falta y sobra del mester de librería.

Tenemos desde hace años la llave para publicar
 y seguimos llorando porque no nos publican

(Félix Molina @fmolinapublica)

El guirigay que atraviesa la lengua literaria tiene que ver, primero que nada, con lo mal que la Generación del 75, mi generación, supo (no supo, en realidad) recibir esa nueva tecnología que sería el libro electrónico. Hoy la basura en digital (esa de la que ustedes se quejan) se añade a las miserias que arrastraba el endiosado mundo editorial.

Fuimos nosotros, gente que hoy cumplimos los setenta, quienes inculcamos en generaciones de milénials o zetas o ninis esa religión del libro que, lógicamente, se habría de volver contra sus nuevos creyentes. Desde 1971, estas han sido las fechas:

1971. Michael Hart comenzó su Proyecto Gutenberg para digitalización de libros de dominio público.

2001. Primer libro digital vendido por internet, Riding the Bullet, novela de Stephen King.

2003. Blogger, de Google (blogspot.com), y WordPress (de Mullenweg y Little, desarrollado por una Fundación), para crear y publicar en línea sin código y sin instalar programas de servidor o de scripting.

2007. E-book Kindle de Amazon.

2010. Divulgación del smartphone o teléfono inteligente.

2023. Tenemos la llave para publicar y seguimos llorando porque no nos publican.

La literatura había podido emanciparse del intermedio capitalista que son los gremios de impresión, distribución y venta, y eligió el capitalismo patentado de copyright con isbn y, de otro modo, seguir junto a tenderos de librería por la pequeña y mediana empresa y por el comercio de proximidad, con sus liturgias de imprenta a escaparate, presentaciones, firma de ejemplares y pase usted por caja. En la nube quedaba el libro donde la literatura pudiera ser gratis.

Quien menos supo dónde meterse iba a ser la crítica de libros (empezando por ¿qué era un libro y qué no lo era?), obligada por ley del silencio a multiplicar productos volátiles o efímeros como si fuesen sólidas construcciones dentro de un canon, caso que ejemplifica, honrado y bien escrito, César de Bordons Ortiz.

Críticos con la crítica se manifiestan Daniel Méndez (Poetas en Instagram: La edad del pavo como negocio), Daniel Soufi (Malditos poetas, os habéis cargado la poesía), Enrique Rey (La batalla en verso: los poetas mileniales frente a lo comercial, lo digital y lo viral) y particularmente Juan Marqués (A un poeta joven) y Diego Vaya (Joven poesía española: cuando trabajar no es una opción).

Cerrando, nos quedamos con Félix Molina: Doy este mismo año (semanalmente, en Masticadores.com) en html nada menos que una novela, los miércoles (Lunas de lantano), y un libro de relatos, los sábados (Relatos falaces), además de la escritura del blog que ya conoces, fm|al. Gratis total. Bueno, pues solo un libro publicado por el canon impreso me genera no ya beneficios (eso a nadie, salvo a Pérez Reverte y cinco más) sino casi el 80 % de mi correspondencia o interacciones actuales. No obstante: quien no me desanimo soy yo, y seguirán los regalos inadvertidos en Masticadores.com. Como nota paradójica, el libro impreso es Poe no ha muerto y en una vida anterior también fue html, es decir, inadvertido.


Literatura en red:

Proyecto Gutenberg

Masticadores.com

Arte y Literatura

eLSoBReHiLado

Daniel Lebrato


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