echarle a uno el muerto

| Esa es la cosa. No le entregan a uno el riñón que le quitan, la pierna que le amputan. Sin embargo, le dan el cadáver y, en su nombre, a los familiares: ahí tienen ustedes. El muerto encima. Que siglos y siglos sigámosle dando vueltas al recibo del Ocaso, ahora Mapfre Vida, al tu mujer y tus hijos, a la esquela, al cómo lo quiere, en su tierra o al horno, todo ese arrastre cristiano, pagano o la madre que los parió: un seguro de enfermedad que no cubre la más común de las enfermedades, la muerte; instituciones buitres o cuervos ‑no solo la Iglesia y seguros; también ayuntamientos, concejalías de fiestas o colegios públicos o concertados‑ en cuanto llega la fecha. Qué falta de humanidad, de pudor y de respeto. Qué atraso por culpa de la que llaman cultura o civilización. Halloween y Todos los Santos, ¿quién se los quita? Lo malo: que Estado y Seguridad Social, a nosotros, sí, como partidarios de la muerte sin cadáver y de la muerte cero cero. |

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