Un día en las carreras

El Maestro Liendres, que de todo sabe y nada entiende, se extrañó de la brevedad de la pinza de ayer. Se llama pinza a la unidad de escritura en un tendedero como este. La pinza ha de ser breve, dejar la brevedad colgada en el alambre, y esperar que seque en el meollo de quien lo lea. La de ayer sábado decía:

«No se pierdan la columna de Fernando Savater en El País de hoy sábado 26 de junio, página 13. Se titula El derby del vacío. Yo creí que el título era una manera figurada de llamar al tema de actualidad (Chaves‑Griñán, la Alhambra, Grecia o Sergio Ramos) y resulta que no, que Savater habla de carreras de caballos y que El País le dedica a semejante tema ni más ni menos que su primera plana editorial.»

Era una manera de yo criticar un modo de editorializar que me parece poco serio. El columnista, sea Vargas Llosa o Juan Goytisolo, se sirve de la altura de su nombre y del espacio que el periódico le da (y le paga por ello) para divagar de asuntos personales, reseñar un libro que ha leído o, como hace Fernando Savater, para hablarnos de un día en las carreras. Y eso que en el colegio nos enseñaron que el ensayo (hermano gemelo de la columna de opinión) es antes que nada un bordado sobre algún descosido de la actualidad, hecho en lenguaje asequible, si el tema fuera científico, y siempre de interés general. Porque es precisamente el interés general por la actualidad lo que nos lleva a comprar el periódico. Aunque El País entresaca de Savater que “en España, las carreras hípicas están suspendidas por estúpidas querellas entre gente insignificante”, la verdad es que no había mucho más que entresacar: todo el artículo se ciñe a una carrera de caballos en Inglaterra cuya correspondencia con la actualidad española es, como la sin alcohol, cero cero. Yo el artículo ni me lo leí. En Sanlúcar de Barrameda se siguen haciendo carreras hípicas sobre la playa y el mundo del caballo, de gente de altura, no creo que tenga nada de insignificante. Hubo un tiempo en que los títulos de los libros de poesía no tenían nada que ver con su contenido. Es el caso de Un aviador prevé su muerte, de Justo Navarro, o de Jorge Riechmann, El día que dejé de leer El País. Pues eso. Eso haré yo también el día que me quite la costumbre de hacerme acompañar por El País cuando voy a los bares. Quitarme de la cerveza, o sea.

Pinza, 27/06/15.

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