Ignacio de Loyola.

San_Ignacio


Ignacio de Loyola y San Pablo.
Don Juan, Mañara y el Marqués de Bradomín.

pecadores y arrepentidos | conversos y conversiones | cínicos, diletantes y previsores ante la muerte y la otra vida


Hoy 31 de julio es el día de los Ignacios (Ignacias, haylas). Por Ignacio de Loyola, noble y santo español fundador de la Compañía de Jesús, cuyas fechas van del 23 de octubre de 1491 (nace en Azpeitia, Guipúzcoa) al 31 de julio de 1556 (muere en Roma). La historia de Ignacio es tópica: media vida como noble y media vida como santo y, la línea divisoria, una larga convalecencia en cama cuando se obró su conversión. Desde San Pablo, antes Saulo de Tarso, caído del caballo camino de Damasco, hasta Miguel Mañara (1627-79), cuya leyenda cuenta que vio pasar su propio entierro (¡como para no convertirse!), estas vidas ejemplares están servidas. José de Espronceda (1808-42) lo versificó en El estudiante de Salamanca (1840), donde une el mito de don Juan Tenorio con la visión del propio entierro y la mujer transformada en esqueleto, motivos adaptados de la tradición que ya estaban en el mester de clerecía y servían de aviso a pecadores: ¡arrepentíos!, ¡arrepentíos! El salto del pecador al santo, quien mejor lo formula es el Marqués de Bradomín, otro ego de Valle-Inclán (1866-1936), cuya filosofía consistía en disfrutar de esta vida y de la otra, fiado en la conversión final a última hora: ese ¡cuán largo me lo fiáis! que fue la muletilla del Burlador de Sevilla hasta que se la jodió el Convidado de Piedra y el pobre don Juan acabó en los infiernos. Lema de Bradomín: «Yo no cambio mi bautismo de cristiano. Yo espero ser eterno por mis pecados.» Ignacio de Loyola no solo no esperó sino que puso tanto empeño en militarizar la Orden, que la Compañía se hizo incómoda a las monarquías absolutistas por su excesivo abrazo al Vaticano, aunque los papas tampoco se fiaban de ella, por su excesiva autonomía. Carlos Tercero echó a los jesuitas en 1767 y en 1814 el papa Pío Séptimo restableció su regreso en todo el orbe católico. Otro día hablamos de qué fue de la onomástica esos casi 50 años que duró el destierro de los del santo Ignacio. En todo caso, felicidades, Ignacios, y felicidad a quien inicie sus vacaciones.

□ enlaces

breve historia del mes de agosto

el calendario agóstico, qué es

–Gerardo Muñoz, Expulsión y regreso de los jesuitas

□ lectura:

Agosto, libro de Daniel Lebrato


 

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