la violencia sexista, el análisis que nadie quiere hacer.

De la prevalencia física del macho y del contubernio mental de varones obtusos o en celo, no hablamos ahora aquí. Lo que lleva a un varón a ponerse violento ante la separación o divorcio es ‑no solo, pero también‑ la situación económica en que queda o se imagina que va a quedar.

Flash back. Dos viven juntos o se van a casar. Con criterio de empresa, si los dos fueran autónomos, cada uno sería socio y, si uno de los dos carece de ingresos propios (ama de casa dependiente de cabeza de familia), que la parte patronal dé de alta a la parte laboral, que cotice y pague lo que debe, incluidas pensiones por baja o por despido o por disolución de la sociedad.

eLTeNDeDeRo ruega a articulistas muy en compromiso con la causa, dejen de aburrirnos con enésimas propuestas de indignación, de minutos de silencio, de velitas por la víctima y de teléfonos contra el maltrato, mientras no aborden la familia como raíz y fuente de lo que después va a pasar y se sabe que va a pasar.

No se puede hacer de la violencia sexista una cuestión de Estado sin inquietar las bases del propio Estado.

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