Etiqueta: Bienestar

Excursión dominical.

Bello día para salir de España. No se preocupe viendo el tiempo que hace ni qué manifestación o su repulsa se va usted a perder. Va España entera: la facha, que se dice de centro derecha, y la constitucionalista, que se dice de izquierdas. Y todo porque la aldea catalana se ve a sí misma como la de Astérix el Galo. Mientras, los Goya invitan a la natalidad down (viene a decir Campeones) y a la clase política con clase (es el mensaje de El reino). Y todo, con el aplauso de una mayoría que con votar se queda tan a gusto y dirá que lo que está desfasado es el marxismo. Cómo no coincidir en el tanatorio.

¡España!, ¡España!, ¡España!, grita el coro desde Bruselas a Caracas, desde Navantia hasta el taxi, desde pensionistas a jóvenes parejas con su bebé en el carro, con sus tatuajes y pírsins, con su descanso dominical. No hallará donde poner los ojos que no sea recuerdo de la democracia y del bienestar. Sálgase si es que puede. España está cerrada y tampoco se abrirá mañana.


 

Reconocimiento de Vox.

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La vieja manera de concebir la política consiste en pedid y se os dará. No hemos salido de San Mateo. Quien da es el Estado del Bienestar a través de partidos y, quien pide, la ciudadanía a través del voto. Pero al banquete vinieron a sentarse tres convidados de piedra: el yihadismo, la crisis y la presión migratoria. La respuesta fue la incongruente Alianza de civilizaciones, el aumento de oenegés, como modo de vida, y de mareas sociales, como modo de pedirla. Como cuarto invitado no deseado, desde Cataluña asomó el derecho a decidir en referéndum, malévolamente servido como desafío o independentismo.

El resultado ha sido. Quien se acostumbró a pedir, sigue pidiendo sin más análisis ni asomos de rebeldía. Y quien tildó de derechas lo que pasaba en Cataluña se creyó tan de izquierdas que, de paso, le negó a toda España semejante derecho. Secuelas del contra terrorismo y contra el Procés fueron los empoderamientos de Policía, Judicatura y Jefatura del Estado, garantes de la convivencia y de la unidad en tiempos difíciles. Afuera, también llovía: Trump en Usa, Brexit en Europa.

Ni el yihadismo ni el feminismo han resultado disruptivos. El yihadismo con su inyección de todos somos la víctima, no nos moverán o no podrán con nosotros (todo tematizado en Je suis Charlie Hebdo); con su despliegue de velitas y flores, aniversarios y duelos pomposamente presididos, ha venido a reforzar el Estado del Bienestar. El feminismo, volcado en igualarse con un mundo macho impresentable, ha venido también a fortalecer lo que había.

Eso, por fuera. Por dentro, la polarización de unas clases medias o aspirantes, que cada vez tienen más difícil su encaje, lleva a sus miembros a extremos de radicalidad que solo en el secreto de la papeleta de voto puede permitirse; de boquilla, hay que comportarse, pedir para que te den, seguir siendo demócrata, solidario, feminista y convencido de que el bienestar funciona. Ahí aparece Vox, la otra cara de una ciudadanía que no puede entonar el sálvese quien pueda y que os vayan dando. ¡Oh maravilla de operación triunfo de la mala conciencia: que lo mío es mío y que no me lo toquen!

Mientras Vox ocupa sus escaños, en el polo anti, donde estaba lo que se llamó e insiste en llamarse la izquierda, no hay absolutamente nada. ¿Monarquía o República?, esa es la gran expectativa: un Rey o un Presidente, “un Macron para España” (por no decir otra cosa). ¡Qué esperanza de cambio, señora Podemos, señor Garzón, señor Anguita!


jubilados, copagos, funcionarios y jornadas laborales.

No siendo iguales las vidas laborales, no será igual la vida del grupo “los jubilados” (yo diría ‘pensionistas’, siempre). Tampoco ante el copago o el sin pago del gasto sanitario es justa la linealidad. Como generación a extinguir, nuestros derechos adquiridos deben ser respetados pero la generación que viene, la que está en marcha como población activa, no puede ‑sin más‑ seguir llamando a las puertas de un Estado del Bienestar que no ha hecho más que esconder (para aumentar) la desigualdad y el malestar. Dígalo el grupo “los funcionarios”. Por fidelizar el voto al Psoe, la Junta de Andalucía rebaja a 35 las horas semanales de “los funcionarios”. Nada más poco ejemplar ni más injusto. Rebaje usted, señora Díaz, las horas de quienes más horas semanales echan, que no son precisamente “los funcionarios”. Lo dice un funcionario de Educación que trabajó 20 horas a la semana y se jubiló a los 60, solo por pertenecer a Muface, institución que me da prestaciones y cobertura sanitaria por la privada mientras los demás, a las listas de espera de la superpoblada Seguridad Social. Cuesta ver y vernos. Pero el cuadro está ahí. Ya que no podemos hacer justicia, seamos, al menos, justos con nosotros mismos.

*

Cándido, of course.

Cuatro reflexiones sobre El espíritu de las Leyes más acá de Montesquieu y sobre el factor Estado para el optimismo de las criaturas, Ilustración de que es vaso el Cándido de Voltaire.

1.
La historia no es la historia del pasado sino del presente. La historia no remonta de atrás alante, sino desde aquí al atrás que más conviene. Por ejemplo, que esta democracia estaba ya en el siglo quinto griego y en la Revolución Francesa. Por ejemplo, que el buen dios nació en Belén.


2.
Aunque solo fuera por ir contra el feudalismo, el nuevo Estado y las nuevas Leyes del siglo 18 merecieron la pena. Doscientos años después, el Estado y las Leyes pueden ser lo contrario, al servicio de la dominación y del atontamiento de las masas.


3.
¡Más que nos gusta el Estado a marxistas, leninistas o comunistas! Nadie fía tanto en el humanismo de Estado como único dios verdadero. Ha sido la socialdemocracia o en alianza con la democracia cristiana la que, con el consentimiento de sindicatos, descuartizó el Estado (del Bienestar) poniendo las Leyes a los pies de los caballos del individualismo capitalista, con brillantes conceptos (eso hay que reconocerlo) como libertad o país libre junto a conceptos no tan brillantes pero más efectivos (de en efectivo o con tarjeta) como mercados, Bolsa o finanzas, exigencias del guion del que los socialdemócratas no se han movido una coma.


4.
El 18 no vuelve. Quienes habían leído a Voltaire y a Rousseau ocuparon escaños y se olvidaron, como suele ocurrir, del programa de libertad, igualdad y fraternidad que los llevó a ganar las elecciones. Y la igualdad se quedó en igualdad entre obreros de un mismo gremio, y entre la marquesona y el burgués, o sea, entre el nuevo y el viejo régimen, que no desapareció en absoluto. La libertad se quedó en la libertad que tenemos de no ser rey, cuando otro lo es, o de no ser ricos, cuando otros lo son. La fraternidad, esa sí, triunfa como el cándido que se cree las misiones de paz del ejército español o el buen rollismo de Acnur y de tantas oenegés. ¡Menuda película!


Lectura relacionada: Cándido en la Asamblea, por J. J. Díaz Trillo.

cálculo de la solidaridad

CÁLCULO DE LA SOLIDARIDAD
La cigarra y la hormiga o El pollo de Pitigrilli (2)

Quien lamenta y recrimina las muertes infantiles en playas fronteras a Europa y anima o colabora en oenegés y recogida de firmas por internet, responda sinceramente a estas PREGUNTAS.

1º) ¿A cuántos niños estaría dispuesto a recoger y a mantener a su cargo?

2º) La recogida, ¿sería con madre, padre y resto de hermanos del niño recogido o solo recogería niños huérfanos?

3º) Si es con cargo al Estado (al Presupuesto, a Hacienda, y Hacienda somos todos), ¿tiene usted un plan de financiación, y en todo caso, ese plan quién lo pagaría, qué impuesto o qué clase de impuestos y sobre qué actividades económicas?

EL BIENESTAR, ¿QUIÉN LO PAGA?

¿Usted, yo, los otros? Porque esto es crónico: pedir y pedir derechos como si estuvieran ya financiados o como si nadie los tuviera que pagar. Guardería, colegio, sanidad, transporte, vivienda, cultura, espectáculos, todo lo metemos ahí, pongamos también la ayuda a los refugiados, y que el Estado nos las dé todas. Y eso, sin molestar al Estado del Bienestar, donde bienestar incluye democracia, primer mundo, Occidente, la muletilla de que vivimos en un país libre, etecé, etecé, es decir, sin molestar la estructura de clases ni el sistema económico.

Se pide que pague más (impuestos) quien más tiene, lo que llevado a fábula significaría que las cigarras vivan a costa de las hormigas o yo, el pobre, gracias a un Estado que se lo quita al rico y me lo da a mí. Pero la fiscalidad puede ser más progresiva; nunca, cien por cien progresiva y, aunque lo fuera, no serviría de mucho mientras no haya una fiscalidad igual para todos los países y naciones del mundo.

El Presupuesto del Estado sale de los tributos y los tributos se clasifican en impuestos, tasas y contribuciones especiales. [Sálteselo si ya se lo sabe. Los impuestos se fundamentan en la capacidad económica de los ciudadanos (IRPF, IVA). Las tasas son consecuencia de una actuación administrativa (tasas por recogida de basuras, expedición del dni). Las contribuciones especiales se pagan cuando una actuación pública produce un beneficio privado (el valor de una finca a consecuencia de una obra pública).]

Del 1 al 9 tenemos:

  1. IVA (Impuesto sobre el valor añadido).
  2. IRPF (Impuesto sobre la renta de las personas físicas).
  3. Impuestos especiales: bebidas alcohólicas, hidrocarburos, tabaco, matriculación de vehículos.
  4. Impuesto sobre el patrimonio.
  5. Impuesto sobre sociedades.
  6. Impuesto sobre sucesiones y donaciones: herencias.
  7. Impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados.
  8. Tasas
  9. Contribuciones especiales.

Antes de lamentarse por niños sirios muertos, marque del 1 al 9 de dónde sacaría usted el maldito dinero que vale poner en práctica la solidaridad con los refugiados. Hágase caso y no sea hipócrita (o siriócrita): en el fondo usted quiere que la solidaridad la paguen otros y también es cierto que niño muerto más o menos usted sigue cogiendo el sueño, y hasta roncado, todas las noches.

Ética de la infancia, 10 02 2016

ÉTICA DE LA INFANCIA

ICONOGRAFÍA DE LA INFANCIA

1) La protección de la infancia de una ética superior, por encima de la voluntad de los padres. (Y ahí están las familias que quieren hacerles a sus hijas la ablación.) 2) Cuando hablamos de infancia hablamos de dos infancias: la de colegios públicos y la de colegios privados o concertados. 3) La Iglesia empieza por un niño (que nació en Belén) y tiene un imaginario poblado de angelitos, catequesis, monaguillos, institución que deja a los menores peligrosamente en manos de los mayores y del varón que los curas y monitores llevan dentro. Correspondería a la Iglesia hacer su autocrítica y ser la propia Iglesia la que estableciera una edad de ingreso o una mayoría de edad religiosa, supongamos los 16 años. 4) Como es improbable que la Iglesia cambie su plan de bautizos y comuniones, Ley del menor para los menores y Ley de asociaciones para el registro de las religiones. Algunos casos de

INFANCIA FELIZ

MANTILLAS Y COSTALEROS. En vísperas de Semana Santa, colegios y guarderías disfrazan y sacan a la calle, disfrazadas, las criaturas. 1) Semana Santa no es carnaval. Una y otra tienen un señorío distinto y un kitsch diferente. 2) Si de algo los disfrazamos, que sea un disfraz ajustado a su edad y el único disfraz sería vestir a niños y niñas de monaguillo. (Único papel que las cofradías guardan para los peques.) 3) La mantilla está llena de malicia. (Por eso algún reverendo quiere poner límites a escotes y canales de picardía.) 4) La faja y el costal es ropa interior y está llamada al secreto bajo los pasos. (Que el orgullo costalero exhiba el costal, no borra que no es prenda de lucimiento sino de esfuerzo callado.)

INFANCIA DESGRACIADA

REFUGIADOS. Quien lamenta y recrimina las muertes infantiles en playas fronteras a Europa y anima o colabora en oenegés y recogida de firmas por internet, ¿tiene un plan de financiación para costear la acogida?, y, en todo caso, ese plan, ¿quién lo pagaría?

NIÑOS SOLDADO. Ningún niño, soldado. ¿Y adultos, sí? Nadie merece morir ni sufrir pero entre un niño soldado y su padre soldado, el padre soldado es que el que hay que evitar, pues es evidente que, si no hubiera armas, guerras y adultos armados, tampoco habría niños soldado.

Cálculo de la solidaridad, 10 02 2016

refugiados

migración-Siria

REFUGIADOS
Post tenebras spero lucem (lema de portada en el Quijote)

Nuestra vida consciente empieza a los tres años de edad. En 2015 ha cumplido 18 años la primera generación ya sin recuerdos del siglo 20, sin noticia de la peseta y sin imágenes del Muro de Berlín ni de las Torres Gemelas. Esos hombres y mujeres, concebidos en 1996, llevan en su adeene el mundo que concibieron sus mayores y se comerán las uvas esta noche después de haber podido votar o abstenerse en las últimas Elecciones. A esta generación, el siglo 20, que les llega de oídas, les ha dejado en herencia tres creaciones mentales: la democracia, el bienestar y las culturas o civilizaciones.


De la democracia, sistema político ligado al sistema económico que sigue siendo el viejo capitalismo, se dice que es lo menos malo que se conoce, o sea: algo que la juventud con 18 años no tiene más remedio que aceptar, lo que convierte a la democracia en el sistema más totalitario jamás nunca conocido, porque no depende de una autoridad tiránica o dictatorial ejercida por un poder político, sino que depende del propio individuo que cae en el discreto encanto de la libertad, y se la cree.


Del bienestar (o Estado del Bienestar), construcción social paliativa de los rigores antisociales del capitalismo, se dice que es un derecho humano, con base en la declaración de Derechos Humanos de la Onu en 1952: algo que quien ha cumplido los 18 tiene derecho a exigir sin que esté muy claro, por contrapartida, qué institución tiene el deber, la obligación, de dárselo. Lo arraigado es que el bienestar, si no me lo dan, me indigno (como el Indignaos del 15‑M), lo que convierte al bienestar en la ética personal más irresponsable y más indulgente con uno mismo y con las propias conductas: no se pide por justicia social, y a las clases depredadoras, sino que se pide por ser yo quien soy, y a las clases recaudadoras (a la Hacienda del Estado). Visto así, es normal que gente joven se posicione en contra de procesos soberanistas en la medida que la mengua del Estado implicaría la mengua del Bienestar del que espero me vengan mis derechos (tener familia, vivienda, estudios, trabajo, sanidad) y la irrelevante cuestión catalana adquiere un valor en sangre que ni tiene ni tendría que tener con ojos y perspectiva de Aldea Global, para caer en lo que habíamos quedado que estaba muy pasado: los nacionalismos.


La alianza de culturas o civilizaciones es una propuesta diplomática que, más allá de la diplomacia, significa la integración de la religión en nuestras vidas tomada como suma de lo que nos habían dicho que teníamos que ser: demócratas (tolerantes con lo que no debía tolerarse), liberales (abiertos a cualquier moral y, por tanto, inmorales) y bienestaristas, esto es: partidarios de darles a los demás, sean de la religión o de la raza que sean, no sus derechos, sino algo mucho más barato y menos comprometido para mí, para mi sociedad, para mi religión y para mi nacionalismo: el derecho a tener esos derechos (de pronto, concedidos al pobre, al emigrante, al musulmán), o sea: a exigir, aunque no se sepa muy bien a exigir qué y, sobre todo, a exigir a quién.


Total, no es de extrañar que refugiados haya sido para la Fundación del Español Urgente la palabra del 2015. En refugiados se confabulan democracia, bienestar, nacionalismo y culturas para que Bolsa y oenegés bailen y se den la mano un año más. Con esos mimbres, entiendan que eLTeNDeDeRo no les felicite el nuevo año. Post tenebras esperamos luces y, también, para la Fundéu. Lo que significa que después de tanta mierda, habrá que tirar de la cadena. Feliz 2017.