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remanso de pescadores.

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No digan ora pro nobis, que no es ora, que es orilla, orilla de pescadores. Del Río Remanso Valerio, Alta Argentina, tenemos La oración del remanso, canción del año 85 del cantautor santafesino Jorge Fandermole (n 1965), oración que han cantado, además, un sinfín de Mercedes Sosa, Liliana Navarro, Diego Amador, Silvia Pérez Cruz o Rita Payés (n 1999, no se la pierdan). Informa la Wiki que el Cristo de los Pescadores existe como devoción y cofradía en Cabo de Palos, Murcia, España, y es lógico que la devoción del gremio se inventara ese Cristo –no Señor– pareja masculina de la Virgen del Carmen.

El Cristo de los pescadores me hace pensar en la Virgen de la Viga que hay en mi plaza de San Antonio, San Lorenzo, Sevilla, barrio que un tiempo fue sede de talleres de carpintería y se ve que alguien se inventó ese culto a la Virgen de la Viga como protectora frente a la termita y a las inundaciones, próximo el río Guadalquivir.

Por mucho que uno esté lejos de la experiencia religiosa, por mucho reparo a clerecías que prevarican en nombre de Dios, siempre me ha emocionado la religión natural de la pobre gente que mira al cielo –al techo para que no se le caiga la casa encima o al agua para que el agua, como dice la oración, le dé sus dones–, religiosidad que nos redime con el duro corazón de los hombres varones que, no pudiendo ser libres, se conforman con ser felices. Yo voy con ellos.

Enlace al sitio río remanso.

Foto portada: página ElBaqueano



ética para anti Trumps (la paja o la vida. 2)

Las primeras llamadas a la liberación universal debieron ser las predicaciones de órdenes religiosas al “todos contra la Bestia”, o el Diablo, y por el advenimiento de Cristo. Desde las cruzadas, cazas de brujas y guerras de religión, pasando por el allons enfants de la Marsellesa, hasta los frentes populares antifascistas de los años 30, no ha habido movimiento popular consciente que se haya salido con la suya.[1] Siempre es igual: en tiempos de paz amenazada, los de arriba convocan a los de abajo, los mandan a la guerra y, al final, en la nueva paz, siguen mandando los de arriba, ahora sobre un montón de cadáveres: absolutismos, colonialismos, bonapartismo, guerras mundiales. Democráticos frentes populares prosperaron en España (1936) o en Chile (1970), y ya vieron cómo acabaron Segunda República y Salvador Allende. Y ya ni siquiera hacen falta golpes militares con dictaduras. Se impone el golpe democrático institucional como hemos visto en Puerto Rico, Paraguay, Honduras, Brasil, Argentina, o está por ver en Venezuela. Las grandes, las unánimes convocatorias al todos contra uno se siguen saldando como cuando el milenarismo: detrás de Dios, lo que la buena, la pobre, gente se encuentra, es más Diablo.

Si, por ese lado, el todos contra Trump sería un déjà vu, guerra y paz tampoco son lo mismo. Habiendo armas de destrucción masiva, y con el debido respeto a las víctimas, lo que llamamos guerra, en Siria, por ejemplo, no es más que una convención, un choque de famóbiles y videojuegos aptos para el telediario de las tres. Contra Estados Unidos nadie puede pero ‑oh consuelo‑ tampoco EEUU puede iniciar la que sería tercera guerra mundial entendida como invasión militar ¿de qué país?, ¿de los nuestros? Lo que hay y habrá es guerra económica con apoyo logístico de diplomacia y prensa, ellas dictaminan los valores democráticos, los derechos humanos. Usted ‑que se los cree‑ bájese de la civilización, pónganse o quítense ‑según los casos‑ el pañolito islámico de por vida (el burka, si no siente nada a la primera) y verá cómo al día siguiente experimenta usted una notable mejoría en el tapadismo sobrevenido, en la occidentalitis aguda o en la bienestarpatía crónica que le están amargando la vida.

Es una coletilla a La paja o la viga.

[1] consciente se dice porque inconscientemente las revoluciones populares Rusa o China sí fueron propiciadas por estados de guerra.

España, último modelo de golpe de Estado

. Por orden de agente (o emisor), el golpe de Estado ha conocido tres fases: 1) El golpe absolutista (napoleónico o monárquico). 2) El golpe militar. 3) el golpe constitucional o democrático, que está siendo la última estrategia de la Cía para América Latina (Honduras, 2009, Paraguay, 2012, Brasil, 2016) centrada ahora en el golpe en Venezuela. | En España, el primer golpe de estado lo ganaron los golpistas con un pronunciamiento (1874); el segundo, con una guerra civil (1936‑39); el tercero con una Constitución (1978) y, el cuarto con dos palabras: en funciones (investidura de Mariano Rajoy el 29 de noviembre de 2016). | Hacia el 29‑N los pasos fueron: 1. Creación de un enemigo interno (soberanismo, como ruptura de la unidad nacional, y populismo como ruptura del discurso político). 2. Creación de un estado de opinión (inconvenientes de un gobierno en funciones y de unas terceras elecciones). 3. Prevalencia de la ley (Constitución, judicialización y autoritarismo incluso en partidos de oposición). 4. Presiones internacionales. 5. La democracia como solución: reelección de Mariano Rajoy con solo el 33,03 por ciento del voto.

GOLPES DE ESTADO
por Eduardo González Calleja

En 1639 Gabriel Naudé (Considérations politiques sur les coups d’état) acuñó el término coups d’état como un empleo audaz y extraordinario del poder por parte del príncipe que elige en secreto la acción más eficaz a sus intereses. Tras el paréntesis napoleónico, la Restauración contempló el golpe como coup de force impuesto por el poder absoluto de un monarca, revolución de palacio que fue quedando obsoleta por la democratización y burocratización del aparato del Estado. El golpe fue adquiriendo un sentido negativo tras el asalto al poder de Luis Napoleón el 2 de diciembre de 1851.[1] El término acabó adaptándose al italiano, portugués y castellano y, en forma literal, al vocabulario político inglés. En 1909 Charles Maurras (Si le coup de forcé était possible…) [2] observaba que la tarea previa al golpe debía ser la creación de un estado de ánimo a través de la propaganda ideológica, para que no fuera un mero pronunciamiento, sino una acción dirigida políticamente, tras convencer al ejército de la toma del poder. Maurras observaba que un grupo de conspiradores resueltos y bien preparados podría hacer caer el régimen, al estilo de los golpes de mano en las guerras convencionales. El período de entreguerras volvió a poner el golpe de actualidad por tres ensayos de signo diverso: la toma del poder por los bolcheviques (1917), la Marcha sobre Roma (1922) y las asonadas en los primeros pasos de la República de Weimar (1923). En 1931 Curzio Malaparte (Técnica del golpe de Estado) intentó demostrar que el arte de defender el Estado está regido por los mismos principios que rigen el arte de conquistarlo. Tras la Segunda Guerra Mundial y al final del proceso descolonizador EEUU difundió la creencia de que, en sociedades transicionales con instituciones democráticas débiles, el ejército disponía de una experiencia técnica, de una organización burocrática compleja y racionalizada y de una impregnación de las ideas occidentales que le permitían jugar mejor que los civiles el papel de élite reformadora. Fuente: Eduardo González Calleja. En las tinieblas de Brumario: cuatro siglos de reflexión política sobre el golpe de Estado [3] (pdf descargable).

ESPAÑA, ÚLTIMO MODELO DE GOLPE DE ESTADO

Por orden de agente (o emisor), el golpe de Estado ha conocido tres fases: 1) El golpe absolutista (napoleónico o monárquico). 2) El golpe militar. 3) el golpe constitucional o democrático, que está siendo la última estrategia de la Cía para América Latina (Honduras, 2009, Paraguay, 2012, Brasil, 2016) centrada ahora en el golpe en Venezuela. | En España, el primer golpe de estado lo ganaron los golpistas con un pronunciamiento (1874); el segundo, con una guerra civil (1936‑39); el tercero con una Constitución (1978) y, el cuarto con dos palabras: en funciones (investidura de Mariano Rajoy el 29 de noviembre de 2016). | Hacia el 29‑N los pasos fueron: 1. Creación de un enemigo interno (soberanismo, como ruptura de la unidad nacional, y populismo como ruptura del discurso político). 2. Creación de un estado de opinión (inconvenientes de un gobierno en funciones y de unas terceras elecciones). 3. Prevalencia de la ley (Constitución, judicialización y autoritarismo incluso en partidos de oposición). 4. Presiones internacionales. 5. La democracia como solución: reelección de Mariano Rajoy con solo el 33,03 por ciento del voto.

[1] Este rechazo moral y jurídico debe mucho a escritos de combate de Víctor Hugo (Histoire d’un crime, Napoleón le petit), Pierre-Joseph Proudhon (La révolution sociale démontrée par le coup d’état) y Karl Marx (El 18 Brumario).

[2] A imagen de la labor emprendida por Cánovas del Castillo para propiciar la restauración alfonsina en España.

[3] Eduardo González Calleja, del Instituto de Historia del CSIC y profesor asociado de la universidad Carlos III, ha publicado La razón de la fuerza (1998), El máuser y el sufragio (1999) y «El Estado ante la violencia» en el libro dirigido por Santos Julia, Violencia política en la España del siglo 20 (Madrid, Taurus, 2000).

lingüístico golpe de estado

El primer golpe de estado en España lo ganaron los golpistas con un pronunciamiento; el segundo, con una guerra civil y, el tercero, lo van a ganar con unas palabras.

A la manera del golpe militar de Franco en 1936 se diseñaron los golpes de Chile en el 73 y de Argentina en el 76. Si hiciera falta, Missing, de Costa Gavras, es la película que ilustra la implicación de los servicios de inteligencia en este tipo de golpes. Pasado el tiempo, la inteligencia opta por campañas y presiones mediáticas capaces de crear un estado de opinión. Es lo que pasa cuando se siembra de en funciones la crónica política. La enfuncionitis se percibe como amenaza por una población que da por bueno cualquier enfunciolíto[1]. Ya tenemos a Rajoy, el hombre del 33,03, valiendo el cien por cien: 69,97 de soberanía popular que se lleva por la campaña y por la cara. Si eso no es golpe de estado, que vengan Franco, Pinochet o Videla y lo vean. No robó tanto ninguno de ellos. Y sin sangre, que es lo que tienen las nuevas tecnologías.

Entre el golpe militar en uso del 36 al 76 y el inminente golpe lingüístico está el democrático golpe de estado o golpe de estado parlamentario, estrategia de la Cía para América Latina en el siglo 21 (Honduras, 2009, Paraguay, 2012); ha triunfado en Brasil y está por ver en Venezuela. Pero el golpe a base de intoxicación lingüística es de marca española. Mañana, 23 de octubre, viaja de la prensa a la Wikipedia con vínculos a Psoe, a Fernando VII y a ¡vivan las cadenas! Tatatachín, con ustedes: ¡Mariano Rajoy el Deseado!

[1] Como se ve en el último sondeo CIS.

esta gente que querrá, que llaman de madrugada

En algunos, pocos, países la civilidad impide a la policía llamar ni siquiera a la puerta de la gente que duerme de noche. Esto lo vimos en Bélgica con motivo de las últimas detenciones por el atentado de París. La policía belga sabía que el sospechoso estaba allí, en esa casa, pero hasta que amaneciera no podía intervenir. El sospechoso escapó y los halcones aprovecharon a arremeter contra tan civilizado protocolo policial.

Las dictaduras han hecho justo lo contrario. De España a Chile, de Chile a Argentina, los hijos de negro y bigote de la represión han llamado a casa del detenido de madrugada. La persona está aturdida; romperle el sueño es romperle la moral y sin nadie en la calle, sin testigos ni protestas, y, si el detenido se pierde o desaparece antes o después de la sesión que le espera, quién dirá que lo ha visto entrar en un coche de la policía secreta. Por eso, la letra Esta gente que querrá, que llama de madrugada.


Canción de Elisa Serna que eLTeNDeDeRo dedica a los Títeres desde Abajo y a quienes sufren represión por sus ideas (no por las ideas que tienen sino simplemente por tenerlas). A Elisa Serna (Madrid, 1943) hay que recordarla en estos tiempos en que el autoritarismo ha vuelto .


HONOR A QUIENES EN SU VIDA DEFIENDEN Y CUSTODIAN SUS TERMÓPILAS
(Kavafis)

Masticando ortigas (Max Estrella – ValleInclán)


 


 

He aquí la herencia de los bárbaros

No vinieron por avenidas ni por pasos de frontera

ni observaron las leyes del Plenilunio y la Vendimia

Invadieron el templo con su lenguaje inentendible

Todo lo llenaron de invierno y de un olor

semejante al de sus cabalgaduras

No hicieron ascos a ciudades en cuarentena

ni -que se sepa- respetaron el lecho donde duerme

Ares con Afrodita

Por toda herencia nos dejaron

un camino hacia el Norte

y un Occidente interminable


Daniel Lebrato, De quien mata a un gigante

 

 

 

La Bombonera

La bombonera
Vista del Estadio Alberto J Armando (Bombonera). Foto: Javier Garcia Martino / Photogamma.

LA BOMBONERA

Prefiero un bombón compartido a una mierda para mí solo, dicen que dijo uno hablando de su mujer y de las mujeres. El machismo del chiste es reversible. Se llama La Bombonera al estadio de Boca Juniors. Se le puso así por una caja de bombones regalo de cumpleaños que le hizo una amiga al arquitecto autor del proyecto de estadio, el esloveno-argentino Viktor Sulčič (o Victorio Sulcich), que el martes 2 de agosto de 1938 cumplió en Buenos Aires 43 años. Sulcich hizo con el regalo de su amiga lo que hacemos todos, pues a ver, convidar y comerse los bombones y no tirar la cajita, caja que fue llevando de reunión en reunión donde tenía que defender como arquitecto con intelecto su concepto de proyecto. Aquella caja vacía de bombones era exactamente el estadio que Sulcich tenía en su cabeza y el estadio se llamó La Bombonera desde antes de su inauguración en 1940. El nombre previsto original, por el que nadie luchó especialmente, era Alberto Jacinto Armando, presidente, como Sánchez Pizjuán o Santiago Bernabéu.

Tinta de calamar