LO PÚBLICO, LO PRIVADO Y EL JEFE INFILTRADO

El Mundo

LO PÚBLICO, LO PRIVADO Y EL JEFE INFILTRADO

Este país lleva muy mal la separación entre lo público y lo privado, que son al final tres esferas que la gente confunde y que la moral no distingue: el Estado, la empresa y la persona. La confusión no es exclusiva. Solo pensar que la nación más poderosa de la Tierra tiene por lema In God we trust, en Dios confiamos, da escalofrío a la mentalidad civil y laica; como que en el escudo de la casa real inglesa, que ejerce la Jefatura del Estado, figure el lema Dieu et mon droit, Dios y mis pelotas, desde que lo adoptara Enrique V en el siglo 15; Dios y mis ovarios, dirá su majestad la reina. Para ser un buen estadounidense usted tiene que creer en Dios y que confiar en él y, en Reino Unido, que creer en la reina y en que lo de la reina es suyo por derecho divino. Viene esto a cuento porque el Servicio Andaluz de Salud ha abierto expediente a 253 médicos e impuesto sanciones de hasta dos meses de separación del puesto por una falta grave por ejercer en la privada sin haber solicitado autorización para ello y cobrando el plus de exclusividad, unos 750 euros brutos mensuales (El Mundo). Por un lado, hay una razonable moral de que el funcionario público no debe lucrarse desviando trabajo a su empresa privada y, por otro, es el Estado el primero que se implica en la privada, la agranda y la beneficia, en sanidad o educación, a través de conciertos y concesiones. Los mismos conceptos de ente público, empresa pública, entidad pública empresarial, empresa pública participada, sociedad municipal o empresa metropolitana no hacen más que confundir quién pone el dinero y quién ejerce el mando. En tiempos de Franco, este lenguaje era muy simple y Renfe era el tren que había y, lo mismo, Seat, Telefónica, Campsa o Red Eléctrica Española: a empresa por actividad. Se reían del dictador que inauguraba pantanos, pero el franquismo hizo fuerte el brazo del Estado, hasta que vino como nuevo rico el Bienestar, que ya hemos visto en qué ha acabado, y aquella red de empresas, que integraban el INI, se desmanteló, se malvendió o se descuartizó por partes. Muy demócrata, muy liberal, muy occidental y muy mono todo. Telefónica se hizo Movistar y, ésta, a competir con Jazztel, con Orange, con Vodafone. Dijeron que la competencia y el libre mercado repercutirían en los precios a la baja, ¿alguien lo ha notado? También entraron compañías petroleras extranjeras, ¿se ha abaratado la gasolina? Una sociedad con unos servicios públicos que funcionaban (una luz, un grifo, un teléfono, un coche, un tren, una gasolina, una línea aérea) vio de pronto la proliferación de marcas para mayor gloria del consumismo nacional, sin que por ello se haya acabado con la mentalidad gremial retrógrada y refractaria al progreso: taxistas, contra Uber; mini ganaderos, contra las grandes lecheras. En esa descomposición del Estado, el individuo sufre tentaciones que propician la doble moral, como la de los médicos del caso, con un talonario de recetas en el ambulatorio o en el hospital y, otro, en su consulta privada. Paralelamente, se diría que Airbus (del que se esconde su apellido, Military) es más española que la selección nacional de fútbol, de tantos telediarios que Gobierno y Biparty han salido detrás de las inauguraciones del proyecto, como si Airbus fuese asunto de Estado. Todo son mixtificaciones: la religiosa, la empresarial, la civil, con las fiestas nacionales, la militar, la deportiva: todo va, entre el Estado, la empresa y el individuo, de esta confusa manera. Y aunque a médicos y profesores se les suponga una ética acorde con su formación, la pela es la pela y, muy caro, el bienestar en que médicos y profesores se han enfrascado: familias numerosas, altas carreras, conservatorios, Erasmus, jóvenes que no se van nunca de casa. Por último, ¿qué son 750 euros en la España de Bárcenas y cuentas en Suiza? Y como también la empresa, el empresario y el empleado se confunden, no se pierdan, máxime si padecen estreñimiento, el programa El jefe infiltrado, en La Sexta. La empresa buenona que se hace pasar por Cenicienta para espiar a sus currantes. Literalmente: es que te cagas

Ni tontos ni marxistas, 14 del 10 de 2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s