SIETE LECCIONES DE GRECIA

¡Grecias!SIETE LECCIONES DE GRECIA
(ESCUELA DE VERANO)
Ilustración de Rafa Iglesias

  1. Las personas, y las naciones, no debiéramos tener ideas que no podamos pagar, en el doble sentido de costear y de correr con las consecuencias. Que otro pague lo que valen mi vida y mis ideas equivale a que otro pague mis copas. Y la mayoría es neurótica. Para pedir somos sociales, socialistas, pero a la hora de pagar somos individuales, de nuestro bolsillo. Si yo me he bebido dos cañas, ¿por qué tengo que pagar a medias o hacer fondo común con quienes se han bebido cuatro o cinco?

  2. Grecia 2015 ha sido de ideas y las ideas se pagan A Grecia se le ocurrió la genialidad de no pagar a la Troika y para no pagar a la Troika tienes que poder pagar las pensiones, los sueldos funcionarios, el Estado. Grecia frente a la Troika tenía la misma fuerza que el chaval que se enfrenta al padre que le fija la paga y le da de comer. Si el padre le corta el suministro, se acabó la rebeldía. Salvo si el chaval se emancipa, claro.

  3. Por las razones que sean, Grecia no ha encontrado comprador. La prensa ha hecho de la deuda la clave, cuando sabemos que la deuda también se compra, como se compran empresas hipotecadas o incluso ruinosas. Mientras el juego sea Grecia Troika, el partido va a terminar siempre, arriba o abajo, lo mismo: es el monolenguaje de la deuda, de la moneda (dracma o euro) y del rescate, eso que en España la política rosa llamó ‘hacer los deberes’, pagar las copas: –Grecia, guapa, ahora te toca a ti ‑dice Rajoy, el registrador de la propiedad.

  4. Lo que no sabemos (pero sospechamos) es por qué Grecia no ha encontrado financiación. Hablamos de capitales o fondos de inversión yanquis, europeos, de Rusia, Japón o China. El puerto del Pireo ya es de capital chino, no sería cuestión de calidad sino de cantidad. La rebeldía de Grecia, al depender de la paguita de la Troika, tenía las horas, y las del referéndum, contadas, lo cual nos lleva a repensar los bloques, ya sin Muro de Berlín, y a propugnar la neutralidad real, económica, es decir salir del monocultivo de un único bloque para hacer política y negocios con el bloque que más interese. Apuesto que Obama o Merkel han dicho a Putin, quizás a cambio de no intervenir en Ucrania: ni un rublo a Grecia.

  5. En España, cualquier programa progresista será de humo si España sigue teniendo al bloque Troika como único operador (monoparental). Y aprendan sus señorías de Tsipras, seguramente un buen hombre, y pregúntense, con Varufakis, el Bienestar, quién lo paga. Porque becas, ayudas, pensiones asistenciales y conservatorios valen una pasta y las clases tenientes no es que no quieran pagarlo (que nunca han querido), es que no tienen (sin coyuntura que les merezca) por qué pagarlo. Distinto es cuestionar las clases sociales. Mientras la Historia no mande otra cosa, ellos son la clase.

  6. ¿Quién pagaba el Bienestar de la clase obrera española? La clase obrera del tercer mundo, colonizada por EEUU y por la vieja Europa. Hacerse el sueco era el sueño sueco. Aunque al comienzo de la crisis quisieron dárnosla con que si la burbuja inmobiliaria o que si estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades, nuestro Bienestar lo estaban pagando países del tercer mundo, hoy segundo o emergentes: sus clases trabajadoras, jodidas por sus materias primas y jodiéndose en sus condiciones de trabajo o emigrando al primer mundo, y, las clases capitalistas, reservando a nuestras clases trabajadoras lo mejor pagado de la cadena productiva. Es todo. Los señores de la Bolsa siguen y el mapa mundi va cambiando: la hora de trabajo en Brasil, India o China se paga un poco más que antes y, por tanto, se vive algo mejor y en España se paga menos y se vive peor.

  7. Recordarán el Coyote y el Correcaminos. El coyote, ciego por cazar un correcaminos que lo chulea, ¡mic, mic!, no ve que la carrera lo lleva de cabeza al precipicio, en dos viñetas: al ralentí, cae en la cuenta de que se va a estrellar y, a velocidad de vértigo, se estrella. Otra variante pinta al muy animal al filo de un acantilado de perfil cóncavo, y es el relieve el que se viene abajo dejando al coyote, otra vez, con el dibujillo al aire. Igual pasa con las ideologías, posturas, creencias y apariencias de las de antes de la crisis del Bienestar: que caigan es cuestión de tiempo.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 22 del 8 de 2015

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s