclistas. Y no es retórica. En las tres patrias que se disputan el invento de la bicicleta (Alemania, Francia, Inglaterra), los pioneros ciclistas fueron caballeros no tan ricos como para mantener un caballo quienes, aprovechando el pretexto social de una peste equina, se apuntaron encantados a aquellos caballos de dos ruedas, mucho más baratos, desde el principio uniendo progreso y galantería, y por eso el tándem, que se adaptó para llevar a las señoras. Enseñar sin ruedines será por el bien de todos porque un ciclista con miedo provocará accidentes o los padecerá. Al manillar o al volante, el lema nos lo dio Lady Macbeth como si fuésemos su dudoso marido: Ser lo que eres no es nada, has de serlo con seguridad.

¿Acaso no matan a los caballos? (Postal)

20150826 ANIMATION Encajonando a los caballos

Sabíamos que los toros han leído a Heidegger. Por eso aceptan encantados ser seres para la muerte. Lo que no sabíamos es que los caballos hubieran leído ¿Acaso no matan a los caballos? (novela de Horace McHoy que Sydney Pollack hizo película que aquí se tradujo Danzad, danzad, malditos). Porque parece que a los caballos no les gustan mucho las carreras de caballos, como aquí vemos en la cajonera de salida de las carreras de Sanlúcar de Barrameda. Cuenten cuántos peones empujan el culo del pacífico animal, mientras el juez de salida decía al fotógrafo: ¡Disculpe, usted no puede estar aquí! Después hablamos de los toros.