ser humano

Contra lo que suele pensarse, el ser humano no es producto de las humanidades, de la filosofía ni de la religión, sino de las ciencias naturales. Sin más distinción que macho y hembra, género humano funcionó para hombres y para mujeres por saber de qué se hablaba cuando se hablaba de homo fáber o de homo sapiens. Pero la experiencia duró poco. Y no por la risible carcoma que arremetió contra el hombre que venía del mono. Siglo y medio después, prueben a decir sin que les dé la risa tonta frases como la acción del hombre sobre la capa de ozono, la llegada del hombre a Marte o el hombre es un lobo para etcétera. Si es usted varón, diga esas frases indumentado con su velito islámico. Si es mujer, mirando al primer hombre que se ponga. Da risa tonta, no falla. De pronto, un tipo hace pensar. Se llama Hugh Heer y puede elegir qué piernas se pone igual que otro elige pantalones. Yo soy el biónico y Hugh Herr, el ser humano.

/ a Ana María Medina y a Albert Morante /

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