Etiqueta: Woody Allen

bananas.

En términos políticos, lo bananero es, como lo populista, algo tenido en poca consideración democrática por quienes dictan la calidad democrática de una democracia (o dictadura). Como yo no estoy en ese juego (también desdeñé el auge del populismo, antes llamado demagogia), digo tan solo … Continúa leyendo bananas.

Tu voto:

el extraño caso de Félix Molina y Ofelia.

Félix Molina.png

Sin contar los casos, no tan raros, de obra poética publicada por quienes no saben ni escribir, podemos decir que la actual poesía se divide en dos: la de quienes pisan con prudencia un campo de palabras donde casi todo está escrito y probablemente no haya nada nuevo que decir (si bien siempre cabe explorar nuevas formas), y la de quienes, escritores de fondo, repiten lo ya dicho como quien descubre la pólvora. A esa poesía, redicha, no le pongan megusta, que se lo creen cuando es igual que la halitosis: quien la padece lo ignora y nos da apuro decirle al poeta, poeto, poetiso o poetisú:

–¡Déjelo ya, no nos fatigue, y lea a los clásicos!

Hagan excepción con algunos, pocos, nombres felices. Félix Molina, Arte y Literatura, por ejemplo. Sus tres colores (azul, blanco, rojo) siguiendo el hilo de la trilogía de películas (1993-94) de Krzysztof Kieślowki, dedicada a la bandera francesa, les gustarán aunque no les gusten las películas.[1] Tampoco pongan megusta a esto que escribo. Félix Molina y [eLTeNDeDeRo] somos buenos amigos en WordPress y podría tratarse de tráfico de influencias. El curioso caso, entre la Galaxia Gutenberg y la Galaxia Internet, adivinarán pronto cuál es. Les dejo más pistas enlaces: a Círculo Rojo, a Félix Molina en Túiter y a Ofelia.

Daniel Lebrato

[1] Tal fue mi caso, que del Azul no pasé. El cine primermundista solo me atrapa a condición del cine denuncia o que sepa reírse del propio primer mundo, tipo Woody Allen. No suele interesarme la narrativa de minorías cultas que viven muy bien al margen de un mundo donde la mayoría malvive. Reivindico las etiquetas burgués y pequeño burgués y las atribuyo para decir: no me interesa.


días de radio.

El Profesor Lebrato dándole a Flor de Utrera en Zafarrancho Vilima.gif
El Profesor Lebrato dándole a la Flor de Utrera en Zafarrancho Vilima. Fotos: Álvaro Martín.

Días de radio es un título de Woody Allen en 1987. Dice la ficha en Filmaffinity: son los años 40, la era dorada de la radio, y los peculiares miembros de una familia trabajadora de Nueva York viven con el receptor permanentemente encendido. La música, los seriales lacrimógenos, las historias de superhéroes, los concursos, las crónicas de la alta sociedad y las leyendas sobre estrellas deportivas les sirven para ser un poco menos infelices y engarzan un anecdotario nostálgico de una época irrepetible. Ahora los días de radio vuelven desde Sevilla al mundo con las ocurrencias de Zafarrancho Vilima.


Días de radio. El medio es el mensaje y no hay medio más mensaje que la realidad virtual. Te pones unas gafas y ya estás donde no estás. Después vendría el cine, cuanto más envolvente vemos la película y, tras el cine, la televisión. La lectura nos atrapa no por el medio, sino porque nos exija un grado de concentración. El medio más equilibrado emisor receptor mensaje es, sin duda, la radio. La radio, aérea o con auriculares, nos permite fregar, planchar, ir a la compra o hasta ligar. Los domingos, veíamos a las parejas pasear: él, con el transistor pegado a la oreja escuchando el Carrusel y, ella, del brazo y comiendo pipas de girasol.

La radio es libre y más desde la audición en diferido o a la carta (eso que llaman, con horrible palabro, los podcasts). La radio es libre y además entretenida si quien la hace vive con pasión, sentido y buen humor lo que se trae entre micrófonos. La radio es libre y entretenida y creativa si quien la hace no es la voz de su amo de las grandes cadenas que monopolizan el pensamiento único. La radio es libre y entretenida y creativa y revolucionaria en lo suyo si, sobre lo que ya está hecho, es capaz de aportar novedad y savia nueva, sabia también con be. La radio es radio si la conduce Álvaro Martín; en su currículo, Sevilla Web Radio, Los 6 grados y Zafarrancho Vilima, últimamente en la Cadena Ser, Radio Sevilla. También puede interacturar vía https://twitter.com/Vilimadas.

□ □ demo ZF Zapatos gorila (audio 1:15)

□ □ demo ZF Boney M (audio 1:15)


CÓMO ME HICE INTELECTUAL

Woody Allen

CÓMO ME HICE INTELECTUAL

No me refiero aquí al intelectual filósofo, al culpable, al melancólico ni al orgánico o comprometido. Me refiero al intelectual patoso y ligón, reprimido y frustrado a la manera de un seductor Woody Allen paseando por Manhhatan. Sombrero, pajarita, zapatos de salón. Por parecer más alto, encorvé los andares, cargué la chepa y, por dármelas de sabio despistado, adopté el tic de tocarme las gafas para ajustármelas continuamente como quien necesita fijar la vista a dos palmos de sus narices. Imposté la ecolalia en eso de adivinar y anticiparme a las obviedades. Y rematé con la oratoria de interesantes que discurren entre silencios calculados, ruidos guturales ‑¡hum!-, muletillas ‑¿no? o ¿verdad?- o fórmulas como he dicho antes, vuelvo a repetir o si me dejaras acabar. El manual de trato con las mujeres, lo reforcé con un capítulo de Tinta de calamar:

En Sevilla se llama sanjuán o donjuán al varón que acompaña y guía a una señorita (si fuera señora, podría haber problemas con el marido) a imitación del San Juan del paso de virgen de la Amargura. El aspirante debe situarse a la izquierda de la dama y ahuecarse ligeramente de modo que su mano izquierda, con índice o sin índice señalador, vaya marcando el camino, dejando el brazo derecho para darlo como percha o posamano o, si hiciera al caso, echarlo con delicadeza, no como un pulpo, por encima de los hombros de la dama, a la que de esta manera cubrirá y protegerá de peligros cualesquiera o del relente, razón práctica por la cual las mujeres eligen acompañantes de cinco a diez centímetros más altos que ellas. Caso de mediar pipas de girasol, patatas fritas o similares chucherías, las manos izquierdas de ambos paseantes deben servir, la de ella para sostener el cartuchito y la de él para picar de vez en cuando y sin glotonería, mientras se va dando la natural conversación. Efecto secundario de la postura sanjuán es que, con el tiempo, al caballero le queda el hombro derecho como retranqueado y más elevado que el hombro izquierdo, escoliosis característica de varones bien educados. Otro efecto secundario son los ojos abesugados y saltoncillos, de mirar tanto como hay que ver, incluyendo la canal de la dama, o de tanto apostillar lo que ella vaya diciendo con expresiones asombradas de ¡Oh sí!, ¿Qué me estás contando? o No me digas. Se trata de marcar la superioridad intelectual de uno sin que la muchacha se dé por ofendida. Lo escribió Gustavo Adolfo Bécquer: –¿A qué me lo decís? Es tonta de remate, pero ¡es tan hermosa!

Como se ve, y conforme al tópico, no hay coeducación en todo esto. El intelectual es absolutamente macho. O mariquita, entonces, en el sufrido papel del amiguito gay. Las intelectualas, femeninas o marimachas, pedantes y peliagudas, bachilleras o sabias, individuales o por equipos, desde el Corbacho a Molière, desde Sevilla a Nueva York, haberlas, haylas, y mejor dejarlas para otro día. Baste saber que a mi novia le hice ayer tarde el intelectual y que también ella ha decidido mejor dejarme para otro día.


 

EUFEMISMOS

toma el dinero y corre1

EUFEMISMOS

La película se llamó Take the money and run (Woody Allen, 1969). La traducción Coge el dinero y corre da 1.430 resultados en Google. Toma el dinero gana por goleada, 16.400 resultados.

–Las dos formas, toma y coge, tienen el doble uso de presente y de imperativo: el ladrón toma/coge o toma/coge, ladrón, el dinero que te lo doy.

take admite las dos traducciones pero se impuso tomar para no caer en el disfemismo en países donde coger ha ocupado la casilla del trato sexual.

–Total, que en español peninsular coger un taxi, en América, es como follárselo. A cambio, tomar un taxi se nos cruza con tomar un cubata, un algo por boca.

–Nos pasa por no llamar a las cosas desde el principio por su nombre.

–Otro día hablamos de cómo el número de personas muertas por accidentes, atentados o catástrofes naturales ha ido en disminución de año en año. A cambio, han aumentado las personas fallecidas y, lo más gracioso, personas que han perdido la vida. Vayan a la oficina de objetos perdidos, que allí estará.