Etiqueta: Fernando Mansilla

Manu Sánchez.

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Conocí a Manu Sánchez vía Álvaro Martín y Zafarrancho Vilima, invitados por Manu a un directo de La cámara de los balones. Fue en el Centro Cívico de Castilleja de la Cuesta la tarde noche del martes 5 de marzo. Manu me pareció más alto que en la tele, y de un choca esos cinco de varón cabal, ni flácido ni macho macho. Lo poco que hablamos (había minutaje y escaleta) me confirmó el amor de MS por la etimología:

–¡El Profesor Lebrato, supongo!

–Exageraciones de Alvarito, Manu: el secreto del profesor es rodearse de buenos avíos.

Yo aquel día iba sin mi ordenador, así que tendría que esperar la palabra que Álvaro nos fue a proponer como experiencia piloto sobre la marcha, la palabra trajinar.

–Vendrá de “traíña”, de traer, improvisó Manu.

–Yo hubiera dicho de “traje”, por vestido o apariencia, respondí.

Semanas después, coincidimos con Rafa Iglesias, de la revista TeVeo, en el estudio Radio Sevilla de la Ser donde trajinar se grabó, y nos hicimos la foto. De lo más compartido en lo que va de Zafarrancho Vilima.

Otro día tuve ocasión de visitar 16 escalones, la productora y estudio de Manu Sánchez en Dos Hermanas. Manuel Sánchez Vázquez, 33 años, empresario y con un pie en la Ser, en Canal Sur, en la Sexta o en Telecinco, es de esos hijos que uno no hubiera querido tener, de tan pronto como nos aventajan a sus padres. Desde luego, el manejo de pizarra que ha hecho célebre a Manu Sánchez ya lo hubiera querido para sí el profesor Lebrato.

Lo único que repararía en Manu Sánchez sería el conflicto Norte Sur o Cataluña Andalucía al que acude, supongo, por pillarle la vena fácil a un público tan nacionalista andaluz como el nacionalista catalán. Seguro que Manu, cuando vuele más alto y más lejos, y cuando Cataluña alcance nítidas mayorías por su independencia o su contrario, aceptará lo que él tan bien ha explicado en su pizarra sobre otras geografías, ya sean Estados Unidos o antigua América española. A siglos luz del conócete o sé tú mismo,[1] nos daremos la bienvenida a la república de nuestra casa (lema de Ikea) y el derecho a decidir puertas adentro lo que más nos guste. Lo dice un sevillano nacido en Barcelona (1954) como barcelonés de cuna fue Fernando Mansilla (1951).

Viernes, sábado y domingo, 21, 22 y 23 de junio 2019, Manu Sánchez se encierra en el Cartuja Center de Sevilla con El Rey Solo, El Último Santo y El buen dictador, su trilogía sobre Monarquía, Iglesia y Estado. Pedazo encierro. Pasen y vean. Luz a la gente que luce con luz propia.

/ a Fernando Mansilla, póstumo /

[1] conócete a ti mismo. Según la Wiki, se lo disputan Heráclito, Quilón de Esparta, Tales de Mileto, Sócrates, Pitágoras o Solón; y Pausanias lo vio inscrito en el templo de Apolo en Delfos.


histrión, histriónico, histrionismo.

Daniel Camaleón en grande (2)

Me pregunta Álvaro Martín si soy algo exhibicionista. Le respondo que no. Que exhibicionista (macho) es quien se abre la gabardina (no lleva más ropa debajo) y enseña a las adolescentes de instituto lo que él llama su muelle de las delicias, su cosita. El episodio está en Hacia (1999) y recrea a un tipo real, entre voyeur y exhibicionista, que por los años 70 se descubría desde el Parque de María Luisa ante las niñas del Instituto Murillo (femenino) cuando éste radicaba enfrente, en el Pabellón de Argentina al final del Paseo de las Delicias, comienzo de la Avenida de la Palmera. A aquel tipo, enfermo de soledad, yo le hacía decir: «Rechaza imitaciones, que es calidad, chiquilla. Bajo mi gabardina, el auténtico, el único muelle de las delicias.» Soy tímido -sigo diciéndole Álvaro- y nada exhibicionista. Lo que sí soy: histriónico.

Daniel Lebrato firmando ejemplares ajenos en la feria del libro foto Pepe Morán 19 05 2017

histriónico [334.000 gugles] de histrión (1613), latín histrio, comediante, actor, mimo. Sustantivo y adjetivo. 1. Actor teatral. 2. Persona que se expresa con afectación o exageración propia de un actor teatral o que resulta falso o efectista. Me molesta su comportamiento histriónico. Sinónimos: exagerado, fingido.

histrionismo. Trastorno de la personalidad no tan grave ni tan raro de encontrar, que consiste en ver el mundo como un escenario donde el sujeto actúa. El exhibicionista presume de una mercancía que le gusta enseñar; el histrión ejerce con más profesionalidad y quizás con menos ego, su defecto es la sobreactuación, extremo que el verdadero actor profesional repudia y teme. El exhibicionista es parecido a Narciso; el histrión sería como el bufón, un enano entre gigantes que es enano todas las horas del día y por eso interpreta le toque o no actuar: de todas formas, se van a reír de él; digamos que su naturalidad es su artificio, que en lo falso consiste o encuentra su verdadera autenticidad.

Daniel Lebrato en la foto de la Generación del 27 (1)
El impostor, en la foto de la Generación del 27.

En su libro Hacia, publicado en Sevilla por Qüasyeditorial en 1999, y desde entonces disponible en Internet, tres episodios autobiográficos dan cuenta del histrionismo según Daniel Lebrato. Arranca con cinco citas de autoridad que conviene recordar aquí:

A veces me tropiezo sin querer con el que fui y apenas me saluda.
(José Antonio Moreno Jurado)

¿Soy yo o soy el mendigo que rondaba mi jardín?
(Juan Ramón Jiménez)

Con la barba afligida, sin afeitar y feo.
(Miguel Florián)

Lo más profundo que de ti conoces: la piel.
(Juan Cobos Wilkins)

A la larga, la máscara se convierte en rostro.
(Marguerite Yourcenar)

[AFTER SHAVE]

Lo has leído en autores más sabios y respetables:
el aire de extrañeza de quien se mira al espejo
y no se reconoce, como dudando si es él
quien tose, quien asoma tras las ojeras. La idea
no está mal. Sin embargo, tú cultivas sin escrúpulos
la impostura que alguna vez -Manolito y el lobo-
será más cierta, y haces del espejo un camerino.
Negándote, te afirmas: no se visten los actores,
se disfrazan. Quien no te conoce piensa: «de otro»,
y no: no hay más papel que al que das vida, el que detrás
del vaho te devuelve y te sostiene la mirada.
Celebras los chalecos y el sombrero y el bastón
que presumido eliges antes de que todo sea
verdad, verdad el lobo.

[SEGUNDO AUTORRETRATO]

Afeitado. Duchadito.
Con el pelo y las uñas
impecables, a prueba
de fotógrafos.
El traje, ni más ni menos
que la etiqueta exige.
Saber llegar.
Que los tuyos te reciban
como suyo.
No pudo César
morir de otra forma.

[DE LA SINCERIDAD DE LA INFANCIA
retratada según se entra en la Poesía]

Se nace o se pace, pero a casi
todos da tiempo a manipular el
borrador y a falsear las pruebas
del alma, sus recuerdos. Son cromos
de un álbum de otra vida, no nuestra
vida, y son también una coartada.
Hagan juego o poesía, los dados
-manda el crupier- van a su imán, van a
su ayer y a los ayeres supedi-
tados a condición de la bío-
grafía que, como un crimen, preme-
dito. Podéis dudar del que fui,
no del que soy: maté a los testigos,
borré las huellas, me di a la fuga.

Daniel Lebrato, Hacia (1999)

O sea que, al final, mi puesta en escena es buscada, rebuscada, un miedo a la vejez y a la muerte como otro cualquiera y una manera, acaso digna, de no contribuir a la fealdad de este mundo.

/ a Fernando Mansilla,
 autor y actor y nada histriónico /


histriónico en Wikipedia

Así habló Zaratustra. En el desarrollo de la obra, la segunda y tercera parte se centran tanto en las conductas del personaje como el matiz histriónico de la doctrina.

Cesário Verde. Une a ambos autores la temática urbana y el interés por la vida bohemia; les separa, en cambio, el tono, frecuentemente exaltado y casi histriónico en Baudelaire, reposado e irónico en Verde.

Charles Laughton. Durante este tiempo, el trabajo en el cine de Laughton pasó a un plano secundario, y a veces, como en The Strange Door actuó de modo deliberadamente histriónico.

Debra Paget. Quedó encasillada en papeles de mujer exótica, delicada, debido a su gran belleza muy particular y su carácter histriónico.

Dmitri Shostakóvich. En la n.º 9 adopta en máximo grado la actitud de bufón o, dicho menos claramente, el uso histriónico, humorístico y sarcástico de la música. La Novena de Shostakóvich parece ser interpretable en clave de burla, no sabemos si de la muerte, de los políticos del Kremlin, de la comunidad mundial de compositores o quizá de todos ellos.

Entre bobos anda el juego. Don Lucas del Cigarral es un personaje histriónico y estrafalario, al que adornan todos los rasgos negativos que puedan imaginarse: retraso mental, fealdad, avaricia, necedad y masoquismo.

Fausto (película). De igual importancia, la técnica fotográfica y de imagen, la utilización necesaria del blanco y negro y del contraste fuerte entre las zonas ensombrecidas y las iluminadas, para destacar el dramatismo histriónico e incluso los cambios climáticos.

Francisco Franco. Personaje histriónico que fundó la Legión a imagen de la Legión Extranjera francesa, reclutando a proscritos sin importar su nacionalidad, a los que les redimiría su permanencia en la Legión: «Os habéis levantado de entre los muertos, porque no olvidéis que vosotros ya estabais muertos, que vuestras vidas estaban terminadas.

Hay que nombrar el histriónico Mundo Idiota (Neat Stuff. Fantagraphics, 1985-89) de Peter Bagge, donde se critican despiadadamente los modelos sociales.

Hermanos Marx. Chico fue un excelente e histriónico pianista, y Groucho tocaba la guitarra.

Ian Keith. También tuvo facilidad para la comedia, y su rico retrato del histriónico actor Vitamin Flintheart en Dick Tracy.

John Travolta. Ha desarrollado papeles muy diversos en multitud de géneros, lo que le ha dado la reputación de actor extremadamente histriónico y versátil.

José López Portillo. Lloró frente a millones de mexicanos y golpeó impotente con su puño el atril de la tribuna principal del Palacio Legislativo aceptando su responsabilidad personal al fallarles; un despliegue histriónico que conmovió a muy pocos, enfureció a los más y fue motivo de parodias y burlas.

Mala Rodríguez. Un álbum que empieza con el desparpajo histriónico y existencialista de Esclavos y llega la infecciosa melodía de Hazme eso.

Narcisismo. Así se incluyen también en este grupo el trastorno límite de la personalidad, el trastorno histriónico de la personalidad y el trastorno antisocial de la personalidad.

Necrorama. Juego de rol independiente (Javier Arce, 2007). Sus pilares son el pulp, el cine negro y el humor ácido e histriónico.

Peter O’Toole. Aportó un elemento histriónico que constituye a la vez su principal virtud y su mayor defecto.

Trastorno histriónico de la personalidad. Trastorno de la personalidad del grupo B (desórdenes dramáticos, emocionales, o erráticos).

Un tranvía llamado Deseo (teatro). Por primera vez en la historia del arte histriónico norteamericano se abordan temas antes considerados tabúes.

XDComics. Monroe ha ido volviéndose más histriónico con el tiempo, este hecho sumado al de creerse por encima de todo tipo de convención social y mejor que cualquier humano, le han convertido en un tipo que no necesita al resto de la sociedad, con cierta reciprocidad por parte de ésta.

Daniel Lebrato por la Avenida de Sevilla 22 05 2017 (Foto Antonio Mateu) (2)

Lo que sé de Fernando Mansilla.

MANSILLA (CORTO DOCUMENTAL)
(11:44)

CANIJO_FernandoMansilla_ranchoeditorial_libreria

FERNANDO MANSILLA, CANIJO, EN IDEAS AL SUR
(6:45)

 

Fernando Mansilla

Lo penúltimo que sé de Fernando Mansilla (1956-2019) se llama Clara Salazar, quien nos pasó, para compartir y pasarla por ahí, la novela Canijo, de Fernando Mansilla. ¿Lo conocéis? A Fernando lo vimos por última vez justo hace un año, el domingo 10 de junio de 2018, dentro de la programación de la Cisco de Picón, la Carbonería de calle Parras: Fernando Mansilla: Contigo. Hoy dice la prensa que Fernando Mansilla ha muerto: Fernando Mansilla, por Paco Correal, Fernando Mansilla, por Jesús Morillo.

Fernando Mansilla, por Daniel Lebrato
en Tinta de calamar (2014):

Volviendo un día en su palanquín de una agotadora jornada de mercado, Luna Yen encontrose a un joven de afeitada cabeza cuya visión impresionolo doblemente. Primero, por su extraordinaria belleza; después, porque así más de cerca, evidente era que llorando aquel joven estaba. Y oído a la enclisis o énclisis con anástrofes fuerza 3 a 4 rolando a fuerza 5 con hipérbaton. Vamos entrando, literonautas, en voluntad de estilo. Literonautas es una obra de teatro (un teatro, como diría mi Vanessa) de Fernando Mansilla (Barcelona, 1956), con la que había ganado el Premio Antonio Machado de Teatro, vestuario de Lola Cordero. Fernando Mansilla y Rafael Vallecillo, ese par de gansos, viajaban por el espacio exterior propulsados por un combustible de anástrofes, hipérboles, apócopes, hipérbatos y anacolutos de potencia variable según una escala retórica del diez al cero pelotero. Literonautas se estrenó en el Álvarez Quintero de Sevilla el 17 de febrero de 1987. Anacoluto, anadiplosis, anáfora, apóstrofe, calambur, epanadiplosis, lítote, metátesis, oxímoron, paragoge, pleonasmo, polisíndeton, quiasmo, retruécano, sinécdoque y zeugma.
(TdC, § 128)

De la serie El hombre y el lavavajillas: ¡El hombre y el lavavajillas! En enero de 2013, Fernando Mansilla, el de Literonautas, Javier Mora y Luis Navarro, Mansilla, Mora y Navarro, estrenaron su disco Ultramarinos Contreras, literatura de baile. La obra se adentra en las vidas de los ultrapelmazos del botellín helado, vecinos y amigos que pasan por la tienda a eso de las 13 horas a comprar el pan y se toman un botellín mientras te cuentan su vida. Hace décadas se libra en nuestras calles una desigual batalla entre el pequeño y el gran comercio. Los grandes acosan y persiguen sin piedad a los pequeños comerciantes, que apenas resisten en los barrios populares. En el disco se incluye el fumable Demasiados porros, canción que Mansilla presenta en off con estas palabras: De la serie Demasiados porros, Demasiado porros. De la serie Así es la vida: el hombre y el lavavajillas, el hombre y la vitrocerámica, el hombre y el microondas, y la lavadora. Próximo estreno en TdC.
(TdC § 143)

ultramarinos contreras en carolina cebrino

FERNANDO MANSILLA, RELATOS FAUNESCOS (4:32)

MANSILLA Y LOS ESPÍAS, MUNDO MISTOL (8:46)

Mansilla y los Espías: Ultramarinos Contreras (con Beat-Mac Monster). (4:40)

Fernando Mansilla en conversación con Jesús Vigorra en Andalucía TV (30:06)

 

[eLTeNDeDeRo]
07/06/19
/ en homenaje /


 

elegía por una infancia antifranquista.

Queipo de Llano y su mujer Genoveva en la Macarena

Otra vida para vivirla contigo es un título de Eduardo Mendicutti. Literaturas aparte, no es serio, ni sería posible, apuntarnos a ser, retrospectivamente, lo que nunca hemos sido. Edades y generaciones. Espacio y tiempo. En mi caso, no me basta haber nacido en el 54 para explicarme a mí mismo. En 1954 nacieron, por solo citar entre mis varones más próximos: Fernando Mansilla, Eliacer Cansino, Juan Villa o Luis Fernando García Barrón. Cada uno tuvo su grupo de adopción al que pertenecería; en la sociedad se despachaba de todo: comunistas, ecologistas, intelectuales, jipis, beatles, rollings, cueros, vaqueros, skinheads, budistas, shiddartas o lobos esteparios. Pijos y canis vendrían poco después. Poderosos modelos sacábamos del cine, de las novelas o de la política. Woody Allen, Che Guevara, Arafat, Gandhi, Bob Dylan o John Lennon competían con la iconografía de nuestras madres: Clark Gable, Cary Grant, aunque todavía estábamos a tiempo de hacernos un Humphrey Bogart por una buena Flaca. Entre tanto abanico para elegir, yo me perdí ser de la Generación Smash o Generación Triana (del rock andaluz); me perdí ser de la Generación Los Caños (me quedé en Chipiona) y me perdí la Generación Canijo (título de Fernando Mansilla). Y solo cuando ha fracasado mi Generación de Mayo del 68 y por la revolución social, solo ahora, a tiempo pasado, sé, como de Roma lo sabía Alberti, lo que dejé por verte: biografía al fin cumplida. Y espero que los vencedores de su biografía hoy triunfante dejen de darme la lata con su nostalgia. Por último, recuerde el alma dormida que la felicidad (como la muerte) tiene un precio y a la par que nacimos los del 54 nacieron, para lavarle la cara a la dictadura, las hermandades de Santa Genoveva y San Gonzalo, santos sinónimos de Gonzalo Queipo de Llano y señora, Genoveva Martí. De tal modo (o de tal ética) que los entonces nazarenitos felices del Tardón, del Barrio León o del Tiro de Línea no deberían exhibir, sin pudor, sus orígenes como infancia dorada. Siquiera por respeto a la memoria (histórica) de quienes sufrieron otra niñez, víctimas del 18 de julio. O en todo caso, como Silvio Rodríguez: que les perdonen por esos días los muertos de su felicidad, muertos y heridos que por demás forman parte de la Sevilla que se fue. (En la foto, enterramientos de Queipo y Genoveva, entrando a la izquierda, en la basílica de la Macarena.)


 

lógica de la prohibición.

La marihuana es popular en Marruecos, a 15 kilómetros de nosotros, tan normal y tan social como aquí el consumo de alcohol. Y la cocaína, sustancia menos popular, circula en España y se convida entre gente culta y de clases altas. El paso del porrito y de la coca hasta la heroína lo cuenta Fernando Mansilla en su novela Canijo (para Sevilla) y no lo cuenta, en cambio, Nacho Carretero en su documentada Fariña (para Galicia), crónica que ha inspirado la serie de Atresmedia que lleva su nombre. Sea como sea, en las Rías Bajas o en Algeciras, es el mismo viaje: hombres y mujeres que empiezan por una calada de hachís y que un día, en busca de nuevos paraísos artificiales, se pasan a esnifar una rayita de coca y al tercero y peligroso se pinchan la incómoda invitada, la heroína. Pero la cuestión es el enorme costo en euros y en recursos humanos que el Estado paga por no legalizar productos que podrían despacharse en estancos o puntos sanitarios o especializados. La prensa y las asociaciones de víctimas de la droga rinden honores a las acciones legales contra el narco y venga pedir más y más policía. Todo, por seguirle el juego al amiguito yanki, cuya Ley Seca se ha importado a la península como si fuera parte del acuerdo de amistad y cooperación con los Estados Unidos. La cadena prohibición / reacción fomenta el narcotráfico, ¡tanto que se quiere acabar con las mafias! Legalización de las drogas ¡ya!


 

Literonautas

Fernando Mansilla

LITERONAUTAS (1986)

(fragmento motivado por No al hipérbaton No a las figuras retóricas)

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MALAGIA. ¡Cazaremos las sietes musas, señor Suchard! Nos vamos a Lírica, el planeta más caliente del Sistema Poético, donde vive Calíope, musa de la Poesía. Necesito que Calíope, me sople en la cara. ¡Pulse el polisíndeton!

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BORIS (Manejando los mandos de la nave). Pulso el polisíndeton. Es asombroso, se han multiplicado las conjunciones.

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MALAGIA. Suminístrele al ordenador una buena dosis de sustantivo combustible.

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BORIS (Haciendo todo lo que le ordena). Es magnífico este nuevo sustantivo combustible.

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MALAGIA. Mezcle ahora un 15% de verbos y un 30% de adjetivos.

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BORIS. ¿Enciendo los adverbios pronombrados?

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MALAGIA. ¡No, hombre! Corrija la inclinación en tres preposiciones: a, ante y bajo. Pruebe ahora con la diéresis y la sinalefa.

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BORIS. ¡No!

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MALAGIA. ¿Por qué no?

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BORIS. ¡La diéresis me tortura, la sinalefa me atormenta!

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(c) Fernando Mansilla

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MANSILLA Y LOS ESPÍAS:

LITERATURA DE BAILE: ULTRAMARINOS CONTRERAS, Fernando Mansilla en Youtube

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No al hipérbaton

figuras-retóricas en letralibre.es
figuras retóricas, en letralibre.es

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NO AL HIPÉRBATON

Es la reina de las figuras y la más culpable de todas, la que más huele a sotana. Llegó a afectar a la prosa y por su contagio nos parece normal del salón en el ángulo oscuro, en vez de en el ángulo oscuro del salón. Quien disfrute del verso cadáver son las que ostentó murallas, con desprecio de lo fácil, es un cadáver que ostentó murallas, aúna su gusto incondicional por Quevedo con el libro de texto. No es mi caso. Me quedo con Valdés el del Diálogo de la lengua, cuyo lema “escribo como hablo” recomiendo. Y estoy de acuerdo ‑ahora sí‑ con Bécquer con que “podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía”. Ni Valdés ni este Bécquer llevado a sus últimas consecuencias interesan al coro de los grillos que cantan a la luna. La palabra hipérbaton no hace más que legitimar para un grupo lo que se prohibiría o haría reír en hablantes normales. Imagínense un profesor, a su clase: “de texto, sacad el libro”, “por del ordenador un cable idme” o “persianas las por elevad favor”, endecasílabos perfectos. Qué voy a decir, si faltas de sintaxis o concordancia resultan en Santa Teresa ¡meritorias figuras de anacoluto! ¿Hiperbólico estoy? Simplemente, exagerado.

Parodia en Tinta de Calamar :(2014)

Volviendo un día en su palanquín de una agotadora jornada de mercado, Luna Yen encontrose la pose de un joven de afeitada cabeza cuya visión pareciole el acabose o sea. Primero, por su extraordinaria belleza; después, porque así más de cerca, evidente era que llorando aquel joven estaba. Y oído a la enclisis o énclisis con anástrofes fuerza 3 a 4 rolando a fuerza 5 con hipérbaton. Vamos entrando, literonautas, en la voluntad de estilo. Literonautas es una pieza de teatro (un teatro, como diría mi Vanessa) de Fernando Mansilla (Barcelona, 1956), con la que había ganado el Premio Antonio Machado de Teatro, vestuario de Lola Cordero. Fernando Mansilla y Rafael Vallecillo, ese par de gansos, viajaban por el espacio propulsados por un combustible de anástrofes, hipérboles, apócopes, hipérbatos y anacolutos de potencia variable según una escala retórica del diez al cero pelotero. Literonautas se estrenó en el Álvarez Quintero de Sevilla el 17 de febrero de 1987. Anacoluto, anadiplosis, anáfora, apóstrofe, calambur, epanadiplosis, lítote, quiasmo, metátesis, oxímoron, paragoge, pleonasmo, polisíndeton, retruécano, sinécdoque y zeugma. Total que Luna Yen ordenó a los esclavos frenadores detener el palanquín. Stop, alto, iíh.

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