El gasto militar como disparate y falta de derechos.

Albert Alexandre. GASTO MILITAR DISPARADO. Pese al contexto de crisis sanitaria, las partidas destinadas a Defensa en los Presupuestos Generales del Estado 2021 presentan un incremento del 10,3. Un informe del Centro Delàs de Estudios por la Paz recorre el rastro y la evolución de un gasto que se camufla en varios ministerios. Albert Alexandre. Directa. 25/01/2021

El filósofo Santiago Alba Rico se preguntaba qué es lo contrario de una bomba. El pensador llegaba a la conclusión de que mientras el bien es difícil de cuantificar, el mal, una bomba, es medible: una bomba es igual a las muertes que provoca y a los cuerpos mutilados que deja. Si escribo un poema o compongo la novena de Beethoven, no puedo ni siquiera describir sus efectos beneficiosos.

Las bombas, las armas, los aviones de combate, los tanques o los misiles, además de matar, son caros y el gobierno de España, en plena crisis sanitaria, sigue empeñado en que cada año cuesten más a la ciudadanía. Es lo que han puesto de relieve Pere Ortega, Xavier Bohigas y Quique Sánchez, del Centro Delàs de Estudios por la Paz, en su Análisis crítico del presupuesto de Defensa del año 2021.

Los presupuestos (PGE) del PSOE y IU-Podemos supondrán un aumento del gasto militar del 10,3 hasta los 21.623 millones de euros. Y hay muchas partidas militares dispersadas en otros ministerios: Industria, Comercio o Seguridad Social. Este baile de cifras responde a una estrategia de ocultación de las partidas reales de la inversión militar. Si todo el gasto en defensa se calculara de esta manera, sería igual a lo que gastará España en prestaciones en paro en 2021: 25.012 millones de euros. Del 1,1 del PGE, pasaríamos al 1,8.

Las operaciones militares en el extranjero siempre están infra valoradas en los PGE. De forma sistemática, a final de año se llevan a cabo modificaciones para hacer frente a los gastos de estas operaciones que suponen un coste de unos 1.000 millones de euros (destacamentos en Líbano, 121 millones; en Irak, 109; en Mali o el Mediterráneo, 150; hay más de 30 misiones del Ejército Español en el extranjero). En 2020 se gastaban 54 millones de euros en gasto militar cada día; en 2021 serán 59 millones. Por contribuyente, se pasa de 420 €, a 456. En la declaración a Hacienda, no hay modo de objetar esta partida.

Estos millones irán a parar en gran parte a los nuevos Programas Especiales de Armamento (PEA), que en diez años supondrán una inversión de más de 13.000 millones de euros en préstamos a interés nulo. Los nuevos PEA se desarrollan en las factorías de las cuatro grandes empresas militares que dominan el mercado español de armamentos: Navantia, Airbus, Santa Bárbara, Indra. Este año los PEA supondrán una inversión de 2.341 millones de euros, cifra muy similar a los 2.378 millones de euros que se destinarán a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Si estas partidas se invirtieran en vivienda o salud… [1]

Más allá de las inversiones directas en material bélico, el gasto en investigación y desarrollo militar (I+D) será 861 millones de euros; 574 millones más que en el caso de la I+D sanitaria. Resulta cuando menos curioso que un gobierno PSOE IU-Podemos haga una inversión tan notable en industria militar. Curioso porque cuando miembros de ambas formaciones son cuestionadas sobre el incremento del gasto, suelen esquivar las críticas afirmando que la industria militar es capital para la creación de puestos de trabajo. En mayo la ministra Margarita Robles afirmaba que se había hecho una apuesta clara por la industria española de defensa como motor dentro de la UE. Robles añadía que el sector militar era indispensable para reactivar la economía en momentos de crisis. Según Seymour Melman o Garrett-Peltier, las inversiones en educación y en sanidad generan más del doble de puestos de trabajo que el sector militar. Por eso, seguir apostando por inversiones en el ámbito militar es pervertir la realidad de las necesidades de la sociedad española cuando ésta está necesitada del gasto social y de políticas basadas en los cuidados y en la seguridad humana.


[1] En 2021 el gobierno español quiere gastar 514 millones en los helicópteros de combate Chinook NH-90 y Tigre, la misma cifra del presupuesto anual del Hospital Clínico; 488 millones en el avión militar Eurofighter, lo que cuestan los casi 100.000 viviendas de protección oficial en un año; 300 millones en el submarino S-80, que podrían utilizarse para garantizar un ingreso mínimo vital para 54.171 personas durante un año. El gasto en el blindado VCR 8×8 Dragón, 245 millones, podría suponer la contratación de 6.456 médicas. El agravio comparativo podría continuar: 218 millones a la Fragata 110, 71,50 millones al tanque Pizarro, 48,20 millones a tanques Leopardo y 20 millones a cada misil contracarro Spike.

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